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ACTO TERCERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. TEMPLO – DÍA

 

Gabrielle reacciona, agarrando sus sais con más fuerza e inconscientemente preparándose para luchar.

 

gabrielle

(firme)

¿Quién eres tu?

 

xena

(sonríe afectadamente)

Vamos, Gabrielle.

¿Esa es forma de saludar a tu alma gemela?

 

Irradiando una oscura y sensual energía, Xena avanza casualmente un paso mas. Gabrielle se tensa, pero se mantiene sobre sus pies.

 

gabrielle

Tu no eres mi alma gemela.

 

Xena eleva una ceja y su sonrisa burlona se convierte en una mirada lasciva.

 

xena

Claro que lo soy.

(pausa)

Y puedo probártelo.

 

 

Xena da otro paso, acechando claramente a su deseada presa.

 

gabrielle

¡Quédate de ahí!

 

xena

(seductoramente)

No quieres hacerme daño, Gabrielle.

No puedes…hacerme daño.

 

gabrielle

Lo haré si no te quedas donde estás.

 

Xena frunce el ceño burlonamente y despacio se detiene.

 

gabrielle

(Continúa)
Gracias.

 

xena

Siempre tan cortes, ¿verdad, Gabrielle?

 

gabrielle

Te lo preguntaré de nuevo. ¿Quién eres tu?

 

 

Después de un momento, Xena descaradamente mira a Gabrielle de los pies a la cabeza, y al revés. Se lame los labios.

 

xena

Tu cuerpo dice una verdad que tu lengua niega, Gabrielle.

 

Gabrielle declina morder el anzuelo.

 

xena

(Continúa)
(misteriosa)

De acuerdo, puedo ver que va a llevar un rato

convencerte para que veas las cosas a mi manera.

(una pausa, mientras lo considera)

Quién mas podría conocer esa deliciosa y diminuta

 marca de nacimiento en el interior de tu muslo izquierdo,

o como ronroneas cuando yo....

 

gabrielle

¡SUFICIENTE!

 

Xena ríe.

 

xena

¿Suficiente? Oh no, no lo creo.

 

Vuelve a moverse hacia delante; una larga, sencilla y confiada zancada.

 

xena

(Continúa)
No creo...

 

Otro paso más cerca.

 

xena

(Continúa)
... que sea…

 

La distancia entre ambas se cierra. Xena coloca la punta del dedo sobre la punta de cada sai, y fácilmente los aparta del camino de su avance.

 

xena

(Continúa)
... suficiente.

 

Soberanamente confiada, Xena libera la ligera presión sobre los sais y alcanza la cintura de Gabrielle, atrayendo a la pequeña mujer apretadamente contra ella y cubriendo sus labios con un primario y lujurioso beso.

 

 

Aturdida, el cuerpo de Gabrielle responde antes de que su mente pueda recuperarse, atraída por la arrogante sexualidad de esta mujer, a la que identifica, de hecho, como su alma gemela. El beso se retrasa un largo y pasional momento, después Xena finalmente se retira, sus ojos medio cerrados y tan oscuros como la sonrisa que luce.

 

xena

(Continúa)
(ronroneando)

¿Prueba suficiente?

¿O debemos llevar este baile un poco más lejos?

 

Gabrielle parpadea y traga con dificultad, intenta recuperar el control sobre su rebelde cuerpo.

 

gabrielle

(con voz ronca)

¿Cómo?

 

xena

El estúpido trapo con el que compartes las pieles tenía razón.

Hay poder aquí. Puedo olerlo en el viento.

(pausa)

Como la sangre en el campo de batalla.

 

gabrielle

¿Qué tipo de poder?

 

Xena sonríe.

 

xena

El destino.

 

 

Gabrielle

Lo siento pero no entiendo.

 

Xena

Oh, yo creo que si, Gabrielle.

(pausa)

Ese tan llamado "lado bueno” de mi que tu aprecias tanto

ha sido consumido, dejándome libre para cumplir con mi destino.

 

gabrielle

¿Y ese destino es?

 

Los ojos de Xena se oscurecen.

 

xena

La falsa inocencia no te favorece.

 

Gabrielle permanece en silencio, erguida sobre el suelo.

 

xena

(Continúa)

Necesitaré un ejército, por supuesto.  Tus Amazonas podrían completar el

cartel bastante bien, al menos por ahora.  Son unas luchadoras aceptables, y

saben como trabajar juntas como un grupo, lo que es mas de lo

 que puedo decir de la mayoría de los ejércitos iniciales que he dirigido.

 

Gabrielle está aturdida.

 

 

gabrielle

No hay forma en el Tártaro de que las Amazonas vayan a

seguirte en tu conquista por dominar el mundo, Xena.

 

xena

(sonrisa burlona)

Oh, no me seguirán a mi, Gabrielle.

Tu eres su Reina, después de todo.

 

gabrielle

(murmurando)

Estás loca.

 

Xena ahueca la mejilla de Gabrielle y acaricia con el pulgar los labios de Gabrielle.

 

xena

¿Realmente lo estoy?

 

gabrielle

No hagas esto, Xena.

 

xena

Admítelo, Gabrielle.

El poder te embriaga.

¿Y por qué no debería hacerlo?

(pausa)

Es glorioso.

 

 

gabrielle

Estás equivocada.

 

xena

Quizá seas capaz de engañarte a ti misma, Gabrielle.

Pero no puedes engañarme a mi.

(pausa)

Ni siquiera esperaste a que mi cuerpo se enfriara

antes de aceptar la máscara de Reina, ¿verdad?

 

gabrielle

(acaloradamente)

¡Eso no es verdad!

 

 

xena

¿No lo es?  Ignoraste mi último deseo

de llevar mi cuerpo a Amphipolis.

 

gabrielle

Las Amazonas me necesitaban.

Lo sabes.

 

xena

Eso dijiste, si.

Pero dada la oportunidad, te apresuraste en conseguir 

esa máscara sin apenas pensártelo dos veces.

(pausa)

Admítelo, Gabrielle. Amas el poder.

Puedo sentir como arde dentro de ti.

 

La mano de Xena ciñe la mandíbula de Gabrielle.

 

xena

(Continúa)
Admítelo.

 

 

Gabrielle agarra la muñeca de Xena y la aprieta con fuerza.

 

gabrielle

No.

 

Sonriendo satisfecha, Xena afloja su agarre, y da un paso corto hacia delante.

 

xena

Tu tienes fuego, Gabrielle.

Es una de las cosas que mas me gustan de ti.

(pausa, mientras repasa de arriba a abajo el cuerpo de Gabrielle)

Entre…otros activos.

(pausa)

Te estoy ofreciendo la oportunidad de gobernar

el mundo conmigo, Gabrielle.

 

gabrielle

Sobre mi cadáver.

 

xena

Quizá podría llegar a eso.

 

gabrielle

Entonces hazlo ahora, o consumiré cada momento

de vigilia intentando detenerte.

 

 

Xena ríe.

 

xena

Puedes probar.

(pausa)

Pero ambas sabemos quien ganaría.

(pausa)

Únete a mi, Gabrielle.

Te daré más riquezas de las que nunca has soñado.

 

gabrielle

No quiero riquezas, Xena.

Te quiero a ti. Todo de ti.

La oscuridad y la luz.

 

xena

Lo siento, Gabrielle.

Ese es un deseo que nunca podré conceder.

 

gabrielle

Es el único deseo que quiero que me concedas.

 

Xena sonríe y Gabrielle se pregunta si hay una ligera tristeza en su sonrisa.

 

 

xena

Regresa con tu pequeña boba bienhechora, Gabrielle.

Yo volveré con tus Amazonas.

Creo que habrás cambiado de opinión para entonces.

 

gabrielle

Las Amazonas no te seguirán, Xena.

 

xena

Oh, creo que lo harán.

(pausa)

Porque si no lo hacen…

(pausa)

... las mataré a todas.

 

Colocando los dedos en sus labios, Xena da un agudo silbido y Argo se encabrita hacia adelante. Xena salta sobre su lomo y, con una sonrisa final, se va hacia los árboles.

 

gabrielle

¡¡¡¡XENA!!!!

 

CORTE A:

 

int. POSADA - DÍA

 

Gabrielle irrumpe a través de las puertas en el interior de la taberna. Todos los comensales levantan la vista, mirando fijamente la desordenada y desbocada mujer que acaba de entrar.

 

gabrielle

¡¡Spiros!!

 

 

Spiros sale de la cocina.

 

spiros

¿Qué diablos su…¡Gabrielle!

¿Qué ocurre? ¿Estás bien?

¡Parece como si hubieras visto a un fantasma!

 

gabrielle

Spiros, necesito a Xena. Ahora mismo.

¿Dónde está?

 

spiros

Está en vuestra habitación, Gabrielle. ¿Qué....

 

Arrastra la voz mientras Gabrielle de un empujón pasa ante él y sube las escaleras.  Spiros rápidamente la sigue.

 

CORTE A:

 

int. DORMITORIO - DÍA

 

Xena está de pie, la puerta se abre y Gabrielle entra. Viendo la destrozada mirada en los ojos de Xena,  entra y se detiene a menos de un pie.

 

gabrielle

(con certeza)

Lo sabes.

 

xena

Si.  Todo me vino a la vez cuando la multitud atacó.

(pausa)

¿La has encontrado?

 

 

gabrielle

Si, y tenemos que hacer algo.

Ahora.

(pausa)

Xena, ella va a intentar obligar a las

Amazonas a que se unan a ella. Necesitamos detenerla.

 

xena

Y lo haremos. Pero necesitamos averiguar como

sucedió esto en primer lugar, y como invertirlo.

 

gabrielle

¡Xena, no tenemos tiempo!

¡Va camino de las Amazonas ahora mismo!

Dijo que si no se unían a ella,....

 

xena

... las mataría a todas.  Lo sé.

 

De pie detrás de las dos, Spiros aclara su garganta con cortesía.

 

spiros

¿Quizá yo pueda serviros de ayuda?

Si quisierais decirme lo que ocurre, claro.

 

Gabrielle rodea a Spiros frustrada, después se fuerza a sí misma a relajarse, dándose cuenta que solo está intentando ayudarlas. Pone una mano en su cabeza durante un momento para calmar sus emociones, después libera una cautiva exhalación.

 

gabrielle

¿Sabes algo acerca del templo

 del bosque que esta al norte de aquí?

 

Spiros frunce el ceño mientras lo considera.

 

spiros

Era un templo de Atenea, hace tiempo. Se perdió

su culto en esta región hará unos diez años o más. Otros

cultos se han venerado allí de vez en cuando.

Ninguno de ellos ha durado mucho. ¿Por qué lo preguntas?

 

gabrielle

Estuvimos allí ayer. Echando una mirada.

Xena entró dentro y el templo se derrumbó.

 

 

spiros

¡Por los dioses!  ¿Estás bien?

 

xena

Es una manera de hablar.

 

spiros

Lo siento pero no entiendo.

 

gabrielle

Ya somos tres.

(pausa)

Algo ocurrió cuando el templo se derrumbó,

y no sabíamos lo que era hasta hoy.

 

Spiros mira a Gabrielle expectante.

 

gabrielle

(Continúa)
De algún modo, Xena fue… dividida... en dos personas diferentes.

Una, totalmente buena. La otra, totalmente malvada.

 

Spiros mira a Xena e involuntariamente da un paso atrás.

 

xena

(torcidamente)

Soy la buena.

 

 

spiros

(tímidamente)

Por supuesto. Por supuesto.

(pausa)

¿Cómo ocurrió?

 

xena

Eso es lo que estamos intentando averiguar.

 

gabrielle

Por favor, Spiros, ¿puede decirnos algo

mas acerca de ese templo?  ¿lo que sea?

 

spiros

(pensando)

Bueno…he oído rumores acerca de un grupo de hombres,

en su mayoría gente de la ciudad, que van allí un par de veces

al mes. Es un grupo muy reservado. Ninguno

habla realmente acerca de lo que hacen allí.

 

gabrielle

¿Conoces a alguno de ellos?

¿Puedes traerle aquí para que podamos hablar con él?

 

spiros

(dubitativamente)

No sé, Gabrielle.

Como te dije, son un grupo muy reservado.

 

gabrielle

Necesitamos toda la ayuda que puedas conseguir, Spiros.

La mitad buena de Xena está aquí, pero su mitad malvada....

 

Spiros palidece hasta quedarse blanco.

 

spiros

Volveré.

 

Se marcha rápidamente dejando a Xena y a Gabrielle solas.

 

Girándose desde la puerta, Gabrielle observa como Xena está de pie en medio de la habitación, con una mirada destrozada de nuevo en sus ojos.

 

gabrielle

¿Xena?  ¿Qué ocurre?

 

 

Xena deja caer su mirada hacia el suelo por un momento, antes de encontrarse de nuevo con los ojos de Gabrielle.

 

xena

Ella te....

(pausa)

¿Te hice daño?

 

 

Con su propio corazón roto, Gabrielle agarra una mano de Xena y la sujeta sobre su mejilla, acariciándola con la nariz.

 

gabrielle

Oh, Xena, no.

No me hizo daño.

En absoluto.

 

Xena mira a Gabrielle durante un largo momento. Gabrielle le ofrece a Xena su más convincente sonrisa.

 

gabrielle

(Continúa)
(murmurando)

Estoy bien. Te lo prometo.

 

Ambas mujeres se estiran cuando captan el sonido de dos pares de pesadas botas subiendo pesadamente las escaleras. Se giran a la vez de cara a la puerta justo cuando esta se abre, dejando entrar a Spiros y a un extraño hombre alto y con cara de halcón que le sigue ligeramente detrás.

 

spiros

Xena, Gabrielle, este es Leanthos.

 

Gabrielle sonríe.  Xena asiente.

 

Leanthos

¿Por qué me has traído aquí, Spiros?

No tengo nada que decir a esta carnicera, o a su protectora.

 

El rostro de Xena se endurece.  Gabrielle inconscientemente da un paso frente al extraño, bloqueando parcialmente su vista de Xena.

 

gabrielle

Leanthos, necesitamos tu ayuda.

 

 

leanthos

Olvídalo.  Vi lo que hizo ese monstruo. La única

 ayuda que proporcionaré es una buena soga para colgarla.

 

gabrielle

Háblanos del templo.

 

Leanthos se congela, y mira fijamente a Gabrielle.

 

leanthos

No sé de lo que me estás hablando.

 

Gabrielle mira a Spiros, que asiente.  Ella da un paso adelante.

 

gabrielle

Sé lo de ese templo en el bosque, Leanthos.

Y sé que eres parte de lo que se venera allí.

Necesito saber que está pasando.

 

Desde su considerable y elevada altura, Leanthos sonríe con desprecio.

 

leanthos

Y yo necesito volver a mi almuerzo.

Se está enfriando.

 

No ha comenzado a girarse antes de encontrarse a sí mismo cayendo de rodillas, paralizado. 

 

gabrielle

No tengo tiempo de discutir contigo.

Tienes treinta segundos para contarnos

lo que sabes de ese templo.

 

Leanthos lucha contra los efectos del pinzamiento, sin conseguir nada. Finalmente se calma.

 

gabrielle

(Continúa)
Tu tiempo se agota.

 

 

leanthos

(estirándose)

¡A-alquimia!

 

gabrielle

¿Perdón?

 

xena

Alquimia.  Es una ciencia de charlatanes

para convertir el metal en oro.

 

gabrielle

¿Qué tiene que ver con....?

 

leanthos

Vuelve… lo malo… bueno.  Despoja…

de instintos… básicos… Pureza… paz....

 

spiros

Por los dioses.

 

gabrielle

(airadamente)

¿Con cuanta gente habéis

intentado esto, Leanthos?

 

leanthos

¡Con nadie!  ¡Nunca! …por favor....

 

xena

(suavemente)

Gabrielle....

 

 

Gabrielle se gira hacia Xena, pero la expresión de Xena suaviza su ira.  Se vuelve de nuevo, liberando el pinzamiento sobre Leanthos. Él se derrumba sobre el suelo, jadeando para respirar.

 

Gabrielle le concede un momento, después se pone de cuclillas y tira de él hacia arriba con un firme agarrón en la parte superior de su brazo.

 

gabrielle

¿Por qué?

 

Leanthos está claramente perturbado, pero su experiencia con el pinzamiento le ha aflojado la lengua de algún modo.

 

leanthos

Para lograr un alto estado de existencia.

Para eliminar los instintos animales y que así

podamos vivir en paz y armonía.

 

gabrielle

Hay un problema con tu lógica, Leanthos.

 

Leanthos la mira, elevando una ceja.

 

gabrielle

(Continúa)
Esos “instintos animales” que tu quieres

quitar simplemente no se van.

(pausa)

Siguen pegados alrededor.

(pausa)

¡Y sin la bondad de una persona para mantener

esos instintos refrenados, el potencial

de destrucción es enorme!

 

 

leanthos

(abatidamente)

Lo sé. Lo hemos intentando con animales.

(pausa)

Fue horrible.

 

Gabrielle aprieta el agarre sobre el brazo de Leanthos.  El se retuerce con inquietud, pero no intenta deshacer el agarre.

 

gabrielle

¿Tienes idea de lo que habéis hecho?

 

Leanthos esconde la vista de la encendida mirada de Gabrielle, agudamente incómodo.

 

xena

¿Habéis intentado invertir el proceso?

 

Leanthos mira a Xena con ligero alivio.

 

leanthos

Si.

(pausa)

Ninguno sobrevivió.

La conmoción por la respuesta los volvió locos a todos.

 

Gabrielle empalidece.

 

Xena se aproxima desde atrás y pone una mano sobre el hombro de Gabrielle. Gabrielle gira la cabeza y las dos mujeres comparten una larga mirada.

 

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL TERCER ACTO

 

ACTO CUATRO