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ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. CAMPAMENTO - MAÑANA

 

Gabrielle está profundamente dormida, habiendo pasado la mayor parte de la noche ahuyentando las pesadillas de Xena. Solo cuando empieza a romper el amanecer es cuando es capaz de cerrar los ojos en busca del necesitado descanso.

 

Xena, por otra parte, está levantada y lista.  Ya ha matado y desollado varios conejos y está friéndolos  en la sartén después de cubrirlos con varios especias robadas del escondite secreto de Gabrielle. Un pequeño cazo está calentando agua para el té.

 

Agachada sobre el fuego y moviendo los conejos en la sartén con un fino objeto de metal parecido a una espátula, se estira y capta el sonido de alguien intentando entrar a escondidas en el campamento.

 

Sin mirar, agarra la espátula, señalando en la dirección del aún medio escondido merodeador.

 

XENA

Yo no lo haría si fuera tu.

 

Todos los sonidos cesan mientras el bandido se queda helado en su sitio, sorprendido al ser advertido.

 

Un momento después, empieza a moverse hacia delante de nuevo, viendo como Xena tranquilamente ha vuelto a sus tareas en la cocina.

 

XENA

(continua)

No estoy bromeando.

 

Xena señala tras ella con la espátula.

 

XENA

(continua)

Se pone de muy mal humor cuando

no duerme lo suficiente.

 

El bandido mira más allá de su cubierta de árboles al campamento, donde ve a Gabrielle durmiendo pacíficamente sobre un revoltijo de pieles. Se ríe y sigue adelante.

 

Xena suspira, aunque sus ojos están brillando.

 

XENA

(continua)

No digas que no te avisé.

 

 

Sin levantar la mirada, Xena de manera experta, lanza la espátula, que golpea al bandido en el brazo, lo que le hace gruñir y dejar caer su arma. Su compañero pasa raudo a su lado hacia el claro, sus propias armas levantadas.

 

Saltando sobre el fuego, Xena rueda hasta ponerse entre dos de los hombres, agarrándoles por la parte delantera de sus mal emparejadas armaduras y golpeando sus cabezas.  Dejando caer a uno, levanta al otro y lo lanza sobre su hombro, el hombre aterriza con un golpe sordo a la izquierda de la aún dormida  Gabrielle.

 

GABRIELLE

Ahora no, Xena.

 

Gabrielle rueda de lado y se acurruca en sus pieles.

 

Sonriendo, Xena cae sobre otro atacante con un rápido directo a su barbilla, después lo lanza sobre su hombro, aterrizando inconsciente al otro lado de  Gabrielle.

 

GABRIELLE

(continua)

Xena… ¿por favor?

 

Xena se gira a tiempo de evitar ser acuchillada por el líder de los bandidos que ha recuperado su arma y la está atacando con un torpe movimiento de su mano izquierda. 

 

Agachándose ante el golpe,  se acerca y le golpea, lanzándole hacia atrás. El avanza de espaldas tropezando con el fuego y aterriza de un salto a los pies de Gabrielle.

 

Gabrielle ha tenido suficiente. Rodando sobre su espalda, se incorpora, furiosamente apartando el pelo de sus ojos justo a tiempo de ver a una sonriente Xena sujetando la sartén que ha logrado rescatar del tambaleante bandido. 

 

Gabrielle mira a sus tres invitados, después de nuevo a Xena. Sus ojos se cierran, concentrados en la sartén.

 

GABRIELLE

(continua)

No lo hiciste.

 

 

Xena sonríe impenitente.

 

XENA

¿Desayuno?

 

CORTE A:

 

EXT. CAMINO EN EL BOSQUE - MEDIA MAÑANA

 

El tiempo se ha hecho más frío, y Xena y Gabrielle están ambas arropadas con sus abrigos de piel mientras marchan por un camino forestal. Gabrielle, en deferencia a su recientemente curada espalda y piernas, está sobre Argo mientras Xena camina delante dirigiendo al caballo.

 

Gabrielle se mueve en la silla y suspira.

 

GABRIELLE

Xena.

 

XENA

¿Mm?

 

GABRIELLE

¿Podemos parar? Quiero

bajar y caminar un rato.

 

XENA

Gabrielle, sé que piensas que te estoy mimando,

pero si queremos llegar a Poteidia a tiempo

 para el solsticio, tenemos que movernos rápidamente,

y no quiero que sobrecargues tus músculos.

 

GABRIELLE

Lo sé, pero....

 

Xena se detiene, se gira y se aproxima a su compañera, posando una mano sobre su rodilla.

 

XENA

Si realmente quieres caminar, no te detendré.

Es solo… que no me gusta verte sufrir.

 

Gabrielle lee varios mensajes en los angustiados rasgos de Xena, y suspira una vez mas.

 

GABRIELLE

De acuerdo. Supongo que un poco

mas sobre este animal no me matará.

 

Argo relincha, sumamente ofendida.

 

GABRIELLE

(continua)

Lo siento, Argo.

 

Argo relincha de nuevo.

 

Sonriendo, Xena palmea la pierna de Gabrielle, pero antes de que pueda volverse, se queda quieta, la cabeza levantada.

 

GABRIELLE

(continua)

¿Más bandidos?

 

XENA

Seis. Allí delante.

 

 

Gabrielle enrolla sus ojos.

 

GABRIELLE

¿Qué está pasando? Creí que ya habíamos

alcanzado nuestro requisito de una lucha por día.

 

XENA

Aparentemente no.

(pausa)

Gabrielle....

 

GABRIELLE

(acaloradamente)

No me digas que espere aquí, Xena, porque

te daré en la cabeza con mi bastón si

pronuncias una sola palabra de esa frase.

 

Xena sonríe. 

 

XENA

Solo estate preparada.

 

El aire repentinamente se llena de los sonidos de hombres gritando. Los bandidos cargan contra ella, en fila de a uno en el estrecho camino. 

 

Riendo para si misma, Xena agarra al primero de los bandidos, le gira y lo empuja hacia Gabrielle, que cumple parte de su previa amenaza y le golpea en la cabeza con su bastón. Cae sobre un charco en el suelo.

 

Los bandidos número dos, tres, cuatro y cinco son despachados de la misma manera hasta que Argo está totalmente rodeado de hombres inconscientes. El caballo expresa su disgusto ruidosamente.

 

Sacudiendo la cabeza, Xena agarra las riendas de Argo y dirige al caballo y al jinete lejos del resto de los atacantes.

 

CORTE A:

 

EXT. CAÑADA FORESTAL - PRIMERA HORA DE LA TARDE

 

Un pequeño arroyo, parcialmente congelado, corre a través de la cañada. Argo bebe en el arroyo mientras Xena y Gabrielle envuelven lo último de su ligera comida, preparándose para volver al camino. Mientras lo hacen, ambas oyen inequívocos sonidos de otro grupo de bandidos encaminándose en su dirección.

 

GABRIELLE

¡Otra vez no!

 

Gabrielle mira al cielo.

 

GABRIELLE

(continua)

¿Quién se ha meado en tus

gachas esta mañana?

 

 

Dos hombres jóvenes, ni siquiera lo suficientemente mayores para afeitarse todavía, irrumpen en el claro con las armas levantadas. Sus espadas son casi tan largas como ellos y es obvio que nunca han visto una pelea en su vida.

 

Xena deja pasar al primero, que pasa corriendo y casi choca con Gabrielle.  Ella le desarma fácilmente, después le golpea por detrás con la punta de su sai, mandándole gritando al bosque.

 

Xena agarra por el cuello al segundo chico, que instantáneamente cae de rodillas, con un pequeño rastro de sangre goteando de su nariz .

 

Xena se arrodilla junto a él, encolerizada.

 

XENA

Conoces como va.

 

JOVEN

(atragantándose)

Treinta segundos... no sangre... muerte….

 

XENA

Chico listo. Tan listo que estoy segura que serás capaz

de contestar a mis preguntas sin problema.

 

El joven asiente.

 

XENA

(continua)

¿Por qué ese repentino interés en atacarnos?  ¿Hay

otra gratificación que no conozcamos?

 

JOVEN

B… blanda.

 

Xena mira a Gabrielle, que se encoge de hombros.

 

XENA

¿Blanda?

 

JOVEN

¡Tu!  Te has… ablandado… no chakram…

fácil de… matar… .ser famoso… ¡por favor!

 

GABRIELLE

Xena....

 

Resoplando, Xena libera del pinzamiento al chico, después tira hacia arriba de él por la parte delantera de su chaleco, sujetándole fácilmente a dos pies del suelo sin ningún esfuerzo.

 

XENA

¿Esto te parece ‘blando’, chico?

 

 

Los ojos del chico están abiertos como platillos.

 

JOVEN

N-no.

 

XENA

Buena respuesta.

 

Cambiando de mano, Xena desengancha su chakram de su agarre. Lo mantiene en alto para que el joven pueda verlo con facilidad.

 

XENA

(continua)

Ya que eres tan bueno contestando

las preguntas, tengo otra

para ti. ¿Cómo llamarías a esto?

 

JOVEN

Tu chakram.

 

XENA

Correcto de nuevo. Sabía que

eras un chico listo.

(pausa)

Entonces... si este es mi chakram,

¿Qué quiere eso decir?

 

Se hace el silencio mientras el joven lo piensa. La respuesta viene a él y sus ojos se abren aún mas, casi pareciendo tragarse su imberbe rostro.

 

JOVEN

¡Lo has recuperado!

 

Xena muestra sus dientes en una sonrisa nada alegre.

 

XENA

Correcto otra vez.

 

JOVEN

¡Del D-Dios de la Guerra!  ¡¡Tu…

recuperaste tu chakram de las manos de Ares!!

 

Xena baja al joven al suelo.

 

XENA

Felicidades. Has ganado el premio.

 

 

JOVEN

¿Mi… mi vida?

 

XENA

Bueno, eso y un consejo amistoso.

(pausa)

Vuelve a casa hasta que seas lo suficientemente

mayor para afeitarte. Y después de eso….

 

El chico asiente, mirándola ansioso.

 

XENA

(continua)

Si yo fuera tu elegiría otra línea

de trabajo. Eres demasiado

listo para ser un bandido.

 

JOVEN

(feliz)

¡S-si, señora!

 

Xena se endereza y mira a Gabrielle.

 

XENA

(murmurando)

¿Señora?

 

Gabrielle cruza los brazos y sonríe burlona.

 

XENA

(continua)

Adelante, sal de aquí antes

de que cambie de opinión.

 

El joven se aleja corriendo tan rápido como le llevan sus piernas, lo que es bastante rápido.

 

CORTE A:

 

EXT.  PRADO - MEDIA TARDE

 

Xena y Gabrielle están caminando por un camino con huellas de carros que pasa a través del inmenso prado. La hierba está oscura y quebradiza y un helado viento murmura y gime. Temblando, Gabrielle se envuelve apretadamente en su manto. Viendo esto, Xena pone un brazo alrededor de los hombros de Gabrielle y tira de ella acercándola.

 

Gabrielle le sonríe.

 

GABRIELLE

Gracias.

 

XENA

Es un placer.

 

Las dos oyen un débil sonido retumbar, y se detienen, mirando hacia el este.

 

GABRIELLE

Aquí vamos de nuevo.

 

XENA

Si son bandidos,

hay todo un ejército.

 

Otro débil sonido llega hasta sus oídos.

 

GABRIELLE

¿Montando ovejas?

 

 

Argo relincha y se echa para atrás, tirando de las riendas. Xena y Gabrielle dan un paso atrás a tiempo de evitar ser atrapadas por un pequeño rebaño de espantadas ovejas cruzando su camino.

 

Un momento después, un joven pastor aparece y se detiene delante de ellas, doblándose y jadeando.

 

PASTOR

Ayudadme. Oh por favor, ayudadme.

 

XENA

¿Son tus ovejas?

 

PASTOR

Si, y es mi primer día. Mi papá me dijo

que nos las dejara salir de los pastos, 

pero algo las asustó, y….

 

GABRIELLE

Está bien. Lo entendemos.

 

PASTOR

Mi papá me va a desollar si las pierdo, ¡sé 

que lo hará!  ¡¡Y se dirigen hacia el acantilado!!

 

Suspirando, Xena suelta a Gabrielle y se mueve hacia Argo.

 

PASTOR

(continua)

¡No!  ¡Les dan miedo los caballos!

¡Las asustarás aún más!

¡Oh, mi papá va a matarme!

 

Sacudiendo la cabeza, Xena tiende a Gabrielle las riendas de Argo y se acerca al chico.

 

XENA

Quédate aquí y estate listo para agruparlas

cuando vuelvan por este camino.

 

 

PASTOR

¿Pero cómo?

 

XENA

Déjame eso a mí.

 

Lanzando su grito de batalla, Xena va corriendo tras las dispersas ovejas. Su grito las sorprende, y reducen la velocidad un momento antes de seguir furiosas una vez mas. La momentánea vacilación es todo lo que Xena necesita. Se acerca a la parte trasera del rebaño en estampida y salta,  aterrizando delante de ellas, a solo unos pasos del límite del acantilado. Levanta los brazos.

 

XENA

(continua)

¡¡¡HAH!!!

 

Incapaces de detenerse, las ovejas se abalanzan sobre ella, casi pisoteándola bajo sus apestosos y retorcidos cuerpos.  Sujetándose con fuerza sobre el suelo, mantiene la línea, casi ahogándose por el hedor. Las ovejas finalmente se paran confundidas. Los talones de Xena están literalmente colgando en el límite del acantilado, y ella escupe un puñado de húmeda lana.

 

Resistiendo el casi abrumador deseo de convertir su no deseada carga en chuletas de cordero, empuja a la líder de las ovejas alrededor para que esté de cara al pastor y  Gabrielle.

 

 

XENA

(continua)

¡Adelante!  ¡Atrápalas!

 

Las ovejas la miran, balando débilmente.

 

XENA

(continua)

¡¡¡AHORA!!!

 

El rebaño se gira como si fuera uno y comienza a correr en la dirección por la que han venido. Gabrielle saca a Argo de su camino, y el joven pastor corre hacia delante, sacando una flauta de su morral, y comienza a tocarla.

 

Las ovejas instantáneamente se calman y se aproximan al chico, rodeándole y balando felices.

 

Xena se acerca al grupo, limpiándose el estiércol de las ovejas de sus piernas y brazos y con aspecto decididamente gruñón. Gabrielle se aproxima a ella, después se echa para atrás, abanicando el aire delante de su rostro. Xena le echa una mirada. Gabrielle sonríe.

 

PASTOR

¡Gracias, oh gracias!

¡Las has salvado a ellas y a mí!

 

XENA

(sonriendo ligeramente)

No hay problema.

 

PASTOR

Bueno, tengo que irme antes

de que Papá se enteré que me ido.

(pausa)

¡Hey! ¡La próxima vez que estéis en esta parte del

bosque, venid a visitarnos!  ¡Tenemos

el rancho de ovejas más grande de la zona!

 

GABRIELLE

Lo haremos.

 

 

PASTOR

No podéis perderos.

 

XENA

(torcidamente)

No me imagino que pudiéramos, no.

 

PASTOR

Solo buscar la señal que

diga PEEP.  Ese es mi papá.

(radiante)

Yo soy Beau.

 

Y así diciendo, el chico brinca alegremente de vuelta al bosque, dirigiendo su rebaño perdido a casa.

 

CORTE A:

 

EXT. ORILLA DEL RÍO - ÚLTIMA HORA DE LA TARDE

 

Xena y Gabrielle han alcanzado una meseta en una alta montaña y se han detenido ante un ancho y congelado río.

 

Gabrielle mira dubitativa al río.

 

GABRIELLE

¿Crees que el hielo es lo suficientemente grueso

para aguantarnos?  Estamos todavía

a principios de la estación.

 

XENA

No estoy preocupada por nosotras.

Sino por Argo.

 

 

Argo relincha de acuerdo.

 

Mientras Xena se aleja de la orilla para comprobar la fuerza del hielo, se oye un agudo sonido que resuena a través del aire .

 

GABRIELLE

¿Eso fue un grito?

 

Levantan la mirada cuando un gigantesco CRACK es seguido por más gritos aterrorizados.

 

XENA

¡Vamos!

 

La pareja corre por la orilla del río y rodea una amplia curva hasta que pueden ver la causa de los gritos.

 

Un grupo de niños están en mitad del río, pero una gigantesca grieta en el hielo los ha dejado encallados, haciendo imposible moverse hacia delante o hacia atrás sin riesgo de caer en las heladas aguas.

 

Mientras el dúo observa, el hielo vuelve a quebrarse de nuevo, dejando al grupo embarrancado sobre una inestable masa de hielo que se mueve en las turbulentas y agitadas aguas. Gritan de nuevo, agarrándose con fuerza los unos a los otros para evitar caerse en el río.

 

GABRIELLE

¡Xena!

 

XENA

Lo veo. Espera.

 

Volviendo a sus alforjas, Xena saca una larga soga. Atando un cabo a la montura de Argo, cincha el otro cabo fuertemente en torno a su cintura. Después vuelve junto a Gabrielle.

 

XENA

(continua)

Necesito que te quedes aquí y

guíes  a Argo por mi. Asegúrate

que no se asusta, ¿de acuerdo?

 

GABRIELLE

¿No podría serte de más 

ayuda yendo contigo?

 

 

XENA

Si, pero el hielo ya está

resquebrajado. No confío en que nos

aguante a las dos.

 

GABRIELLE

Bueno, yo peso menos que

tu. Debería ir yo.

 

Xena deja con urgencia una mano sobre su hombro.

 

XENA

Gabrielle, por favor. Confía en mi para esto.

El hielo está muy resbaladizo. No puedes

arriesgarte a caerte mientras

tu espalda sigue curándose. Después

tendría que ir yo de todas formas,

para traerte a ti y a los niños.

 

Gabrielle baja la mirada a sus botas y suspira.

 

GABRIELLE

Odio cuando tienes razón.

 

XENA

Te lo prometo. El próximo grupo de

chicos atrapados que encontremos,

serán todo tuyos, ¿de acuerdo?

 

Gabrielle la mira a los ojos, sonriendo ligeramente.

 

GABRIELLE

Adelante. ¿Y Xena?

 

XENA

¿Mm?

 

GABRIELLE

Ten cuidado. Por favor.

 

Xena sonríe.

 

XENA

Lo comprendes.

 

 

Mientras Xena cuidadosamente camina hacia el hielo, Gabrielle mira una vez mas al cielo.

 

GABRIELLE

¿Sabes ese deseo

que pedí la noche pasada?

(pausa)

No es esto a lo que refería.

 

El cielo permanece prudentemente en silencio.

 

CORTE A:

 

EXT. ORILLA HELADA - ÚLTIMA HORA DE LA TARDE

 

Xena se desliza con cuidado sobre el frágil hielo, manteniendo el equilibrio por pura suerte y habilidosa determinación. En un momento, ha llegado a la masa de hielo. Esta se ha reducido drásticamente mientras las agitadas aguas merman el hielo que queda, fundiéndolo rápidamente.  El grupo de niños la mira, con los ojos abiertos de par en par y temblando. El chico mayor, un pelirrojo en torno a los diez años, se levanta lo mejor que puede mientras sigue sujetando a los otros.

 

CHICO

(suspicaz)
¿Quién eres?

 

XENA

Mi nombre es Xena.

 

NIÑA

¿La Princesa Guerrera?

 

XENA

Algunos me llaman así.

 

NIÑO

(burlándose)

Estás mintiendo. La Princesa

Guerrera es una vieja dama.

 

NIÑA

Si, eso es lo que Thomus dice,

¡y él lo sabe todo!

 

XENA

El lo sabe todo, ¿verdad?

 

CHICO

Si. Lo sabe. El dice que puede

azotar a Xena con ambas manos

atadas a la espalda.

 

El hielo se balancea cuando una corriente de agua pasa por debajo de él. Los niños gritan aterrorizados, y la niña más pequeña, una niña de no más de cuatro años, se desliza en el borde.

 

Su pie ni siquiera tiene oportunidad de tocar el agua cuando repentinamente es atrapado en mitad del aire y aterriza junto a Xena, sana y salva.

 

XENA

¿Estás bien?

 

 

NIÑA MÁS PEQUEÑA

Hueles raro.

 

Xena suspira mientras baja la mirada a su manto cubierto de estiércol de oveja que no ha tenido tiempo de limpiar adecuadamente.

 

XENA

(más fuerte)

¿Estás bien?

 

La niña se tapa la nariz y asiente.

 

Xena se gira hacia el resto de los niños, aún agrupados sobre la, cada vez más pequeña, masa de hielo. Levanta los brazos.

 

XENA

De acuerdo. Vamos. Adelante.

 

CHICO MAYOR

¿Qué?

 

XENA

Saltad. Os cogeré.

 

NIÑO

Huh-uh. Estoy asustado.

 

XENA

Vamos. ¡Saltad! Estaréis bien.

 

NIÑO

¡NO!

 

XENA

¡SALTA!

 

El chico salta.

 

Xena le atrapa con facilidad y le coloca junto a la niña que ya ha rescatado. Le mira.

 

XENA

(continua)

¿Ves esa cuerda?

 

NIÑO

Si.

 

XENA

Quiero que te agarres muy fuerte

y la sigas de vuelta hacia esa preciosa señorita

que está allí junto al

caballo. ¿Puedes hacer eso por mi?

 

NIÑO

¡Claro!

 

XENA

Y llévate a tu amiga.

 

NIÑO

(ofendido)

No es mi amiga.

¡Es mi hermana!

 

XENA

Si. Bien. Adelante.

 

Mientras los dos niños se agarran con cuidado a la soga y se dirigen de vuelta a la orilla, Xena se vuelve al resto del grupo.

 

XENA

(continua)

¿Veis lo que están haciendo? Eso es

lo que todos vosotros vais a hacer también,

tan pronto como os saque de aquí. Ahora

vamos. El  siguiente, salta.

 

Los niños se mueven en grupo, medio saltando, medio cayendo en brazos de Xena. Intenta atraparlos a todos y ponerlos en camino.

 

Todos excepto el más pequeño que está acurrucado en lo que queda de hielo, temblando y llorando.

 

CHICO MAYOR

Es Procis.  No sabe nadar.

 

XENA

(furiosa)

¿¡No sabe nadar!? ¿Qué estaba

haciendo cruzando el río, entonces?

 

 

El chico baja la cabeza.

 

Xena suspira. Desatando la cuerda de su cintura, la coloca alrededor de la cintura del niño y la ata fuertemente.

 

XENA

(continua)

Asegúrate que el resto

llega a salvo.

 

CHICO MAYOR

¿Qué vas a hacer?

 

XENA

Ahora no importa. Vete.

 

El chico se va.

 

Xena cautelosamente camina sobre el hielo, teniendo cuidado de ser lo más cuidadosa posible para no provocar que se balancee y los mande a ambos al agua. 

 

El hielo se agita alarmantemente y, justo cuando Xena atrapa al acurrucado chico, se resquebraja por la mitad, dejando detrás una pieza apenas lo suficientemente grande para Xena

 

La distancia entre el hielo flotante y la masa estable es ahora más amplia para Xena como para simplemente volver andando, y su inestabilidad hace que cualquier intento de saltar será muy peligroso.

 

Viendo esto, Gabrielle rápidamente reúne a los niños en la orilla, agarrando su bastón y saltando sobre el hielo, deslizándose y usando el bastón para equilibrarse. En segundos, está en el límite de la amplia grieta en el hielo.

 

XENA

¡Gabrielle!  ¡Atrápalo!

 

Gabrielle deja caer su bastón y agarra al niño justo a tiempo de ver como el hielo flotando se balancea y Xena se hunde en el congelado río.

 

GABRIELLE

¡¡XENA!!

 

 

Balanceándose con el inquieto niño, Gabrielle mira fijamente el agujero en el hielo, clavando la mirada en las agitadas aguas.

 

GABRIELLE

(continua)

¡¡¡XENA!!!

 

Como si hubiera oído el grito de Gabrielle, Xena sale a la superficie, sujetándose con las manos en el hielo, y tirando de su cuerpo fuera del agua, completamente mojada y helada hasta los huesos.

 

GABRIELLE

(continua)

¡Xena!  ¡¡Gracias a los

dioses que estás bien!!

 

Xena sonríe a través de los apretados dientes.

 

XENA

Si. Solo un poco mojada.

 

CORTE A:

 

EXT. ORILLA - ÚLTIMA HORA DE LA TARDE

 

Mientras los niños rodean a Gabrielle, Xena permanece a un lado, secándose con una de sus pieles para dormir, después se envuelve con otra piel. Está mojada, congelada y huele a oveja. En una palabra, está de pena, pero siendo Xena está determinada a no demostrarlo.

 

GABRIELLE

Entonces, decidme de nuevo

porqué estabais cruzando el río

 

CHICO MAYOR

Íbamos a buscar

bayas para el Solsticio.

 

GABRIELLE

¿Vosotros solos?

¿Lo saben vuestros  padres?

 

CHICA MAYOR

No tenemos padres.

Somos huérfanos.

 

XENA

(en voz baja)

¿Qué pasa con los huérfanos

y el Solsticio?

 

 

Gabrielle la oye y le guiña un ojo antes de volver su atención a los niños.

 

GABRIELLE

No os estabais

escapando, ¿verdad?

 

CHICO MAYOR

¿Escapando? ¿Por qué

haríamos eso?

 

GABRIELLE

¿Os tratan bien?

 

CHICA MAYOR

¡Claro! ¡Nos encanta nuestro profesor!

 

NIÑA

¡Por eso íbamos a buscar

bayas!  ¡A él le encanta el pastel de bayas!

 

NIÑO

(triste)

Si. Y ahora no podremos

hacerle uno para el Solsticio.

 

Gabrielle mira a Xena.  Después de un momento, Xena asiente. Gabrielle sonríe a los niños.

 

GABRIELLE

Bueno, quizá podamos

ayudaros con eso.

 

Acercándose a Argo, Gabrielle busca en sus alforjas y saca un paquete envuelto en tela. Volviendo con los niños, desenvuelve el paquete, mostrando una enorme reserva de bayas de final de temporada. Los niños lo miran asombrados.

 

GABRIELLE

(continua)

¿Servirán estas?

 

CHICO MAYOR

No podemos tomarlas todas.

 

GABRIELLE

¿Por qué no?

 

NIÑO

¡Porque son tuyas!

 

Gabrielle vuelve a envolver el paquete y lo coloca entre las manos del niño.

 

GABRIELLE

Y ahora son vuestras. Considéralo

un regalo de Solsticio de Xena y de mi.

 

 

CHICA MAYOR

¿De verdad?

 

GABRIELLE

De verdad.

 

NIÑOS

¡Gracias!  ¡Gracias!

 

GABRIELLE

De nada.

(pausa)

Ahora, danos un segundo y os

llevaremos de vuelta a casa.

 

CHICO MAYOR

Oh no, no tenéis que hacer eso.

Está justo al otro lado de esos árboles.

 

GABRIELLE

¿Estás seguro?

 

CHICO MAYOR

Claro que estoy seguro. Después de todo,

llegamos hasta aquí bien, ¿no?

 

GABRIELLE

Bueno....

 

CHICO MAYOR

Estaremos bien. Vamos,

chicos. Volvamos a casa.

(pausa)

Gracias por el regalo de Solsticio,

y gracias a ti, Xena, por salvarnos.

 

Gabrielle sonríe. Xena asiente.

 

CHICA MAYOR

¡Feliz Solsticio!

 

GABRIELLE

Feliz Solsticio, chicos. 

Tened cuidado.

 

NIÑOS

¡Lo tendremos!

 

Después de observar como se alejan los niños, Gabrielle se acerca a Xena, que está temblando dentro de la masa de pieles.

 

GABRIELLE

(suavemente)

Hey.

 

XENA

Hey.

 

GABRIELLE

Una forma un poco fea de pasar el

día antes de la víspera del Solsticio, ¿huh?

 

XENA

(sonriendo ligeramente)

Sobreviviré.

 

Gabrielle sonríe.

 

GABRIELLE

¿Ayudaría esto?

 

Abriendo su mano, muestra un pequeño tesoro de bayas maduras, las favoritas de Xena. La sonrisa de Xena se ensancha.

 

XENA

Solo si tu me las das.

 

GABRIELLE

Eso puede solucionarse fácilmente.

 

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL ACTO PRIMERO
 

ACTO SEGUNDO