| Guía episodios | Introducción | Acto 1 | Acto 2 | Acto 3 | Acto 4 |
|
ACTO PRIMERO
ABRE DE NEGRO:
EXT. PLAZA CENTRAL DE LA CIUDAD – DÍA
El cálido y brillante sol es bienvenido después de salir Xena y Gabrielle del oscuro bosque y llegar a una próspera CIUDAD de tamaño medio. La gente de la ciudad saludan a la repentina aparición con sonrisas y asentimientos.
gabrielle (complacida) ¡Vaya, esto está mejor!
Xena recorre la ciudad con mirada profesional, la encuentra aceptable y apoya una mano en el hombro de Gabrielle. Lleva a su amante en dirección a la HERRERÍA.
El herrero es un hombre grande, fornido de enormes brazos, pecho como un tonel y con una gran barriga colgante que le sobresale del delantal sucio de cuero. El yunque y las tenazas que lleva en las oscurecidas manos parecen minúsculos, pero su sonrisa es cálida y amistosa cuando nota que se le acercan las dos mujeres.
Deja de lado las herramientas y sale de la forja para recibirlas, limpiándose las manazas en el delantal.
HERRERO ¡Bienvenidas! ¡Bienvenidas! ¿En qué puedo ayudaros?
xena Necesito herraduras para mi caballo.
HERRERO Habéis
venido al sitio adecuado, entonces.
Se acerca a Argo, después da un paso hacia atrás cuando ésta relincha y se aleja de él.
HERRERO (Continúa)
xena Es un caballo de guerra.
HERRERO Eso lo explica, sí. (pausa) ¿Puedo?
Xena atrae suavemente a Argo.
xena Se buena.
La expresión de Argo es prácticamente humana al mostrar molestia y resignación, cabecea una vez y expulsa con fuerza por la nariz sobre el rostro de Xena.
Gabrielle oculta una sonrisa con la mano. Xena suspira.
xena (al herrero) Adelante.
El herrero se acerca y examina con cuidado las herraduras de Argo, después se separa limpiándose las manos de nuevo.
HERRERO Son los
clavos. Se están convirtiendo (pausa) Dos dinares
y la dejo como nueva.
gabrielle Sí, ¿pero que hay de las herraduras?
HERRERO (sonriendo) Las mejores del mundo entero.
Xena y Gabrielle intercambian una mirada.
xena Toda tuya.
HERRERO ¡Estupendo!
Vuelve a la forja, después se da la vuelta, sonriendo.
HERRERO (Continúa) Voy a tardar
un poco. Si aun no habéis
Xena mira a Gabrielle, la cual sonríe.
gabrielle ¿Una comida que no he de cocinar? Voy ya mismo.
CORTE A:
INT. TABERNA DE SPIROS – DÍA
La TABERNA está limpia, bien cuidada y prácticamente llena. Las animadas conversaciones de los parroquianos se detienen de golpe al abrirse la puerta y entrar Xena y Gabrielle. Se reinician de nuevo al momento, con un tono un poco más bajo que antes.
Xena observa una mesa vacía en la esquina más alejada y va hacia ella, Gabrielle siguiéndole los pasos.
Al sentarse, se abre la puerta de la cocina y aparece un hombre bajo y compacto. Es de mediana edad, con un rostro expresivo y azotado por el sol, uno de sus brazos en cabestrillo sobre el pecho. Es SPIROS, el dueño de la Taberna.
Observa con sus oscuros ojos el interior de la taberna, entonces los abre de par en par al ver a sus dos nuevas clientes. Se le desencaja la mandíbula.
spiros (suavemente) Por todos los dioses del Monte Olimpo.
Xena le oye y alza la vista. Sus ojos se encuentran, y una sonrisa bobalicona asoma al rostro de Spiros.
spiros (Continúa)
Xena asiente y sonríe levemente.
xena Spiros.
Spiros cruza la sala para ponerse a la altura de la mesa, agitando la cabeza con asombro.
spiros Eres tú. No
puedo creerlo.
Xena se levanta y ofrece su mano al brazo extendido de Spiros.
xena Es una larga historia.
spiros Y excitante, estoy seguro.
Liberando la mano de Xena, da un paso atrás y la mira de pies a cabeza, después de la cabeza a los pies, ensanchando aun más la sonrisa.
spiros (Continúa) ¡Por todos los
dioses, mírate! ¡Estas incluso más
Sintiendo la incomodidad de Xena por la adoración de su tono, mira hacia otro lado y ve a Gabrielle esperando pacientemente, con expresión ligeramente desconcertada. Vuelve a sonreír.
spiros (Continúa) Y tú…tú debes ser Gabrielle.
Gabrielle le devuelve la sonrisa y se levanta, tomando su mano.
gabrielle Lo soy. Un placer conocerte.
spiros Es un honor
conocerte. Tus historias
Gabrielle se sonroja levemente.
gabrielle Gracias.
spiros De nada. Sed bienvenidas.
Se calla al volverse hacia Xena.
SPIROS (Continúa) ¿Qué os trae por aquí?
xena Le están poniendo herraduras nuevas a mi caballo.
spiros Ah.
Entonces pasareis un tiempo por aquí. (pausa) Mírame,
charloteando como si no tuviera
xena (sonriendo) Lo sigue siendo.
spiros ¡Perfecto! Vuelvo
enseguida con la comida pues,
Xena y Gabrielle le ven alejarse. Gabrielle se vuelve hacia Xena.
gabrielle ¿Es un viejo amigo?
xena Era un
cocinero en mi ejército. Hace mucho tiempo.
Su mirada se vuelve distante al recordar.
xena (Continúa) Era sólo un
niño cuando vino a mí.
gabrielle Parece que los vayas recolectando.
xena (sonriendo sin ganas) Parece que no me puedo librar de ellos tampoco.
Gabrielle ríe.
La conversación se detiene al volver Spiros, balanceando una bandeja repleta de comida y bebida en su brazo sano. Deja la bandeja en la mesa y sirve diestramente a cada mujer, después hace una reverencia sonriendo y se marcha.
La comida y la bebida, ambos tan buenos como les prometió, son consumidas sin mucha conversación por parte de las dos.
Terminado el último trago de su cerveza, Xena se levanta con la jarra y arquea una ceja en dirección a Gabrielle.
Gabrielle sonríe y alza su jarra.
gabrielle Por favor.
Xena asiente y va hacia la extensa barra del fondo, sorteando el barullo de sedientos clientes.
Spiros vuelve de la cocina y se acerca a Gabrielle, con la intención de recoger la mesa. Sonríe al ver como Gabrielle mira a Xena, viendo con facilidad la adoración reflejada en sus ojos.
spiros Me salvó la vida, sabes.
Cogida por sorpresa, Gabrielle da un respingo y se vuelve para mirar a Spiros.
gabrielle ¿Perdona?
spiros Xena. Me
salvó la vida.
gabrielle (interesada) ¿Cómo te la salvó?
spiros ¿Supongo
que ya te ha dicho
gabrielle Sí, y que
eras muy joven e
Spiros ríe.
spiros Muy joven y muy tonto. Lleno de grandes ideas y mayores sueños. Dioses… no puedo creer que fuera tan ingenuo.
gabrielle (apenada) Únete al club.
spiros Así es. Tu
seguiste a
gabrielle Lo mejor que he hecho nunca.
spiros Eso pensé yo también, por aquel entonces. Mi padre era tabernero, como yo ahora, en un pequeño pueblo. Estaba aburrido, así que me fui. Aparecí de repente en el campamento de invierno de Xena y casi consigo que me maten. Por suerte para mí, sin embargo, Xena acababa de despachar a su último cocinero. Lo pilló intentando poner cicuta en su cerveza.
gabrielle (dando un respingo) Ooh.
spiros Exacto. Bueno, he cocinado desde que tenía edad suficiente para andar, así que le ofrecí mis servicios y ella accedió. (sonríe mientras recuerda) Era un
trabajo duro, cocinar para ese ejército, pero también
Spiros se sonroja y se aclara la garganta.
Spiros (Continúa) Pasado un
tiempo llegó la primavera, y
gabrielle ¿Qué fue lo que hizo?
Spiros Me mandó a casa.
Gabrielle y Spiros alzan la vista para ver como se acerca Xena, con cierto gesto ceñudo en el rostro. Gabrielle reconoce la expresión como de fastidio y sonríe traviesa al saber que ha sido descubierta.
Spiros se aclara de nuevo la garganta, recoge rápidamente los platos y regresa a la cocina para no estar en el punto de mira del mal humor de Xena.
Xena se sienta y desliza la jarra de Gabrielle por la mesa.
xena Hablando otra vez de mi, ¿verdad?
gabrielle Mi tema favorito.
xena Mm.
Beben en agradable silencio después Xena nota como Gabrielle la está mirando. Vuelve a fruncir la frente.
xena (Continúa)
gabrielle (sonriendo) Spiros me
estaba contando como (pausa) No importa
lo mala que creas haber
xena (muy suavemente, advirtiéndole) Gabrielle….
gabrielle Es verdad,
Xena.
Xena frunce aun más el ceño y su mirada se vuelve más fría.
xena Era bastante
peor de lo que jamás podrías imaginar, Gabrielle.
gabrielle Pero....
Xena deja su jarra y apoya ambas manos en la mesa.
xena Spiros no me
servía de nada excepto en sus habilidades
Se levanta, lentamente, las manos aun aferradas a la mesa.
xena (Continúa) No había
nada bueno en mí entonces, Gabrielle.
Sin más palabras, se da la vuelta y sale de la taberna dejando atrás a una desconcertada Gabrielle aun sentada en la mesa, jarra de cerveza en mano.
FUNDE A:
EXT. PLAZA CENTRAL – MEDIA TARDE
Xena atraviesa veloz el centro de la ciudad, con expresión tempestuosa y premonitoria. Tiene las manos cerradas en puños pegadas a los costados, la mandíbula tensa y apretada. La gente la mira, para luego desviar rápidamente la mirada. El herrero la saluda con la mano desde la forja, golpeando las herraduras de Argo con mano experta.
Se abre la puerta de la taberna y sale Gabrielle. Ve de inmediato a Xena y camina rápido para alcanzarla.
gabrielle ¡Xena!
Xena no da muestras de haber escuchado la llamada de Gabrielle y continúa caminando hacia las afueras de la ciudad.
Maldiciendo para sí, Gabrielle acelera el paso alcanzando a Xena tras pasar los PUESTOS DE MERCADERES.
gabrielle (Continúa)
Xena se detiene pero no se gira, obviamente intentando mantener bajo control su ira.
gabrielle (Continúa) Siento haberte enfadado... No quería...
Xena suaviza la expresión de su rostro y gira la cabeza para mirar a Gabrielle.
xena No pasa nada. No debí ponerme así contigo.
gabrielle Y yo debería saber que no debo bromear sobre tu pasado. (pausa) Demos un paseo. He de bajar esa deliciosa comida.
Xena mira la próspera zona de mercado.
xena Puedes bajarla persiguiendo buenas compras.
Gabrielle sonríe.
gabrielle Podría, pero prefiero estar contigo. (pausa) ¿Qué te
parece si exploramos
Xena parece sorprendida.
gabrielle (Continúa)
CORTE A:
EXT. TEMPLO ABANDONADO – TARDE
Xena y Gabrielle exploran la desnuda área alrededor del templo abandonado. Encuentran muy poco con excepción de lo obvio, y Xena se dirige a explorar el interior mientras Gabrielle se encamina a la parte trasera de la derruida estructura.
gabrielle Ten cuidado.
xena (preocupada) Sí, amor.
Gabrielle sacude la cabeza y continúa hacia la parte trasera del templo.
Le sobreviene un sentimiento que no puede identificar, erizándole los pelillos de la nuca. Levanta la cabeza al tiempo que, un rayo brillante color rojo, ilumina el interior del templo. Un fuerte sonido como de trueno acompaña la aparición de la luz, y el suelo alrededor del templo comienza a sacudirse tan fuerte que Gabrielle cae de rodillas. Las sacudidas parecen no terminar nunca, pero de repente desaparecen junto con la luz a la misma velocidad que aparecieron, y se hace un silencio absoluto.
Gabrielle lucha por ponerse de pie, pálida por la impresión.
gabrielle ¿Xena? ¡¡¡XENA!!!
FUNDIDO A NEGRO.
FIN DEL PRIMER ACTO
| |||||