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ACTO PRIMERO
ABRE DE NEGRO:
EXT. CIUDAD - DÍA
Xena y Gabrielle desembarcan pasando por la pasarela hacía la bulliciosa ciudad portuaria. Xena se detiene y busca en el interior de la bolsa que lleva. Saca un pergamino y lo lee antes de volverlo a dejar en su sitio.
XENA Se supone que tenemos que encontrar a un hombre llamado Delivin. Es el dueño del establo local. Según Safo hay un carruaje esperándonos.
GABRIELLE ¿Un carruaje? ¿Insinúas que viajaremos como la realeza en vez de llenarlos el culo de astillas?
XENA A mi ya no se me clavan astillas en el culo. Está demasiado duro.
Gabrielle sonríe y mira el área en cuestión.
GABRIELLE No la última vez que yo lo vi.
XENA (ligeramente avergonzada) Sé buena.
Gabrielle se pega a su compañera y le dedica una sonrisa tonta.
GABRIELLE Como diría una amiga mía muy lista, ‘siempre soy buena’.
XENA Entonces hay días como hoy en los que eres una pequeña diablesa.
GABRIELLE (parpadeando con gesto de inocencia) ¿Quién, yo?
XENA Sí, tú.
Xena sonríe y golpea suavemente con el dedo la nariz de Gabrielle.
XENA (Continúa) Vamos. Me gustaría llegar antes que anochezca. La carta dice que su casa está al otro lado de la isla.
Se dan la vuelta y atraviesan las calles, buscando cualquier señal de los establos. Xena comienza a darse cuenta que la gente se las queda mirando. Con los sentidos a flor de piel, se da cuenta que no implican peligro alguno. Observa cómo la gente se hace a un lado y hablan entre murmullos, mirándolas de soslayo al pasar por su lado. Gabrielle golpea suavemente a Xena en el costado y le habla sin mover los labios.
GABRIELLE ¿Por qué nos miran así? ¿Tenemos algo que no han visto antes o qué?
XENA Ni idea. Quizás no estén acostumbrados a ver pasear a guerreras por aquí. Me da que éste no sería el tipo de lugar que escogerían para pasar las vacaciones.
GABRIELLE Tiene sentido. Quizá deberías quitarte la espada. No queremos que piensen que vinimos a crear problemas.
XENA Sobre mi cadáver.
Gabrielle le dedica una mirada a Xena que muestra claramente lo poco que le ha gustado esa frase.
XENA (Continúa) Lo siento, mala elección de palabras.
Al final, Xena decide encargarse del problema y se acerca a uno de los habitantes.
XENA (Continúa) Perdone
El HOMBRE se gira, las mira a las dos y se centra en Gabrielle. En su rostro aparece una enorme sonrisa.
HOMBRE Querida, estás preciosa. Me gusta lo que te has hecho en el pelo. Pero el traje definitivamente NO te pega.
Xena y Gabrielle se miran la una a la otra, seriamente confundidas. Gabrielle se aclara la garganta y sonríe.
GABRIELLE Gracias. (pausa) Creo.
Xena se adelanta un paso hacía él y le llama la atención.
XENA ¿Podría decirnos dónde están los establos?
El hombre se las queda mirando profundamente confundido también, pero se encoge de hombros y señala el extremo de la calle.
HOMBRE Recto por aquí hasta el final y a la izquierda. Imposible perderse.
XENA Muchas gracias. Vamos, Gabrielle.
Mientras se alejan una MUJER aparece al lado del hombre. Se queda mirando marchar al dúo y después mira a su marido.
MUJER Parece que Safo ha encontrado a otra.
HOMBRE Y algo pasa. La guerrera la ha llamado Gabrielle.
MUJER No creo siquiera que quiera saber el porqué. Es una mujer muy, muy extraña.
CORTE A:
EXT. CIUDAD - DÍA
Tras lograr encontrar los establos Xena llama a la puerta a la par que mete la cabeza dentro para ver si hay alguien.
XENA ¿Hola? Delivin, el joven hospedero aparece por la parte trasera, limpiándose las manos en un trapo. No las mira mientras se acerca a la parte principal de los establos. Se mete el trapo en el bolsillo y alza la vista.
DELIVIN ¡Ah, eres tú! Tengo listo tu carruaje. Preparado para ir dónde quiera que vayas.
XENA ¿Cómo?
Él se queda mirando a Xena y señala avergonzado a Gabrielle.
DELIVIN Su carruaje. Está preparado.
Xena comienza a preguntarse si todos los de la isla están un poco locos.
XENA Biiiiiien.
Gracias.
DELIVIN Dadme un momento para enganchar los caballos y podréis iros.
Delivin sale del edificio dejando atrás a Xena y Gabrielle mirándose desconcertadas.
GABRIELLE Ahora sé porqué nos mandó buscar.
XENA ¿Por
qué? GABRIELLE Porque
quiere que la saquemos de esta isla de locos.
XENA Me
pregunto que tipo de plantas tienen por aquí.
GABRIELLE ¿Qué? Me he perdido.
XENA Creo que ponen un poquito de beleño en el pan de nueces.
Gabrielle ríe pero deja de hacerlo al volver Delivin.
DELIVIN Todo listo. Será una estupenda tarde para viajar. Divertios.
XENA Lo haremos. ¿Querrás indicarnos el camino a seguir?
Delivin se queda mirando a Gabrielle y se encoge de hombros, confundido y gesticulando sin ton ni son.
DELIVIN Sabes cómo llegar. Sigue el camino hacia el sur hasta llegar a las puertas.
Gabrielle le sonríe, dedicándole el tipo de sonrisa que se pone cuando no quieres molestar a un loco y coge a Xena por el brazo.
GABRIELLE Gracias. Venga, Xena, vámonos.
Prácticamente Gabrielle saca a Xena del edificio hacia el carruaje. Xena, tras dudar unos instantes, sube a la par que Gabrielle al sumamente cómodo carruaje y se marchan por el camino hacia el sur.
CORTE A:
EXT. DÍA – CAMINO HACIA EL SUR
Xena tensa las riendas, deteniéndose junto a las puertas. Las puertas forman parte de una muralla tan extensa que no parece tener fin.
GABRIELLE ¿Ves?, tenía razón. Le tiene miedo a esta gente.
Xena baja del carruaje y ayuda a bajar a Gabrielle. Se acerca a las puertas y se queda mirando la gran campana que cuelga de la pared.
XENA Eh, mira esto. Es
una puerta y una campana. ¿Lo convierte en un timbre?
Gabrielle gira los ojos ante la pésima broma.
GABRIELLE Limítate a llamar.
Xena coge la cuerda y estira de ella. Un momento después se abren las puertas. Las recibe un joven extremadamente guapo. Éste abre la boca de par en par al ver a Gabrielle, y empieza a mirar hacia el terreno a su espalda y de nuevo hacia Gabrielle.
HOMBRE
JOVEN ¿Cómo has salido?
Gabrielle apoya la mano en la cintura.
GABRIELLE He venido en este carruaje.
HOMBRE
JOVEN Pero... XENA (cortándole) Mira, venimos a ver a Safo.
HOMBRE
JOVEN ¿Cóm...? No entien...
Xena le corta de nuevo.
XENA ¿Está aquí o no?
HOMBRE
JOVEN Obviamente. GABRIELLE (murmurando) Para ti, tal vez.
XENA Déjanos entrar.
El hombre joven da un paso atrás y les deja libre el paso.
HOMBRE
JOVEN (tartamudeando) Sí, claro, lo siento.
XENA Por fin.
Pasan por su lado. Él coge la rienda de los caballos y los conduce al otro lado de las puertas, la cual cierra una vez han pasado todos. Le da las riendas a otro hombre que está cerca de él y después se da prisa para alcanzar a Xena y Gabrielle.
HOMBRE
JOVEN (a
Gabrielle) Por favor, perdóname. No quería molestarte.
Es que me impresionó mucho verte allí.
GABRIELLE Nos
ha pasado mucho de eso hoy.
Lo que realmente me gustaría es ir a algún sitio y descansar un poco.
HOMBRE
JOVEN Claro.
Claro. El hombre joven prácticamente corre para adelantarse unos pasos, guiándolas hacia la casa. Las lleva por un gran recibidor hasta detenerse y hacerles una reverencia.
HOMBRE
JOVEN (Continúa) Iré a ver como va la cena. Os la traeré a la habitación.
Antes que ninguna de las dos pueda decir palabra el hombre vuelve por el camino seguido y desaparece. Observan cómo se marcha y después miran el gran recibidor con media docena de puertas a cada lado.
GABRIELLE ¿Sabrías decirme cual es la nuestra?
XENA Como si me importara. Elige una.
FUNDIDO A NEGRO.
FIN DEL PRIMER ACTO
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