ACTO TERCERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. RESIDENCIA REAL - MAÑANA

 

Xena está sentada junto a la ventana en una pequeña mesa, con lo que parece ser una de las sábanas de la cama habilidosamente enrollada en torno a su cuerpo.

 

Las cortinas sobre la cama siguen echadas. Sobre la mesa delante de Xena hay una jarra plateada y una copa de cerámica llena de lo que sea que haya en la jarra. También hay una bandeja de pequeños bizcochos, unos indefinibles y variados bocaditos que cuidadosamente ha evitado comer, y lo que parecen los restos de un pegajoso bollo versión antigua de unos dos mil años.

 

Se oye un golpe en la puerta. Xena levanta los ojos del pringoso bollo y se lame los dedos pulcramente.

 

XENA

¿Si?

 

La puerta se abre y uno de los hombres asignados a su servicio como sirviente entra.

 

CRIADO

¡Buenos días, su majestad!

 

XENA

Baja la voz,

o no lo serán.

 

CRIADO

(murmurando)

Lord Malcos desea veros.

 

Xena toma un sorbo de su copa.

 

XENA

Ya entiendo. Todo el mundo entra

en la representación regia, ¿verdad?

 

El hombre se encoge de hombres.

 

XENA

(continua)

De acuerdo. Mándale entrar.

 

Espera que la puerta se cierre.

 

XENA

(continua)

Apuesto a que sé lo que quiere.

 

La puerta se abre de nuevo y Malcos entra. Camina hacia la mesa donde está Xena y hace una referencia, después se da cuenta que Xena está vestida solo con una sábana y apenas completa el movimiento bajando la cabeza.

 

XENA

(continua)

(encorvada)

¿Siii?

 

Malcos se recupera.

 

MALCOS

Su majestad, me gustaría

tomar esta oportunidad para

discutir mi caso contigo.

 

XENA

Pensé que el juicio no

empezaba hasta después del almuerzo.

 

Malcos mira alrededor.

 

MALCOS

Bueno, no. Ah....

¿Dónde está tu encantadora consorte?

 

XENA

¿Encantadora con..oh.

 

Echa una mirada a la cama.

 

XENA

(continua)

Durmiendo.

 

MALCOS

Ah. Si, ayer fue

un día muy largo.

 

XENA

Y una noche más larga. ¿Hay alguna razón

para que esto no pueda esperar hasta el juicio?

 

Malcos aclara su garganta.

 

MALCOS

¿Puedo sentarme?

 

Xena lo considera.

 

XENA

Claro.

 

Malcos toma asiento al otro lado de mesa.

 

MALCOS

Pareces ser una

mujer de mundo.

 

Las cejas de Xena se levantan.

 

MALCOS

(continua)

Me gustaría proponerte un acuerdo

para mi caso. Uno que quizá sea

ventajoso para ambos.

 

XENA

¿Para ti y para el otro tipo?

 

Malcos frunce el ceño.

 

MALCOS

Para ti y para mi,

su majestad.

 

Xena se levanta y camina sin rumbo por la habitación. Hay un cincuenta por ciento de probabilidad de que la sábana se quede en su sitio o no y Malcos comienza a inclinarse hacia delante en su silla, sujetándose con los brazos mientras se pregunta acerca de su suerte hoy.

 

Xena se gira y le encara. La parte delantera de su sábana se desliza de su hombro. Ella lo atrapa y lo lanza de nuevo hacia atrás y él se contrae en su asiento.

 

XENA

¿Estás diciendo que quieres

hacer un trato?

 

MALCOS

(aliviado)

Si. De la forma que yo lo veo....

 

Malcos se levanta y también pasea. Dan vueltas el uno en torno al otro lentamente.

 

MALCOS

(continua)

Busco una rápida resolución

para mi problema....

 

XENA

Quizá quieras

trasladarte a otra ciudad.

 

MALCOS

(inconscientemente)

Y tu pareces el tipo de

mujer que apreciaría una

sólida transacción financiera.

Mi oferta son quinientos dinares.

 

Xena pone las manos en las caderas.

 

XENA

¿Quinientos dinares?

 

MALCOS

(sonriendo)

Piensa en todas las bonitas cosas que

podrías comprarle a tu... ¿¿¿amiga....???

 

Xena se acerca a él. Le agarra firmemente por el cuello, y le da la vuelta. Después le hace caminar sobre la punta de sus dedos hacia la puerta, abre la puerta y lo empuja fuera, pegándole una patada en el trasero a la vez . El sale volando. Xena cierra de un portazo la puerta. Al hacerlo, su sábana cae al suelo.

 

GABRIELLE

(adormilada)

Feo.

 

Xena se gira para mirarla. Piensa que Gabrielle está hablando de ella. La cabeza de Gabrielle sobresale de entre las cortinas.

 

XENA

¿PERDÓN?

 

GABRIELLE

(aclarando la garganta)

Dije que las cosas podrían ponerse feas.

¿Puedes creer que hiciera esa oferta?

 

Xena bufa, y va hacia la cama, repantigándose sobre ella junto a Gabrielle.

 

XENA

Si. ¿Parezco tan barata?

 

Gabrielle la mira.

 

XENA

(continua)

No lo digas si

quieres vivir, bardo.

 

GABRIELLE

Bueno, él es el principal mercader.

Estoy segura que el resto de la gente

no son así, Xena.

 

Se oye un golpe en la puerta. Xena y Gabrielle intercambian miradas. Hay otro golpe, esta vez ligeramente diferente, y en la otra puerta de la habitación. Gabrielle vuelve a meter la cabeza dentro de las cortinas y las cierra. Xena cruza los brazos. Hay mas golpes. Algunos golpes mas. Xena se levanta y camina hacia la puerta.

 

CORTE A:

 

EXT. RESIDENCIA REAL - PEQUEÑO JARDÍN EN EL EXTERIOR DE LA ALCOBA

 

Xena está sentada en el jardín. El jardín es un bonito y pacífico lugar, con pájaros que trinan y hiedra enredada por todas partes. En el centro, una piscina con pequeñas carpas doradas, y un banco, en el que Xena está sentada.

 

XENA

Hijo de Baqueida.

 

Un golpe suena en la puerta del jardín. Xena se gira y recoge una piedra, levanta su brazo, esperando. La puerta se abre lentamente, y ella lanza la piedra.

 

Es Gabrielle quien entra. Xena comienza a gritar para avisarla pero Gabrielle evade la piedra con facilidad, como si supiera por donde venía y la deja pasar volando hacia el exterior por la puerta. Se oye un grito de dolor. Gabrielle cierra la puerta y entra.

 

GABRIELLE

Xena, esa gente

tiene realmente problemas.

 

XENA

Seguramente van a tenerlos.

 

Gabrielle se acerca y ambas se sientan en el banco.

 

XENA

(continua)

He tenido a cada maldito hombre,

mujer y niño de esta ciudad

intentando comprarme y

ni siquiera es la hora del almuerzo.

 

GABRIELLE

Dímelo a mi. No

quiero ni mencionar lo que me

han ofrecido para influir

sobre ti. Podría retirarme.

 

Xena mira a Gabrielle, reaccionando ante la última declaración.

 

XENA

¿Lo estás considerando?

 

Gabrielle se siente sumamente insultada, pensando que Xena se está refiriendo a su primera afirmación.

 

GABRIELLE

¿Qué? Xena, No creo que me

haya hartado *tanto* incluso después

andar a tu lado durante tanto tiempo.

 

Xena mira a Gabrielle sorprendida.

 

XENA

¿Qué? Hades, Gabrielle,

incluso yo lo he pensado.

 

Gabrielle abre la boca para disparar otra pulla, después se detiene.

 

GABRIELLE

Espera un minuto. ¿De

qué estamos hablando?

XENA

¿QUÉ? ¿De qué crees

que estamos hablando?

 

GABRIELLE

¡De aceptar sobornos!

 

Xena parece perpleja, después sacude la cabeza y se tapa los ojos con una mano.

 

XENA

No importa. Vamos a dejar simplemente

que lo del juicio termine. Voy a

decirle a cada uno de estos ricos

bastardos que han perdido, y que tendrán

que darles sus malditos sobornos

a los tipos a los que estafaron.

 

Xena comienza a levantarse. Gabrielle la sujeta por la parte trasera de su vestido y la detiene. Xena se para.

 

GABRIELLE

Espera un minuto.

 

Xena se gira y pone la pose de las manos en la cadera, particularmente efectiva ya que está vestida con un traje con una falda muy ajustada.

 

XENA

¿Qué?

 

GABRIELLE

Xena, es demasiado fácil.

 

XENA

Exactamente.

 

GABRIELLE

No... quiero decir, si. Esto solucionará

el problema este año, pero

¿qué hay del año que viene?

 

XENA

No estaremos aquí.

 

GABRIELLE

Xena.

 

Xena deja escapar un exasperado suspiro, pero se gira y se sienta junto a Gabrielle de nuevo.

 

XENA

De acuerdo. ¿Tienes

una idea mejor?

 

Gabrielle se recuesta sobre sus manos, y cruza los tobillos. Mira alrededor en el jardín.

 

GABRIELLE

Sabes, esto

es muy bonito.

 

Xena enrolla los ojos.

 

GABRIELLE

(continua)

Es sorprendente la cantidad

de esfuerzo que esta gente

ha invertido en esta farsa.

 

Xena gruñe y se encoge de hombros.

 

GABRIELLE

(continua)

Deberíamos encontrar formas de resolver

los cosas que hicieran a la gente

cambiar su forma de pensar, Xena.

Vamos a ver si podemos hacer que

cambien las cosas de forma duradera para ellos.

 

XENA

Gabrielle, son un hatajo de

lloriqueantes asnos. No

merecen que les

ayudemos a cambiar las cosas.

 

Gabrielle hace un gesto, concediéndole el punto.

 

GABRIELLE

Bueno, no, pero me sentiría mejor

si lo intentáramos, por lo menos.

 

XENA

Terminaríamos antes si

les pegara una patada en el trasero.

 

GABRIELLE

Lo sé. Sería más rápido si *yo*

les pateara el trasero. Me gustaría

ir por un camino diferente esta vez.

 

Xena está en silencio durante un minuto, mientras piensa en las palabras de Gabrielle.

 

XENA

(asintiendo)

De acuerdo. Venga. Vamos a

empezar el juicio, consorte.

 

Gabrielle se levanta y se une a ella.

 

GABRIELLE

Creí que el juicio comenzaba

después del almuerzo.

 

XENA

Es mi juicio, y

empezará cuando yo quiera.

 

Dejan el jardín, cerrando la puerta de golpe tras ellas.

 

CORTE A:

 

INT. TABERNA - DÍA

 

Malcos está sentado en una mesa con otros dos hombres. Son los mismos hombres de la noche anterior.

 

MALCOS

Te lo digo, nos arruinará. ¡Nos arruinará!

 

SOMBRA 1

Entonces, ¿qué vas a

hacer? ¿O solo vas

hablar, como los demás?

 

SOMBRA 2

Es tu fortuna, Malcos. Si

pierdes ese caso, lo pierdes

todo. Ese chico te quitará tu

tienda, tus tierras....

 

MALCOS

Cállate. ¿Crees

que no lo sé?

(mirando alrededor)

Tomad.

 

Pone una bolsa sobre la mesa.

 

MALCOS

(continua)

Sé que puedo confiar en vosotros para

que os ocupéis de esto por mi.

 

La sombra 1 toma la bolsa y la sopesa. Asiente y se la lanza a la sombra 2.

 

SOMBRA 1

No te preocupes. Nos

ocuparemos de ella, de acuerdo.

 

MALCOS

¡De ambas! ¡No me estaféis!

 

SOMBRA 2

Si, si, eso es lo que

ha querido decir. Venga, vamos.

 

Los dos hombres salen. Malcos mira alrededor en la casi vacía taberna, comprobando si alguien ha podido oírles. La puerta se abre, y Escobar entra.

 

ESCOBAR

¡Aquí estás! Rápido, prepárate.

¡El juicio está empezando!

 

MALCOS

¿Qué? ¡Es demasiado pronto!

 

ESCOBAR

Díselo a su Majestad.

 

Escobar sale, cerrando la puerta al salir. Malcos se levanta y corre tras él, maldiciendo.

 

CORTE A:

 

INT. PABELLÓN DEL PUEBLO - DÍA

 

Xena se sienta en una silla enorme sobre la plataforma del juez. Gabrielle se sienta a su lado. Delante de ellas, los ciudadanos se apresuran intentando llegar a la sala del tribunal ya que ha empezado mucho más temprano de lo que esperaban.

 

Dos hombres llegan corriendo, con un pasamanos. Lo ponen entre el último banco de la habitación y la puerta, dividiendo la habitación en dos.

 

XENA

(en voz baja)

¿Me pregunto para qué será eso?

 

GABRIELLE

¿Quizá la gente con casos se siente,

y todos los demás estén de pie?

 

Los ciudadanos comienzan a entrar. Cuando llegan a la baranda, Escobar los pasa dentro de la zona de asientos o señala un lugar detrás de la barandilla.

 

XENA

Si, quizá tengas razón.

 

Gabrielle gira su cabeza y mira a Xena.

 

GABRIELLE

No, no la tengo.

 

Xena está sorprendida. Vuelve a mirar a Gabrielle.

 

XENA

¿Qué?

 

GABRIELLE

Lo de pensar en la retirada.

 

Xena mira fíjamente a Gabrielle, después recuerda de lo que está hablando.

 

XENA

Ah. Si. Bien.

(asintiendo)

Bien.

 

GABRIELLE

Mm.

 

La habitación está completa. Los ciudadanos se agitan en su lugar, algunos con la evidencia de haberse vestido apresuradamente. Todos parecen ligeramente desconcertados. Uno de los hombres que está en la parte delantera es uno de los que ha intentado comprar a Xena y a Gabrielle, y ahora se sienta delante, con una camisa llena de volantes, totalmente indignado.

 

HOMBRE

¡Escobar, esto es escandaloso!

¡Cómo puedes cambiar

la tradición en el último momento!

 

Escobar hace una mueca, y mira a Xena. Xena le sonríe de forma encantadora. Detrás de la plataforma, dos figuras encapuchadas pueden ser vistas avanzando a rastras hacia los jueces.

 

ESCOBAR

Bien, bien. Un pequeño cambio siempre

es bueno para el alma,, Essen. Además,

¡quizá consigamos terminar pronto!

 

Essen bufa. Malcos entra y pasa rápidamente entre el gentío, empujando a la gente a un lado. Los ojos de Xena se estrechan, especialmente cuando tira al suelo a un niño en su prisa por alcanzar la parte delantera.

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

XENA

¿Si?

 

GABRIELLE

¿Recuerdas todo esa

idea de patear traseros?

 

XENA

(suspirando)

Si.

 

GABRIELLE

¿Conoces ese vejo dicho

acerca de que la excepción

confirma la regla?

 

Xena ríe. Tras ellas, las figuras encapuchadas se acercan más y más. Hay bastante ruido en la habitación, bancos arrastrándose y charlas. Nadie parece darse cuenta de los dos hombres arrastrándose por el suelo. Están escondidos detrás del banco del juicio.

 

XENA

(en voz alta)

De acuerdo. Así es como va a

funcionar, así que escuchad bien porque

no quiero tener que repetirlo.

 

Gabrielle sonríe y palmea la mano de Xena.

 

GABRIELLE

A veces tienen un

aire tan regio.

 

Las sombras avanzan mas.

 

XENA

Tu...

 

Señala a Escobar.

 

XENA
(continua)

Llama a todo el mundo que

tenga una queja, y da

lectura a la reclamación.

 

ESCOBAR

Pero... pero.... Su majestad, es

usual que el demandante y

el acusado se acerquen y....

 

XENA

¿Y expliquen porque debería

votar por ellos?

 

ESCOBAR

Si.

 

XENA

Olvídalo. Empieza a leer.

Cuando te detengas, te haré

saber cual es mi elección.

 

ESCOBAR

Pero.... ¿No quieres

oír a ambas partes?

 

XENA

No.

 

GABRIELLE

(suavemente)

Xena.

 

Xena la mira. Gabrielle le da a Xena un codazo en las costillas.

 

XENA

Oh, de acuerdo. Pero será

mejor que sean breves.

(haciendo una pausa

Me gustan las cosas breves.

 

Gabrielle sonríe y le da otro codazo. Tras ellas, sin ser vistos por la gente, los hombres encapuchados se ponen de rodillas. Llevan una enorme ballesta con dos pernos juntos. Cada perno está apuntando a una dirección diferente, obviamente a Xena y Gabrielle.

 

XENA

(continua)

Entonces vamos a empezar.

 

La muchedumbre no es feliz. O al menos, la mitad de la muchedumbre no es feliz. La otra mitad, los otros, la mayoría de ellos embutidos detrás de la barra, parecen ligeramente excitados.

 

MALCOS

(de mal humor)

Si, vamos a empezar.

 

Los hombres en la sombra cargan su ballesta y la levantan.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL ACTO TERCERO

 

ACTO CUARTO