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ACTO TERCERO

ABRE DE NEGRO

14

INT. APOSENTOS DE GABRIELLE. NOCHE

Gabrielle duerme a ratos, agitándose y girándose varias veces antes de echarse la fina sábana sobre el hombro y estarse quieta de nuevo, mirando hacia fuera, hacia la sombra que la cubre.

Mientras Gabrielle se duerme más profundamente, Xena se aleja silenciosa de la pared, la sombra proyectada por su cuerpo se alarga al acercarse a la cama de Gabrielle y se arrodilla, sin apartar ni un momento sus ojos del rostro de Gabrielle.

Acerca una mano insegura, como si fuera a tocar el alborotado pelo, brillante a la luz de la antorcha.

XENA
(susurrando)
Yo también te quiero, Gabrielle

Gabrielle abre los ojos de par en par, y Xena se aparta al salir el brazo de Gabrielle de debajo de las sábanas con uno de los sais, la punta hacia fuera. Aun así Gabrielle, sin despertarse del todo, consigue herir levemente el brazo de Xena.

Xena vuelve a las sombras al saltar Gabrielle de la cama con el arma preparada. Inmediatamente adquiere una pose defensiva levantando un sai y poniendo la otra mano por delante. Observa detenidamente la oscurecida esquina y despacio baja la mano al darse cuenta de lo que acaba de hacer, y a quien se lo acaba de hacer.

GABRIELLE
¿Xena?

Siente un zumbido en las orejas, y se da cuenta que se debe a levantarse de golpe. Se tambalea un instante, recupera el equilibrio de nuevo, sin apartar la mirada de las sombras. Parpadea rápidamente, como si intentara convencerse de que lo que ve está realmente ahí, y no es producto de su imaginación. O un sueño.

GABRIELLE
(continúa)
¿Xena?

Xena comienza a salir de las sombras, pero algo la retiene. Tiene una mirada preocupada, pero cauta.

GABRIELLE
Por favor, Xena.
Por favor . . . dioses . . . di algo.
Lo que sea.

XENA
(susurrando)
Gabrielle.

Gabrielle pierde pie al oír su nombre pronunciado por su alma gemela. Después se recupera, sin moverse aun del sitio debido a la incertidumbre.

GABRIELLE
¿Estoy soñando?

XENA
(suavemente)
No. No estás soñando.

Gabrielle gime y se cubre la boca con la mano mientras las lágrimas brotan de sus ojos.

GABRIELLE
¿Pero cómo? ¿Por qué?

Xena da un pequeño paso hacia la luz. Su rostro es sombrío pero sus ojos brillan con amor.

XENA
Porque tú así lo querías.

(pausa)
Y porque te quiero.

Viendo que Gabrielle sigue clavada en el sitio, da otro paso y estira una mano.

XENA
(suavemente)
Está bien.

GABRIELLE
Yo …no puedo….

Deja de hablar abruptamente al fijarse en un pequeño desgarro en la camisa que viste Xena. Mueve los labios pero no emite sonido alguno, excepto al inspirar con dificultad.

XENA
(preocupada)
¿Gabrielle?

Aun en silencio Gabrielle acorta, de alguna manera, la distancia que las separa y toca la tela para después retirar despacio los dedos. Alzando los dedos a la luz, los roza con el pulgar. Como si estuviera en trance, se los acerca a la boca y los lame.

Entonces alza la mirada, los ojos brillantes con una mezcla de emociones imposibles de nombrar.

GABRIELLE
¿Xena?

XENA
(susurrando)
¿Si?

GABRIELLE
Los fantasmas no sangran.

(pausa)
¿Verdad?

Xena cierra los ojos por un instante, y cuando los abre de nuevo le brillan con lágrimas no derramadas.

XENA
No. No lo hacen.

Xena no tiene tiempo de recuperarse cuando sus brazos se encuentran con el cuerpo de Gabrielle. Da un paso hacia atrás para poder apoyarse las dos en la sólida pared y rodea a su alma gemela en un abrazo completo de amor y devoción. Apoyando la mejilla en la cabeza de Gabrielle, cierra los ojos con fuerza al sentir como le atraviesan los sollozos de la mujer más joven.

Gabrielle se junta tanto a Xena como puede, sin importarle el extraño vestuario, ni el olor que de él se desprende. Presiona la oreja contra el pecho de Xena, y a través de sus propios sollozos, puede escuchar un sonido que pensó no volvería a oír jamás. El fuerte y seguro latir del corazón de Xena junto a su oído, le demuestra sobre todas las cosas que la mujer a la que, con tanta fuerza se agarra, está de hecho, viva.

Tras un largo y emotivo momento, Gabrielle se separa ligeramente e inclina la cabeza, buscando a ciegas mientras hunde las manos en el pelo de Xena.

Sus labios se encuentran con la misma fuerza que el abrazo de sus cuerpos, reafirmando una unión existente más allá de la vida y la muerte.

Respirando con dificultad, se separan. Gabrielle da medio paso hacia atrás, mientras Xena continúa en la pared, observando.

Alzando las manos, Gabrielle usa sólo las yemas de los dedos para tocar el rostro de Xena, como si intentara memorizar sus cejas, sus mejillas, la forma de sus labios. Sus dedos recorren el cuello de Xena, el centro de su pecho y se quedan en su cintura.

GABRIELLE
(susurrando)
No me puedo creer que estés aquí. Viva.

XENA
(roncamente)
Gabrielle, hay cosas que necesito
contarte. Yo-

GABRIELLE
(sobre Xena)
No, Xena. No. Ahora no.

XENA
Tenemos que hablar. La situación...

Gabrielle cubre los labios de Xena con los dedos, acallándola.

GABRIELLE
Tendrá que esperar.

Xena suaviza la expresión del rostro, comprendiendo. Gabrielle traza los labios de Xena, después gira los nudillos para poder sentir en ellos la respiración de Xena. Una desconsolada y trémula sonrisa asoma al rostro de Gabrielle.

GABRIELLE
(continúa)
Mi alma acaba de salir de las sombras.
La vida ha de retirarse y dejarme saborearlo.

Xena rodea con sus brazos a Gabrielle. Puede sentir el temblor de Gabrielle. Gabrielle inclina la cabeza y apoya la oreja en el pecho de Xena para escuchar su corazón. Xena cierra los ojos y le acaricia el pelo.

XENA
En ese caso, bien podemos ponernos cómodas.

Gabrielle asiente, levanta la cabeza y se dirigen hacia la cama, abrazándose la una a la otra mientras Xena las cubre con las sábanas.

FUNDE A
15

INT. APOSENTOS DE GABRIELLE. MAÑANA

Gabrielle está tumbada en la cama, la cabeza sobre una mano, mirando con placer mientras Xena se pone el familiar cuero y armadura.

Xena mira a su compañera al pasarse el tirante por el hombro. Le dedica una sonrisa a modo de pregunta

XENA
¿Qué?

GABRIELLE
Es agradable saber que los sueños se hacen realidad.

XENA
(sonriendo)
Ocasionalmente lo hacen.

(pausa)
Me alegro de que guardaras mi ropa.

GABRIELLE
Quería algo más que un jarro con cenizas.
Necesitaba más que eso.

Xena puede ver que Gabrielle está a punto de derrumbarse. Se le acerca, sentándose en la cama y la acaricia de forma reconfortante.

XENA
Comprendo.
Y sé que tenemos mucho de qué hablar.

GABRIELLE
Oh sí, Xena, esto va a 
llevar una LARGA charla.

XENA
Muchas, estoy segura.

GABRIELLE
Unas pocas.
Pero ahora mismo…

XENA
(sonriendo)
¿Ahora mismo tenemos un trabajo que hacer?

GABRIELLE
Sí.
¡Hablando de eso!

Xena sonríe cuando Gabrielle salta de la cama y se dirige a sus posesiones. De la bolsa saca la urna y la coloca en la mesa. Xena siente un escalofrío pero continúa observándola. Saca algo y lo mantiene apretado a su pecho, inspirando profundamente se gira y le entrega el CHAKRAM a Xena.

GABRIELLE
Creo que esto te pertenece.

Xena mira el arma en la mano de Gabrielle, vacilando un instante antes de acercarse. Mira a Gabrielle, quien sonríe y le ofrece de nuevo el arma. Xena se limpia nerviosa las manos en el cuero, después lo agarra con cuidado, suspirando fuertemente cuando su mano no pasa a través de él.

Gabrielle ríe, bañándosele los ojos de lágrimas al coger Xena el chakram y colocárselo en la cintura, dónde debe estar.

XENA
He de reconocer que me hace sentir bien.

GABRIELLE
Queda bien también.

Gabrielle se abalanza hacia delante y pone los brazos alrededor del cuello de Xena. Xena le devuelve el abrazo.

GABRIELLE
Gracias.

XENA
¿Por?

GABRIELLE
Volver a casa.

Ambas alzan la cabeza al escuchar pasos corriendo en su dirección. Entran de golpe Zenobia y dos de sus GUARDIAS.

ZENOBIA
¡Gabrielle! ¡Amun ha desaparecido! Temo que haya sido-

Se queda sin palabras de repente al ver a su comandante en los brazos de una alta y fuertemente armada guerrera.

ZENOBIA
¿Gabrielle? ¡¿Qué está pasando?!

GABRIELLE
(tímidamente)
Puedo explicarlo.

ZENOBIA
(sobre Gabrielle)
¡Guardias!

GABRIELLE
¡ESPERAD!

Los guardias se paran en seco al escuchar la orden de Gabrielle. Miran a su Reina, confusos.

GABRIELLE
(continúa)
Zenobia, por favor. No hay peligro.
Es . . .

(pausa)
…difícil de explicar, de hecho.

Zenobia entrecierra los ojos.

GABRIELLE
(continúa)
Zenobia, ésta es Xena.
Xena, te presento a la Reina Zenobia.

A Zenobia se le desencaja la mandíbula y se las queda mirando claramente escéptica.

ZENOBIA
¡Dijiste que estaba muerta!

XENA
(fríamente)
Mejoré.

ZENOBIA
Esto es . . .imposible.

GABRIELLE
Sé que parece imposible, sí. Y
todavía estoy intentando acostumbrarme, pero
créeme cuando te digo, Zenobia, que
no es la primera vez que
nos pasa esto.

ZENOBIA
Explícate.

GABRIELLE
(sobresaltándose)
Como dije, es difícil de explicar, pero
morir y volver a la vida, no es algo
con lo que no estemos del todo familiarizadas.

ZENOBIA
(sin creérselo)
¿Intentas realmente decirme que
esto ya te había pasado antes?

GABRIELLE
Más de una vez.

Zenobia parece querer discutir más el asunto, pero la absoluta sinceridad en los ojos de Gabrielle la convence más de lo que hubieran podido hacerlo nunca las palabras. Sacude la cabeza ante lo absurdo de la situación, pero no puede hacer más que creer.

ZENOBIA
Bien. Suponiendo que dices la verdad,
¿cómo, exactamente, has llegado aquí, Xena?

XENA
Vine aquí porque Gabrielle estaba aquí.
Sobre cómo volví a la vida, usé
mis poderes de persuasión para
beneficiarme. Fui a Lucifer y le
convencí para que me resucitara.

ZENOBIA
(a Gabrielle)
¿Es el mismo Lucifer del que me hablaste?
¿El mismo que está detrás de los ataques a la ciudad?

GABRIELLE
(suavemente, confirmadas sus sospechas)
Sí.

ZENOBIA
¡GUARDIAS!

GABRIELLE
¡Espera! Por favor, déjala que termine.

Zenobia las mira a las dos y después asiente, no muy convencida.

XENA
No le gustaba mucho la forma en que tu
gente vencía a sus tropas.
Me mandó para echar una mano.

ZENOBIA
¿Y por eso estabas usando 'tus poderes persuasivos'
para volver a Gabrielle en nuestra contra?

GABRIELLE
¡Zenobia! Eso no es justo.

ZENOBIA
¿No lo es? Entro aquí y te encuentro en los
brazos de la mujer a la que has estado llorando
desde que pusiste los pies en la ciudad. Una
mujer que admite abiertamente haber sido
resucitada por la orden del enemigo
contra el que luchamos. ¿Qué quieres
que piense, Gabrielle?

GABRIELLE
Que te estoy diciendo la verdad.
Zenobia, nunca te he mentido.

ZENOBIA
(suavemente)
El amor a veces nos hace hacer cosas
que de otra forma no haríamos, Gabrielle.

XENA
Yo te mentiría en un santiamén, pero
ella nunca lo haría.

ZENOBIA
(sopesando)
Puede que no, pero ...

La Reina señala a los guardias, los cuales se colocan a ambos lados de Xena y Gabrielle.

GABRIELLE
(mirando a los guardias)
Bromeas, ¿verdad? ¿Te das cuenta que
si de verdad Xena hubiera venido a sabotearnos
ya lo habría hecho? Se
coló en la ciudad.

(mirando a Xena)
Desactivó mi trampa de las flechas.

Xena mira al techo intentando parecer inocente.

GABRIELLE
Capturó a Amun…

(dándose cuenta de lo que acaba de decir)
¿Xena?

XENA
¿Si?

GABRIELLE
¿Dónde está Amun?

XENA
(tímidamente)
Tuve que esconderle.
Está bien. Sólo duerme.

Zenobia se frota la frente, después las mira.

ZENOBIA
Debería encadenaros a las dos.

(suspira)
Pero, temo que si Xena está aliada
con el demonio Lucifer, sus tropas sencillamente
nos arrasen. Y soy lo suficientemente lista para
saber que si no lo está, entonces tenemos una oportunidad
mucho mejor de derrotarle que sin su ayuda.

XENA
Por eso estoy aquí.
Quiero ayudaros.

ZENOBIA
Entonces creo que no me queda elección.
De todas formas, no estoy nada convencida
con este cambio de planes y si veo algo,
cualquier cosa que me haga dudar
de tu palabra, no vacilaré
en hacer lo que sea necesario para detenerte.

XENA
Comprensible. No esperaba menos.

Zenobia mira a Gabrielle, la frustración sobre la situación claramente visible en su rostro.

ZENOBIA
Confío en ti Gabrielle.
No hagas que me arrepienta.

GABRIELLE
No lo haremos. Lo prometo.

Zenobia asiente y se gira para abandonar la habitación, llevándose los guardias con ella. Una vez que se ha ido Gabrielle se encara a Xena, las manos en la cintura.

GABRIELLE
Ahora, ¿querrás contarme realmente la verdad
sobre tu pequeño acuerdo con Lucifer?

XENA
Esa era más o menos la verdad.
Sólo dejé fuera un pequeño detalle.

GABRIELLE
¿Si?

XENA
Se supone que vengo a matarte, después volveré al Infierno,
me convertiré en su segunda al mando y atraparé
tu alma antes de que vayas al cielo así
podré tenerte a mí lado para siempre.

GABRIELLE
Oh. Sólo eso.

XENA
Más o menos, sí.

GABRIELLE
Bueno, no puedes capturar lo que
ya tienes, ¿verdad?

XENA
(sorprendida)
¿Aun?

GABRIELLE
Siempre.

Gabrielle sonríe al haber dejado a su compañera sin palabras.

GABRIELLE
(continúa)
Venga. Mostrémosles como la
Princesa Guerrera y su Bardo Guerrera
ganan guerras e influyen a la gente.

Dándole alegremente la espalda a Xena, sale de la habitación mientras Xena la mira, sonriendo irónicamente y moviendo de un lado a otro la cabeza.

CORTE A
16

INT. APOSENTOS DE LUCIFER.

Lucifer está sentado en su recién restaurado trono, mirando hacia su portal privado. La imagen oscila constantemente entre la claridad del cristal y la distorsión estática. Gruñendo, da un buen golpe a un lado del portal y la imagen se aclara durante un instante antes de emborronarse y distorsionarse de nuevo.

LUCIFER
No me sorprende.

De pie en la puerta, dos GUARDIAS retroceden con miedo. Han pasado la mayor parte de una pequeña eternidad recogiendo los trozos de los últimos dos demonios que guardaban la habitación, y no están ansiosos de ser los siguientes.

LUCIFER
(continúa)
¡Beezel!

El guardia de la izquierda traga con fuerza.

BEEZEL
¿Si, Señor?

LUCIFER
Ven aquí.

BEEZEL
Sí, Señor.

Suena una marcha fúnebre al atravesar Beezel lentamente la habitación con la cabeza gacha.

LUCIFER
Ponte junto al portal.

BEEZEL
Sí, Señor.

LUCIFER
Ahora alza los brazos, así.

BEEZEL
¿Así, Señor?

LUCIFER
¡No, tonto! ¿Eres ciego a la par que estúpido?
¡Así!

(se lo muestra)
Ah, perfecto. Mantenlo así.

BEEZEL
¿Mantener que, Señor?

LUCIFER
(gruñendo)
Ni. Te. Muevas.

BEEZEL
Sí, Señor.

La recepción del portal se aclara de inmediato y Lucifer se echa hacia delante, anticipación evidente en su postura. Al acercarse a la imagen entrecierra los ojos, y su rostro empieza a adquirir el color de los flameantes agujeros que lo rodean.

LUCIFER
¡¡¡MALDITA SEA!!!

BEEZEL
¿Quien, Señor?

LUCIFER
Oh Xena, Xena, Xena. ¿Realmente
crees que pintar esos tórridos símbolos
religiosos en las puertas del túnel serán
suficientes para alejarme de ti?

(pausa)
Si se te ocurre siquiera pensar en traicionarme,
los siete niveles de mi dominio serán
el paraíso comparado con lo que disfrutaré
haciéndote toda la eternidad.

(pausa)
¡Beezel!

BEEZEL
¿Si, Señor?

LUCIFER
Reúne a mis soldados. Puede que tenga un
trabajito para ellos pronto.

BEEZEL
(agradecidamente)
Sí, Señor.
 

FUNDIDO A NEGRO
 
FIN DEL ACTO TERCERO

ACTO 4