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Producción #V812 - Episodio 12
 


GUIÓN
Melissa Good


DIRECCIÓN
Denise Byrd


PRODUCCIÓN
C
arol Stephens

SCREENGRABS
Judi Mair


GRÁFICOS
Lucia


TÍTULO EPISODIO GRÁFICO
MaryD

TRADUCCIÓN
Xenacentro


 

INTRODUCCIÓN

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. ALDEA - NOCHE 

 

Justo después del atardecer, una pequeña y pacífica aldea construída en una colina en medio de un bosque. La rodea una gran muralla, las puertas son pesadas y están cerradas, pero no vigiladas.

 

Se ve claramente, dentro de las murallas, cómo preparan una carreta bajo la luz de las antorchas. La gente parece alegre, incluso algo excitada, pero siguen realizando sus tareas de forma tranquila y organizada.

 

CORTE A:

 

INT. POSADA DEL PUEBLO - CUARTO PRINCIPAL - NOCHE

 

El cuarto principal no está muy lleno, pero hay gente bastantes mesas.  En una pared hay una enorme chimenea, y en una esquina cerca de ella hay una mesa con dos ocupantes y lo que queda de una buena cena.

 

En la mesa hay un pedazo de pergamino cuadrado, aguantado en las esquinas por una daga que lo clava en su sitio. Xena y Gabrielle miran el pergamino con expresión seria. Están vestidas como gente común, como campesinas, en vez de la ropa que siempre usan y que hace que llamen la atención.

 

Han convertido el pergamino en un tablero de jugar con cuadrados, la mitad del color normal del pergamino y la otra mitad negra. Sobre el tablero hay figuras de madera, la mitad del color natural de la madera y la mitad negras. Xena mira una de las piezas durante mucho tiempo.

 

GABRIELLE

(bromeando)

Sé que hemos estado experimentando

 con esta nueva habilidad mental que tenemos, Xena,

pero no creo que puedas mover eso sólo mirándolo.

 

 

Xena coge la pieza y la mueve mediante un método más convencional.

 

XENA

Jaque.

(sonriendo, luego su sonrisa se borra)

Lo podía hacer, hace mucho tiempo.

 

Gabrielle mira el tablero con una expresión molesta. Piensa por un momento y, tentativamente, mueve una de sus piezas.

 

GABRIELLE

¿Lo de Lao Ma?

 

XENA

Mm.

(golpeando la mesa con sus dedos como si fuera un tambor)

¿Sabes?, estás mejorando.

 

Xena mueve otra pieza, y captura una de las de Gabrielle. Se recuesta en la silla y toma un poco de la copa que tiene cerca mientras Gabrielle suspira, y apoya la mandíbula en su puño.

 

GABRIELLE

Después de todo este tiempo era de esperar. Ah.

 

Ella mueve una pieza, y captura una de las más grandes de Xena.

 

GABRIELLE

(continúa)

Pero definitivamente no se me da bien por naturaleza,

como a ti.

 

XENA

Uh uh.

 

Xena mueve una pieza y captura una de las más grandes de Gabrielle.

 

XENA

(continúa)

Jaque.

(pausa)

Mate.

 

Gabrielle hace un gesto de molestia mirando al tablero.

GABRIELLE

Sabías que iba a hacer 

eso, ¿verdad?

 

Xena sonríe y vuelva a beber de su copa.

 

GABRIELLE

(continúa)

Así que sacrificaste tu pieza para 

atraparme. ¿Cómo es que siempre sabes 

lo que tienes que hacer? ¡Me vuelves loca!

Xena comienza a colocar las piezas de nuevo.

 

XENA

Todo consiste en la estrategia. 

Y en conocer a tu enemigo…

 

Toma uno de los dedos de Gabrielle en su mano,

 

XENA

(continúa)

…como la palma de tu mano.

 

Xena acaricia los nudillos de Gabrielle con su pulgar. Gabrielle sonríe y menea su cabeza. Luego mira a su alrededor.

 

GABRIELLE

Es bueno no ser el centro 

de atención, para variar. Vestirnos 

así fue una buena idea.

 

Xena pone una pieza del juego en la mesa.

 

XENA

Sí, mañana nos iremos 

y nunca sabrán que estuvimos aquí.

 

 

CORTE A:

 

EXT. PUERTAS DE LA ALDEA - NOCHE

 

Las carretas están listas para irse. Son al menos doce enormes, llenas de una gran variedad de productos.  Cuatro caballos arrastran cada carreta, son diferentes unos de otros, como si los hubiesen sacado de cualquier sitio donde hubiera caballos.

 

Traen más caballos en los que montan hombres. Cerca de las puertas del pueblo, un hombre mayor está con uno de los jinetes, que permanece quieto, aguantando las riendas de su caballo, en el que aún no se ha montado,

 

El mayor pone su mano en el hombro del joven. Son Medeinus, líder del pueblo, y Balar, su hijo.

 

MEDEINUS

Eso es todo, hijo mío. 

¿Estás listo?

 

BALAR

Más listo no puedo estar.

Pero, padre, parece peligroso que 

nos vayamos de noche. ¿Estás s..

 

 

MEDEINUS

Balar, hemos hablado mucho 

acerca de esto. Nadie esperará que 

enviemos nuestra riqueza, nuestra cosecha,

durante la noche. Durante el día vigilan 

los caminos. Durante la noche 

duermen o se embriagan.

 

 Balar asienta con la cabeza.

 

BALAR

Sé que tienes razón. Es sólo que me preocupo.

Estas carretas representan todo lo que tenemos.

 

Medeinus aparenta estar un poco impaciente.

 

MEDEINUS

Por eso envío contigo a 

los mejores hombres, para asegurarme 

de que llegue al mercado, hijo.

 

Medeinus les hace señas a dos hombres que están cerca de las puertas del pueblo.

 

MEDEINUS

(continúa)

¡Abridlas!

(a Balar, bajando el tono de voz)

No me decepciones, Balar.

Cuento contigo para que consigas lo que necesitamos

y así sobrevivir hasta la próxima cosecha.

 

Incómodo, Balar se acomoda en su caballo. Los otros jinetes lo rodean, podemos ver que son jóvenes, y casi ninguno tiene algo que se parezca a un arma. Los pocos que tienen solo llevan horcas.

 

MEDEINUS

(continúa)

(en voz alta)

¡Adiós, hombres de Pontus!

¡Que los dioses os concedan 

un buen viaje y un regreso productivo!

 

Las puertas de abren, y los jinetes salen, seguidos por las carretas. El sonido de los caballos y las ruedas se escucha muy alto en el silencio de la noche.

 

Después de que el último carro y el último hombre se van, las puertas se cierran.  Dos mujeres batallan por poner las barras en su lugar, asistidas por un anciano.

 

Medeinus los observa por un momento, se limpia las manos y se gira, caminando por el sendero hacia un gran edificio cercano de dos pisos.

 

CORTE A:

 

INT. POSADA DE LA ALDEA – HABITACIÓN PRIVADA TRASERA - NOCHE

 

Éste es un pequeño cuarto de la posada, pero agradablemente decorado.  En una parte hay una cama, que parece confortable, para dos personas más o menos, y una gruesa alfombra de piel de oso en el piso.  Está muy oscuro en el interior.

 

La puerta se abre y Xena y Gabrielle entran, cada una llevando una vela.  Xena camina hacia la mesita en uno de los lados y pone la vela en un plato de arcilla, mientras que Gabrielle camina alrededor de la habitación encendiendo otras velas.

 

XENA

Vaya desperdicio de cera.  

Vamos a apagarlas todas.

 

Gabrielle se gira y pone una mano en la cintura.

 

GABRIELLE

Tal vez quiera escribir un rato.

 

Xena camina hacia ella y desata las cintas que cierran la blusa de Gabrielle.  Ella observa mientras Xena las remueve lentamente, hasta llegar al ombligo.

 

XENA

Está bien.  Traeré tus papiros.

 

 

Gabrielle abre más los ojos y alza una ceja.

 

GABRIELLE

Regresamos a toda esa

discusión sobre “estrategia”, ¿verdad?

 

Golpea a Xena en el brazo.

 

GABRIELLE

(continúa)

Me estás manipulando.

 

Xena sonríe burlonamente.

 

XENA

El primer paso en una buena estrategia es saber

reconocerla, Gabrielle.  Además,

estás mejorando tu nivel en el juego.

 

Gabrielle aparece un poco pensativa.

 

GABRIELLE

No creo que sea mi tipo de juego.

(sonriendo)

Tú, por otro lado....

 

Gabrielle rodea a Xena con sus brazos.

 

GABRIELLE

(continúa)

... eres mi idea de diversión,

así que juguemos.

 

Xena apaga las velas.  Una brisa externa trepa desde las contraventanas y las sacude mientras dos sombras se deslizan a través de la habitación y caen sobre la cama.

 

CORTE A:

 

EXT. LADERA JUNTO AL PUEBLO - NOCHE

 

En el denso bosquecillo, aguarda un gran grupo de jinetes.  Observan a la luna ponerse detrás de las montañas, y apagarse las luces lentamente en el pueblo.

 

Al frente de los caballos, se encuentran dos hombres, vestidos con armadura de combate de cuero negro.

 

PRIMER HOMBRE

(al segundo hombre)

Mata a todos 

los que puedas.

 

SEGUNDO HOMBRE

Bien.

 

PRIMER HOMBRE

Sólo procura no demoler el lugar. 

Debemos conseguir vivir en él.

 

 

Los dos hombres ríen entre dientes, y luego montan sus caballos.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DE LA INTRODUCCIÓN

 

ACTO UNO

 

 

 

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