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ACTO SEGUNDO

ABRE DE NEGRO

4

INT. PIRÁMIDE EGIPCIA. NOCHE

En las profundidades de una saqueada PIRÁMIDE EGIPCIA, una fulgurante luz blanca brilla por un instante, después desaparece, dejando la tumba en una perfecta y excesiva oscuridad una vez mas.

Un momento después, se oye un jadeo, seguido al instante de un suave gemido. Los sonidos que siguen lo hacen en rápida sucesión: un casi silencioso arrastrar de pies que definitivamente no son humanos, un profundo y cavernoso gruñido, un sonoro y agudo chirrido que abruptamente se corta y un suave ruido sordo.

XENA
(desde la oscuridad)
Yo. Odio. Las ratas.

Xena se endereza y lucha con una ola de mareo, mientras consigue acostumbrarse a estar viva, respirando a través de su cuerpo otra vez.

XENA
(continúa)
Esto de volver de la muerte
realmente envejece.

Aunque no ayude, sonríe ante la sensación de la vida corriendo a través de sus venas una vez mas. Es algo que ni siquiera los poderes de un demonio pueden igualar, y ella está muy complacida. Se estira, satisfecha de la elasticidad de los poderosos músculos y el suave chasquido de las articulaciones volviendo de nuevo a su sitio.

XENA
Bueno, Lucy, tu has mantenido tu palabra. Ahora vamos
a ver si puedo hacer algo para mantener la mía.

Mientras empieza a ponerse de pie de forma cautelosa, se arriesga a aventurar que está en algún tipo de cripta, basándose en el maloliente aire, el agudo y amargo aroma de las especias rancias y el sentimiento de muerte alrededor de ella. Esta sospecha es confirmada cuando sus pies golpean el suelo y  se encuentran lo que solo puede ser un pedazo de un roto y descompuesto hueso.

Haciendo muecas ante el dolor en las delicadas plantas de sus pies, se encamina hacia un muro con un instinto ciego, intuyendo su presencia un pie antes de darse con él, con una mano extendida.  Una cuidadosa exploración con la punta de sus dedos pronto da sus frutos en forma de un pedernal y una yesca, que ella agarra e inmediatamente golpea.

XENA
Hora de arrojar algo de luz sobre este tema.

La pequeña chispa es suficiente para que pueda ver una antorcha ligeramente a su izquierda, y con el siguiente golpe del pedernal y la yesca la enciende, iluminando una amplia, adornada y saqueada tumba.

Una tumba que en este momento ella comparte con una momia, varios montones de desarticulados pero humanos huesos, y todo un ejército de gordas ratas que con sus globulosos y relucientes ojos la miran fijamente desde las sombras donde la luz de la antorcha no llega.

Descubriendo sus dientes, las gruñe, riendo disimuladamente cuando ellas chillan agudamente y saltan hacia las sombras.

Mirando hacia abajo, finalmente, a su desnudo cuerpo, su sonrisa se ensancha mientras ve que definitivamente es su propio cuerpo, hasta la última cicatriz. El mismo que ha pasado décadas perfeccionando como su posterior máquina de destrucción.

La sonrisa se convierte en una risa oscura que llena la silenciosa tumba, causando que las ratas se contraigan temerosas.

XENA
Un punto para ti, Lucy. Para ser un apestoso, podrido y
confabulante, pequeño bastardo, lo has hecho bastante bien.

Busca de forma brusca algún tipo de ropa alrededor, pero solo los vendajes de la momia han sobrevivido a la profanación, y ella rápidamente se decide en contra. Un arma es lo próximo en su lista, y esto es lo que ella encuentra sin demasiada dificultad.

Los huesos del brazo y de los dedos que perduran de lo que una vez fue, un  totalmente muerto guardia de la puerta, descansan cerca de la sellada entrada a la tumba. Esa mano sujeta la quebrada asta de lo que fue probablemente una LANZA en sus mejores tiempos.

Incluso sin la punta, aún así, es un arma aceptable, especialmente en las manos de alguien como la Princesa Guerrera, y Xena lo arranca de la mano con poca dificultad, haciendo una pirueta de prueba y asintiendo con placer.

XENA
Lo siento, amigo. Creo que necesito esto
mas que tu ahora.

Con el ASTA DE LA LANZA en la mano, vuelve a la tumba y tira de la antorcha de un elaborado soporte en el muro. La llama se abre camino ligeramente y, levantando su cabeza, ella huele el aire, sonriendo ante el frescor que olfatea.

XENA
(sonríe hambrienta)
Lista o no, allá voy.

CORTE A

5

EXT. PIRÁMIDE EGIPCIA. NOCHE

Cerca del muro sur de la TUMBA,  están tres HOMBRES EGIPCIOS, armados con ANTORCHAS, toscas ESPADAS,  GANZÚAS, y SACOS.

HOMBRE #1
Esta no ha sido tocada.

HOMBRE #2
(sarcástico)
No me digas bobo. ¿Qué te dio
tu primera pista?

HOMBRE #1
(ofendido)
¡Hey!

HOMBRE #3
Basta ya, los dos. Vamos a entrar allí,
coger el botín y volver al campamento de Brakus
antes de que nos eche de menos.

HOMBRE #1
¿Tu crees que esto nos compensará por no decirle
lo de la rubia?

HOMBRE #2
Si no lo hace, le daremos tu culo en una
bandeja. Quizá eso le haga feliz.

HOMBRE #3
(frunciendo el entrecejo)
¡He dicho que ya basta! Vamos a seguir adelante
y volver al campamento. Hacer esto en mitad
de la noche me da escalofríos.

Los tres hombres comienzan a avanzar de nuevo, rodeando la esquina de la PIRÁMIDE hacia donde saben que hay una segunda y pequeña entrada oculta. Dejando sus herramientas a un lado, se aproximan a la tumba, solo para congelarse sobre sus pasos cuando la sellada puerta comienza a moverse. Desde el interior.

Tres mandíbulas caen, seguidas de tres antorchas, mientras la puerta se abre completamente y una desnuda Xena camina informalmente hacia el cálido aire nocturno.

XENA
(sonriendo)
Hola, chicos.
Bonita noche para una resurrección, ¿verdad?.

Su voz les incita a moverse, y los tres escapan como si los demonios de Lucifer estuvieran tras sus talones.

Una ceja de Xena se eleva.

XENA
La primera vez que esto ocurre.

Bufando suavemente, pronuncia su grito de batalla, y salta, volando con fácilidad para aterrizar frente a ellos, sonriendo misteriosamente.

XENA
¿Es algo que he dicho?

Los hombres se quedan pasmados y comienzan a correr en dirección contraria, resbalando y cayendo en la suave arena bajo sus pies.

Antes de que puedan llegar muy lejos, Xena los atrapa y agarra a dos de ellos por detrás, y los lanza hacia el tercero. Los tres caen en un desordenado montón.

Caminando hacia el montón humano, los mira fijamente, las manos en sus caderas y una sonrisa en su rostro. No es una sonrisa agradable de ningún modo. Mas bien como la de un tiburón contemplando la cena.

El primer hombre rápidamente se pone de rodillas y comienza a inclinarse fervientemente.

HOMBRE #3
Oh Poderosa Isis, por favor ten piedad de mi.

XENA
(murmurando)
¿Isis?

Los otros dos hombres imitan a su líder y presionan sus rostro contra la arena.

HOMBRE #1
¡Por favor, Diosa, no nos hagas daño! ¡No íbamos
a robar tu tumba! ¡Sinceramente!
¡Solo íbamos a entrar!

El HOMBRE #1 se encuentra a sí mismo comiendo arena, cortesía de su socio en el delito.

HOMBRE #2
(riendo débilmente)
El . . . él no ha querido decir eso, su Santidad.
Solo estábamos


(una pausa, pensando)
dando un paseo, ¿verdad jefe?

HOMBRE #3
¡Si! ¡Es verdad! Solo estábamos dando un paseo.
Bonita noche, como tu dijiste, mi Diosa.

Manteniéndose en silencio, Xena se alza sobre ellos, examinándolos. Finalmente señala.

XENA
Tu. De pie.

Los tres saltan sobre sus pies. Xena empuja a los otros dos rechazados de nuevo de rodillas, después evalúa al que ha elegido.

XENA
(asintiendo)
Tu servirás. Desnúdate.

HOMBRE #3
¿Repítelo?

XENA
Me has oído. Desnúdate.

Después de un momento, una luz emerge. Echando una mirada, el hombre se despoja de sus ropas con un borroso movimiento. Se pone de pie y permanece orgulloso ante ella.

Xena le echa una breve mirada desde la cabeza hasta los dedos de los pies, después arruga los ojos.

XENA
Vuelve al suelo.

HOMBRE #3
¡Si, mi Diosa!

Cae sobre sus rodillas y se inclina hacia ella, solo para caer de bruces mientras ella sencillamente le elude y agarra sus ropas. En un momento, se coloca los pantalones negros, las botas, la tosca camisa, y el chaleco negro y se siente aún más complacida consigo misma.

XENA
Así que . . . estabais pensando en
saquear mi tumba, ¿no?

HOMBRE #1
¡Si!

HOMBRE #2
¡No!

XENA
(sacudiendo la cabeza)
De pie.

HOMBRE #2
¡Por favor, Isis! ¡Ten piedad de mi!

XENA
De pie.

Los tres hombres obedecen su orden, aterrorizados.

XENA
(atravesándolos con la mirada, secretamente disfrutando con su agonía)
En realidad debería freíros en pequeñas piezas
y terminar con esto, sabéis. Pero os encuentro
divertidos,  de una degradante y despreciable 
manera, así que esto es lo que voy a hacer.

(haciéndoles un gesto de acercamiento)
Primero vamos a cerrar esta puerta,
y después la cubriremos con arena para que nadie
y quiero decir nadie, sepa que existe.
¿Me entendéis?

Los tres asienten enérgicamente.

XENA
(continúa)
Bien. Después vais a caminar veinte pasos

hacia el oeste. Veinte pasos exactamente y 
comenzaréis a cavar. Y seguiréis cavando
hasta que yo regrese y os diga que paréis.
¿Entendido?

El HOMBRE #2 asiente mientras el HOMBRE #1 levanta una mano.

XENA
(frunciendo el entrecejo)
Qué.

HOMBRE #1
Um...¿por qué quieres que cavemos allí, Diosa?

XENA
(sonriendo misteriosamente)
Porque yo lo digo.

HOMBRE #2
Eso vale para mi.

HOMBRE #1
Pero-

Xena se adelanta, presionando el filo de la rota lanza contra su garganta.

XENA
¿Quieres morir de forma lenta y dolorosa?
Puedo arreglarlo, si lo prefieres.

HOMBRE #1
Cavar suena bien, Diosa.
Cavar suena realmente bien.

XENA
Piénsalo con fuerza.

(una pausa)
Ahora adelante, antes de que cambie de opinión y
aniquile vuestra existencia solo por diversión.

Los hombres saltan como si les hubieran empujado y comienzan a correr a por sus herramientas. Antes de que el desnudo hombre pueda dar más de dos pasos, Xena le agarra por el hombro y le da la vuelta.

XENA
Tu no. Tu vienes conmigo.

HOMBRE #3
¿Do-dónde vamos, Diosa?

XENA
A la ciudad. Y tu eres el hombre que
necesito para acompañarme allí.

HOMBRE #3
¡Pero-pero estoy desnudo!

Xena le echa otra mirada de los pies a la cabeza.

XENA
Relájate amigo. Nadie se dará cuenta.

(continua, ignorando su mirada ofendida)
¡MUÉVETE!

Olvidada la desnudez, el hombre comienza a correr hacia la ciudad mientras Xena camina tras él.

CORTE A

6

EXT. CAPITOLIO DE LA CIUDAD. NOCHE

Gabrielle está inquieta, incapaz de dormir. Sale a la oscuridad y toma una profunda exhalación del frío aire de la noche, observando ociosamente mientras la gente deambula por la plaza, algunos terminando la guardia, otros siguiendo en el puesto. Sabe que debería ir y asegurarse de que todo está en calma como parece, pero en ese momento todo lo que ella puede hacer es caminar lentamente por el complejo.

Sonríe ante las zonas que ahora han sido ordenadas y organizadas. Se aprecia como el pueblo lentamente ha recobrado la voluntad de vivir y las ganas de luchar. Resopla no muy divertida mientras considera esto.

GABRIELLE
(para sí misma)
Ahora todo lo que tengo que hacer es 
enseñarme a mí misma lo que les he estado enseñando.

De pie sobre el muro de la ciudad, Yavin la observa, y frunce el ceño cuando ve a Gabrielle detenerse abruptamente, poner una mano en su cabeza y frotar su frente, después la deja caer para tocar su pecho durante un breve instante antes de sacudirla para calmarse, y girarse en su dirección.

Sonríe y le hace un gesto para que se acerque, complacido cuando ella se une a él encima del muro.

YAVIN
¿Estás bien?

GABRIELLE
(ligeramente distraída)
Si, es-

(una pausa)
No es nada.

(animándose)
¿Tampoco puedes dormir?

YAVIN
En realidad, creo que me estoy acostumbrando.

Una descarga de flechas vuela hacia ellos, pero aterrizan a poca distancia cayendo en el terreno exterior al muro.

GABRIELLE
Parece que nuestro  'indigno' adversario
tiene insomnio también.

YAVIN
Eso parece.

GABRIELLE
Así que, ¿por qué no estás durmiendo?

YAVIN
Me mantengo esperando a los demonios.

GABRIELLE
(riendo)
Lo siento Yavin. Créeme, cuando te dije
que si volvían no tendrías
tiempo para  buscarlos o tiempo para luchar
con ellos. Yo lo he hecho, es casi imposible.


YAVIN
¿Pero tu has tenido éxito?

GABRIELLE
Supongo que puedes llamarlo así.
Sigo
resistiendo.

(una pausa)
A qué coste, ya no estoy segura.

UN HOMBRE JOVEN sube las escaleras y tiende un FRASCO a  Gabrielle mientras recupera el aliento.

HOMBRE
(jadeando)
Gabrielle, el medico me pidió que te trajera
esto. Nuestra agua, está…

GABRIELLE
(tomando el tapón y olfateando)
Estancada.

HOMBRE
Si, nuestros depósitos de agua se han echado a perder.

GABRIELLE
Genial, esto es lo ultimo que necesitábamos.

(a Yavin)
¿Hay alguna fuente de agua fresca cerca de aquí?

YAVIN
Los hombres de Brakus han cortado nuestras fuentes 
naturales, pero hay unas zanjas de regadío
del Nilo que podemos usar. Pero es un
viaje peligroso, especialmente de noche.


GABRIELLE
Los heridos y los enfermos tienen que tener
agua fresca. Podemos hervir esta para lavar
los vendajes, pero no podemos beberla.

(al joven)
Coge mi caballo, su silla de montar y tráemelo
lleno de tantos pellejos como sea 
posible. Iré a por el agua.

YAVIN
Gabrielle, no puedes, es un suicidio.

GABRIELLE
( bromeando)
Oh, qué poca fe.

YAVIN
Te acompañaré. Traeremos
dos caballos extras.

GABRIELLE
Yavin…

El levanta las manos para acallar su protesta.

YAVIN
He vivido en esta zona toda mi vida, Gabrielle.
Tu llevas aquí unos días. Dime que
puedes encontrar nuestros canales de irrigación tan rápido
conmigo como sin mi, y me quedaré aquí.
Si no es así, entonces por favor vamos juntos
y hagamos esto tan rápido como podamos.

GABRIELLE
(asintiendo)
 
De acuerdo.

Sé cuando no discutir.

YAVIN
Bien. Me alegra que esté aclarado.

Se acerca UN PAJE con los requeridos caballos, y los dos montan para salir silenciosamente de la ciudad.

CORTE A:

7

INT. CIUDAD CAPITAL. TÚNEL.

Xena se apoya contra una pared de uno de los túneles al pasar dos guardias por la entrada a su espalda. Entra fácilmente a la ciudad, agachándose cuando es necesario, pegándose a las sombras cuando no lo es. Su anterior guía está durmiendo en un cruce no muy lejos dónde sería de ayuda si lo necesitara de nuevo.

Mientras deja pasar a los guardias sin ser molestados, observa con detenimiento lo que le rodea. El túnel que había elegido está raramente frecuentado, perfecto para sus necesidades. Una vez que los hombres están lo suficientemente lejos, avanza de nuevo, con agudos ojos estimando cada recoveco y agujero en busca de inesperadas sorpresas.

Deteniéndose, descubre el reflejo de un alambre suelto puesto cuidadosamente en el suelo. Se arrodilla y pasa los dedos por la pequeña cuerda mientras sonríe. Después se levanta y usa el pie para tirar de la cuerda. Ambas manos se elevan y atrapan dos flechas que le habrían dado directamente en el pecho sino hubiera estado preparada para su repentina aparición. Alzando las flechas, las examina, oliendo para detectar algún veneno, entonces sonríe perversa al romperlas por la mitad y dejarlas caer sin más al suelo.

XENA
No está mal. Nada mal, Gabrielle.
Parece que te he enseñado bien.

Continuando a lo largo del túnel, se detiene de nuevo al ver que una gran rata empieza a cruzarse en su camino. La rata se detiene y la mira, agitando los bigotes.

XENA
Ni se te ocurra.

La rata gira rápidamente y corre en la dirección contraria.

XENA
Rata lista.
Ahora veamos que otros
regalos nos ha dejado Gabrielle.

Se detiene ante otra trampa y la examina con atención, sus ojos siguiendo la viga llena de pinchos en lo alto del túnel.

XENA
Eso dejaría una marca.
Bien hecho.

Con cuidado de no accionar la trampa, sigue avanzando hasta llegar a una marca en el suelo, observándola con detenimiento. Arrodillándose, levanta la cubierta escondida para encontrar el agujero. El fondo está cubierto con cascos metálicos. Alza una ceja y agita la cabeza.

XENA
Quizás no te mate

(pausa)
Pero seguro desearás estar muerto.

Echando un paso atrás se impulsa y salta sobre el agujero, dejando la trampa intacta. Entonces se para de inmediato, casi clavándose en el sitio al percatarse de algo. Husmea el aire y mira hacia delante. Se mueve un poco y ve la trampa de fuego que han montado.

XENA
Muy lista, Gabrielle.
Estoy impresionada.

Continuando en su avance, camina hasta llegar a una intersección más grande, desde la que puede oír los sonidos de voces alzándose y desapareciendo en una cacofonía sin sentido. A varios pasos de la intersección, se detiene y se oculta fácilmente entre las sombras, apoyándose contra una helada pared.

CORTE A

8

EXT. DESIERTO. NOCHE.

Gabrielle y Yavin galopan hacia el desierto en la noche, evadiendo fácilmente a los guardias del ejército contrario. Yavin va ligeramente en cabeza, los caballos de carga detrás, y Gabrielle cierra el grupo, sentada cómodamente sobre Argo.

Al cabalgar, echa un poco la cabeza para atrás y mira al vasto cielo negro, observando la inmensa cantidad de estrellas descansando en la aterciopelada oscuridad. Argo bufa y Gabrielle le acaricia el cuello, a gusto con el familiar sonido.

Mientras sigue observando el cielo, recuerda la primera vez que observó las estrellas con Xena.

XENA
(señalando las estrellas)
Ese grupo de ahí parece un cazo.

GABRIELLE
¿Un cazo?

XENA
Sí, ya sabes, ¿cómo uno de esos
con los que sacas agua de un cubo?

GABRIELLE
A mí me parece un oso.

XENA
¿Un oso?

GABRIELLE

XENA
¿Dónde ves un oso?

GABRIELLE
Mira ahí está el cuerpo, ves las orejitas….

Volviendo al presente, Gabrielle se sobresalta y oculta una sonrisa al recordar como golpeó a Xena con su cayado. Una pequeña, aunque traviesa, risotada se le escapa, lo que hace que Yavin gire para ponerse a su altura.

GABRIELLE
(descartando la mirada preocupada de Yavin)
Sólo recordaba.

YAVIN
Buenos recuerdos, por lo que se oye.

GABRIELLE
Sí, muy buenos.

YAVIN
Tienes una sonrisa preciosa.

GABRIELLE
(parece un poco incómoda)
Yo-

(pausa)
Gracias.

YAVIN
(sonriendo)
De nada.
El agua debe estar ahí enfrente.

CORTE A
9

INT. TÚNELES EGIPCIOS. NOCHE.

AMUN, el consejero de la Reina, pasa por la intersección en la que se oculta Xena. Saliendo de las sombras, le agarra por la parte trasera de la camisa y lo empuja a la entrada del túnel sin que los vea nadie. Le rodea el cuello con facilidad y le tapa firmemente la boca con una mano.

Inclinando ligeramente la cabeza, le susurra en la oreja al consejero.

XENA
No va a ser una conversación larga,
así que sólo responde sí o no, ¿entendido?

AMUN
(asiente)

XENA
Bien. Pareces un tipo con 
contactos, ¿tengo razón?

AMUN
(asiente)

XENA
Eso pensé. Eres del tipo.

(pausa)
Ahora, quiero que me digas dónde
la pequeña guerrera rubia, Gabrielle,
duerme por las noches.

Amun se revuelve entre sus brazos, pero Xena le agarra con facilidad, incrementando la presión en su cuello hasta que se está quieto de nuevo.

XENA
(continúa)
Inténtalo de nuevo y estarás mirando al mundo
desde un ángulo completamente diferente.

(pausa)
Ahora ¿sabes dónde duerme?
Sí o no.

Amun vacila, pero cuando aumenta de nuevo la presión, termina asintiendo.

XENA
Bien. Apuesto que conoces
estos túneles bastante bien.
Así que esto es lo que vas a hacer por mí.
Escucha con atención, porque no
me gusta tener que repetirme.

(pausa, para asegurarse que está escuchando)
Tu y yo vamos a pasear sin más
hasta la habitación de Gabrielle. Y vamos
a llegar allí por los túneles que nadie
usa. No quiero invitados inesperados
apareciendo en nuestra pequeña fiesta, ¿entendido?

AMUN
(asiente)

XENA
Sabía que podía contar contigo.
Vamos.

CORTE A
10

EXT. CANAL. NOCHE

Gabrielle y Yavin están terminando su tarea de sacar agua del canal. Gabrielle parece distraída, deteniéndose cada dos por tres en su tarea para mirar en dirección a la ciudad, con gesto pensativo en el rostro.

YAVIN
Este es el último. Este canal no nos será
de ayuda por mucho más. La sequía ha hecho
que los niveles de agua sean muy bajos.

Mientras ata el odre de agua al caballo, mira a Gabrielle y se da cuenta que no ha escuchado nada de lo que ha dicho.

YAVIN
(continúa)
¿Te preocupa algo, Gabrielle?
Actúas de forma extraña desde antes
de salir de la ciudad.

GABRIELLE
(honestamente)
No lo sé, Yavin. No dejo de tener este
extraño sentimiento. No sé lo que es,
ni porqué lo estoy teniendo.

(pausa)
Supongo que acabo de darme cuenta que probablemente
no fue una idea muy buena que los dos
líderes militares salieran en busca de
agua cuando la ciudad está asediada.

YAVIN
¿Crees que alguien más hubiera podido
salir de la ciudad sin ser visto?

GABRIELLE
(considerándolo)
Puede que tengas razón. Aun así ...

YAVIN
Bien, hemos terminado aquí, así que lo mejor
es que volvamos lo antes posible, ¿verdad?

GABRIELLE
Tienes razón. Vamos.

CORTE A
11

EXT. CIUDAD CAPITAL. NOCHE

Yavin y Gabrielle han vuelto y agradecidos entregan los caballos y el agua fresca. Gabrielle se estira e inspira profundamente.

GABRIELLE
Ha sido,

(pausa)
agotador.

YAVIN
Quizás ahora puedas dormir.

GABRIELLE
(rascándose el cuello)
Debería.
Te sugiero que hagas lo mismo.

YAVIN
Lo haré Gabrielle.
Buenas noches.

GABRIELLE
Buenas noches Yavin.
Que descanses.

Gabrielle gira sobre sus talones y comienza a alejarse cuando un guardia la detiene. Yavin lo ve y sabe que no puede ser bueno con lo que corre a ponerse a su lado.

GUARDIA
(despacio)
Gabrielle, uno de los centinelas ha descubierto
que una de las trampas en el túnel secundario
de salida de la ciudad ha sido accionada.

GABRIELLE
¿Sólo una?

GUARDIA
Sí. La primera.

GABRIELLE
¿Hay alguien herido?

GUARDIA
No.

GABRIELLE
Vamos. Muéstranoslo.

CORTE A:
12

INT. TÚNELES SUBTERRÁNEOS. NOCHE.

Gabrielle examina la trampa accionada, prestando especial atención a las rotas y casualmente descartadas flechas. Mira hacia dónde está Yavin.

GABRIELLE
¿Qué piensas?

YAVIN
Pudo ser un accidente.

Gabrielle le tiende los trozos de las destrozadas flechas a Yavin.

GABRIELLE
Los accidentes no parten las flechas.
Esto se hizo a propósito.

YAVIN
¿Quizás haya un espía entre las tropas?

Gabrielle deja caer las flechas y se frota la cara.

GABRIELLE
Espero que sea así de sencillo.

La pareja escucha un roce a sus espaldas, y cuando se giran, Zenobia se acerca a ellos, claramente molesta.

ZENOBIA
Me acabo de enterar. ¿Qué ha pasado?

GABRIELLE
Aun no lo sabemos. Si no fue un accidente,
y no creo que lo fuera, quien quiera 

(pausa)
o lo que fuera que lo hizo se fue hace mucho.

ZENOBIA
Quizás esto no hubiera pasado si
los dos hubierais estado donde se supone que debíais
en vez de salir de la ciudad en
alguna misión sin importancia.

GABRIELLE
(levantándose despacio)
Espera un-

YAVIN
(sobre Gabrielle)
Mi Reina, necesitábamos el agua.

ZENOBIA
Podíais haber mandado a otro. ¿Os dais
cuenta de lo que podía haber pasado si
os captura el enemigo?

(pausa)
Los líderes no se sacrifican
sin motivo, Gabrielle.

GABRIELLE
(fríamente)
Tienes razón, Zenobia. A veces eso pasa
tanto si lo queremos como si no.

ZENOBIA
¿Te paraste siquiera a pensar lo que hubiera
pasado si te hubieran atacado
y matado ahí fuera?

GABRIELLE
Sí. Hubiera recogido la otra parte
de mi alma y por fin habría podido dormir.

(a Yavin)
Dobla los guardias en el perímetro.
Despiértame si me necesitas.

Gabrielle se aleja, dejando a Yavin y Zenobia mirándola, ambos con expresiones de sorpresa en la mirada.

CORTE A
13

INT. APOSENTOS DE GABRIELLE. NOCHE

Esperando que se le pase el enfado, Gabrielle sube a su cama de paja y se gira, de cara a la pared. Sus pensamientos, emociones y cuerpo están a punto de dispararse.

GABRIELLE
(susurrando)
¿Xena?

(pausa)
Sé que te dije que te fueras, pero por todos los dioses
del mundo, que no daría por tenerte
junto a mí ahora mismo. A veces es como
si estuvieras tan cerca que puedo sentirte. Pero. . .

(suspira)
Buenas noches, Xena.
Te quiero.

Con ese dulce ruego, cierra los ojos y obliga a sus tensos músculos a relajarse, cayendo en un desasosegado sueño sin darse cuenta de ello.

Un momento después, una larga sombra cae sobre Gabrielle, cubriendo su cuerpo como una oscura manta bajo el brillo de la antorcha. Penetrantes ojos azules, casi índigos en la tenue habitación, la miran desde la oscuridad. Esperando.

FUNDIDO A NEGRO

FIN DEL SEGUNDO ACTO

ACTO 3