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ACTO 3

 

ABRE DE NEGRO:


11.

INT. ESTABLO. MAÑANA.

Xena se remueve entre las pieles, buscando a Gabrielle. Está tumbada con los ojos cerrados, palpando la cama. Cuando se da cuenta que Gabrielle no está ahí abre los ojos y se sienta. Mira los alrededores del pajar y ve su traje de cuero dónde lo dejó caer la noche anterior. Pero Gabrielle y sus ropas no están. Estira la mano y coge su traje de cuero. Lo mete bajo la sábana y se lo pone. Justo cuando termina y está a punto de salir de la cama Gabrielle asoma la cabeza por las escaleras.

GABRIELLE
Buen día.

XENA
No está mal, teniendo en
cuenta que dormimos en un establo.

Gabrielle deja sobre la paja un hatillo de ropa y termina de subir las escaleras.

GABRIELLE
Ey, era justo lo que
nos hacía falta, Xena.
Un pequeño revolcón en la paja.

XENA
Muy graciosa.

(mira el hatillo)

¿Me has traído el desayuno?

GABRIELLE
De hecho, sí.
Panecillos frescos y moras.

XENA
(abriendo el hatillo)
¡Estupendo! ¿Sigues,
ummm, oyendo voces?

GABRIELLE
No lo digas así. No
estoy loca, pero respondiendo
a tu pregunta sí, las
sigo oyendo.

XENA
¿Qué es lo último que 
recuerdas antes de que empezara esto?

GABRIELLE
Fue ayer por la mañana.
Estaba rellenando los odres.
Tu estabas de mal humor.

XENA
Todas tenemos
mañanas difíciles.

GABRIELLE
Lo sé.
Vale, a ver. Yo estaba
maldiciéndote mientras
llenaba los odres.

XENA
Vaya, gracias.

GABRIELLE
Me estabas volviendo loca.
Siguiendo, recuerdo que pensé
lo mucho más sencillo que sería si
pudiera leerte la mente.

XENA
Puede que el lago estuviera
encantado. ¿Bebiste
agua?

GABRIELLE
Sí, pero tú también. ¿Alguno
de los deseos que tenias TÚ 
ayer se hizo realidad?

XENA
(riendo por lo bajo)
Actualmente, sí.

GABRIELLE
(haciendo girar los ojos)
Oh, dame fuerza.

XENA
Tu preguntaste.

GABRIELLE
Fallo mío. Venga,
Xena. De verdad, no me gusta SABER
qué es lo que están pensando los demás.
Ya es bastante malo cuando
lo IMAGINO.

Xena rodea por los hombros a Gabrielle y la atrae hacia sí.

XENA
Lo sé. Lo superaremos. Comparado
con algunas de las cosas que
hemos pasado esto es fácil.

GABRIELLE
Claro, créetelo. Tu
no tuviste que escuchar lo que
pensó sobre mi cuerpo el 
tipo del mercado esta mañana.

XENA
¡¿Qué?!

GABRIELLE
Digamos que no me volvía loca
el saber de dónde quería
lamer miel de mi cuerpo.

XENA
Euuuu.

GABRIELLE
Sí, euuuu.

(cogiendo una mora de 
la mano de Xena)

Pero en serio, quiero saber
qué es lo que está mal y cómo
podemos hacer que se pare.

XENA
Lo sé, tan pronto comamos,
nos ponemos a ello.

GABRIELLE
¿Tan pronto comamos? Ey,
gracias por preocuparte.
Estoy segura que puedo esperar a
que te tomes un baño y te compres 
ropa nueva.

XENA
(bromeando)
¿Lo harías? Sería genial.
Me lleva rozando hace días.
Creo que un baño haría maravillas.

Gabrielle deja caer la cabeza, sacudiéndola suavemente mientras poco a poco una sonrisa surca su rostro.

GABRIELLE
¿Por qué te
aguantaré otra vez?

XENA
Porque no puedes
vivir sin mí.


FUNDE A:

12.

EXT. ALDEA. DÍA

Xena y Gabrielle caminan por la aldea intentando descifrar de dónde ha surgido este nuevo y misterioso don. De repente Gabrielle se detiene, empuja a Xena contra la pared junto con ella y le indica que se quede en silencio. Xena observa mientras Gabrielle cierra los ojos e inclina la cabeza como si estuviera escuchando algo. Permanece quieta, pero observa con detenimiento a su compañera.

GABRIELLE
Mira por la esquina, a ver
si hay dos hombres frente
a la taberna.

Xena se desliza con cuidado y mira por la esquina, viendo a dos HOMBRES justo dónde dijo Gabrielle que estarían. Parecen estar en medio de una acalorada discusión, aunque intentan no alzar la voz. Vuelve al lado de Gabrielle y asiente.

GABRIELLE
Están planeando robar
al recaudador de impuestos del Rey.

XENA
¿Estás segura?

Gabrielle le dedica a Xena una mirada de absoluto fastidio.

XENA
(continúa)
Vale, perdona. Parece que
este pequeño poder que tienes
puede ser muy útil.

GABRIELLE
Para serte sincera Xena,
preferiría no tenerlo. Creo
que el elemento sorpresa tiene
cabida en nuestras vidas. Además,
NO ME GUSTA escucharlo todo.

XENA
Cierto. Pero ahora mismo 
deberíamos ocuparnos de esto.

GABRIELLE
De acuerdo.

Xena mira de nuevo a los hombres que continúan discutiendo. Se gira hacia atrás después nota como Gabrielle se le acerca y mira sobre su hombro.

XENA
¿Qué están pensando?

GABRIELLE
Que gracia. Esperan a
dos hombres más. Después van 
a atacarlo cuando él se vaya
de la aldea esta tarde.

XENA
Vale, eso nos
da algo de tiempo.

GABRIELLE
¿Es un plan lo que 
oigo formarse?

Xena mira a Gabrielle inquiriendo sobre ese último comentario.

GABRIELLE
No, no puedo oírte.
Pero después de tanto tiempo,

(pausa)
(se da cuenta de algo)

en realidad no me hace falta. Sólo
he de prestar atención y
sé lo que estas pensando.

(suspirando)

Xena, perdóname.

XENA
¿Por qué?

GABRIELLE
Por no escucharte últimamente.

XENA
No pasa nada, has tenido
que pasar por mucho.

GABRIELLE
No todo, pero
lo superaremos.

XENA
Absolutamente.

(mira a los hombres de nuevo)

Pero ahora mismo…

GABRIELLE
Voy detrás de ti, compañera.

CORTE A:

13.

INT. OFICINA DEL MAGISTRADO. DÍA.

Xena y Gabrielle se abren paso entre la concurrida oficina dónde esperan los ALDEANOS para pagar sus tributos. Atraviesan el gentío hasta la zona de enfrente, acercándose al RECAUDADOR y a dos GUARDIAS. Uno de los guardias da un paso al frente alzando una mano para cortarles el paso.

GUARDIA 1
Tendréis que esperar vuestro turno.
Volved a la cola.

XENA
No estamos aquí para pagar.

GUARDIA 1
¿Y por qué no?

GABRIELLE
Porque no vivimos aquí.

GUARDIA 1
Entonces no tenéis nada que hacer
aquí. Moveos.

GABRIELLE
Pero tenemos que…

GUARDIA 1
(apoyando la mano en la espada)
¡He dicho que os mováis!

XENA
Mira, tenemos información
que será muy 
importante para ti.

GUARDIA 1
¡MIRA!
He dicho que os mováis.
Si no lo hacéis, os pondré
bajo arresto.

Xena se envara y Gabrielle sabe que está a punto de estallar. Gabrielle la coge del brazo y la echa hacia atrás.

GABRIELLE
Calma. No merece la pena.
Aun podemos ayudarles.

XENA
Creo que deberíamos dejarlo
pasar y enseñarle una
lección a ese arrogante.

GABRIELLE
Podríamos, pero no estaría
bien. Venga. Enfoquemos
esto desde otro ángulo

Salen de la oficina, quedándose frente a ella y observando los alrededores. Gabrielle se frota las sienes con las manos.

XENA
¿Qué pasa?

GABRIELLE
Me está entrando un dolor de cabeza
horrible. Creo que es
todo este ruido en mi cabeza.

XENA
Tenemos que ir
a algún sitio tranquilo.

GABRIELLE
No, estoy bien.

XENA
Gabrielle, no me discutas en 
esto. Encontraremos
un sitio para que descanses antes de
enfrentarnos con nuestros amiguitos.

CORTE A:

14.

INT. TEMPLO. DÍA.

Xena abre la puerta a un abandonado templo de Afrodita. Gabrielle la sigue al interior, haciendo una mueca al ver el estado del mismo.

GABRIELLE
Puaj.

XENA
Bueno, quizás no esté en las mejores
condiciones, pero es tranquilo y no 
oirás los pensamientos de nadie.

GABRIELLE
Sólo los de alguna rata.

De repente aparece Afrodita, apoyando la mano en el polvoriento altar. Se da cuenta en seguida y en el acto se sacude la suciedad de la mano.

AFRODITA
Debo conseguir una sirvienta.

(a Xena y Gabrielle)

¿Y cómo están mis chicas?

GABRIELLE
Me duele la cabeza.

AFRODITA
(a Xena)
Lo siento por tu suerte.

XENA
ELLA tiene dolor de cabeza 
porque de repente puede escuchar
los pensamientos de todos.

AFRODITA
De todos no, tonta. Sólo los tuyos.
Es lo que quería,
y eso es lo que hice.

GABRIELLE
¿TÚ hiciste esto?

AFRODITA
(mordiéndose el labio)
No lo digas como
si fuera algo malo.

XENA
Es algo malo.
Afrodita, Gabrielle lo está
pasando realmente mal.

AFRODITA
Sólo intentaba ayudar.
A veces sois
de lo que no hay.

GABRIELLE
Quítamelo. ¿Por favor?

AFRODITA
Claro, pequeña. Sabes que
nunca te haría daño
intencionadamente. Algo debe
haber salido mal. Lo arreglaré.

XENA
Asegúrate que nada vaya 
mal al arreglarlo.

AFRODITA
Bien.

Da un paso hacia atrás e indica a Xena que se aleje de Gabrielle. Xena mira a Gabrielle, después a la diosa y decide que unos pasos más allá es el mejor lugar después de todo.

GABRIELLE
Muchas gracias.

Xena encoge los hombros y sonríe tímidamente. Afrodita alza las manos para lanzar el hechizo, entonces se para en mitad del movimiento.

AFRODITA
¿Lista?

XENA y GABRIELLE
¡SI!

AFRODITA
¡Vale!
Sois tan
impacientes. Eso es malo
para el cuerpo,
sabéis.

(toca la piel de alrededor de los ojos de Xena)

Hará que te salgan arrugas…

XENA
(gruñendo)
Es para hoy, por favor.

AFRODITA
(saltando hacia atrás)
Bien.
Cálmate, preciosa guerrera.

La Diosa del Amor señala a Gabrielle y la magia flota suavemente alrededor de la cabeza de la bardo, provocando que ésta estornude.

AFRODITA
(se sopla los puños y después los
frota en su salto de cama rosa)
¿Y bien?

GABRIELLE
No oigo nada.



(volviéndose a Xena)

Pero ya que no podía escuchar
tus pensamientos antes, deberíamos
salir y co
mprobar la teoría.

XENA
Puedes intentarlo con Afrodita.

GABRIELLE
(conspiratoriamente)
Para serte sincera Xena, 
prefiero no saber que es lo
que piensa.

AFRODITA
Y yo te pregunto, ¿te parece bonito?

(
con las manos en la cintura)

¿Hmm?

FUNDIDO A NEGRO:

FIN DEL TERCER ACTO
 

ACTO 4