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ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. CLARO - DIA

 

Aun parada a salvo, detrás de su compañera mas alta, Gabrielle mira hacia las jóvenes mujeres.

 

GABRIELLE

(amablemente)

Lo siento, pero habéis cometido un error.

 

 

Poniéndose de pie, las mujeres sonríen a Gabrielle y se apresuran hacia ella.

 

MUJER

¡No! ¡Tu estas equivocada! ¡Esta es Leah!
¡Sus pint
uras están colgadas en un lugar
de honor de nuestro templo!

(a Xena)

Ahora ella a contestado a nuestras oraciones
y nos la ha regresado. ¡Alabada sea Hestia!

 

VÍRGENES

¡Alabada sea Hestia! ¡Alabada sea Hestia!

 

Xena gira sus ojos.

 

MUJER

Por favor, Sacerdotisa. Debes cubrir tu pudor.
Anteia, ve por su traje y tráelo aquí.

 

La mujer se acerca a ellas y se lanza sobre Xena, envolviéndola en un fervoroso abrazo.

 

MUJER

Yo protegeré tu virtud, Sacerdotisa.

 

Xena mira hacia abajo, hacia la cabeza de la mujer, con una ceja levantada.

 

 

Gabrielle, empezando a fruncir el ceño, se endereza y sale detrás de Xena, golpeteando a la joven en el hombro.

 

GABRIELLE

Disculpa….

 

 

La mujer mira con ojos muy abiertos la desnudez de Gabrielle.

 

MUJER

¡Dulce Hestia! ¡Las dos!

 

La mujer agarra el brazo de Gabrielle y la jala fuertemente.

 

Gabrielle le echa a Xena una mirada suplicante.

 

XENA

(suavemente)

Ya es suficiente.

 

Quitando los brazos de la mujer de alrededor de ambas, Xena gentilmente la aparta.

 

Agachándose, toma un pedazo de lino del piso y lo tiende hacia Gabrielle para que se seque.

 

Otra Virgen, Anteia, se aproxima con el traje de cuero de Xena.

 

ANTEIA

Alguien ha robado su traje, Vesta.
Lo único que pude encontrar es...esta...cosa.

 

Xena arrebata su traje del apretado agarre de la Virgen, con el ceño fruncido.

 

XENA

Mi compañera te dijo que yo no era
Leah, y ella no miente.

(pausa)

Mi nombre… es Xena.

 

 

La mujer, Vesta, la mira.

 

VESTA

¡Eso es imposible! ¡La pintura!

 

XENA

…es de Leah. Yo no soy ella.

 

ANTEIA

(a Vesta)

¿Tal vez se golpeo en la cabeza?

 

VESTA

Tal vez. Tal vez.

 

Busca la cabeza de Xena. Xena se quita.

 

ANTEIA

La podríamos llevar al templo con nosotras.
Seguramente Hestia curara a quien le ha servido tan bien.

 

VESTA

¡Una excelente idea, Anteia!

(a Xena)

Ven con nosotras, Sacerdotisa.
 Hestia te
pondrá bien de nuevo.

 

 

VÍRGENES

¡Alabada sea Hestia! ¡Alabada sea Hestia!

 

Gabrielle, quien acababa de vestirse, se aproxima al grupo.

 

GABRIELLE

Esta bien. Ya es suficiente.
Esta no es Leah. Esta es Xena.

 

Las vírgenes se miran una a otra, entonces a Gabrielle.

 

GABRIELLE

(Continúa)

¿La Princesa Guerrera?

 

 

Las Vírgenes continúan mirándola.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Oh cielos.

 

ANTEIA

(a Vesta)

¿Tal vez ella fue acosada tan bien?

 

VESTA

Pobre, pobre niña. Y tan joven.

(pausa)

¡Vamos Vírgenes! Llevaremos a
nuestras hermanas lastimadas al templo
para que Hestia pueda retornarles sus sentidos!

 

Las Vírgenes se adelantan, rodeando al dúo.

 

El aire es atravesado por el grito de guerra de Xena. Quien salta en el aire, dando una voltereta. Aterriza, saca su espada, la gira de mano en mano y la devuelve a la funda. Entonces agarra a Gabrielle, le da un sonoro beso, y la aleja.

 

Las Vírgenes se desmayan.

 

GABRIELLE

(sonriendo)

Esa es una manera de probar algo.

 

 

FUNDE A:

 

EXT. CLARO - DIA

 

Las Vírgenes, ahora recuperadas, se reúnen en un apretado circulo, ocasionalmente enviando miradas desconfiadas a Xena y a Gabrielle.

 

GABRIELLE

¿Quieres encargarte tú de esto?

 

XENA

No, no.  Por favor, adelante.

 

 

GABRIELLE

Yaa.  Gracias.

 

Sacudiéndose sus manos en la falda, Gabrielle se aproxima a las Vírgenes, quien la miran y empiezan a retroceder. Gabrielle levanta las manos.

 

GABRIELLE

(Continua)

No os voy a lastimar.

(pausa)

Tal vez podamos ayudar.

 

VESTA

¿Quien dice que necesitamos tu ayuda?

 

GABRIELLE

Bueno… nadie, realmente.
Pero
vosotras sois Vírgenes, sin escolta, en 
medio del bosque a millas del templo mas cercano.

(pausa)

¿Estáis perdidas?

 

VESTA

No, no lo estamos.

 

GABRIELLE

Muy bien entonces.
Bien, buena suerte en vuestro viaje.

 

 

Se voltea para irse.

 

ANTEIA

¡Espera!

 

VESTA

¡Anteia!

 

ANTEIA

(murmurando alto)

Vesta, necesitamos ayuda.

 

VESTA

Si, ¡pero no de ellas!

 

ANTEIA

¡Mejor ellas que esos
hombres que nos atacaron!

 

Gabrielle se vuelve.

 

GABRIELLE

¿Fuisteis atacadas?
¿Cuando? ¿Donde?

 

Anteia se suelta del apretón de Vesta y camina hacia adelante.

 

ANTEIA

Ayer, fuimos llamadas por nuestras hermanas 
en el Templo de Hestia en Tebas para conocer 
a nuestra
nueva Gran Sacerdotisa. Fuimos
acosadas por una banda de hombres.
¡Dijeron
que nos querían vender como esclavas!

 

GABRIELLE

¿Como escapasteis?

 

 

ANTEIA

¡Hestia nos salvo!

 

VÍRGENES

¡Alabada sea Hestia! ¡Alabada sea Hestia!
¡Alabada sea Hestia!

 

Gabrielle mira a Xena sobre su hombro. Y vuelve a mirar a las Vírgenes.

 

GABRIELLE

(lentamente)

¿Como es que Hestia os salvo?

 

ANTEIA

Ellos tomaron nuestro vino sacramental,
y después de que se lo tomaron, ¡Hestia puso
un hechizo en ellos y l
es hizo dormirse!

 

VÍRGENES

¡Alabada sea Hestia! ¡Alabada sea Hestia!

 

GABRIELLE

Muuuuuy bien…
Podría
is… ¿disculparme un minuto?

 

VÍRGENES

¡Alabada sea Hestia! ¡Alabada sea Hestia!

 

Frotando su mentón, Gabrielle vuelve al lado de Xena.

 

GABRIELLE

Y yo pensaba que Leah era extraña.

 

 

XENA

Cuesta creer que ella fuese
la mejor del grupo.

 

GABRIELLE

¿Parece ser un nuevo trabajo para la
Princesa Guerrera
y la bardo luchadora, eh?

 

XENA

Mm.

 

GABRIELLE

Era demasiado tener un día
calmado y tranquilo para nosotras.

 

Xena coge un dinar de su escote, y lo lanza al aire.

 

XENA

¿Cara o cruz?

 

 

GABRIELLE

Cruz.

 

Xena lanza la moneda y la coge al vuelo, luego muestra el resultado en el dorso de su mano.

 

XENA

Cruz. Yo volveré a por los chicos malos.
Tu escolta a la Vírgenes hacia su templo.

 

GABRIELLE

(refunfuñando)

No es justo. A ti siempre te toca
 perseguir a los chicos malos, y a mi
siempre me toca escoltar a las Vírgenes.

 

 

XENA

(en voz baja)

No seguirían vírgenes por mucho
tiempo, si yo las escoltara.

 

GABRIELLE

(con las manos en sus caderas)

¿Perdona? ¿Qué acabas de decir?

 

XENA

(pretenciosamente)

Dije: “tu siempre eliges cruz”

 

 

Sonriendo satisfecha, le muestra a Gabrielle la moneda que, en realidad, tiene dos caras.

 

GABRIELLE

¡¡Ey!!

 

 

Sus ojos parpadean, Xena lanza la moneda otra vez y la esconde con cuidado en su sitio, antes recogiendo sus armas y la silla de Argo.

 

GABRIELLE

¡¡Tramposa!!

 

Moviendo sus dedos hacia su compañera, Xena ensilla a Argo rápidamente y monta encima de él.

 

XENA

Nos encontraremos aquí,
dentro de tres días, ¿Vale?

 

 

GABRIELLE

(todavía ofendida)

Vale.

 

XENA

Gabrielle….

 

GABRIELLE

Vete, Xena…
Nos vemos de
ntro de tres días…
si antes no me muero de aburrimiento.

 

 

Xena sonríe, y con un suave golpe en los costados de Argo, desaparece.

 

Gabrielle observa el resto de su equipaje y camina hacia las mujeres expectantes.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Muy bien señoritas, vámonos.
No falta mucho para que anochezca.

 

El grupo liderado por Gabrielle, abandona la ensenada.

 

FUNDE A:

 

EXT. CAMINO DEL BOSQUE – ANOCHECER

 

Gabrielle camina a grandes zancadas por un rastro, refunfuñando mientras respira y golpeando piedras.

 

GABRIELLE

Tu escolta a las Vírgenes, Gabrielle.
Yo me encargaré de los chicos malos.

 

 

Otra patada. Otra piedra desaparece.

 

GABRIELLE

(continúa)

Ellas estarán a salvo contigo, Gabrielle.
Dulce…serena…pequeña…¡aaagrrrh!

 

Las Vírgenes, siguiéndola un poco atrás, hablan entre ellas. Empujan a Anteia hacia Gabrielle.

 

Anteia se acerca dubitativamente.

 

ANTEIA

Um…¿perdona?

 

GABRIELLE

¿Sí?

 

ANTEIA

Nos estábamos…preguntando
si tú estás bien

 

GABRIELLE

Estoy bien.

 

Ella chuta otra piedra, fuerte. La piedra se eleva y cae entre los árboles.

 

GABRIELLE

(continúa)

No podría estar mejor.

 

La piedra golpea a un pájaro que está sentado en un árbol. El pájaro grita. Sus plumas vuelan. El pájaro se despluma en el suelo, aturdido.

 

GABRIELLE

(continúa)

¿Por qué lo preguntas?

 

Anteia palidece y retrocede un paso.

 

ANTEIA

De hecho, por nada.

 

Gabrielle la mira.

 

GABRIELLE

Escucha, pronto anochecerá.
¿Por qué no buscamos un sitio en
el que acampar esta noche, de acuerdo?

 

ANTEIA

¡Cierto! ¡Cierto! ¡Bien!
Muy buena idea.
Verdad ¿Vírgenes?

 

VÍRGENES

¡Alabada sea Hestia! ¡Alabada sea Hestia!

 

Gabrielle gira sus ojos y mira arriba hacia el cielo.

 

GABRIELLE

Mátame ahora, por favor.

 

 

CORTE A:

 

EXT. SENDERO DEL BOSQUE - ANOCHECER

 

Tres sucios bandoleros, descienden por un sendero del bosque, en busca de su presa perdida de Vírgenes, totalmente ignorantes de los ojos azules que los vigilan desde un árbol, no muy lejos de ahí.

 

BANDIDO #1

Vírgenes estúpidas. Cuando
las alcance las voy a…

 

BANDIDO #2

¿Qué vas a hacer? ¡Tú no sabrías qué hacer con
una virgen,
aunque yo te dibujara un mapa!

 

BANDIDO #1

    ¡Tu no puedes dibujar!

 

BANDIDO #2

¡Cállate!

 

BANDIDO #1

¡Cállate tu!

 

BANDIDO #2

No me voy a callar. ¡Cállate tu!

 

BANDIDO #3

Callaros los dos o yo me encargaré de que lo hagáis. Estúpidos.

 

BANDIDO #1

Perdona, jefe.

 

BANDIDO #3

Mantén el pico cerrado y busca pistas.

 

BANDIDO #2

Uh…¿Qué clase de pistas, jefe?

 

BANDIDO #3

De las Vírgenes, ¡idiota!

(pausa)

Y dispersaros. Parecéis un par de
tortolitos, juntos de esta manera.

 

Los bandidos 1 y 2 se miran uno al otro, luego rápidamente se van. El pequeño grupo continua en línea más o menos recta, guardando algunos pasos de separación entre ellos.

 

Mientras el tercer bandido pasa por debajo del árbol de Xena, ella se escurre hacia abajo, con sus piernas enlazadas fuertemente a una rama. Coge la parte delantera de su camiseta y lo golpea directo contra un tronco grueso. Él se desploma ruidosamente contra el suelo, inconsciente.

 

Sonriendo, Xena se sienta de espaldas, luego se levanta y salta ágilmente hacia el siguiente árbol, justo mientras el otro bandido pasa por debajo suyo.

 

 

Cayendo al suelo delante del bandido, su sonrisa se ensancha antes de que ella lo deje tendido con un golpe directo y cruzado a la mandíbula. Luego, girándose, ella aparece detrás del líder de los criminales y le da un golpe en el hombro. Él se gira, y lo último que ve durante un buen rato, es un puño que se dirige directo a su entrecejo.

 

XENA

Lo siento chicos, tengo planes,
y no formáis parte en ellos.

 

Inclinándose, coge al líder de la banda por el cuello de su camiseta, y lo lanza encima de su compatriota. Luego lanza a los dos hombres inconscientes encima del tercero y los apelotona.

 

Acto seguido, una sonrisa malévola atraviesa su cara.

 

 

XENA

Esto te mantendrá fuera de
problemas por un rato.

 

Agachándose, empieza rápidamente a sacar las botas y los pantalones de los bandidos, arrugando la nariz ante el hedor que se desprende de sus asquerosos cuerpos.

 

XENA

¿No os enseñaron vuestras madres
como os
tenéis que bañar?

 

Al cabo de unos instantes, los bandidos inconscientes están totalmente desnudos, y su ropa se desplaza rápidamente por el riachuelo.

 

Un último vistazo hacia las vergüenzas de los hombres, y Xena se esfuma, desapareciendo por el bosque, como si nunca hubiera estado allí.

 

FUNDIDO A NEGRO.

FIN DEL PRIMER ACTO

 

ACTO DOS