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ACTO SEGUNDO

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. TEMPLO – TARDE

 

Gabrielle corre hacia el interior del templo, buscando desesperada alrededor cualquier señal de Xena.

 

gabrielle

¡¡Xena!!

 

Rápidamente revisa el suelo, completamente cubierto de escombros. Está todo tan viejo y silencioso como una tumba. Corre hacia el altar medio derruido, saltando sobre pedazos de mármol y ladrillos sin pensar siquiera en lo que esta haciendo. Gime débilmente al ver a su amante caída, sus piernas aplastadas por los restos del pesado altar, sin moverse.

 

 

gabrielle

(Continúa)

No.  No, otra vez no.

Por favor, otra vez no.

 

 

Cayendo de rodillas la toca con mano temblorosa, lágrimas nublándole la vista. Sus dedos encuentran infaliblemente el pulso en el cuello de Xena, y cierra los ojos con fuerza, aliviada al notar el fuerte pulso bajo sus dedos.

 

Gabrielle

(Continúa)

Oh, dioses, gracias.

(pausa)

¿Xena?  Xena, ¿puedes oírme?

 

No obtiene respuesta y Gabrielle se echa hacia atrás, sopesando la situación. El mármol del altar está frío al tacto, casi con un frío antinatural, además de pesado. Pero cede un poco al empujar suavemente.

 

Volviéndose a poner de pie, emplea toda su fuerza para levantar el pesado objeto de las piernas de Xena. Para su alivio, la pesada armadura de la pierna de Xena parece haberla protegido de daños mayores.

 

Xena se estremece al escuchar el golpe de la losa contra el suelo, el cual hace eco en la otra silenciosa cámara y gime suavemente al abrir los ojos e intentar enfocarlos.

Viendo esto, Gabrielle vuelve a ponerse de rodillas con una sonrisa brillante.

 

 

gabrielle

(Continúa)

Bienvenida.

 

Xena no responde inmediatamente. Sus, normalmente ojos claros, están acuosos y adormilados.

 

Gabrielle frunce el ceño. Agachándose, coge la mano de su compañera y la aprieta suavemente.

 

gabrielle

(Continúa)

¿Xena?

 

Xena parpadea y sonríe sin fuerzas.

 

xena

Jamás pude…resistir un… buen misterio.

 

Riendo suavemente Gabrielle ayuda a Xena a sentarse, después la sostiene cuando Xena se apoya en ella un instante, frotándose la frente sobre la ceja y frunciendo el ceño.

 

 

gabrielle

¿Qué pasa?  ¿Te duele algo?

 

xena

No.  Me mareé un poco. Ya estoy bien.

 

Xena se aparta y se pone en pie. Observa el derruido interior, a la losa que le cubría las piernas y por último, a Gabrielle.

 

gabrielle

¿Recuerdas que pasó?

 

xena

A trozos.

(pausa)

Recuerdo entrar aquí, el altar, y

un rayo de luz roja. El resto....

(pausa)

¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

 

gabrielle

No mucho. ¿Estás segura que estás bien?

Te ha caído mucho encima.

 

 

En vez de la irritabilidad que medio esperaba obtener Gabrielle como respuesta, Xena sonríe y le toca dulcemente el rostro.

 

xena

Estoy bien. De verdad.

 

Gabrielle le devuelve la sonrisa, aunque se queda un poco inquieta en su interior.

 

gabrielle

Bueno, si estás segura, quizás

deberíamos pensar en salir de aquí.

Estas columnas no parecen muy estables.

 

Xena mira a su alrededor, después afirma con un gesto de la cabeza.

 

gabrielle

(Continúa)
Entonces, vámonos.

 

FUNDE A:

 

EXT. CIUDAD – TARDE NOCHE

 

Se ha ido perdiendo la luz del sol para cuando Xena y Gabrielle regresan a la ciudad. Los comerciantes han cerrado sus puestos y las calles están repletas de gente que se va a cenar a sus casas. Destellantes antorchas en altos postes iluminaban el camino.

 

El herrero se les acerca cuando Xena y Gabrielle se dirigen a la entrada principal de la herrería.

 

HERRERO

Ya tiene las nuevas herraduras, está cepillada y

de vuelta en los establos para comer algo.

 

gabrielle

(avergonzada)

Dioses… me olvidé por completo....

 

 

HERRERO

No pasa nada. Supuse que estaríais por ahí explorando

las maravillas de nuestra ciudad. Y tengo mucho espacio

extra en mis establos, con lo que no hubo problema.

(pausa)

Iba camino de la taberna de Spiros para

cenar algo. ¿Queréis venir?

 

Las dos mujeres asienten y el trío continúa internándose en la ciudad.

 

CORTE A:

 

INT. HABITACIÓN – NOCHE

 

La noche esta cerrada cuando terminan de cenar y tanto Xena como Gabrielle aceptan la hospitalidad de Spiros al ofrecerles una habitación para pasar la noche. La habitación es pequeña, pero está muy limpia. Hay una cama de gran tamaño en una de las paredes. Una mesa pequeña, con una lámpara de aceite, reposa junto a la cama. Y una chimenea ocupa prácticamente toda la pared de enfrente.

 

Xena está de pie frente a la ventana abierta, mirando la oscuridad mientras una suave brisa le agita el cabello. Gabrielle revuelve el contenido de sus bolsas, en una de las esquinas de la chimenea. Gabrielle se pone de pie y va hacia la ventana. Coloca su mano en la de Xena, que está apoyada sobre el marco de la ventana.

 

 

Xena vuelve lentamente la cabeza y mira a Gabrielle. Sonríe tiernamente.

 

gabrielle

¿Estás bien?

 

xena

Sí. Disfrutando de la quietud.

 

gabrielle

(riendo)

Empezaba a haber mucho bullicio ahí abajo, ¿verdad?

 

xena

Un poco, sí.

 

Xena vuelve a mirar por la ventana, y su expresión es de nuevo distante.

 

Gabrielle arruga la frente.

 

gabrielle

¿Xena?

 

xena

¿Mm?

 

gabrielle

¿Dónde estás?

 

 

Xena vuelve a mirar a Gabrielle, arqueando una ceja.

 

xena

¿Perdona?

 

gabrielle

¿Dónde estás?

(pausa)

Desde esta tarde, cuando se derrumbó

ese templo, has estado... en algún sitio muy lejano.

(pausa)

Me preocupa. ¿Estás segura que no

te pasó nada que no me hayas contado?

 

Xena se gira por completo hacia Gabrielle y apoya las manos sobre sus hombros.

 

xena

Sabes lo mismo que yo, Gabrielle.

Te lo prometo.

 

 

Xena agarra con más fuerza a Gabrielle y la atrae en un abrazo. Las dos se abrazan con fuerza por un momento antes de que Xena se aparte un poco y pase su pulgar por la mejilla de Gabrielle, justo bajo sus ojos.

 

xena

(Continúa)

(murmurando)

Te quiero, Gabrielle.

 

Agachando la cabeza, Xena roza sus labios con los de Gabrielle en un tierno beso. Cuando terminan de besarse, Gabrielle mira a Xena a los ojos y no ve más que amor y una completa adoración reflejados en ellos. Sus preocupaciones se calman ligeramente, por el momento, y no puede evitar la sonrisa que se asoma en su rostro.

 

gabrielle

Venga. Vamos a la cama.

 

Xena sonríe.

 

xena

Es la mejor idea que has tenido en todo el día.

 

FUNDE A:

 

INT. HABITACIÓN – MAÑANA SIGUIENTE

 

Gabrielle se despierta a solas, y por el frío de las pieles a su lado, lleva tiempo así. Sin preocuparse, bosteza y se estira, después se sienta y pasa su mano por el pelo para peinárselo.

 

Al mirar sus ordenadas pertenencias se detiene, la mano aun en el pelo. Aunque no están ni la armadura ni el traje de Xena, quedan sus armas, brillantes a la luz que entra por la ventana abierta.

 

Decidida, Gabrielle sale de la cama y se viste rápido, colocándose los sais en las botas y alisándose la falda.

 

Gabrielle

Es hora de obtener algunas respuestas.

 

CORTE A:

 

INT. TABERNA – MAÑANA

 

Gabrielle baja las escaleras hacia el comedor de la Taberna, donde evita con soltura chocarse con Spiros. Éste está saliendo de la cocina con una bandeja repleta de comida.

 

Spiros se vuelve y sonríe a Gabrielle a modo de saludo.

 

spiros

¡Buenos días, Gabrielle! Te he reservado

una mesa en aquella esquina. Si esperas...

 

gabrielle

Gracias Spiros, pero antes he de encontrar a

 Xena. ¿La has visto esta mañana?

 

 

spiros

Sí. Hará una hora, creo.

Se dirigía a los establos.

 

gabrielle

¡Gracias!

 

Gabrielle sale de la Taberna.

 

CORTE A:

 

INT. ESTABLOS – MAÑANA

 

El herrero sale de los establos cuando Gabrielle iba a entrar en ellos. La recibe con una gran sonrisa después de limpiarse las manos en su ya sucio delantal de cuero.

 

HERRERO

Buenos días. Tu yegua

está en el corral si la quieres.

 

gabrielle

Gracias. ¿Está Xena con ella?

 

HERRERO

No.  La vi hace poco, pero se fue hacia

el bosque. Dijo que volvería pronto.

 

gabrielle

Gracias. Tengo que hablar con ella.

Volveremos con el dinero que te debemos.

 

HERRERO

Sin prisas. Tomaos el tiempo que necesitéis.

 

gabrielle

(agradecida)

Gracias.

 

CORTE A:

 

EXT. TEMPLO – DÍA

 

Xena está sentada en los escalones del templo, mirando hacia el bosque. Se le suavizan las tensas facciones al ver a Gabrielle aparecer en el claro y acercársele.

 

 

gabrielle

Pensé que te encontraría aquí.

 

xena

Si, ¿eh?

 

gabrielle

Sip.

 

Gabrielle recorre la poca distancia que queda entre las dos y se pone de cuclillas.

 

gabrielle

(Continúa)

Y ya que estoy aquí, me

vas contar que pasa contigo.

(pausa, se ve la mirada perdida de Xena)

Hablo en serio, Xena. No me

moveré de aquí hasta que me hables.

 

Toma las manos de Xena.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Por favor.

 

 

Xena mira a su alrededor antes de centrarse en Gabrielle.

 

xena

(dudosa)

Hay algo en este sitio que... me atrae a él.

Como si me empujaran aquí por alguna razón.

(pausa)

Y no sé cual es el motivo.

 

Gabrielle asiente, sabiendo lo duro que le resulta a Xena confiar plenamente, incluso con ella.

 

gabrielle

¿Cuándo empezó?

 

xena

Lo sentí un poco cuando pasamos por aquí la primera

 vez. Pero desde que se derrumbó el templo, 

el sentimiento ha sido más fuerte que nunca. No sé...

 

 

Se pierde su voz al cerrar las manos en puños, frustrada.

 

gabrielle

Está bien. Sea lo que sea, lo descubriremos.

 

Xena sacude la cabeza.

 

xena

No creo que sea posible. Aquí no hay más

que un templo en ruinas y algunos árboles muertos.

 

gabrielle

Tiene que haber algo. Lo que fuera que

provocó esa luz e hizo temblar así el suelo...

 

xena

...hace tiempo que no está.

 

gabrielle

(acalorada)

¿Volviste a entrar?

 

 

xena

Tenía que hacerlo.

 

Gabrielle asiente de mala gana. Xena vuelve a mirar a su alrededor de nuevo, suspira con frustración y cuadra los hombros con resolución.

 

xena

(Continúa)
Vale, no hay nada más que podamos hacer aquí.

 

Levantándose, le ofrece la mano a Gabrielle y la pone en pie.

 

Gabrielle

Podemos preguntarle a Spiros sobre este sitio. 

Quiero decir, tiene que saber algo, ¿verdad?

¿Aunque sólo sea a quien le pertenecía?

 

Xena

Buena idea.

 

Gabrielle

(haciendo una mueca)

Se me suelen ocurrir de vez en cuando.

 

 

Xena sonríe y sacude la cabeza. Juntas vuelven por el camino al pueblo.

 

FUNDE A:

 

EXT. CIUDAD – MAÑANA

 

Xena y Gabrielle se encuentran con una escena macabra. Los hombres del pueblo, armados con palos y burdas armas similares llenan la plaza central, gritando incomprensiblemente.

 

Ven a Xena y a Gabrielle, y la muchedumbre se gira hacia ellas.

 

HOMBRE #1

¡Ahí esta!

 

HOMBRE #2

¡Cogedla!

 

HOMBRE #3

¡Matad a la puta asesina!

 

Gabrielle saca los sais y adquiere una pose defensiva. A su lado, Xena mira a la multitud pero no se mueve.

 

 

La multitud corre hacia ellas pero se detiene a pocos pasos de la pareja, cuidadosos por la determinación que ven en Gabrielle.

 

gabrielle

¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué nos atacáis?

 

HOMBRE #1

¡Ese monstruo ha matado a Belerron!

 

gabrielle

Mat--  ¡Esperad! ¿Quién es Belerron?

 

HOMBRE #1

¡No te hagas la tonta, mujer! ¡Es el herrero!

 

gabrielle

¿¿Qué?? ¿¡¿Cuándo?!?

 

 

HOMBRE #2

¡Basta de juegos!

¡Lo vimos con nuestros propios ojos!

¡Esa arpía lo mató a sangre fría!

 

gabrielle

¡Eso es imposible!

¡Xena no ha matado a nadie!

¡Ni siquiera estábamos aquí!

(pausa, al mirar a su compañera)

¿Xena?

 

HOMBRE #1

¡Estás mintiendo!

 

HOMBRE #4

¡¡Matadla!!

 

La multitud se acerca un poco más, pero Gabrielle empuja hacia atrás a los líderes, haciendo que el resto dude de nuevo.

 

Gabrielle mira sobre su hombro a Xena, la cual sigue quieta como una estatua.

 

gabrielle

¡Xena, haz algo!

¡Al menos defiéndete!

 

 

Es como si le hablase al aire. Xena no responde. Su cara está completamente pálida y sus ojos parecen vacíos y sin vida.

 

Gabrielle se vuelve de nuevo hacia la multitud.

 

gabrielle

(Continúa)
¡Os digo que no ha hecho daño a nadie!

 

Una piedra vuela por encima de la multitud y golpea a Xena en el estómago. Ella no reacciona. Su rostro es como el granito, ilegibles sus emociones.

 

 

Gabrielle se gira, al rodearles la multitud, con las armas preparadas. Es obvio para todos que las usará para defenderse a sí misma y a su compañera.

 

gabrielle

(Continúa)
¡Por favor, por favor parad, todos!

¡No quiero haceros daño! ¡Por favor!

 

HOMBRE #5

¡Basta de charlas!  ¡Cogedla!

 

La multitud se abalanza de lleno y Gabrielle entra en acción, usando los sais para golpear con fuerza en los pechos y las mandíbulas de sus atacantes. A lo largo del círculo caen los hombres para ser inmediatamente reemplazados por sus compatriotas, los cuales se meten en el fregado con torpes pero poderosas embestidas de sus armas.

 

Tres pares de manos agarran a Xena y empiezan a separarla de la combativa muchedumbre.

 

gabrielle

¡¡Xena!! ¡ NO!

 

Una combinación de derecha-izquierda en la cabeza con la parte roma de sus sais derrumba al primero de los hombres.

 

gabrielle

(Continúa)

¡¡¡Quitadme....

 

Un golpe al hígado seguido de otro golpe a las piernas lanza al segundo hombre al suelo.

 

gabrielle

(Continúa)

Las... Manos...

 

El tercero, mucho más grande que los otros dos, cae lentamente tras un experto asalto de puñetazos y patadas bien dadas. Como cortar un árbol poco a poco.

 

gabrielle

(Continúa)

DE ENCIMA!!!

 

 

Gabrielle empuja a Xena a un lado, agarrándola con fuerza de un codo cuando siente que la van a golpear por la espalda. Esquivándolo a duras penas con el sai, suelta a Xena y se gira, parando el siguiente golpe con ambos sais y quitándole con facilidad la lanza de las manos al hombre. Oye el expulsar aire de un par de pulmones y, distraída, mira hacia su encogida compañera justo a tiempo de recibir un poderoso golpe detrás de las rodillas con lo que cae al suelo.

 

 

Al caer se gira, pero al volver a ponerse de pie, la multitud ha rodeado por completo a Xena y se la están llevando.

 

Intenta pasar entre la gente, pero es imposible.

 

De repente, ve a Spiros en la salida de la Taberna, mirando los hechos con expresión dolida en el rostro. De inmediato, Gabrielle corre hacia él.

 

 

gabrielle

¡Tienes que detenerlos! ¡Por favor!

 

spiros

No puedo, Gabrielle.  No puedo.

 

gabrielle

¡Tienes que hacerlo! 

¡La persona que lo hizo no era Xena!

¡Tienes que creerme!

 

spiros

Ojalá pudiera, Gabrielle, pero la vi con mis propios ojos.

Entró aquí como un tifón salido de las profundidades del

Tártaro, cogió sus armas y salió corriendo. Hirió a dos

de mis clientes que se le cruzaron en el camino.

(pausa)

Después vi como le daba una paliza enorme al herrero.

Él consiguió darle un par de veces con su atizador, la quemó

 de mala manera, pero después ella se lo quitó de las manos y....

(pausa)

Fue horrible. Tiene suerte de seguir vivo.

 

gabrielle

¿¡¿Está vivo?!?  Pero ellos dijeron....

 

spiros

Esta vivo. Casi vivo.

 

gabrielle

Spiros, puedo probar que no fue Xena.

Dijiste que la quemó, ¿verdad?

Bueno, ¡síguelos y mírala!

¡Verás que no tiene ninguna quemadura!

 

Spiros parece incómodo, pero sacude la cabeza con tristeza.

 

spiros

No estoy seguro que la quemara, Gabrielle.

Quizás no lo hizo. No probará nada.

Lo siento.

 

Spiros comienza a darse la vuelta cuando Gabrielle lo agarra por el brazo y le hace mirarla de nuevo a la cara.

 

 

gabrielle

Maldito seas, ¡escúchame!

¡Xena no lo hizo! ¡Te lo juro!

(pausa)

Spiros, necesito tu ayuda.

Xena te salvó la vida una vez.

Y nunca te pidió nada a cambio.

(pausa)

Bueno, pues yo sí. Ayúdala. Por favor.

Es inocente.

 

Spiros se la queda mirando. Gabrielle se da cuenta de que empieza a reaccionar.

 

gabrielle

(Continúa)

Por favor. Sólo ve con ella. Mírala.

Lo sabrás. Ella no lo hizo.

 

Tras un largo momento, Spiros termina por asentir.

 

spiros

De acuerdo. Pero si veo alguna prueba,

sólo una, seré yo quien lance la soga al

primer árbol que vea y la cuelgue.

 

Gabrielle

Lo comprendo. Por favor, vamos.

 

spiros

No. Tú quédate aquí, Gabrielle.

Ya están medio convencidos que

eres su cómplice en esto.

Deja que me encargue yo solo.

 

Ahora le toca a Gabrielle asentir de mala gana y se queda atrás mientras Spiros cruza la plaza en dirección al gentío y a Xena.

 

Una vez sola, Gabrielle mira a la única esperanza de Xena. De repente se le eriza el pelo de la nuca y siente que la observan.

 

 

Se gira, buscando, pero la plaza está vacía. Aun así, sigue sintiendo lo mismo y cada vez con más fuerza. Mira hacia atrás, sobre sus hombros, hacia el bosque segura de repente de que quien la observas se oculta en la abundante vegetación de los confines de la ciudad.

 

Entrecierra los ojos al ser consciente de que, quienquiera que hubiera provocado la macabra escena está observando desde la seguridad del bosque. Cierra las manos en puchos y aprieta la mandíbula.

 

spiros

(gritando)

¡Gabrielle!

 

Gabrielle se gira para ver a Spiros alzando su brazo sano a modo de saludo. Xena está a su lado, con un aspecto increíblemente pálido y cansado pero sin heridas. Corre hacia ellos.

 

 

spiros

(Continúa)

La han dejado bajo mi custodia, por ahora.

Pero quieren pruebas de que dices

la verdad, Gabrielle. Pruebas absolutas.

Si no puedes encontrarlas...

 

Gabrielle mira a su compañera. Hay lágrimas en los ojos de Xena, pero no dice ni una palabra. Levantando la mano, Gabrielle le limpia una lágrima, después se gira hacia Spiros.

 

 

Gabrielle

Encontraré la prueba, Spiros.

 

spiros

Que las Parcas te ayuden, Gabrielle.

 

gabrielle

Gracias, pero prefiero hacerlo sola.

(pausa)

Cuídala.

 

Con una última mirada a Xena, Gabrielle se da la vuelta y se dirige al bosque corriendo.

 

FUNDE A:

 

EXT. TEMPLO – DÍA

 

Con los sais preparados, Gabrielle entra en el claro que rodea al templo. Sus ojos observan con detenimiento la zona, sin dejarse nada atrás.

 

Se produce un reflejo del sol sobre un metal y una figura sale tranquilamente del templo, sonriendo.

 

A Gabrielle se le desencaja la mandíbula y se le abren completamente los ojos al reconocer a la espantosa aparición. 

 

xena

Hola, Gabrielle.

 

 

FUNDIDO A NEGRO.

FIN DEL SEGUNDO ACTO

ACTO TRES