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ACTO 2
ABRE DE NEGRO: EXT. CIUDAD PORTUARIA. DÍA. La ciudad es un nido de rufianes, habitado por insípidos personajes de varios países. Todos de deshonesta forma de vida intentando hacer contrabando engañando a todo desafortunado viajero, los cuales se deshacen de todo lo que pudiera tener valor para ellos. A pesar de no haber más de veinte edificios, Gabrielle cuenta al menos diez tabernas, algunas con el nombre más colorido, y en el caso de muchas, más anatómico que el de la taberna anterior. Se aparta del camino cuando un parroquiano atraviesa volando las puertas de una de esas tabernas y cae de cabeza sobre un montón de putrefacto y oloroso... algo. GABRIELLE
XENA GABRIELLE Haciendo una mueca, Xena rodea a tres hombres que se están peleando por una mujer que fue atractiva hace una década, y limpia, una década antes que esa. XENA
GABRIELLE XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE
XENA Xena mira de soslayo los ESTABLOS de enfrente y lleva a Argo en esa dirección, siguiéndole los pasos está Gabrielle. El DUEÑO DEL ESTABLO las mira de reojo y sale hacia fuera, limpiándose las manos en sus sucios pantalones y sonriendo de oreja a oreja. DUEÑO DEL
ESTABLO XENA DUEÑO DEL
ESTABLO Xena mira intensamente el cartel, después al dueño del establo, el cual se sonroja.
DUEÑO DEL
ESTABLO (pausa) ¿Sois griegas? GABRIELLE DUEÑO DEL
ESTABLO GABRIELLE DUEÑO DEL
ESTABLO GABRIELLE
DUEÑO DEL
ESTABLO Sus últimas palabras se cortan de golpe por un rápido pinchazo en el cuello, y de repente se encuentra de rodillas, sin poder moverse. Gabrielle mueve la cabeza hacia Xena, después da un paso hacia delante poniendo su cabeza a la altura de la del dueño del establo. GABRIELLE (pausa) Tienes suerte
de haberla
Xena pone una sonrisa falsa. GABRIELLE DUEÑO DEL
ESTABLO GABRIELLE Sin esperar a Xena, Gabrielle le quita el pinzamiento y ayuda al hombre a ponerse de pie, sosteniéndole hasta que recupera el equilibrio. Soltando al hombre, Gabrielle busca en su bolsa y saca un saco de dinares. GABRIELLE DUEÑO DEL
ESTABLO GABRIELLE XENA Gabrielle se gira para marcharse, pero se vuelve un momento. GABRIELLE DUEÑO DEL
ESTABLO GABRIELLE Xena mueve de lado a lado la cabeza cuando el hombre se sonroja hasta los pies. Gabrielle sonríe, encantadora, y le da palmaditas como agradecimiento. Después indica a Xena con un asentimiento de la cabeza y se aleja, dejando al dueño del establo pensando sobre lo que realmente acababa de sucederle. GABRIELLE XENA GABRIELLE Xena alza una ceja, descaradamente. XENA
Gabrielle ríe y caminan hacia el río brazo contra brazo. FUNDE A: EXT. RÍO. COMIENZOS DEL ATARDECER. Bordeado a ambos lados por la espesa vegetación de la jungla, el río es claro, ancho y en la mayor parte plácido. La vida es abundante alrededor, como evidencian los chillidos de los pájaros y el ocasional rugido de un animal de caza escondido en lo profundo del espeso verdor. La canoa doble que les han dado a Xena y Gabrielle está un poco vieja pero útil, y flotan sobre el agua con la facilidad que el largo compañerismo conlleva. Gabrielle va sentada al frente, Xena detrás, manteniendo un ritmo constante entre las dos.
GABRIELLE Xena ríe suavemente. XENA GABRIELLE XENA GABRIELLE Gabrielle continúa con el mismo humor durante un tiempo, pero gradualmente se da cuenta que cada vez le cuesta más manejar la canoa. Gira la cabeza y ve a su compañera, remo sobre las piernas, echando con calma hilo para pescar en las claras aguas. GABRIELLE XENA GABRIELLE
Ocultando su sonrisa traviesa, Gabrielle mira al frente de nuevo y continúa remando. XENA Gabrielle ríe. GABRIELLE (pausa) Además, técnicamente
no llamaría XENA GABRIELLE Siendo la buena guerrera que es, Xena sabe cuando ha sido vencida y riendo por lo bajo ata el extremo de la cuerda a una punta de la canoa y comienza a remar. FUNDE A: EXT. JUNGLA. NOCHE. Una pequeña hoguera baña con su débil brillo una canoa boca abajo en la orilla del río. Cercana al fuego, Xena está sentada con la espalda apoyada contra un tronco, afilando su espada. Gabrielle está sentada cerca, sobre las pieles, con un pergamino desenrollado en las piernas. Sintiendo los ojos de Gabrielle observándola, Xena levanta la vista. Sus miradas se encuentran, y sonríen. XENA
GABRIELLE (pausa) Supongo que
nunca me di cuenta de (pausa) Que tontería, ¿eh?
XENA Dejando su espada en el suelo, Xena va hacia las pieles y envuelve a Gabrielle en un cálido y tierno abrazo, colocando la rubia cabeza bajo su barbilla. XENA Xena ríe de forma triste. XENA Gabrielle aprieta fuertemente a Xena por un instante, después se separa lentamente, quitándose una lágrima de la mejilla y sonriendo. GABRIELLE
XENA GABRIELLE (pausa) Y hablando de recordar... (pausa,
al fondo "¿Algo más que pueda hacer por ti?" Los ojos de Xena brillan al comprender, y lentamente una sexy sonrisa cruza sus labios. XENA
FUNDIDO A NEGRO: EXT. RÍO. DÍA. El cielo está claro y despejado mientras las dos mujeres atraviesan el río, remando en perfecta armonía. Gabrielle sonríe al mirar la abundante y vibrante belleza de la jungla tropical, contenta de respirar la calma del día. XENA
GABRIELLE Despacio, la ancha curva aparece ante su vista. Mientras Gabrielle lo examina escucha un sonido muy parecido al del trueno, pero cuando mira hacia el cielo, éste está completamente despejado. El sonido se repite, y esta vez la canoa se eleva y cae. Sorprendida, Gabrielle vuelve la cabeza. Xena la mira a los ojos con expresión preocupada. XENA Xena recorre con los ojos la costa en busca de un sitio adecuado para atracar cuando se da cuenta que Gabrielle abre de par en par los ojos y la boca. Gira a tiempo la cabeza para ver, como una enorme ola de agua sucia, viene directa hacia ellas. XENA
FUNDIDO A NEGRO.
FIN DEL SEGUNDO ACTO | |||||