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ACTO TERCERO

 

FUNDIDO A:

 

INT. HABITACIÓN DE POSADA - AMANECER

 

Xena y Gabrielle están levantadas y preparadas para continuar su viaje. Si las acompaña la suerte, llegarán a Poteidia en vísperas del Solsticio, al anochecer.  Ambas parecen haber descansado bien y están mucho más relajadas que la noche anterior.

 

Gabrielle sonríe y retira su mano de la frente de  Xena, complacida ante la ausencia de fiebre.

 

XENA

¿Has acabado, mama?

 

Gabrielle la fulmina con la mirada.  Xena hace una mueca, sus ojos centelleantes.  Levantando las alforjas sobre su hombro, se gira hasta ponerse frente a su compañera.

 

XENA

(continuando)

¿Podemos seguir?

 

GABRIELLE

Adelante

 

 

VOCES

¡¡Al ladrón!! ¡¡Socorro!! ¡¡Al ladrón !!!

¡¡¡¡Detened al ladrón!!!!

 

Xena y Gabrielle se miran.  Xena abre de un portazo y ambas salen apresuradamente al vestíbulo, en dirección a las escaleras.

 

CORTE A:

 

INT. POSADA - AMANECER

 

La escena que se presenta en la sala principal de la posada es de un caos absoluto.  Varios hombres y mujeres bien vestidos yacen en el suelo, aparentemente aturdidos.  Otros van de aquí para allá charlando y discutiendo entre ellos, señalando hacia las puertas, ahora abiertas de par en par.

 

Gabrielle se arrodilla presta junto a una mujer, voluminosa y evidentemente rica, cuya herida en la cabeza, aunque pequeña, sangra profusamente. El marido, tan delgado él como gruesa ella, está sentado a su lado, gimiendo y retorciendo sus manos en torno a un decorativo pero inútil pañuelo de encaje.  Con una sonrisa, Gabrielle arranca el pañuelo de las manos del hombre y lo presiona contra la herida de su esposa, para detener la hemorragia.

 

Xena agarra al azar a uno de los hombres  y lo atrae hacia ella.

 

XENA

¿Qué ha pasado?

 

 HOMBRE

¡¡S...Se lo llevaron todo!!

¡¡¡Joyas, dinero, todo!!!

 

XENA

¿Quién? ¿Los conoces?

 

 

 HOMBRE

¡No los había visto nunca en mi vida!

 

XENA

¿Cuantos eran?

¿Por donde se fueron?

 

 HOMBRE

¿Cuatro, quizá cinco?

 

 HOMBRE  #2

¡¡yo vi. seis!!

 

SEÑORA #3

¡¡Ocho seguro!!

 

 HOMBRE  #4

¡¡Por lo menos diez!!

 

 HOMBRE

¡Se fueron hacia el este,

hacia las montañas!

 

 HOMBRE  #2

¡¡No, se fueron hacia el mar!!

 

 HOMBRE

¡Este!

 

 HOMBRE  #2

¡¡¡OESTE!!!

 

 HOMBRE

¡¡¡ESTE!!!

 

XENA

¿Gabrielle?

 

Alzando la mirada, Gabrielle percibe lo cerca que está Xena de un ataque de genio. Por ello, se encara al marido de la mujer herida y, cogiéndole la mano, lo hace presionar sobre en ensangrentado pañuelo sobre la frente de la mujer.

 

GABRIELLE

Apriete eso.

(pausa)

¡Gracias!

 

Poniéndose en pié de un salto, hace una señal con la cabeza a su compañera y,  juntas, abandonan la posada a la carrera.  El resto de la gente, después de mirarse los unos a los otros, salen en persecución de las diligentes mujeres.

 

CORTE A:

 

EXT. CIUDAD COSTERA - AMANECER

 

A pesar de lo temprano que es, la ciudad está abarrotada de gente y de mercancías, descargadas de los grandes barcos que se alinean en el puerto. La pista de los ladrones es clara debido a la senda de destrucción que han dejado atrás.  Carromatos rotos, mercancías arruinadas y cuerpos magullados ensucian las estrechas calles que llevan a los muelles.

 

XENA

¡Vamos!

 

Xena corre por encima, por debajo y alrededor de los escombros esparcidos en la calle.  Gabrielle, pegada a sus talones, alcanza el lugar donde cuatro hombres están intentando colocar derecho un gran carro volcado.  Xena salta hombres y carro. Gabrielle resbala, deteniéndose a punto de chocar con ellos. 

 

Gabrielle se mueve a la izquierda y los hombres se mueven a la izquierda. Intenta la derecha y ellos se mueven a la derecha.  De nuevo a la derecha y lo mismo.

 

GABRIELLE

¡Que nadie se mueva!

 

 

Los hombres obedecen.

 

Gabrielle sonríe.

 

GABRIELLE

¡Gracias!

 

Reanuda la carrera fintando a la izquierda y rodeando el obstáculo, llegando  justo a tiempo de ver cómo un gran barco sale de puerto. Un grupo de hombres, obviamente los ladrones, ríen y saludan al enfurecido gentío.

 

CORTE A:

 

EXT. MUELLE. PUNTO DE VISTA DE XENA - AMANECER

 

Siguiendo hacia abajo de la estrecha calle, Xena salta fácilmente sobre otro vagón volcado y cae de pié, a tiempo de ver cómo el barco comienza a separarse del muelle.

 

Llegando al borde del embarcadero, mira hacia abajo y ve un pequeño bote de dos tripulantes, con las velas ya alzadas y listo para salir.  Xena salta sobre el bote, desalojando limpiamente al hombre regordete que, inclinado, se hallaba atándose los cordones de los zapatos.  Con un grito, él cae a las aguas poco profundas y emerge balbuceando.

XENA

(sonriendo)

Enseguida te lo devuelvo. Lo prometo.

 

 

Con eso, ciñe las velas y el veloz barquito parte.

 

CORTE A:

 

EXT. PUERTO - AMANECER

 

Bajo la atenta mirada de los ladrones, el bote va ganando rápidamente terreno al barco grande mientras éste se mueve pesadamente en su salida del puerto.  Saltando desde el bote,  Xena agarra la red de carga que cuelga a un lado del  barco y asciende balanceándose, ignorando las sacudidas que realizan los ladrones con ánimo de expulsarla.

 

CORTE A:

 

EXT. BARCO - AMANECER

 

Soltando la  red, salta sobre cubierta, aterrizando directamente enfrente del líder de los ladrones.  Él lanza una estocada con su sable. Ella la esquiva agachándose y agarra la bolsa de botín que él sostiene en su otra mano.

 

XENA

¿Has perdido algo?

 

LADRÓN LÍDER

¡¡¡Devuélvemelo!!!

 

XENA

¿Lo quieres?

 

Ella retrocede un paso.

 

XENA

(continuando)

Ven y cógelo.

 

LADRÓN LÍDER

¡ARRRRGGGGGHHHH!

 

Él tan solo consigue dar un paso al frente antes de ser contundentemente golpeado en la cabeza con su propia bolsa del botín. Se desploma como una roca y la lucha continúa.

 

LADRONES

¡¡¡¡ARRRRGGGGHHHHHH!!!!

 

Los ladrones rodean a  Xena, atacándola con espadas, puños y pies.  Xena evita cada golpe, defendiéndose con la bolsa en su mano.  De repente, empieza a girar en un veloz círculo y la bolsa golpea a cada hombre en el rostro, derribándolos uno a uno y dejándolos como si fueran los radios de una rueda de carreta.

 

Un hombre, en una acción carente de inteligencia, se reincorpora y tambaleándose, ataca con la espada a las tres  Xenas que ve.

 

Xena sonríe.

 

XENA

¡Cógelo!

 

Dejando caer su espada, el ladrón consigue capturar la bolsa.  La fuerza del lanzamiento lo desplaza hacia atrás hasta chocar contra la dura baranda de madera del barco, cayendo sentado. Lindas  estrellas y pajaritos piando hacen círculos sobre su cabeza.

 

Cruzando la cubierta, Xena le arrebata la bolsa.

 

XENA

(continuando)

Yo la cogeré, gracias.

 

 

Regresando a la carrera a través de la cubierta, comienza a balancear la bolsa en círculos cada vez más amplios. 

XENA

(continuando)

¡¡GABRIELLE!!

 

Alzando la vista, Gabrielle divisa la bolsa  dando vueltas y viajando a gran velocidad sobre el agua.  Salta levantando los brazos y  la captura, desencadenando los vítores de los agraviados ciudadanos que la rodean sobre el muelle.

 

Sonriendo, Xena se vuelve y le echa un vistazo a los desvanecidos ladrones.

 

XENA

(continuando)

Bonita fiesta, chicos.  Tendremos que

repetirla en otro momento.

 

Entonces salta sobre el borde, aterrizando limpiamente en el bote y regresando a puerto.

 

CORTE A:

 

EXT. VALLE ONDULADO. CAMINO -  TEMPRANO POR LA MAÑANA

 

Habiendo escapado de las garras de una excesivamente entusiasta muchedumbre, Xena y Gabrielle continúan su camino a Poteidia.  Pese a que el sol brilla en todo lo alto, su luz apenas desvanece la gelidez del aire, y ambas mujeres caminan deprisa para mantener el calor corporal.

 

Una ociosa ojeada hacia la izquierda,  descubre a Xena un hombre, alto y bien formado, corriendo a lo largo de  una pista perpendicular.  Su figura enseguida se hace reconocible y las comisuras de los labios de Xena se arquean iniciando una sonrisa.

 

Gabrielle se da cuenta también y sonríe.

 

GABRIELLE

¿Es quien creo que es?

 

 

XENA

Eso parece.

 

GABRIELLE

(saludando)

¡¡Hércules!!  ¡¡Hey, Hércules!!!

 

Al Levantar la vista, una amplia sonrisa cruza el apuesto rostro  de  Hércules, quien acelera su ya previamente rápida marcha y se dirige directamente hacia ellas.

 

De los árboles que Hércules acaba de dejar, surge un grupo de hombres vestidos de forma pintoresca,  todos ellos llevando extraños instrumentos de cuerda, instrumentos que, ni Xena ni Gabrielle han visto nunca con anterioridad. 

 

Resoplando y jadeando por falta de aire, los hombres avistan al legendario héroe y reemprenden la marcha en su dirección.

 

Ante esto, Xena deja caer su mano hacia el chakram pero, no apreciando malicia en los hombres vestidos de forma extravagante, deja el arma descansando en su gancho y se conforma con observar cómo se desarrollan los eventos.

 

Gabrielle va al encuentro de Hércules, lo detiene y lo envuelve en un gran abrazo. Él le devuelve con ganas el abrazo sin cesar de sonreír mientras tanto. 

Soltándose finalmente, Gabrielle lo lleva del brazo hasta una alegre Xena.  Hércules ve la mano tendida hacia él y sonríe.

 

HÉRCULES

Oh no, así no. Ven aquí.

 

Xena es capturada en un fiero abrazo y después liberada.  Hércules les sonríe a ambas.

 

HÉRCULES

(continuando)

Es estupendo volver a veros, colegas.

Parece que os va bien.

 

GABRIELLE

Así es. ¿Y a ti que tal?

 

Unos  hombros prominentes se alzan de forma casual.

 

HÉRCULES

No me va mal.

 

Los hombres pintorescamente vestidos alcanzan finalmente a Hércules y se desploman, completamente agotados.

 

XENA

(burlona)

¿Nuevas amistades?

 

Hércules recorre el pelo con su mano.

 

HÉRCULES

No… exactamente.

 

 

XENA

Mm.

 

Hércules se anima.

 

HÉRCULES

Estoy muy contento de haberos encontrado.

Yo… um… Necesito un pequeño favor.

 

Los ojos de Xena se entrecierran.  Sus manos van a las caderas y se plantan allí.

 

XENA

¿Qué clase de favor?

 

HÉRCULES

Bueno, verás, esos

tipos son cantantes.

 

Uno de los hombres chillonamente vestidos se incorpora con un gesto de ofensa en el rostro.

 

 HOMBRE

¿¿Cantantes?? ¡Nos ha llamado cantantes!

 

 HOMBRE  #2

¡No somos cantantes!

 

 HOMBRE  #3

¡Somos trovadores!

 

 HOMBRE  #4

¡Trovadores errantes!

 

HÉRCULES

Uh… si.  Eso.

(pausa)

Sea lo que sea, se suponía que iba a escoltarlos

a una boda real donde tienen que a actuar.

 

XENA

¿Y?

 

 

HÉRCULES

Y… bueno…me acaban de llegar noticias de que un

gigante, una hidra de tres cabezas, está atacando

una villa en la otra dirección.

 

Él levanta el pulgar sobre su hombro indicando el camino por el que vino.

 

XENA

Y pretendes que hagamos de

niñeras en tu lugar,¿no es así?

 

Hércules sonríe.

 

XENA

No.

 

La sonrisa se desvanece.

 

HÉRCULES

Pero....

 

XENA

Lo siento, amigo mío, pero nos

dirigimos a Poteidia para celebrar

el Solsticio con la familia de Gabrielle.

 

Hércules se alegra de nuevo.

 

HÉRCULES

¡Poteidia! ¡Eso es perfecto!

La boda es en Pilates.

Prácticamente te coge de paso.

 

XENA

(firmemente)

Prácticamente no es lo bastante.

 

HÉRCULES

Xena, esta boda podría asegurar la paz

en la región durante los tiempos venideros.

¿No vale la pena por una pequeña molestia?

 

Xena se pone rígida y comienza a enfadarse. Viendo esto, Gabrielle se pone a su lado y le rodea la cintura con el brazo.

 

GABRIELLE

Lo haremos, Hércules.

 

Hércules pone en práctica su más radiante sonrisa.

 

GABRIELLE

(continuando)

Después de todo no es Solsticio

hasta mañana, ¿no?

 

 

XENA

Gabrielle....

 

GABRIELLE

No pasa nada, Xena.  Conozco al rey Robbins.

Es un gobernante justo y decente. Siempre

está dando grandes discursos sobre cómo

ayudarse los unos a los otros.

(pausa)

Si esta boda puede hacer el área más segura

para mi familia y sus amigos, estoy

dispuesta a llegar un poco tarde por Solsticio.

 

Después de un largo instante, Xena asiente.

 

XENA

(a Hércules)

Vale.

 

Hércules mira a ambas con un alivio tan profundo que pone a Xena el vello de punta.  Él, por supuesto, lo nota y con su más encantadora sonrisa, asiente y se da la vuelta, echando a correr en la dirección por la que llegó, y dejando detrás a una furiosa Xena y a una confundida Gabrielle.

 

Mientras Hércules se aleja, los extraños hombres se incorporan de un salto al unísono y comienzan a rasguear las cuerdas de sus insólitos instrumentos.

 

TROVADOR #1

Me... me… me… me…

memememememememe.

 

Hace un gesto con la cabeza.

 

El grupo realiza una inspiración profunda  y después....

 

TROVADORES

(La canción “El Poderoso Hércules”
es obra de Johnny Nash)
Hércules, ¡El Pueblo Está A Salvo Si Cerca Te Tiene!

Hércules, ¡Tan Solo El Maligno Tu Persona Teme!

Ternura En Sus Ojos, En Sus Muslos Acero,

En Su Corazón Virtud, Fuego Por Entero

¡¡El Poderoso Hérculeeeees!!

 

Xena se vuelve hacia Gabrielle, la cabeza erguida.

 

XENA

(en voz baja)

¿"En sus muslos acero"?

 

 

Gabrielle sonríe burlona.

 

GABRIELLE

(haciendo énfasis)

Tú deberías saberlo

mejor que yo.

 

Su sonrisa se dilata ante la mirada que recibe de su compañera.

 

TROVADORES

Hércules,

Héroe De Canciones E Historias

Hércules,

Vencedor De Viejas Glorias….

 

Xena se aclara la garganta. Ruidosamente.

 

TROVADOR #5

(alto)

Luchando Por El Deber

Luchando Con Su Poder

(pausa, más bajo)

Con La Fuerza De Veinte

(pausa, todavía más bajo)

Hombre… Corriente....

 

Dejando caer la mano el trovador mira a sus camaradas, quienes le devuelven la mirada.

 

TROVADOR #5

(continuando)

¿Qué?

 

En bloque, los trovadores vuelven sus cabezas para mirar a Xena,  quien, con los brazos cruzados sobre el pecho, golpetea el suelo con su bota.

 

TROVADOR #5

(continuando)

Oh.

(pausa)

Lo siento.

 

XENA

Vamos.

 

TROVADOR #3

¡¡Espera!!

 

Xena gira sobre sus talones mirándolo de arriba a abajo con una furiosa mirada.

 

XENA

¿Qué?

 

 

Boquiabierto, el trovador retrocede un paso, acunando su laúd contra el pecho a modo de escudo.

 

XENA

¿Y bien?

 

TROVADOR #3

N... N... Nun... Nunca... uh....

 

TROVADOR #1

(con arrogancia)

Nunca viajamos con desconocidos.

 

XENA

Vale.  Pilates está por allá.

Que os divirtáis en la boda.

 

Gabrielle da un paso al frente.

 

GABRIELLE

Xena….

 

TROVADOR #2

¡Xena!

 

TROVADORES

¿¿¿XENA???

 

GABRIELLE

¿Es que hay eco por aquí?

 

 

TROVADORES

(cantando)

Xena, ella es la Princesa Guerrera

Xena, su palabra siempre es verdadera

Con su chakram y su espada

Ya sea al vil guerrero ya sea al ruin canalla

O se porta bien o lo aplasta como si nada

¡Oh sí, ella es Xena, la Princesa Guerrera!

 

Xena mira fijamente a los hombres.  Gabrielle, doblada hacia adelante con los brazos cruzados sobre el vientre, se parte de risa ante la expresión de su rostro.

 

TROVADORES

(continuando)

Oh sí, ella es Xena….

 

XENA

Ya vale.

 

TROVADORES

La grande y poderosa

Princesa Guerrera, Xena....

 

XENA

¡Ya basta!

 

TROVADORES

De aquí para allá saltando y

las cabezas cortando, Xena....

 

XENA

¡¡PARA YA!!

 

Voces y laúdes se detienen en un ruido disonante.

 

XENA

En marcha. Ahora.

 

Los hombres se mueven.

 

De prisa.

 

CORTE A:

 

EXT. VALLE ONDULADO. CAMINO - MEDIA MAÑANA

 

TROVADORES

Es la Princesa Guerrera, famosa entre los humanos

Siempre que estés en problemas ella te echará una mano, una mano….

 

Los trovadores llevan horas cantando y Xena ha llegado al límite de sus nervios. Deteniéndose de repente, extrae la espada de su vaina, los ojos flameantes.

 

GABRIELLE

Xena....

 

Gabrielle hace risitas nerviosas ante las atroces letras.

 

GABRIELLE

(continuando)

Matarlos no estaría bien.

Solo están haciendo su trabajo.

 

Xena hace una sonrisa tan fría como una estatua de mármol en invierno.

 

XENA

Oh, No tengo intención de

matarlos, Gabrielle.

(pausa)

Solo voy a arrancarles las

manos y a desgarrarles la garganta.

 

 

TROVADORES

Famosa entre los humanos

Por ser la que echa una mano

O un pié, un muslo, no hay despojo

Hasta incluso prestaría su ojo....

 

Xena gruñe.

 

Gabrielle la contiene con una mano en la muñeca.

 

GABRIELLE

Xena, tómate un respiro.  Vete a dar

una vuelta o algo así.

Yo le echaré un vistazo a estos tipos.

 

XENA

Vale.

 

Gabrielle observa, sin molestarse en disimular su diversión, cómo su frustrada compañera marcha decididamente hacia el frente.

 

CORTE A:

 

EXT. VALLE ONDULADO - MEDIA MAÑANA

 

Finalmente,  Gabrielle y los trovadores alcanzan a Xena, quien, después de atender a sus asuntos, acaba de salir de la densa espesura.

 

TROVADORES

Un arbusto, un arbusto, detrás de un arbusto estuvo

Usará el pergamino de Gabby para limpiarse....

 

XENA

Nombradlo y moriréis.

 

 

TROVADOR #4

…¿las manos?

 

Bajando el chakram, Xena se coloca al lado de Gabrielle y continúan con su jornada hacia el reino de Pilates.

 

Gabrielle todavía se está riendo.

 

CORTE A:

 

EXT: ZONA ARBOLADA- MEDIA TARDE

 

Xena y Gabrielle caminan lado a lado.  Xena, con las riendas de argo relajadamente en su mano.  Además de su equipaje habitual, Argo lleva ahora varios laúdes colgando de su silla.  Detrás de Argo siguen los trovadores, con trapos dentro de sus bocas.  Xena está sonriendo burlonamente.  Gabrielle parece como si quisiera dañar seriamente a alguien.

 

XENA

(con desfachatez)

Solo estaban haciendo

su trabajo, Gabrielle.

 

Gabrielle le lanza una mirada suficientemente cálida como para evaporar un volcán.

 

Las risitas de Xena se acentúan.  Abre la boca para hablar.

 

GABRIELLE

No sigas, Xena.  Te lo advierto

todavía tengo más trapos en mi

bolsa y no dudaré en usarlos.

 

 

Con una malvada risita, Xena acelera el paso, ganando rápidamente distancia sobre el resto del grupo.

 

XENA

(cantando, por supuesto)

Gabrielle, Gabrielle

maravillosa y fiel, Gabrielle

 

GABRIELLE

¡¡¡XENA!!!!

 

CORTE A:

 

EXT. LÍMITE DEL BOSQUE - MEDIA TARDE

 

Mientras Xena, Gabrielle y sus amordazados cargos continúan hacia Pilates, se escucha un alboroto delante de ellos.

 

Los trovadores, al unísono, olfatean el aire, lo cual provoca una oleada de alegría reflejada en sus caras.  Las mordazas salen proyectadas de sus bocas y ellos comienzan a correr desordenadamente hacia el tumulto.

 

TROVADORES

(cantando)

¡Cerveza! ¡Debe ser cerveza!

Ámbar belga u holandesa

¡Lo más rico, nada sabe como la cerveza!

¡¡Es cerveza!!

 

GABRIELLE

Bueno, es una manera de

librarnos de ellos, supongo.

 

XENA

Mm.

 

Al salir del bosque la causa del tumulto se hace evidente. 

 

Un gran cruce de carreteras aparece al frente con cuatro carromatos colisionados en su centro. Dos de los carromatos están volcados, otro se aguanta sobre dos ruedas y el último parece indemne.  Los cuatro llevan grandes barriles de cerveza. Varios barriles se han roto en el choque y la cerveza se derrama por el suelo.

 

Docenas de hombres desfilan en diferentes estados de embriaguez, después de haberse aprovechado de las circunstancias.  Dos están intentando caminar sobre una línea recta a la vez que recitan el alfabeto griego y se tocan la nariz con la punta del dedo índice. Varios más corretean con los brazos en cruz mientras imitan un zumbido.

 

 HOMBRE

¡Hey, mírame!

¡Soy Icaro!!  Bzzzzzz....

 

 HOMBRE  #2

¡¡No, yo soy Icaro!!

 

 HOMBRE

¡¡No, soy yo!!  Bzzzzzzzowwwwzzzz.

 

 HOMBRE  #2

¡¡¡No, soy yo!!!  Whoooooshhh.

Whoooooshhhhh.

 

Los dos hombres colisionan y caen de culo sobre un charco de cerveza.  Ríen de forma escandalosa mientras se agarran el uno al otro para mantenerse erguidos.

 

Algunos hombres, arrodillados como perros, lamen los charcos de cerveza que salpican el suelo. Otros, cansados de lamer, yacen sobre los charcos como si tratasen de absorber el líquido a través de los poros.

 

Los trovadores tienen copas de madera de no se sabe dónde y están brindando entre ellos mientras cantan.

 

TROVADORES

¡Ay que sequito que estoy!

¡Cómo estaré de mojado!

Si no consigo hallar hoy

¡La llave del excusado!

 

La única persona sobria es un anciano delgado y marchito que mira ceñudo a los otros, mientras golpea enérgicamente su bastón sobre el suelo.  Por supuesto, está siendo totalmente ignorado por los juerguistas.

 

Gabrielle ríe entre dientes.  Xena mira al cielo exasperada.   Se encaminan hacia el  atasco con intención de ofrecer su ayuda.

 

 

El anciano las ve y una expresión de alivio cruza su cara.

 

ANCIANO

Oh, gracias a los dioses y diosas.

Por favor, ¿podríais ayudarme?

 

GABRIELLE

Parece que estas teniendo

algunos problemas, ¿eh?

 

ANCIANO

Tú lo has dicho, sí.

 

Él tiende su mano.

 

ANCIANO

(continuando)

Soy Barley Hopseus, cervecero

real del Rey Robbins.

 

GABRIELLE

Encantada de conocerte, Hopseus.

Yo soy Gabrielle, y ésta es Xena.

 

HOPSEUS

Agradecido de veros a ambas.

 

XENA

¿Entonces todo esto es tuyo?

 

HOPSEUS

Parte.  El Rey encargó que

 las mejores cervezas de los cuatro

rincones del reino fuesen traídas

con ocasión de la boda real.

 

XENA

Parece que se reunieron

un poco antes de lo esperado.

 

HOPSEUS

¡Exactamente!  Y si no puedo enderezar

esas carretas, ¡todos llegaremos

 mucho más tarde de lo esperado!

 

Hace un gesto con un dedo cruzando su garganta.

 

GABRIELLE

¡El Rey no te mataría

por eso!  ¿No?

 

 

HOPSEUS

(con fatalidad)

A Su Majestad le encanta su cerveza.

 

Inspirando profundamente, Xena mira a su alrededor. Sacude la cabeza al darse cuenta de que todos y cada uno de los hombres capaces están demasiado borrachos para ofrecer ningún tipo de ayuda.

 

XENA

Gabrielle, tú y Hopseus mantened

un ojo en los… Ícaros de allí.

Argo y yo nos ocuparemos del resto.

 

GABRIELLE

¿Estás segura?  Yo

podría ayudar, ya sabes.

 

XENA

Oh créeme, lo harás.

 

CORTE A:

 

EXT. ENCRUCIJADA - TEMPRANO AL ANOCHECER

 

Una hora después, acalorada, sudada y cubierta de pegajosa cerveza, Xena por fin se endereza y se estira mientras contempla su obra.  Las cuatro carretas están en pié y apoyadas sobre sus propias ruedas, y sobre los lechos, los barriles restantes están bien asegurados. 

 

Hopseus corre a estrechar la mano de Xena con toda la fuerza de la que es capaz su débil brazo.

 

HOPSEUS

Gracias, oh gracias. Has salvado

mi sustento. Y probablemente mi vida también.

No sé cómo podría pagarte.

 

XENA

Yo sí.

 

HOPSEUS

¿Tú sí?

 

Xena señala con un gesto a los trovadores ebrios.

 

XENA

Uff .  Esos… caballeros son trovadores

contratados para cantar en la boda.  Lo

consideraría un favor personal el que

los escoltases el resto del camino.

 

 

HOPSEUS

Dalo por hecho.

 

El cervecero les estrecha las manos y los borrachos se incorporan para, con diferentes grados de éxito, trepar a bordo de los carros, todo el tiempo sin cesar de agitar los brazos.

 

HOPSEUS

(continuando)

¡Trovadores! ¡Venís con nosotros!

 

Vacilantes y tambaleantes, los trovadores consiguen finalmente recuperar sus laúdes del lomo de Argo.  Con sonrisas ebrias, saludan a  Xena y Gabrielle.

 

TROVADOR #1

Gracias Zeena.  Gracias, Babrielle.

 

GABRIELLE

(sonriendo)

De nada.

 

TROVADOR #2

¡Zeliz Zolzticio!

 

GABRIELLE

Um…Zeliz Zolzticio para ti también.

 

TROVADORES

(exageradamente desafinado)

Zomoz zrovadorez eggantez

Lo nuezzro ez la zrova

Una zerenata a loz novioz antez

De zu boda….

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL ACTO TERCERO

 

ACTO CUARTO