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ACTO DOS
ABRE DE NEGRO:
EXT. PRADERA - MEDIA MAÑANA
Twickenham mira a las dos mujeres que le observan del mismo modo.
TWICKENHAM ¿Gabrielle, estás segura de que no recibiste la invitación?
Mueve la mirada de una a otra.
TWICKENHAM (continúa) más famosos estarán allí, apoyando al nuevo rector. ¡Sé que estáis invitadas, ya que yo mismo envié
las invitaciones! probablemente
no pudo localizarnos. La Academia, Gabrielle, está terrible, más terrible que cuando nosotros entramos. No es nada más que una guarida de pillos que aceptan sobornos, por esos que desean ser admitidos, sin importarles si alguien lo ve. Ya el talento no cuenta. Sólo la riqueza se tiene en cuenta. Es terrible. Incluso la librería, el hogar de los pergaminos escritos por los mejores bardos del mundo, se abre solamente para los que tengan suficiente dinero.
GABRIELLE (horrorizada) ¡Eso es absurdo!
Twickenham mira a Xena.
TWICKENHAM Xena, no sabia que admirabas tanto las Bellas Artes.
XENA Oh, sí. Las admiro muchísimo.
Twickenham devuelve su atención a Gabrielle.
TWICKENHAM Estoy seguro de que has oído lo que le sucedió al ultimo rector.
Xena resiste magistralmente dar un comentario al respecto, conformándose con hacer un simple movimiento de cabeza.
XENA Nosotras oímos algo.
TWICKENHAM Es un bastardo, si perdonáis mi lenguaje. Aunque él era solo parte del problema.
GABRIELLE ¿Qué sucedió?
TWICKENHAM Bueno, como os decía, esto se había convertido en una guarida de pillos. Cuando el rector hizo su viaje a Lesbos, las víboras fueron libres, para pelear entre ellas. Nunca esperaron que regresara.
XENA Mm.
TWICKENHAM Los estudiantes no son tan malos como se creía, de alguna manera, aún en medio de su codicia, lograron aceptar algunos hombres y mujeres con talento y sobresalientes. Mientras los buitres discutían entre sí, los estudiantes formaron un comité pidiendo ayuda a los distinguidos ex-alumnos, y pudieron efectuar una votación secreta donde eligieron a su propio rector.
XENA (a sabiendas) Y los buitres no apreciaron eso.
TWICKENHAM (enfurecido) ¡Eeeellos tra, tra, trataron de ma,ma matarlo!
GABRIELLE ¿A quién?
Twickenham mira a Xena incrédulamente.
TWICKENHAM Al rector, por supuesto..
Gabrielle respira profunda y calmadamente.
GABRIELLE Y el rector es...
Con la misma mirada, atónita.
TWICKENHAM ¿La cabeza de la Academia?
Xena se ríe suavemente..
XENA Uh, Twickey, yo creo que ella desea saber su nombre.
TWICKENHAM ¡Oh! ¡Ohhhhh!
Con una amplia sonrisa.
TWICKENHAM (continúa) ¡Es Homero!
GABRIELLE ¡Homero!
TWICKENHAM Sí, es Homero. Xena, no pensé que tú lo conocieras también. Pero tampoco debería sorprenderme. Seguro que Gabrielle te dijo lo unidos que estuvieron..
Xena mira a Gabrielle.
XENA Unidos, ¿eh?
TWICKENHAM Claro, Gabrielle. ¿No recuerdas que los dos estuvísteis casados?
XENA Y GABRIELLE ¿Casados?
Twickenham mira a ambas, sobresaltado.
TWICKENHAM Eso estaba por todas partes en los dormitorios. Pensamos que
GABRIELLE Pensaste mal. Ella regresó conmigo, después de todo.
Twickenham se rasca la barbilla pensando.
TWICKENHAM Deduzco que así es... supongo. A pesar de todo, sé que él espera con impaciencia verte otra vez, Gabrielle. Y realmente necesitamos tu ayuda. Cuando los intentos de asesinato fallaron, los regentes eligieron a su propio Canciller. Merikus. El más corrupto de los hombres que nunca hayas visto. Insisten en que él es el Canciller legítimo y será investido en el cargo pasado mañana. A no ser que nosotros podamos impedirlo.
XENA ¿Y cómo piensas hacerlo?
TWICKENHAM Ésa fue la razón de las invitaciones, Gabrielle. La ceremonia de investidura es un asunto de Estado. La mitad de Atenas estará allí. Tenemos que mostrar públicamente nuestro más decidido apoyo a nuestro candidato a Canciller. Hemos pensado situarnos de pie, junto a él, quizás contar algunas de nuestras historias épicas más largas para asegurarnos el palco y recordar al público lo que la Academia fue una vez y podría ser de nuevo. Por favor, ¿estarás de pie acompañándonos?
Xena y Gabrielle se miran una a la otra un lago instante, comunicándose más en ese silencio que con el más locuaz de los discursos.
TWICKENHAM También podríamos necesitar tu ayuda, Xena. No creo que ellos desistan de atentar contra la vida de Homero.Eres la persona perfecta para prevenir que no ocurra.
Otro momento de comunicación silenciosa, antes de que Xena torne hacia su invitado.
XENA Ayudaremos.
Twickenham se alegra.
TWICKENHAM ¡Gracias! ¡Gracias! Por favor, recoged vuestras pertenencias. Las colocaremos sobre mi carro y podremos marchar hacia Atenas.
Otra mirada intercambiada.
XENA Gracias por la oferta, pero nos encontraremos contigo en Atenas.
TWICKENHAM (extrañado) Pero, ¿por qué?
GABRIELLE Nosotras... tenemos unos asuntos que resolver primero. No teníamos previsto hacer este viaje, en absoluto. ¿Recuerdas?
Twickenham suspira.
TWICKENHAM ¿Estáis seguras de que no os puedo convencer para que viajéis conmigo?
GABRIELLE No, pero gracias por el ofrecimiento. No estaremos muy lejos de ti.
TWICKENHAM ¿Al menos aceptaréis alojaros en mi villa? ¿Por favor?
Gabrielle asiente con la cabeza.
GABRIELLE Encantadas. Gracias.
TWICKENHAM Bien... adiós entonces. Nos veremos en Atenas.
XENA Hasta luego.
Twickenham se gira, entra en su carruaje, y pronto desaparece de su vista.
A solas, otra vez, Xena se gira hacia Gabrielle con una sonrisa maliciosa en el rostro.
XENA Homero, ¿eh?
Gabrielle le lanza una mirada de soslayo.
GABRIELLE Por favor, tan sólo era un amigo.
Xena sonríe.
XENA Usando mi definición de la palabra "amigo", ¿no?
GABRIELLE Ja. Ja.
XENA ¡Eh!, ¡no me mires así! Tú fuiste la que se casó.
GABRIELLE (remilgadamente) Ya estoy casada, muchas gracias.
Los ojos de Xena se ablandan cuando sonríe..
XENA Lo sé.
Los ojos de Gabrielle se ensanchan. Ella, despacio, se baja a un tronco a sus pies. Su cara está ligeramente pálida.
GABRIELLE ¡Por los dioses!
Xena mira hacia abajo hacia sí misma, para ver si, quizá, ha dejado asomar algo de entre su corpiño o cualquier otra situación extraña capaz de engendrar tal reacción de su compañera.
XENA ¿Qué?
GABRIELLE ¿Es así realmente cómo te miro cuando te miro así?
Cayendo en la cuenta, Xena no puede hacer otra cosa más que sonreír
GABRIELLE ¡No me extraña que hayan estado hablando de nosotras durante años!
Riendo suavemente, Xena acorta la distancia entre ellas y se detiene delante de Gabrielle, tomándole las manos.
XENA Déjales que hablen..
Inclinándose, roza ligeramente los labios de Gabrielle con los suyos, y después con más firmeza, en busca de un beso de más duración. Después de un momento, se separan, ambas mujeres notablemente acaloradas.
GABRIELLE ¡Uau! Eso fue....
XENA Diferente.
GABRIELLE Exacto. Creo que me gustó.
XENA (fingiendo sentirse conmocionada) ¡¿Tú crees?!
Gabrielle sonríe.
GABRIELLE Vamos a decir que tu cuerpo tiene unas... reacciones interesantes, y dejémoslo así, ¿vale?
XENA De acuerdo.
GABRIELLE Entonces, supongo que deberíamos intentar hacer el cambio ahora.
XENA Supongo que tienes razón.
Gabrielle se desliza desde el leño al suelo, aún sujetando las manos de Xena. Sonríe y mira alrededor, tomando una profunda bocanada de aire fresco.
GABRIELLE Quiero recordar esto. El tiempo que estuve en el cuerpo de la mejor guerrera del mundo. Podría ser una historia genial alguna vez, ¿eh?
Xena simplemente sonríe.
GABRIELLE De acuerdo, estoy lista.
Ambas mujeres cierran sus ojos y comienzan el proceso de meditación.
FUNDE A:
EXT. PRADERA - PRIMERA HORA DE LA TARDE
Suspirando, Xena se recuesta, mira el cielo, después levanta la mirada a unos ojos de un color similar.
XENA Es obvio que esto no va a arreglar nada, Gabrielle. Creo que si vamos a dirigirnos hacia Atenas, probablemente sería mejor que empezáramos a movernos.
GABRIELLE ¿Quizá deberíamos darle un poco más de tiempo para que funcione?
XENA Le hemos dedicado medio día, Gabrielle. Estoy segura de que se me escapa algo, Y no creo que vayamos a averiguarlo sentadas aquí.
Gabrielle se pone en pie en un movimiento fluido ahora que se ha acostumbrado al cuerpo que habita en ese momento.
GABRIELLE (flexionando una rodilla) ¿Siempre te duelen tanto las articulaciones?
Xena se encoge de hombros.
XENA Es el riesgo de este trabajo.
Agachándose, Gabrielle le ofrece una mano a Xena, después abruptamente la retira ante el estremecimiento de su compañera.
GABRIELLE ¿Qué pasa? ¿Algo va mal?
Xena levanta una magullada mano.
XENA No conoces mi propia fuerza.
GABRIELLE (preocupada) ¿Está rota?
Xena sacude la mano en cuestión, después la abre y la cierra varias veces.
XENA Nah. Pero no me eches la culpa de esto cuando vuelvas a tu cuerpo de nuevo.
GABRIELLE Hablando de ello... personalmente no creo que vaya a tener problemas en atrapar a un asesino, especialmente con estas nuevas... mejoras... pero Xena, tú no eres conocida precisamente como una bardo.
XENA (con exagerada dignidad) Te hago saber que soy una narradora totalmente adecuada.
Gabrielle ríe.
GABRIELLE Adecuada para dormir a tu audiencia, quizá.
Xena le lanza una mirada.
GABRIELLE (continúa) ¡Hablo en serio! "Llegamos, miramos, y pateamos sus traseros", difícilmente es la cumbre del talento bárdico, Xena.
XENA ¡Hey! ¡Tiene un comienzo y un final!
GABRIELLE (riendo) Pero nada en el medio. De acuerdo, si tú puedes enseñarme a oír lo que hay detrás de los sonidos, yo puedo enseñarte a cómo hacer que esos sonidos sean más interesantes. ¿Suena bien?
Xena aplaude en una postura deliberada y dramáticamente implorante.
XENA Llévame contigo. Enséñame todo lo que sabes.
GABRIELLE ¡Oooh, eso es muy bueno! ¡No me extraña que no pudieras resistirte a mis encantos!
XENA (en
voz baja) aún estarías sentada en Potedaia.
GABRIELLE ¿Qué?
XENA Nada. Sigamos adelante. Estamos desperdiciando la luz del día..
Gabrielle sigue a Xena hasta Argo.
GABRIELLE Nada y un pimiento. Te olvidas de mi buen oído.
FUNDIDO A NEGRO.
FIN DEL ACTO SEGUNDO
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