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ACTO TRES
FUNDIDO A NEGRO:
INT. TEMPLO DE PETRONIKUS - NOCHE - CONTINÚA
Gabrielle no se puede agarrar al soporte y se cae. Mientras cae, se agarra de un pedazo de madera, pero éste se rompe y ella cae en dirección hacia el suelo, dos pisos hacia abajo.
XENA Ga....
Xena se suelta del soporte del techo.
Abruptamente, el vuelo de Gabrielle se detiene cuando es agarrada por una pierna.
Xena tiene sus piernas enlazadas alrededor de uno de los soportes del techo, y está agarrando a Gabrielle sobre las cabezas de los hombres que están abajo.
GABRIELLE (en voz baja) ¡Xena!
XENA ¡Sh!
Los hombres terminan de aplaudir, y el silencio envuelve el cuarto.
ALSTAN Muy bien hombres, preparemos este sitio para lo que espero sea un gran aumento de bienes en nuestro inventario.
Alstan se da la vuelta para irse. Xena aprieta su agarre en Gabrielle y mira hacia arriba mientras un pedazo del soporte del techo se rompe y le cae sobre la cabeza.
HOMBRE Señor, ¿estarás predicando las palabras del observador mañana en la noche?
ALSTAN Sí. He recibido un nuevo pergamino lleno de mensajes. Mañana
los escucharéis.
Los hombres asientan con la cabeza.
Otro pedazo de madera se cae y rebota en el hombro de Xena. Xena lo atrapa con sus dientes para que no le caiga a Alstan en la cabeza.
Gabrielle se mantiene totalmente quieta. Sus ojos están cerrados.
HOMBRE Yo sé que tenemos una misión aquí, pero me encanta escuchar las palabras, señor. En serio.
Alstan pone su mano en el hombro del hombre.
ALSTAN Eres muy amable, hijo. Ahora continúa tu trabajo.
Alstan comienza a irse, pero se detiene, mirando al suelo. Hay pedacitos de madera. Mira a la madera, y luego a su alrededor.
Xena mueve a Gabrielle un poco y Gabrielle abre los ojos. Ve a Alstan directamente debajo de ella, mirando a la madera.
Solo le falta mirar hacia arriba, pero Alstan hace un gesto de resignación y se va seguido por los otros hombres. Ellos se toman su tiempo, cada uno pasando por debajo de donde Gabrielle está colgando.
Finalmente, todos se han ido, cerrando la puerta. Un segundo después, Xena escupe la pieza de madera que tiene en la boca.
GABRIELLE (susurrando) Hijo de bacante.
XENA Otras palabras me vienen a la mente. (gruñendo) Escucha,
no hay...
GABRIELLE Sólo
déjame caer.
Xena mira hacia abajo.
XENA El
piso se ve muy duro.
Gabrielle mira hacia abajo y ve varias opciones.
GABRIELLE Bueno, me podrías dejar caer sobre mi cabeza.
XENA Sostente... sólo sígueme.
Gabrielle hace un gesto. Xena se mueve hacia arriba, luego suelta la pierna de Gabrielle. Gabrielle se mueve por el aire, y extiende sus manos para agarrar las de Xena mientras cae. Ambas agarran la muñeca de la otra, y ahora Gabrielle se encuentra en una mejor posición.
GABRIELLE Muy bien.
XENA Vamos.
Xena suelta la muñeca de Gabrielle y Gabrielle la de Xena. Gabrielle cae fuertemente, pero logra mantener su equilibrio y espera mientras Xena suelta el soporte del techo y hace un salto en el aire para caer al lado de Gabrielle.
Se pueden escuchar pasos que se acercan de nuevo, y voces que se escuchan cada vez más cercanas al otro lado de la puerta. Xena y Gabrielle se acomodan una a cada lado de la puerta, apoyándose contra la pared. Xena saca su espada. Gabrielle saca un sai.
La cerradura de la puerta comienza a moverse. La puerta empieza a abrirse.
Escuchan un grito desde la distancia, y las puerta se cierra nuevamente, y los pasos se alejan.
Xena y Gabrielle se relajan. Gabrielle estira la pierna y hace un gesto de molestia, luego guarda su sai.
Xena guarda su espada y comienza a examinar el cuarto.
GABRIELLE ¿Así que no hay mucha duda acerca de estos hombres, verdad?
Xena levanta el pergamino y lo pone en dirección a la luz, después de estar mirándolo por un rato, se lo tira a Gabrielle.
XENA Ninguna.
Xena mira a su alrededor, coloca las manos en las caderas, poniendo una expresión entre disgustada y profundamente perturbada.
GABRIELLE ¿Qué vamos hacer?¿Solamente los ahuyentaremos? Son un montón, Xena, pero....
XENA Pero, sólo somos dos, eso es cierto.
Xena mira a su alrededor, nuevamente.
XENA (continúa) Si los ahuyentamos, ellos simplemente regresaran. Además, hay algo más grande, detrás de todo esto.
Gabrielle deja caer en la caja, el trozo de pergamino.
GABRIELLE Así que debemos ir a la raíz de todo esto.
Xena asiente, con un movimiento de su cabeza.
XENA Solo tenemos que hacer que nos lleven ahí.
Xena camina hacia la pared y se encarama sobre unas cajas, extendiendo su mano hacia Gabrielle.
GABRIELLE ¿La puerta no es suficiente, huh?
Gabrielle se encarama en las cajas mientras sujeta la mano de Xena, a la vez que suben al techo, desapareciendo.
FUNDE A:
INT POSADA DE PETRONIKUS – POR LA MAÑANA
El posadero está ocupado cociendo pan. Es justo después del amanecer y el sol brilla a través de las ventanas.
Gabrielle entra por la parte posterior, con una apariencia de haberse bañado recientemente y por lo tanto totalmente despierta. Mientras cruza por la cocina, va silbando suavemente.
GABRIELLE ¡Buenos días!
El posadero se ve sorprendido al verla.
POSADERO ¡Oh!¡Buenos días! No me di cuenta que habíais llegado anoche, por lo que pensé...
GABRIELLE Entramos por la puerta trasera.
El posadero pone cara de asombro.
POSADERO Pero no tenemos puerta trasera.
GABRIELLE Pues la tienen, ahora..
(vacilando) ¿Qué estás cocinando, pan de pasas?
El posadero mira alrededor de su mesa, que está cubierta de hogazas de pan, al menos dos docenas de ellas.
POSADERO Sí, tengo que comenzar temprano, pues lleva mucho tiempo.
GABRIELLE (sonriendo) Deben gustar mucho en el pueblo.
POSADERO (frunciendo el entrecejo) Bueno, realmente es por su consistencia. Es para agradecer a los que vigilan. Los hermanos se lo llevan para sus trabajos.
Gabrielle cruza sus brazos mientras observa detenidamente las hogazas de pan.
GABRIELLE ¿Pero, ellos te pagan, verdad?
POSADERO Oh, no, no, claro que no. Es mi regalo, para ellos.
Gabrielle recoge una hogaza, mirándola.
GABRIELLE Pero ellos la venden, así es que lo hacen, ¿verdad?
POSADERO Bueno... Sí.
GABRIELLE Así... A ellos les pagan por tu trabajo ¿Qué obtienes tú de todo esto?
El posadero se ve algo inquieto por lo que regresa a cocinar sus panes, dándole la espalda a Gabrielle, quien aprovecha para robar una pasa de un pan, mordisqueándola.
CORTE A:
EXT. HACIENDA DE PETRONIKUS - POR LA MAÑANA
Xena monta a Argo II por un camino vecinal. Por cualquiera de sus dos lados hay sembrados de granos y de otras cosechas, listas para ser recogidas. En uno de los lados del camino, hay un vagón inmenso, rodeado por un grupo grande de campesinos.
Xena disminuye su velocidad a medida que se les acerca, mientras los hombres apartan sus miradas del trabajo, para mirarla.
XENA Buenos días.
Uno de los hombres se le acerca.
LUGAREÑO Esa es una yegua preciosa.
Afortunadamente para Gabrielle, el camino para ganarse el corazón de Xena no es a través de su caballo, aunque es bien recibido.
XENA Gracias. Parece que tenéis ahí, una buena cosecha.
Los hombres miran sus trabajos y luego al vagón.
LUGAREÑO Sí, así es. Estamos muy agradecidos que nuestras oraciones hayan
Xena desciende de Argo II y se acerca al carro. Levanta un poco del grano cosechado.
XENA ¿Rezasteis por esto?
Los hombres se agrupan alrededor de Xena, más bien algo intrigados por su aspecto.
LUGAREÑO Hemos pasado tiempos duros desde que los antiguos dioses nos abandonaron. Esta estación, los hermanos vinieron y nos dieron el mensaje de quien vela por nosotros. Eso nos dio esperanza.
Xena se estremece ligeramente ante estas palabras.
SEGUNDO LUGAREÑO Desde que ellos llegaron, las cosechas han aumentado. La vida es mejor.
XENA ¿No creéis que podría ser una simple coincidencia?
Los hombres fruncen el ceño.
LUGAREÑO ¿Por qué piensas eso?
XENA (encogiéndose) El tiempo ha sido bueno. He visto grandes cosechas a todo lo largo del camino hasta aquí. (pausa) ¿Adónde va esto? ¿Tenéis un almacén grande? Probablemente venderéis lo que os sobra para obtener un beneficio.
Los hombres murmuran entre sí.
SEGUNDO LUGAREÑO Oh no. Esto es para el que nos protege. Nuestro tributo por la buena cosecha.
Xena se distancia, mira al carro, mira a los hombres, mira atrás del carro, y asume una expresión muy escéptica.
XENA Ah, Ah. Bien. Tenga que irme.
Xena salta a la grupa de Argo II, y mira otra vez al carro, sacudiendo la cabeza. La atención de la gente está concentrada en ella y es consciente de ello. Xena saluda y comienza a caminar todavía sacudiendo su cabeza. Los hombres la miran marchar, luego se juntan alrededor del carro. Las voces se elevan en una discusión sin orden.
CORTE A:
EXT. POSADA DE PETRONIKUS - ÚLTIMA HORA DE LA TARDE
Sentada fuera de la posada, sobre la hierba, Gabrielle escribe sobre un pergamino. Se apoya contra un árbol, pero controla con su mirada todos los rincones de la plaza.
Heriet sale de su casa. Se dirige al camino del templo. Descubre a Gabrielle sentada en la hierba y se detiene, mirándola.
GABRIELLE Y Xena mató al malvado gigante, salvando al pueblo de la destrucción.
Heriet escucha las palabras y se acerca.
HERIET ¿Qué haces?
GABRIELLE Escribiendo la historia sobre algo que nos pasó.
Heriet se sienta al lado de Gabrielle.
HERIET Mi padre dice que contar historias es malo.
Gabrielle levanta la vista.
GABRIELLE ¿Por qué?
HERIET Porque resta tiempo del trabajo, y difunde mentiras. Dice que las únicas historias que deberíamos oír son las de quien nos vela.
Gabriela suelta su plumilla y sopla sobre el pergamino para secarlo.
GABRIELLE ¿Realmente tú crees eso?
Heriet se encoge de hombros.
GABRIELLE (continúa) ¿Qué hace las historias de tu vigilante más verdaderas que las mías?
HERIET (ofendida) ¡Son la palabra de dios!
Gabrielle no parece intimidarse, evidentemente.
GABRIELLE Bien, yo he aprendido la dura lección de que la palabra de un dios y la palabra de uno de nosotros es igualmente de fiar.
Heriet se levanta y se aleja.
HERIET Sólo dices mentiras sin valor. Mi padre tiene razón.
Heriet se agita, abandona a Gabrielle sentada sobre la hierba. Gabrielle enrolla el pergamino, y lo golpea contra un lado de su cuello reflexionando.
Justo antes de desaparecer en el camino al templo, Heriet para y mira atrás dudosa.
Gabrielle sonríe, y le saluda con el pergamino. Heriet frunce el ceño, y se aleja rápidamente.
CORTE A:
INT. POSADA DE PETRONIKUS- CUARTO TRASERO - ANOCHECE
Xena está tumbada sobre la pequeña y baja cama del cuarto. Gabrielle guarda las últimas de sus pertenencias en un bolso de mano.
GABRIELLE ¿Piensas que esto va a funcionar?
Xena juega con una manzana a la altura de su estómago. La lleva arriba y abajo con aire ocioso.
XENA Difícil de decir. Plantamos algunas semillas. Veremos que cosechamos.
Gabrielle camina hacia ella y se sienta a su lado. Agarra la manzana muerde un pedazo, luego se la devuelve.
GABRIELLE Las bolsas están listas. ¿Quieres sacarlas, y que te encuentre cerca del templo?
Xena muerde la manzana.
XENA ¿Estás lista para esto?
GABRIELLE (suspirando) Tanto como podría estarlo. Vamos.
Xena levanta las bolsas, y se da la vuelta para saltar por la ventana. Gabrielle salta después de ella, y desaparecen en la oscuridad.
CORTE A:
EXT. TEMPLO DE PETRONIKUS - NOCHE
El patio del templo está lleno de lugareños. Una plataforma se ha dispuesto fuera de las puertas, decorada apresuradamente con listones y pedazos de tela. Un tablón con el sello del sol coronado está apoyado al frente. A cada lado hay antorchas, iluminando el área.
La puerta del templo se abre y aparecen una docena de hombres vestidos con túnicas. Se posicionan a cada lado de la plataforma y aguardan.
CORTE A:
EXT. ÁRBOLES ALREDEDOR DE LA TABERNA DE PETRONIKUS - NOCHE - MISMA HORA
Xena y Gabrielle se esconden detrás de un árbol, observando la multitud. Xena endereza la capa de Gabrielle y distribuye uniformemente su fleco. Gabrielle le da la clase de mirada que con frecuencia se les da a las madres que tratan de limpiar la suciedad con un dedo ensalivado.
Dándose cuenta, Xena se aproxima y besa a Gabrielle en los labios.
Gabrielle está más satisfecha con esa actitud, y aparentemente perdona a Xena sus mimos.
CORTE A:
EXT. TEMPLO DE PETRONIKUS - NOCHE
Alstan emerge del templo y sube a la plataforma. La multitud lo reverencia con respeto, y levanta las manos mientras que sus hombres vitorean.
ALSTAN La paz del que nos cuida esté con
vosotros, bien su lección, y hemos prosperado. Gracias al que cuida de nosotros.
MULTITUD Que así sea.
ALSTAN El mensaje del que nos cuida nos dice que tenemos que protegernos entre nosotros, obedecer al que conoce su palabra, y dar al que nos cuida todo lo que nos sobra.
HOMBRES DE ALSTAN (juntos) ¡Obedecer al que nos cuida!
ALSTAN Esto nos ha dado paz, y una buena cosecha. ¿Qué más necesitamos? (esperando) No podemos pedir más. Pero el que nos cuida nos envía un nuevo mensaje, y debemos escuchar y obedecer el nuevo mensaje, para que continúe nuestra recompensa.
La multitud murmura.
HOMBRES DE ALSTAN (juntos) ¡Todos deben hacer caso del mensaje y del mensajero!
ALSTAN ¡Debemos hacer más para llevar el mensaje a otros! ¡No es suficiente conocerlo, debemos gritarlo por todas las esquinas, para que nuestro vecino, y sus vecinos lo escuchen y aprendan su sabiduría! Ese es el camino hacia la verdadera iluminación.
HOMBRE EN LA MULTITUD Pero... Hemos hecho todo los que se nos ha pedido. ¿Cuándo podemos dedicarnos a vivir nuestras vidas?
Alstan lo señala.
ALSTAN ¡Es la gente como tú la que amenaza nuestro mensaje! ¡Ved! ¡Dentro de nosotros, participando de la recompensa, hay duda! ¡Esto enfurece al que nos cuida!
La multitud murmura incómoda. Se apartan del hombre.
ALSTAN (continúa) ¡Sólo conocerán la paz a través de la obediencia a la palabra del que nos cuida!
Gabrielle aparece detrás de los árboles y se posiciona enfrentando a Alstan.
GABRIELLE Obedecer a alguien nunca ha traído paz a nadie.
La multitud reacciona impresionada. Alstan también está impresionado.
ALSTAN ¿Quién eres? ¡Cómo te atreves venir a este lugar de santidad y blasfemar!
GABRIELLE Mi nombre es Gabrielle. He viajado por el mundo, y sé más de dioses de lo que te puedas imaginar.
(apuntando) La blasfemia depende de quién sea el que habla.
Los hombres de Alstan se mueven con ira.
ALSTAN Extranjera, aquí no tienes sitio. Abandona esto antes de que irrites al observador . No puedes sentir el amor que transmite el mensaje del observador.
GABRIELLE Mi sitio está donde quiera que sean utilizados los temores de la gente corriente para aprovecharse de ella.
ALSTAN (con enfado) ¡Tú no has escuchado el mensaje!
La multitud comienza a agruparse alrededor de Gabrielle. Los hombres de Alstan se acercan rodeándola.
GABRIELLE (en voz alta) El mensaje es: dadme todo lo que tengáis para que pueda venderlo y sacarme un beneficio. ¿Por qué no les muestras lo que hay en tu templo?
ALSTAN ¡Eres una enemiga del observador! ¡Hombres! Hermanos, hermanas... ¡Prestad atención al mensaje y defended al mensajero! ¡Tomad vuestras armas!
Gabrielle se gira dándoles la espalda y encarando a la multitud.
GABRIELLE ¿Soy una enemiga? ¡Pensad lo que os piden! ¿Obedecer sin preguntar? ¿Regalarles vuestros beneficios logrados tan duramente? ¿Convertirles en hombres ricos gracias a vuestros esfuerzos? ¿Es ése el mensaje que escuchasteis?
ALSTAN ¡Defended al mensajero! ¡Apedreadla!
La muchedumbre toma piedras del suelo, moviéndose furiosos mientras los hombres de Alstan se apresuran para agarrar palos de un montón cercano.
Agarran a Gabrielle y la sitúan entre dos de ellos.
FUNDIDO EN
NEGRO. | |||||
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FIN DEL TERCER ACTO | |||||