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ACTO CUATRO
ABRE DE NEGRO:
INT. POSADA DE CYRENE – HABITACIÓN DELANTERA - NOCHE – POCO TIEMPO DESPUÉS
Xena y Gabrielle se sientan en una de las mesas recién construidas. Una mujer se sienta en diagonal a ellas, enojada y aturdida.
GABRIELLE Mira, si no nos dices que pasó....
MUJER ¡Vosotras pasásteis! ¡Vinisteis y destruisteis este lugar de nuevo!
Xena pierde visiblemente la paciencia.
XENA Mira.
Gabrielle pone su mano en el brazo de Xena.
MUJER ¿Por qué no os fuísteis de aquí? ¿No habéis hecho lo suficiente a este lugar?
Xena se pone de pie, visiblemente enojada.
XENA ¿Sabes qué? Vete de aquí. La puerta está en esa dirección.
GABRIELLE ¿Podríais CALLAROS las dos?
Sorprendentemente, se callan. Gabrielle se acerca y toma a la mujer por su camisa, jalándola cerca de ella.
GABRIELLE (continúa) Ahora, mira. Nos dices qué pasa, y entonces te ayudaremos o nos iremos a dormir, porque estoy cansada de gritar.
Xena coloca sus manos en la cadera y le lanza a Gabrielle una mirada de consternación.
MUJER (castigada) De acuerdo. Caminamos tres leguas por el camino, y esos jinetes nos capturaron. Me escapé, pero les oí decir que mantendrían cautivos al resto de los rehenes.
XENA ¿Por qué?
MUJER Por TI. (exasperada) Ellos creen que TÚ te entregarás por NOSOTROS.
Gabrielle y Xena guardan silencio. Gabrielle aparta la mirada, Xena mira a la mesa. Xena comienza a tamborilear sus dedos en la mesa, luego se detiene y sacude su cabeza.
MUJER (continúa) Así que ahora todos morirán, cuando sólo trataban de huir de ti.
XENA No van a morir.
GABRIELLE Trataremos de hacer algo.
La mujer recorre con la mirada desde Xena hasta Gabrielle.
MUJER ¿Por qué simplemente no pudísteis haberos...?
XENA Porque no quisimos.
GABRIELLE En aquella esquina hay algunos sacos y un banco para sentarse. Puedes usarlos y comer algo de lo que queda en la cocina.
MUJER (desconcertada) ¿No váis a buscarlos?
XENA No. Ellos vendrán a mí.
Xena se levanta y comienza a caminar. Después de una breve pausa, Gabrielle hace lo mismo.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – HABITACIÓN TRASERA – MOMENTOS DESPUÉS
Xena permanece de pie cerca de la ventana, mirando a través de ella. Gabrielle entra y avanza hasta colocarse cerca de ella.
GABRIELLE Demasiado difícil para rastrearlos.
XENA Sip.
Gabrielle va hacia la cama y se sienta. Tras un momento, se tumba sobre su espalda y mira fijamente hacia el techo. Xena se vuelve y se recuesta contra la pared.
XENA (continúa) Parece que estos chicos no se asustan fácilmente. ¿Tienes alguna idea de cómo podemos salir de esto?
Gabrielle mira hacia Xena curiosamente.
GABRIELLE ¿Aparte de ir en su busca?
XENA (inclinando la cabeza) ¿Quién sabe cuántos de ellos hay ahí? Podríamos pelear durante meses.
GABRIELLE (concediendo) Mm. Sip.
Xena camina y se sienta en la cama, se recuesta contra la cabecera de la cama. Espera durante un momento, mirando a Gabrielle por el rabillo del ojo.
GABRIELLE (continúa) ¿Me estas preguntando sólo para calmar mi deseo de ser parte de la decisión?
XENA (seria) No.
Gabrielle se vuelve a pensar. Tras unos minutos, mira de nuevo a Xena.
GABRIELLE Tal vez tengan miedo.
Xena parece dubitativa y algo decepcionada.
GABRIELLE (continúa) Pero no de nosotras.
Se da la vuelta, y se incorpora sobre los codos.
GABRIELLE (continúa) Todo el mundo sabe que este lugar está encantado, Xena. ¿Por qué no podemos utilizar eso para proteger Amphipolis, en lugar de destruirla?
Xena levanta una ceja, y mira intrigada.
XENA Para eso necesitaremos una historia realmente aterradora. ¿Crees que puedes idear una?
GABRIELLE (suavemente) ¿Sabes? Creo que sí.
Xena da a Gabrielle una palmadita en el hombro. Gabrielle se incorpora y se acomoda en brazos de Xena con expresión complacida.
XENA Hey, yo podría ser un...
GABRIELLE Xena, si te refieres a un fantasma, morirás lentamente de cosquillas, cubierta de miel y de las plumas de este colchón.
Xena, prudentemente, no contesta. En lugar de eso besa a Gabrielle.
FUNDE A:
EXT. POSADA DE CYRENE - ENTRADA PRINCIPAL – MAÑANA
Gabrielle está sentada en un tocón en el exterior de la posada, tallando una madera. Todo está en silencio. Se oye aproximarse un caballo y, momentos después, aparece el animal montado por un bandido. Éste cabalga entre los árboles, repara en Gabrielle, y obliga al caballo a detenerse.
BANDIDO ¡Hey! ¡HEY!
Gabrielle acaba lo que está haciendo, y finalmente levanta la vista.
GABRIELLE Hola.
BANDIDO Tengo un mensaje para Xena.
GABRIELLE Está ocupada.
El atacante mira a su alrededor. Un grupo de persianas recién colgadas delante de la taberna se abren de repente por propia voluntad, para volver a cerrarse después de golpe.
BANDIDO Bueno, pues dile que salga.
GABRIELLE No puedo.
BANDIDO ¡Mira, niña, más te vale cambiar esa respuesta! ¿Dónde está?
Gabrielle no parece demasiado intimidada.
GABRIELLE Dando de comer a los demonios.
A lo lejos se oye un vil y sobrenatural alarido.
BANDIDO ¿Qué? ¡Los demonios no existen!
De repente, una bandada de pollos sale de la posada y pasan corriendo por delante de Gabrielle, llenando todo de plumas, pues corren aterrorizados.
Escapan por debajo del caballo del salteador, que se encabrita y casi tira al jinete.
Xena sale gateando de la taberna y corre tras los pollos, con una daga ensangrentada en la mano.
XENA Vuelve aquí pequeño...
Xena corre también bajo la panza del caballo, y tanto ella como los pollos desaparecen al doblar la esquina de la posada.
BANDIDO ¡Hey!
Se oye un fuerte rugido que sacude los cimientos de la construcción. De debajo de la taberna, aparece una nube de plumas blancas salpicadas de sangre, que lentamente caen a tierra, seguido de un claro eructo.
Una risa vil y perversa resuena detrás de la taberna. El atacante empieza a retroceder, con la cara completamente blanca.
Gabrielle continúa tallando la madera.
GABRIELLE ¿Dijiste algo de un mensaje?
El bandido vuelve al caballo y le da una palmada en el trasero, tratando desesperadamente de salir de la taberna. Cabalga entre los árboles, rompiendo ramas y llevándose un montón de hojas por delante.
Xena se pasea bordeando la posada, girando una pluma de pollo entre los dedos. Ella y Gabrielle intercambian sonrisas.
GABRIELLE (continúa) Tienes un gruñido tan sexy. Lástima que a él no se lo parezca.
Gabrielle se levanta y se dirige a la taberna, dando una palmadita a Xena en el brazo al pasar por la puerta.
Xena se sienta en el tocón, y toma el trozo de madera de Gabrielle. Empieza a tallar, silbando suavemente.
XENA (riendo) Rour.
De repente, la brisa que soplaba alrededor de la taberna se detiene, produciéndose un silencio sobrecogedor. Xena levanta la mirada, y frunce el ceño.
XENA (continúa) Gabrielle, ¿tú cómo lo harías?
Se escucha un suave crujido detrás de Xena. Se vuelve esperando ver a Gabrielle, pero encuentra el misterioso espectro en su lugar. Esta vez la figura no desaparece. Permanece en la entrada de la posada, observando a Xena.
Xena permanece de pie y también lo observa.
XENA (continúa) ¿Lyceus?
Xena camina hacia adelante. La figura desaparece.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – COCINA – POR LA MAÑANA
Gabrielle está mezclando algo en una urna. Escucha pasos detrás suyo. Se pone rígida y espera, se gira repentinamente cuando ellos se acercan.
MUJER (saltando) ¡AHH!
GABRIELLE (fastidiada) Lo siento. Pensé que eras alg….alguien más
La mujer se aproxima a Gabrielle cautelosamente.
MUJER No sé qué estás tratando de hacer. No hay demonios aquí. (pausa) Excepto Xena
Gabrielle le da la espalda y reanuda su trabajo.
GABRIELLE Los invasores no saben eso.
MUJER Lo sabrán. Mis amigos, los que tienen detenidos, no apoyarán tu estúpida historia.
Gabrielle se mantiene de espaldas, una tenue sonrisa se dibuja en su rostro.
GABRIELLE No, a menos que alguien les advierta, no. Pero ¿no sería genial si lo creyeran? Entonces las personas dejarían Amphipolis solitaria.
La mujer parece enojada, y entonces queda pensativa.
MUJER No. Eso asustaría a los comerciantes también
GABRIELLE En realidad no. Diremos que el demonio protege a cualquiera que viva aquí. Mejorarías tus precios, tal vez.
MUJER (calculando) Probablemente. (pausa) Pero no hay forma de advertirles, así que no importa.
Gabrielle se da vuelta con la urna en sus manos, que contiene algo negro y viscoso.
GABRIELLE Seguro que la hay. (sonriendo) ¿Conoces la historia de los troyanos?
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – CORREDOR TRASERO – DÍA – MÁS TARDE
Xena está rondando los lugares más recónditos y oscuros de la posada, donde todavía no han comenzado a limpiar. Se mueve mas allá de la pequeña habitación que han ocupado, aparentemente buscando algo.
XENA ¿Ly? Vamos, ¿dónde estás?
Xena remueve unos escombros. Parte de una pared se ha derrumbado y está muy oscuro. Remueve otro pedazo de madera medio podrida y la tira tras ella.
Una viga de soporte se encuentra en su camino. Xena pone sus brazos alrededor de ésta y la estira hacia atrás. Las paredes a su alrededor crujen amenazadoramente.
XENA (continúa) Uh oh.
Xena se detiene, pero ahora la madera comienza a moverse. Libera la viga y salta hacia atrás fuera del camino, pero la pared entera frente a ella se derrumba con estruendo y estrépito por la caída de los escombros.
CORTE A:
EXT. CAMINO A AMPHIPOLIS – DÍA – AL MISMO TIEMPO
Gabrielle se esconde detrás de una enorme roca, vigilando el camino desierto. Hay unas pocas pertenencias de los aldeanos dispersas aquí y allá.
En el centro del camino hay mucha de esa sustancia viscosa negra, alquitranada, aparentando desechos de animales, ingeniosamente acomodada, con plumas de pollo sobresaliendo, huesos de pequeños animales clavados aquí y allá, y un ocasional cinturón, hebilla y botón mostrándose.
Por una curva en el camino avanza una gran cantidad de personas en cuadrilla.
Los invasores montan a caballo, forzando el caminar hacia delante de los aldeanos atados a ellos. Éstos protestan frenéticamente, negándose a regresar a la aldea.
Gabrielle sonríe irónicamente.
GABRIELLE Espero que estés lista, Xena.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – CORREDOR TRASERO - DÍA
Hay silencio. Entonces un montón de escombros se mueven y una mano asoma, agarra un pedazo de escombros y lo arroja a un lado, luego busca otro.
Lentamente, Xena emerge, cubierta completamente de polvo, suciedad, madera podrida y lodo. Se para y mira detrás de ella. El pasillo se ha bloqueado por el derrumbe, pero quedan pequeños huecos visibles. Xena empuja contra la obstrucción y ésta cede.
Xena retrocede y mira al frente. Hay otra pared, y una mancha donde algo ha sido entablado varias veces.
Xena busca entre los escombros su hacha, golpea con ella para retirar las tablas. A su espalda una tenue y plateada presencia aparece.
CORTE A:
EXT. CAMINO A AMPHIPOLIS – AL MISMO TIEMPO
Los forajidos se detienen ante la primera pila de excremento. El líder de los hombres baja de su caballo, se acerca y observa. Se cubre la nariz y boca, retrocediendo en respuesta al olor.
Los aldeanos detienen sus gritos y traspiés al unísono, agrupándose y tratando de huir hacia otro camino. La mujer marcha al frente de los aldeanos, ahora apartada de los rehenes.
JEFE DE LOS BANDIDOS ¡Vámonos, idiotas! ¡Es sólo excremento de animales!
El tipo monta en su caballo y lo fuerza a que camine hacia adelante. Con dificultad, los forajidos siguen su camino, arrastrando a los aldeanos detrás de ellos.
Gabrielle pasa inadvertida desde detrás de su roca y corre hacia un árbol. Se sube a él adelantándose al camino.
CORTE A:
INT. LA POSADA DE CYRENE – CORREDOR TRASERO – DIA
Xena ha descubierto una puerta en la que era una vieja sección de la posada, situada al fondo de unos cruentos y pequeños escalones parecidos a los que descienden hasta el cuarto que ella y Gabrielle estan usando.
Xena recrudece, su expresión cambia. Detrás de su hombro, se observa una pálida figura rondando por el lugar. Xena apenas puede ser vista en los tenues rayos de luz que pasan a través de la destrucción.
XENA ¿Ly?
Xena baja fácilmente los escalones y coloca su mano en la vieja puerta. Al mismo tiempo que ella, una mano blanca y traslucida aparece cerca de la suya.
XENA (continúa) ¿Era esto lo que estabas buscando?
Xena empuja, pero la puerta no responde. Impulsa su hombro contra ella, para luego notar el sello que mantiene la puerta cerrada.
Sus dedos tiran forzando el sello, y frunce el ceño disgustada. Levantando su espada, rompe el sello, y mientras lo hace, una luz brillante proviene de adentro, cediendo rápidamente.
Xena empuja la puerta con la punta de sus dedos, y ahora la puerta se abre hacia adentro.
CORTE A:
EXT. CAMINO A AMPHIPOLIS – DIA
Gabrielle juguetea con un puñado de ortigas. Cuidadosamente, se para en una rama para agacharse, creando un pequeño espacio para lanzar.
Los forajidos están en su plano visual, avanzando lentamente porque prácticamente arrastran a los aldeanos detrás suyo.
Gabrielle apunta y se arma con una de las ortigas, golpeando al jefe en un lado de su cara con ésta. Salta dejando la rama y mira a su alrededor.
JEFE DE LOS BANDIDOS ¡Hey!
Gabrielle se mueve hacia otra rama y lanza una segunda ortiga, que rebota en un árbol, al otro lado del hombre, golpeándolo en el hombro. El jefe gira, y mira en otra dirección.
JEFE DE LOS BANDIDOS (continúa) ¡¡¡HEY!!!
Gabrielle sonríe pícaramente. Obviamente se está divirtiendo. Arroja otra ortiga que golpea en el suelo, rebotando y golpeando al caballo del jefe en pleno estómago. El caballo concorvea violentamente.
JEFE DE LOS BANDIDOS (continúa) ¡Hijo de baqueida!
MUJER ¡Eso es lo que él hace! ¡Te muerde, pero tú nunca lo ves!
Gabrielle golpea al jefe en la cabeza con otra ortiga. El jefe espolea al caballo hacia la posada, pero el animal es testarudo hasta la médula. Gabrielle acribilla a los otros con espinas, pero logran esquivarlas, empezando a parecer un poco nerviosos.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – HABITACIÓN OCULTA – DÍA
Xena entra en la habitación oculta, da un paso adelante y siente algo detrás de ella entrando al mismo tiempo.
Mira a su alrededor. A diferencia de la habitación que ella y Gabrielle habían tomado, ésta no había sido usada para almacenaje. Permanece en el mismo estado que cuando fue sellada su puerta.
La habitación es apenas visible por su escasa luz. Fue el dormitorio de un muchacho. Una cama, una mesa pequeña, algunas botas, otros pequeños objetos, todos yacen donde fueron depositados, y están completamente cubiertas de capas de polvo.
Una figura blanca se forma enfrente de Xena, encarándola. Es Lyceus reconocible. Alza una mano hacia Xena.
LYCEUS Ha pasado mucho tiempo.
Xena camina hacia él, deteniéndose justo antes del contacto.
XENA Un largo camino.
Trata de distinguir el rostro de Lyceus.
XENA ¿Pero por qué estás aquí? ¿Por qué ahora?
El fantasma de Lyceus voltea y mira alrededor, se sienta de nuevo en la cama. El polvo no se dispersa.
LYCEUS Siempre he estado aquí.
Xena se sorprende visiblemente.
LYCEUS (continúa) ¿Dónde más podría ir? Éste es mi hogar, ¿no es así?
Xena lentamente se sienta cerca de la cama en un taburete cubierto de polvo.
XENA Los Campos Elíseos son tu hogar ahora. No este lugar.
LYCEUS (sonríe tristemente) Este lugar...
Lyceus mira a su alrededor.
LYCEUS Todas mis esperanzas... mis sueños... mis metas... nuestras metas, estaban aquí. Todas las cosas sobre las que solíamos hablar, que ya nunca haré.
Xena mira al suelo.
XENA Desearía poder decir lo mismo.
Lyceus mira a Xena con profunda compasión, que ella no advierte. Él se acerca y toca su hombro.
CORTE A:
EXT. POSADA DE CYRENE - ENTRADA PRINCIPAL – DÍA
Los asaltantes finalmente entran en la ciudad. Los aldeanos pelean ahora como gatos salvajes, intentando escaparse. Siguen echando a los bandidos del camino y, de esa manera, consiguen desequilibrarlos casi constantemente.
Gabrielle observa desde la esquina de la posada, frunce el ceño y mira a la puerta, entonces agita la cabeza.
JEFE DE LOS BANDIDOS ¡De acuerdo! Ahora, ¿dónde estás Xena? ¡XENA! ¡Sal aquí!
La disputa entre ambos desata de pronto una algarabía desordenada. Los aldeanos gritan, mientras dejan la explosión de un lado y Argo II carga derecha contra ellos, cubierta de lo que parece ser sangre.
Los asaltantes se dispersan, arrastrando a los aldeanos con ellos.
GABRIELLE Chillidos. OK, Xena, ahora es tu turno.
Gabrielle mira hacia la puerta de la posada, mientras permanece callada.
JEFE DE LOS BANDIDOS ¡Xena! ¡Voy a empezar a matar a estos idiotas si no sacas tu cara aquí afuera!
La puerta permanece inmóvil.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE- HABITACIÓN OCULTA - AL MISMO TIEMPO
Lyceus empieza a caminar alrededor de la habitación.
LYCEUS Al menos tú has tenido suerte para ver la diferencia.
Xena lo mira.
LYCEUS (continúa) Yo no podía ayudar a madre. Todo lo que podía hacer era esperar... Esperar que la torturaran.
Su voz se rompió.
LYCEUS El único lugar en el que ella podía resguardarse de ellos era aquí.
Xena, de pie, camina hacia él.
XENA ¿Aquí?
LYCEUS Ella solía venir aquí y se sentaba. La dejaban sola… hasta que ellos calculaban y ponían esa cerradura.
Xena mira lo que quedaba del sello en la puerta, entonces vuelve la vista a Lyceus.
LYCEUS (continúa) Sí. (sentándose) Al menos puedo recordar quién era yo.
Xena pone la mano en su hombro. Lyceus comienza a sentirse pequeño cuando siente el gesto de su hermana, ya que su mano no le atraviesa. Xena levanta la cabeza para escuchar. Llegan sonidos de fuera.
XENA Hay algo que tengo que hacer.
LYCEUS Lo sé. Pelea por la vieja granja una vez más, ¿eh?
Xena comienza a girar, entonces se para y mira a Lyceus.
XENA Sí. ¿Quieres ayuda? ¿Por los viejos tiempos?
Xena señala con su mano hacia fuera a Lyceus. Él vacila, luego la sigue para salir fuera.
LYCEUS Por los viejos tiempos.
CORTE A:
EXT. POSADA DE CYRENE - ENTRADA PRINCIPAL - MOMENTOS MÁS TARDE
El jefe de los forajidos consigue poner bajo control a su caballo y agarra a uno de los aldeanos, poniéndolo sobre su silla y acercando una daga a su garganta.
Gabrielle consigue ponerse a sus pies y empieza a avanzar.
JEFE DE LOS BANDIDOS ¡XENA!
Xena se coloca junto un árbol detrás de los asaltantes. Gabrielle la ve y se coloca detrás de un barril.
XENA (gritando) ¡¿QUÉ?!
Los bandidos se giran, confundidos, hasta que la descubren.
JEFE DE LOS BANDIDOS ¡De acuerdo! Ahora, escucha....
Xena pasea a la luz del sol. Va cubierta de lo que parece sangre seca. Dos conejos muertos atados sobre su cuello. Lleva un hueso de origen indeterminado atado en su cinturón.
XENA ¡Hey! Gracias por traerlos de vuelta. Yo había conseguido un pequeño... jejeje, corto... y Gabrielle estaba poniéndose nerviosa.
Detrás del barril, Gabrielle gruñe suavemente.
GABRIELLE (suspirando) Ooh ... Vas a pagar por esto.
Los aldeanos se alejan lo más posible de Xena, la chica situada en la grupa del caballo del forajido empieza a forcejear. Él la golpea en la nuca con el mango de su daga.
JEFE DE LOS BANDIDOS Déjate de estupideces, No creo nada de estas cosas de espíritus. Ahora permanece quieta o te clavo el cuchillo.
El bandido alza su daga y de repente, ésta se sacude de sus manos. Intenta sujetarla, pero cae al suelo.
Gabrielle se desliza suavemente por la entrada de la posada, jalando una cuerda. Se escucha retumbar algo prolongadamente.
XENA No crees, ¿eh?
El jefe saca otra daga. Ésta es derribada nuevamente. Xena la atrapa. Gabrielle agarra la cuerda nuevamente, mientras da un tirón a una segunda cuerda. Un chillido hace que una mueca burlona aparezca en su rostro.
Una sombra cae sobre la explanada de la posada. El asaltante mira al cielo, unas nubes oscurecen el sol, intermitentemente.
BANDIDO Uh, jefe... Esto no luce nada bien, Quizá te equivocaste...
Los aldeanos también parecen bastante incómodos y verdaderamente asustados.
MUJER Es un demonio.
JEFE DE LOS BANDIDOS (desesperadamente) Está bien, ¡le romperé el cuello! No necesito una maldita daga.
El jefe levanta a la chica y le sostiene por la barbilla, torciendo su cuerpo al hacerlo.
Las nubes descienden sobre él, a la par que Xena se lanza sobre los caballos, moviendo sus brazos.
Los caballos perciben el olor de animales muertos, sangre y pánico.
JEFE DE LOS BANDIDOS (continúa) ¡¡¡AHHH!!!
Los caballos se encabritan y tratan de escapar, aterrorizados por la esencia que Xena despide y la oscurecida nube que se cierne sobre el caballo del jefe de los forajidos.
A pesar de todo, el bandido sigue estrangulando a la chica.
Xena salta entre el zafarrancho, catapultándose sobre el caballo del bandido. Sujeta a la chica y la arranca de las manos del bandido, a la par que la oscura nube se cierne sobre su cabeza, emitiendo un sonido como de un enjambre enfurecido de abejas.
JEFE DE LOS BANDIDOS (continúa) ¡¡¡¡¡¡AIIIIIEEE!!!!!!!
El jefe cae de su caballo al tiempo que se agarra la cabeza con las manos, gritando aterrorizado.
BANDIDO ¡Huyamos de aquí! ¡Dejémoslos! ¡Deja que esa maldita cosa se quede con ellos!
Todos los bandidos se vuelven y huyen, soltando las cuerdas con las que tenían capturados a los aldeanos. Después de un segundo de desconcierto, los aldeanos echan a correr despavoridos, huyendo de la posada lo más lejos posible.
Xena comprueba el pulso de la joven, antes de depositarla en el suelo y correr sobre el jefe de los forajidos. El sigue anclado al suelo, enloquecido de miedo y gritando dispuesto a huir.
Xena lo agarra por las solapas y le pega en la cara. Sus gritos se detienen, y él queda inconsciente. Xena lo suelta.
La nube se desliza y se va, cambiando de negra a gris, a un blanco perla. El viento deja de soplar hasta convertirse en una suave brisa, el sol reaparece, y un pájaro tímidamente empieza a trinar segundos después.
Gabrielle aparece y va al encuentro de Xena. La chica empieza a moverse, levanta su cabeza, las mira. Se incorpora un poco desorientada y sale corriendo despavorida a resguardarse contra los arbustos.
GABRIELLE (suspirando) No ha sido exactamente como lo habíamos planeado...
XENA (sonriendo lánguidamente) Nunca es así.
La nube blanca ronda cerca. Gabrielle se vuelve a mirarla y luego a Xena.
GABRIELLE ¿Me presentas?
XENA Claro, vamos adentro.
Caminan hacía la posada. La nube tras ellas.
FUNDIDO A NEGRO.
FIN DEL ACTO CUATRO
APÉNDICE
ABRE DE NEGRO:
INT. POSADA DE CYRENNE - SALÓN PRINCIPAL- AVANZADA LA NOCHE
Gabrielle toma asiento en la nueva mesa, observando la pequeña fogata en la chimenea reconstruida. Parece perdida en sus pensamientos.
El fantasma de Lyceus se encuentra cerca, observándola por un instante antes de moverse. Gabrielle alza la vista y lo mira, dedicándole una cálida sonrisa.
Lyceus le sonríe a su vez.
GABRIELLE Gracias.
Lyceus la mira asombrado. Comienza a adquirir una forma más sólida y, aparentemente, tiene que esforzarse un poco para comunicarse con Gabrielle.
LYCEUS ¿Por qué?
GABRIELLE Por mantenerte en contacto con Xena. Significa mucho para ella.
Lyceus se sienta en la silla junto a Gabrielle.
LYCEUS Ella es la única con la que puedo hablar Nadie más, ni siquiera mi madre. No sé el porqué.
GABRIELLE (apretando los labios) Oh, Creo que yo sí. Pero me alegro de haberte conocido, después de escuchar hablar sobre ti todos estos años.
Lyceus sonríe.
LYCEUS Creo que debería darte las gracias.
GABRIELLE ¿Por qué?
LYCEUS Por salvarla.
Esta vez es Gabriel quien sonríe. Está a punto de responder cuando la puerta delantera se abre y Xena entra.
XENA Despaché a ese último bastardo atado a la espalda de un burro cubierto en tu invento viscoso y el resto de esas plumas. Me imagino que no volverá.
GABRIELLE (riéndose) Recuérdame olvidar esa receta, ¿mm?
Xena se acerca y se sienta. Observa a Lyceus, quien aparenta desvanecerse.
XENA Gracias por la ayuda.
LYCEUS (distraído) ¿Hum? Oh. Fue bueno poder......
La voz de Lyceus se debilita.
XENA ¿Cuál es el problema?
Tocan a la puerta. Después de un segundo, se abre, y la mujer que el jefe de los asaltantes estaba tratando de matar avanza al interior. Lyceus desaparece de la vista.
MUJER Hola.
Xena y Gabriel intercambian miradas.
GABRIELLE ¿Te sientes mejor?
La mujer camina hacia ellas y, vacilante, se sienta en la silla donde había estado Lyceus anteriormente con las manos juntas.
MUJER Salvaste mi vida. Ahora que todo ha terminado, es más fácil verlo.
Xena se reclina en su silla.
XENA Teníamos que hacer que pareciera real. Es decir, asustar a todos.
MUJER (arrepentida) Lo conseguísteis. Estábamos asustados. Fue muy real.
GABRIELLE ¿Cómo te sientes ahora?
La mujer parece un poco insegura. Titubea y mira al piso por un momento antes de responder.
MUJER Los forajidos no regresarán. Oímos que todavía siguen corriendo. (levantando la mirada) Entonces pensamos que... tal vez nos quedemos aquí un tiempo. A ver qué sucede.
La mujer se levanta.
GABRIELLE Me alegra que os quedéis. Funcionará.
MUJER (encogiéndose de hombros) Veremos. De todos modos, gracias otra vez.
La mujer se va. Xena observa un poco sorprendida.
XENA Huh. (mirando alrededor) ¿Ly?
Muy lentamente, Lyceus aparece, apreciablemente más transparente que antes.
LYCEUS Algo extraño sucede.
Xena y Gabriel se levantan y miran rápidamente alrededor, esperando algún tipo de ataque.
XENA ¿Qué pasa?
Lyceus se desvanece ligeramente y vuelve a reparecer.
LYCEUS Alguien me llama. Me llama para que me vaya lejos de aquí.
XENA ¿Quién? ¿A dónde?
LYCEUS (suavemente) No lo sé. Aquí es donde he estado siempre. No podía ir a ningún otro lado, pero ahora..... (escuchando) Suena a la voz de nuestra madre.
Xena camina hacia él. Gabrielle se pone la mano sobre la boca, con una mirada de comprensión en su rostro.
XENA Tú marcaste una diferencia aquí, Ly.
LYCEUS (asombrado) ¿Yo?
Mira a Xena.
LYCEUS Ambos lo hicimos.
La expresión de Xena es una mezcla de alegría y tristeza.
XENA (roncamente) Da un abrazo a mamá por mí.
Lyceus comienza a desaparecer, después se fortalece nuevamente y se dirige hacia Xena, envolviéndola con sus brazos. Se abrazan fuertemente, entonces se desvanece lentamente, volviéndose transparente, hasta que todo lo que queda es una tenue luz dorada desapareciendo de la piel de Xena.
Xena deja caer sus brazos, y sonríe nostálgicamente. Gabrielle finalmente suelta un suspiro, que había estado aparentemente guardando.
GABRIELLE Uau.
XENA Sí.
Gabrielle se aproxima y coloca su brazo alrededor de la cintura de Xena. Ésta coloca su brazo alrededor de los hombros de Gabrielle, y permanecen allí juntas, disfrutando del momento.
CORTE A:
INT. POSADA DE CYRENE – HABITACIÓN PRINCIPAL – DOS SEMANAS DESPUÉS – MAÑANA
El cambio es casi increíble. La posada parece completamente reconstruida. La habitación principal tiene mesas, sillas, aparadores para colocar las cosas encima, etc.
Varias piezas de cerámica decoran el mantel de la chimenea.
Las paredes están todas reparadas, el tejado está completo, una vista al interior de la cocina a través de la puerta revela una habitación brillante y restaurada, se vislumbra una bien forjada forma de sartén colgando de la pared.
Gabrielle entra, con evidente buen humor. Da una palmada en la mesa, después va hacia la ventana y mira hacia fuera.
GABRIELLE Hace un día espléndido.
Xena entra detrás de ella y escucha. Coloca una jarra sobre una mesa y camina hasta juntarse con Gabrielle.
XENA Claro que sí. (parando) Bien, casi hemos acabado aquí.
Gabrielle gira e inspecciona el trabajo.
GABRIELLE ¡Caray, qué magnifico trabajo hemos hecho! (con una amplia sonrisa) Este lugar parece estupendo.
XENA Ajá. Qué pena que no hayamos conseguido a alguien que asumiera el control del lugar. Supongo que nuestras bromas resultaron demasiado reales para ellos.
Gabrielle asiente lamentablemente de acuerdo.
GABRIELLE Es una pena que tengamos que cerrar este lugar, pero quizá podamos encontrar a alguien por ahí fuera que vuelva y viva aquí.
Xena observa a Gabrielle por el rabillo del ojo.
XENA ¿Quieres?
Tomada por sorpresa, Gabrielle gira y mira a Xena durante largo rato.
GABRIELLE ¿Encontrar a alguien? ¿O...?
XENA Vivir aquí.
Gabrielle observa a Xena atentamente, y Xena aparenta hablar en serio. Sin embargo, después de una breve pausa, Gabrielle sonríe un tanto nostálgica.
GABRIELLE No podemos quedarnos aquí. Ambas lo sabemos. No es a donde nos lleva nuestro camino.
Xena asiente, en concordancia.
XENA Lo sé.
GABRIELLE (silenciosamente) Pero quizá algún día.
XENA (sonriendo levemente) Algún día.
Mira alrededor.
XENA (continúa) Probablemente para entonces tengamos que reconstruir esto desde cero.
GABRIELLE (risita) Seguramente.
Oyen algunos gritos fuera, y ambas giran para mirar por la ventana otra vez. Los setos han sido recortados y la posada es fácilmente visible desde la calle. En el camino, pueden ver un carro aproximándose tirado por un único y aparentemente triste burro. Una mujer camina delante de él, y su cara se torna hacia la posada.
Gabrielle asombrada.
GABRIELLE (continúa) ¡Sarah!
FUNDE A:
INT. POSADA DE CYRENE – HABITACIÓN PRINCIPAL – POCO TIEMPO DESPUÉS
Lila, Sarah, su marido y el bebé están sentados en torno a una de las mesas de la posada. Están maltrechos y desgastados del viaje, y parece mucho peor por como visten. Tienen los bordes de sus ropas quemados.
LILA El fuego consumió todo. El pueblo entero se fue. No veníamos exactamente hacia acá, pero...
Xena y Gabrielle intercambian miradas.
XENA Pero aquí estáis.
SARAH Ni siquiera sabíamos que este lugar estaba todavía aquí... o que os encontraríamos aquí.
Sarah mira alrededor de la posada.
SARAH (continúa) No tenemos mucho dinero. No creo que podamos pagar este lugar. ¿Crees que aceptarán la mitad del precio por una habitación?
Gabrielle esconde una sonrisa. Xena parece algo aturdida.
XENA Creo que podríamos ingeniar algo. ¿Tienes algún plan?
SARAH En realidad no. Buscar otro lugar para acomodarnos. Tal vez podamos conseguir algún trabajo en el pueblo.
Gabrielle mira a Xena. Ésta le devuelve la mirada.
XENA ¿Alguna vez se os ocurrió regentar una posada?
FUNDE A:
EXT. POSADA DE CYRENNE – ENTRADA PRINCIPAL – VARIOS DÍAS DESPUÉS
Xena y Gabrielle se preparan para partir. Se despiden desde la distancia de Lila y Sarah que están en la puerta de la posada. Empiezan a andar por el camino.
GABRIELLE Sabes Xena, es increíble cómo ha sucedido todo.
Xena golpea sus botas, las cuales parecen de alguna forma nuevas.
XENA ¿Que tu familia necesitara una casa exactamente en el mismo momento en que buscábamos alguien a quien dársela? Sí… claro…
Xena toma una bocanada de aire fresco mientras se alejan del pueblo.
XENA (continúa) A veces la vida simplemente se arregla para ti.
Mira a Gabrielle.
XENA ¿Te sientes mejor?
Gabrielle está ocupada tratando de aprender juegos malabares. Levanta la cara con algo de sorpresa.
GABRIELLE ¿Yo? Me siento genial. (riéndose) Ahora enséñame ese movimiento de nuevo.
Xena sonríe y siguen el camino.
FUNDIDO A NEGRO.
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DESCARGO Ninguna posada fue dañada durante la producción de esta película, pero Gabrielle terminó sacándose astillas durante meses. | |||||