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ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT.  CIUDAD DE HEDELON - CALLEJÓN – DÍA

 

Xena y Gabrielle se esconden en un callejón sin salida. Xena se sienta sobre una caja, con las manos enlazadas entre sí, al frente de ella.  Gabrielle se pone en cuclillas a su lado, con una mano descansando sobre el hombro de Xena.

 

GABRIELLE

Está bien, ha sido una tremenda sorpresa.

 

 

XENA

Así es.

 

Gabrielle acaricia el brazo de Xena.

 

GABRIELLE

Bueno, al menos esto hace la situación más

fácil. Sólo tenemos que entrar y solicitar 

que nos dejen hablar con ella.

 

XENA

¿Podremos hacerlo?

 

 

GABRIELLE

Claro. Quiero decir que si ella realmente es la

que está en medio de todo esto, quizás 

sea todo una gran confusión. Tú bien

sabes que puede suceder así.

 

Xena mira directamente hacia el frente. 

 

XENA

¿Y si no es así?

 

GABRIELLE

(frunciendo el ceño)

¿Qué no es así? No te entiendo, Xena. 

¿No estarás insinuando seriamente que

Eve está detrás de todo esto, verdad? Ella

es tu hija... ¿Cómo puedes decir algo así?

 

Xena dirige una mirada sombría a Gabrielle.

 

XENA

Porque es mi hija.

 

Gabrielle no emite ni un sonido. Después de un rato mirando fijamente a  los ojos de Xena, levanta su mano y con la parte interior de los nudillos,  acaricia la mejilla de Xena.

 

GABRIELLE

Yo creo, que cuando ella descubra lo que están haciendo esos 

hombres, pensará igual que nosotras, que son unos corruptos.

 

Xena exhala fuertemente.

 

XENA

Quizás. Mejor esperamos a 

que oscurezca, antes de intentar

entrar, por si acaso.

 

 

Gabrielle mira a su alrededor.

 

GABRIELLE

Muy bien. Mejor encontramos un lugar donde

podamos esperar, hasta que llegue ese momento. 

Somos un poco sospechosas dentro de este grupo.

 

Xena se levanta, trata de cubrirse completamente bajo su capa, tratando de ocultar su armadura y las armas.

 

XENA

¿Qué tal si te conseguimos una elegante

túnica nueva?, así tú podrías... 

 

GABRIELLE

¿yo podría...?

 

XENA

(irónicamente)

Aún con la ropa apropiada,   

llamas menos la atención  que yo.

 

GABRIELLE

(sonriendo)

Eso no fue un insulto, ¿verdad?

 

 

Xena logra retornarle una sonrisa. 

 

XENA

Nunca. Vamos.

 

Xena y Gabrielle se acercan al borde de la pared y espían cautelosamente. Ven tan sólo algunas personas deambulando, entonces salen del callejón y se unen al flujo más denso de tráfico.

 

No consiguen pasar desapercibidas. Varios hombres asienten con la cabeza y apuntan hacia ellas cuando se difuminan dentro de la muchedumbre.

 

CORTE A:

 

EXT. CIUDAD DE HEDELON  – TARDE

 

Gabrielle recorre las calles de la ciudad. Va vestida con un manto de color avena sin adornos y porta unas sandalias. Se confunde con el gentío, sin llamar la atención.

 

 

Descubre un enorme edificio apartado en una calle, con escalinatas que conducen hasta la entrada. Algunos individuos que portan túnicas con el símbolo del sol se sientan sobre las gradas, algunos hablan con los  transeúntes. 

 

GABRIELLE

Parece un lugar tan bueno 

como cualquier otro para comenzar.

 

Gabrielle vaga disimuladamente y toma asiento sobre las escaleras cerca de un grupo de hombres y mujeres, lo suficiente cerca para poder escuchar su conversación. 

 

CORTE A:

 

INT. POSADA DE HEDELON -  TARDE

 

Xena ahora se viste con una simple y tosca túnica parecida a la de los  trabajadores encontrados en las calles de la ciudad. Acaba de entrar en la posada, y toma asiento en una mesa del fondo.

 

La posada está casi llena, sobre todo de la gente que trabaja para la ciudad. Hay comerciantes, marineros, conductores de carro, propietarios de cuadras: la clase obrera media. Xena no se destaca en la muchedumbre, pero atrae algunas miradas cuando toma asiento en el fondo.

 

Una sirvienta termina de verter una bebida y se dirige a la mesa de Xena.

 

SIRVIENTA

¿Qué puedo traerte?

 

XENA

Leche de cabra.

 

La mujer mira fijamente a Xena, perpleja.

 

XENA

(continúa)

Cerveza y algo de pan.

 

 

SIRVIENTA

Bien, de eso sí tenemos.

¿Nueva en la ciudad?

 

XENA

Simplemente caí por aquí.

Parece un lugar agradable. 

 

Dos comerciantes cercanos han estado escuchando. Uno se gira para dirigirse a Xena. La criada se marcha para atender el pedido de Xena.

 

COMERCIANTE

Seguro que lo es.

(pausa)

A no ser que trabajes en lugar

de hablar todo el día. ¿Tú qué eres 

una trabajadora o una habladora? 

 

Xena pone su bota bajo un enorme saco de grano cercano a su  mesa y lo levanta con una sencilla flexión de la pierna. Después lo coloca de nuevo en su sitio.

 

XENA

¿Tú qué crees?

 

Los hombres ríen disimuladamente. La criada regresa con una taza y un plato de madera con pan para Xena. 

 

XENA

(continúa)

Entonces, ¿es éste un mal lugar

para un trabajador honesto? 

 

SIRVIENTA

No lo es. Él siempre 

se queja de todo.

 

COMERCIANTE

¿Sí? Entonces, tú debes estar 

encantada de entregar tus dinares

a los chicos de la túnica, ¿eh?

 

La sirvienta se marcha. Xena se levanta y coloca la taza y el plato de madera en la mesa del comerciante. Se sienta al lado de ellos.

 

XENA

Habladme de los chicos

de las túnicas.

 

Los comerciantes miran alrededor, luego se inclinan más cerca de ella, bajando la voz.

 

COMERCIANTE

No hables demasiado fuerte. Ellos hablan 

mucho de amor y de  tolerancia, pero he 

visto a la gente que se les resiste acabar

en sitios muy desagradables.

 

XENA

¿Sí?

 

COMERCIANTE

Sí. Esto solía ser un remanso. Entonces

los uniformados comenzaron a hablar de

todo eso de compartir y el 

amor, y la gente se fascinó con ello.

 

XENA

Compartir no es algo malo.

 

COMERCIANTE

No, si todos lo hicieran.

(irónicamente)

La cuestión es que así fue como comenzó, pero 

ahora compartir consiste en que los uniformados

son los que reciben y devuelven muy poco.

 

XENA

Uh huh. ¿Entonces ellos piden donaciones?

 

 

COMERCIANTE

¿Donaciones?

(carcajea)

Si tú vendes algo o compras algo

en esta ciudad, les pagas un

porcentaje. Creen que es una obligación 

después que levantaran este lugar.

 

XENA

¿Qué pasa si uno no paga?

 

Los comerciantes miran alrededor con cuidado.

 

COMERCIANTE

Podría explicártelo pero no quiero que mi 

lengua cuelgue sobre la puerta.

 

Las cejas de Xena se arquean.

 

COMERCIANTE

(continúa)

(susurrando)

Pero te lo mostraré, si te

atreves a venir conmigo.

 

Xena mira pensativamente al comerciante. Luego lanza una moneda sobre la mesa y se levanta, esperándolo para que se le una.

 

 

CORTE A:

 

EXT. ESCALINATA DEL TEMPLO DE LA CIUDAD DE HEDELON - TARDE 

 

Gabrielle se ha unido el grupo sentado sobre las escaleras . Dos  de los hombres con el manto del símbolo del sol están a sus costados, y los otros dos sentados a lo largo de las escaleras.

 

GABRIELLE

Pero San, dijiste que

lo que enseñabas...

 

SAN

Yo no, Gabrielle.  No enseño;

simplemente planteo preguntas.

 

GABRIELLE

(sonriendo)

Bien. La pregunta que planteaste era,

"¿Puedes amar a tu vecino

sin amarte a ti primero?"

 

SAN

Sí.

 

GABRIELLE

Mi pregunta para ti es... Si el amor es

un regalo, ¿no es egoísta darse ese regalo

a uno antes de darlo a otros?

 

 

San sopesa la pregunta.  El otro hombre de la túnica con el sello del sol escribe algo en el pergamino.  Los otros dos espectadores escuchen con interés. 

 

SAN

Esa es, seguramente, una pregunta, Gabrielle.

No sé si soy capaz de responderla,

pero sé que nuestra líder puede.

 

GABRIELLE

¿Eve?

 

Los dos hombres en túnicas la observan disconformes.  Los espectadores también parecen conmocionados.

 

SAN

Ahá...  Sí, aunque aquí la 

llamamos la Iluminada,

o la que Escucha.

 

GABRIELLE

Bueno, yo podría hacerle

la pregunta.

 

Los dos hombres se miran entre ellos. 

 

GABRIELLE

(continúa)

No debería llevar tanto tiempo.

 

SAN

(levantando los hombros)

Podríamos ver si la Iluminada quiere.

Pero no hay manera de saberlo.

Podría decepcionarte.

 

GABRIELLE

Sólo hay una manera de averiguarlo.

 

 

Se levantan, y los dos hombres en túnicas suben las gradas, llevando a Gabrielle hacia la entrada del templo. 

 

CORTE A:

 

EXT. MUELLES DE HEDELON – ENTRADA LA TARDE

 

Xena y el mercader caminan a hurtadillas por un callejón en los muelles.  Al llegar a la esquina, el mercader se detiene y se pega a la pared.  Xena lo imita. 

 

MERCADER

Por allí.

 

Xena escudriña cautelosamente alrededor de la esquina.  Cerca del final del camino hay un gran edificio rodeado por una muralla.  En la muralla hay una puerta con el sello del sol coronado.  Hay guardias en la puerta, vistiendo túnicas con el mismo sello. 

 

XENA

¿Qué es?

 

MERCADER

Allí es a donde llevan a las personas

que no están de acuerdo con las túnicas.

 

Xena examina la estructura. 

 

XENA

¿Cómo lo sabes?

 

El mercader se ve incómodo por un instante.  Se endereza, y se aleja un poco de Xena, pero no se retira. 

 

MERCADER

Tengo un hermano adentro.

 

Xena observa mientras que los dos hombres con túnica se acercan a la puerta.  Son saludados por los guardias, que abren las puertas respetuosamente.  Entran, y las puertas se cierran tras ellos. 

 

XENA

¿Por qué decirme todo esto?

 

 

El mercader ríe entre dientes.

 

MERCADER

Porque sé quién

eres, Xena.

 

Xena no parece sorprendida.  Observa las puertas abrirse de nuevo, y esta vez los hombres con túnica salen con una figura harapienta entre ellos. 

 

XENA

Ya veo.

 

MERCADER

Sé que no eres

amiga de los dioses.

 

XENA

¿Qué te hace pensar que

soy tu amiga?

 

El mercader se aleja otro paso. 

 

MERCADER

Sólo digamos que he oído historias.

En cualquier caso, quieres saber

la verdad. Allí está.

 

El mercader se vuelve y corre por el callejón, desapareciendo con rapidez en una tenue nube de polvo. 

 

Xena suspira y continúa con su inspección del edificio. Después de un momento retrocede y se observa, extendiendo sus brazos en interrogación.  Sacude la cabeza, y dobla la esquina escondiéndose del edificio, haciendo su mejor esfuerzo para pasar desapercibida.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO PRINCIPAL DE HEDELON – ENTRADA LA TARDE

 

Gabrielle camina con San y su amigo por el templo.  Es un edificio de piedra con paredes blancas, lisas y un suelo cuidadosamente limpio. 

 

A cada lado del corredor principal hay cámaras.  Gabrielle va dentro de una de ellas y observa varios cuerpos con túnicas, hombres y mujeres, sentados en el suelo sobre esteras tejidas, estudiando pergaminos. 

 

Hay antorchas en las paredes, pero el ambiente es de austeridad y frugalidad.  Gabrielle toca una de las paredes al caminar.  Retira su mano y no descubre ni una mota de polvo en sus dedos. 

 

GABRIELLE

¿Cuánto tiempo llevas aquí?

 

 

San se gira, sorprendido por la pregunta.

 

SAN

¿Yo? Solamente tres meses.

 

GABRIELLE

¿Qué hay de los demás?

¿Este lugar?

 

SAN

Ah. Dos cosechas, me parece.

¿Es eso correcto, Temis?

 

Gabrielle mira hacia el edificio.

 

TEMIS

Eso me parece. Este lugar solía ser

un palacio de nobles. La Iluminada

le dio al noble el mensaje, y se lo mostró

a ella para ésta pudiera usarlo en su trabajo.

 

GABRIELLE

Ah. Ya veo.

 

Siguen caminando, pasando habitación por habitación. La mayoría se encuentran vacías y en silencio. Algunas están ocupadas por gente meditando. Todas parecen limpias y casi estériles.

 

Trepan por unas escalones. En la parte más alta de los escalones hay un par de puertas decoradas, profundamente talladas y enchapadas con oro y plata. Es la única señal de riqueza hasta el momento. 

 

SAN

Ese es el lugar donde nosotros escuchamos

los mensajes que ella nos da.

 

Gabrielle los sigue por las escaleras. En la parte alta de los escalones, San abre el portón y entran.

 

CORTE A:

 

EXT. CIUDAD DE HEDELON - AZOTEA EN EL ASTILLERO – AL MISMO TIEMPO

 

Se puede ver una azotea en el edificio del templo. De repente un par de manos se entrelazan alrededor del borde del techo, e inmediatamente después, Xena salta sobre el borde y aterriza en la parte alta de éste dando un fuerte golpe. Se desempolva las manos y se dirige a la parte mas lejana del borde, arrodillándose y observando el templo.

 

 

El edificio en el que se encuentra es más alto que las paredes, y ahora sí puede ver sobre ellas. Se entrecubre los ojos, y observa a un grupo de hombres parados cerca del centro de la pared, traen puestas unas ropas en muy mal estado, todos muy ocupados trabajando en diferentes tareas. 

 

De pie, los observa y ve guardias que traen unas túnicas marcadas con un signo. Los trabajadores visten ropas en muy mal estado, y se ven delgados. Uno de ellos se vuelve para señalar hacia el pozo que hay en la esquina del patio, pero los guardias le responden con unos gestos de ira, y él regresa a trabajar. 

 

XENA

Me parece que obtienen sus

dinares de una manera u otra.

 

Xena trepa sobre el borde del techo, se detiene, y se lanza hacia el siguiente techo, que se encuentra mucho más cerca al edificio del templo. 

 

Aterriza y se arrastra hacia uno de los bordes, observando cautelosamente hacia las paredes del otro extremo. 

 

Un guardia mira hacia arriba, y ella se agacha, esperando la alarma. 

 

Permanece callado. Lentamente, levanta nuevamente la cabeza y vuelve a observar. Los guardias hablan nuevamente, vigilan el camino que lleva hacia las puertas. 

 

Xena espera unos segundos más y trepa sobre la pared más baja del techo, y se balancea sobre ésta, preparándose para saltar a la pared. 

 

De repente los guardias se vuelven y miran hacia donde ella se encuentra. Xena hace un cambio en el último minuto y salta sobre sus cabezas por lo que ellos corren en dirección a la puerta del edificio en el que ella había estado. Aterriza en la pared mientras ellos se aproximan a la puerta y se estrellan.

 

Xena corre a lo largo de la parte alta de la pared, y salta hacia la parte interior del patio.

 

CORTE A:

 

INT. HEDELON - TEMPLO PRINCIPAL DE LA CIUDAD – CÁMARA INTERNA

 

Gabrielle espera sola dentro de una pequeña cámara en la parte principal del templo. Como el resto del edificio, esta cámara es sencilla y sin muestra alguna de riquezas, aunque hay un felpudo tejido sobre el piso de piedra y varias sillas de madera. 

 

Gabrielle mira hacia una pared decorada con mosaicos. Está hecha de unos azulejos que delinean el signo del sol coronado con un conjunto de líneas hondeadas por debajo. 

 

La puerta interior se abre y Gabrielle se gira, pero tan sólo es una chica con una simple túnica la que entra. La niña parece tan sorprendida de ver a Gabrielle como Gabrielle al verla a ella.

 

NIÑA

¡Oh! Lo siento. No sabía que

había alguien aquí. 

 

GABRIELLE

No pasa nada.

 

CHICACHICA

(indecisa)

¿Estás esperando ver a la Iluminada? 

Creo que está meditando.

 

GABRIELLE

Sí, la espero. ¿Tú vives aquí?

 

La niña se le acerca, aparentemente tranquilizada. Es una jovencita adolescente, delgada, con el pelo casi del mismo color que el de Gabrielle.

 

CHICA

Si. Solía vivir en las calles de aquí, 

pero la Iluminada me encontró,

y me enseñó sus palabras.

 

GABRIELLE

¿Te gusta ser parte de todo esto?

 

La niña mira a Gabrielle de manera extraña. 

 

CHICA

¿A ti no te gustaría? Por eso

estás aquí, ¿verdad?

 

GABRIELLE

No exactamente.

 

 

De repente se escuchan unas voces en el cuarto interior. La chica se vuelve apurada hacia la puerta, mientras las voces se aproximan.

 

Gabrielle se pone de pie en silencio, cruzando los brazos sobre el pecho.

 

Ahora se  escuchan varias voces, aunque las palabras no se pueden oír del todo claras. La joven abre la puerta y las voces llegan con claridad. 

 

VOZ DE HOMBRE

Iluminada, sólo una

pregunta más, por favor...

 

SAN

Eldren, por favor, la 

visita espera.

 

VOZ DE MUJER

¡Sabes que no deberías traer

a extraños aquí, San!

¿En que estabas pensando?

 

Un grupo de gente entra en el cuarto, Eve en el centro. Gabrielle se queda quieta, mirando atentamente. La gente alrededor de Eve habla al mismo tiempo, rodeándola con un zumbido de ruidos y caos. Eve lleva puesta una túnica sencilla sin ningún símbolo.

 

SAN

Cualquiera que tenga una pregunta

es bienvenido, tú me lo dijiste. Yo

pensé que la meta era...

 

HOMBRE

Si, pero todos tenemos preguntas.

¡Y las horas del día están contadas!

 

MUJER

Iluminada, tu agenda...

 

CHICA

¿Iluminada, recibiste algún

mensaje nuevo? Pensé que

habías dicho...

 

GABRIELLE

(claramente)

Eve.

 

 

Entre todo el ruido y actividad, Eve de repente mira hacia arriba y más allá de ellos a través del cuarto. Su mirada cae sobre Gabrielle.

 

El ruido se reduce a silencio y todos miran a Eve, entonces, cuidadosamente, se vuelven a mirar a Gabrielle.

 

EVE

Con esa pregunta,

debí haberlo sabido.

 

 

FUNDIDO A NEGRO.
 

FIN DEL PRIMER ACTO

ACTO DOS