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ACTO CUARTO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. PATIO DEL TEMPLO – DÍA – PRESENTE

 

La voz de Gabrielle se va perdiendo hasta hacerse el silencio. Mirando a su alrededor se da cuenta de inmediato que el grupo está un poco más disperso que antes. También es algo menor.

 

GABRIELLE

¿Dónde están Anteia y Vesta?

 

 

Una joven Virgen, con un precioso sonrojo, señala por encima del hombro izquierdo de Gabrielle.

 

VIRGEN #3 

(entrecortadamente)

 Se….

 

La Virgen se aclara la garganta y lo intenta de nuevo.

 

VIRGEN #3 

(Continúa) 

Se… desmayaron… ahí detrás.

 

Gabrielle se gira rápidamente, viendo al instante las dos formas caídas siendo atendidas por dos Vírgenes que intentan refrescarles el rostro frenéticamente. Mientras mira, otra Virgen abre su bota de agua y empapa con ella a las dos vírgenes.

 

Anteia y Vesta vuelven en sí, escupiendo y boqueando. Se sientan, miran de reojo a Gabrielle, y se vuelven a desmayar.

 

Gabrielle se da la vuelta, sonriendo.

 

GABRIELLE

Me pregunto si eso querrá decir que les ha gustado.

 

VIRGEN #3 

(entusiasta) 

¡A mí desde luego, sí!

 

VIRGEN #4 

¡Y a mí!

 

VIRGEN #5 

¡A mí también!

 

Gabrielle se percata que ésta joven mujer está chorreando de pies a cabeza.

 

GABRIELLE

¿Y a ti que te ha pasado?

 

La Virgen señala con un dedo sobre su hombro.

 

VIRGEN #5 

El lago helado.

 

Gabrielle mira en la dirección que le indica y ve como dos Vírgenes más luchan por salir del lago, separando la basta seda de sus vestidos de sus cuerpos.

 

GABRIELLE

No es exactamente como imaginé
que ganaría la apuesta pero...

 

Mira a Peony, la cual está sonriendo con vergüenza.

 

GABRIELLE

(Continúa) 

Supongo que esto quiere decir que
puedes volver al Templo con ellas, ¿eh?

 

 

PEONY

Creo que he cambiado de parecer.

 

VÍRGENES 

¿Qué?

 

PEONY

Después de haber oído la historia de Gabrielle, no
creo que me vaya lo de vivir como una Virgen Hestiana.

 

Las Vírgenes se miran unas a otras, después vuelven a mirar a Peony. Esta vez, sus miradas son amables.

 

VIRGEN #2 

Desearía tener tu coraje.

 

PEONY

¿Coraje?

 

VIRGEN #2 

Sí. Es decir… ahora puedo comprender el
punto de vista de Gabrielle. No has de ser una
Virgen Hestiana para sentir el amor.

 

VIRGEN #3 

¡Y eso del sexo también
está muy bien!

 

Las demás Vírgenes asienten con entusiasmo.

 

VIRGEN #2 

Es sólo que… ser una Hestiana es todo lo que conozco.
La he servido desde que era una niña.
 

(pausa) 

No creo que pudiera dejar de hacerlo.

 

Gabrielle observa al resto del grupo. Éstas desvían la mirada avergonzadas, con las cabezas gachas. Gabrielle sonríe.

 

GABRIELLE

No os sintáis mal. Lleva muchísimo
esfuerzo el sólo echo de abrir la mente.
Y vosotras lo habéis hecho, ¿verdad?

 

Las Vírgenes asienten.

 

GABRIELLE

(Continúa) 

Entonces ya está. 

(pausa) 

Bien, supongo que esto es todo entonces. Estoy
segura que vuestra nueva Sacerdotisa os está esperando.

 

 

Una a una, las Vírgenes se van acercando para abrazar a Gabrielle y a Peony. Después, tras las últimas sonrisas, se marchan camino de las PUERTAS DEL TEMPLO, las cuales se abren a modo de bienvenida.

 

PEONY

¿Gabrielle?

 

GABRIELLE

¿Sí?

 

PEONY

Esa historia… era sobre ti 

y Xena, ¿me equivoco?

 

Gabrielle parece un poco sorprendida, pero asiente.

 

PEONY

(Continúa) 

Eso creí. 

(sonriendo con vergüenza) 

Ese beso que te dio cuando
nos conocimos estuvo bastante bien.

 

Gabrielle ríe.

 

GABRIELLE

Esa era Xena siendo Xena.

 

 

PEONY

¿Puedo hacerte otra pregunta?

 

GABRIELLE

Claro.

 

PEONY

¿Eres… una Amazona?

 

GABRIELLE

Sí, lo soy. ¿Por?

 

PEONY

Oh.  Por que… 

¿Es cierto lo que dicen sobre las
Amazonas? Que son unas maravillosas…

 

Baja la voz al acercarse las Vírgenes que atendían a Anteia y Vesta.

 

PEONY

(Continúa) 

…guerreras?

 

GABRIELLE

(sonriendo) 

De las mejores que pueda haber.

 

PEONY

¿Crees que les interesaría tener otra …
ya sabes… guerrera?  ¿Incluso si
nunca antes … ha… luchado?

 

GABRIELLE

Creo que te aceptarán
con los brazos abiertos.

 

 

Peony sonríe, feliz.

 

PEONY

¡Gracias! 

Bueno, creo que me iré antes que
Anteia y Vesta se despierten de nuevo.

 

GABRIELLE

¿Estarás bien aquí?

 

PEONY

¡Oh claro!  Tengo una tía que vive
en la ciudad. Me quedaré con ella hasta
que decida que quiero hacer con mi vida.

 

GABRIELLE

Bien, como ya dije, las Amazonas
estarían felices de tenerte.

 

Dando un paso al frente, Peony abraza con fuerza a Gabrielle.

 

PEONY

Gracias por todo, Gabrielle.
Y dale las gracias a Xena también, ¿vale?

 

GABRIELLE

¿A Xena?

 

PEONY

¡Claro! Si hubiera sido ella la que nos hubiera traído,
no creo que hubiéramos aprendido
todo esto, ¿sabes?

 

GABRIELLE

Hm. Nunca lo había pensado así.

 

Peony ríe y se separa.

 

PEONY

Bueno, adiós Gabrielle.

 

GABRIELLE

Adiós, Peony.  Cuídate.

 

Después de ver como se aleja Peony, Gabrielle, aun sonriente, se gira para volver sobre sus pasos en busca de Xena. Al andar, pasa al lado de Anteia y Vesta, las cuales se están despertando de nuevo. Les dedica a ambas una sonrisa de oreja a oreja y agita los dedos a modo de despedida.

 

Se vuelven a desmayar.

 

Las carcajadas de Gabrielle resuenan por el aire.

 

CORTE A:

 

EXT. CLARO – SIGUIENTE TARDE

 

Gabrielle entra en el claro donde Xena y ella se habían separado días antes.

 

Se desencanta al ver el claro completamente vacío. La preocupación se mezcla con su desencanto al dar un paso más y observar el claro con atención.

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

 

Siente la presencia un segundo antes de materializarse a sus espaldas, y se envara cuando una cálida mano le cubre los ojos. Entonces se relaja y aflora una sonrisa.

 

GABRIELLE

(Continúa) 

(feliz)

 Xena.

 

XENA

Cierra los ojos.

 

 

GABRIELLE

Que cierre…pero…

 

XENA

Cierra los ojos.

 

Un escalofrío, debido a la excitación, recorre a Gabrielle.

 

GABRIELLE

Vale. Están cerrados.

 

XENA

Bien.

 

Xena retira la mano. Entonces Gabrielle siente como le pone una suave tela cubriéndole los ojos y se la ata detrás de la cabeza, cegándola.

 

Rodeando a Gabrielle, Xena la coge del brazo por el codo.

 

XENA

(Continúa) 

Vamos.

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

XENA

Confía en mi.

 

Gabrielle sonríe, recordando la historia que había contado, y se deja llevar de buena gana por Xena.

 

FUNDE A:

 

EXT. NUEVO CLARO – TARDE

 

Xena guía a Gabrielle a un claro diferente, más pequeño y privado, cercano al agua. Un cuenco con agua templada junto con una esponja, reposan sobre una roca al lado de un árbol.

 

Soltando a Gabrielle, Xena se pone tras ella y le baja con delicadeza las tiras del top. Desatando las tiras de la espalda, le quita la prenda a Gabrielle y la deja junto a la roca en el suelo.

 

Besando lánguidamente un hombro desnudo, Xena le quita la falda a Gabrielle y la deja a un lado. Le siguen las botas y ropa interior de Gabrielle, quitadas lentamente y con sensualidad.

 

Xena se acerca a la roca, coge la esponja y la sumerge en el agua caliente. Empieza a mojar los hombros y la espalda de Gabrielle.

 

Gabrielle suspira de puro placer.

 

GABRIELLE

Ooh, me gusta esto.

 

XENA

Eso pensaba.

 

El resto del cuerpo de Gabrielle recibe la misma amorosa atención al ser limpiado con suavidad y secado con un trozo de lino.

 

Se estremece ligeramente cuando la cubre con una piel increíblemente mullida y suave, los bordes rozándole los muslos.

 

Con un leve roce en la espalda, Xena guía a Gabrielle más cerca del agua donde las espera una variedad de comida y bebida a modo de picnic. Un pequeño fuego arde alegremente en las cercanías.

 

Gabrielle huele la comida. El estómago le ruge. Se sonroja.

 

GABRIELLE

Lo siento.
Hace tiempo que no he comido.
 

(pausa) 

Dioses, ¡huele de maravilla!

 

Riendo por lo bajo, Xena ayuda a Gabrielle a sentarse sobre una cómoda y oscura piel de oso. Gabrielle gime de placer al sentir la suavidad contra sus piernas.

 

Xena se sienta con las piernas cruzadas sobre una piel similar frente a Gabrielle, de forma que sus rodillas se rozan levemente.

 

GABRIELLE

(Continúa) 

¿Xena?

 

XENA

¿Sí?

 

GABRIELLE

Es una sorpresa estupenda.
Y no me quejo de nada, créeme.
Pero… ¿por qué haces esto por mí?
  

 

Sonríe.

 

GABRIELLE

(Continúa) 

¿Es por que me engañaste y me
endosaste a la Horda de Vírgenes?

 

Xena ríe suavemente.

 

XENA

No, no es por eso. Aunque te
pido disculpas por engañarte.

 

GABRIELLE

Disculpas aceptadas. Y aunque
preferiría que me arrancasen las uñas
antes que admitir esto…
 

me he llegado a divertir. 

(pausa, más suave) 

Entonces… ¿por qué?   

 

Xena sonríe y pone su mano en la mejilla de Gabrielle.

 

XENA

Gabrielle, en todo este tiempo que nos
conocemos, has cuidado de mí como nunca
nadie hizo antes. Me haces sentir
apreciada y amada.
Quiero 

que tú sientas lo mismo.

 

Gabrielle apoya su mano sobre la de Xena y la aprieta con suavidad.

 

GABRIELLE

Xena, no pasa un solo día sin
que me hagas sentir como la
persona más querida de la tierra.

 

Xena sonríe, vergonzosa.

 

XENA

Si pudiera, te daría el
mundo, y todo lo que hay en él.
 

(pausa)

 Deja que te de ésta noche.

 

Volviendo la cabeza, Gabrielle besa la palma de la mano de Xena.

 

GABRIELLE

Me encantaría.

 

XENA

Bien.

 

Alejando las manos con suavidad, se coloca mejor y coge un cuenco repleto de aceitunas saladas.

 

XENA

Abre la boca.

 

Gabrielle la abre sin pensarlo. Xena pone una aceituna sobre la lengua de Gabrielle.

 

Gabrielle murmura contenta al reconocer la fruta y saborearla al separar la carne del hueso para después tragársela.

 

Escupiendo el hueso, abre la boca de nuevo y Xena le da otra aceituna, y después otra.

 

Un trozo de cordero caliente y expertamente sazonado la siguen, y Gabrielle gime al tomar la pieza de los dedos de Xena.

 

Le sigue un trago de vino de una copa de plata.

 

GABRIELLE

Este vino… es el mismo que bebimos
en la Bacanalia, ¿verdad?

 

XENA

(sonriendo) 

Sí.

 

GABRIELLE

¿Pero como lo has conseguido?

 

XENA

Tengo muchas habilidades.

 

La risa de Gabrielle se detiene con otra aceituna, ésta vez entregada desde la propia boca de Xena. Comparten un profundo y sensual beso al hacer el intercambio.

 

Xena se separa y escupe el hueso. Gabrielle se traga la aceituna.

 

Partiendo una pequeña rebanada de pan caliente, Xena lo empapa en aceite y se lo da a Gabrielle en pequeños bocados. Los labios de Gabrielle se quedan sobre los dedos de Xena cada vez que Xena le da de comer y ésta hace un ruido gutural con la garganta.  Gabrielle sonríe.

 

Otra aceituna y otro beso las deja sin respiración y con ganas de más. Xena se separa de nuevo, acariciando con la yema de los dedos los brazos de Gabrielle al hacerlo.

 

XENA

(Continúa) 

¿Te gustaría algo de postre?

 

Gabrielle asiente con rapidez.

 

Xena hace una mueca.

 

Alcanzando un cuenco repleto de fruta fresca, escoge una gran fresa salvaje. Acercándola a la boca de Gabrielle, pasa la punta de la fresa por los labios ligeramente abiertos.

 

Gabrielle gime.

 

XENA

(Continúa) 

Abre.

 

Gabrielle muerde la dulce fruta, respirando fuerte al sentir la explosión de sabor en su boca.

 

Xena pasa lo que queda de la fresa bajo la barbilla de Gabrielle, el cuello, la clavícula y el valle entre sus pechos.

 

GABRIELLE

(con deseo en la voz) 

Por los dioses.

 

Siente una boca ardiente en su piel mientras Xena limpia con la lengua el reguero de fruta que acaba de dejar. Se vuelven a encontrar los labios en un beso de desatada pasión.

 

 

Sintiendo que Xena está preparada para alejarse de nuevo, Gabrielle la abraza con fuerza y la voltea poniendo a Xena a su lado sobre la piel de oso.

 

Gabrielle se revuelve sobre la piel, tirando de la venda que le cubre los ojos.

 

GABRIELLE

Xena, por favor. Necesito verte.

 

Sonriendo, Xena se apoya en un codo y le quita con suavidad la tela de los ojos a Gabrielle. Gabrielle respira profundamente al ver como la luz de la luna baña la suave piel de Xena y le da un brillo especial a sus azules ojos.

 

XENA

(muy suave) 

Hace muchos años, en un claro
muy parecido a éste, conocí a mi destino.

 

Acaricia el pelo de Gabrielle.

 

XENA

(Continúa) 

Me enamoré de ella ese mismo día.

 

Inclinándose Xena besa a Gabrielle con todo su amor, entonces se separa justo lo necesario para susurrarle al oído.

 

XENA

(Continúa) 

Feliz Aniversario, Gabrielle.

 

 

FUNDIDO A NEGRO.

DISCLAIMER
La reputación de Rob Tapert no fue dañada durante el rodaje
de este episodio. Xena y Gabrielle están *eternamente* agradecidas.