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ABRE DE NEGRO 4 EXT.
DIA. CAPITAL Gabrielle se aproxima
a la ciudad. Esta polvorienta, quemada por el sol, y fatigada por el viaje. La
ciudad esta en peores condiciones. El humo de fuegos incontrolados se eleva en
una capa sobre el cielo azul, y el olor a quemado y muerte se mantiene intenso
en el aire. Durante su viaje pasó varios grupos de soldados enemigos dispersos
fuera de las murallas de la ciudad, pero consiguió evitarlos a todos con tal
facilidad que se sorprendió a ella
misma. Deslizándose a través
de las puertas desprotegidas se coloca sin problemas, y tan pronto como esta
dentro, desmonta y da un golpecito suave en el cuello de Argo.
GABRIELLE Ella camina lentamente
a través de la ciudad, Argo con ella. En todas partes hay muerte. Hay varios
fuegos ardiendo, escombros en las calles, carros y casetas de mercaderes han
sido volcados o hechos pedazos. Las calles están
desiertas y bastante quietas. Es evidente que la están siguiendo, pero no
siente ningún peligro, así que continua adelante, con el rostro rígido y
severo. Se oye un ruido en el fondo, a su izquierda, y con una sonrisa apagada,
se lanza en esa dirección y coge a un muchacho joven que esta escondido en un
lugar, cerca de una carreta destrozada. GABRIELLE CHICO GABRIELLE CHICO GABRIELLE CHICO (pausa) Los
únicos que siguen vivos, claro. GABRIELLE CHICO Con su expresión
avergonzada, Gabrielle libera al chico, y le sigue mientras el va en cabeza, guiándola
por la parte mas profunda de la ciudad. CORTE
A 5 EXT. LIMBO NEBLINOSO Xena camina lentamente
a través del vacío gris. A su alrededor, una bruma sin color sostenida, esta
oscureciendo su vista en todas direcciones. Ella continua caminando,
desconcertada, habiéndose acostumbrado desde hace tiempo, a la sin forma que
sostiene su alma en el limbo cuando no esta con Gabrielle.
Cuando se separan otra
vez, ella se para, para ver su alma gemela siguiendo a un chico de mediana edad
a través de los restos quemados de una ciudad de Egipto. Mientras mira, los dos
pasan un edificio derrumbado de las profundidades del cual salen una manada de
perros delgados, enfadados y con hambre, los cuales gruñen y tratan de morder a
ambos. Sin pensar, la mano de
Xena alcanza su cadera, y sabe que todo lo que tiene que hacer es dar un paso
hacia el vacío y ella estará al lado de Gabrielle, ayudándola a luchar contra
esa manada hambrienta. Mientras su mano pasa
a través del espacio donde su chakram solía colgar, la voz de Gabrielle llena
el vacío, y se queda inmóvil, un instante antes de saltar al lado de su amiga. GABRIELLE El intento de
expresarse de Xena se deshace y una agonizante tristeza se apodera de su cara.
Se queda de pie y observa como Gabrielle golpea a los perros, después continua
su más profundo camino hacia el corazón de la ciudad. Ella estira una mano,
casi tocando la vista delante de ella, después la pierde e inclina su cabeza
mientras Gabrielle se mueve mas allá de su vista.
XENA CORTE
A 6 EXT/INT.
DIA. TEMPLO ABANDONADO El chico dirige a
Gabrielle hacia los restos de un templo abandonado. En el fondo de una corta
rampa esta una gruesa puerta, y el chico apunta hacia ella mientras empieza a
bajar. GABRIELLE CHICO Gabrielle asiente y
ata a Argo a una barandilla, después sigue al chico abajo por la sucia rampa.
El golpea dos veces, después retrocede mientras la puerta se abre lentamente,
iluminando la forma de un hombre grande y sucio, armado con una lanza. CHICO Después de un
momento, el guardia se aparta a un lado, y Gabrielle entra, siguiendo aun el
joven explorador. El olor a enfermedad y cuerpos sin lavar es casi abrumador, y
Gabrielle coge varias respiraciones profundas para estabilizar su estomago antes
de seguir mas allá hacia una habitación oscura. La gente está como sardinas a
su alrededor, y le echan un vistazo a través de sus ojos vidriosos pero
desprovistos de esperanza. Ella es conducida
hacia otra habitación más pequeña. El chico para de repente y hace una
reverencia. CHICO ZENOBIA CHICO ZENOBIA avanza dirigiéndose
hacia la temblorosa antorcha. Un poco más vieja que Gabrielle, es alta y
delgada, con ese aun evidente porte real a pesar de las ropas en jirones que
lleva. Sus ojos y cabello son muy oscuros, y su cara, a pesar de la suciedad, es
bastante bonita.
Sin hablar, rodea a
Gabrielle, examinándola como alguien queriendo un animal premiado en el
mercado. Parando en el lado derecho de Gabrielle, ella mira abajo en dirección
al chackram, después hacia los ojos de Gabrielle. ZENOBIA GABRIELLE ZENOBIA GABRIELLE ZENOBIA GABRIELLE ZENOBIA GABRIELLE (pausa) Y
es algo en lo que ZENOBIA GABRIELLE Zenobia retrocede un
paso, su cansancio es ahora evidente en las líneas de su cara. ZENOBIA GABRIELLE (pausa) Me
gustaría ayudar, si puedo. Zenobia mira fijamente
hacia el espacio durante cierto tiempo, aparentemente perdida en sus
pensamientos. Después se gira y mira otra vez a Gabrielle francamente, una frágil
sonrisa adorna sus fracciones. ZENOBIA GABRIELLE ZENOBIA Bajando sus brazos, la
sonrisa se desvanece de la cara de la Reina cuando mira alrededor hacia el
tugurio en el que se ha convertido su palacio. ZENOBIA GABRIELLE
ZENOBIA Gabrielle asiente en
agradecimiento mientras la Reina regresa con sigilo hacia las sombras. CORTE
A 7. EXT. LIMBO NUBLADO. Xena esta sentada
encima de un canto pequeño del cual muchas puntas sobresalen en el grueso suelo
de niebla. Sus ojos brillan con un pesar insondable, y que está escrito a lo
largo de su rostro. Las voces llenan el espacio que le rodea, cortando como una
hoja afilada a través del aire silencioso. Cada voz añade una nota de condena
al sufrimiento que esta casi enfureciendo su alma. Aunque parte de ella
quiere desesperadamente que las voces paren, soporta sus insultos
impasiblemente, sabiendo que es su verdadera penitencia. Su propia voz, esta
formulando pensamientos de hace mucho tiempo, sacándolos de su descanso, obligándola
a escuchar. XENA
Las cuatro ultimas
palabras de la declaración de Xena se repiten en el vacío, eclipsando las
otras voces sin que exista nada más que ella y esas palabras, a lo lejos mas
burlas de las peores acusaciones lanzadas hacia ella.
XENA (pausa) ¿Pero
como puede algo tan La niebla parece que
oscurece, después se separa mientras un Extraño entra. Es un hombre viejo,
marchito, vestido con ropas informales, que ni parece malo ni bueno. EXTRAÑO (pausa
mientras su sonrisa se ensancha) El
bien y el mal. Los dos lados de Los ojos de Xena se
estrechan mientras se aproxima, pero no se mueve para impedir su camino. Sin
nada, su voz y su presencia son bienvenidos como distracciones. XENA EXTRAÑO XENA EXTRAÑO XENA
EXTRAÑO XENA (pausa) Que
es lo que quieres. EXTRAÑO XENA EXTRAÑO XENA EXTRAÑO (pausa) ¿Cuales
son los pensamientos que oyes? XENA EXTRAÑO XENA EXTRAÑO XENA (suavemente) Ella
fue la única acertada. EXTRAÑO (pausa) Puedo
sentir el amor en ti. Y el dolor. XENA EXTRAÑO XENA (pausa) Y
ahora pasare el resto de mi (risa
silenciosa)
Ni el mismísimo Hades podría haber pensado EXTRAÑO Xena se queda mirándole,
profundamente afectada, pero no tiene palabras para responder. El extraño permanece
inmóvil y agita sus brazos. La niebla se deshace, y dos caminos aparecen,
extendiéndose en la distancia. Al final de uno hay una luz brillante. Al final
del otro una decadente oscuridad. EXTRAÑO (pausa
mientras el extraño se pierde en la niebla) Elige
sabiamente, Xena de Anfípolis. Después de un largo
instante, Xena se levanta y empieza a caminar hacia una línea intermedia
invisible que separa los dos caminos divergentes violentamente. Gabrielle atraviesa
lentamente los pasillos estrechos y retorcidos, siguiendo a un hombre
corpulento, armado con una pesada lanza. Xena observa como su alma gemela entre
en una habitación con una pequeña bañera y se queda sola para desvestirse
lentamente. Mientras la ropa de Gabrielle se desliza por su cuerpo, Xena ve, por
primera vez, el verdadero efecto que su muerte ha causado. El cuerpo de
Gabrielle musculoso, de buen aspecto, esta consumido y demacrado. Mientras se
desata para quitarse las botas, Xena ve los bultos de su columna vertebral
empujar la carne en donde esta dibujado su tatuaje.
Tragando saliva contra
un violento ataque de nuevas lágrimas, Xena continua observando como Gabrielle
se desliza con indiferencia hacia el agua vaporosa. No desea otra cosa que poder
alcanzarla y consolar a su amada, pero otra vez, las palabras de Gabrielle
acallan sus actos. Y por primera vez, la verdad de su decisión llena su alma.
XENA FUNDIR
A NEGRO FIN
ACTO PRIMERO | |||||