Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



 ACTO TERCERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. HOTEL – NOCHE

 

La algarabía dentro del hotel calla inmediatamente cuando las puertas se abren y Xena entra seguida muy de cerca por Vanus.

 

SALLY

¡¡¡VANUS!!!

 

Separándose del grupo, Sally corre hacia su hijo y lo envuelve en un gran abrazo. Ella besa las mejillas enrojecidas de su hijo mientras el intenta escaparse inútilmente.

  

SALLY

 (continúa)

¡Oh, gracias a los dioses! Gracias a los dioses

que has regresado. No vuelvas a hacer eso nuevamente,

¿me escuchas? ¡Nunca!

 

VANUS

¡Oh, Mamá!

 

Sonriendo, Xena se acerca a la mesa de Gabrielle, apoyándose casualmente mientras cruza sus brazos sobre su pecho. Gabrielle sonríe.

 

GABRIELLE

Eso fue rápido.

 

Xena encoge un hombro.

XENA

El no llegó muy lejos.

 

GABRIELLE

Ah. ¿Aprendiste algo?

 

 

XENA

Sí. ¿Y tú?

 

GABRIELLE

Sí.

 

La conversación es interrumpida por Sally, quien se acerca con si hijo quien está completamente avergonzado.

 

SALLY

Los dioses te bendigan por regresarme a mi

hijo, guerrera. No se

qué hubiese hecho si….

 

XENA

Me alegra haber podido ayudar.

 

La mujer aparenta querer continuar efusivamente y Gabrielle notando la incomodidad inminente en Xena, se levanta de la mesa. Gabrielle se estira y da un bostezo evidentemente falso.

 

GABRIELLE

Mira lo tarde que se está poniendo.

No se acerca del resto de ustedes, pero

estoy muy cansada. Creo que podremos

manejar mejor esta situación después

de descansar, ¿no creen?

 

El grupo se mira los unos a los otros y luego a Gabrielle aparentemente listos a protestar. Xena estrecha sus ojos significativamente. Mandíbulas cierran y todos cabecean rápidamente.

 

 

VIEJO

Sí…Ya es bien tarde.

Tengo… mmm… tengo que irme de prisa.

 

MALUM

Es pasada la hora de cerrar,

eso es seguro. No sé

lo que estaba pensando.

 

SALLY

¡Oh no, mira la

hora que es! ¡Mi Vanus debería

haber estado en cama horas atrás!

 

Rápidamente, el pequeño grupo desaparece hasta que solo queden Xena y Gabrielle en medio del salón. Gabrielle le sonríe a Xena.

 

GABRIELLE

Eres mala.

 

Xena baja la cabeza y roba un beso.

 

XENA

Si, pero te gusto

de esta manera.

 

GABRIELLE

No puedo debatir eso.

¡Buenas noches, Malum!

 

El tendero ojea por encima de la barra del bar, sonrojándose mientras las dos mujeres suben las escaleras y se pierden de vista.

 

CORTE A:

 

INT. CUARTO - NOCHE

 

Luego de haberse bañado y puesto su ropa de noche, Xena y Gabrielle están enroscadas en la cama angosta.  Los pies de Xena cuelgan ligeramente de la orilla a pesar del hecho que sus piernas están dobladas debajo de las de Gabrielle mientras están acurrucadas.

 

GABRIELLE

Entonces, has llegado

a alguna conclusión?

 

XENA

Todavía no. ¿Y tú?

 

Gabrielle se rasca debajo del mentón, entonces sujeta la mano de Xena y la levanta a sus labios. La roza por un momento antes de apretarla contra su pecho y mantenerla apretada ahí.

 

GABRIELLE

No realmente.  El viejo se apega a

la historia del secuestro. Sally piensa que

las minas están embrujadas. Malum piensa que

son sólo aves apareándose o algo, y

el resto están muertos de miedo.

 

XENA

Mm.

 

GABRIELLE

¿Realmente crees

que Kregus los secuestró?

 

XENA

Lo dudo. Por lo poco que he escuchado de

él, es un idiota, pero también es flojo. No creo

que se tomara la molestia de planear una

operación tan elaborada, asumiendo

que tenga el cerebro para hacerlo, cuando

de todas formas va a obtener las gemas

por casar a su hijo.

 

GABRIELLE

¿Pero crees que deberíamos verificarlo

de todas formas? ¿Sólo para estar seguras?

 

XENA

No sería mala idea. Solamente está a un cuarto de día

cabalgando desde aquí, así que podríamos estar ahí

y regresar con tiempo suficiente para investigar las minas

si Kregus no está involucrado.

 

GABRIELLE

¿Qué hay de Barakos?  Ese

tipo suena como un verdadero patán.

 

XENA

Sí, pero como toda su fortuna

viene de esas minas, no

creo que esté detrás de esto.

 

GABRIELLE

¿Crees que tenga algo que ver

con las minas en sí?

 

XENA

Sí.  Probablemente derrumbamientos.  Vanus dijo

que habían minado la mayoría

y que iban a tener que excavar más y más profundamente

para llegar a las gemas.  Los pozos se vuelven

inestables, y cuando eso pasa, hay

siempre riesgo de envenenamiento.

 

GABRIELLE

¿Veneno? ¿En la piedra?

 

XENA

No. En el aire...  No puedes

verlo u olerlo, pero

un respiro de él, y...

 

GABRIELLE

Wow. Eso suena

realmente peligroso.

 

XENA

Puede serlo.

 

GABRIELLE

¿Por qué la gente lo hace entonces?

 

Xena se encoge de hombros.

 

XENA

Avaricia, quizás. Sin embargo

para la mayoría de ellos

es la única vida que conocen.

 

GABRIELLE

Un pensamiento desintoxicante.

 

XENA

Mm.

 

CORTE A:

 

EXT.  PUEBLO - AMANECER

 

Xena y Gabrielle están montadas en Argo. Malum, Sally y Vanus están parados frente a ellas.

 

XENA

Regresaremos

antes del medio día.

 

Voltea a mirar directamente a Vanus.

 

XENA

(continúa)

No se acerquen a esas minas

hasta que regresemos, ¿entiendes?

 

VANUS

Lo prometo.

 

XENA

Bien.

 

Con un pequeño empujón, Xena urge a Argo a galopar, dejando al pueblo y a su gente detrás.

 

 

CORTE A:

 

EXT. AFUERAS DEL REINO DE KREGUS  -  DIA

 

Los campos alrededor del castillo lucen más o menos igual que el pueblo de Janus Hepta; estériles y erosionados. El castillo en sí, obviamente necesita de reparación, con la cantería desmoronándose como si hubiese sido restregada de su edificio.

 

GABRIELLE

Wow. No estaban bromeando

al decir que estaba en la miseria.

 

XENA

Al parecer no.

 

 

GABRIELLE

¿Por qué Barakos quiere que su hija se case con él?

¿Qué puede ganar con eso?

 

XENA

Kregus tiene un ejército establecido y

los rumores dicen que no es tan malo.

Barakos puede aprovecharse de eso.

 

GABRIELLE

Me imagino…

 

XENA

Vamos. Veamos

qué es lo que está tramando.

 

CORTE A:

 

INT. DEL CASTILLO – DIA

 

Para Xena y Gabrielle es sorprendentemente fácil entrar al castillo. Aparte de un par de miradas sospechosas, se deslizan dentro y se encentran en el centro de la arruinada y sucia plaza.

 

Pasa apenas un instante antes de que un hombre alto, delgado y pálido, en carrera precipitada llegue a ellas, agitando sus manos. El atuendo que viste habrá estado a la moda en su tiempo, pero ahora cuelga de él como trapos descoloridos. Los llamativos anillos que lleva son evidentemente falsos.

 

HOMBRE

¡Oh, ahí están!  Vayan a las cocinas

inmediatamente y vean si pueden reparar

el desastre absoluto que mi último cocinero

hizo con mi cena. ¡Vayan! ¡Ahora!

 

Xena y Gabrielle intercambian miradas, luego regresan su atención al hombre, que obviamente es el Rey.

 

Kregus palidece y da un paso atrás, sacudiendo aún sus manos.

 

KREGUS

¡Ustedes… ustedes, no son las

cocineras que pedí!

 

XENA

¿Quién se lo informó?

¿Sófocles?

 

KREGUS

¡Guardias, guardias!

¡¡Rápido!!

 

Un joven alto, delgado, pálido y tan mal vestido como su padre, baja las escaleras, se para abruptamente al ver a las recién llegadas.

 

HIJO DE KREGUS

 Padre, ¿qué…? Oh, dioses…

 

KREGUS

Kregor, rápido, ¡ve por los guardias!

¡Estas mujeres quieren matarme!

 

XENA

Si ese hubiese sido nuestro objetivo, ya estaría muerto,

así que relájese… su Majestad.

Sólo queremos hacerle unas preguntas.

Después seguiremos nuestro camino.

 

Kregus alza su puntiaguda nariz al aire.

 

KREGUS

Yo no contesto preguntas

del populacho.

 

Xena desenvaina su espada y se la pone justo bajo la quijada.

 

XENA

Veo que hay una política

que definitivamente está cambiando.

 

KREGUS

¡Guardias! ¡¡Guardias!!

 

KREGOR

Padre, yo…

 

KREGUS

¡Atrápalas, imbécil!

 

XENA

Quédate donde estás, hijo.

Esto no tomará mucho tiempo.

 

Xena mira a Kregus.

 

XENA

(continúa)

Sólo tengo una pregunta para usted, Rey.

¿Estuvo usted o uno de los suyos recientemente en

las minas de Janus Hepta?

 

Los ojos del Rey se abren y su boca forma una O de incredulidad.

 

KREGUS

¿Las minas? ¿Por qué yo iría a

un apestoso e inmundo hueco?

 

XENA

Piedras preciosas, muchas de ellas.

 

Kregus se ríe.

 

KREGUS

¿Por qué ensuciar mis manos,

cuando esas piedras serán mías por

ley, en tres días?

 

Xena da una rápida mirada a Gabrielle, que se adelanta, sonriendo.

 

GABRIELLE

(en tono conspirador)

¿Está seguro que ni siquiera fue a

 echar un vistazo por ahí abajo? Ya sabe,

¿para ver cómo iban las cosas?

 

 

Kregus ríe otra vez.

 

KREGUS

No me importa cómo se hacen las cosas,

mujer. Siempre y cuando obtenga mis joyas,

estoy totalmente satisfecho en dejar que los demás

se ensucien para conseguirlas. Además,

incluso si hubiera querido mirar, cosa que

no quiero, ese sinvergüenza Baragos mantiene

una vigilancia más estricta en esas minas

que en el cinturón de castidad de su hija.

 

Kregus lanza una mirada a su hijo  por encima de su hombro, éste se ruboriza y fija la vista en sus botas suaves.

 

XENA

Bueno, muy bien.

 

Le toma la palabra y enfunda su espada.

 

GABRIELLE

Lamentamos haberlo molestado,

su Alteza.

 

Se vuelven para irse.

 

KREGUS

¡Esperen!

 

Xena se detiene y se da vuelta levantando una ceja.

 

KREGUS

(continúa)

Las envió Baragos, ¿no?

¡Ese maldito está tratando de encontrar

una excusa para cancelar la boda!

 

Al oír esto, Gabrielle también se da vuelta y lo mira, regalándole una sonrisa reconfortante.

 

GABRIELLE

Créame, Su Alteza, el rey

Baragos está tan entusiasmado como

usted con esta boda. Puedo asegurarle

que la idea de cancelarla no se le ha

cruzado por la cabeza.

 

Kregus la mira, la desconfianza se nota claramente en su rostro.

 

XENA

(gruñendo)

Gabrielle no miente.

 

 

Aunque parezca imposible, el rostro del rey palidece aún más. Levanta sus manos en un gesto de rechazo.

 

KREGUS

Está bien. Está bien.

Les creo.

 

XENA

Bien. Entonces, si eso es todo,

nos largamos.

 

CORTE A:

 

EXT.  REINO DE KREGUS - DÍA

 

Xena y Gabrielle cabalgan alejándose del reino, sin prestar atención a las miradas de desconfianza que reciben.

 

GABRIELLE

Bueno, ese fue un callejón sin salida.

 

 

XENA

Mm.

 

GABRIELLE

Supongo que ahora solo

nos quedan las minas, ¿eh?

 

XENA

Sip.  Y cuanto más

rápido lleguemos…

 

GABRIELLE

Más rápido podemos

irnos, ya sé.

 

XENA

¡Arre!

 

CORTE A:

 

EXT.  JANUS HEPTA - DÍA

 

Xena acomoda varias antorchas nuevas y listas para usar en el fondo de su mochila liviana, luego cierra las hebillas y correas. La carga sobre uno de sus hombros y se endereza. Lleva un pico y una pala en una mano, y una pequeña jaula de mimbre con un diminuto pájaro que canta en la otra.

 

Gabrielle mira con curiosidad ese segundo elemento.

 

GABRIELLE

¿Música para excavar?

 

XENA

Animal para detectar veneno. Voy

a dejar la jaula en el piso de las

 minas y después a esperar. Si

todavía canta, entramos. Si no…

 

GABRIELLE

Oh, pobrecito.  Xena....

 

XENA

Es la única manera de detectar el

veneno, Gabrielle. Es el pájaro

o nosotras, y creo que sabes cuál es

la opción que no estoy dispuesta a tomar.

 

Un momento después, Gabrielle suspira malhumoradamente.

 

GABRIELLE

Está bien, entiendo,

pero eso…

 

XENA

...no significa que tenga que gustarte.

Lo sé. Pero te guste o no, la única

forma de que bajemos a las minas es

si nuestro amigo nos dice que es seguro.

 

Antes de que Gabrielle pueda responder, la puerta de la posada se abre y Vanus sale a grandes zancadas, seguido por su madre quejumbrosa.

 

SALLY

¡¡Vanus!!  ¡¡Por favor!!  No puedes....

 

VANUS

¡*Voy* a ir, madre, y

fin de la discusión!

 

SALLY

Pero....

 

VANUS

Sin peros. Eres mi madre, y

te quiero, pero tengo que hacer esto.

(pausa)

Mira. Esas dos mujeres, que son

forasteras, están dispuestas a hacer lo que

nadie en este pueblo tiene suficientes agallas

para hacer. Intentar salvar nuestras vidas. Puedes

no entender, madre, pero merecen

más que ser entregadas

al peligro sin siquiera un

agradecimiento. Voy a ir, y si no te

gusta, bueno, lo siento, pero no me detendrás.

No esta vez, madre. No esta vez.

 

GABRIELLE

Tiene un hijo muy valiente,

señora. Debería sentirse orgullosa.

 

 

Por un momento parece que Sally fuera a decir algo particularmente desagradable. En vez de eso, gira sobre sus talones rígidamente y se aleja majestuosamente, regresando a la posada.

 

VANUS

Bueno, eso fue… bastante

bien. ¿No les parece?

 

Gabrielle ríe ahogadamente y Xena pone los ojos en blanco.

 

XENA

Estamos desperdiciando la luz

del día. Partamos.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL TERCER ACTO

ACTO CUATRO