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 ACTO CUARTO

 

ABRE DE NEGRO

17

EXT. CAPITAL EGIPCIA. COMIENZOS DE LA NOCHE

Al comenzar el descenso del sol, empiezan a tener lugar los últimos preparativos para la defensa de la ciudad. Tanto soldados como civiles trabajan duro, cubiertos de sudor y barro por el esfuerzo.

Xena, pala en mano, está detrás de un profundo agujero trampa cavado justo al lado de las puertas.

XENA
Eh tu. Traéme el resto de las estacas.
Quiero terminar esto antes de que anochezca.

El HOMBRE en cuestión mira a Gabrielle, quien le sonríe y asiente. Estacas en mano, camina donde Xena, un poco asustado.

Xena, mira también a Gabrielle, gira los ojos y acepta las estacas ofrecidas por el hombre.

XENA
Gracias.

El hombre asiente, y regresa presuroso a su sitio.

Gabrielle, apostada cerca del muro, se cubre la boca para ocultar una sonrisa y mueve la cabeza de un lado a otro mientras observa como su compañera clava las estacas en el hoyo. Les ha llevado casi todo el día, y mucha paciencia, pero finalmente los ciudadanos han empezado a tratar a Xena como algo más que un imposible que se ha de evitar a toda costa.

Gabrielle mira a su alrededor, satisfecha del trabajo que han conseguido hacer en tan poco tiempo. La batalla final se avecina; puede sentirlo en los huesos, pero por primera vez, tiene algo de lo que ofrecía a los demás. Esperanza.

Tras la última estaca firmemente clavada en su sitio, Xena salta fuera del pozo, y Gabrielle observa como un grupo de hombres  y mujeres desmesuradamente jóvenes, delgados y ligeros la rodean, sus rostros más atemorizados que alarmados.

Gabrielle sonríe llena de orgullo al asentir el grupo de gente y marcharse, para ser reemplazado casi de inmediato por un grupo aun mayor armado con grandes arcos y aljabas repletas de mortales flechas. Observa como su compañera señala varios sitios a lo largo del muro y gesticula su plan de batalla.

El intercambio dura apenas unos minutos, y cuando este grupo se aleja camino de sus posiciones, Xena se vuelve, localiza a su compañera y la insta a bajar del muro.

GABRIELLE
Se ve bien.

XENA
Como tiene que ser, sí.

La pareja se gira para mirar a Yavin, quien se les ha unido, el rostro sucio y sudoroso.

XENA
¿Todo listo?

YAVIN
Sí.

XENA
Bien. ¿Están todos tus hombres en posición?

YAVIN
(asiente, después de mirar a Gabrielle)
Sí. Todo está como ordenaste.
Arqueros, espadachines, rastreadores. Todo.

(a Gabrielle)
Aguantaremos y lucharemos, hasta el último hombre

GABRIELLE
Esperemos no llegar a eso.

(a Xena)
Supongo que ya estamos, ¿eh?

XENA
(asiente, girándose hacia Yavin)
Buena suerte.

YAVIN
A ti también.

Xena ve a Zenobia mirándolos desde las sombras, con expresión ilegible en el semblante.

XENA
(suavemente, a Gabrielle)
Te veré a la entrada del túnel.

Gabrielle descubre a Zenobia, y asiente.

GABRIELLE
No tardaré mucho.

Xena asiente, se da la vuelta y se aleja en dirección a los túneles que llevan fuera de la ciudad.

Una vez que se marcha Xena, Zenobia sale de las sombras y se encuentra a mitad de camino con Gabrielle. Ambas se detienen y se observan. Para Gabrielle, la Reina parece cansada y algo más pequeña de lo normal.

ZENOBIA
¿Está todo listo?

GABRIELLE
Lo está.

ZENOBIA
Bien.

(pausa)
No me fío de ella, Gabrielle. Te está llevando
hacia los hombres de Brakus. ¿Cómo sabes que
no te entregará a ellos y después
los lleve hacia el muro? Conoce esos
túneles y trampas mejor que nosotros.

GABRIELLE
No lo hará.

ZENOBIA
¿Pero cómo lo sabes?

GABRIELLE
Porque lo sé.

ZENOBIA
Puede herirte. Matarte.

GABRIELLE
No lo hará.

ZENOBIA
Pero-

GABRIELLE
Zenobia, no te pido que confíes en Xena.
Te pido que confies en mí. Xena es mi alma gemela.
Y lo sé, aquí

(tocándose el pecho)
siento que es merecedora de mi confianza. Y mi amor.

Zenobia suspira, sin convencerse. Observa como Gabrielle gira la cabeza hacia los túneles y después la mira de nuevo.

GABRIELLE
Tengo que irme. Créeme, Zenobia. Estaré
de vuelta antes que termine la noche. Y
tu ciudad será libre.

(pausa)
Adiós, Zenobia. Te veré pronto.

Zenobia observa como Gabrielle se aleja corriendo.

ZENOBIA
(susurrando)
Adiós, Gabrielle. Que los dioses te
cuiden y protejan.

CORTE A:

18

INT. TÚNEL. NOCHE

Xena y Gabrielle observan mientras sus tropas se preparan para la lucha. Xena se ajusta el brazalete, mirando hacia la oscuridad, mientras Gabrielle continúa mirando al frente. Hay una sensación de ansiedad en su alma gemela, y Gabrielle puede sentirlo, algo así como estar en medio de una tormenta cuando el relámpago está a punto de estallar.

Recuerdos de la última batalla que lucharon juntas asaltan a Gabrielle, y su sentimiento es uno cercano al terror. Imágenes del cuerpo de Xena llenan su mente, y aprieta los dientes contra la nausea que dichas imágenes le provocan.

Finalmente, estira la mano y toca a Xena en un brazo. La calidez de la carne viva de su compañera la calma un poco, pero no la tranquiliza del todo.

Xena se gira al sentir el roce, y sus ojos pasan de tener una mirada intensa a tener una mirada preocupada al instante.

XENA
¿Estás bien?

GABRIELLE
No dejo de recordar Japón.

XENA
(amablemente)
Esto no es Japón.

GABRIELLE
Lo sé. Y puedo repetírmelo
millones de veces, Xena, pero mi alma no quiere
escuchar. Lo único que veo es…

(traga con dificultad)
…dioses. No puedo perderte de nuevo, Xena. No puedo.

Xena coge las temblorosas manos de Gabrielle y las rodea fuertemente con las suyas.

XENA
No me perderás, Gabrielle. Lo prometo.

GABRIELLE
No. No hagas promesas que no puedes mantener, Xena.

XENA
(agarra a Gabrielle por los hombros)
Gabrielle, no mantuve el Infierno a raya y engañé a
Lucifer para perder su premio en la inmortalidad,
sólo para terminar dónde empecé.

(pausa)
Estaré bien. Las dos lo estaremos.
Lo prometo. ¿De acuerdo?

Tras un momento, Gabrielle se muestra de acuerdo, reluctante.

Xena golpea cariñosamente a su compañera y la abraza. Inclinándose, le da un cálido beso en los labios. Se quedan así por un tiempo y después se separan lentamente.

XENA
(con mueca sonriente)
Para tener buena suerte.

GABRIELLE
(sonriendo)
Tomaré toda la suerte que pueda.

(pausa)
Nos vemos pronto.

XENA
Cuenta con ello.

CORTE A:

19

EXT. DESIERTO. NOCHE

Xena guía el contingente de sus hombres a la izquierda del campamento de Brakus mientras Gabrielle se separa y lleva sus tropas a la derecha. Xena se tumba en la cima de una duna, observando el campamento enemigo y a Gabrielle desapareciendo por el otro lado.

Cerrando los ojos espera un momento, dándole tiempo a Gabrielle para ocupar su posición. Cuando abre los ojos de nuevo, ve que Brakus y sus hombres se preparan para salir. Sacando la espada, señala a sus hombres que estén preparados. Observando hasta que las tropas están formadas y comienzan a moverse, Xena da la señal de atacar. Mientras que ella baja la colina para atacar por la retaguardia, Gabrielle y su grupo bajan por el lado contrario.

La lucha comienza por detrás, llevándoles un momento a los hombres del frente en darse cuenta de lo que sucede. Para cuando se dan la vuelta la lucha es tan encarnizada que se ven obligados a recular contra los muros de la ciudad.

Xena, sonríe y da un giro a la espada, dejando claro que disfruta el estar de nuevo en acción. Alcanza a dos hombres, lanzándolos al suelo antes de que puedan siquiera intentar devolver el golpe. Se detiene un segundo para disfrutar de la batalla.

XENA
¡Oh sí!
Que bien me siento.

Gabrielle lanza un puñetazo, tumbando a un hombre frente a ella y con una patada ladeada golpea a otro, tumbándolo de bruces en el suelo. Recuperando el equilibrio, busca más contrincantes, pero ve que las tropas que ella y Xena lideran están teniendo éxito en llevarlos hacia la ciudad.

Corriendo hacia el centro de la batalla escucha el grito de guerra de Xena y se queda un instante disfrutando del sonido.

Media docena de hombres rodea a Xena. Girando en pequeños círculos es capaz de mantenerlos a todos a la vista. Se detiene un instante y esquiva, mandando a uno de los hombres a su espalda volando sobre su cabeza al atacar. Cuando se levanta, una rodilla a la altura de su barbilla lo lanza de nuevo al suelo. Una patada con la pierna derecha derriba a otro hombre, después el puño izquierdo lanzado hacia atrás golpea de lleno en la cara a otro de los que intentaba atacarla por la espalda. Un espadazo a la derecha parte en dos al cuarto hombre y los dos restantes se retiran.

Mirando a su alrededor, Xena ve a Gabrielle usando los sais para desarmar y derribar dos oponentes. Después vuelve su atención hacia los muros de la ciudad donde las fuerzas del interior empiezan a alzar las defensas al intentar los hombres de Brakus atravesarlas.

Las tropas enemigas que han logrado escalar el muro son expulsadas de sus posiciones mediante grandes vigas situadas estratégicamente en los bordes del muro, aplastándolos una vez llegan al suelo. Grandes rocas, cubiertas con Fuego Griego y recién prendidas se lanzan también desde las posiciones más elevadas.

Xena está obviamente complacida cuando se abren las puertas y el fuerte de la armada sale por ellas. Ve como algunos rezagados acortan el camino dirigiéndose a la posición de Gabrielle. Confiando en las habilidades de su compañera, Xena continúa forzando con sus tropas al enemigo a cruzar las puertas.

Gabrielle presta atención al intensificarse el ruido de la batalla, puede ver como Xena se acerca a las puertas, juntando a Brakus y sus hombres como habían planeado. Se detiene un momento para quitarse el sudor y la suciedad de los ojos antes de pararle el camino a los pocos hombres que intentaban entrar a la ciudad por otro camino. Algunos de sus hombres la siguen y el resto se une a Xena en las puertas de la ciudad.

Xena ve como se va cumpliendo su plan y los cabecillas de las fuerzas enemigas caen en la trampa que había puesto en la entrada de la ciudad. Los arqueros disparan derrumbando a más soldados. Xena y sus tropas cierran la retaguardia, mientras que Yavin y sus soldados atacan por el frente, atrapando a los enemigos restantes.

Gabrielle y sus pocos soldados rodean a los hombres que habían intentado atar, y no pasa mucho tiempo entre que los detienen y Gabrielle dirige a sus hombres al lado de su compañera. Se detiene y escucha, girándose lentamente ve como media docena de demonios llegan al suelo justo detrás de ella. Se vuelve hacia sus hombres y les da una última órden.

GABRIELLE
¡ADENTRO!

Los hombres se giran y ven avanzar a los demonios, tres de ellos corren hacia las puertas mientras que dos se quedan a su lado.

GABRIELLE
No podéis luchar con ellos.
¡Salid de aquí!

Los hombres la miran pero ven la verdad de sus palabras cuando largas espadas aparecen por arte de magia en las manos de los demonios. Gabrielle respira hondo varias veces, agarra fuertemente los sais en cada mano y se prepara para luchar.

GABRIELLE
¡ID!
¡Tenéis que avisar a  Xena!

Los hombres corren hacia las puertas, pero uno de los demonios alza el vuelo y agarra a uno de ellos con las pezuñas. Gabrielle se gira y lanza los sais, cortándole las alas al demonio, lo que hace que éste caiga al suelo. Observa como el soldado se levanta y continúa corriendo. Coge una espada del cuerpo de un soldado muerto próximo y vuelve su atención al resto de los demonios.

Xena está tumbando hombre tras hombre con el filo de su espada, duros puñetazos que rompen los huesos y patadas. Se da cuenta con cierto placer que Yavin y sus tropas están haciendo un enorme trabajo no dejando que nadie llegue peligrosamente dentro de la ciudad ni cerca de los túneles.

Se detiene en su lucha y se da cuenta del sentimiento que atraviesa su alma. Busca a su compañera y al no verla, corre hacia la puerta y las afueras de la ciudad.

XENA
GABRIELLE!

Gabrielle tropieza, después recupera el equilibrio y corre tan rápido como puede a la entrada externa de unos de los túneles. Le arde la espalda, el tatuaje ha destruido a uno de los demonios. Jadeando y boqueando, resbala en la tierra, alejando a los demonios de la ciudad y llevándolos hacia el desierto.

Al exterior de las puertas, Xena carga al ver desaparecer por una esquina del muro un ala negra. Corriendo a más no poder, Xena la sigue, viendo que Gabrielle les ha llevado a un túnel repleto de minas. Corre y se deja caer por la abertura, cayendo pesadamente sobre los pies, mira a ambos lados esperando un ataque, pero escucha la risa de los demonios mientras persiguen a Gabrielle.

Ella continúa y encuentra a uno de los demonios empalado en la viga trampa. Está forcejeando y luchando, intentando liberarse. Xena se detiene y levanta su espada.

XENA
¡Te veré en el Infierno!

Sin vacilar atraviesa al demonio, soltando su espada inmediatamente mientras su energía se disipa a través de la hoja y se desvanece hacia el techo del túnel.  Recobrando su espada continua por el túnel a tiempo de ver a Gabrielle evitando la trampa de fuego y guiando a los demonios directamente hacia ella. Las antorchas caen y ambos son inmediatamente engullidos por las llamas.

Aullando, los dos se giran y corren desesperados intentando luchar contra las llamas, sirviendo solo para avivarlas aún mas y hacer que el fuego estalle más descontrolado y ardiente. Xena protege sus ojos con una mano mientras observa e intenta sobrepasarles. Mientras lo hace oye un estruendo y puede sentir el suelo sacudiéndose. La caída del túnel es inminente. Xena sabe que no puede pasar a través del fuego.

XENA
GABRIELLE!

Mientras el derrumbe del túnel comienza a moverse hacia ella, se gira y corre hacia la salida. Viendo que está justo delante, y sintiendo  la cueva tras ella, salta y se lanza fuera del agujero rodando mientras el suelo bajo el túnel comienza a hundirse.

Escupiendo la arena, recoge su espada y corre de vuelta a la ciudad, sin tiempo de ir hasta la puerta, en lugar de eso, salta hacia la parte superior del muro. Agarrándose, se lanza a sí misma sobre la cima. Sacando su espada salta al patio, abriéndose camino entre los hombres, para llegar a la entrada del túnel.

Centrada en llegar al túnel, aún es consciente de que la batalla lentamente está llegando a su fin. Pero no abandona su camino, y mientras Yavin y sus tropas acaban con Brakus y sus hombres, ella entra en los túneles. Siguiendo el polvo y el humo encuentra el túnel en el que Gabrielle ha entrado desde el otro extremo. Este extremo sigue intacto y parece estar manteniéndose firme.

Moviéndose hacia el túnel, tapa su boca y su nariz con una mano mientras busca a su compañera.

XENA
GABRIELLE!

Desde una zona más profunda del túnel, puede oír a su compañera llamándola. Penetrando en el oscuro pasaje lo encuentra parcialmente derrumbado. Hay una pequeña  abertura en un lado del túnel siendo sostenido en su lugar por una viga colocada en diagonal a través de la boca. Xena cae de rodillas y mira a través de la abertura, y encuentra a una jadeante Gabrielle de espaldas,  tosiendo y riendo a través del polvo y el humo.

XENA
¿Gabrielle, estás bien?

GABRIELLE
(tosiendo)
Solo un poco chamuscada.

XENA
Aguanta, déjame sacarte de ahí.

GABRIELLE
No me voy a ir a ningún sitio.

Xena con cuidado despeja las piedras, haciendo la abertura lo suficientemente amplia para pasar a su compañera.

XENA
(extendiendo una mano)
Tranquila ahora, es un poco inestable.

Gabrielle coge la mano de Xena y es atraída a través de la abertura, viniendo a descansar justo en los brazos de Xena. El alivio de ambas es obvio mientras toman aliento apoyándose la una en la otra.

XENA
¿Estás segura de que estás bien?

GABRIELLE
(asintiendo)
Sí.
Lo hicimos.

XENA
Si, lo hicimos.
Yavin y sus hombres están terminando ahora.

GABRIELLE
Bien.
Vamos, necesito algo de aire.

CORTE A:

20

EXT. CAPITOL EGIPCIO. NOCHE

Mientras Xena y Gabrielle caminan de vuelta al fresco aire nocturno, los sentidos de Xena inmediatamente comienzan a pincharla, y se endereza inconscientemente.

GABRIELLE
¿Qué es eso?

XENA
Tenemos compañía. Vamos.

Ambas mujeres rompen a correr. La plaza central pronto está a la vista, y Gabrielle se da cuenta inmediatamente lo que ha encendido los instintos protectores de Xena.

Lucifer está de pie justo dentro de los muros, flanqueado por dos gigantescos DEMONIOS. En los brazos de uno de los demonios está Zenobia, que lucha inútilmente por romper su abrazo. Yavin yace en el suelo algunos pies más allá, sangrando e inconsciente, pero vivo. El resto de los Egipcios, ciudadanos y soldados acobardados temerosos de esta nueva y oscura amenaza.

Lucifer se da cuenta de la entrada de Xena, y vuelve su cara hacia ella, sus ojos rojos e incandescentes por el poder de su furia.

LUCIFER
Justo a la perra que quería ver.

XENA
Deja ir a Zenobia, Lucifer. Es a mí a quien quieres.

LUCIFER
Siento que no funcione de esta forma, Xena.
Solo añade 'avaricia' a la lista de mis
mas encantadoras cualidades.

Mira a Gabrielle y saca los dientes, después vuelve a mirar a Xena.

LUCIFER
(continúa)
Teníamos un trato, Xena.

XENA
(sonrisa sombría)
Mentí.

LUCIFER
Todavía hay esperanza para ti. Vuelve conmigo
Xena y pasaremos por alto este pequeño

(una pausa)
engaño.

XENA
Ninguna oportunidad en el Infierno.

LUCIFER
No, para ti no.
¡Tu alma es MIA Xena!

XENA
Tu no puedes tener lo que no es mío.

Lucifer mira a Gabrielle de nuevo, que le devuelve la mirada con una sonrisa burlona.

LUCIFER
Oh puedo arreglar eso.

(señalando a Gabrielle)
¡Cogédla!

Los dos demonios sueltan a Zenobia y saltan a por Gabrielle. Ella se endereza y les mira directamente a los ojos. Ellos se detienen cuando una luz intensa comienza a emanar de su espalda. Se miran el uno al otro y dan un paso atrás, sacudiendo sus cabezas.

LUCIFER
¡DIJE QUE LA COGIERAIS!

Xena permanece relajada, y sonríe a los demonios.

XENA
Si no queréis seguir el camino de vuestros amigos, chicos,
yo os sugiero que ignoréis a vuestro jefe.

LUCIFER
(a los demonios)
¡Es una mujer mortal! ¡¡¡Cogédla!!!

La sonrisa de Xena se ensancha.

XENA
¿Quién dijo que yo estaba hablando de Gabrielle?

Antes de que Lucifer y los demonios puedan reaccionar, varios arqueros aparecen sobre el muro con flechas de fuego bañadas en fuego griego. A un breve asentimiento de Xena, todos ellos disparan a los cuerpos de los dos gigantescos demonios.

Aullando en su agonía, los demonios se convierten en cenizas en segundos. Lucifer alza su cabeza y ruge con ira. Después fija una malévola mirada en Xena. Da un paso adelante y el tatuaje de Gabrielle comienza a brillar ardientemente. Gruñendo, da un paso atrás.

LUCIFER
¿Crees que puedes esconderte detrás de
tu novia para siempre Xena?

XENA
(encogiéndose hombros)
No veo porque no.

Gabrielle sonríe, sorprendida, pero no se gira para ver la expresión de su compañera.

XENA
(continúa)
He jugado contigo como con una lira, Lucifer. Otra vez.
Y perdiste. Otra vez.

(una pausa)
Como ángel eras lastimoso.
Como demonio, eres patético.

LUCIFER
Tu eres mía Xena. ¡Tu eres mía,
y te tendré!

XENA
No soy tuya, ni lo seré.

(una pausa)
Ya ves, tu mayor error fue hacerme
mortal, Lucifer. En el momento en que lo hiciste,
perdiste el juego. Estabas tan seguro de que
el poder de ser un demonio me ataría
a ti. Pero estabas equivocado. Yo tengo algo
aquí mucho más poderoso que cualquier cosa
que tu pudieras ofrecerme.

Gabrielle se gira entonces, y agarra la extendida mano de Xena. La sonrisa en su rostro es enorme, y conmovedora.

XENA
(continúa)
No tienes poder directo en el mundo mortal,

Lucifer. No puedes hacer que un mortal haga nada
que no quiera hacer. Lo único que puedes
hacer es tentarles. Y no hay nada en tu
reino o en ningún otro que pudiera tentarme
más que lo que tengo en esta vida.

(una pausa)
Has perdido, Lucifer. Vuelve al Infierno donde tu
perteneces y deja solos a los vivos.

Lucifer mira alrededor mientras el pueblo ahora está poniéndose en pie encontrando nuevo valor y fuerza en Xena y Gabrielle que permanecen juntas contra él. Comienzan a moverse hacia adelante lenta pero firmemente.

Zenobia se adelante y sostiene un amplio y dorado ankh (símbolo de larga vida en forma de cruz) frente a ella.

ZENOBIA
Este es el símbolo de la vida. El poder de mi pueblo.
En nombre de la Diosa Isis, Dadora de Vida,
yo te ordeno que te marches de aquí.

Lucifer gruñe y la mira fijamente antes de mirar ferozmente a Xena.

LUCIFER
Esto no ha acabado Xena. Volveré a por ti.
Finalmente vendrás conmigo.

Todos levantan las manos para proteger sus ojos del brillante relámpago de luz que convierte la noche en día cuando Lucifer desaparece.

Gabrielle avanza y abraza a Zenobia después se separa y pone su mano sobre el ankh.

GABRIELLE
¿Cómo sabías que esto funcionaría?

ZENOBIA
(suspirando aliviada)
No lo sabía.
Fue un farol.

Xena ríe y pone su brazo alrededor del hombro de Gabrielle mientras observa como todo el mundo se reúne. Yavin ha recuperado el conocimiento ayudado por varios de sus hombres, y ahora permanece más o menos firme sobre sus pies, sujetando un vendaje manchado de sangre sobre su cabeza.

XENA
(a Zenobia)
Recuérdame que nunca juegue a las cartas contigo.

Zenobia sonríe a Xena y envuelve los dedos de Gabrielle en torno al Ankh.

ZENOBIA
Nunca podremos recompensarte por lo que
has hecho. Por favor toma esto.

GABRIELLE
No podemos…

ZENOBIA
Si. Si puedes. Debes.
Guárdalo como un recuerdo de la
vida que has proporcionado.

GABRIELLE
(mirando a Xena, sonriendo)
Tengo el mejor recuerdo posible.

CORTE A:

21

EXT. LA CAPITAL. DE DÍA

Xena monta sobre Argo, esperando mientras Gabrielle dice adiós a Zenobia y Yavin. Inclinándose, le da a su caballo una cariñosa palmada en el cuello.

XENA
¿Me echaste de menos, chica?

Argo resopla y asiente con la cabeza, provocando que Gabrielle sonría mientras se deshace de un abrazo de despedida con Zenobia.

GABRIELLE
(mirando a Zenobia y a Yavin)
Cuidad el uno del otro.

ZENOBIA
Haced lo mismo.

GABRIELLE
(sonríe)
Oh lo haremos.

Gabrielle se gira y se une a Xena que le ofrece una mano. Gabrielle la acepta, y es izada sobre Argo, pero no detrás como es habitual. Xena sienta a su compañera delante de ella, envolviendo sus brazos en torno a ella.

XENA
¿Quieres llevar las riendas?

GABRIELLE
No.

(una pausa)
Quiero disfrutar. Conduce tu.

Xena da la vuelta a Argo y le dirige hacia la puerta, la cual es abierta por un grupo de agradecidos y sonrientes egipcios.

XENA
¿Adónde?

GABRIELLE
A casa.

XENA
¿A Grecia?

GABRIELLE
(hundiéndose en Xena y cerrando los ojos en puro placer)
No necesariamente.

Xena aprieta su abrazo en torno a Gabrielle mientras cabalga fuera de la ciudad y hacia una nueva aventura.

FUNDIDO A NEGRO

DISCLAIMER
Las habilidades de Beezel como antena de televisión no
fueron dañadas durante la producción de esta película.

¡Próxima semana en Xena!