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ACTO CUARTO ABRE DE NEGRO: INT.
CUEVA POCO PROFUNDA – POCO TIEMPO DESPUÉS Gabrielle está tendida en
el suelo al final de una cueva no muy profunda. A poca distancia, la
luz de una pequeña fogata se refleja en el rostro de Xena, mientras ella
calienta un cuchillo. Selsha está apoyada en la
pared opuesta y se ve afligida y muy asustada. GABRIELLE ¿Xena?
XENA Shh, quédate quieta. Gabrielle no hace nada. GABRIELLE Quizás debieras llevarte a
Selsha a su casa. XENA Y tú quizás te debieras callar. Xena termina de calentar
el cuchillo, se da vuelta y se arrodilla al lado de Gabrielle, quien la mira.
Xena se apoya en el hombro de Gabrielle. XENA (continúa) ¿Quieres escuchar la noticia buena o la mala? La
bulla de afuera las distrae y ambas prestan atención por un instante. Luego
Xena vuelve a concentrarse en Gabrielle. GABRIELLE La mala noticia es que aún está sangrando. XENA Lo sé. Voy a tener
que coserla. GABRIELLE ¿Y cuál es la buena noticia? XENA Que coso mejor que tú. La intensidad del bullicio
aumenta. SELSHA ¿Son… ellos? ¿Nos están buscando? XENA (fríamente) Sí. SELSHA Quizás yo pod…, eh… Xena se da vuelta y la
mira. XENA ¡Quédate dónde estás y no
hagas nada! Gabrielle
apoya su mano en la rodilla de Xena, quien se vuelve hacia ella nuevamente. GABRIELLE Puedo correr si es necesario. XENA No, no puedes.
GABRIELLE Sí, sí puedo. Xena frunce el ceño y hace
una mueca con la boca, dejando ver que se encuentra preocupada, incómoda,
frustrada y enojada. GABRIELLE (continúa) Ya, me callaré. Dame un trozo de tu armadura para morder y terminemos con esto
de una vez. Xena le entrega una tira
de cuero y Gabrielle la pone entre sus dientes. XENA Prepárate.
SELSHA ¿Hay algo que yo pueda hacer? Lo siento, de verdad. Gabrielle retira el cuero
de su boca. GABRIELLE Sé muy silenciosa para que
no nos escuchen. ¿Está bien? Selsha parece incierta. SELSHA Está bien. Gabrielle vuelve a colocar
el cuero en su boca, palpa a su alrededor y, encontrando un pedazo de madera,
lo sostiene en su mano. Xena retira la prenda
húmeda del costado de Gabrielle. La herida sangra profusamente. XENA Voy a empezar. Gabrielle cierra los ojos.
Xena utiliza la punta del cuchillo para crear orificios a cada lado de la
cortada. Cada vez que corta la piel de Gabrielle, titubea, pero no emite
ningún sonido. Selsha la observa
horrorizada. SELSHA ¿No estás empeorando las cosas? Xena la ignora. Baja el
cuchillo y toma una cuerda de tripa. Con una mano, mantiene junta la
sangrante herida y, con la otra, une los orificios que creó con la tripa,
manteniéndola apretada y cerrando la cortada. Afuera, sonidos de
persecución son cada vez más cercanos. Xena los escucha, sin embargo, sus
manos nunca flaquean. XENA Casi termino. Gabrielle aún tiene los
ojos cerrados. Está casi inmóvil, pero su quijada tiembla ligeramente. Xena termina con el último
nudo, corta el exceso de la tripa con un cuchillo y los baja. XENA (continúa) Listo. Gabrielle
abre los ojos y parpadea. Se escucha a sus perseguidores justo afuera.
Gabrielle mira a Xena. XENA (continúa) Voy a distraerlos. Enseguida regreso. GABRIELLE (roncamente) ¿Lo prometes? Xena
le acaricia la mejilla con gentileza antes de levantarse y dirigirse a la
entrada de la cueva. Se detiene antes de salir, escucha, sale y desaparece. CORTE A: EXT.
BOSQUE - NOCHE Xena
se detiene y se esconde detrás de un árbol. Un momento más tarde, aparecen
dos bandidos cargando antorchas.
BANDIDO 1 ¡Ahí están las huellas! Seguramente pasaron
por aquí. BANDIDO 2 También hay rastro de sangre. ¡Sabía que
una de ellas estaba herida! Xena
gruñe. Sale detrás del árbol y se coloca en su camino. XENA Hola chicos. ¿Me buscaban? BANDIDO 2 ¡Ahí está! ¡Atrápala! BANDIDO 1 ¡Oigan muchachos! ¡Por aquí! ¡Vengan! ¡Tenemos a una! Xena
los esquiva detrás del árbol y sale corriendo. Gritando, los bandidos la
siguen. BANDIDO 2 ¡Por aquí! ¡Vamos! ¡Traigan a los perros! Tres
o cuatro malhechores más se unen a la persecución. CORTE A: INT. CUEVA POCO PROFUNDA – AL MISMO TIEMPO Gabrielle se las arregla
para ponerse de lado y se recarga sobre su codo. Escupe el cuero: ya está
bien mordido. Suelta la madera de su mano: está quebrada en varios
lugares y se desbarata al mover los dedos. Cuidadosamente Selsha se
arrastra hacia ella. SELSHA Siento que estés herida pero yo
solo trataba de ayudar. Gabrielle
se quita una astilla de la palma de la mano con los dientes y la escupe a
través de la caverna. GABRIELLE Ya lo sé. SELSHA (tristemente) Pero Xena no. GABRIELLE Lo sabe. (se sobresalta) Auch. O te dolería más a tí
que a mí.
Selsha
mira a Gabrielle. SELSHA ¿Y eso qué significa? GABRIELLE Olvídalo. Gabrielle
saca dolorosamente sus sais de las botas y los coloca frente a sí misma. SELSHA ¿Para qué haces eso? GABRIELLE En caso de que nos encuentren. Lentamente,
Gabrielle se acomoda en posición sentada, recargando la espalda contra la
pared de la cueva. Su respiración es pesada. SELSHA ¿Te duele mucho, eh? GABRIELLE Sí.
Gabrielle se acomoda un
poco y toma un sais, dobla sus dedos a su alrededor. Mira a Selsha
pensativamente. GABRIELLE (continúa) Sin embargo, es parte de nuestro
trabajo. Los ojos de Selsha se
abren. SELSHA Quieres decir… ¿ser herida? ¿Eso sucede? GABRIELLE (sarcásticamente) Todo el tiempo. Selsha se vuelve a sentar,
con una mirada de consternación. SELSHA Pero… pero ustedes son heroínas. Se supone que
los héroes no son lastimados.
CORTE A: EXT.
BOSQUE - NOCHE – MISMO TIEMPO Xena jugueteando, conduce
a los bandidos a una persecución. Pasa corriendo por una pared de roca
y se para, escondiéndose tras de ella. El primer maleante que la sigue,
pasa justo junto a ella, y Xena lo agarra por el brazo, balanceándolo de
manera que golpease su cabeza en la roca. El bruto se desliza al
suelo. Xena espera por el segundo, atacando y dándole un puñetazo, que
lo hace encontrarse también con la pared. Xena salta sobre su cuerpo
y corre en la dirección opuesta, agitando su mano a los demás maleantes que
aún la siguen. XENA ¡Ustedes no pueden agarrar ni a
una vaca con tres patas!
Los rateros le gritan y
corren más rápido. Uno lanza un hacha. Xena la alcanza y se la lanza de
regreso. Inmoviliza a uno de ellos contra un árbol, sus pies se mueven, pero
él no. Xena se ríe, y sigue
corriendo.
CORTE A: EXT.
BOSQUE – AFUERA DE UNA CUEVA PEQUEÑA – NOCHE Tres de los maleantes
renuncian a la cacería.
BANDIDO 3 Hades está con ella. Vamos a tomar una cerveza.
BANDIDO 4 Sí. Los tres hombres caminan a
través del bosque. Sólo uno de ellos tiene antorcha. Este se detiene a mirar
algo, los otros siguen adelante. BANDIDO 3 Oye, vamos hombre. ¡Sigue! BANDIDO 4 Hey, miren allá. Este indica a través de
los árboles. Entre las ramas, ellos pueden ver el débil parpadeo de
fuego.
BANDIDO 3 ¿Qué es eso? BANDIDO 4 Vamos a ver. Los hombres se dirigen
hacia el fuego.
CORTE A: EXT.
BOSQUE – NOCHE – MISMO TIEMPO Xena se encamina hacia una
ladera, los maleantes justo detrás de sus talones. La luna sale e
ilumina la silueta de todos, casi con deslumbrante brillo. BANDIDO 1 ¡Oigan! ¡Paren! ¡Paren! O yo voy a… XENA O tú ¿qué? porquería
BANDIDO 1 ¡¡Auuggh!! ¡Te voy a matar! Xena los traslada hacia un
sendero, y allí ella se tropieza, haciendo que los hombres griten de la
emoción. Hacen esfuerzos por alcanzarla a la vez que ella los hace
girar en la esquina. Xena salta en el aire y se
agarra de una rama, balanceándose sobre ella y fuera del borde del risco. Los rufianes se amontonan
tras de ella, justo al filo del acantilado, sin hacer siquiera una pausa. BANDIDO 1 (continúa) ¡¡¡Ahhhh!!! ¡¡¡¡Ahhhh!!!! BANDIDO 2 ¡¡¡¡Noooooo!!!! Xena se impulsa en la rama
y los ve caer a todos, contando sin aliento. XENA Seis, siete, ocho, nueve… Nueve. ¡Maldición! Xena se baja de la rama y
salta al suelo, retoma el camino en apresurada carrera. CORTE A: INT.
CUEVA NO MUY PROFUNDA – NOCHE – MISMA HORA Gabrielle sostiene los
sais en sus manos, las puntas hacia el suelo. Selsha está sentada a piernas
cruzadas junto a ella. SELSHA Nunca pensé que ser héroe podría ser
tan difícil. Tan peligroso. GABRIELLE Ni yo tampoco. SELSHA ¿Qué? GABRIELLE Cuando era una niña pequeña, todo lo que quería,
era ser una gran guerrera. Alguien de quien se
pudiera contar historias. SELSHA
Pero… pensé
que tú… GABRIELLE Pensaba que
si pudiera encontrar a alguien que me
enseñara, lo lograría. SELSHA ¿Y entonces
qué pasó? GABRIELLE Encontré a
alguien. Gabrielle
se detiene y escucha. GABRIELLE (continúa) Y ella me
enseñó lo que significa ser una
guerrera. Gabrielle
se arrodilla lentamente. SELSHA ¿A dónde
vas? GABRIELLE Acércate a
la pared que está detrás de mí.
SELSHA ¿Por qué? Afuera,
muy cerca, se escucha el crujir de ramas. BANDIDO 3 (voz en off) ¡Hey,
mira.... es una cueva! BANDIDO 4 (voz en off) ¡Revisémosla! Gabrielle forcejea para ponerse en
pie, de frente a la entrada de la cueva. Selsha se acurruca contra la pared,
con los ojos bien abiertos. SELSHA (en voz baja) ¿Qué vas a
hacer? Gabrielle consigue sonreír
brevemente. GABRIELLE Lo que tenga
que hacer. Los dos bandidos aparecen a la
entrada de la cueva. BANDIDO 3 Bueno,
bueno. Miren que tenemos aquí. BANDIDO 4 ¡Sabía que
dejar atrás a esos payasos era la opción
indicada! ¡Atrapémoslas! El bandido 3 arremete contra Gabrielle
golpeándola con un garrote. Gabrielle se las arregla para detener el golpe,
pero a un gran costo. Su herida se abre parcialmente y se queda sin aliento. El bandido la arroja contra la pared
y le arrebata un sais, girándolo hasta que su mano lo suelta. SELSHA (gritando) ¡¡¡Ahhhhh!!!
¡Ahhh! ¡¡¡Ayuda!!!! Gabrielle empuja al bandido hacia
atrás, pero se deja caer sobre una rodilla cuando él se recupera. Aferra su sais con las dos manos y adopta
su postura de defensa, colocando su cuerpo entre el bandido y Selsha. El bandido sonríe socarronamente y
golpea hacia un lado el sais de Gabrielle con un hacha de mano, trata de
alcanzarla y levanta el hacha para golpear por segunda vez, apuntando a su
cabeza. Un sonido susurrante corta el aire y
el bandido se sacude, luego se pone rígido, su
dedos convulsionan y sus ojos
sobresalen de su cabeza. Cae hacia delante sobre Gabrielle
pero es, literalmente, un peso muerto. SELSHA (continúa, gritando) ¡¡¡AhhhhH!!! Una sombra cubre la
entrada de la cueva. Afuera se escucha el grito de un hombre, luego Xena
entra.
SELSHA (continúa) ¡Oh! Xena retira el cadáver del bandido de
encima de Gabrielle y lo arroja a un lado. Gabrielle gime y deja caer su
sais. GABRIELLE Xena. Xena se sienta en el suelo y toma a
Gabrielle en sus brazos, acunándola contra su pecho. XENA (susurrando) ¡Maldición!
Estuvo demasiado cerca.
Xena está cubierta de sangre. Se
recuesta contra la pared y mira fijamente a Selsha. Selsha traga. SELSHA Creo que ya
no quiero más ser una
heroína. Es evidente que Gabrielle
está muy dolorida.
GABRIELLE Yo tampoco. Da golpecitos en el pecho de Xena. GABRIELLE (continúa) ¿Y tú, Xena? Xena recuesta su mejilla contra la
cabellera de Gabrielle. XENA Salgamos de
aquí. Podemos hablar de héroes
más tarde. GABRIELLE Me parece un
gran plan. Xena se pone de pie.
Cargando a Gabrielle y sale de la cueva, con Selsha siguiéndola dócilmente. FUNDIDO A NEGRO. FIN DEL CUARTO ACTO APÉNDICE ABRE DE NEGRO: INT.
POSADA DEL PUEBLO – HABITACIÓN PRIVADA – MAÑANA Gabrielle está apoyada en
la cama, escribiendo en un pedazo de pergamino. Las ventanas están abiertas,
y fuera hace un día soleado y con aire. Gabrielle detiene su
escritura y echa un vistazo fuera de la ventana, sonríe y luego vuelve
a escribir. En el otro lado de la cama
está el paquete de Xena, con un rollo de venda a mitad colgando. Al lado de
la cama hay una pequeña mesa, sobre cual restos de una jarra con una única
rosada y naranja rosa dentro. Alguien llama a la puerta.
Gabrielle mira de nuevo. GABRIELLE Entra. La puerta se abre y Selsha
entra. Está ahora vestida con un traje relativamente recatado y delantal, y
parece más a un posadera que a un niña salvaje. SELSHA Hola. Pensé si podría venir ¿y hablarte?
GABRIELLE Nunca. Gabrielle deja su
pergamino. Selsha se sienta con cautela en la silla cerca de la cama. SELSHA ¿Cómo está tu cortada? Gabrielle se mira. Medio
cuerpo está tapada quizás con demasiada venda. GABRIELLE No demasiado mal. Será una cicatriz interesante. La mostraré y valdrá para la historia. Selsha se estremece. SELSHA Nunca pensé que ser un héroe era esto.
¿Por qué lo haces? Gabrielle gira la pluma
con la que ha estado escribiendo en sus dedos. GABRIELLE ¿Por qué? Hmm. Supongo que porque alguien
lo tiene que hacer, ¿no? Selsha mira perpleja. SELSHA No lo entiendo. Vagas por ahí y consiguen herirte todo el tiempo, con la vieja y
gruñona Xena. ¿Qué significa para ti? Gabrielle mira a su
pergamino, luego mira a la jarra, con su flor, entonces mira a Selsha. GABRIELLE Todo.
Selsha se levanta. SELSHA Estás un poco chiflada. Sin ofender. GABRIELLE No me ofendo. SELSHA Y realmente siento lo de la pelea y
todo. Espero que te sientas mejor pronto. Selsha va hacia la puerta
y la abre, se gira y mira a la cara a Gabrielle. SELSHA (continúa) Buena suerte. Gabrielle levanta su mano
y la saluda. Selsha se aleja, sacudiendo su cabeza. Gabrielle dobla sus manos
sobre su regazo y gira la cabeza para mirar por la ventana. Xena está en el
exterior, se apoya contra el alféizar y la mira. XENA ¿Está todo? Gabrielle asiente. Xena
salta por la ventana y se sienta sobre el borde de la cama. Gabrielle se
alarga para coger las manos de Xena en las suyas. GABRIELLE (seriamente) Todo. XENA Estás un poco chiflada. GABRIELLE ¿Eso te hace a ti
muy chiflada? Ambas ríen y Xena se tumba
sobre la cama, echando fuera el pergamino XENA Pensaba que yo era la
vieja y gruñona Xena.
GABRIELLE (riendo disimuladamente) Debería haberle dicho de dónde venía
la rosa. Xena recoge la pluma y
amenaza a Gabrielle con ella. XENA No arruines mi imagen, bardo. Ambas ríen de nuevo, y
nosotros… FUNDIDO A NEGRO.
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DESCARGO El espíritu de Gabrielle no fue dañado durante la
producción de esta película, pero
ella nunca rechazará el desayuno en la cama si tú se lo ofreces. |
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