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ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. BOSQUE - TARDE

 

Argo se mueve por el bosque, tomándose tiempo de mordisquear varias formas de plantas que se encuentra por el camino. El pasto no parece entusiasmarla mucho así que camina, vagando, hacia un tramo lleno de tréboles que parece serle de mucho más agrado ya que masca con satisfacción.

 

Desde el campamento, en la distancia, se escucha un fuerte grito de risa. La yegua mira hacia atrás y resopla disgustadamente. Sacudiendo la cabeza, se vuelve a los tréboles. Cuando otra ronda de risas emerge del campamento, gira los ojos y se adentra en el bosque como si tratara de escapar de la risa de sus compañeras de viaje.

 

Si alguien no la conociera bien, pensaría que Argo está un poco molesta.

 

CORTE A:

 

EXT. ORILLA DEL RÍO - TARDE

 

Argo para detrás de un río para tomar un poco de agua fresca. Sacude la cabeza para atrás notando que el agua se hace cada vez más fría. Todos los músculos de su cuerpo parecen ondularse mirando fijamente desde su pecho hasta sus cuartos traseros, mientras trata de sacudir un escalofrío.

 

Bajando su cabeza de vuelta al agua, empieza a beber pero mira hacia arriba a través del río mientras sus oídos captan algo por delante. Observa concentradamente que algo se mueve por los árboles. Golpea la tierra y relincha.

 

Después de un momento, el movimiento se detiene y un relincho es devuelto desde la espesura de los árboles.

 

Argo espera un tiempo, y luego escucha otro sonoro relincho, así que camina por el agua, cruzando al lado opuesto, donde desaparece por el bosque.

 

CORTE A:

 

INT. TIENDA - NOCHE

 

Se ve a Xena y Gabrielle recostadas y enrolladas la una con la otra bajo mantas calientes. Una pequeña vela en un agarre les da un poco de luz. Las dos están despiertas y parecen escuchar el viento soplando afuera.

 

GABRIELLE

¿Crees que Argo está bien ahí fuera?

 

XENA

Está bien. Está acostumbrada a encontrar 

refugio en climas como éste. Probablemente 

ya encontró una linda arboleda. No creo

que la tormenta sea tan mala.

 

GABRIELLE

Debimos haberle puesto

una manta.

 

Xena se ríe suavemente y tira de Gabrielle hasta tenerla aún más cerca, si es posible.

 

XENA

Te preocupas demasiado.

 

GABRIELLE

Es parte del trabajo, supongo.

 

XENA

Supongo. ¿Tienes suficiente calor?

 

GABRIELLE

(acurrucándose más)

Oh sí, eres una botella

de agua caliente genial.

 

XENA

¿Lista para dormir?

 

GABRIELLE

(bostezando)

Ya casi.

 

Xena se levanta apagando la llama entre su dedo pulgar e índice, y sumiéndolas en oscuridad total. El único sonido que queda son los delicados ronquidos de Gabrielle y el viendo soplando contra la tienda. 

 

FUNDE A:

 

EXT. BOSQUE - MAÑANA

 

Ha nevado durante la noche, dejando todo cubierto con un fino polvo blanco de más o menos una pulgada de profundidad. El área alrededor del campamento está inmaculada. Está claro que nadie ha salido de la tienda. Unas pocas brasas del fuego continúan brillando, el único signo de vida en el área. 

 

Dentro de la tienda hay susurros, los lados se agitan obviamente empujados por alguien que se mueve en el interior. Hay un chillido que definitivamente no es de Xena.

 

GABRIELLE

(fuera de escena)

Ooooh... tus manos están frías.

 

La cabeza de Xena se asoma por fuera de la tienda, y sonríe. 

 

XENA

(divertida)

Perra, perra, perra.

 

Sale de la tienda, lleva puesto algo pesado que parece un suéter, pero más pesado y cubre mucho más que los trapos de crucifixión. Al salir totalmente su ropa de invierno es completada por un par de medias y algo que parece como botas cortas de piel. 

 

XENA

Prenderé el fuego y decidimos

si vamos a algún lado hoy.

 

GABRIELLE

(fuera de escena)

¿Cómo de malo hace ahí afuera?

 

XENA

Podría ser peor.

Podría ser Roma.

 

 

GABRIELLE

(fuera de escena)

Estoy casada con una comediante

 

Xena se ríe para sí misma, y  se agacha cerca de las brasas de la fogata de la noche anterior.  Levantando una parte de la tienda, toma algunos pedazos de madera seca y las coloca sobre las brasas. Soplando suavemente, obtiene una pequeña llama.  A medida que agrega más leña, Gabrielle surge de la tienda.  Está vestida como Xena, con ropas confortables y de abrigo.

 

GABRIELLE

Está hermoso aquí afuera.

 

XENA

En realidad... así es.

 

La cejas de Gabrielle se levantan y sonríe, moviéndose detrás de Xena y  rodeándola con sus brazos por la cintura.

 

GABRIELLE

Te estás suavizando con los años.

 

 

XENA

Probablemente.

 

Xena señala el fuego, que ahora arde perfectamente.

 

XENA

(continúa)

Si te ocupas del desayuno, yo iré

 a comprobar cómo se encuentra Argo.

 

GABRIELLE

Ve. Asegúrate que esté bien.

Yo puedo encargarme de esto.

 

CORTE A:

 

EXT. PRADO – POR LA MAÑANA

 

Xena, ahora vistiendo un pesado manto sobre un traje de invierno, camina a través de la nieve, dejando marcas claras sobre ella. El prado a través del cual camina también está intacto, sin señales de que Argo haya estado allí recientemente. 

 

XENA

¡Argo! Hey, chica, ven aquí.

 

Se detiene y mira alrededor tratando de encontrar al caballo. Entonces lanza un agudo silbido, antes de continuar buscando.

 

XENA

(continúa)

¡Argo!

 

CORTE A:

 

EXT. CAMPAMENTO – POR LA MAÑANA

 

Gabrielle está cocinando el conejo en un guiso y preparando algo en un hervidor que se está volviendo vapor cuando Xena regresa al campamento.

 

GABRIELLE

¿Cómo está Argo?

 

XENA

No lo sé. No pude encontrarla. Regresé

por una cuerda y su cabestro.

 

GABRIELLE

Espera. Iré contigo.

 

 

Se gira y entra a gatas en la tienda. Cuando regresa fuera tiene la espada de Xena en una mano y los sais en la otra. Le arroja la espada a Xena, se pone de pie y acomoda sus sais en sus manos.

 

GABRIELLE

Vámonos.

 

Xena señala los sais.

 

XENA

¿Para qué son?

 

GABRIELLE

Es de Argo de quien estamos hablando. Tuvo

 que pasar algo. No pudo simplemente extrviarse, 

además la nieve no está lo suficientemente mal

 para que haya quedado atrapada en algún lugar.

 

Xena asiente, reconociendo la idea. Ella y Gabrielle juntan la soga y  el arreo del caballo y salen del campamento.

 

FUNDE A:

 

EXT. ORILLA DEL RÍO – DÍA

 

Xena y Gabrielle están caminando a lo largo de la orilla, siguiendo lo que obviamente son huellas de caballo.

 

XENA

Parece como si hubiera cruzado aquí.

 

Gabrielle mira el río, que no corre fuerte, pero aparenta estar muy frío.

 

GABRIELLE

Qué suerte la mía

 

XENA

(burlonamente)

Podría cargarte para cruzar.

 

GABRIELLE

No, no, lo haré. Es sólo que el

agua se ve realmente fría.

 

Xena se quita el manto y lo enrolla, y lo coloca en su espalda para mantenerlo seco. Gabrielle observa su traje  y hace lo mismo.

 

Xena avanza hacia el agua.

 

XENA

Es porque lo está.

 

 

GABRIELLE

Eres una gran ayuda.

 

Sigue a Xena y  tiembla al segundo que su pie alcanza el agua.

 

GABRIELLE

¡Ah, sí, esto está HELADO!

 

Xena sonríe y sin volverse, le ofrece la mano a Gabrielle. Se abren paso por el agua, la cual cubre a Xena hasta la cintura en la parte mas profunda y un poco más arriba a Gabrielle.

 

GABRIELLE

Más le vale a Argo que se encuentre en 

problemas o la voy a matar.

 

Cruzando hacia el otro extremo, Gabrielle rápidamente reemplaza su abrigo mientras Xena retoma el rastro de Argo.

 

XENA

Interesante.

 

GABRIELLE

¿Qué?

 

XENA

No fue a un hombre con una manzana

a quien siguió esta vez.

 

Xena señala hacia el segundo grupo de marcas.

 

GABRIELLE

Bueno por lo que sabes,

encontró un amigo.

 

XENA

Un amigo salvaje por lo que veo.

Ninguna herradura en las patas traseras.

 

GABRIELLE

Al parecer encontró a alguien

que la mantuviera caliente anoche.

 

 

XENA

¡ARGO!

 

FUNDIDO A NEGRO.
 

FIN DE ACTO PRIMERO

ACTO DOS