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ACTO SEGUNDO ABRE
DE NEGRO 4 INT. PIRÁMIDE EGIPCIA. NOCHE En las
profundidades de una saqueada PIRÁMIDE EGIPCIA, una fulgurante luz blanca
brilla por un instante, después desaparece, dejando la tumba en una
perfecta y excesiva oscuridad una vez mas.
Un momento después,
se oye un jadeo, seguido al instante de un suave gemido. Los sonidos que
siguen lo hacen en rápida sucesión: un casi silencioso arrastrar de pies
que definitivamente no son humanos, un profundo y cavernoso gruñido, un
sonoro y agudo chirrido que abruptamente se corta y un suave ruido sordo. XENA Xena se endereza
y lucha con una ola de mareo, mientras consigue acostumbrarse a estar
viva, respirando a través de su cuerpo otra vez. XENA Aunque no ayude,
sonríe ante la sensación de la vida corriendo a través de sus venas una
vez mas. Es algo que ni siquiera los poderes de un demonio pueden igualar,
y ella está muy complacida. Se estira, satisfecha de la elasticidad de
los poderosos músculos y el suave chasquido de las articulaciones
volviendo de nuevo a su sitio. XENA Mientras empieza
a ponerse de pie de forma cautelosa, se arriesga a aventurar que está en
algún tipo de cripta, basándose en el maloliente aire, el agudo y amargo
aroma de las especias rancias y el sentimiento de muerte alrededor de
ella. Esta sospecha es confirmada cuando sus pies golpean el suelo y
se encuentran lo que solo puede ser un pedazo de un roto y
descompuesto hueso. Haciendo muecas
ante el dolor en las delicadas plantas de sus pies, se encamina hacia un
muro con un instinto ciego, intuyendo su presencia un pie antes de darse
con él, con una mano extendida. Una
cuidadosa exploración con la punta de sus dedos pronto da sus frutos en
forma de un pedernal y una yesca, que ella agarra e inmediatamente golpea. XENA La pequeña
chispa es suficiente para que pueda ver una antorcha ligeramente a su
izquierda, y con el siguiente golpe del pedernal y la yesca la enciende,
iluminando una amplia, adornada y saqueada tumba.
Una tumba que en
este momento ella comparte con una momia, varios montones de
desarticulados pero humanos huesos, y todo un ejército de gordas ratas
que con sus globulosos y relucientes ojos la miran fijamente desde las
sombras donde la luz de la antorcha no llega. Descubriendo sus
dientes, las gruñe, riendo disimuladamente cuando ellas chillan
agudamente y saltan hacia las sombras. Mirando hacia
abajo, finalmente, a su desnudo cuerpo, su sonrisa se ensancha mientras ve
que definitivamente es su propio cuerpo, hasta la última cicatriz. El
mismo que ha pasado décadas perfeccionando como su posterior máquina de
destrucción. La sonrisa se
convierte en una risa oscura que llena la silenciosa tumba, causando que
las ratas se contraigan temerosas. XENA Busca de forma
brusca algún tipo de ropa alrededor, pero solo los vendajes de la momia
han sobrevivido a la profanación, y ella rápidamente se decide en
contra. Un arma es lo próximo en su lista, y esto es lo que ella
encuentra sin demasiada dificultad. Los huesos del
brazo y de los dedos que perduran de lo que una vez fue, un totalmente
muerto guardia de la puerta, descansan cerca de la sellada entrada a la
tumba. Esa mano sujeta la quebrada asta de lo que fue probablemente una
LANZA en sus mejores tiempos. Incluso sin la
punta, aún así, es un arma aceptable, especialmente en las manos de
alguien como la Princesa Guerrera, y Xena lo arranca de la mano con poca dificultad, haciendo una pirueta de prueba y asintiendo con
placer. XENA Con el ASTA DE
LA LANZA en la mano, vuelve a la tumba y tira de la antorcha de un
elaborado soporte en el muro. La llama se abre camino ligeramente y,
levantando su cabeza, ella huele el aire, sonriendo ante el frescor que
olfatea. XENA CORTE A 5 EXT. PIRÁMIDE EGIPCIA. NOCHE Cerca del muro
sur de la TUMBA, están tres
HOMBRES EGIPCIOS, armados con ANTORCHAS, toscas ESPADAS,
GANZÚAS, y SACOS. HOMBRE #1 HOMBRE #2 HOMBRE #1 HOMBRE #3 HOMBRE #1 HOMBRE #2 HOMBRE #3 Los tres hombres
comienzan a avanzar de nuevo, rodeando la esquina de la PIRÁMIDE hacia
donde saben que hay una segunda y pequeña entrada oculta. Dejando sus
herramientas a un lado, se aproximan a la tumba, solo para congelarse
sobre sus pasos cuando la sellada puerta comienza a moverse. Desde el
interior. Tres mandíbulas
caen, seguidas de tres antorchas, mientras la puerta se abre completamente
y una desnuda Xena camina informalmente hacia el cálido aire nocturno. XENA Su voz les incita
a moverse, y los tres escapan como si los demonios de Lucifer estuvieran
tras sus talones. Una ceja de Xena
se eleva. XENA Bufando
suavemente, pronuncia su grito de batalla, y salta, volando con fácilidad
para aterrizar frente a ellos, sonriendo misteriosamente. XENA Los hombres se
quedan pasmados y comienzan a correr en dirección contraria, resbalando y
cayendo en la suave arena bajo sus pies. Antes de que
puedan llegar muy lejos, Xena los atrapa y agarra a dos de ellos por detrás,
y los lanza hacia el tercero. Los tres caen en un desordenado montón. Caminando hacia
el montón humano, los mira fijamente, las manos en sus caderas y una
sonrisa en su rostro. No es una sonrisa agradable de ningún modo. Mas
bien como la de un tiburón contemplando la cena. El primer hombre
rápidamente se pone de rodillas y comienza a inclinarse fervientemente. HOMBRE #3 XENA Los otros dos
hombres imitan a su líder y presionan sus rostro contra la arena. HOMBRE #1 El HOMBRE #1 se
encuentra a sí mismo comiendo arena, cortesía de su socio en el delito. HOMBRE #2
HOMBRE #3 Manteniéndose
en silencio, Xena se alza sobre ellos, examinándolos. Finalmente
señala. XENA Los
tres saltan sobre sus pies. Xena
empuja a los otros dos rechazados de nuevo de rodillas, después evalúa
al que ha elegido. XENA HOMBRE #3 XENA Después de un
momento, una luz emerge. Echando una mirada, el hombre se despoja de sus
ropas con un borroso movimiento. Se pone de pie y permanece orgulloso ante
ella. Xena le echa una
breve mirada desde la cabeza hasta los dedos de los pies, después arruga
los ojos. XENA HOMBRE #3 Cae sobre sus
rodillas y se inclina hacia ella, solo para caer de bruces mientras ella
sencillamente le elude y agarra sus ropas. En un momento, se coloca los
pantalones negros, las botas, la tosca camisa, y el chaleco negro y se
siente aún más complacida consigo misma. XENA
HOMBRE #1 HOMBRE #2 XENA HOMBRE #2 XENA Los tres hombres
obedecen su orden, aterrorizados. XENA (haciéndoles
un gesto de acercamiento) Los tres
asienten enérgicamente. XENA El HOMBRE #2 asiente mientras el HOMBRE #1 levanta una mano. XENA HOMBRE #1 XENA HOMBRE #2 HOMBRE #1 Xena se
adelanta, presionando el filo de la rota lanza contra su garganta. XENA HOMBRE #1 XENA (una
pausa) Los hombres
saltan como si les hubieran empujado y comienzan a correr a por sus
herramientas. Antes de que el desnudo hombre pueda dar más de dos pasos,
Xena le agarra por el hombro y le da la vuelta. XENA HOMBRE #3 XENA HOMBRE #3 Xena le echa otra mirada de los pies a la cabeza. XENA (continua,
ignorando su mirada ofendida)
Olvidada la
desnudez, el hombre comienza a correr hacia la ciudad mientras Xena camina
tras él. CORTE A 6 EXT. CAPITOLIO DE LA CIUDAD. NOCHE Gabrielle está
inquieta, incapaz de dormir. Sale a la oscuridad y toma una profunda
exhalación del frío aire de la noche, observando ociosamente mientras la
gente deambula por la plaza, algunos terminando la guardia, otros
siguiendo en el puesto. Sabe que debería ir y asegurarse de que todo está
en calma como parece, pero en ese momento todo lo que ella puede hacer es
caminar lentamente por el complejo. Sonríe ante las
zonas que ahora han sido ordenadas y organizadas. Se aprecia como el
pueblo lentamente ha recobrado la voluntad de vivir y las ganas de luchar.
Resopla no muy divertida mientras considera esto. GABRIELLE De pie sobre el
muro de la ciudad, Yavin la observa, y frunce el ceño cuando ve a
Gabrielle detenerse abruptamente, poner una mano en su cabeza y frotar su
frente, después la deja caer para tocar su pecho durante un breve instante
antes de sacudirla para calmarse, y girarse en su dirección. Sonríe y le
hace un gesto para que se acerque, complacido cuando ella se une a él
encima del muro. YAVIN GABRIELLE (una
pausa) (animándose) YAVIN Una descarga de
flechas vuela hacia ellos, pero aterrizan a poca distancia cayendo en el
terreno exterior al muro. GABRIELLE YAVIN GABRIELLE YAVIN GABRIELLE GABRIELLE
UN HOMBRE JOVEN
sube las escaleras y tiende un FRASCO a
Gabrielle mientras recupera el aliento. HOMBRE GABRIELLE HOMBRE GABRIELLE (a
Yavin) YAVIN (al
joven) YAVIN GABRIELLE YAVIN GABRIELLE
El levanta las
manos para acallar su protesta. YAVIN GABRIELLE YAVIN Se acerca UN PAJE con los requeridos caballos, y los dos montan para salir silenciosamente de la ciudad. CORTE A: 7 INT. CIUDAD CAPITAL. TÚNEL. Xena se apoya contra una pared de uno de los túneles al pasar dos guardias por la entrada a su espalda. Entra fácilmente a la ciudad, agachándose cuando es necesario, pegándose a las sombras cuando no lo es. Su anterior guía está durmiendo en un cruce no muy lejos dónde sería de ayuda si lo necesitara de nuevo. Mientras deja pasar a los guardias sin ser molestados, observa con detenimiento lo que le rodea. El túnel que había elegido está raramente frecuentado, perfecto para sus necesidades. Una vez que los hombres están lo suficientemente lejos, avanza de nuevo, con agudos ojos estimando cada recoveco y agujero en busca de inesperadas sorpresas.
Deteniéndose, descubre el reflejo de un alambre suelto puesto cuidadosamente en el suelo. Se arrodilla y pasa los dedos por la pequeña cuerda mientras sonríe. Después se levanta y usa el pie para tirar de la cuerda. Ambas manos se elevan y atrapan dos flechas que le habrían dado directamente en el pecho sino hubiera estado preparada para su repentina aparición. Alzando las flechas, las examina, oliendo para detectar algún veneno, entonces sonríe perversa al romperlas por la mitad y dejarlas caer sin más al suelo. XENA Continuando a lo largo del túnel, se detiene de nuevo al ver que una gran rata empieza a cruzarse en su camino. La rata se detiene y la mira, agitando los bigotes. XENA La rata gira rápidamente y corre en la dirección contraria. XENA Se detiene ante otra trampa y la examina con atención, sus ojos siguiendo la viga llena de pinchos en lo alto del túnel. XENA Con cuidado de no accionar la trampa, sigue avanzando hasta llegar a una marca en el suelo, observándola con detenimiento. Arrodillándose, levanta la cubierta escondida para encontrar el agujero. El fondo está cubierto con cascos metálicos. Alza una ceja y agita la cabeza. XENA (pausa) Echando un paso atrás se impulsa y salta sobre el agujero, dejando la trampa intacta. Entonces se para de inmediato, casi clavándose en el sitio al percatarse de algo. Husmea el aire y mira hacia delante. Se mueve un poco y ve la trampa de fuego que han montado. XENA Continuando en su avance, camina hasta llegar a una intersección más grande, desde la que puede oír los sonidos de voces alzándose y desapareciendo en una cacofonía sin sentido. A varios pasos de la intersección, se detiene y se oculta fácilmente entre las sombras, apoyándose contra una helada pared. CORTE A 8 EXT. DESIERTO. NOCHE. Gabrielle y Yavin galopan hacia el desierto en la noche, evadiendo fácilmente a los guardias del ejército contrario. Yavin va ligeramente en cabeza, los caballos de carga detrás, y Gabrielle cierra el grupo, sentada cómodamente sobre Argo. Al cabalgar, echa un poco la cabeza para atrás y mira al vasto cielo negro, observando la inmensa cantidad de estrellas descansando en la aterciopelada oscuridad. Argo bufa y Gabrielle le acaricia el cuello, a gusto con el familiar sonido. Mientras sigue observando el cielo, recuerda la primera vez que observó las estrellas con Xena.
XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE Volviendo al presente, Gabrielle se sobresalta y oculta una sonrisa al recordar como golpeó a Xena con su cayado. Una pequeña, aunque traviesa, risotada se le escapa, lo que hace que Yavin gire para ponerse a su altura. GABRIELLE YAVIN GABRIELLE YAVIN GABRIELLE (pausa) YAVIN
CORTE A
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INT. TÚNELES EGIPCIOS. NOCHE. AMUN, el consejero de la Reina, pasa por la intersección en la que se oculta Xena. Saliendo de las sombras, le agarra por la parte trasera de la camisa y lo empuja a la entrada del túnel sin que los vea nadie. Le rodea el cuello con facilidad y le tapa firmemente la boca con una mano. Inclinando ligeramente la cabeza, le susurra en la oreja al consejero. XENA AMUN XENA AMUN XENA (pausa) Amun se revuelve entre sus brazos, pero Xena le agarra con facilidad, incrementando la presión en su cuello hasta que se está quieto de nuevo. XENA (pausa) Amun vacila, pero cuando aumenta de nuevo la presión, termina asintiendo. XENA (pausa,
para asegurarse que está escuchando) AMUN XENA
CORTE A
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EXT. CANAL. NOCHE Gabrielle y Yavin están terminando su tarea de sacar agua del canal. Gabrielle parece distraída, deteniéndose cada dos por tres en su tarea para mirar en dirección a la ciudad, con gesto pensativo en el rostro. YAVIN Mientras ata el odre de agua al caballo, mira a Gabrielle y se da cuenta que no ha escuchado nada de lo que ha dicho. YAVIN GABRIELLE (pausa) YAVIN GABRIELLE YAVIN GABRIELLE
CORTE A
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EXT. CIUDAD CAPITAL. NOCHE Yavin y Gabrielle han vuelto y agradecidos entregan los caballos y el agua fresca. Gabrielle se estira e inspira profundamente. GABRIELLE (pausa) YAVIN GABRIELLE YAVIN GABRIELLE Gabrielle gira sobre sus talones y comienza a alejarse cuando un guardia la detiene. Yavin lo ve y sabe que no puede ser bueno con lo que corre a ponerse a su lado. GUARDIA GABRIELLE
GUARDIA GABRIELLE GUARDIA GABRIELLE
CORTE A:
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INT. TÚNELES SUBTERRÁNEOS. NOCHE. Gabrielle examina la trampa accionada, prestando especial atención a las rotas y casualmente descartadas flechas. Mira hacia dónde está Yavin. GABRIELLE YAVIN Gabrielle le tiende los trozos de las destrozadas flechas a Yavin. GABRIELLE YAVIN Gabrielle deja caer las flechas y se frota la cara. GABRIELLE La pareja escucha un roce a sus espaldas, y cuando se giran, Zenobia se acerca a ellos, claramente molesta. ZENOBIA GABRIELLE (pausa) ZENOBIA GABRIELLE YAVIN ZENOBIA (pausa) GABRIELLE ZENOBIA GABRIELLE
(a
Yavin) Gabrielle se aleja, dejando a Yavin y Zenobia mirándola, ambos con expresiones de sorpresa en la mirada.
CORTE A
13
INT. APOSENTOS DE GABRIELLE. NOCHE Esperando que se le pase el enfado, Gabrielle sube a su cama de paja y se gira, de cara a la pared. Sus pensamientos, emociones y cuerpo están a punto de dispararse. GABRIELLE (pausa) (suspira) Con ese dulce ruego, cierra los ojos y obliga a sus tensos músculos a relajarse, cayendo en un desasosegado sueño sin darse cuenta de ello. Un momento después, una larga sombra cae sobre Gabrielle, cubriendo su cuerpo como una oscura manta bajo el brillo de la antorcha. Penetrantes ojos azules, casi índigos en la tenue habitación, la miran desde la oscuridad. Esperando.
FUNDIDO A NEGRO
FIN DEL SEGUNDO ACTO | |||||