Guía episodios Introducción Acto 1 Acto 2 Acto 3 Acto 4

ACTO 2

 

ABRE DE NEGRO:

EXT. CIUDAD PORTUARIA. DÍA.

La ciudad es un nido de rufianes, habitado por insípidos personajes de varios países. Todos de deshonesta forma de vida intentando hacer contrabando engañando a todo desafortunado viajero, los cuales se deshacen de todo lo que pudiera tener valor para ellos.

A pesar de no haber más de veinte edificios, Gabrielle cuenta al menos diez tabernas, algunas con el nombre más colorido, y en el caso de muchas, más anatómico que el de la taberna anterior.

Se aparta del camino cuando un parroquiano atraviesa volando las puertas de una de esas tabernas y cae de cabeza sobre un montón de putrefacto y oloroso... algo.

GABRIELLE
¿Xena?

XENA
¿Mm?

GABRIELLE
Está fatal.

Haciendo una mueca, Xena rodea a tres hombres que se están peleando por una mujer que fue atractiva hace una década, y limpia, una década antes que esa.

XENA
Sólo necesito dejar a Argo en un establo,
conseguir algo de información
y nos vamos.

GABRIELLE
Al final no me has dicho
porqué elegimos la ruta panorámica.
¿Por qué no dejaron que nuestro barco
atracara en el puerto oficial?

XENA
Porque venía de Grecia.
Aparentemente, un puñado de idiotas están
echándose a la mar, robando cuantas
hierbas caen en sus
sucias manos.

GABRIELLE
Para venderlas con altos beneficios, por supuesto.

XENA
Por supuesto.

GABRIELLE
Es asqueroso. Está muriendo
gente y se están haciendo
ricos con el sufrimiento de los demás.

XENA
Eso es más o menos lo que hay.

Xena mira de soslayo los ESTABLOS de enfrente y lleva a Argo en esa dirección, siguiéndole los pasos está Gabrielle.

El DUEÑO DEL ESTABLO las mira de reojo y sale hacia fuera, limpiándose las manos en sus sucios pantalones y sonriendo de oreja a oreja.

DUEÑO DEL ESTABLO
Bonito animal éste que traes.

XENA
No está a la venta
.

DUEÑO DEL ESTABLO
No, supuse que no.
¿Quieres dejarla aquí?

Xena mira intensamente el cartel, después al dueño del establo, el cual se sonroja.

DUEÑO DEL ESTABLO
(continúa)
Tomaré eso como un sí.

(pausa)

¿Sois griegas?

GABRIELLE
Lo somos.

DUEÑO DEL ESTABLO
Cincuenta dinares por día, comida aparte.
Si queréis que se la cepille y
haga ejercicio, os costará dinero.

GABRIELLE
Cincuenta--- ¡Es un robo!

DUEÑO DEL ESTABLO
Es el único establo alrededor.
Tómalo o déjalo.

GABRIELLE
Pero---

DUEÑO DEL ESTABLO
Oye linda, lo aceptas o
te callas. Tengo un negocio que atender---

Sus últimas palabras se cortan de golpe por un rápido pinchazo en el cuello, y de repente se encuentra de rodillas, sin poder moverse.

Gabrielle mueve la cabeza hacia Xena, después da un paso hacia delante poniendo su cabeza a la altura de la del dueño del establo.

GABRIELLE
Un consejo, amigo. 
Nunca es bueno enfadar a alguien
que lleva tantas armas encima.

(pausa)

Tienes suerte de haberla
pillado de buen humor.

Xena pone una sonrisa falsa.

GABRIELLE
(continúa)
Este es el trato. Creo que dos
dinares por día es lo justo, incluida la
comida. Y como pareces
un buen hombre, pondré un
dinar más para el cepillado y el
ejercicio. ¿Te parece bien?

DUEÑO DEL ESTABLO
Muy---muy bien, sí.

GABRIELLE
(sonríe)
¿Lo ves? Sabía que llegaríamos
a un acuerdo.

Sin esperar a Xena, Gabrielle le quita el pinzamiento y ayuda al hombre a ponerse de pie, sosteniéndole hasta que recupera el equilibrio.

Soltando al hombre, Gabrielle busca en su bolsa y saca un saco de dinares.

GABRIELLE
Ha sido un placer hacer negocios
contigo. Argo no te dará 
problema alguno. Y recuerda,
le encantan las manzanas.

DUEÑO DEL ESTABLO
Manzanas.

GABRIELLE
Montones de ellas. ¿Verdad Xena?

XENA
(fríamente)
Verdad.

Gabrielle se gira para marcharse, pero se vuelve un momento.

GABRIELLE
Ah sí, necesitamos una canoa.
¿Sabes dónde podemos encontrar una?

DUEÑO DEL ESTABLO
¡Po--- podéis usar la mía!

GABRIELLE
(dulcemente)
Muchísimas gracias. Eres
muy amable, sabes.

Xena mueve de lado a lado la cabeza cuando el hombre se sonroja hasta los pies. Gabrielle sonríe, encantadora, y le da palmaditas como agradecimiento. Después indica a Xena con un asentimiento de la cabeza y se aleja, dejando al dueño del establo pensando sobre lo que realmente acababa de sucederle.

GABRIELLE
(a Xena)
Bueno, creo que nos fue
bien, ¿no crees?

XENA
Estoy impresionada.

GABRIELLE
(sonríe)
Deberías estarlo. ¿Algo más
que pueda hacer por ti?

Xena alza una ceja, descaradamente.

XENA
Pregúntamelo de nuevo por la noche.

Gabrielle ríe y caminan hacia el río brazo contra brazo.

FUNDE A:

EXT. RÍO. COMIENZOS DEL ATARDECER.

Bordeado a ambos lados por la espesa vegetación de la jungla, el río es claro, ancho y en la mayor parte plácido. La vida es abundante alrededor, como evidencian los chillidos de los pájaros y el ocasional rugido de un animal de caza escondido en lo profundo del espeso verdor.

La canoa doble que les han dado a Xena y Gabrielle está un poco vieja pero útil, y flotan sobre el agua con la facilidad que el largo compañerismo conlleva. Gabrielle va sentada al frente, Xena detrás, manteniendo un ritmo constante entre las dos.

GABRIELLE
No hay, por algún casual, 
caníbales ocultos en la maleza
rondando por aquí, ¿verdad?

Xena ríe suavemente.

XENA
Nop.

GABRIELLE
¿Ni campamentos de atenienses sitiados
esperando que la Princesa
Guerrera venga a rescatarlos?

XENA
Nada de eso tampoco.

GABRIELLE
Sólo me aseguro. Ya sabes lo que
nos pasa con las canoas.

Gabrielle continúa con el mismo humor durante un tiempo, pero gradualmente se da cuenta que cada vez le cuesta más manejar la canoa.

Gira la cabeza y ve a su compañera, remo sobre las piernas, echando con calma hilo para pescar en las claras aguas.

GABRIELLE
(continúa)
¿Me ayudas un poco?

XENA
Estoy ayudando. Busco la cena.
Además, lo haces muy 
bien tu sola.

GABRIELLE
Ah, ¿Es *así* como funciona ahora?
¿Yo hago todo el trabajo, y tu
te quedas con toda la diversión?

Ocultando su sonrisa traviesa, Gabrielle mira al frente de nuevo y continúa remando.

XENA
¡Ey! Pescar es trabajar.

Gabrielle ríe.

GABRIELLE
Oh no, Xena. Para mí, pescar
es trabajar. Para *ti*, es diversión.

(pausa)

Además, técnicamente no llamaría
pescar a lo que estás haciendo.

XENA
¿Oh? ¿Y cómo lo 
llamarías? Técnicamente.

GABRIELLE
Echar un anzuelo al
agua. Anzuelo que no
iría a ningún sitio sino fuera porque
*alguien* está remando.

Siendo la buena guerrera que es, Xena sabe cuando ha sido vencida y riendo por lo bajo ata el extremo de la cuerda a una punta de la canoa y comienza a remar.

FUNDE A:

EXT. JUNGLA. NOCHE.

Una pequeña hoguera baña con su débil brillo una canoa boca abajo en la orilla del río. Cercana al fuego, Xena está sentada con la espalda apoyada contra un tronco, afilando su espada.

Gabrielle está sentada cerca, sobre las pieles, con un pergamino desenrollado en las piernas.

Sintiendo los ojos de Gabrielle observándola, Xena levanta la vista. Sus miradas se encuentran, y sonríen.

XENA
(suavemente)
¿Qué pasa?

GABRIELLE
Tú...Esto...

(pausa)

Supongo que nunca me di cuenta de 
cuanto forma parte de mí el
escucharte afilando la espada.

(pausa)

Que tontería, ¿eh?

XENA
No. Ninguna tontería.

Dejando su espada en el suelo, Xena va hacia las pieles y envuelve a Gabrielle en un cálido y tierno abrazo, colocando la rubia cabeza bajo su barbilla.

XENA
(continúa)
Cuando... me mandaste lejos, anduve
por este tipo de...limbo, con los
pensamientos de los que hice daño como compañía.
Y recuerdo haber deseado escuchar,
tan sólo una vez, el sonido de tu pluma
escribiendo en tus pergaminos.

Xena ríe de forma triste.

XENA
(continúa)
Supongo que me costó morir...de nuevo...
para
aprender que la paz que
buscaba estaba aquí todo el tiempo.

Gabrielle aprieta fuertemente a Xena por un instante, después se separa lentamente, quitándose una lágrima de la mejilla y sonriendo.

GABRIELLE
Pues recuerda la lección, ¿vale?

XENA
Lo haré. Lo prometo.

GABRIELLE
Bien.

(pausa)

Y hablando de recordar...

(pausa, al fondo
Xena arquea una ceja)

"¿Algo más que pueda hacer por ti?"

Los ojos de Xena brillan al comprender, y lentamente una sexy sonrisa cruza sus labios.

XENA
Oh, creo que puedo
pensar en algo.

FUNDIDO A NEGRO:

EXT. RÍO. DÍA.

El cielo está claro y despejado mientras las dos mujeres atraviesan el río, remando en perfecta armonía. Gabrielle sonríe al mirar la abundante y vibrante belleza de la jungla tropical, contenta de respirar la calma del día.

XENA
Arriba, nos encontraremos
una curva en el río. Cuando
lleguemos allí, empieza a buscar
un claro a la derecha.

GABRIELLE
Sí, sí, capitán.

Despacio, la ancha curva aparece ante su vista. Mientras Gabrielle lo examina escucha un sonido muy parecido al del trueno, pero cuando mira hacia el cielo, éste está completamente despejado.

El sonido se repite, y esta vez la canoa se eleva y cae.

Sorprendida, Gabrielle vuelve la cabeza. Xena la mira a los ojos con expresión preocupada.

XENA
Espero que eso no
sea lo que creo que es.

Xena recorre con los ojos la costa en busca de un sitio adecuado para atracar cuando se da cuenta que Gabrielle abre de par en par los ojos y la boca. Gira a tiempo la cabeza para ver, como una enorme ola de agua sucia, viene directa hacia ellas.

XENA
(continúa)
¡Agárrate!

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL SEGUNDO ACTO

ACTO 3