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ACTO TERCERO
ABRE DE NEGRO:
INT. MAMORA DEL PRÍNCIPE (MAZMORRA) – NOCHE
Está oscuro fuera. Hay mucho ruido en el exterior. Voces de hombres. El sonido de cadenas. Y antorchas.
VOCES ¡Encerradlas
en la mamora!
Se abre la puerta y dos personas son arrojadas al interior. La puerta se cierra estrepitosamente. La multitud del exterior grita sin control.
VOCES (Continúa) ¡Ladronas! ¡¡¡Tomad vuestro castigo!!!
Se hace un breve silencio.
GABRIELLE (escupiendo algo) ¿Estás bien?
Se escucha el sonido de una flecha al ser sacada de algo que con suerte no es carne.
XENA Nunca estuve mejor. ¿Tú?
Gabrielle se pone de pie y se orienta en la oscuridad. Encuentra una vela.
GABRIELLE ¿Tienes yesca?
Xena se levanta y se orienta en la oscuridad también. Encuentra a Gabrielle, la abraza y la besa apasionadamente. Al rato, la vela se enciende espontáneamente a su lado.
XENA (haciendo una mueca) ¿Qué tal?
GABRIELLE No
estoy muy segura.
Sonríe y mira a su alrededor.
GABRIELLE (Continúa) No
es que queramos ver de nuevo
Gabrielle ha cogido la vela y gira a su alrededor. Tanto ella como Xena se quedan mirando fijamente lo que las rodea.
XENA ¿¿Las
mismas viejas y cómodas camas
El interior de la ‘Mamora’ es más bien como una habitación de taberna de lujo. A un lado hay una cama de cuatro postes y al otro, una mesa con una bandeja repleta de comida. Las ventanas tienen barrotes, pero en el suelo hay gruesas alfombras y cortinas que los tapan.
Xena va hacia la mesa e inspecciona la bandeja.
XENA (Continúa) Hojas de parra confitadas. Mm.
Xena coge una hoja de parra y se la lleva a la cama. Se deja caer en la cama y pone los pies en ella. Gabrielle se acerca a la ventana y mira por ella. De inmediato comienzan los gritos.
VOCES ¡Sufre! ¡Sufre! ¡Sufre!
Gabrielle pierde de vista a los del exterior. Cesan los gritos. Vuelve a asomar la cabeza por la ventana.
VOCES (Continúa) ¡Ladrona! ¡Que la ira de los dioses caiga sobre ti! ¡Ladrona!
Gabrielle vuelve a ocultarse. Las voces se acallan.
GABRIELLE Supongo que por ahí no vamos a salir. (pausa, mirando a Xena) Entonces, ¿cuál es el plan ahora?
Xena se lame los dedos.
XENA El
plan es que vas a coger esa bandeja,
GABRIELLE Xena. Tenemos que salir de aquí.
Xena mira a su alrededor.
XENA ¿Por
qué? ¿Tienes un sitio mejor donde pasar
Gabrielle mira a Xena con cara de circunstancia.
XENA (Continúa) (bromeando) Bueno,
al menos *yo* he
Gabrielle cede. Va hacia la mesa, con cuidado de esquivar la ventana, y coge la bandeja de hojas de parra. Coge también una botella de vino cercana. Lo lleva todo a la cama y lo deja en la mesa de madera a la altura del codo de Xena. Pasa por encima de Xena para meterse en la cama.
GABRIELLE Xena,
¿no te parece que todo
XENA ¿Qué cosa?
GABRIELLE Esto.
Esta... Cárcel.
Xena coge con extrema cautela la pegatina del impuesto pegada en el seno de Gabrielle.
XENA ¿Por cuánto era éste?
GABRIELLE (distraídamente) Diez dinares.
XENA Ni por asomo.
GABRIELLE ¿Qué?
Xena ahueca las almohadas y apoya a Gabrielle en ellas. Coge una hoja de parra de la bandeja y se la pone a Gabrielle en la boca.
XENA Mañana,
le pondremos las manos encima a
Gabrielle se inclina y besa a Xena. Xena le responde. Gabrielle besa de nuevo a Xena, entonces se detiene abruptamente.
GABRIELLE ¿Y si nos están viendo?
Xena estira el cuello y mira por encima del hombro de Gabrielle.
XENA Pues,
o aprenden algo o
FUNDE A:
EXT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – MAÑANA
Tres hombres están sentados en el exterior de la mazmorra, con vendas cubriéndoles los ojos. Parecen desconsolados. Rodeando la mazmorra hay una legión de guardias muy bien armados.
Las ornamentadas puertas de las grandes casas se abren y salen otro grupo de guardias. Se dirigen a la mazmorra.
Al acercarse el grupo de guardias, los soldados que rodean la mazmorra dan un paso atrás, dejándoles espacio para pasar.
Los guardias se detienen frente a la casa. Se abre la primera fila de hombres y uno de ellos da un paso al frente. Una mujer pequeña y jovial con pergamino y pluma le sigue.
Él está vestido con seda y una capa corta. Es el PRÍNCIPE. Es un hombre delgado y torpe, con cabello castaño a la altura de los hombros. También es bajito.
PRÍNCIPE XERXES ¡Prisioneras!
¡Temedme!
Todo queda en silencio cuando termina de hablar. Los guardias se miran unos a otros. El príncipe se aclara la garganta.
PRÍNCIPE XERXES (Continúa) HE DICHO... PRISIONERAS...
Xena aparece en la ventana. Agarra los barrotes y mira afuera.
XENA Te hemos oído.
Gabrielle se une a Xena, ajustándose las tiras del top en el cuello.
GABRIELLE Justo el hombre con el que queríamos hablar.
El príncipe trota hacia la ventana. Agita una fusta ante Gabrielle.
PRÍNCIPE XERXES Yo hablo. ¡Vosotras escucháis!
XENA Espera un momento…
El príncipe golpea su fusta contra los barrotes, dándole a Xena en los dedos.
PRÍNCIPE XERXES ¡Shh! ¡Shh! ¡Silencio, Ladrona!
Xena mira fijamente al príncipe y empieza a ir por él. Gabrielle agarra los brazos de Xena y hace un gesto de ‘deja que yo me encargue’.
GABRIELLE Perdóname.…
El príncipe golpea de nuevo los barrotes. Gabrielle da un brinco.
PRÍNCIPE XERXES ¡SILENCIO! (pausa, observándolas.) Habéis
sido descubiertas robándole a
El príncipe se da la vuelta y se dirige de vuelta hacia los guardias que enseguida lo rodean. La escriba escribe en su pergamino, sacando la punta de la lengua a modo de concentración.
XENA ¡Ey!
¡Espera un momento!
El príncipe asoma la cabeza entre dos soldados.
PRÍNCIPE XERXES ¿No? (pausa)
Los guardias se alejan con el príncipe. Xena y Gabrielle intercambian miradas.
XENA Funcionó. (resoplando) De maravilla.
Gabrielle examina los barrotes. Aprieta uno de ellos con el dedo. Se mueve, ya que está clavado con lo que parece ser barro seco.
GABRIELLE Me parece
que no tenemos
La escriba se ha quedado atrás. Se acerca a la ventana y estudia a Xena y a Gabrielle.
ESCRIBA Necesito algo de información sobre vosotras.
XENA ¿Cómo qué?
ESCRIBA Quienes
sois, de dónde sois,
GABRIELLE ¿La estás escribiendo?
ESCRIBA ¡Pues claro!
Gabrielle desaparece de la ventana. Camina hacia la puerta y la abre. Se abre con facilidad.
GABRIELLE ¿Por qué no entras y te sientas?
ESCRIBA ¡Que amable! ¡Vaya, gracias!
Entra la escriba. Gabrielle mira a los soldados en formación. Cierra la puerta, sacudiendo la cabeza.
CORTE A:
EXT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – MAÑANA
Theresa y Pelenius se acercan a la mazmorra escondiéndose.
PELENIUS ¡Jamás
podremos entrar,
THERESA Pero dulzura
mía – ¡debemos hacerlo!
Se esconden tras un barril y miran por encima de él. Los guardias rodean por completo la mazmorra, las armas prestas. Pelenius sale de detrás del barril y se arrastra hacia delante, mirando a ambos lados, antes de ir hacia la mazmorra. Se arrastra de vuelta.
PELENIUS ¡Cariñito, creo que tengo un plan!
THERESA ¡Lo sabía! ¡Mi héroe!
Theresa y Pelenius se escabullen hacia la parte trasera de la mazmorra, fuera de la vista.
CORTE A:
INT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – DÍA
Xena se estira en la cama, con un gesto de hastío en el rostro. Gabrielle se sienta en el borde de la cama, de cara a la visita. La Escriba está sentada en una silla, escribiendo.
ESCRIBA ¿Puedes
deletrearlo de nuevo?
Xena se sienta.
XENA Qué tal si primero nos cuentas tú algo.
GABRIELLE Xena….
La escriba mira a Xena.
XENA ¿Por qué
está el príncipe haciendo esto?
ESCRIBA (tomando una noble pose) ¡Dicen
que la Tierra no tiene tanta
Xena y Gabrielle intercambian miradas.
XENA Y GABRIELLE ¿De verdad?
ESCRIBA (bajando la voz) ¿Queréis oír la historia?
XENA Y GABRIELLE Por supuesto. Empieza a hablar.
CORTE A:
EXT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – DÍA
Pelenius y Theresa están en el suelo boca abajo, detrás de un arbusto. La parte trasera de la mazmorra está completamente sin vigilancia.
THERESA Pichoncito mío,
confío plenamente
PELENIUS Simplemente
la ataremos y
Ambos se quedan mirando la pared.
THERESA ¿No sería
mucho más divertido si
PELENIUS ¡Buena
idea, caramelito!
Pelenius y Theresa se alejan arrastrándose.
CORTE A:
INT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – DÍA
La Escriba está, en estos momentos, tumbada en la cama con las manos sobre el estómago. Gabrielle está sentada a su lado, escribiendo en el pergamino. Xena camina de un lado a otro, haciendo preguntas.
XENA Bueno, a ver
si me he enterado.
ESCRIBA ¡Sí!
XENA ¿Y la hija
del tabernero huyó
ESCRIBA ¡¡¡Sí!!!
GABRIELLE (murmurando) Tch
Tch.…Hay que vigilar a
Xena mira malamente a Gabrielle. Gabrielle le dedica una sonrisa encantadora.
ESCRIBA ¡Oh
sí! Fue horrible.
XENA Cierto.
ESCRIBA Con lo que, ¡por SUPUESTO tiene que vengarse!
GABRIELLE Por supuesto.
ESCRIBA Realmente no es un mal hombre.
XENA Sólo vengativo.
ESCRIBA Cierto. Es decir... ¡No! ¡No, de verdad!
CORTE A:
EXT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – DÍA
Theresa, Pelenius, y una docena más de gente está reunida en la parte trasera de la mazmorra.
PELENIUS ¡Adelante,
compañeros! La Gran Xena arriesgó
La multitud grita con alegría. Pelenius agita las manos con desespero ante ellos. Se callan y se tapan las bocas con las manos. Se acercan a escondidas a la pared y la agarran, tirando de la madera con sonoros gruñidos.
CORTE A:
INT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – DÍA
Gabrielle termina de escribir. Deja a un lado el pergamino.
GABRIELLE Fred, ¿crees
que podrás
Xena gira los ojos con disgusto y comienza a merodear por la mazmorra. Empieza a sacar pequeños trozos de madera de las paredes.
ESCRIBA ¡Oh!
Bueno, no sé...
GABRIELLE Bueno, quizás
podamos hablarle
ESCRIBA Bueno, es un hombre sumamente ocupado...
Gabrielle observa a Xena por el rabillo del ojo.
GABRIELLE Apuesto a
que adora esta
ESCRIBA ¡Oh! ¡Sí! ¡Está muy orgulloso de ella!
Gabrielle señala a Xena y susurra.
GABRIELLE Si no
consigues que nos hable,
La escriba mira, se levanta y se encamina con rapidez a la puerta. La atraviesa y la cierra a sus espaldas.
XENA Dame una razón
para no salir de
GABRIELLE Si podemos
quitarle esa idea de la cabeza, le ayudamos,
XENA (desconcertada) ¿Y? ¿Dónde está la diversión en eso?
Gabrielle suspira. Xena se acerca a ella y pone un dedo bajo la barbilla de Gabrielle, alzándole la cabeza para mirarla.
XENA (Continúa) ¿Qué gano yo con eso?
CORTE A:
EXT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – DÍA
Todos los esfuerzos de la multitud no parece llevarles a ninguna parte. La pared no cede, y ni siquiera pueden sacar un clavo de ella.
THERESA (jadeando) Dulzura mía, no creo que esto funcione.
PELENIUS ¡Debemos
probar con más fuerza!
Pelenius señala una viga en el centro de la pared. Está por encima de la cabeza de la gente.
THERESA ¡Buñuelito, no podemos alcanzar eso!
Es cierto. Pelenius mira a su alrededor y descubre un carro.
PELENIUS ¡No temas,
pastelito!
Pelenius corre hacia el carro. La multitud grita con alegría. Theresa agita las manos ante ellos con frenesí. Se tapan las bocas con las manos y miran a su alrededor. Aparentemente nadie les ha oído.
CORTE A:
INT. MAZMORRA DEL PRÍNCIPE – DÍA
Xena está tumbada en la cama, estirada en su lado como un gato salvaje, aparentemente satisfecha consigo misma. Gabrielle está sentada ante la mesa, los pies sobre ella, escribiendo en su pergamino.
GABRIELLE Eres tan facilona.
Xena arquea una ceja y hace una mueca. Un fuerte retumbar le borra la mueca del rostro y las hace saltar a las dos.
GABRIELLE (Continúa) ¿Un
terremoto? ¿Un gigante?
XENA Peor.
Xena sale de un salto de la cama y agarra a Gabrielle, haciéndole perder pie y cayendo con ella en la esquina de la habitación. La pared de la parte trasera de la mazmorra cae por completo hacia el interior del cuarto con un horrible sonido mezcla de madera resquebrajándose, relinchos de caballo y gritos de muchas voces.
GABRIELLE Ah. Idiotas.
Se oye un cuerno.
VOCES EN EL EXTERIOR Alzaos
todos ante la presencia de su (pausa) ¡Príncipe Xerxes!
El sonido de pies en marcha es cada vez más fuerte. El balbuceo de los idiotas es cada vez más fuerte. Gabrielle mira a Xena con horror.
GABRIELLE Si los
descubre, acabaran
XENA ¡¡¡¡¡¡¡¡AIIEEEEEEEEE!!!!!!!!!
FUNDIDO A NEGRO.
FIN DEL TERCER ACTO
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