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ACTO PRIMERO

 

FUNDE A:

 

EXT. SUCIO CAMINO CON MONÓTONO BOSQUE DE FONDO – TARDE.

 

Pelenius y su novia van montados sobre su milagrosamente restaurado carromato, junto con sus caballos. Xena y Gabrielle caminan a un lado. El escenario es de un monótono bosque, pero está a la sombra y propicia una caminata agradable.

 

PELENIUS

Es increíble como
encontrasteis estos caballos.
Genial Xena. ¡Casi mágico!

 

Lo ojos de Gabrielle brillan con malicia.

 

GABRIELLE

Oh, no fue nada. Deberías
verla llamar a los peces. Salen del
agua directos a la sartén.

(chasqueando los dedos)

Simplemente así.

 

 

Xena dirige una mirada a Gabrielle, la cual Gabrielle ignora alegremente.

 

PELENIUS

¿De veras? ¡increíble!

 

GABRIELLE

¿Y si vamos por el bosque?
Ciervos. Justo detrás nuestro. Una
vez incluso tuvimos una manada...

 

XENA

Gabrieellllleeee....

 

PELENIUS

Theresa, ¿has escuchado eso? ¡ciervo!

 

Theresa aplaude con las manos sobre su pecho.

 

THERESA

¡Que vida más maravillosa debes llevar!
solo imaginarme las cosas que
podrías contarnos

 

XENA

(murmurando)

Seguro que no puedes.

 

 

GABRIELLE

Bueno, de hecho, resulta que
soy algo así como una narradora.

 

THERESA

¿De veras? ¡Es maravilloso!

 

XENA

(voz baja)

Y a punto de convertirse en
una narradora atada y amordazada.

 

GABRIELLE

(también en voz baja, en respuesta)

Promesas, promesas.

 

Xena mira a Gabrielle boquiabierta, Gabrielle sonríe inocentemente.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Relájate, Xena. Esta gente
no ha
n oído historias sobre ti desde
hace siglos. Estoy desentrenada.

 

 

El carromato gira una curva de la carretera.

 

PELENIUS

Os encantará Thenos. Hemos vivido ahí toda
nuestra vida. Es la mejor ciudad de la región.

 

GABRIELLE

Pensaba que habías dicho que era
la única ciudad en la región.

 

PELENIUS

¡Todo el mundo es tan amable!. Todos 
compartimos la cosecha entre nosotros, así 
nadie pasa hambre.
¡Nos amamos!

 

Theresa toma su mano.

 

THERESA

¡Así esNo puedo esperar más para
casarme! ¡Mirad! ¡Ahí están las puertas!

 

Alcanzan una zona elevada en la carretera y se detienen, mirando hacia abajo a un ciudad esculpida en medio del bosque. Sus muros son troncos de árboles puestos juntos de una forma algo azarosa.

 

THERESA

(Continúa)

¿No es preciosa?

 

Xena y Gabrielle miran el lugar, después la una a la otra.

 

GABRIELLE

(susurrando)

Se buena.

 

XENA

Supera donde nosotras vivimos.

 

 

GABRIELLE

Nosotras no vivimos en ninguna parte.

 

XENA

Exacto.

 

La ciudad es muy pequeña, y por el estado de la muchas veces arreglada puerta y el camino principal, no es muy rica. Fuera de los muros hay varios jardines, con unas cuantas plantas desparramadas.

 

PELENIUS

¡En casa! ¡Por fin! ¡Rápido, entremos y
demos la bienvenida a nuestras invitadas!

 

Pelenius apura a los caballos. Esto provoca una nube de polvo que cubre a Xena y Gabrielle mientras el carromato se aleja dejándolas atrás.

 

XENA

(tosiendo)

¿Estás segura que es buena idea?

 

Gabrielle se sacude el polvo.

 

GABRIELLE

Venga, Xena. No puede ser tan malo.
Son ambles, ¿no? Por lo menos tomaremos
una comida decente y algo de beber.

 

 

XENA

Una cena que no tendré que cazar, quieres decir.

 

GABRIELLE

Una cena que no tendré que cocinar.
Ando escasa de recetas de conejos.

 

Gabrielle observa al carromato pasar por las puertas.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Me recuerda un poco a Potedaia.

(suspirando)

Apuesto que se toman el poder volver
a casa como un
regalo.

 

La cara de Xena se vuelve seria por un momento.

 

XENA

Si, seguro que si.

 

 

Xena pone su brazo sobre los hombros de Gabrielle mientras siguen al carromato.

 

CORTE A:

 

EXT. PUERTAS DE LA CIUDAD DE THENOS - TARDE.

 

Las puertas se abren al acercarse el carromato. Xena y Gabrielle lo siguen por la ciudad.

 

Son inmediatamente rodeadas por soldados armados.

 

CAPITÁN

¡Alto!

 

GABRIELLE

(sobresaltada)

Creo que mientras estuvimos dormidas se cambió
e
l significado de la palabra amistoso, Xena.

 

 

XENA

No bromees.

 

 

La ciudad parece estar repleta de soldados En los edificios cercanos cuelgan estandartes morados. La gente de la ciudad está formando cola ante un edificio desvencijado, cada uno con una bolsa en la mano. Nadie parece muy feliz.

 

Theresa grita y aprieta los puños entorno a su corazón.

 

THERESA

¡Aaaaaay!

 

PELENIUS

¿Qué es esto?
¿Qué estáis haciendo?
¿Qué está pasando?

 

Un hombre con un cinturón morado da un paso al frente. Lleva mejores ropas que los guardias y luce un cuidado y crispado bigote.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
El Príncipe Xerxes ha accedido
graciosamente a extender su protección
a esta asquerosa y pequeña aldea.

 

PELENIUS

¿Perdona?

 

El hombre alza una gran caja sellada. Tiene una abertura en la parte superior y tintinea cada vez que el hombre la mueve.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
Todos los habitantes han sido otorgados con el honor
de contribuir a los fondos para defensa de su Gracia.

 

PELENIUS

¿Qué?

 

HOMBRE DEL CINTURÓN

Ahora has de entregarme el impuesto de visita.
Diez dinares.

 

El hombre hace una marca sobre su tablilla con una pluma.

 

PELENIUS

Pero... ¡Pero si vivimos aquí!

 

El hombre borra la marca y hace otra diferente.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
¡AH! Eso es otra cosa. Entonces
 son veinte dinares por el impuesto de residencia.

 

THERESA

Pero... ¡Hemos venido a casarnos!
No tenemos...

 

El hombre hace tres marcas más en la tablilla.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
¡El Príncipe estará encantado! Cincuenta dinares
por el impuesto de matrimonio, a pagar antes de la ceremonia.
Cinco dinares por el privilegio de grabarlo.

 

PELENIUS

Pero... Pero...

 

El hombre señala el carro.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
¿Son esos vuestros caballos?

 

PELENIUS

Sí, pero...

 

Otra marca en la tablilla. El hombre del cinturón morado está radiante.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
Cinco dinares por caballo por el impuesto de los establos.
Pagando el precio exacto, por favor.

 

Gabrielle se adelanta y golpea al hombre en el hombro con el cinturón.

 

GABRIELLE

Perdóname...

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
¡Espera tu turno, visitante!
¡Diez dinares por cabeza, precio exacto, por favor!

 

El hombre le da la espalda a Gabrielle. Gabrielle sacude la cabeza y vuelve sobre sus pasos hacia donde está Xena.

 

 

THERESA

Pero... Pero... ¡¡Si no tenemos dinero!!  

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
(asombrándose) 
¿Cómo?

 

Los soldados se acercan al carro, apuntándoles amenazadores con sus lanzas.

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

XENA

¿Qué?

 

GABRIELLE

Vamos a ayudarles, ¿verdad?

 

 

Xena considera la petición, rascándose la barbilla, pensativa.

 

XENA

¿Tienes veinte dinares?

 

GABRIELLE

No.

 

XENA

Entonces, supongo que tendremos que ayudarles.

 

 

Xena coge el chakram de su cinturón y comprueba la distancia, después dobla el brazo y lo lanza. El arma golpea una pared cercana, rebota y rompe una arista. Rebota en un plato, atraviesa una cocina, pasa entre las patas de los caballos empujando el carro y finalmente, tras rebotar en el suelo, choca con la campana de la ciudad, la cual produce una larga y sonora nota.

 

Los soldados se cuadran y giran, entonces se alejan de las puertas de la ciudad, marcando el paso mientras golpean el suelo con las lanzas.

 

GUARDIAS 
Heya hullah heya hulla...

 

El hombre del cinturón morado mira a su alrededor violentamente.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
¡Volved! ¡Volved!
¡No hemos terminado la recolección!
¿¿¿Hola??? ¿Hola?

 

Vuelve volando el chakram y golpea a los caballos en el lomo. Se asustan, llevando el carro hacia el hombre del cinturón morado y desapareciendo en la ciudad. Xena atrapa el chakram en su camino, haciéndolo girar sobre un dedo antes de ponerlo de vuelta en su cintura.

 

HOMBRE DEL CINTURÓN 
(Continúa) 
¡Parad! ¡Parad! ¡Ayuda! ¡Evasores de impuestos!

 

El hombre comienza a correr tras el carro, agitando las manos. La puerta queda desierta excepto por dos gallinas, un perro pequeño, y Xena y Gabrielle.

 

XENA

Si tuviéramos algo de sentido común, nos
daríamos la vuelta y echaríamos a correr.

 

GABRIELLE

Xena, si tuviéramos algo de sentido común yo aun
seguiría en Potadaia y tú estarías en
Amphipolis sirviendo mesas con Toris.
Vamos. Necesitan nuestra ayuda.

 

 

Xena y Gabrielle cierran las puertas de la ciudad y bajan por el camino, siguiendo el carro.

 

FUNDIDO A NEGRO.

FIN DEL PRIMER ACTO

 

ACTO DOS