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ACTO TERCERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. PÁRAMO DEL BOSQUE - DÍA

 

Raya, Deliz, y sus amigas atacan a Xena. El ataque es preciso... silencioso... mortal... y si se hubiera tratado de otra persona en vez de Xena la que estaba sentada en la roca, hubiera sido un ataque muy rápido.

 

Xena las oye al comenzar a acercarse. Sonríe malévolamente. Al alcanzarla las Amazonas, Xena reacciona.

 

Desafortunadamente para las Amazonas, han pillado a Xena con un humor de perros.

 

RAYA

¡Ahora veremos qué es lo que quieres en realidad!

¡Amazonas, atacad!

 

Raya salta sobre la espalda de Xena. Xena la agarra y la tira al suelo por encima de su hombro mientras esquiva el ataque de Deliz.

 

Deliz pasa junto a ella, después se gira y hace un barrido con la espada.

 

Xena la siente venir y sigue girando en círculo, poniendo el cuerpo de Raya delante a forma de escudo. La espada de Deliz hiere a Raya en el hombro y su sangre salpica por doquier.

 

Xena libera a Raya y se aleja chocando contra Deliz. Xena suelta un grito al dispararle otra de las Amazonas. Xena coge la flecha y se la lanza de vuelta a la Amazona, la cual la esquiva frenéticamente.

 

Deliz se recupera  y vuelve a atacar a Xena. Xena se encuentra con ella a mitad de camino, desenvainando su espada y rechazando el ataque de Deliz. Xena deja escapar otro grito y con un salvajismo extremo prácticamente parte en dos la espada de Deliz. Deliz se tambalea hacia atrás. Xena la persigue, mandando por los aires el arma de Deliz con otro golpe.

 

 

Otra Amazona aparece por la espalda de Xena. Tiene una flecha en la mano, pero en vez de ponerla en el arco la usa como una pequeña lanza. La Amazona salta hacia la espalda de Xena y arremete con la flecha por debajo de la vaina de la espada.

 

La punta de la flecha entra en contacto con la armadura de cuero de Xena – después Xena se retuerce y gira, agarrando la flecha y sacándosela antes de terminar el giro. Xena golpea fuerte y le clava la punta de la flecha en el estómago a la Amazona.

 

La Amazona grita.

 

XENA

Esto es de verdad.

 

 

Xena coge en voladas a la Amazona y la lanza contra la otra que queda. Ambas caen al suelo. Xena se gira y se inclina hacia delante, agarrando a Deliz y clavándola en el suelo como si la alta mujer fuera un reacio potrillo.

 

Xena se arrodilla sobre el pecho de Deliz y le hace los puntos de presión a ambos lados del cuello.

 

DELIZ

¡Agghhh!

 

XENA

(gruñendo)

No tienes mucho cerebro, pero he

cortado el flujo de sangre a él. Dime porqué

intentáis matarme o dejaré que las pocas neuronas

que te quedan mueran a la par que tú.

 

DELIZ

¡Auugghghh!

 

Xena espera. Obviamente Deliz se está muriendo. Deliz alza la mirada para encontrar una completa falta de compasión en los ojos de Xena.

 

DELIZ

(Continúa)

¡De… de acuerdo! ¡Hablaré!

 

Xena libera los puntos de presión.

 

XENA

Habla. Si he de hacerlo de

nuevo, te mataré al instante.

 

Raya está cerca, gruñendo por el dolor. Las dos Amazonas restantes están caídas en el suelo cerca de unos árboles. Deliz las ve y reconoce que no tiene elección.

 

DELIZ

No te importamos.

 

XENA

No te creas. Siempre me preocupo

por la gente que intenta cortarme la

garganta. Por eso he vivido tanto tiempo.

 

 

DELIZ

No eres una Amazona. Ninguna ceremonia

lo cambiará. No te seguiremos.

 

Xena agarra a Deliz por el cuello de la camisa y la levanta de forma que quedan nariz contra nariz.

 

XENA

Tienes razón. No me

importáis en absoluto.

 

DELIZ

¡No entregaremos nuestras tierras!

 

XENA

En eso también tienes razón. Quedareis

muertas y enterradas en ellas.

 

 

Xena sacude a Deliz.

 

XENA

(Continúa)

Os guste o no,

di mi palabra de que salvaría

a las Amazonas y así lo haré.

 

Xena se levanta y suelta a Deliz. Mira con disgusto el páramo, después se marcha con rapidez en dirección a la aldea.

 

CORTE A:

 

INT. CABAÑA DE LA REINA AMAZONA - DÍA

 

Gabrielle está sentada ante la mesa pequeña de la cabaña, escribiendo en un pedazo de pergamino. Alza la vista al abrirse la puerta y sonríe al reconocer a Xena.

 

GABRIELLE

Ahí estás. Estaba a

punto de ir a buscarte.

 

Xena se detiene al cerrar la puerta.

 

XENA

Gabrielle...

 

GABRIELLE

Ven aquí y siéntate.

 

XENA

Ha surgido algo. Sobre

la ceremonia. Tenemos que...

 

GABRIELLE

¿Hablar del lazo de sangre?

 

 

La pregunta pilla a Xena desprevenida y lo muestra su rostro.

 

XENA

¿Lo sabes?

 

 

GABRIELLE

Claro. En caso de que los pergaminos no

fueran suficientemente explícitos, Tita Ephiny me

visitó para asegurarse que entendía

perfectamente en qué nos estábamos metiendo.

 

Xena se acerca y se sienta al lado de Gabrielle.

 

XENA

Podemos encontrar otra forma.

 

GABRIELLE

No quiero encontrar otra forma.

 

XENA

Gabrielle, pensémoslo.

 

GABRIELLE

¿Pensar el qué? Xena, tú y yo hemos

estado en el Tártaro y hemos pasado por él, la

una por la otra. Nos han crucificado juntas.

Hemos muerto y vuelto a la vida juntas,

y por nosotras. ¿Cuál, exactamente, es la parte

de ti que crees que no puedo manejar

si hacemos esta ceremonia?

 

Xena se pone en pie. Va hacia la ventana y después vuelve al lado de Gabrielle. Xena desenvaina la espada y se arrodilla ante la silla de Gabrielle, la espada entre ambas.

 

XENA

Esta parte.

 

Gabrielle mira la espada y después a Xena.

 

GABRIELLE

¿Crees que esa parte de ti no es

ya una parte de mi? ¿No me has visto

pelear últimamente o qué?

 

 

XENA

¿Amas matar, Gabrielle?

 

Gabrielle guarda silencio.

 

XENA

(Continúa)

¿Lo deseas? ¿Quieres saber

desde dentro lo que se

siente? Porque si seguimos con

esto, eso es lo que te pasará.

 

 

Gabrielle y Xena se miran por encima de la espada que sostiene Xena en sus manos. Se quedan quietas por varios minutos. Entonces Gabrielle se inclina y rodea con sus manos la hoja de la espada, con los dedos sobre el afilado borde.

 

 

GABRIELLE

Correré ese riesgo.

 

Xena mantiene la espada en su sitio.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Dijiste que sí, Xena. No

vas a librarte.

 

Xena permanece con gesto sombrío por unos instantes, después suspira y sacude la cabeza.

 

XENA

No quiero librarme.

 

Gabrielle sonríe y suelta la espada. Empuja la hoja a un lado y besa a Xena.

 

GABRIELLE

Estaremos bien. Además, tú

corres el mismo riesgo que yo.

 

Xena arquea las cejas.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Puede que un día te

despiertes escribiendo un poema.

 

 

Xena tiene un escalofrío. Al rato, Gabrielle tiene otro. Ambas se giran al escuchar gritos en la distancia, cada vez más fuertes. Se miran la una a la otra, después se levantan y corren hacia la puerta.

 

CORTE A:

 

EXT. CAMPAMENTO AMAZONA - DÍA

 

Dos de las Amazonas centinelas vienen corriendo por el resbaladizo camino que lleva a la aldea Amazona. Más Amazonas salen corriendo de entre los árboles para ver qué es lo que pasa.

 

Xena y Gabrielle llegan al centro de la aldea a la par que las centinelas. Las centinelas se detienen, sin aliento. Miran a su alrededor por un instante, como si buscasen a alguien, después se dirigen hacia Gabrielle.

 

CENTINELA #1

¡El bosque está ardiendo!

¡Por los dos lados!

 

La vigilante señala los lugares.

 

GABRIELLE

¿Dos fuegos?

 

 

XENA

Uno de más para ser una coincidencia.

 

CENTINELA #1

Hay hombres armados... a caballo. ¡Vienen

hacia aquí, al mismo tiempo que el fuego!

 

CENTINELA #2

¡Tenemos que prepararnos para la lucha!

 

Xena y Gabrielle intercambian miradas.

 

XENA

Iré a comprobarlo.

 

GABRIELLE

Vale. Ten cuidado.

 

Xena desaparece por el camino. Gabrielle la observa hasta perderla de vista, después se gira hacia las centinelas.

 

GABRIELLE

(Continúa)

Contadme todo lo que visteis.

 

CORTE A:

 

EXT. CAMINO DEL BOSQUE - DÍA

 

Xena va corriendo sola a lo largo del camino. Está tranquilo, y mira a su alrededor mientras avanza, atenta a todos los sonidos. Caen algunas hojas por el camino y salta sobre ellas.

 

En lo alto del acantilado se detiene y mira a su alrededor.

 

 

Todo parece estar en calma. Xena se encoge de hombros y continúa su camino. Corre por el borde de la montaña hacia el siguiente valle.

 

CORTE A:

 

INT. APOSENTOS DE LA REINA AMAZONA - DÍA

 

Gabrielle se está poniendo sus ropas ceremoniales que ha sacado de sus bolsas de viaje.

 

Parece perdida en sus pensamientos mientras se las pone, hasta que un leve golpe suena en la puerta.

 

GABRIELLE

Entra.

 

Adelia entra y se acerca a ella.

 

ADELIA

Ha pasado mucho tiempo

desde la última vez que vimos este estilo.

 

Gabrielle se ata la tira que va alrededor del bíceps.

 

GABRIELLE

Ha pasado mucho tiempo desde la última

vez que me las puse. Me sorprende que aun me valgan.

 

 

ADELIA

Me temo que no tenemos

máscaras que hagan juego.

 

Gabrielle hace un gesto de disgusto ante el espejo.

 

GABRIELLE

Supongo que a veces tengo suerte.

 

Se abre la puerta y entra Raya. Tiene el brazo en un rudo cabestrillo y tiene el hombro ampliamente vendado. Gabrielle se gira y la mira.

 

GABRIELLE

(Continúa)

¿Qué te ha pasado?

 

ADELIA

Le mordió tu perro guardián.

 

Gabrielle se pone las manos en las caderas. Con todas las pieles y objetos metálicos del traje, presenta una visión impresionante.

 

GABRIELLE

¿Vienes a presentar una queja?

 

 

Raya parece como si se hubiera tragado un limón.

 

RAYA

No.

(pausa, suspirando)

Pero una guerrera sabe cuando

envainar su espada. Sólo pido que...

majestad... recuerdes que todo lo que

hago es por amor a mi gente.

 

Gabrielle espera un rato mientras estudia a Raya en silencio.

 

Raya cambio el peso de su cuerpo de un pie a otro.

 

GABRIELLE

Lo entiendo, Raya. Pero has

de aceptar que Xena y yo hacemos lo

que estamos haciendo por el mismo motivo.

 

RAYA

Xena no nos ama. Nos desprecia.

 

GABRIELLE

Es vuestra única esperanza de supervivencia, Raya.

Piénsalo. Si tienes razón, entonces ella

está arriesgando su vida por vosotras igualmente.

 

 

Raya parece confusa.

 

ADELIA

La Reina Gabrielle está en lo cierto. Nuestra supervivencia

es lo que cuenta, no lo que dejamos atrás.

 

RAYA

Es fácil decirlo, pero

casi imposible hacerlo.

 

Raya se da la vuelta y se marcha. Gabrielle y Adelia cruzan las miradas. Gabrielle sacude la cabeza y se centra de nuevo en ajustarse los ropajes.

 

CORTE A:

 

EXT. LÍMITE DEL BOSQUE – ÁRBOL - DÍA

 

Xena se sube a un árbol. Se detiene a escuchar, después sacude la cabeza y escala un poco más.

 

Cerca de la copa del árbol se balancea en una rama y camina hacia la punta de la misma, agarrándose a una segunda rama para no perder el equilibrio.

 

Se detiene y olfatea el aire.

 

XENA

Maldición.

 

 

Xena se adelanta un poco y aparta las hojas, bajando una rama para tener mejor visión.

 

El árbol en el que está Xena está sobre un gran lodazal. Bajo ella hay un fuego destrozando el bosque y detrás de los arrasados árboles y maleza puede ver a los hombres.

 

Montones de hombres. Se está extendiendo un ejército por todas partes, quemando el bosque a su paso.

 

XENA

(Continúa)

No tiene buena pinta.

 

Ephiny aparece en la rama a su espalda y observa el panorama por encima de su hombro. No se espera que Xena la vea.

 

XENA

(Continúa)

Acércate más y

tendré que saltar.

 

Ephiny se sobresalta un poco.

 

EPHINY

¿Puedes verme?

 

Xena sonríe sin humor. Señala al ejército.

 

XENA

Es hora de que

cumpla la promesa que hice.

 

Ephiny observa el ejército.

 

EPHINY

Xena... amo a mi gente. Pero también

amo a mis amigas. No quiero salvar a

unas a costa de otras.

 

Xena se gira y baja de la rama, pasando a través del cuerpo de Ephiny.

 

XENA

No te preocupes. No me

apetece morir hoy.

 

 

Xena salta de la rama a tierra y comienza a correr. Ephiny la observa, después se toca la espalda por donde la ha atravesado Xena. Hace un gesto raro con la boca.

 

EPHINY

Ugh. No respeta a los muertos.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL TERCER ACTO

 

ACTO CUATRO