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ACTO CUARTO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. CASA DE AUTOLYCUS - DÍA

 

Tres caballos cabalgan lentamente por el camino. El cuarteto está a un centenar de yardas de la casa de Autolycus, cuya silueta surge amenazadoramente en la distancia. Darius está cabalgando delante de Xena, que lleva un brazo fuertemente agarrado a su cintura.

 

DARIUS

Espera.

 

Xena tira de Argo hasta detenerlo y Talía y Gabrielle se paran también. Darius se gira con ojos implorantes hacia su hermana. Talía sacude la cabeza lentamente.

 

TALÍA

No sé, Darius. ¿Por qué debería
hacerte un favor después de que intentaras
escapar de nuevo esta mañana?

 

DARIUS

Por favor, Talía.  El no tiene que saber
que yo estaba detrás de mi secuestro. Yo…
Yo solo estaba asustado esta mañana.

(mordiéndose un labio)

Seguía pensando en lo que él 
iba a decir cuando se enterara.

(apresuradamente)

Voy a intentar hacer las cosas
mejor entre nosotros. Lo juro.

 

Talía exhala pesadamente y mira a su hermano con aire de escepticismo. Está sorprendida al darse cuenta de que en realidad le cree. Mira a Xena y a Gabrielle en busca de consejo pero ambas mujeres permanecen en silencio. Eso es algo que necesita ser tratado entre hermanos.

 

TALÍA

(moviéndose en su montura)

Júrame que nunca más volverás a
hacer nada tan remotamente retorcido.

 

Su rostro severo comienza a desvanecerse y es reemplazado por una pequeña sonrisa.

 

TALÍA

(Continúa)

A menos por supuesto … que tenga que ver
con los negocios de la familia. Entonces
el retorcimiento es generalmente un plus.

 

Xena y Gabrielle enrollan los ojos ante la persistencia de Talía. Pero Darius asiente con entusiasmo, prometiéndolo al instante. Mientras Gabrielle y Talía desmontan frente a los establos, Xena se inclina y murmura en la oreja de Darius.

 

XENA

Ahora escucha y escucha bien.
No desperdicies esta oportunidad, Darius.
Nunca sabes cuando vas a tener una 

segunda oportunidad.

 

DARIUS

No lo haré.

 

XENA

(apretando su hombro con amabilidad)

Sabía que eras un chico listo.

 

CORTE A:

 

INT. HABITACIÓN DE AUTOLYCUS - DÍA

 

Autolycus está en la cama, recostado contra el muro, los ojos cerrados, pero sin dormir. La preocupación y  la inquietud por su hijo están claramente escritas en las líneas de su rostro. Azel está en una silla próxima a la cama, en silencio, cosiendo una camisa.  Está haciendo un trabajo pésimo y sostiene su labor, estremeciéndose ante la torcida línea de costura. Echa una mirada a Autolycus a cada rato con una expresión también de preocupación, pero permanece en silencio.

 

La puerta se abre lentamente, Xena asoma la cabeza para ver a  Autolycus.

 

XENA

Estamos de vuelta.

 

 

Los enrojecidos ojos de Autolycus se abren de repente. Está claro que no ha conocido un momento de paz desde que todo esto sucedió. Busca a Darius, su corazón hundiéndose cuando no le ve con Xena. Autolycus intenta  sonreír a su amiga, sabiendo que ella habrá intentado todo lo posible para traerle de vuelta, pero no puede.  Acaricia su mostacho con nerviosismo.

 

AUTOLYCUS

¿Qué ocurrió?

 

Xena empuja la puerta hasta abrirla del todo para mostrar al chico que permanece a su lado. El rostro de Autolycus se ilumina y abre los brazos para dar la bienvenida a su hogar a su hijo.

 

AUTOLYCUS

(Continúa)

¡Darius!

(murmurando emocionado)

Hijo mío.

 

Xena le da un ligero empujón y el chico se mueve hacia la cama donde es inmediatamente engullido en un enorme abrazo.

 

AUTOLYCUS

He estado tan preocupado.
Dioses, ¿Estás bien?

 

DARIUS

(asintiendo sobre el hombro de
su padre)

Estoy bien.
Gracias a Talía y a tus amigas.

 

Desde la puerta Xena, Gabrielle y Talía observan a la pareja. Talía libera un suspiro de alivio, viendo como su padre libera la tensión y el estrés mientras abraza a Darius.

 

Azel permanece de pie y pone su mano sobre el hombro de Darius.

 

AZEL

Es maravilloso tenerte en casa, Darius.
Tu padre y... bueno, tu
padre ha estado enfermo de preocupación.

 

Autolycus se gira con ojos de adoración hacia Azel y Darius los mira a ambos, dándose cuenta por vez primera que a su padre realmente le importa esa mujer. Darius  sorbe por la nariz, haciendo todo lo posible para contener las lágrimas.

 

DARIUS

Es maravilloso estar en casa.

 

Xena se une a Gabrielle y a Talía mientras dejan la habitación, cerrando silenciosamente la puerta y permitiendo a Autolycus y a su hijo esa reunión que se merecen.

 

CORTE A:

 

EXT. CASA DE AUTOLYCUS - DÍA

 

Talía y Gabrielle están en el patio entrenando con bastones, el crujido del sonido de la madera chocando retumba pesadamente en el silencioso aire de la tarde. Xena está en el porche observándoles y sonriendo cariñosamente ante las recíprocas miradas de concentración y salvaje felicidad en el rostro de su compañera. Baja la mirada al pergamino que está en su regazo mientras muerde la punta de la pluma que está usando. Asiente ligeramente y termina la carta con una pronunciada  ‘X’, agitando el pergamino frente a ella para secar la tinta.

 

Darius sale de la casa y toma asiente en el porche junto a Xena. Ninguno de los dos habla durante un momento, en su lugar se concentran en Talía y Gabrielle. Él señala a Gabrielle con su prominente barbilla.

 

DARIUS

Gabrielle es muy buena.

 

XENA

Si, lo es.

 

DARIUS

A Talía le solía gustar practicar. Pero
no la había visto hacerlo desde hace tiempo.

 

XENA

(pensativa)

Mm.

 

DARIUS

(tomando una profunda respiración)

Gracias.

 

XENA

De nada.

 

DARIUS

Él realmente me ama.

 

XENA

(con afirmación)

Por supuesto que te ama.

 

DARIUS

No lo sabía. Bueno, lo sabía, pero supongo
que no me importaba. Estaba demasiado ocupado
avergonzándome de él y de Talía para verlo.

 

XENA

¿Qué cambió?

 

DARIUS

Yo, supongo. La mirada en su rostro cuando
volví a casa... lo que tu dijiste. No sé.
Quizá finalmente desperté o algo así.

 

Los ojos de Xena permanecen fijos en Gabrielle mientras el sonido de los golpes llena el aire.

 

XENA

A veces es difícil ver lo que hay justo
delante de ti. Pero si eres afortunado con la
gente que te ama, siempre estarán
allí para ti y nunca se rendirán.
Incluso cuando tu mismo te rindas.

 

 

DARIUS

Soy muy afortunado.

 

XENA

Si.

 

DARIUS

Van a casarse, sabes,
Padre y Azel.

 

XENA

Lo sé. Me lo dijo anoche
después de que fueras a la cama.

(pausa)

También me dijo lo que querías
hacer con tu vida. Y ahora sé lo que
ibas a hacer con el dinero del rescate.

Puede costar un montón de dinero
hoy en día, ser instruido para ser médico.

 

Avergonzado, Darius deja caer la cabeza.

 

DARIUS

Qué estúpido, ¿huh?

 

XENA

¿El secuestro? Absolutamente
¿Querer ser médico? No del todo.
De hecho, tengo un amigo
que probablemente pueda ayudarte.

 

Xena tiende a Darius el pergamino, pero sin mirarlo. Sigue observando a Talía y a Gabrielle.

 

XENA

(Continúa)

Su nombre es Hipócrates. Oí que lleva
una escuela en Atenas. Apuesto a que
esta carta será suficiente para meterte dentro.
Pero tienes que prometerme algo.

 

DARIUS

(con cautela)

¿Qué?

 

XENA

Nunca te avergüences de quien
eres o de donde vienes. No te
traerá mas que dolor.

 

DARIUS

Yo... haré todo lo posible, Xena

 

XENA

(girándose hacia Darius)

Buena respuesta.

 

CORTE A:

 

EXT. CAMINO RURAL - DÍA

 

Xena y Gabrielle caminan juntas llevando a Argo de las riendas. Una mirada de intensa concentración embellece el rostro de Xena.

 

XENA

Me sentía extraña observándote entrenar
hoy, mientras estaba en el porche escribiendo.

 

 

GABRIELLE

¿Extrañamente mal o extrañamente bien?

 

XENA

(asintiendo)

Bien.

 

GABRIELLE

(pensativa)

Las cosas cambian, Xena.  Yo entrenando… tu
teniendo charlas sensibles. En estos días
creo que estamos más unidas la una a la otra.

(asintiendo firmemente)

Y creo que me gusta.

 

 

XENA

(ronroneando)

¿Te he mencionado lo mucho que he 

disfrutado viéndote entrenar hoy?

 

La bardo arruga la nariz mientras sonríe.

 

GABRIELLE

A pesar de todo, es muy reconfortante saber
que algunas cosas no cambian del todo.
Te gusta verme sudar.

 

XENA

Eso no hay que decirlo... Pero....

(haciendo una pausa torpemente)

 

GABRIELLE

(Con curiosidad)

¿Xena?

 

XENA

Observándote hoy... por millonésima vez
he deseado haber intentado detenerte cuando
lanzaste tu bastón... en la India.

(frunciendo el ceño)

Parecías tan segura de tu
decisión. Pero era parte de ti.

 

 

GABRIELLE

Mm. ¿Cómo tu Chakram es parte de ti?

 

 

Xena inconscientemente posa una mano sobre el arma.

 

XENA

Todas estas semanas cuando tu lo tenías
y estábamos separadas... era justo una
parte mas de mi que estaba… añorando.

 

 

 

GABRIELLE

(sonriendo tristemente)

No sabes cuantas veces lo he deseado.
Deseaba no haber lanzado mi bastón.

 

XENA

(sorprendida)

Nunca lo dijiste....

 

GABRIELLE

Sé que no lo hice. No podías haberme
detenido, Xena. Era la elección
que necesitaba hacer en ese momento.

(pausa)

Ahora sé que no tienes que arrojar lejos

tu pasado para crecer más allá.
Algo así como lo que le dijiste a Darius hoy.

 

 

XENA

¿Lo oíste?

 

GABRIELLE

(fingiendo agravio)

Tuve una buena maestra. Escuchar detrás
de los sonidos. ¿Te suena familiar?

 

XENA

(riendo)

Oh, de acuerdo. Lo olvidé.

 

Xena se inclina para tomar la mano de Gabrielle mientras caminan.

 

XENA

(Continúa)

Talía te va a echar de menos, bardo mío.

 

GABRIELLE

Lo superará.

 

La guerrera está claramente mortificada y claramente sonrojada por esto.

 

XENA

No lo haría si te conociera mejor.

 

 

GABRIELLE

(radiante)

¡Eso fue tan tierno y romántico!

 

Se detiene y mira fijamente el rostro de Xena.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Dioses. ¿Te estás sonrojando?

 

 

XENA

(con fingida brusquedad)

Bueno, no estoy acostumbrada a esto.

 

En un movimiento relampagueante, Xena deja caer las riendas de Argo, agarra a Gabrielle entre sus brazos, hundiéndose en un apasionado y abrasador beso. Solo libera a Gabrielle cuando la necesidad de aire comienza a ser demasiado grande para ignorarla.

 

GABRIELLE

(murmurando ofuscada)

Oooo, demasiado tarde, Princesa Guerrera.

 

Xena vuelve a colocar a Gabrielle de pie y continua caminando por el camino como si nada hubiera sucedido. Intenta, aunque sin éxito, esconder una sonrisa de felicidad. Gabrielle mira fijamente la figura de Xena mientras se retira, aún demasiado conmocionada para moverse. Después de un momento,  parpadea.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Wow.

 

Gabrielle está tentada de correr tras de su compañera pero no cede ante el deseo. En lugar de eso comienza un feliz paseo, su paso ligeramente más ágil que hace unos momentos.

 

Xena no se irá a ninguna parte.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

 

DISCLAIMER
   
La cabeza de Darius no estalló durante la producción de este episodio. Lo que es una buena cosa,         ya que el Woolite no fue inventado hasta varios miles de años después.