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ACTO CUARTO

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. SALA DEL PUEBLO - DÍA

 

Escobar está de pie frente al trono de Xena, sosteniendo un pergamino. Lo desenrolla, pero no tiene asidero en los lados para cogerlo, así que vuelve a enrollarlo. Lo desenrolla otra vez y vuelve a enrollarlo.

 

ESCOBAR

El primer caso....

 

Desenrolla el pergamino. Vuelve a enrollarlo.

 

ESCOBAR

(continua)

El primer caso hoy será....

 

Desenrolla el pergamino, vuelve a enrollarlo. Xena observa la habitación, aparentemente buscando algo. Gabrielle busca en una bolsa que tiene a su lado, mientras mira.

 

GABRIELLE

Maldita sea, creo que tenía....

 

 

Los encapuchados disparan sus ballestas. Xena se levanta y coge ambas a media altura sin pestañear. Sigue bajando los escalones y coge el pergamino de Escobar.

 

GABRIELLE

(continua)

Oh si, Eso funcionará.

 

Xena sujeta el pergamino con las flechas, y se lo devuelve a Escobar. Se da la vuelta, volviendo a su trono y sentándose, se arregla la falda con un agudo gesto.  

 

Escobar mira fijamente a las flechas y después a Xena. Detrás de la plataforma, los dos enmascarados estiran sus cuellos para ver lo que ha sucedido. Se miran el uno al otro perplejos.

 

ESCOBAR

G... gracias, su Majestad.

 

Los enmascarados bajan sus ballestas y se acurrucan, murmurando.

 

XENA

Adelante.

 

ESCOBAR

Por supuesto. Ejem. El primer caso de

hoy es el de Jason el pastor,

quien acusa a Koch el molinero 

de cortar árboles en su pastura

y matar a dos corderos.

 

Uno de los hombres se levanta. Va muy bien vestido. Otro hombre intenta salir de detrás, pero le paran en la barandilla. 

 

Xena señala al primer hombre. Es uno de los hombres que intentaron sobornarle.

 

XENA

¿Quién eres tu?

 

 

HOMBRE

Soy Koch. Soy inocente, su

majestad. Esto es lo que pasó,

yo solo estaba atravesando la

miserable pradera de ese bastardo, y

me estropee un par de buenas botas

haciéndolo!¡Esos corderos!¡Apestaban! Pero...

 

XENA

(en voz alta)

¡Cállate!

 

Señala al segundo hombre.

 

XENA
(continua)

¿Quién eres tu?

 

GABRIELLE

(susurrando)

Diez dinares a que es Jason.

 

HOMBRE

¡ Yo soy Jason, su majestad!

 

Jason termina de hablar y espera. Xena le sonríe. Le hace señas para que se acerque.

 

XENA

Dejadle subir aquí.

 

Gruñendo, los guardas dejan entrar a Jason. Se acerca a la plataforma. Sus botas están cubiertas de lo que se esperaría que cubriera las botas de un pastor, y huele a alguien que pasa mucho tiempo entre ovejas.

 

GABRIELLE

Ah.

 

XENA

(a su compañera)

¿Nostalgia?

 

Gabrielle simplemente la mira.

 

XENA

(continua)

(a Jason)

Dime que pasó.

 

KOCH

¡Pero su majestad!

¡Yo no había terminado!

 

Xena le mira ferozmente.

 

JASON

Hacia frío. Tenía mi rebaño a un 

lado de la pradera, cerca de 

los árboles, lejos del viento.

 

Xena asiente.

 

KOCH

¡ Es mentira!

 

XENA

(señala a Koch)

Cállate o te arrancare tu lengua.

 

Todo el mundo mira a Xena. Gabrielle se rasca el caballete de su nariz.

 

GABRIELLE

(aclarándose la garganta)

No es tan buena y

amable como parece.

 

 

Xena estaba apunto de hablar. Se para y le dirige una mirada a Gabrielle.

 

XENA

Continua.

 

JASON

El molinero empezó a cortar

los árboles, le dije que esperara,

pero se negó. Cortó uno de los

árboles y cayó en mi rebaño.

Murieron dos corderos.

 

Jason señala hacia Koch.

 

JASON
(continua)

Se rió.

 

KOCH

¡Miente! ¡Quién va a creer 

a un pastor!

 

GABRIELLE

¿Cuanto cuestan 

los corderos?

 

JASON

(animado)

Cincuenta dinares la pieza.

 

KOCH

¡Miente! ¡Yo no estaba

cerca del prado!

 

XENA

(señalando a Koch)

Creía que habías dicho que estabas.

Creo recordar que te estropeaste tus botas.

 

Atrapado con sus propias palabras, Koch se sienta abatido. Xena y Gabrielle se inclinan a la vez y murmuran.

 

XENA

(continua)

Probablemente no mató a los

malditos corderos a propósito.

 

 

GABRIELLE

Y los corderos no 

cuestan cincuenta dinares.

 

Xena lo medita. A su espalda, las dos figuras enmascaradas reaparecen, esta vez sosteniendo dardos envenenados. 

 

XENA

Esta bien. Tu....

 

Señala a Koch otra vez.

 

XENA

(continua)

... eres responsable de haberle quitado 

a este hombre parte de su rebaño.

 

KOCH

¡¡Pero…!!

 

XENA

¡SILENCIO!

 

GABRIELLE

(señalando a Jason)

Y a menos que tus corderos tengan

lana dorada, creo que cincuenta

dinares es demasiado.

 

El pastor sonríe y se encoge de hombros.

 

JASON

No creí que me escucharan. 

Así que lo intente igualmente.

 

XENA

(señalando a Koch)

Esto es lo que vas a hacer.

Vas a proporcionarle 

madera todo el invierno. ¿Entendiste?

 

Jason parece sorprendido, se lo piensa y asiente. Koch abre la boca para quejarse pero se para, lo piensa y también asiente.

 

XENA

(continua)

¡Fuera! ¡Siguiente!

 

Escobar empieza con su pergamino. La multitud empieza a charlar. Las figuras encapuchadas avanzan a rastras, y levantan sus cerbatanas. 

 

FUNDE A:

 

INT. SALA DEL PUEBLO - DÍA - DETRÁS DE LA PLATAFORMA DEL TRONO

 

Se nos enseña una vista de las figuras enmascaradas. Podemos ver los hombros y la cabeza de Xena, y la parte de atrás del brazo de Gabrielle. Uno de los encapuchados baja su mano.

 

SOMBRA 1

¿Conseguiste un buen ángulo?

 

SOMBRA 2

Uno de la grande, si.

No de la otra.

 

SOMBRA 1

¡Es demasiado pequeña!

 

FUNDE A:

 

INT. SALA DEL PUEBLO - DÍA - PLATAFORMA DE JUICIO

 

Gabrielle mira a Xena.

 

GABRIELLE

¿Acabas de reírte de mi estatura?

 

 

Xena frunce el ceño.

 

XENA

¿Yo? ¡No!

(mirando a Escobar)

¿Y bien?

 

Escobar tiene varias partes pequeñas de pergaminos que esta intentando recomponer.

 

ESCOBAR

Un momento, Majestad. Este
caso es muy complejo, y 

tengo muchas notas...

 

Escobar deja caer las notas. Se arrodilla para recogerlas. Xena empieza a moverse nerviosa. Gabrielle se da cuenta, da una palmadita en la mano de Xena y se levanta, caminando hacia una vistosa pieza de madera tallada, fijada al otro lado de la plataforma.

 

ESCOBAR

(continua)

Si consigo arreglar esto

podemos empezar.

 

FUNDE A:

 

INT. SALA DEL PUEBLO - DÍA - DETRÁS DE LA PLATAFORMA DEL TRONO

 

Los encapuchados se preparan.

 

SOMBRA 1

Esto esta mejor. La tengo ahora.

 

SOMBRA 2

Yo conseguí a la otra. ¿Listo?

Uno...  Dos....

 

SOMBRA 1

Espera. Usemos dos cada uno.

Tenemos que asegurarnos.

 

Cargan las cerbatanas con dos dardos, después cogen aire y colocan los tubos en sus bocas, apuntando a Xena y a Gabrielle.

 

FUNDE A:

 

INT. SALA DEL PUEBLO, DÍA - PLATAFORMA DE JUICIO

 

Gabrielle golpea la tabla con una mano, dejándola libre. La levanta y la examina, después se gira hacia Xena.

 

GABRIELLE

¿Te queda alguna uña?

 

Xena estudia sus manos, después las extiende.

 

XENA

Solo estas.

 

Gabrielle regresa con la tabla. Xena se levanta cuando ella llega, y extiende su mano hacia la madera.

 

XENA

(continua)

Escobar, ven aquí.

 

 

Escobar se apresura para unirse a ellas, pero tropieza cuando llega a la plataforma, dispersando pedazos de pergaminos por todo. Gabrielle le tiende la tabla a Xena y se arrodilla para recogerlos.

 

Mientras la tabla pasa entre ellas, Xena da un paso adelante colocándola enfrente y cuatro dardos se clavan en la madera con una serie de débiles 'tuocs'. Xena la sostiene y continua moviéndose, cediendo la tabla a Gabrielle cuando ella se levanta.

 

GABRIELLE

Oh... ei, gracias.

Buena idea.

 

Gabrielle pincha las notas en la tabla con los dardos y se la entrega a Escobar. Grabrielle se desempolva las manos y se levanta. Ella y Xena regresan a sus sitios y se sientan. Escobar levanta la tabla y empieza a leer.

 

FUNDE A:

 

INT. SALA DEL PUEBLO - DÍA - DETRÁS DE LA PLATAFORMA DEL TRONO

 

Las dos figuras encapuchadas se miran la una a la otra con consternación.

 

SOMBRA 1

Muy bien. Ahora estoy muy enfadado.

 

SOMBRA 2

¡Si! Vamos a ponernos serios.

 

Los dos desaparecen a gatas.

 

CORTE A:

 

INT. SALA DEL BANQUETE - DÍA - MAS TARDE

 

La habitación ha sido preparada para servir un espléndido almuerzo. La gente de la ciudad, bien vestida, están alrededor, hablando con gestos animados. Es obvio que no están del todo contentos.  

 

Xena y Gabrielle entran. La habitación se vuelve silenciosa. Todos les miran. Xena y Gabrielle dan una vuelta por la habitación, sin hacer caso a las miradas asesinas.

 

GABRIELLE

Creo que lo hicimos bastante bien,

¿no crees? Cinco menos, y 

 ¿cuantos nos quedan?

 

Xena parece complacida.

 

XENA

Si. Ese muchacho con cinco

personas acusándole de hacerles

trampa me cabreó bastante.

 

GABRIELLE

Creo que él se dio cuenta de ello cuando

le dijiste que les dejara a cada uno ir

a su almacén durante un cuarto de reloj

y cogieran lo que quisieran.

 

 

Xena se ríe entre dientes.

 

XENA

Yo creo que estuve poco severa.

 

Ambas atraviesan una cuerda tendida en el suelo. Mientras siguen caminando, una trampa salta y la cuerda se convierte en un lazo que rápidamente rodea sus piernas.

 

Xena y Gabrielle pasan por encima del lazo que les rodea, cuando este les alcanza, y siguen caminando lentamente hacia la mesa. Toman asiento en dos grandes sillas. La cuerda cae y vuela en el aire, estrellándose en un conjunto de tres horcas atadas juntas por encima de sus cabezas.

 

GABRIELLE

Creo que los casos difíciles son

después del almuerzo. Será entonces

cuando se planteara el problema de Maltos.

 

Ellas están sentadas en la mesa cuadrada. Hay cuatro sillas mas presentes. De mala gana, Maltos, Escobar y otros dos suben para unirse a ellas y se sientan. Parecen todos muy nerviosos.

 

GABRIELLE

(continua)

Bien, ¿como lo hemos hecho hasta ahora?

 

Los cuatro la miran fijamente.

 

GABRIELLE

(continua)

Gracias. Nosotras pensamos lo mismo.

 

Los criados entran con bandejas. Uno de ellos sostiene una bandeja con dos conjuntos de platos, obviamente son para Xena y Gabrielle. La otra bandeja tiene platos para el resto de la mesa. Los dos criados se aproximan y nos damos cuenta de que son las figuras de las sombras encapuchadas, ahora vestidas con camisas adornadas y calzones.

 

XENA

(a la mesa)

Cuidado con lo que

preguntáis la próxima vez.

 

Los criados empiezan a dejar cuencos, pero son interrumpidos por el ruido de una puerta abriéndose. Un hombre mal vestido con trapos y descalzo entra a toda prisa y se dirige a la mesa principal.

 

ESCOBAR

¡Guardias! Guardias!

 

Algunos hombres corren para interceptar al hombre, pero les esquiva y se lanza a los pies de Xena. Xena se apoya en la mesa para mirarle.

 

XENA

Levantate.

 

 

El hombre se apoya en sus rodillas.

 

HOMBRE

¡Su majestad, por favor!

¡Necesito su ayuda!

 

La gente de la habitación se agita nerviosa.

 

ESCOBAR

Su Majestad, a este hombre

no debería permitirle....

 

GABRIELLE

Una buena razón para

que le escuchemos. ¡Vamos!

 

Gabrielle se levanta, se da la vuelta y sonríe a los criados mientras coge los cuencos de las bandejas y los deja en la mesa, colocando los que eran para ella y Xena en frente de Malcos y Escobar. Suelta los cuencos para Xena y para ella, después se sienta.

 

GABRIELLE

(continua)

Lo siento. Ha pasado mucho

tiempo desde el desayuno.

 

 

Los dos criados se miran el uno al otro desesperados.

 

HOMBRE

Parece que queréis oír la

verdad. ¡Os diré la verdad sobre 

lo Falsos Que Son Estos Hombres!

 

El hombre señala hacia la mesa. Todos se quedan inmóviles escandalizados. Xena coge una cucharada de sopa y lo sorbe ruidosamente en la silenciosa sala.

 

XENA

No es estiércol de oveja, Cicero.

(deteniéndose)

Vamos. Cuéntanos mas.

 

El hombre sonríe. Malcos levanta su cuenco de sopa.

 

MALCOS

Aquí, buen hombre. Toma un poco.

Tienes aspecto de necesitarlo.

 

El hombre coge el cuenco y empieza a beber.

 

FUNDE A:

 

INT. SALA DEL BANQUETE - DÍA - MOMENTOS DESPUÉS

 

El hombre se para a medio sorbo.

 

HOMBRE

Ehh. Lentejas.

 

Deja el cuenco en el suelo.

 

HOMBRE

(continua)

Me dan urticaria. Ahora

su majestad, déjeme

empezar mi historia.

 

El hombre saca un pergamino hecho trizas del bolsillo trasero y lo desenrolla. Esta cubierto de una diminuta escritura, delante y detrás, incluso en los bordes y márgenes. 

 

HOMBRE

(continua)

¡Tengo todas las injusticias sufridas

durante una década. He oído que usted

es una mujer justa y estoy

seguro que los solucionara todos!

 

Xena es sorprendida bebiendo del cuenco de sopa y todo el mundo se vuelve para mirarla. Levanta una ceja, escupe un poco de raíz en el cuenco y lo deja en la mesa.

 

XENA

¿ De cuantos estamos

hablando?

 

HOMBRE

(contando en silencio)

Cuatro cientos doce.

 

Todos quedan boquiabiertos.

 

XENA

Va a ser difícil de hacer en

un día. Mejor lee rápido.

 

 

MALCOS

¡No! Es decir.... ¡No podemos permitirlo!

¡Esto va a arruinarnos!

 

XENA

Deséame suerte.

 

La gente del pueblo que está en la habitación se quedan boquiabiertos. Malcos se levanta bruscamente.

 

MALCOS

¡No! ¡No voy a permitirlo!

¡Debemos pararle!

¡Todos!¡Conmigo! ¡¡Ahora!!

 

Malcos salta por encima de la mesa. El resto de la multitud duda, después todos saltan y agarran el hombre, sosteniendo toda clase de objetos en sus manos, cuchillos, tenedores y cuencos, para golpearle con ellos. 

 

HOMBRE

¡Matadle!

 

MUJER

¡Destrozadle!

 

La frustración del año pasado se desborda a medida que la gente se va volviendo más salvaje y se convierte en un delirio, loca muchedumbre. Un hombre grita, y desaparece bajo un montón de brazos, piernas, y utensilios agitadores.

 

CORTE A:

 

INT. SALA DEL BANQUETE DE  LA POSADA - DÍA – AL MISMO TIEMPO

 

Xena y Gabrielle miran fijamente al montón que bulle, luego la una a la otra. 

 

GABRIELLE

¿Qué era todo eso

sobre ser pacífico?

 

XENA

¿Qué era todo eso

sobre el asno que no da patadas?

 

 

Ambas se levantan y dejan a un lado sus servilletas, dan una patada a sus sillas, y saltan sobre la mesa hacia la lucha en perfecta armonía. 

 

CORTE A:

 

INT. AYUNTAMIENTO – ÚLTIMA HORA DE LA TARDE

 

Todo el mundo está en el ayuntamiento. Esta vez, la gente próspera está detrás del pasamanos. Están sucios. Están cansados. Están magullados. Muchos tienen la ropa rasgada. Parece que un manojo entero de ellos ha sido arrastrado por varios caballos sobre un camino muy desigual, y están hechos polvo.

 

El resto de los ciudadanos está sentado en los bancos, con las manos entrelazadas y portándose lo mejor posible,

 

Xena y Gabrielle entran. Su ropa es antigua, y sin arrugas. No tienen una mota de polvo para parecerse a cualquiera de ellos. Aparecen frescas como margaritas mientras andan sobre la plataforma y se sientan sobre sus tronos juntas. 

 

XENA

¿Todos aquí?

 

Todos asienten.

 

XENA

(continúa)

Bien.

 

Hace una pausa, y mira a Gabrielle.

 

XENA

(continúa)

¿Gabrielle?

 

Mientras se levanta, Gabrielle se aclara la garganta.

 

GABRIELLE

De acuerdo, es obvio

que tu sistema

no está resultando.

 

Escobar levanta su mano con incertidumbre.  Gabrielle se detiene y lo mira. 

 

GABRIELLE

(continúa)

¿Sí?

 

ESCOBAR

Creo que nos hemos dejado

llevar, normalmente no es así.

 

El pueblo, maltratado, murmura: un pacto.

 

HOMBRE POBRE

¡Sí, claro, como que acaban

de comprar al juez!

 

El empobrecido pueblo comienza a gritar: un pacto. Xena se levanta.

 

XENA

¡Esperad!

 

Todo el mundo se calla como si les hubieran cortado las lenguas. 

 

XENA

(continúa)

Vuestras tradiciones son bazofia.

 

Gabrielle se aclara su garganta.

 

GABRIELLE

Habéis utilizado las tradiciones

para esconder las injusticias.

 

 

XENA

(en voz baja)

Yo acabo de decir eso mismo.

 

GABRIELLE

No es justo lo que estáis haciendo

dejasteis  que todo lo sucedido

en el año se acumulara y no

han podido solucionarlo.

 

MALCOS

(sin arrepentimiento)

¡Es justo!  Hemos pagado

mucho dinero para eso.

 

Xena refunfuña mientras Malcos se encorva y desaparece.

 

GABRIELLE

Eso no es justicia. Tú

conseguiste lo que querías 

porque tienes más dinero.

 

ESCOBAR

Bueno, esa es la forma en que lo hacemos

aquí. ¡Es nuestra decisión!

 

El grupo situado detrás se muestra conforme, mientras que el grupo de delante está en desacuerdo.  Xena se levanta y todo el mundo se queda en silencio otra vez.  Xena vira hacia Gabrielle, lanzándole una significativa mirada.  Gabrielle respira profundamente, encogiéndose de hombros.

 

GABRIELLE

¿Realmente creéis que ésta

es la mejor manera? ¿Destruyendo a los

pobres de tal manera que los ricos

puedan tener lo que desean?

 

La muchedumbre de atrás comienza a mostrar vergüenza, mientras que los situados delante se limpian unas lágrimas de los ojos.

 

ESCOBAR

Hum...   ¿Hay otra forma de resolverlo?

 

Xena y Gabrielle intercambian miradas. Xena suspira, mientras saca una moneda del bolsito que tiene en su correa tirándosela a Gabrielle, quien la agarra guiñándole un ojo.

 

GABRIELLE

Me alegro de que preguntes.

Tenemos unas ideas.

 

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL ACTO CUARTO

 

APÉNDICE

 

ABRE DE NEGRO.

 

INT. JARDÍN REAL - ATARDECER

 

Es cerca del ocaso.  Xena y Gabrielle están sentadas en un banco del jardín, vestidas como siempre.  Junto a ellas se encuentra su equipaje.  La casa detrás de ellas está oscura, y se nota que falta poco para derrumbarse.  Hay suntuosas cortinas colgando por fuera de la ventana y las contraventanas han desaparecido.  Las escaleras están apoyadas contra la pared.

 

GABRIELLE

Estaba pensando.

 

XENA

Si me dices que estas pensando

en si hicimos lo correcto, te voy 

a dar en la cabeza

con esas margaritas.

 

 

Gabrielle se ríe. 

 

GABRIELLE

No. Sé lo que hicimos.  Convencerles

de elegir un grupo gente rica, 

y la otra mitad pobre es

un gran comienzo para la justicia.

 

Xena se apoya en sus manos y mira el ocaso.

 

XENA

¿De veras lo crees?

 

GABRIELLE

¿Tú no?

 

Xena se queda en silencio.

 

GABRIELLE

(continúa)

Crees que van a volver a

hacer lo que hacían, 

sólo para encontrar a alguien 

más sobornable el año que viene, ¿verdad?

 

XENA

Pues…

 

Gabrielle frunce el ceño.

 

GABRIELLE

Yo pienso que al menos lo intentarán

de otra forma. Todas esas personas

estafadas no les dejarán no intentarlo.

 

Xena aparentemente tiene sus dudas.

 

XENA

Tal vez.

 

 

Gabrielle enlaza su brazo con el de Xena, y se apoya sobre ella.

 

GABRIELLE

Necesitas tener mas fe

en la gente Xena.  A veces,

te pueden sorprender.

 

Xena mira a Gabrielle.  Esas palabras repentinamente tienen un sentido más profundo de lo que parecen.  Xena mira a los ojos de Gabrielle.

 

XENA

(sinceramente)

Y a veces no te

sorprenden para nada.

 

Gabrielle baja la mirada, después vuelve a mirar a Xena. 

 

GABRIELLE

No, muchas veces no lo hacen.

 

 

Xena toma la mano de Gabrielle, y ambas se sientan a observar la puesta de sol juntas. Después de unos minutos de silencio, Xena se inclina y besa a Gabrielle en la mejilla. 

 

XENA

Tenías razón. A veces

hablar de un problema

es la elección correcta.

 

Gabrielle parece hechizada. 

 

GABRIELLE

Tu también tenías razón.

A veces simplemente tienes que patearle

el culo a la gente para que te escuchen.

 

Pasan un rato más observando la puesta de sol, bañadas por una brillante luz dorada. 

 

GABRIELLE

(continúa)

Y además, siempre podemos

volver el año que viene

y echarles un ojo.

 

XENA

Mmm. Sí.

 

Xena descansa su cabeza sobre la de Gabrielle.

 

XENA

(continúa)

Y patearles el culo

otra vez.

 

Ambas ríen. Gabrielle se inclina hacia atrás para alcanzar su nueva bolsa de cuero, obviamente rellena de algo.

 

XENA

(continúa)

¿Qué es eso?

 

GABRIELLE

Nuestras ropas. Rescaté

lo que quedaba.

 

Xena parece intrigada. 

 

XENA

¿Si?

 

 

GABRIELLE

Pensé que quizá te gustaría

unirte a mí en un picnic y un

baile a medianoche.

 

XENA

Hmm....creo que me dejaría

sobornar para aparecer por ahí.

 

GABRIELLE

¿Oh sí? ¿Cuánto?

 

Se besan.

 

 

XENA

Demasiado.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

DISCLAIMER

Ninguna prerrogativa real fue dañada durante el rodaje de esta película,

pero Xena aún no ha podido conseguir que Gabrielle pare de bordar pequeñas

coronas en su, curiosamente, suave y a menudo peligrosamente expuesta ropa interior.