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ACTO DOS
ABRE DE NEGRO:
EXT. PETRONIKUS - DÍA
Petronikus es un poblado de tamaño mediano, con una bien cuidada calle principal alineada con piedras. Hay una pared de ladrillos alrededor del poblado, con una puerta abierta.
Todo se ve pulcro y ordenado, y el poblado en general tiene un aire de prosperidad.
Xena y Gabrielle hacen una pausa justo antes del pueblo y lo observan.
GABRIELLE Parece pacífico.
XENA Mucho. Vamos.
Xena y Gabrielle caminan hacia las puertas. Al aproximarse, un hombre parado justo dentro se vuelve y las ve acercarse.
Las dos se tensan, y por reflejo, buscan alcanzar sus armas. Pero el hombre sólo sostiene un azadón, e indecisamente las saluda.
HOMBRE Buenas tardes, extranjeras.
Xena y Gabrielle se relajan.
XENA Buenas tardes.
HOMBRE ¿Sólo estáis de paso?
GABRIELLE No exactamente. Pensábamos detenernos y descansar por un momento.
El hombre las examina con la vista, pero permanece amistoso aparentemente.
HOMBRE Bueno, éste es el lugar. Nuestra taberna es la mejor de los alrededores.Seguid derecho por ese camino, y la encontraréis a su izquierda.
XENA Gracias.
Xena y Gabrielle dejan atrás al hombre y continúan por el poblado.
El pueblo se extiende hacia los lados. Contiene pequeñas, bien cuidadas casas y caminos nítidos. Algunas avea se agitan cuando ellas pasan cerca, y en un corral, una vaca lechera levanta la vista cuando Argo rebufa.
GABRIELLE Se ve....
XENA Idílico.
GABRIELLE Hm.
Xena examina una de las casas. Está encalada, y tiene una maceta con flores plantadas afuera. Todo parece nítido y perfecto.
XENA La última vez que vi un lugar parecido a éste, fue en....
GABRIELLE Potadeia. Cuando Hope estaba allí
Xena observa a su alrededor y asiente.
XENA Sí.
Gabrielle se aproxima a una de las paredes y toca un símbolo pintado allí... un círculo con triángulos rodeándolo con forma parecida a una corona.
Observa la casa siguiente, que también tiene el mismo símbolo.
Llegan al centro del pueblo, y encuentran un cuadrado lleno de césped. A un lado hay una casa grande, en otro, una taberna. Un tercer lado tiene un conjunto de tres pozos y el cuarto es un camino alineado con piedras que se pierde entre los árboles.
Una mujer sale de la casa grande y comienza a cruzar el césped. Advierte a Xena y Gabrielle y cambia de dirección, dirigiéndose hacia ellas. Es joven y bonita, y está vestida con un delantal de color amarillo brillante y un traje gris.
MUJER ¡Buen día! Bienvenidas a nuestro pueblo.
Xena mira a Gabrielle. Gabrielle mira fijamente a Xena. Xena hace un gesto con sus ojos.
XENA (riendo forzadamente) Gracias. Tienes un rincón muy bonito aquí.
MUJER ¡Oh, gracias! Estamos muy orgullosos de él. A todo el mundo le encanta vivir aquí. ¿Estáis sólo de paso por aquí?
XENA Bueno, en realidad...
GABRIELLE (interrumpiendo) Estamos pensando en quedarnos a vivir por aquí. ¿Sería eso un problema?
Los ojos de Xena se agrandan hasta quedar del tamaño de huevos de pato, antes de que ella se de cuenta de que Gabrielle no habla en serio.
MUJER ¡Por supuesto que no! Recibimos a todo el mundo. ¿Cuál me dijiste que era tu nombre?
GABRIELLE Gabrielle.
MUJER Es un gusto conocerte Gabrielle. Soy Heriet, y vivo allá en la casa de mi padre. Él es el que está a cargo del pueblo. Estoy segura de que si habláis con él, os permitirá quedaros.
XENA Muy bien. Hablemos con él.
HERIET Oh... bueno, tal vez no podáis ahora mismo. Está ocupado. Pero estará libre a la hora de cenar. ¿Por qué no vais a la taberna y esperáis allá?
Xena está impaciente. Gabrielle se le para delante.
GABRIELLE Muy bien. Está por allá, ¿verdad? Tengo hambre. ¿Y tú, Xena?
Xena mira el rostro de Heriet. Heriet no reacciona al oír el nombre de Xena.
XENA Yo también.
Heriet se da la vuelta y las deja, mirándolas una última vez antes de regresar a su casa. Xena y Gabrielle esperan a que ella desaparezca, y entonces se dirigen a la taberna.
CORTE A:
INT. CASA DE HERIET-MOMENTOS DESPUÉS
Heriet entra. Una mujer, su madre, está sentada cerca de la ventana, tejiendo.
MADRE ¿Con quién hablabas, hija? Se veían muy raras.
HERIET Acaban de llegar. Parecen buenas personas. (pausa) Dicen que quieren quedarse a vivir aquí.
La madre de Heriet la mira. Ambas sonríen extrañamente.
CORTE A:
INT. TABERNA PETRONIKUS-DÍA- MOMENTOS DESPUÉS
Una mujer, la dueña de la taberna, está de pie cerca de la cocina batiendo algo en una olla. El lugar está extremadamente limpio, y hay pedazos de tela sobre las ocho o diez mesas que forman la sala de la taberna.
La mujer canta para sí misma. Sobre la chimenea, en la pared, hay pintado un sol coronado, color azul.
La puerta se abre, y Xena y Gabrielle entran, la mujer las mira sorprendida.
DUEÑA DE LA TABERNA ¡Oh! No esperaba a nadie hoy.
Xena y Gabrielle se miran.
GABRIELLE ¿Usualmente sabes cuándo la gente va a pasar por tu pueblo?
DUEÑA DE LA TABERNA (cansada) Bueno, por los festivales, tú sabes. Pero si no hay festivales no recibimos muchos visitantes.... ¿Estáis de paso por aquí?
XENA No.
La mujer se ve un poco nerviosa.
GABRIELLE ¿Podemos comer algo?
La dueña de la taberna comienza a buscar unos platos.
DUEÑA DE LA TABERNA Por supuesto, por supuesto. Por favor, sentaros. Volveré en un momento.
Xena y Gabrielle se sientan. Gabrielle ve el símbolo en la pared y lo señala. Xena hace un gesto de desagrado.
GABRIELLE (susurrando) ¿Habías visto eso antes?
XENA No lo creo. (a la mujer) ¡Oye!
La dueña de la taberna se apresura hacia ellas y pone dos platos y dos vasos en la mesa.
DUEÑA DE LA TABERNA ¿Sí?
Xena apunta hacia el símbolo.
XENA ¿Qué es eso?
La mujer mira a la pared.
DUEÑA DE LA TABERNA Eso es el símbolo del que nos observa y nos cuida.
XENA ¿De verdad? ¿Y quién es ése?
DUEÑA DE LA TABERNA El benévolo. El que crea las reglas que rigen nuestras vidas. Pero ya veo que no sabéis nada de esto.
La puerta de afuera se abre, y un hombre entra. Es alto y con hombros anchos. Mira a Xena a Gabrielle por un momento y luego las ignora.
HOMBRE Helga, seremos seis esta noche, ¿verdad?
La mujer asienta con la cabeza. El hombre se va.
DUEÑA DE LA TABERNA Me tengo que ir. Disfrutad la comida. Serán dos denarios, más un denario para el que nos mira y nos cuida.
La mujer desaparece a través de la puerta trasera. Xena y Gabrielle se quedan solas.
GABRIELLE ¿El benévolo? ¿El que nos mira? Xena, todo esto es nuevo. ¿No es cierto?
XENA Sí. El hacedor de reglas. ¿Por qué tengo el presentimiento de que no nos van a gustar las reglas?
Gabrielle examina el trozo de pan que hay en su tazón.
GABRIELLE ¿Cuándo nos gustan?
FUNDIDO A:
INT. CASA DE HERIET - TARDE
Heriet está poniendo la mesa. Su madre sirve la comida. Se abre la puerta, y entra un hombre. Es el padre de Heriet. Es un hombre alto, barbudo y grueso, vistiendo una muy buena cantidad de ropa.
HERIET ¡Buenas noches, padre!
La madre de Heriet se apura.
MADRE Alstan.... Llegaste temprano. Yo....
ALSTAN Yo mantengo el horario del que nos vigila, mujer. No el tuyo. ¿No te lo he dicho ya varias veces?
Alstan cuelga su abrigo, y se dirige hacia la mesa.
HERIET Padre....
ALSTAN Los hermanos y yo nos vamos a reunir después que se ponga el sol. Tráeme la sopa.
La madre de Heriet se dirige hacia la olla y apresuradamente sirve la sopa en un tazón.
MADRE Pero pensé que nosotros....
ALSTAN ¡Mujer, la sopa! No tengo tiempo para hablar. Esos malditos mercaderes escaparon sin darnos lo que nos debían, ¡y hay una deuda que debe ser pagada!
HERIET Padre....
ALSTAN (regañando) ¿Qué? ¿Terminaste esas canastas?
HERIET Aún no, padre, pero....
ALSTAN ¡Aún no! ¿Y eso?
Alstan se levanta y da un soplido, agitando los brazos.
HERIET ¡Padre! Espera... las terminaré esta noche, lo prometo, pero hay....
ALSTAN ¡Más te vale!
HERIET ¡Padre, hay unas forasteras aquí! Quieren verte. ¡Quieren vivir aquí!
Alstan se detiene, y la mira repentinamente cauteloso.
ALSTAN ¿Forasteras? ¿Qué clase de forasteras?
La madre de Heriet trae la sopa y la coloca frente a su esposo. Parece muy contenta con el cambio de tema.
MADRE Extrañas para mí. ¡Mujeres extrañamente vestidas! ¿Te lo imaginas? ¡Debiste haberlas visto!
Alstan toma a Heriet del brazo.
ALSTAN ¿Dónde se fueron? ¿Las dejaste pasearse por el pueblo? ¿Por qué no fueron a buscarme?
HERIET (asustada) ¡Padre, las mande a la posada para que te esperen! ¡Tú estabas en el templo! Tú me dijiste que nunca te....
ALSTAN Ah. (repentinamente calmado.) Sí lo hice. Sí lo hice. ¿A la posada, me dices? Bien. ¿Mujeres?, ah.
Alstan empieza a comer, ignorando a su mujer e hija. Después de un momento, se ríe.
CORTE A:
INT POSADA DE PETRONIKUS - NOCHE
La taberna está llena. Xena y Gabrielle se encuentran en una pequeña mesa ubicada cerca de una de las paredes del fondo. La mesa más grande cerca de la entrada está ocupada por seis hombres, incluyendo al hombre que había entrado aquella tarde. Todos están vestidos con unas túnicas oscuras con el emblema del sol coronado en la espalda.
Parecía que el publico estuviera tratando de evitar a los seis hombres... más aún de lo que parece que evitan a las dos mujeres extrañas de la mesa del fondo.
GABRIELLE Algo no está bien, Xena.
XENA Oh sí.
Xena se inclina hacia adelante y señala a seis hombres.
XENA (continúa) Yo he visto antes a esos hombres.
Gabrielle se muestra sorprendida.
GABRIELLE ¿Los has visto? ¿Dónde? Yo no lo recuerdo.
XENA No lo harías. Ellos podrían ser seis de mis hombres, de mis antiguos y nefastos días. La gente nos trataba justo como las personas de aquí los tratan a ellos.
GABRIELLE Oh.
Uno de los hombres se pone de pie.
HOMBRE (ruidosamente) En nombre del que os observa, Yo os digo que escuchéis.
El cuarto se silencia inmediatamente.
HOMBRE (continúa) Desde mañana, nosotros recolectaremos cada objeto de ofrenda desde los templos. Serán bendecidos, y enviados por nosotros por la gloria del que nos observa. Lo que sea enviado a nosotros será compartido con nosotros. ¡Qué así sea!
La multitud se miran unos a otros, pero....
PÚBLICO Qué así sea.
El hombre se sienta y continúa comiendo.
GABRIELLE ¿Realmente quieres esperar a ese hombre en este lugar?
XENA Nooo... Creo que ya he oído bastante como para ir en su busca. Vamos.
Xena y Gabrielle se levantan. Salen por la puerta del costado mientras la puerta de enfrente se vuelve a abrir, y Alstan entra. Los seis hombres lo ven, y rápidamente se levantan. El resto del grupo también se pone de pie y se inclinan respetuosamente.
ALSTAN Hijos míos, tomad asiento.
Todos se sientan. Alstan mira cuidadosamente por la taberna pero no ve a quien busca. Se encoge de hombros, se da la vuelta y nuevamente se retira.
CORTE A:
EXT. PLAZA DE PETRONIKUS – NOCHE
Xena y Gabrielle caminan por la oscuridad.
XENA Bueno, parece que no está en casa.
GABRIELLE Y no está en la taberna.
Las dos paran y miran una piedra en el camino, que tiene un sol coronado pintado. Cuando miran hacia la siguiente piedra y la próxima todas tienen el mismo símbolo.
XENA ¿Apuestas?
GABRIELLE No.
Siguen por el camino.
CORTE A:
EXT. TEMPLO DE PERTRONIOKUS - NOCHE
En medio de un claro, bajo un pabellón de árboles se encuentra el templo. A cada lado de la puerta hay antorchas ardiendo. El edificio es grande y construido en piedra. Las puertas están cerradas. El símbolo está pintando a cada lado de la puerta y en lo alto del dintel.
Gabrielle camina hacia las puertas y les da un empujón. Están bien cerradas. Se vuelve y mira a Xena con duda.
Xena hace un gesto de desdeño y comienza a rodear el edificio buscando otra entrada. Después de unos momentos Gabrielle le acompaña.
GABRIELLE Podríamos simplemente tocar.
XENA No. Eso sería demasiado aburrido.
Xena descubre una hiedra gruesa que crece a un lado del edificio. Se dirige hacia ella, haciendo una pausa para escupirse sobre las manos y frotarlas antes de comenzar a subir por ella.
Gabrielle se inclina sobre la pared y mira a Xena hasta casi llegar al techo. Suspira profundamente y empieza a subir tras de ella.
GABRIELLE (sin aliento) Al menos me toca una vista agradable.
XENA (V.O.) (susurrando) ¡Oí eso!
CORTE A:
INT. TEMPLO DE PERTONIKUS - NOCHE
Dentro del templo varios hombres trabajan, acomodando cajas y bultos con una rutina eficiente y metódica. Dentro, arrastran varias balas a través del espacio abierto y grande, que parece más un almacén que un lugar de oración. Hay unos bancos alrededor del perímetro de la sala, aparentemente arrimados a un lado para ser usados después. En el frente de la sala hay un área elevada, con una plataforma parecida a un altar, detrás un símbolo de madera con el sol coronado.
Arriba en las vigas, Xena y Gabrielle se arrastran, mirando hacia abajo.
Más hombres siguen entrando, todos con sus túnicas oscuras. Trabajando casi en silencio, clasificando y acomodando todo con un aire serio.
HOMBRE Definitivamente vamos a necesitar mucho más espacio.
Varios hombres se ríen.
SEGUNDO HOMBRE Puedes repetir eso nuevamente. Esperemos que esas carretas lleguen pronto.
PRIMER HOMBRE Por lo que nos den por todo esto, podríamos aumentar el espacio de este sitio. ¡Estoy cansado de dormir con seis hombres en un cuarto!
Los hombres se ríen.
Xena y Gabrielle se miran sombrías.
Alstan entra y camina hacia el grupo de hombres. Todos paran y se inclinan.
ALSTAN Muy bien hecho, hombres.
Alstan camina hacia la plataforma y sube. Todos los hombres se vuelven hacia él y se paran respetuosamente.
ALSTAN (continúa) Tengo muy buenas noticias. Hemos tenido gran éxito aquí. Quien nos observa me ha dado permiso para difundir nuestra causa a los pueblos vecinos.
Los hombres murmuran entre ellos con aprobación.
ALSTAN (continúa) Escogeré algunos de vosotros para que extiendáis nuestro mensaje de amor y paz
Algunos se ríen.
ALSTAN (continúa) Y obediencia....
Más risas.
ALSTAN (continúa) Y devoción para el que nos mira a todos, para que se puedan beneficiar de nuestro mensaje, y la sabiduría del mensajero. ¡Y lo haremos!
Los hombres vitorean.
Xena y Gabrielle intercambian miradas. Xena frunce el ceño.
GABRIELLE (susurrando) Interesante forma de decirlo.
XENA Mm.
ALSTAN La clave, está claro, es mantener nuestra santa hermandad y nuestro código de confianza.
XENA (susurrando) Y no dejar que nadie se dé cuenta de su estafa.
ALSTAN Y tendremos que recordar nuestra promesa de mantener esa confianza contra cualquier amenaza de incrédulos, ¿verdad?
Los hombres gritan y golpean el suelo. Forman una nube de polvo, que sube hasta los soportes del techo. Xena y Gabrielle tienen que soltar una mano para poder taparse sus narices y sus bocas, tratando frenéticamente de no estornudar.
HOMBRES ¡Muerte a los no creyentes! ¡Alabad el mensaje y a los observadores!
Gabrielle comienza a perder su agarre de los soportes.
Xena trata de agarrarla, pero las dos comienzan a caer en dirección del suelo.
FUNDE A NEGRO: | |||||
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FIN
DEL ACTO DOS | |||||