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ACTO DOS
ABRE DE NEGRO:
INT. POSADA DE CYRENE – CUARTO TRASERO - CONTINÚA
Gabrielle se levanta de un salto y va a la puerta, mirando hacia fuera.
GABRIELLE ¿Quién anda ahí? ¿Hola?
No hay respuesta. Gabrielle toma la antorcha y sube los escalones hacia el corredor. A su alrededor, la taberna cruje bajo la tormenta.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE - CORREDOR – CONTINÚA
GABRIELLE ¿Hola? Sé que alguien estaba ahí. Te vi.
Otro destello de rayo, pero esta vez la esquina está vacía. Gabrielle camina hacia ésta y se agacha, tocando el piso. Está húmedo y lodoso. Toca una huella.
GABRIELLE (continúa) Por lo menos no me estoy volviendo loca.
Gabrielle continúa por el corredor, buscando la figura. Llega a un lugar sin salida, una pared colapsada. Mira de un lado para otro. Luego se toca la cabeza y mira hacia arriba.
No ve nada, y no hay un lugar por donde pudiera haber pasado alguien a su lado.
GABRIELLE (continúa) Muy bien, tal vez me estoy volviendo loca.
Gabrielle se da la vuelta y regresa por donde vino, caminando hacia atrás mientras observa el corredor, buscando en las esquinas algo más que sombras.
No encuentra nada. Vuelve a bajar las escaleras y se detiene en la entrada del cuarto pequeño, escuchando deliberadamente.
Sólo oye ruidos y crujir de maderas.
CORTE A:
EXT. POSADA DE CYRENE – PUERTA TRASERA – NOCHE
Xena está desatando las bolsas y diversos bultos de la silla de montar de Argo II. Los coloca bajo un trozo caído del tejado de madera y comienza a quitar las tachuelas de la yegua. Llueve.
XENA Aguanta chica. Casi hemos acabado.
Argo II relincha.
XENA (continúa) Hay un refugio por allí, y mucha hierba.
Xena le quita la silla de montar y las bridas a Argo. Las sitúa bajo el trozo de tejado para mantenerlas secas, después se yergue y acaricia el morro de Argo.
XENA (continúa) Buena chica. Ve hacia aquellos árboles. Hay un campo al otro lado.
Xena clava la mirada a través de la lluvia hacia ese punto.
XENA (continúa) (suavemente) Lo creas o no, es donde aprendí a montar. (dando golpecitos a Argo) ¿Te lo imaginas?
Argo resopla, como si no se lo creyera. Trota hacia los árboles. Xena sonríe y se gira para tomar su ropa.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – CUARTO TRASERO – NOCHE
Gabrielle entra y mira hacia atrás por encima de su hombro una vez más. No ve nada, y vuelve a colocar la antorcha en la sujección de la pared. Regresa al cajón y se dispone a sentar, entonces cambia de idea y empieza a arrastrar las cajas de alrededor para conseguir más espacio.
GABRIELLE Vamos a ver qué puedo encontrar para conseguirnos una cama.
Las cajas están repletas de cosas dispares. Obviamente esto es un almacén de elementos que no usaban frecuentemente. Algunos viejos pergaminos, herramientas, sillas rotas, etc.
Gabrielle empuja un pedazo de madera a un lado, y un montón de trapos cae sobre ella. Los arroja lejos de ella casi con violencia.
GABRIELLE (continúa) Estúpido pedazo de....
Se detiene y toma aliento.
GABRIELLE (continúa) Maldita sea, empiezo a hablar como Xena.
Gabrielle vuelca unas cuantas cestas viejas. Tres de ellas se encuentran apiladas junto al muro. Sube un poco por ellas y trata de tirar la superior, pero se desestabiliza y se estrella sobre ella.
GABRIELLE (continúa) ¡¡Aahhh!!
La puerta se abre y Xena salta al interior de la habitación, alerta y preparada para luchar. Vislumbra un movimiento en la esquina y se lanza sobre él, agarra el cesto y éste descubre a Gabrielle por debajo.
XENA ¿Qué haces?
Los contenidos de la cesta cubren a Gabrielle, montones y montones de viejas pieles enmohecidas. Estornuda. Un trozo de piel flota y aterriza sobre su cabeza.
GABRIELLE Construyendo un nido. ¿Qué te parece?
Xena sonríe.
XENA ¿Una habitación en el nido para dos?
Gabrielle se sitúa por encima. Xena se sienta sobre la montaña de pieles con ella. Ambas estornudan con el polvo.
GABRIELLE (limpiándose la nariz) Xena, vi a alguien más aquí. Alguien estaba observando detrás de esa puerta.
Xena mira hacia la puerta alarmada.
XENA No vi a nadie entrar.
GABRIELLE Lo sé, tampoco vi a nadie que se fuera.
XENA ¿Estás segura...?
GABRIELLE Sí. (pausa) Y dejó huellas de barro.
Xena abre la boca para decir algo.
GABRIELLE (continúa) Mayores que las tuyas.
Gabrielle mira la puerta.
GABRIELLE (continúa) ¿Quieres que te las enseñe?
XENA Nop. Podemos verlas por la mañana. Probablemente sólo sean de alguien que trataba de resguardarse de la lluvia. Suenas asustada.
Gabrielle parece aliviada. Suena un trueno en el exterior, y se puede escuchar la lluvia cayendo con más intensidad. Gabrielle se apoya sobre la pared de barro y mira hacia arriba.
GABRIELLE Es agradable tener un techo sobre nuestras cabezas por una vez. (pensativamente) Especialmente este techo.
Xena se recuesta sobre las pieles junto a Gabrielle.
XENA Vamos a tener que reconstruir gran parte del techo. (suspirando) Tal vez sea una locura.
GABRIELLE Tal vez. Estoy encantada de que lo hagamos de todas maneras. Va a ser muy bueno permanecer en un lugar por un tiempo.
Xena toma sus cosas y las coloca sobre las pieles. Mira a Gabrielle por el rabillo del ojo un poco preocupada.
XENA ¿Estás cansada de viajar?
GABRIELLE No lo sé. Creo que solo estoy... cansada.
Gabrielle se recuesta en sus manos y mira fijamente por toda la habitación.
XENA ¿Te molesta la rodilla de nuevo?
Gabrielle se encoge de hombros.
GABRIELLE Me duele. ¿Que hay de nuevo en ello? Creo que solo me estoy acostumbrando al dolor. Tal como tú haces.
Xena reacciona frunciendo el ceño ligeramente.
XENA Túmbate. Será mejor mantenerte alejada de él tanto como podamos.
Gabrielle se acuesta y se enrolla en las pieles, usando su bolsa como almohada. Xena pasa sus dedos por el cabello de Gabrielle. Gabrielle cierra los ojos.
Xena se sienta junto a ella en silencio, inmersa en sus pensamientos.
FUNDE A:
INT. POSADA DE CYRENE – HABITACION PRINCIPAL – MAÑANA
La tormenta ha terminado. Xena emerge de las ruinas de lo que fue la habitación principal de la posada. A la luz del día, las condiciones son peores de las que aparentaba la noche anterior. Las paredes están llenas de hoyos, y la habitación no tiene puerta. Hay escombros regados por todo el piso.
Xena rodea el perímetro. Escucha algo detrás de sí y se gira, mirando hacia el pasillo que conduce dentro de la posada.
XENA ¿Gabrielle?
No hay respuesta. Xena va hacia el corredor y lo examina, pero no ve nada. Se agacha para examinar el piso, también observa las paredes del pasillo. No hay huellas visibles.
XENA (continúa) No me digas que estoy usando la imaginación después de todos estos años.
Xena se detiene cerca de la entrada de la cocina y sólo alcanza a ver desorden, luego sacude la cabeza. Lleva sólo su traje de cuero. Amarra su cabello, y comienza a trabajar recogiendo los objetos rotos y desechos, deshaciéndose de ellos y arrojándolos por la ventana.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – CUARTO TRASERO – AVANZADA LA MAÑANA
Gabrielle parece dormida en medio de las pieles. Hay dos ventanas pequeñas en la pared que han abierto para dejar que el sol y algo de aire fresco entren en la habitación, pero la puerta que da al interior de la posada está cerrada.
Más lejos, pasando la puerta, se oye vagamente el sonido de un fuerte trabajo.
Todo es tranquilidad por unos momentos, pero luego se escucha el sonido de un fuerte golpetazo, seguido de maldiciones.
Gabrielle no se agita ante el ruido, pero las constantes maldiciones la levantan de su asiento, despertándola del todo.
GABRIELLE ¡Xena!
Gabrielle mira alrededor suyo, confundida. Luego recuerda donde está y se sienta contra la pared. Se frota la cara con ambas manos, y luego las deja caer a su regazo.
Sus ojos se dirigen a las ventanas, luego a sus ropas, que le han quitado y pulcramente doblado junto a sus botas.Toma el borde de su camisón y sacude la cabeza.
GABRIELLE (continúa) Sabía que no había podido quedarme dormida con estas ropas. No me digas que te estás volviendo considerada a estas alturas de tu vida, Xena.
Gabrielle toma su ropa, y comienza apresuradamente a vestirse.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – HABITACIÓN PRINCIPAL – MEDIA MAÑANA
Xena está sentada en una caja vuelta, sosteniendo su mano derecha mientras intenta sacar una astilla de su palma.
Ha limpiado bastante en profundidad la habitación principal. Se ha perdido gran parte del techo, evidente ahora a la luz del día ya que el sol se cuela en los espacios abiertos y se posa sobre el cuerpo de Xena.
Gabrielle aparece en el pasillo, entra en la habitación y permanece quieta observando a Xena.
XENA Vamos, hijo de....
Gabrielle sigue y camina hacia Xena.
GABRIELLE ¿Qué sucede?
XENA (malhumorada, refunfuñando) Eres tú, finalmente.
GABRIELLE Pudiste haberme despertado cuando hubieses querido.
Xena continúa tratando de quitarse la astilla.
XENA Creí que la siesta te haría bien.
XENA (continúa, haciendo muecas) Maldición.
GABRIELLE Así que ¿te estás quejando porque la tomé?
XENA No me estoy quejando.
GABRIELLE Bueno, gimoteando.
Xena se agarra la cabeza y le lanza a Gabrielle su mirada.
XENA NO estoy gimoteando.
Gabrielle se inclina y besa a Xena en los labios.
GABRIELLE Gracias.
Agarra la mano de Xena.
GABRIELLE (continúa) Ten. Agarra fuerte.
XENA (refunfuñando) Puedo hacer eso yo sola.
GABRIELLE Cállate, Xena.
Gabrielle se concentra en remover la astilla. Xena espera.
GABRIELLE (continúa) Hiciste muchísimo. (sonriendo) Ah, ahí va.
Xena examina su mano flexionándola, después se para poniendo su puño en las caderas y mirando a su alrededor.
XENA Una gota en el océano.
Gabrielle deambula y mira a través de la ventana hacia la cocina. Si acaso, lo que se ve a través de la puerta está en peor estado que el cuarto principal.
GABRIELLE Bueno, empezaré acá.
Xena se gira hacia ella.
XENA Gabrielle.
En la puerta hacia la cocina, Gabrielle se detiene y mira hacia atrás intrigada.
XENA (continúa) No tienes que hacer esto.
Se vuelve.
XENA (continúa) Después de empezar, me di cuenta de todo el trabajo que va a suponer. Es de locos.
Gabrielle se vuelve hacia donde se encuentra Xena.
GABRIELLE ¿Tú aún quieres hacerlo?
Xena exhala, y se vuelve, inspeccionando el cuarto. Levanta ambos brazos interrogándose.
XENA ¿Hay un objetivo?
GABRIELLE Lo hay para mí.
Xena se gira de nuevo, sorprendida. Gabrielle la adelanta, luego camina en círculos alrededor del cuarto, buscando tocar una pared. Agarra un pedazo de madera.
GABRIELLE (continúa) Encontré mi futuro en este cuarto. (girándose) Tomé una decisión, encontré una amiga y dejé de ser una niña justo… por aquí. (mirando hacia abajo) Así que me gustaría ver este lugar completo otra vez, aunque sea sólo por un momento.
XENA Ah. No sabía que sintieras esto.
GABRIELLE Si, bueno… tampoco yo.
Gabrielle cruza de vuelta hacia la puerta, entra en la cocina, la atraviesa y desaparece de la vista. Xena se queda un tanto sorprendida, en el centro del cuarto. Después de un momento, sacude la cabeza ligeramente y vuelve a su trabajo.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE - COCINA – DÍA
Gabrielle va a la puerta exterior, medio rota y colgando de sus bisagras. Se queda mirándola, luego abruptamente la ataca dándole una sólida patada. Los trozos de la puerta se caen estrepitosamente al piso de afuera.
Gabrielle se queda mirándola, luego pasa impaciente el dorso de su mano por los ojos.
GABRIELLE Buen comienzo.
Volviéndose, Gabrielle agarra el primer trozo de escombros y se lo tira a la puerta. Encuentra otro pedazo y apunta a la entrada con él, casi dejándolo caer cuando una figura aparece en la entrada. Gabrielle logra detener su movimiento, casi causándole una caída.
GABRIELLE (continúa) ¡Oh! ¡Lo siento!
Gabrielle recupera el equilibrio y se gira hacia la entrada, sólo para encontrarla vacía.
Corre hacia la abertura y mira al exterior, pero no ve a nadie.
GABRIELLE (continúa) ¿Qué demo...? ¡Oye! ¡Oye! ¿Quién está ahí afuera?
Gabrielle se arrodilla junto a la puerta y examina el suelo. Toca una hendidura en la tierra, luego mira alrededor de nuevo. El área está completamente vacía hasta donde alcanza el ojo.
GABRIELLE (continúa) Tal vez sólo estoy imaginando cosas. (murmurando) Demasiadas noches durmiendo en rocas mojadas.
Gabrielle vuelve a entrar y empieza a empujar una enorme maraña de madera e hierro hacia la puerta. Mientras se mueve hacia la entrada exterior, aparece una figura detrás de sus hombros mirándola.
Es vago, y casi transparente. Los rasgos son indistinguibles, pero tiene una expresión juvenil.
XENA (V.O.) ¡Gabrielle!
Al sonido de la voz de Xena, la figura desaparece, justo cuando Gabrielle se gira para verla.
GABRIELLE (fuertemente) ¿Sí?
XENA (V.O.) ¿Hay alguna palanca por ahí?
Gabrielle mira a su alrededor, entre los destrozos, y levanta las manos, luego las deja caer.
GABRIELLE (fuertemente) Veré que puedo encontrar.
Gabrielle regresa al trabajo.
CORTE A:
EXT. POSADA DE CYRENE – ENTRADA PRINCIPAL – TARDE
Xena se encuentra amontonando todos los escombros en una gran pila. Gabrielle aparece por delante de la posada con un brazo lleno de más desperdicios y los lanza a la pila.
GABRIELLE Deberíamos limpiar un poco el bosque, apenas se puede ver el lugar desde el camino.
Xena asiente.
XENA Sí.
Xena le prende fuego a la pila de escombros. Retrocede y observa cómo se quema, Gabrielle se aproxima a su lado, se para junto a ella y dobla sus brazos sobre el pecho. Ambas están cubiertas de barro, hollín, pedazos de madera, y desperdicios. Xena tiene una rasgadura en sus ropas, y el uniforme de terciopelo rojo de Gabrielle parece casi del mismo color que el cuero. Gabrielle también trae varios rasguños en su espinilla.
GABRIELLE ¡Uf! Bueno, es un comienzo.
XENA (sonriendo) Sí. Es un comienzo.
Escuchan unas voces por detrás. Se vuelven para descubrir lo que queda de la villa a través de la maleza.
Uno de los hombres se detiene enfrente.
ALDEANO No sé que creéis que estáis haciendo, Xena, pero no os queremos aquí.
Xena permanece callada.
ALDEANOS Sí.
ALDEANO Así que más os vale que guardéis todo y os retiréis.
Xena se aproxima.
XENA ¿Sí? ¿Quién va a obligarme?
ALDEANO Nosotros. Cuanto más tiempo te quedes aquí, esos forajidos nos causarán mayor destrucción por dejaros que os quedéis. ¡Ya habéis hecho suficiente! ¡Ahora MARCHAOS!
Gabrielle se adelanta. Xena pone su mano para detenerla.
XENA (gruñendo) Yo no me voy a ningún lado.
Se vuelve y señala.
XENA (continúa) Éste es mi sitio. Mi hogar. Si creéis que me podéis echar de aquí, venid a intentarlo.
ALDEANO ¡¡¡Renunciaste a cualquier derecho sobre este lugar cuando trajiste la furia de los dioses!!!
Xena se aproxima y agarra al hombre, lo alza de la camisa. Sus pies cuelgan sobre el piso.
XENA (gritando) ¡TÚ... renunciaste a cualquier acto de piedad cuando quemaste a mi madre!
Xena arroja al hombre lejos de ella. Él cae sobre el suelo.
XENA (continúa) Me iré cuando esté bien y preparada.
La multitud se mira unos a otros con inquietud. Todos traen palos y postes y algunos cargan piedras en las manos. Xena y Gabrielle no parecen armadas.
La resistencia se quiebra cuando se escucha el sonido de un grito, y nuevamente, se aproximaba el sonido de una estampida de cascos.
ALDEANO ¡Dejemos que se encarguen de ella! ¡Deprisa! ¡Mostradles donde está! ¡Corred!
Los aldeanos se retiran del camino, señalando a través de los grandes arbustos, desesperados por retirarse del camino antes de que los asaltantes lleguen.
GABRIELLE Nuestros nuevos vecinos dejan mucho que desear, Xena.
Ella se gira y empieza a correr.
GABRIELLE (continúa) Traeré las armas.
Xena recoge un pedazo de madera en llamas.
XENA Yo entretendré a los invitados.
FUNDIDO A
NEGRO. | |||||
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FIN DEL ACTO DOS
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