Guía Episodios Introducción Acto 1 Acto 2 Acto 3 Acto 4

ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. VALLE DE MONTAÑA - DÍA

 

Xena y Gabrielle entran en un  despampanante valle lleno de hermosos árboles, de bellas flores y de bonitas cascadas. Es un cuadro perfecto, y, mientras caminan atravesando un campo con hierba hasta las rodillas, un grupo de mariposas levanta el vuelo y las sumerge en un universo de colores.

 

Gabrielle se detiene a observarlas.

 

GABRIELLE

Guau

 

Xena se pone a su lado y apoya el antebrazo en el hombro de Gabrielle.

 

 

XENA

Debo de estar haciéndome vieja. Le estoy cogiendo

el gusto a esto de contemplar el paisaje.

 

 

Gabrielle lanza a Xena una mirada divertida.

 

GABRIELLE

Vamos, abuelita.

 

Continúan cruzando el valle. Parece desierto. No hay más gente a la vista, ni siquiera caminos ni ninguna señal de que pueda estar habitado.

 

GABRIELLE

(continuando)

Seguro que se está tranquilo aquí.
Tenias razón.

 

Xena mira a su alrededor.

 

XENA

Nunca hubo mucha civilización por
estas tierras. Yo y.... mi ejército pasamos
por aquí después de dejar  Amphípolis.

 

Gabrielle mira a Xena.

 

GABRIELLE

Cierto. Sin embargo la civilización no está tan lejos, ¿no?
Justo al otro lado de esa cadena montañosa.

 

Xena asiente . Mira en la dirección que Gabrielle mencionó y acto seguido pierde su mirada en el infinito.

 

XENA

Lo que queda de ella.

 

 

Gabrielle arranca un tallo de hierba y la va masticando mientras camina. Se dirigen hacia un área llana al fondo del valle y próxima a la orilla de un pequeño arroyo.

 

Cuando llegan, Gabrielle deja sus cosas y se dirige a los árboles cercanos a buscar leña. Xena coge los paquetes de las alforjas de Argo y comienza a preparar el campamento.

 

Ninguna habla. Trabajan juntas en confortable silencio realizando tareas largamente practicadas. Gabrielle se arrodilla y organiza la leña mientras Xena va al arroyo y llena los recipientes de agua.

 

Xena se detiene y prueba el agua. La encuentra aceptable, por lo que llena  los odres, así como un pequeño pote negro que lleva a donde Gabrielle está trabajando.

 

Gabrielle toma el pote. Sin comentarios le da unas palmaditas en la pierna a Xena. Xena le revuelve el pelo y a continuación se dirige hacia una roca cercana, que está medio enterrada, y se sienta encima.

 

XENA

(continuando)

Parece que el agua está estupenda.
¿Te apetece un chapuzón?

 

 

Gabrielle acaba de encender el fuego. Descansa el codo sobre su rodilla y mira hacia el riachuelo.

 

GABRIELLE

Seguro. Tengo la espalda un poco
dolorida. Me irá bien.

 

Una mirada de preocupación cruza el rostro de  Xena. Comienza a levantarse y después cambia de opinión y continua sentada. Se empieza a quitar las botas.

 

XENA

Podrías haberlo
mencionado antes.

 

Gabrielle mira a Xena por encima del hombro. En su cara una expresión de amable comprensión, aunque Xena no la ve.

 

GABRIELLE

Si me hubiese sentido tan mal
lo habría hecho.

 

Gabrielle se incorpora sacudiéndose las  manos. Coge con disimulo el pote de agua y, con un veloz movimiento, remoja a Xena.

 

GABRIELLE

(continuando)

Te echo una carrera hasta el agua.
Esto es lo que se llama salir con ventaja.

 

Gabrielle arranca a correr hacia el riachuelo quitándose la ropa por el camino.

 

Xena se queda pasmada, el agua chorreándole del pelo.

 

XENA

Tú, pequeña....

 

Xena se arranca las botas y las espinilleras y sale como un rayo a por ella. Ambas llegan a la vez,  y en un estado de desnudez parecido se lanzan al agua, ocasionando un considerable estrépito.

 

Sus risas son el único sonido humano que puede oírse.

 

 

CORTE A:

 

EXT. CAMPAMENTO - NOCHE

 

Xena está recostada de lado sobre su lecho, la cabeza apoyada en el puño. Observa como Gabrielle escribe en su diario.

 

Se ha hecho tarde. Las estrellas están en todo lo alto y los grillos resuenan a su alrededor.

 

XENA

Parece que no voy a ser capaz

de dormir con todo este alboroto.

 

Gabrielle sonríe.

 

GABRIELLE

Mejor para mí. Recuérdame que me

lleve algunos de esos con nosotras.

 

Xena lanza a Gabrielle una mirada. Gabrielle sonríe.

 

XENA

¿Como sigue tu espalda?

 

GABRIELLE

Bien, de veras.

 

Los ojos de Xena se entrecierran considerándolo.

 

XENA

¿De verdad?

 

 

GABRIELLE

(ligeramente exasperada)

Xena.

 

XENA

De acuerdo. Me disponía a ofrecerte un
masaje en la espalda, pero si ya estás bien....

 

GABRIELLE

Oo... bueno, ¿sabes?,  ahora que

lo mencionas....estoy un poco rígida.

 

Xena sonríe burlona. Se levanta y va al lado de Gabrielle, recostándola con gentileza. Gabrielle, de buen grado, se estira sobre el estómago, descansando la barbilla sobre las  manos mientras Xena comienza a trabajar.

 

GABRIELLE

(continuando)

Se está tan bien aquí,
 nosotras dos solas.

 

Xena se muestra complacida al oírlo.

 

XENA

Ha pasado mucho tiempo.

 

GABRIELLE

Es casi como si....

 

Desde bastante lejos, sobre los árboles, se escucha un grito.  Gabrielle cesa de hablar y mira sobre su hombro a Xena. Xena le devuelve la mirada.

 

Suspiran simultáneamente y Xena se levanta y le ofrece la  mano a Gabrielle. La ayuda a incorporarse y ambas comienzan a vestir sus armas.

 

GABRIELLE

(continuando)

Lo sabía, era demasiado bueno para que durase.

 

 

XENA

¿Prefieres quedarte aquí y

esperar? Yo me ocuparé de esto.

 

Gabrielle lanza a Xena una de esas miradas. Xena frunce el ceño, pero tan solo sacude la cabeza. Sube sobre Argo y se vuelve, ofreciéndole a Gabrielle su mano para montar detrás.

 

GABRIELLE

Puedo correr.

 

XENA

Argo corre más rápido. Vamos.

 

Tras la consabida protesta, Gabrielle permite que la suban a bordo, galopando juntas hacia los sonidos del caos.

 

CORTE A:

 

EXT. CLARO DEL BOSQUE - NOCHE

 

El claro está lleno de  hombres, antorchas, gritos y ruidos de pelea. A excepción de la luz de las antorchas, está oscuro y es muy difícil apreciar lo que está pasando.

 

Xena y Gabrielle cabalgan hasta del límite del claro y descienden desde el lomo de Argo, deteniéndose.

 

GABRIELLE

Vale.¿Quienes son los malos?

¿Lo echamos a cara o cruz?

 

Xena realiza una rápida valoración.

 

XENA

Ve a por los que atacan y no a

por los que se defienden.

 

 

Xena se lanza en medio de la lucha. Agarra al primer mugriento individuo que ve golpeando a alguien y le sacude en la cabeza con el puño. El  hombre ni se inmuta. Xena está sorprendida, arma el brazo para golpearlo de nuevo y acto seguido el sujeto se derrumba, convirtiéndose en un ruidoso montón de chatarra.

 

Xena mira su puño, después al hombre,  sacude la cabeza y se va a por el rufián más cercano.

 

Gabrielle selecciona a sus oponentes con más cuidado. Se agacha entre dos  hombres que forcejean y gira,  zancadilleando limpiamente al que parece más agresivo.  Su oponente es un individuo mayor cuyas ropas, indescriptibles, componen una improvisada armadura. Él se aparta de la trayectoria de las botas de Gabrielle mientras esta golpea al semi-incorporado rufián en la mandíbula, dejándolo inconsciente.

 

HOMBRE

¡Gracias!

 

Gabrielle sonríe, pero sus ojos se dilatan al ver a dos asaltantes más, armados con mazas, cargando hacia ellos.

 

GABRIELLE

Déjalo para luego.

 

El hombre se vuelve y ve a los dos secuaces atacando. Comienza a correr hacia ellos pero Gabrielle se interpone y lo fuerza a detenerse, so pena de chocar con ella.

 

HOMBRE

¡Vigila! ¡Quítate de en medio!

 

GABRIELLE

(señalando)

¡Eh!, ¡mira allá!

 

El  hombre se gira, lo cual deja a Gabrielle libre para enfrentarse a los rufianes.

 

Gabrielle saca sus sais y afronta al primero de los atacantes, atrapando su maza  y  golpeándole la cara con ella.  Se vuelve a encarar al otro, pero tiene que agacharse dado que Xena, que casualmente pasaba por allí, lo hace pasar volando de una patada por encima suyo.

 

GABRIELLE

(continuando)

¡Eh!

 

XENA

Si duermes la siesta,  te  pierdes la fiesta.

 

Xena se aleja con una pirueta, dando patadas y puñetazos para pasar a través de un grupo de atacantes, dispersándolos a su paso.

 

GABRIELLE

(gritando)

No estaba durmiendo.

 

 

Gabrielle gira buscando otro blanco. Ahora ya se hace evidente que hay muchos más atacantes que defensores, y aún son más los que entran corriendo desde  el borde lejano del claro.  Gabrielle recoge una lanza y alcanza a uno de ellos, justo cuando está a punto de golpearla en la cabeza. El extremo de la lanza le acierta en la ingle y él emite un sonido lo suficientemente alto como para quebrar el vidrio.

 

Uno de los defensores ve a los nuevos asaltantes.

 

  HOMBRE

¡Hay demasiados! ¡Tenemos que
salir de aquí! ¡Corred! ¡Huyamos todos!
¡Dejémosles los carromatos!

 

Los asaltantes capturan los bienes de un carromato y huyen, a la vez que los defensores se dispersan. Está demasiado oscuro, y por miedo a atacar a inocentes Xena y Gabrielle vacilan, permaneciendo espalda contra espalda en el centro del claro mientras los atracadores escapan con el botín.

 

GABRIELLE

Xena, no podemos permitir
que se salgan con la suya.

 

Xena ve cómo el último de los salteadores desaparece en la oscuridad.

 

XENA

No sabemos cuantos de ellos
están todavía por ahí. Es demasiado
arriesgado el ir a cazarlos.

 

Gabrielle mira a Xena, enfunda sus sais y procede a ayudar a una de las víctimas a ponerse en pié.  Lentamente los defensores se reúnen en el claro, algunos cojeando, otros necesitando asistencia. Tres están más allá de toda ayuda y yacen muertos en tierra. Uno de los hombres, el primero al que Xena ayudó, viene hacia ella.

 

HOMBRE

Gracias, forasteras.
Os las merecéis.

 

XENA

¿Solo van detrás de vuestras mercancías?

 

 

HOMBRE

Por esta vez, sí. Creíamos que lograríamos
escabullirnos viajando de noche.

 

XENA

Mala idea.

 

El hombre mira a su alrededor, ve a los tres muertos y sus hombros se desploman.

 

HOMBRE

Chacales.

 

Xena observa la improvisada armadura.  Varios hombres similarmente vestidos se reúnen en torno a ellos, junto con un grupo que claramente parecen mercaderes.

 

MERCADER

¡¡Jaral! ¡Prometiste que nos protegerías!

 

XENA

Lo estaba intentando.

 

MERCADER

¿Intentando? Eso es lo único que hace, intentos.
Mientras tanto ¡nos están quitando hasta la camisa!

 

Varios mercaderes más cuchichean con aprobación. Gabrielle y  Xena intercambian miradas.

 

GABRIELLE

¿A dónde os dirigís? ¿Vais muy lejos?

 

 

MERCADER

Justo al otro lado de la cordillera, hacia
la ciudad. ¡Casi lo conseguimos!

 

XENA

Os ayudaremos a llegar.

 

JARAL

Quizá nos puedas dar algunas

ideas mientras tanto. Parece

que sabes lo que haces.

 

Xena medio sonríe ante el ligero cumplido. Gabrielle tan solo ríe entre dientes y sacude la cabeza.

 

MERCADER

Cualquier idea será mejor que lo que hemos

estado haciendo. ¡Nada está funcionando!

 

XENA

Gabrielle, quédate aquí y ayuda

a los heridos. Yo iré a buscar nuestras cosas.

 

Xena monta sobre Argo y se aleja cabalgando antes de que Gabrielle tenga ocasión de protestar. Gabrielle comienza a decir algo pero se contiene.  Camina hacia el herido más próximo arrodillándose al su lado e intentando alcanzar un trozo de tela con la que vendar sus heridas.

 

CORTE A:

 

EXT. PEQUEÑA ALDEA - NOCHE

 

Xena, Gabrielle, el resto de defensores y los mercaderes, se acercan a la entrada de una pequeña villa situada en el interior de un bosque de montaña.

 

Las puertas de la villa son de madera y, aunque robustas, no están pensadas para resistir ningún ataque serio. A cada lado de la puerta, marcando la entrada, se encuentra una antorcha encendida y a su lado un guardia ataviado de la misma guisa que los defensores.

 

Alrededor de la villa se distinguen señales de asedio. Los defensores están ojerosos y desmoralizados. Hay evidencias de ataques cerca de las puertas y sobre los muros de las pequeñas casas, además de en el interior de las tiendas. Parte del muro se encuentra ardiendo o ausente. Una choza está desplomada, los materiales sobre el suelo denotan que se haya en proceso de reconstrucción.

 

GABRIELLE

(aguantando la respiración)

Creía que no había ninguna ciudad

por los alrededores.

 

 

Xena la oye y se acerca. Está guiando a Argo, el cual transporta dos de los cuerpos.

 

XENA

No la había la última vez que estuve.

 

GABRIELLE

Xena, toda una civilización se podría

haber levantado y caído desde entonces.

 

XENA

Hah. Hah.

 

Gabrielle mira la villa con atención.

 

GABRIELLE

Parece que están pasando por malos

tiempos. Tal vez *podamos* ayudar.

 

XENA

Tal vez.

 

Los guardias abren las puertas y se adentran en la ciudad. Es tarde, pero varias puertas se abren al oírlos y la gente sale afuera, mostrando su desaliento al ver los cuerpos de los muertos. Jaral los lleva hacia la plaza de la villa.

 

JARAL

Puedes dejar los cuerpos aquí.

Yo tengo que ir a buscar a sus familias.

 

Xena le lanza a Jaral una mirada compasiva.

 

XENA

Dura tarea.

 

 

Jaral mira a Xena y ve comprensión en sus ojos. Consigue forzar una débil sonrisa.

 

JARAL

Iré a despertar al alguacil. Se sentirá

muy decepcionado. Él esperaba

que esta idea diese resultado.

 

XENA

¿Alguacil?

 

Los ciudadanos se están reuniendo, agitados. Se sienten asustados y frustrados.

 

JARAL

Él dirige nuestra milicia. Lo ha

intentado todo. Yo tan solo...

OH, aguarda, aquí viene.

 

Gabrielle ha permanecido un poco apartada y tiene buen campo visual de los ciudadanos que llegan. Uno es más alto que el resto y comienza a abrirse camino hacia el centro. Gabrielle lo divisa.

 

XENA

No puede ser gran cosa como alguacil si....

 

GABRIELLE

Xena.

 

Gabrielle sujeta con fuerza el antebrazo de Xena. Percibiendo que el tono de voz de Gabrielle solo puede significar problemas, Xena se coloca a su lado. Gabrielle señala hacia el hombre dirigiéndose a ellas. Jaral mira también.

 

JARAL

Sí, ese es el alguacil.

 

Xena y Gabrielle se miran la una a la otra y después al hombre.

 

GABRIELLE

Xena, ese es....

 

XENA

Mi hermano Toris. Sin duda.

 

 

Ahora treinta años mayor que su hermana, Toris es un hombre que ha superado ampliamente la madurez y que va vestido con una armadura similar a la de los demás. Él se protege los ojos de la luz de la antorcha y mira a través de la plaza, directo hacia ellas.

 

Con furia y asombro manifiestos, se sobresalta al verlas.

 

GABRIELLE

Uh OH.

 

 

XENA

Supongo que no va a ser

una cálida reunión familiar.

 

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL PRIMER ACTO

 

ACTO DOS