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ACTO CUARTO
ABRE DE NEGRO:
EXT. TEMPLO DE PETRONIKUS - NOCHE – CONTINÚA
Gabrielle levanta sus manos.
GABRIELLE Podéis arrojarlas. Pero os las devolveré. (hace una pausa) ¡Pensad! ¿Qué puede necesitar un dios del grano?
ALSTAN ¡Sí! ¡Pensad! Pensad en la paz que nos ha traído a todos el mensaje del observador. El mensaje de amor, hermandad....
Gabrielle se gira para confrontarle.
GABRIELLE ¿Y de apropiación de lo ajeno?
ALSTAN Hermanos, detened su lengua. El observador me lo ordena. ¡Ahora!
CORTE A:
EXT. ÁRBOLES ALREDEDOR DE LA POSADA DE PETRONIKUS
Xena se prepara para saltar.
XENA Agáchate, nena, agáchate.
CORTE A:
EXT. TEMPLO DE PETRONIKUS - NOCHE
Los hombres se lanzan hacia Gabrielle. Gabrielle se aparta del camino, al tiempo que las piedras comienzan a volar.
Pero éstas no dañan a Gabrielle. En su lugar golpean a los hombres de las túnicas. La multitud profiere un grito.
MULTITUD ¡Ahh!
Los hombres de las túnicas reaccionan atacando a la muchedumbre. Gabrielle, atrapada entre dos, agarra una vara y golpea con ella a uno de los hermanos.
GABRIELLE ¿Sientes el amor?
ALSTAN ¡En el nombre del observador, os ordeno que os disperséis!
Xena salta sobre la mayor parte de la gente y aterriza junto a Gabrielle. Agarra a uno de los atacantes y lo hace girar, hasta que se estrella contra la plataforma, cayendo sobre los matorrales.
No hay demasiada gente, pero arrojan palos y piedras, mitad atemorizados, mitad enfervorizados, en tanto que los hermanos comienzan a caer ante el ataque de Xena y Gabrielle.
ALSTAN (continúa) ¡Atrapadlas, hermanos!¡El mundo entero está detrás de vosotros!
GABRIELLE ¡Cuidado!
El posadero lucha con dos de los hermanos que le han agarrado. Grita con terror. Gabrielle se desliza bajo los brazos de unos de los hermanos y le da un puñetazo en la tripa. Cae como un tonel. Gabrielle gira rápidamente y atrapa al segundo hombre dirigiéndole patadas a la cabeza. El posadero tropieza, medio histérico.
ALSTAN ¡Agarradlas! ¡Agarradlas!
XENA ¡Toma esto!
Xena agarra el borde de la plataforma y la levanta con fuerza. Alstan se balancea y cae al suelo.
Dos de los hermanos sostienen a Alstan y aseguran las puertas del templo. El resto retrocede, tratando de defenderse de las piedras que aventaban el publico atrevido.
GABRIELLE ¡Corred! Corred como los cobardes que sois. ¡Donde quiera que expandáis vuestras falsas palabras, os encontraremos y detendremos!
Los hombres corren al templo y cierran las puertas. Se escucha el sonido de un cerrojo.
Xena saca su espada y la deja volar. Se entierra a un pie de profundidad en el portón de madera mientras se escucha un tenue grito a través de el.
XENA Y que no se os olvide.
Aumenta el silencio en el patio. El público parecía inseguro de que hacer ahora que la pelea había terminado. Incluso parecían un poco dudosos de lo que habían hecho.
GABRIELLE Gracias por no apedrearme.
La dueña de la taberna se asoma. Con su vestido roto y con rasguños producidos por el percance con los dos hombres.
DUEÑA DE LA TABERNA ¿Qué hemos hecho?
HOMBRE ¿Qué sucederá si él estaba en lo correcto y el que nos observa ahora nos odia?
Un nervioso susurro se empieza a formar.
XENA No estoy segura que tipo de mensaje él oss estaba dando, pero conozco a un montón de estafadores cuando los veo, y acabo de verlos.
DUEÑA DE LA TABERNA ¡No empezó de esa manera! Cuando llegaron, ellos nos hablaron de cuán vacías estaban nuestras vidas desde que nos dejaron los dioses, y de como nos deberíamos de unir y querernos los unos a los otros...
SEGUNDO HOMBRE Sonaba bien.
DUEÑA DE LA TABERNA Lo hacía... pero después de un tiempo ellos empezaron a pedir más y más y...
El público murmura y asiente.
SEGUNDO HOMBRE Si decías que no, los hermanos venían y te convencían de lo contrario.
Xena asiente. Ya ha visto todo esto antes y muchas veces.
XENA Ellos se aprovecharon de vosotros.
DUEÑA DE LA TABERNA Debes de creer que somos unos tontos.
GABRIELLE No. Querer creer en algo no es una tontería. Todos queremos eso.
El público mira con inquietud hacia el templo.
SEGUNDO HOMBRE Bueno, ¿y ahora qué? Ellos saldrán de ahí muy pronto, y tendremos grandes problemas.
Xena se aproxima cerca a la puerta y se para a la luz de una antorcha.
XENA No los tendréis. Pondremos esta noche a un guardia en esta puerta, para que nadie salga, ¿de acuerdo?
El público parecía dispuesto e interesado en seguir a este nuevo líder que hay entre ellos.
SEGUNDO HOMBRE De acuerdo, y después....
XENA Entonces mañana, yo y Gabrielle entraremos y limpiaremos el lugar.
DUEÑA DE LA TABERNA ¿Por qué haréis eso por nosotros? Si nosotros ni os conocemos.
Xena mira a Gabrielle, quien sonríe.
GABRIELLE Somos así.
El público se mueve. Aparecen tres o cuatro hombres fornidos, y se aproximan a la puerta. Todos ellos traen una especie de mazas en sus manos, parándose a cada lado de la puerta para hacer guardia.
XENA Eso es. chicos, quedaros ahí, y si escucháis a alguien tratando de abrir esa puerta, gritar.
Los hombres asienten. Xena le da una palmada a Gabrielle en la espalda, y empiezan a caminar hacia el sendero que lleva al centro de la ciudad.
CORTE A:
EXT. PETRONIKUS PLAZA CENTRAL - NOCHE
Mientras el público empieza a moverse a través de la plaza central, la esposa de Alstan y su hija Heriet se esconden detrás un árbol, mirando molestas y aterradas.
Viniendo por detrás, Gabrielle las ve cuando tratan de escapar tras el templo. Sus ojos se encuentran con los de Heriet.
No hay nada más que ira y odio en los ojos de esa niña. Gabrielle se da la vuelta y sigue caminando.
CORTE A:
EXT. PETRONIKUS TEMPLO - ATRÁS - NOCHE
Está oscuro. La luna está detrás de los árboles. El pueblo se encuentra casi en silencio, con excepción de las antorchas ardiendo al frente del templo, junto con el sonido de los hombres hablando en la cercanía.
De pronto se empieza a abrir lentamente un panel, en la pared posterior del templo.
Después de unos segundos, una cabeza sobresale, y cuidadosamente da una mirada alrededor. Sin ver a nadie, el hermano sale por la parte posterior del edificio, seguido por algunos más.
Se detienen y se pegan contra la pared de un edificio y escuchan.
Nada perturba el silencio. Uno de los hombres asiente. Otro da una señal en la abertura del templo posterior. Más hombres emergen, junto con Alstan.
Todos llevan bolsas a la espalda, rellenas por completo. Unos momentos después de estar escuchando, comienzan a moverse a través de los árboles después de cerrar el entrepaño en la parte posterior del templo.
CORTE A:
EXT. MIRADOR AFUERA DE PERTRONUKUS – NOCHE
Alstan y sus hombres caminan a lo largo de la cumbre. Detrás de ellos, otras figuras les siguen tropezando... son la esposa de Alstan y su hija y otras dos mujeres que las siguieron de la ciudad.
ALSTAN (con ira) Bárbaros.
HERMANO Señor, no fue la gente. fueron esas... esas mujeres.
ALSTAN Sí, lo sé.
HERMANO ¿Oíste lo que dijeron? Irán a otros lugares....
ALSTAN Sí, lo escuché. Por eso que iremos directo al lugar sagrado. La guardiana del que nos mira deberá ser advertida, y sabrá que hacer.
Se detiene brevemente y echa un vistazo detrás.
ALSTAN (continúa) Entonces regresaremos y les volveremos a enseñar el mensaje.
HERMANO ¿Y qué pasa con esas mujeres?
ALSTAN (sonrisa severa) Ya nos encargaremos de ellas. La palabra de la mensajera no será negada.
El pequeño grupo sigue por el sendero.
CORTE A:
EXT. MIRADOR AFUERA DE PERTRONUKUS - NOCHE
Xena y Gabrielle se agachan tras una cumbre en la parte superior del sendero. Mirando a Alstan y su gente caminar por delante de ellas.
GABRIELLE Allí van.
XENA Con un poco de suerte, dirigiéndose al origen de todo esto.
Xena y Gabrielle se levantan y siguen al grupo, caminando sobre la cumbre junto al sendero y fuera de vista.
CORTE A:
EXT. CUIDAD DE HEDELON – DÍA – UNA SEMANA DESPUÉS
La ciudad de Hedelon está en el extremo de un camino alineado de piedras. Es grande, y con gruesos muros de piedra. El símbolo coronado del sol está pintado en varios lugares importantes de la ciudad, y mucha de la gente que entrá y sale de la ciudad también usa el símbolo en sus túnicas.
Alstan y su gente entran por los portales. Son recibidos por unos hombres cercanos dando gritos y gestos de cálida bienvenida.
GUARDIA ¡Alstan! ¡Hermano! ¡No te esperábamos hasta la próxima luna!
ALSTAN Ah, mi amigo. ¡Necesito consejo! Ha surgido un desafío al mensaje, y he venido para adquirir la sabiduría para derrotarla.
Varios hombres se reúnen a su alrededor. Pasando desapercibidas, Xena y Gabrielle se detienen brevemente en la sombra de los muros para escuchar. Miran a su alrededor, incrédulas por el tamaño de la ciudad, y la cantidad de gente.
GABRIELLE Xena, esto es mucho más grande de lo que me imaginaba.
XENA Yo también. Es difícil creer que algo como esto ha crecido tan rápido... Bajo nuestras narices.
El guardia pone su brazo alrededor de los hombros de Alstan.
GUARDIA ¿Problemas? Es difícil de creer. La palabra ha sido difundida por toda la tierra, y muchos han venido aquí a celebrarlo. ¡Mira a tu alrededor!
Alstan voltea y mira. La cuidad parece estar llena de peregrinos.
ALSTAN Una mirada muy grata para estos ojos cansados. Pero no importa, es sólo un contratiempo sin importancia. Vamos. Entremos al templo, para que pueda oír nuevamente el mensaje y volver a reanimarme.
El grupo de viajeros se dirigen hacia una avenida ancha. Al pasar una estatua, dan vuelta y se inclinan respetuosamente, entonces continúan su camino. Xena y Gabrielle siguen tras de ellos.
GABRIELLE Necesitamos descubrir quién esta detrás de esto, Xena. No podemos contra una ciudad entera. Y esta gente realmente parece que... ¡Oye!
Xena se detiene repentinamente. Gabrielle choca contra ella y rebota, agarrándose del brazo de Xena para establecerse.
XENA (seriamente) Acabamos de averiguarlo.
Gabrielle se da vuelta y se queda mirando a la estatua fijamente.
Es Eve.
Continuará....
FUNDIDO A NEGRO. | |||||
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