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ACTO 4
ABRE DE NEGRO: EXT. CLARO EN LA JUNGLA. PRIMERA HORA DE LA TARDE. Gabrielle se despierta, sintiéndose muy dolorida, pero notablemente lúcida. Entorna los ojos ante la luz del sol mirando fijamente a través de los árboles, y girando la cabeza para confirmar sus sospechas de que está sola en la cama. Siente, sin embargo, que Xena está en alguna parte cerca de ahí. Esa hipótesis es confirmada cuando Xena aparece en el claro, sudorosa y sucia. Sonríe cuando se da cuenta de que Gabrielle está despierta, y se aproxima a su cama. XENA GABRIELLE
XENA GABRIELLE XENA Gabrielle ríe suavemente, cuidando de no sacudir sus severamente dañadas costillas. Observa con interés como Xena agarra un trozo de tela y limpia el sudor y la suciedad de su cara y sus brazos. GABRIELLE XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE Lanzando la tela sobre el resto de sus cosas, Xena cruza la ligera distancia entre ellas y se deja caer sobre las pieles. XENA GABRIELLE (pausa) Oh. Si. XENA GABRIELLE XENA
GABRIELLE XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE XENA Gabrielle se rinde ante lo inevitable y vuelve a tenderse sobre las pieles, intentando no reaccionar mientras Xena amablemente comprueba sus heridas. Dándose cuenta de la mirada preocupada en el rostro de su compañera, Gabrielle se eleva sobre sus codos y se encuentra de frente con la mirada de Xena. GABRIELLE XENA GABRIELLE (pausa,
mientras baja la mirada a su Mientras no
tengamos que
El claro está en silencio, pero cargado como si las dos se comunicaran sin palabras. Después de un momento, Xena suspira y asiente. Poniéndose de pie, baja la mirada a su compañera. XENA Gabrielle observa cariñosamente como Xena saca algunas de sus cosas y camina hacia el río, fuera de su vista. GABRIELLE FUNDIR A: EXT. RIÓ. ULTIMA HORA DE LA TARDE. Xena y Gabrielle están viajando por el río en una BALSA que Xena ha construido con tres gruesas ramas de un árbol y a la cual ha enganchado un timón. El río, aunque sigue crecido y enlodado por la inundación, está más calmado. Gabrielle se reclina sobre el montón de gruesas pieles en el centro de la espaciosa balsa mientras Xena permanece en la parte posterior, impulsando la balsa por medio de un largo y enhiesto mástil. GABRIELLE
XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE (pausa) Todo lo que
necesito es un marinero XENA
Gabrielle sonríe y levanta la vista. GABRIELLE Xena enrolla los ojos afectuosamente mientras continúa empujando el mástil río abajo. CORTE A: EXT. JUNGLA. PRIMERA HORA DE LA NOCHE. Xena está caminando silenciosamente a través de la jungla, una mochila sobre uno de sus hombros, y Gabrielle en sus brazos. El dolor de Gabrielle ha vuelto con más fuerza durante la caminata, y está blanca como el papel, quejándose con cada paso que Xena da.
XENA Gabrielle intenta no jadear mientras Xena camina con cuidado sobre un enorme árbol derribado, y el dolor se aviva a través de su pecho y su pierna cuando su cuerpo es agitado por los movimientos de Xena. GABRIELLE XENA Gabrielle siente como Xena se pone rígida y observa como sus ojos se cierran y sube la cabeza; como un animal salvaje olfateando el viento. GABRIELLE Xena con cuidado baja a Gabrielle al suelo y se agacha junto a ella. XENA GABRIELLE Las protestas de Gabrielle caen en oídos sordos mientras Xena se pone en pie, pone un dedo sobre sus labios y desaparece en la espesa jungla como un fantasma. GABRIELLE CORTE A: EXT. CLARO EN LA JUNGLA. PRIMERA HORA DE LA NOCHE. PUNTO DE VISTA DE XENA. Xena se desliza a través de la espesa jungla y se detiene justo detrás de un frondoso árbol, lleno de ramas que se inclinan casi hasta el suelo. Apartando una rama de su camino, clava los ojos en un sencillo claro donde una docena de HOMBRES trabaja silenciosamente cosechando un enorme depósito de hierbas. Sus ojos se entrecierran. Los hombres son obviamente más gamberros que jardineros. Sus armaduras están limpias; sus armas bien cuidadas. Trabajan como un equipo sin discusiones ni quejas. Los identifica como mercenarios y, sacando su espada, da un paso adelante desde su escondite hacia el descampado.
XENA El sonido de las armas siendo desenfundadas llena el claro. El LÍDER, un limpio, bien aseado, e incluso atractivo hombre se endereza y da un paso adelante. LÍDER XENA (pausa) Estoy impresionada. LÍDER Xena se encoge de hombros, y su sonrisa burlona cambia a una sonrisa tímida. XENA
El líder ríe. LÍDER (pausa) ¿Quién
crees que Xena saca los dientes con un gruñido, y el líder ríe de nuevo. LÍDER (pausa) Aunque
quisiera. Mira alrededor del claro. LÍDER (pausa) ¿Dónde está
tu preciosa y XENA
LÍDER (pausa) Respecto a
esa elección Hace una seña a sus hombres. LÍDER Cuatro hombres corren hacia Xena mientras otros cuatro esperan su turno, con las armas listas. Xena rápidamente frena las espadas con el primer hombre que se aproxima a ella y patea al segundo y al tercero. Con su mano libre, arregla la dentadura del cuarto hombre con un duro puño sobre su boca. Después saca su espada, da un paso atrás y se balancea circularmente sobre su cabeza, ocasionando que los hombres se echen atrás un paso y la miren con cautela. CORTE A: EXT. JUNGLA. NOCHE. PUNTO DE VISTA DE GABRIELLE. Gabrielle puede oír fácilmente el sonido de la lucha y, haciendo un gesto, intenta levantarse, pero se vuelve a caer, jadeando de dolor. GABRIELLE (pausa) Un bastón. Necesito un bastón.
En la rápidamente menguante luz, sus ojos pasan velozmente por el suelo de la jungla, descendiendo finalmente sobre una larga y recta rama de casi el mismo tamaño de su viejo bastón. Apretando los dientes para combatir el dolor, rueda sobre su lado no lastimado y comienza a arrastrarse a través de los dispersos restos hacia su objetivo.
CORTE A:
EXT. CLARO EN LA JUNGLA. NOCHE. PUNTO DE VISTA DE XENA Seis hombres rodean a Xena, haciendo turnos para amagar y después retirarse.
Soltando su grito de batalla, salta hacia atrás desde el centro del círculo y aterriza detrás de dos hombres. Saltando de nuevo, les patea en la espalda y los envía volando hacia sus camaradas. Cuatro hombres caen amontonados. Cuatro mas se acercan, cortando y acuchillando en un controlado pandemonio. Xena deja fuera de combate al primero con el pomo de su espada, después da un giro y hunde la cuchilla en las tripas del hombre tras ella. Los hombres a la izquierda y a la derecha buscan su desprotegido abdomen, y ella deja caer su espada y agarra sus cabezas, golpeándolas juntas y dejándoles caer, inconscientes, en el suelo. Recupera su espada y la gira, sonriendo fieramente. XENA
CORTE A: EXT. JUNGLA. NOCHE. PUNTO DE VISTA DE GABRIELLE. La cabeza le da vueltas y brillantes dardos de agonía agitan su cuerpo, Gabrielle intenta agarrar la rama y la sujeta fuertemente mientras deja el dolor fuera. GABRIELLE (pausa) Puedo
hacerlo. He estado Respira varias veces profunda y suavemente y suelta el aire con la boca fruncida. Después, con un asentimiento, coloca la parte posterior del bastón en los mullidos restos. Con un suave gruñido de esfuerzo, tira de si misma suavemente sobre su dañada pierna. El mundo alrededor de ella gira por un momento, después se equilibra mientras se muerde con fuerza el interior del labio. Limpia el sudor de las palmas de su manos sobre la tela de su falda, después agarra la muleta con fuerza con la mano derecha, un codo afirmando sus lastimadas costillas. GABRIELLE CORTE A: EXT. CLARO EN LA JUNGLA. NOCHE. PUNTO DE VISTA DE XENA. Aunque el descampado está lleno de hombres sangrando, seis hombres mas siguen en pie. Son excelentes, experimentados luchadores, y aunque están sin resuello, parece como si pudieran luchar durante días sin desfallecer. LÍDER XENA Dos hombres mas caen rápida y silenciosamente, bajo la brillante espada de Xena, y yacen inmóviles sobre el suelo de la jungla. El líder le hace una burlona reverencia, después saca su espada. LÍDER XENA
Riendo, el líder arremete hacia adelante, seguido por los hombres que quedan. CORTE A: EXT. CLARO EN LA JUNGLA. NOCHE. PUNTO DE VISTA DE GABRIELLE. Gabrielle llega al descampado. Su cuerpo está tapado por las frondosas ramas que llegan casi hasta el suelo, y una ligera sonrisa cruza su rostro mientras observa como su compañera fácilmente, casi juguetonamente, agarra a los hombres que se enfrentan a ella. Mientras observa, sin embargo, se fija en el parpadeo de un movimiento en la periferia de su visión. UN HOMBRE, sangrando por la nariz y por la boca, permanece debajo de un enorme árbol, un pequeño arco en sus manos. La flecha esta colocada y preparada, y el hombre busca una oportunidad para disparar. Gabrielle ve, con una profética claridad, lo que va a suceder antes de que ocurra, y cuando Xena sale del círculo de gamberros, Gabrielle se mueve hacia el descampado. Los acontecimientos se suceden como a cámara lenta. Xena aterriza con suavidad e inmediatamente se ocupa de los hombres. Un hombre cae rápidamente con una larga cuchillada en su pecho, y el segundo le sigue con una patada que le lanza hasta chocar con el ancho tronco del árbol. El número tres es golpeado hasta quedar inconsciente. Inmediatamente se ocupa del líder del grupo. Un rápido golpe manda volando la espada fuera de su mano, y un directo puñetazo en la barbilla le lanza por los aires. En ese preciso momento, el arquero dispara a la desprotegida espalda de Xena. Gabrielle lanza el bastón y salta hacia delante sobre su pierna sana, estirando su cuerpo todo lo posible y alargando su mano izquierda, los dedos buscando desesperadamente. Sintiendo la flecha, Xena se gira. Sus ojos se abren por la conmoción cuando observa como su compañera coge la flecha justo unas pulgadas antes de que pueda clavarse en el corazón de Xena.
Instintivamente Xena agarra a Gabrielle mientras cae. Tirando su espada, descuelga su chakram con su mano libre y lo hunde en el abdomen del arquero. El arquero deja caer su arco y cae muerto en el suelo. Los ojos de Gabrielle se mueven rápidamente y levanta la flecha que su mano sigue sujetando con fuerza. GABRIELLE Xena envuelve a Gabrielle en un abrazo y la mece suavemente con profunda gratitud. FIN DEL CUARTO ACTO
CITA FUNDIDO A NEGRO: DÍA. VARIOS DÍAS DESPUÉS. EXT. PUERTO DE MAR GRIEGO. Xena y Gabrielle sonríen al entusiasta mercader que agita las manos mientras se aleja con su carretilla y un equipo de mal emparejados caballos. Una nube de polvo le sigue. XENA GABRIELLE
Xena ríe y pone cuidadosamente un brazo sobre los hombros de su compañera. XENA Gabrielle frunce el entrecejo y se ajusta la muleta que sigue usando para ayudarse a caminar. La muleta sirve también como bastón, y nota un cálido sentimiento de familiaridad sujetándolo GABRIELLE
XENA GABRIELLE Xena mira con simulado horror, después agarra las riendas de Argo en su puño y comienza a caminar hacia la salida del puerto. XENA
GABRIELLE CORTE A: EXT. CAMINO. Xena y Gabrielle ríen mientras dejan el ajetreado puerto y se dirigen hacia un camino entre largas cabañas, deteniéndose cuando giran la esquina y casi se dan de bruces contra alguien que aparece en dirección contrario. Xena y Gabrielle reaccionan al reconocer a Varia, a quien dejaron la última vez como Reina de las Amazonas. Varia está vestida con unas indescriptibles ropas, y parece tan sorprendida de verlas como ellas a ella. XENA GABRIELLE Varia parece un poco impaciente mientras camina delante de Xena y Gabrielle. VARIA
XENA GABRIELLE Varia comienza a bordearlas. VARIA GABRIELLE VARIA Xena no está satisfecha. XENA VARIA Varia desaparece entre el gentío, dejando a Xena y a Gabrielle de pie en medio de la multitud. GABRIELLE XENA GABRIELLE Sacudiendo las cabezas, Xena y Gabrielle reanudan su lento viaje fuera del ajetreado puerto y hacia la aldea de las amazonas.
FUNDIDO A NEGRO
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