
ACTO PRIMERO
ABRE DE NEGRO:
4.
EXT. PUEBLO DE
MILLTOS - POR LA TARDE
Xena
y Gabrielle cabalgan juntas sobre Argo hacia las puertas de un pequeño
y algo destartalado pueblo. Las puertas están cerradas con un madero, y
al otro lado hay mugrientas y diminutas granjas, con patios llenos de
sucias gallinas y cabras. El ambiente tiene un aspecto deprimido, pero
bien organizado. No hay seres humanos a la vista.
Xena y Gabrielle
se detienen ante las puertas y miran alrededor.
GABRIELLE Este
sitio parece
bastante inofensivo.
Xena
mira sobre su hombro a Gabrielle, y le sonríe cariñosamente.
XENA Nunca
se sabe. Yo pensé que
Potedia era inofensivo, y
mira lo que encontré allí.
Gabrielle
no reacciona al momento, después se recuesta sobre Xena y la abraza. Xena
está ligeramente confusa ante esta reacción.
XENA (continúa)
Lo siento. Los chistes son un
poco malos.
GABRIELLE Esa
es una de las cosas que mas echaba de menos.
XENA (desconcertada)
¿Mis chistes malos?
GABRIELLE Tu
sentido del humor.
Como fantasma no lo tenías.
XENA No,
supongo que no.
No había mucho de lo que reírse.
Xena
mira a lo lejos, después guía a Argos hasta las puertas y levanta el
cierre. Argo se apoya y empuja las puertas hasta abrirlas y procede a
entrar.

FUNDIDO
A:
5.
EXT. TABERNA
MILLTOS - POR LA TARDE
Xena
y Gabrielle cabalgan a través del pueblo hasta la taberna. La taberna de
Milltos es una estructura individual. El cartel está roto, colgando
de la presilla y chirriando por la brisa. El exterior está
remendado y andrajoso.
Cuando
Argo llega a la taberna, los habitantes del pueblo aparecen lentamente,
saliendo de sus casas y de todas las esquinas para mirarlas. Los aldeanos
van vestidos de forma más o menos semejante, todos con delantales de paño
atados sobre sus ropas de trabajo, con un dentado cuchillo como símbolo,
cosido sobre ellas.
XENA (en
voz baja, a Gabrielle)
¿Ves ese símbolo?
GABRIELLE Si.
¿Qué es?
XENA Maldición
si yo lo supiera,
pero apuesto que lo
averiguaremos.

Gabrielle
le dirige una mirada a Xena.
GABRIELLE Recuérdame
que piense otra vez
sobre tu sentido del
humor.
Xena
sonríe.
El
gentío rodea a Xena y Gabrielle y las mira curiosas, señalando y
murmurando. Xena y Gabrielle se miran la una a la otra, después desmontan
a Argo. La posadera sale a recibirlas. Es una malencarada mujer que ha
visto mejores días, con un estrecho y aguijoneado rostro y un flaco
armazón.
POSADERA ¿En
qué puedo complacerlas, viajeras?
XENA (susurrando)
No te gustaría saberlo
Gabrielle
abre la boca para hablar, pero se detiene al oír
el obsceno comentario y se inclina para darle un pellizco a Xena. Xena
sonríe burlonamente.
GABRIELLE (aclara
su garganta)
Queremos una habitación.
¿Tienes alguna?
La
posadera ríe desagradablemente.

POSADERA ¿Qué
si tengo alguna? Oh si, tenemos de sobra
¡Venid conmigo, extranjeras.
Lo arreglaremos arriba!
A
Xena no le gusta mucho como suena esto, pero no puede encontrar ninguna
amenaza inmediata. Comienza a seguir a la posadera hacia
el interior cuando de
repente, el sonido
de gente luchando llega desde la calle.
GABRIELLE ¿Qué
es eso?
POSADERA
(continúa)
¡Rápido, rápido, dentro
por favor!

La
posadera intenta meterles prisa para que entren. Xena y Gabrielle la
ignoran, agarrando sus armas y dirigiéndose
hacia el sonido de pelea.
CORTE
A:
6.
EXT. UNA CALLE EN
EL PUEBLO DE MILLTOS - POR LA TARDE
Un
grupo de hombres vestidos con extraños delantales, y con capuchas sobre
sus cabezas rodean a un amarrado prisionero. El prisionero está envuelto
en tiras de ropas desde la cabeza hasta los pies, que están pintadas con
diferentes símbolos. El prisionero está totalmente aterrorizado, sus
ojos casi a punto de saltar de su rostro, pero su boca está tapada y no
puede hablar.
Los
encapuchados arrastran al prisionero por la calle. El prisionero lucha -
es un hombre muy fuerte y golpea a varios encapuchados con sus pies a
pesar de estar atado.
El
prisionero cae, y los hombres le arrastran hacia delante, después le
ponen de nuevo en pie. Los hombres comienzan a
entonar ruidosamente.
HOMBRES ¡Toola!
¡Toola! ¡Toola!
Xena
y Gabrielle corren hacia los hombres.

GABRIELLE ¡Alto!
¡Dejadle!
HOMBRE
ENCAPUCHADO ¡Cogedlas!
Los
encapuchados saltan hacia delante y atacan a Xena y a Gabrielle con palos
y varas, golpeándolas
enconadamente.
XENA ¡Realmente
no quieres hacer esto!
Xena
agarra la vara de las manos de uno de los hombres y la rompe, después le
patea en el pecho y le lanza hacia atrás varias veces. A la vez,
Gabrielle se saca de encima uno de los encapuchados con una serie de
patadas, después usa sus sais para pinchar a otros dos, golpeándolos y
dejándolos inconscientes.
GABRIELLE Ella
tiene razón. ¿Por que no
paramos ahora, antes de...
Un
hombre salta ante Gabrielle y le acomete, tirándola al suelo. Ellos
luchan, mientras
Xena se gira y los ve. Xena salta sobre dos hombres que están intentando
agarrarla y les patea en medio del aire, lanzándoles
hacia un pesebre
cercano. Gabrielle está luchando con su oponente. El hombre es más
grande que ella.

XENA ¡Gabrielle!
Gabrielle
rueda bajo su atacante y le lanza un puño, después le golpea duramente
en la mandíbula. La cabeza del hombre se balancea de atrás a adelante y
cae llanamente en el suelo. Gabrielle se levanta y mira alrededor. Xena
agarra a uno de los últimos atacantes y le da unas
vueltas alrededor,
golpeando a los otros dos. Le suelta y sale
disparado hacia la calle,
aterrizando en un montón de basura en
la puerta del establo.

GABRIELLE
(continúa)
Justo en el blanco.
XENA No.
Pamplinas.
(pausa, señalando al prisionero)
Suéltale.
Gabrielle
ya está a un lado del prisionero. Saca la daga y corta el tejido
que le envuelve, liberando al hombre.
GABRIELLE Tranquilo...
está bien.
El
prisionero libera sus extremidades frenéticamente,
y tan pronto como queda libre, se gira y huye hacia las puertas, corriendo
tan rápido como puede.
GABRIELLE
(continúa)
(gritando)
¡De nada!
Xena camina hacia
Gabrielle y pone una mano sobre su hombro.

XENA ¿Estás
bien? Pensé que ese tipo te tenía.
Gabrielle
se limpia la frente y adelanta su puñal. Está ligeramente agitada, los días
sin dormir han pasado factura y ella lo sabe.
GABRIELLE Si.
Estoy bien. Vamos a
volver, Xena, y
averiguar que está pasando.
Xena
parece preocupada, pero solo palmea a Gabrielle en la espalda y comienzan
su vuelta a la taberna.
CORTE
A:
7.
EXT. TABERNA
MILLTOS - MOMENTOS DESPUÉS
Un
grupo está reunido. Se mueven alrededor de Xena y Gabrielle mientras se
aproximan. Xena se dirige a la posadera.
XENA ¿Quién
es la ley aquí?
POSADERA ¡Bien
puedes preguntar!
El
gentío comienza a murmurar airadamente. Un hombre aparece.
HOMBRE ¡Se
ha ido! ¡Nunca le cogeremos!
¡Ha cruzado el río!
Xena
y Gabrielle intercambian miradas.
GABRIELLE ¿Estás
buscando a uno de los atacantes?
La mayoría están en la
calle.
POSADERA (señalando
a Xena y a Gabrielle)
¡Fueron ellas! ¡Las
extranjeras! ¡Atacaron
a los hombres sagrados, y le
dejaron ir!
GABRIELLE
(susurrando)
¿Hombres
sagrados?
XENA Tengo
un mal presentimiento acerca de esto.
El
gentío comienza a alborotarse. Piedras y palos empiezan a volar. Xena y
Gabrielle inmediatamente sacan sus armas y se colocan espalda contra
espalda, listas para defenderse a ellas
mismas. Xena golpea los palos que
vuelan en el aire con su espada.
POSADERA ¡Ellas
atacaron! ¡Yo las vi!
GABRIELLE ¡Espera!
¡Estás totalmente equivocada!
Un
alto, severo y barbudo hombre avanza de repente hacia el centro del gentío,
y sostiene las manos en alto. Siguiéndole,
un enorme grupo de hombres con capuchas y delantales, ahora
obviamente al mando.
HOMBRE
¡Silencio!
El
gentío se queda totalmente callado, y se podría oír
caer un alfiler si no hubiera una calle de tierra.
HOMBRE
(continúa)
Serán juzgadas de acuerdo
a nuestras costumbres.
Xena
ha tenido suficiente.
XENA ¿Juzgarnos
por qué? ¡Salvamos la
vida de ese pobre tipo!
HOMBRE
Por romper nuestras leyes, y
ponernos
en un grave peligro. ¡Llevadlas
a las cámaras del consejo!
Los
guardias encapuchados rodean a Xena y a Gabrielle, apuntándolas con
letales lanzas y ballestas.

FUNDIDO
EN NEGRO.
FIN DEL ACTO PRIMERO
ACTO
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