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ACTO 4

 

ABRE DE NEGRO:

15.

EXT. ALDEA. DIA.

Xena y Gabrielle, con Afrodita a remolque,  regresan a la plaza principal de la aldea. Xena se apoya contra una pared  que esta atravesando la plaza desde la oficina del magistrado y observa. Gabrielle se une a su compañera en la observación mientras que Afrodita ajusta sus pechos.

AFRODITA
Y ¿que estamos haciendo?

XENA
Gabrielle y yo estamos 
impidiendo un robo. Tu estas 
metiéndote mano en público.

AFRODITA
¡Oye!

Xena hace gestos a la diosa quien aun tiene sus manos en su pecho. Afrodita inmediatamente quita sus manos y le lanza a Xena una mirada maliciosa.

XENA
Gabrielle, ¿ya se fueron
las voces de tu cabeza?

Gabrielle escucha de nuevo, entonces sonríe.

GABRIELLE
Ni una palabra.
Gracias, Afrodita.

AFRODITA
Es un placer. ¿Cualquier cosa
que pueda hacer mientras estoy
jugando con ustedes mortales?

XENA
¿No crees que
ya has hecho suficiente?

AFRODITA
Hey, si no fuera por mi pequeño
don, tu no sabrías lo
que iba a pasar hoy.

GABRIELLE
Ella tiene razón, Xena.

XENA
Muy bien, puedes ayudar. Pero
vamos a hacer esto como mortales.
Sin poderes.

AFRODITA
Ooo…

(palmea sus manos)

Una aventura.
Puedo hacer eso.

XENA
Veremos.

El trío observa mientras el Recaudador de Impuestos y su Guardia están cargando con bolsas de dinero un gran carro cerrado. Xena da con el codo a Gabrielle y le hace gestos señalando a otro grupo que esta atravesando la calle, también mirando como cargan el carro.

XENA
(continua)
Venid, iremos a
interceptarles el paso.

Xena y Gabrielle caminan hacia Argo, quien esta parada cerca del abrevadero. Subiendo a la silla, Xena extiende su mano a Gabrielle y la jala detrás de ella. Afrodita se aproxima y coloca sus manos en sus caderas.

AFRODITA
¿Y como se supone
que voy a llegar ahí?

XENA
Te
apareces ahí.

AFRODITA
Oh, no, tu dijiste que sin poderes.

GABRIELLE
(riendo)
Te pilló de nuevo, Xena.

AFRODITA
No puedes esperar que me vaya
caminando. Ni en tus días de princesa 
guerrera eras así de sangrienta.

Xena suspira y agacha su cabeza. Gabrielle  se ríe y se baja de Argo.

GABRIELLE
Yo caminare.
Tu puedes montar.

XENA
Gabrielle…

GABRIELLE
No, Xena, esta bien.
Sabes que puedo caminar.
Déjala que monte.

XENA
Oh ¡Esta bien!

(extiende su mano a Afrodita)

Vamos.

Afrodita sonríe y es jalada detrás de Xena. Se acomoda y envuelve sus brazos
alrededor de la cintura de Xena, ronroneando y exclamando con gusto.

AFRODITA
(a Gabrielle)
Ahora veo porque te gusta esto.

GABRIELLE
Mantén tus manos apartadas.

AFRODITA
Por favor. Como si yo la manoseara.

Xena grita cuando Afrodita pone sus manos en algún lugar sensible. Gabrielle saca sus SAIS y se le queda mirando.

AFRODITA
(continua)
Mucho.

(susurra rápidamente)

No volverá a pasar.

CORTE A:

16.

EXT. CAMINO. DIA

Gabrielle levanta su vista y le da una palmadita a Xena en la pierna. Sonriendo señala hacia atrás, a Afrodita, quien se ha quedado profundamente dormida en la espalda de Xena.

GABRIELLE
¿No es como yo?

Xena sacude su cabeza y le da un codazo a la diosa.

XENA
Levántate y sonríe.

Afrodita se despierta y se estira, sonriendo y bien descansada. Se limpia un largo hilillo de saliva de su boca.

AFRODITA
Eu. Como un mortal
ordinario.
(horrorizada, se revisa
el aliento mañanero)

Xena detiene a Argo y la ayuda a bajar antes de desmontar ella misma.

AFRODITA
No había dormido así en años.

 (golpea a Xena en el trasero)

Tengo que conseguirme unas de estas.

XENA
(gruñendo)
¡Oye!

Afrodita mira a Gabrielle y encoge los hombros, mientras Gabrielle trata de esconder la sonrisa de su rostro, simulando rascarse la cara.

XENA
(murmurando a Gabrielle)
No la animes.

Gabrielle esta a punto de responder cuando escucha algo a lo lejos.

GABRIELLE
Tenemos compañía.

Xena propicia a Argo un pequeño golpe en la pantorrilla y luego se gira hacia sus compañeras. Mirándose entre ellas, sus labios muestran una sonrisa malévola.

XENA
Gabrielle, colócate allí arriba, 
en los árboles.

Xena coge a Afrodita por los hombros, y la mantiene justo en el medio del camino.

XENA
Tú quédate justo aquí.

AFRODITA
Qu…

Antes de que Afrodita pueda decir nada más, Xena y Gabrielle se dirigen hacia el otro lado del camino y se sitúan detrás de un árbol. Xena le hace una señal a Afrodita, para que esté preparada.

Afrodita sitúa sus manos en sus caderas y está a punto de lanzar algo, cuando media docena de hombres, se aproximan cabalgando hacia ella. Ella deja de mirar a Xena, y sonríe inocentemente a los hombres, que se detienen de inmediato.

El líder del grupo sonríe y baja de su caballo, mientras mira de reojo hacia la escasamente vestida diosa. Todos los hombres desmontan  de sus caballos y rodean a la diosa del amor.

LÍDER
Bien, bien chicos, parece que
será un buen día. Nos 
haremos ricos y tendremos a una
hermosa señorita con quien compartirlo. Si
conseguimos un buen combate, será perfecto.

Xena sale de su escondite a un lado del camino, sosteniendo su CHAKRAM y luciendo una sonrisa.

XENA
Parece que tenéis un ganador,
en vuestro camino a través de las montañas.
Será un buen combate.

(pausa)

Para mi.

LÍDER
Creo que deberías seguir
tu camino. No eres rival
para nosotros y no veo que ella

(señala a Afrodita)

sea de mucha ayuda.

XENA
Voy a enseñarte que cuando no
tienes razón, NO la tienes.

El líder baja su mirada, mueve su cabeza y mira atrás hacia sus hombres.

LÍDER
Bien, chicos, acabemos con esta
PEQUEÑA distracción antes de que
llegue el carro de los impuestos.

XENA
¿A quién estás llamando pequeña?

Todos los hombres atacan a Xena, quien sonríe y les permite que la rodeen. Uno de ellos empieza con Afrodita, pero antes de que puedan alcanzarla, Gabrielle salta desde su posición y se sitúa entre ellos, propiciándole un puñetazo a un hombre y golpeándolo por detrás.

Uno de sus amigos abandona su lucha con Xena, donde los cerebros de sus otros amigos, están siendo sacudidos por la princesa guerrera. Él carga contra Gabrielle, que usa su SAI para arrebatarle la ESPADA de su mano.

El primer hombre al que Gabrielle tumbó, está corriendo. Mientras recoge su espada para atacar otra vez, Afrodita alcanza un tronco de un lado del camino y le golpea por detrás en la cabeza, tumbándolo inconsciente. Ella sonríe orgullosamente mientras él cae de golpe a sus pies.

AFRODITA
Oooo, ¡Bien!

Horrorizada, ella lanza el tronco mientras observa su mano. Sus ojos se vuelven redondos como platos.

AFRODITA
(lamentándose)
¡Me he roto una uña!

Xena, aparentemente cansada de luchar con los bandidos, coge al líder y a su mejor amigo y golpea sus cabezas. Ellos se derrumban en sus manos y ella los lanza, antes de girarse hacia el tercer hombre, y golpear su cuello.

Él jadea, sus ojos están abiertos de miedo, mientras se retuerce y se pone de rodillas, agarrando su garganta.

XENA
Éste es el trato. Te quedan treinta
segundos de vida. Ahora, tienes
para elegir, puedes morir. O puedes
recoger a tus amigos, salir de aquí,
y dejar el carro de los impuestos en paz. 
Tu eliges.

El hombre tira de su piel jadeando.

XENA
(continua)
¿Qué ha sido eso?
Casi no lo entendí.

HOMBRE
Irnos.

XENA
Buena elección.

Ella libera los puntos de presión, apartándose del camino, para permitir que el hombre caiga plano de cara, tosiendo y dando golpes mientras aspira profundamente una y otra vez. Xena sonríe mientras Gabrielle usa su pié para darle una patada al hombre que quedaba. Xena lo recoge evitando que caiga encima de sus compañeros.

XENA
Coge a tus amigos y
salid de aquí.

Ella le deja ir mientras los otros hombres se miran entre sí y salen a buscar a sus caballos. Gabrielle se une a Xena, observándolos como se alejan tan rápido como sus caballos les permiten.

GABRIELLE
Otro desastre evitado.

XENA
Todo en días de trabajo.

Afrodita se aproxima, frotando sus manos.

AFRODITA
No sé como podéis hacer
esto cada día. Es mugriento, y
tan… SUCIO. Además, solo
salvasteis al cobrador de impuestos
y él ni siquiera lo sabe.
¿Dónde está la gracia?

GABRIELLE
Afrodita, hacemos esto porque
es lo correcto.

AFRODITA
Bien, si esto es lo que mantiene
vuestro barco a flote. Yo prefiero
algo un poco más romántico.

Ella observa sus ropas, ahora sucias y estropeadas.

AFRODITA
(continua)
Y nada romántico me sucederá 
con esta pinta. Es hora de hacer
un viaje al salón de belleza.
Hasta luego, nenas.

Afrodita desaparece, dejándolas de pie en medio del camino. Xena mira hacia el sendero y se pone delante de Gabrielle, mientras observan como el carro de los impuestos y los guardas a caballo se acercan, ignorando totalmente lo que acaba de suceder.

Gabrielle da un codazo a su compañera.

GABRIELLE
Ahora que ya hemos hecho nuestra
buena obra del día, ¿Qué tal 
si intentamos buscar una buena
habitación para esta noche?

XENA
(mirándola con picardía)
Oooo Gabrielle,
me has leído el pensamiento.

FUNDIDO A NEGRO

 

 

DISCLAIMER
Ningún animal salvaje fue herido durante la producción de esta serie,
pero la habilidad de Gabrielle para comer conejo fue severamente dañada.

 

PRÓXIMA SEMANA EN XENA