Guía Episodios Introducción Acto 1 Acto 2 Acto 3 Acto 4



ACTO PRIMERO

ABRE DE NEGRO

4

EXT. DIA. CAPITAL

Gabrielle se aproxima a la ciudad. Esta polvorienta, quemada por el sol, y fatigada por el viaje. La ciudad esta en peores condiciones. El humo de fuegos incontrolados se eleva en una capa sobre el cielo azul, y el olor a quemado y muerte se mantiene intenso en el aire. Durante su viaje pasó varios grupos de soldados enemigos dispersos fuera de las murallas de la ciudad, pero consiguió evitarlos a todos con tal facilidad que se  sorprendió a ella misma.

Deslizándose a través de las puertas desprotegidas se coloca sin problemas, y tan pronto como esta dentro, desmonta y da un golpecito suave en el cuello de Argo.

GABRIELLE
(A Argo)
 Sé que estas sedienta, muchacha.
Pronto, Te lo prometo.

Ella camina lentamente a través de la ciudad, Argo con ella. En todas partes hay muerte. Hay varios fuegos ardiendo, escombros en las calles, carros y casetas de mercaderes han sido volcados o hechos pedazos.

Las calles están desiertas y bastante quietas. Es evidente que la están siguiendo, pero no siente ningún peligro, así que continua adelante, con el rostro rígido y severo. Se oye un ruido en el fondo, a su izquierda, y con una sonrisa apagada, se lanza en esa dirección y coge a un muchacho joven que esta escondido en un lugar, cerca de una carreta destrozada. 

GABRIELLE
¿Porque estas siguiéndome?

CHICO
(forcejeando, apunta hacia el chakram de la cintura de Gabrielle)
 Fui enviado para traer ante mi Reina a la única
 persona que empuña ese arma.

GABRIELLE
¿Tu Reina? ¿Y quién se supone que es?

CHICO
(asustado, pero intentando que no se vea)
La Reina Zenobia.
¡Yo soy su mejor explorador!

GABRIELLE
(mirando de cerca al chico que lucha)
¿No eres un poco joven?

CHICO
 Todos los hombres están ocupados luchando
con el enemigo.

(pausa)

Los únicos que siguen vivos, claro.

GABRIELLE
(severamente)
Ya veo.
 Llévame a ver a tu Reina.

CHICO
¿Puedes dejarme bajar primero?

Con su expresión avergonzada, Gabrielle libera al chico, y le sigue mientras el va en cabeza, guiándola por la parte mas profunda de la ciudad.

CORTE A

5

EXT. LIMBO NEBLINOSO

Xena camina lentamente a través del vacío gris. A su alrededor, una bruma sin color sostenida, esta oscureciendo su vista en todas direcciones. Ella continua caminando, desconcertada, habiéndose acostumbrado desde hace tiempo, a la sin forma que sostiene su alma en el limbo cuando no esta con Gabrielle.

Cuando se separan otra vez, ella se para, para ver su alma gemela siguiendo a un chico de mediana edad a través de los restos quemados de una ciudad de Egipto. Mientras mira, los dos pasan un edificio derrumbado de las profundidades del cual salen una manada de perros delgados, enfadados y con hambre, los cuales gruñen y tratan de morder a ambos.

Sin pensar, la mano de Xena alcanza su cadera, y sabe que todo lo que tiene que hacer es dar un paso hacia el vacío y ella estará al lado de Gabrielle, ayudándola a luchar contra esa manada hambrienta.

Mientras su mano pasa a través del espacio donde su chakram solía colgar, la voz de Gabrielle llena el vacío, y se queda inmóvil, un instante antes de saltar al lado de su amiga.

GABRIELLE
(Voz en Off)
 Yo te apoye y deje que tomaras tu decisión, Xena
Ahora necesito estar dispuesta y tomar la mía.
Déjame ir. Déjame llorarte.
Por favor.

El intento de expresarse de Xena se deshace y una agonizante tristeza se apodera de su cara. Se queda de pie y observa como Gabrielle golpea a los perros, después continua su más profundo camino hacia el corazón de la ciudad.

Ella estira una mano, casi tocando la vista delante de ella, después la pierde e inclina su cabeza mientras Gabrielle se mueve mas allá de su vista.

XENA
(susurro)
Lo siento tanto.

CORTE A

6

EXT/INT. DIA. TEMPLO ABANDONADO

El chico dirige a Gabrielle hacia los restos de un templo abandonado. En el fondo de una corta rampa esta una gruesa puerta, y el chico apunta hacia ella mientras empieza a bajar.

GABRIELLE
 Espera, Mi yegua.
 Necesita agua.
 Y atención.

CHICO
 Tan pronto como te presente a mi
 Reina, regresare y la atenderé.

Gabrielle asiente y ata a Argo a una barandilla, después sigue al chico abajo por la sucia rampa. El golpea dos veces, después retrocede mientras la puerta se abre lentamente, iluminando la forma de un hombre grande y sucio, armado con una lanza.

CHICO
(presumido)
Déjame entrar por orden de la Reina.
 He regresado con la guerrera.

Después de un momento, el guardia se aparta a un lado, y Gabrielle entra, siguiendo aun el joven explorador. El olor a enfermedad y cuerpos sin lavar es casi abrumador, y Gabrielle coge varias respiraciones profundas para estabilizar su estomago antes de seguir mas allá hacia una habitación oscura. La gente está como sardinas a su alrededor, y le echan un vistazo a través de sus ojos vidriosos pero desprovistos de esperanza. 

Ella es conducida hacia otra habitación más pequeña. El chico para de repente y hace una reverencia.

CHICO
 Mi reina, la
guerrera que buscabas esta aquí.

ZENOBIA
(delante, en las sombras)
 Gracias. Ahora déjanos.

CHICO
 Si, mi Reina.

ZENOBIA avanza dirigiéndose hacia la temblorosa antorcha. Un poco más vieja que Gabrielle, es alta y delgada, con ese aun evidente porte real a pesar de las ropas en jirones que lleva. Sus ojos y cabello son muy oscuros, y su cara, a pesar de la suciedad, es bastante bonita. 

Sin hablar, rodea a Gabrielle, examinándola como alguien queriendo un animal premiado en el mercado. Parando en el lado derecho de Gabrielle, ella mira abajo en dirección al chackram, después hacia los ojos de Gabrielle.

ZENOBIA
 Eres diferente de como las
leyendas te describen, Xena.

GABRIELLE
 Mi nombre es Gabrielle.

ZENOBIA
(sorprendida)
¿La bardo luchadora?

GABRIELLE
 Algunos me llaman así.

ZENOBIA
¿Y Xena?
¿ya no viajáis
 juntas?

GABRIELLE
(pausa, tragando fuertemente)
 Ella esta muerta.

ZENOBIA
(preocupada)
¿Cuando?
¿donde? ¿como?
 Nuestras leyendas dicen que ella no podía
ser derrotada.

GABRIELLE
 Hace dos meses. En
 una isla lejana en el este.

(pausa)

Y es algo en lo que
 más bien no pienso.

ZENOBIA
 Aun así tu estas aquí

GABRIELLE
(firmemente)
Xena hizo una promesa.
 Estoy aquí para cumplirla.

Zenobia retrocede un paso, su cansancio es ahora evidente en las líneas de su cara.

ZENOBIA
 Esto… complica las cosas.
 Como puedes ver, estamos en medio
 de una guerra. Yo tenía la esperanza de atraer
 el talento de la Princesa Guerrera para
 que derrotara al enemigo.

GABRIELLE
 Antes de que … muriera, Xena me
 enseño todo lo que hay que saber sobre
 el arte de la guerra. He viajado con
 ella y he luchado a su lado durante
 seis años.

(pausa)

Me gustaría ayudar, si puedo.

Zenobia mira fijamente hacia el espacio durante cierto tiempo, aparentemente perdida en sus pensamientos. Después se gira y mira otra vez a Gabrielle francamente, una frágil sonrisa adorna sus fracciones.

ZENOBIA
 Supongo que hay peores destinos que
 tener a la mejor alumna de Xena
 a tu lado durante una guerra.

GABRIELLE
(suavemente, con dolor)
 Bastante peores, créeme.

ZENOBIA
(abre los brazos)
 Bienvenida, Gabrielle, y gracias.
 Egipto acepta tu ofrecimiento.

Bajando sus brazos, la sonrisa se desvanece de la cara de la Reina cuando mira alrededor hacia el tugurio en el que se ha convertido su palacio.

ZENOBIA
 Como puedes ver, estamos algo
 escasos de comodidades por el momento.
 Sin embargo, puedo ofrecerte algo de comida,
 agua caliente para un baño, y paja
 limpia para hacer tu colchón. Adivino
que puedes hacer uso de todos,
 después de un viaje tan largo.

GABRIELLE
(media-sonrisa de corazón)
 Serian bien recibidos.
 
Gracias.

ZENOBIA
 No pienses en ello. He de
dejarte por ahora. Si deseas
 algo, simplemente pregunta a uno
de mis guardias, y te será
 concedido si tengo el poder de hacerlo.

Gabrielle asiente en agradecimiento mientras la Reina regresa con sigilo hacia las sombras.

CORTE A

7.

EXT. LIMBO NUBLADO.

Xena esta sentada encima de un canto pequeño del cual muchas puntas sobresalen en el grueso suelo de niebla. Sus ojos brillan con un pesar insondable, y que está escrito a lo largo de su rostro. Las voces llenan el espacio que le rodea, cortando como una hoja afilada a través del aire silencioso. Cada voz añade una nota de condena al sufrimiento que esta casi enfureciendo su alma.

Aunque parte de ella quiere desesperadamente que las voces paren, soporta sus insultos impasiblemente, sabiendo que es su verdadera penitencia.

Su propia voz, esta formulando pensamientos de hace mucho tiempo, sacándolos de su descanso, obligándola a escuchar.

XENA
(VO)
 Si hay una razón para nuestros
 viajes juntas, es porque yo,
 al final, he aprendido de ti
 el bien, el hacer lo correcto.

Las cuatro ultimas palabras de la declaración de Xena se repiten en el vacío, eclipsando las otras voces sin que exista nada más que ella y esas palabras, a lo lejos mas burlas de las peores acusaciones lanzadas hacia ella. 

XENA
 Estaba tan segura de que hacia lo correcto. Las
 almas de aquella gente dependían
 de mi, de que tomara la primera decisión
 desinteresada de mi vida.

(pausa)

¿Pero como puede algo tan
 correcto hacerme sentir tan mal?

La niebla parece que oscurece, después se separa mientras un Extraño entra. Es un hombre viejo, marchito, vestido con ropas informales, que ni parece malo ni bueno.

EXTRAÑO
(sonriendo)
 La vida es un eterno acertijo.

(pausa mientras su sonrisa se ensancha)

El bien y el mal. Los dos lados de
 una misma moneda. ¿Quién sabe realmente
 cual es cual?

Los ojos de Xena se estrechan mientras se aproxima, pero no se mueve para impedir su camino. Sin nada, su voz y su presencia son bienvenidos como distracciones.

XENA
Quien eres.

 EXTRAÑO
Un amigo, tal vez.

XENA
(pone mal gesto)
 No tengo amigos.

EXTRAÑO
 No ahora, pero antes, si

XENA
 Desaparece, hombre viejo.
 No estoy de humor para juegos.

EXTRAÑO
¿a donde tendría que ir?
 Esta es mi casa.

XENA
(sarcásticamente)
Bonita elección.

(pausa)

Que es lo que quieres.

EXTRAÑO
 No deseo nada. Pero tu, ¿que
 es lo que tu deseas?

XENA
(llanamente)
 Estar sola.

EXTRAÑO
 Siento que eso no sea posible.
 Considérame… un guía, si quieres.
 Alguien quien dirige a los
 perdidos en su destino.

XENA
¿los perdidos?

EXTRAÑO
(mostrando el vacío que les rodea)
Si, bloqueados entre este mundo
 y el siguiente; una parte en ambos y
 aun en ninguno. Solamente con los
 pensamientos de la muerte como compañía.

(pausa)

¿Cuales son los pensamientos que oyes?

XENA
No son asunto tuyo.

EXTRAÑO
 ¿Porque te escondes de la
 luz buscando la oscuridad?
¿tienes miedo?

XENA
(ojos estrechos)
 No le tengo miedo a nada.

EXTRAÑO
 Entonces debes elegir tu camino.

XENA
(bufido sarcástico)
 He tomado demasiadas decisiones en mi vida.
 La mayoría de ellas fueron equivocadas.

(suavemente)

Ella fue la única acertada.

EXTRAÑO
Ahora lo veo mas claro.
 La decisión que tomaste te costo
 a alguien muy querido por ti, ¿no es así?

(pausa)

Puedo sentir el amor en ti. Y el dolor.
 Y el enfado. Ellos te ataron a este
 sitio con mas fuerza que una cuerda.

XENA
(gruñido silencioso)

EXTRAÑO
 Sabes que digo la verdad. Debes
 purificarte de esas emociones.
 También el amor de tu corazón. Te
 mantiene aquí en este mundo entre
 mundos, y te daña a ti
y a la única a quien amas.

XENA
Ahórrame tus verdades, hombre viejo. He pasado
por esto antes. Hubo un tiempo en el cual
 me condene a mi misma a esa maldita cruz.

(pausa)

Y ahora pasare el resto de mi
existencia sabiendo que he herido
 a la única persona que lo ha significado
todo para mi.

(risa silenciosa)

Ni el mismísimo Hades podría haber pensado
en un Tártaro peor para mi.

EXTRAÑO
¿Y la única a quien quieres? ¿harías
 de su sufrimiento tu destino
 al igual que el suyo propio?
¿Es esta la verdad de la que te escondes?

Xena se queda mirándole, profundamente afectada, pero no tiene palabras para responder.

El extraño permanece inmóvil y agita sus brazos. La niebla se deshace, y dos caminos aparecen, extendiéndose en la distancia. Al final de uno hay una luz brillante. Al final del otro una decadente oscuridad.

EXTRAÑO
 Para salvaros a las dos, debes purificar
tus sentimientos y convertirlos en
lo que se supone que son.
 No hay otro camino.

(pausa mientras el extraño se pierde en la niebla)

Elige sabiamente, Xena de Anfípolis.

Después de un largo instante, Xena se levanta y empieza a caminar hacia una línea intermedia invisible que separa los dos caminos divergentes violentamente.

Gabrielle atraviesa lentamente los pasillos estrechos y retorcidos, siguiendo a un hombre corpulento, armado con una pesada lanza. Xena observa como su alma gemela entre en una habitación con una pequeña bañera y se queda sola para desvestirse lentamente. Mientras la ropa de Gabrielle se desliza por su cuerpo, Xena ve, por primera vez, el verdadero efecto que su muerte ha causado. El cuerpo de Gabrielle musculoso, de buen aspecto, esta consumido y demacrado. Mientras se desata para quitarse las botas, Xena ve los bultos de su columna vertebral empujar la carne en donde esta dibujado su tatuaje.

 

Tragando saliva contra un violento ataque de nuevas lágrimas, Xena continua observando como Gabrielle se desliza con indiferencia hacia el agua vaporosa. No desea otra cosa que poder alcanzarla y consolar a su amada, pero otra vez, las palabras de Gabrielle acallan sus actos. Y por primera vez, la verdad de su decisión llena su alma.

XENA
(voz quebrada por las lagrimas)
No puedo regresar.

FUNDIR A NEGRO

FIN ACTO PRIMERO

ACTO 2