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ACTO PRIMERO

 

FUNDE A:

 

EXT. ALDEA. DÍA. CONTINUA.

La paciente compasión de Gabrielle ha conseguido que el hombre haya vuelto en si, y se haya calmado un poco. Una calma que está a punto de desaparecer, cuando Xena se aproxima otra vez y empieza un interrogatorio brusco.

XENA
¿Empezaste este fuego?

El hombre exprime sus manos y las observa con mirada suplicante, especialmente a Gabrielle, a quien ve como una aliada.

HOMBRE
Era el único modo. La única
cosa que podía hacer. Para ayudar.
¿No lo entiendes? ¡Era la única manera!

GABRIELLE
(sobre Xena)
Nos gustaría entenderlo, y nos gustaría
ayudar. ¿Puedes contarnos por favor qué
sucedió aquí?

El hombre baja su mirada, hacia lo que queda de sus botas.

HOMBRE
Yo era un comerciante. Viajé por
toda Grecia, vendiendo cosas.

GABRIELLE
Continúa.

HOMBRE
Hace un mes, quizá menos, yo estaba
en un pueblo justo al norte de aquí, haciendo
negocios, cuando una mujer se acercó
rogándome que la ayudara.

Él se ríe, pero es un sonido amargo.

HOMBRE
(continua)
Yo pensé…todos pensamos que ella era
sólo una vieja mujer enferma, ¿entiendes?
la clase de mujer a la que todo el mundo
ignora. Pero yo no podía ignorarla. Ninguno
de nosotros pudo. Ella estaba gritando…dios,
estaba gritando y no iba a callarse. Y dijo
a todo el mundo que había una ... enfermedad
la cual mataba a todo el que la tocaba, y 
que iba a matarnos a nosotros también.

Él se ríe otra vez.

HOMBRE
(continua)
Ella dijo que era la providencia divina.
Ninguno de nosotros la creímos. 
No entonces. Pero yo lo hago ahora.

Viendo que la paciencia de Xena está a punto de agotarse, Gabrielle empuja suavemente al hombre, para alejarlo.

GABRIELLE
¿Y que tiene que ver esto con el fuego?

HOMBRE
Otro…otro hombre vino. Un gran 
hombre…cubierto con esas enormes
úlceras supurando por toda su cara.
Estaba gritando para que le ayudaran y…

XENA
Describe esas úlceras.
¿Cómo eran?

El hombre observa a Xena con mirada de interrogación.

HOMBRE
Como heridas. Úlceras abiertas derramando
líquido amarillo. Apestaban
al Monte Olimpo.

Gabrielle puede notar como Xena se tensa detrás suyo, y gira su cabeza para mirar hacia su compañera.

XENA
Sus ojos y su lengua. ¿Eran 
rojos y sangraban?

HOMBRE
Sí, así eran. Tanto en el hombre
como en
la mujer.

GABRIELLE
¿Xena? ¿De qué se trata?

XENA
La plaga. Está describiendo
los síntomas de la plaga.

Gabrielle palidece al comprender lo que esta pasando.

GABRIELLE
Por todos los dioses.

XENA
(Al hombre)
Así que quemaste la aldea para
evitar que se extendiera.

HOMBRE
Ya está extendida, lejos de aquí.
Yo hice esto para honorar a mis
parientes. Era el único modo. No
sabía qué más hacer.
¡Tienes que creerme!

XENA
(A Gabrielle)
Existen plantas medicinales que pueden curar esto.

HOMBRE
No, ya no existen. Han desaparecido.
Yo busqué por todas partes por si había 
algún manojo. No había nada.

XENA
(A Gabrielle)
Sé donde podemos conseguir más.

Es entonces cuando Xena se da cuenta de que Gabrielle se ha esfumado. Se gira y ve a su compañera varias yardas lejos de allí, mirando hacia el oeste, con una expresión pensativa en su cara.

XENA
(Al hombre)
Quédate aquí.

Ella camina rápidamente hacia su compañera y se detiene, mirando hacia el oeste hacia donde Gabrielle esta observando.

GABRIELLE
(suavemente)
Las amazonas. Xena, ellas sólo están
a dos días de aquí. Ya podrían estar
enfermas. O muriéndose.

XENA
(dudando)
Están bastante aisladas, Gabrielle,
y no permiten que los extranjeros
se acerquen sin avisar.

GABRIELLE
(ligeramente exasperada)
 Saben que a veces pueden irse
de la aldea, Xena. Alguna de ellas 
podría haber pasado por aquí en su 
camino de regreso a su casa.

XENA
(gentilmente)
No sabemos de ninguna que
lo hiciera.

GABRIELLE
Tampoco sabemos de ninguna
que no lo haya hecho.

Xena permanece quieta por un momento, luego deliberadamente, expresa lo que está pensando Gabrielle.

XENA
Podríamos ir allí.
Comprobar como están.

GABRIELLE
¿Y si ya están enfermas?

XENA
Las plantas medicinales son la
única medicina que conozco, Gabrielle.

GABRIELLE
¿Piensas que las
amazonas las tienen?

XENA
No lo sé.
No está claro.

GABRIELLE
Pero tu sabes donde podemos
conseguir
más, ¿No es cierto?

XENA
Sí, pero está a varios días de 
camino. En dirección contraria.

Con una ligera ojeada, Gabrielle se gira hacia el hombre que está observando arder su vida entera, ante sus ojos.

GABRIELLE
(Pausadamente, a sí misma)
Esto…esto afecta más que
sólo a las amazonas.

Se gira hacia Xena, con expresión decidida.

GABRIELLE
Xena, necesitamos
ayudar a esa gente.

(pausa)

Y asegurarnos de que las
Amazonas
están bien.

(pausa)

Sólo deseo que las podamos
avisar de alguna forma.

XENA
(pensativamente)
Debe existir algún modo.
Vamos.

Las dos compañeras se giran hacia el hombre, que continua observando como su pueblo arde.

GABRIELLE
Xena sabe donde podemos
obtener más plantas medicinales. 
¿Por q
ué no vienes con nosotras?

HOMBRE
Es demasiado tarde para mí.

Levantando su camiseta, deja al descubierto una erupción roja, que se extiende por su pecho y por su barriga. Mirándolas, niega con su cabeza y se dirige a la aldea.

Gabrielle coge su camiseta, observando su avance vacilante.

GABRIELLE
Espera, ¿A dónde vas?

HOMBRE
A casa. Me voy a casa.

GABRIELLE
Pero...

Una cálida mano en su hombro interrumpe sus palabras. Girando su cabeza, observa a Xena, cuyos ojos están llenos de compasión. Su comunicación no necesita de palabras, y después de un instante, Gabrielle mira y baja la cabeza. Ella libera al hombre de su arresto.

El hombre sonríe hacia ellas con gratitud.

HOMBRE
Os bendigo.
Os bendigo a las dos.

Xena y Gabrielle observan en silencioso tributo como el hombre camina lentamente hacia el interior de la aldea en llamas y desaparece en los restos encendidos de lo que una vez fue su hogar.

FUNDE A:

EXT. ARROYO. DIA

 Xena y Gabrielle, habiendo cabalgado desde la aldea, paran en un pequeño arroyo que sale de la fuente principal. Es un lugar hermoso, uno del cual Gabrielle podría enamorarse, en otras circunstancias. Estas, sin embargo, no son esas circunstancias, y se queda ahí, aturdida, mientras Xena desmonta y gentilmente le da una palmada a Argo en dirección al agua.

XENA
Quítate la ropa.

GABRIELLE
(escandalizada)
¿Perdón?

XENA
Ya me oíste.

GABRIELLE
Te oí. Solo que no estoy segura
de haberte entendido.

Xena empieza a desabrochar su armadura.

XENA
Vamos, Gabrielle.
Por favor.

Gabrielle mira alrededor, luego de vuelta a su compañera.

GABRIELLE
¿Xena? ¿La misión?

Deslizando sus pieles de su cuerpo, Xena gira sus ojos.

XENA
¿Podrías hacer lo que
te pido? ¿Por favor?

GABRIELLE
Xena, no es que no
este interesada en las
posibilidades aquí, pero--

(pausa)

¿Puedes al menos decirme
porque ahora? ¿Por qué...aquí?

XENA
Porque te lo estoy pidiendo.

(pausa, Mirada indignada
de Gabrielle)

La plaga se esparce a través
del contacto físico. Necesitamos
lavarnos completamente
para prevenir ser infectadas.

Gabrielle inmediatamente empieza a desvestirse. Deja caer su falda y se endereza justo a tiempo para atrapar un bulto, conteniendo trapos y jabón, lanzado por Xena cuando pasaba en camino al agua.

GABRIELLE
¡*Ahora* me lo dice! ¡Dioses!

CORTE A:

EXT. CIUDAD PORTUARIA. NOCHE.

Xena y Gabrielle han montado todo el día y han llegado a lo que una vez fue un prospero puerto. La expansión de la plaga lo ha diezmado. Gente yace muerta y agonizando en las calles, y el hedor es terrible. Quedan pocos barcos en el puerto, y la mayoría de ellos están hundidos en sus amarras.

Solo uno parece tener actividad a bordo, y es a este al que Xena se dirige.

El barco, si se puede llamar de ese modo, esta en el centro de una vorágine de pánico. Lleno de ganado ruidoso, su hedor flota incluso sobre el olor de muerte del pueblo. Hombres y mujeres, desesperados por escapar de la plaga, corren por el andamio, solo para ser golpeados de vuelta por la tripulación con cuerdas, gruesas pértigas de madera y pedazos de cadena. Gritos de dolor y sonoros ruegos pueden ser fácilmente escuchados.

Xena maniobra a Argo a través de la multitud de cuerpos muertos y agonizantes y detiene al caballo, con sus patas en el andamio del barco sitiado.

XENA
¿Adonde se dirigen?

CAPITÁN
¡No es asunto tuyo, mujer!

XENA
Lo estoy haciendo mío.

(pausa)

Vas a llevar unos cuantos
pasajeros mas.

CAPITÁN
¡Por Hades!. La única carga
humana aquí es mi tripulación,
y va a seguir de esa manera.
Ahora quita a esa bestia de mi
andamio u os quitare
a ambos personalmente.

Lanzando su grito de Guerra, Xena salta desde la espalda de Argo y aterriza en frente del colerizado Capitán, la espada contra la piel de su garganta .

XENA
¿Eso piensas eh?

(pausa)

Ahora, vas a ser un buen chico
y nos dejaras subir o voy a
tener que tomar este barco y
dejarte a merced de la
plaga y de esa gente a
la que has estado golpeando

El Capitán traga saliva pesadamente con la espada en su garganta, y finalmente asiente.

CAPITÁN
 B—bienvenidas a bordo.

XENA
Bien jugado

Guardando su espada, Xena toma las riendas de Argo y la guía hacia el barco, Gabrielle aun abordo. El Capitán la mira y lentamente recupera algo de su bravata.

CAPITÁN
Guarda esa bestia abajo.
No la quiero ensuciando mi cubierta.

Desmontando, Gabrielle observa las sucias tablas de la cubierta, luego al capitán quien le muestra los pocos dientes que le quedan.

Sonriendo burlonamente, Gabrielle se gira y escoge cuidadosamente su camino sobre la desgastada y sucia cubierta siguiendo a Xena y Argo hacia la bodega.

FUNDE A:

INT. CABINA DEL BARCO. NOCHE.

La cabina es pequeña; como un armario con una hamaca tejida balanceándose en el centro.

Gabrielle yace en la hamaca, con mal aspecto por tener que soportar una combinación de hedor y mares turbulentos.

Xena  se aproxima a la hamaca con una pequeña taza llena con hierbas y agua.

GABRIELLE
Oh, no. La ultima vez que tome
una de tus pociones, me quede 
inconsciente y a ti te vendieron
en un harem. Me quedo
con el mareo, gracias.

Xena sonríe y acaricia gentilmente los mechones sudorosos de la frente de Gabrielle.

XENA
No hay ningún
harem por aquí.

GABRIELLE
(sonrisa débil )
Conociéndote, encontraras uno.
El único barco harem viajero
en los mares y te iras.

XENA
Estaré aquí cuando
despiertes. Lo prometo.

Gabrielle examina cuidadosamente la cara de Xena buscando trazas de su sinceridad, entonces asiente.

GABRIELLE
Bueno, esta bien,
mientras lo prometas.

XENA
De todo corazón.

Gabrielle toma la taza y se toma el te, haciendo mala cara antes de devolverla. El letargo se extiende sobre ella casi instantáneamente, y observa con los párpados pesados como Xena va y  coloca la taza junto a su ropa . Entonces regresa, se desliza en la hamaca y acoge a Gabrielle junto a ella.

GABRIELLE
Mm. si esta es la recompensa
que obtengo, recuérdame tomar
esos tes mas a menudo.

Xena deposita un beso en cabello de Gabrielle, y acomoda la dorada cabeza bajo su mentón.

XENA
Ahora duerme. Te sentirás
mejor por la mañana.

Las cosas están quietas un momento mientras Xena se hunde en sus propios pensamientos y Gabrielle lucha contra la fuerte somnolencia.

GABRIELLE
¿Xena?

XENA
¿Si?

GABRIELLE
Siento haber dicho que
tenias manos de marinero.

(risa drogada)

Tus manos son  *mucho * mejores que
las de cualquier viejo marinero.

Xena ríe suavemente, girando sus ojos.

XENA
¿Y cuantos “viejos marineros”
has conocido?

GABRIELLE
(risitas de nuevo)
¿te gustaría saberlo?

Xena sacude su cabeza y besa de nuevo la cabeza de su compañera.

XENA
Buenas noches, Gabrielle.

GABRIELLE
(suspira adormiladamente)
Buenas noches, Xena.

FUNDE A:

EXT. CUBIERTA DEL BARCO. DIA

Xena y Gabrielle están de pie al lado del barandal del barco, observando como lentamente la tierra queda a la vista. Han estado viajando hacia el sur durante varios días y ambas están mas que listas para dejar los apestosos confines del barco.

Aunque la poción de Xena ha dado su acostumbrado resultado, Gabrielle no desea nada mas que quedarse en tierra firme de nuevo.

Mientras observan como la orilla se acerca, Gabrielle ve un gran barco navegando hacia ellas.

GABRIELLE
¿Xena?

XENA
Lo veo.

GABRIELLE
¿Crees que son piratas?

XENA
Estúpidos tal vez. Nadie
saquea un barco de ganado.
Hay muy poca ganancia en ello.

GABRIELLE
¿Quienes entonces?

XENA
Estoy segura que lo
averiguaremos muy pronto.

Ambas observan mientras el barco se acerca, y rápidamente se dan cuenta que sus huéspedes no son piratas, sino oficiales de algún tipo.

Se vuelve mas aparente aun, al escuchar a los dos capitanes discutir, que a un barco de ganado, siendo de Grecia, no le esta permitido entrar a puerto.

Maldiciendo coloridamente, el capitán ordena a su barco dar la vuelta.

GABRIELLE
¿Que hacemos ahora?

XENA
Ahora vuelvo.

Gabrielle observa como Xena se aproxima al Capitán y desliza un amigable brazo sobre sus hombros, guiándole hacia el timón.

Algunos momentos después, vuelve al lado de Gabrielle, con una sonrisa presuntuosa en la cara.

GABRIELLE
¿Realmente quiero saberlo?

XENA
(encogiéndose de hombros)
Le di un puerto alternativo
para navegar.

GABRIELLE
Oh, lo hiciste ¿eh?

XENA
Sip. Acostumbraba a venir aquí
muy a menudo en los viejos tiempos.

GABRIELLE
Los viejos tiempos. Hace diez...espera,
mas bien hace treinta y cinco
inviernos, cuando tu eras una...

XENA
Pirata, si.

(pausa)

Pase algunos momentos salvajes
aquí, según recuerdo.

GABRIELLE
Oh. Que bien.

XENA
Au, vamos Gabrielle. No será
tan malo, ya lo veras..

FUNDIDO A NEGRO.

FIN DEL ACTO PRIMERO

ACTO 2