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ACTO CUARTO
ABRE DE NEGRO:
INT. CUBIERTA PRINCIPAL - MAÑANA
Diversas escenas de Gabrielle ayudando a los piratas a tomar medidas y a cortar pedazos de juncos secos que usarán en sus tareas diarias.
CAMBIA A:
INT. CUBIERTA PRINCIPAL - MAÑANA
Xena, sentada con otro grupo, haciendo sogas.
CAMBIA A:
INT. CUBIERTA PRINCIPAL - TEMPRANO EN LA TARDE
Gabrielle ayuda a los hombres a transportar, desde un lugar seguro, los fardos de heno para ser arrojarlos sobre la cubierta.
CAMBIA A:
INT. CUBIERTA PRINCIPAL - POR LA TARDE
Xena impartiendo unas clases de costura. Los hombres se ríen cuando uno de ellos sostiene unos pantalones al que cerró la cintura con una costura y una de las patas la cosió a su manga. Xena, mueve sus ojos, mientras saca la daga de entre sus senos, para cortar el hilo que liberara al hombre del pantalón.
CAMBIA A:
INT. CUBIERTA PRINCIPAL - AL FINAL DE LA TARDE
Gabrielle ayuda a acarrear grandes vasijas llenas de aceite y desperdicios de pescado, que los piratas usan para proteger la madera del agua. Cuando Gabrielle se dobla sobre las vasijas, todos los piratas se inclinan hacia el frente y estiran al máximo sus cuellos. Pero la mirada candente de Xena, capaz de derretirles las botas, hace que los hombres se alarmen tanto como para palidecer y comenzar a sudar.
CAMBIA A:
INT. CABINA DEL CAPITÁN – TEMPRANO EN LA NOCHE
Xena y Gabrielle se separan de un profundo beso. Gabrielle levanta la botella de agua que Xena le había dado y la sacude. Inclina levemente su cabeza, finge tomar pequeños sorbos de agua, disimulando una sonrisa, ante la mirada de Xena.
Con otro beso en la mejilla y otra sacudida a la botella de agua, Gabrielle se retira, dejando a Xena sorprendida, con sus manos en la cadera, moviendo negativamente la cabeza.
CAMBIA A:
INT. CUBIERTA PRINCIPAL – TEMPRANO EN LA TARDE
Gabrielle recoge agua fresca de una vasija con un cucharón. Se encamina hacia Caracortada, ya despierto pero semiinconsciente. Le inclina la cabeza hacia atrás, acercándole el cucharón a los labios. Por un momento da la impresión que lo rechazará al ver a Gabrielle pero al darse cuenta de la sed que tiene, rápidamente bebe hasta saciarse. Le sorprende que después de haberla atacado, lo trate con gentileza y lo mire con compasión.
Caracortada le gruñe, tratando de demostrarle rechazo, con la poca fuerza que le queda, para alejar ese sentimiento que va despertándose en él.
Luego de asegurarse que éste no podrá lastimarse a sí mismo, Gabrielle suspira y se retira.
CAMBIA A:
EXT. ATALAYA- ANOCHECER
PIRATA #5 ¡Tierra a la vista!
CORTE A:
EXT. IKOS - ANOCHECER
Un hombre solitario en lo alto de una garita, doblado hacia el frente, otea el mar con ojos escudriñantes.
VIGÍA ¡¡BARCO A LA VISTA!!
Cuatro hombres se agrupan alrededor de la torre, forzando la vista, pero no pueden divisar nada debido a la rápida caída del sol.
JEFE DE LA GUARDIA ¿Desde dónde? ¿cómo puedes divisar algo en estas condiciones?
VIGÍA ¡Por el oeste!
Hay una pequeña pausa, mientras acerca un primitivo telescopio a su ojo.
VIGÍA (continúa) ¡Lleva el emblema del Ala de Águila!
El Jefe de la guardia se sonríe con desprecio.
JEFE DE LA GUARDIA Debe ser Pete el Viruela, ese perro sarnoso. Le advertí que no se atreviese poner ni uno de sus piojosos cabellos cerca de esta isla o lo ataría al penol más cercano, donde lo despellejaría vivo. Aseguraros de su identidad, debemos confirmar si de verdad es él.
VIGÍA ¡Señor, está ondeando sus colores! Sus hombres están en la baranda, todos armados.
JEFE DE LA GUARDIA ¡Que mueran esos perros inmundos! ¡Hombres, sacad las barcazas¡ ¡Y no quiero prisioneros!! ¡Cien denarios a quien me entregue la cabeza de Pete el Viruela!
Desde un escondite situado en la estrecha orilla de la parte norte de la isla, salen con un grito impresionante, cincuenta hombres.
CORTE A:
EXT. MAR - AL LADO DEL ALA DE ÁGUILA - NOCHE
Las barcazas chocan contra el casco del Ala de Águila, mientras los hombres a bordo se alistan para la acción.
ASALTANTES ¡Atrevidos calamares inmundos! ¡Osar traspasar la propiedad de Igor el Negro¡ ¡Tirad las anclas y prepararos para el abordaje!
Hay un largo periodo de silencio.
INVASOR (continúa) ¡Último aviso, ratas arrastradas y asquerosas! ¡Tirad anclas y prepararos a ser abordados¡ ¡Muy bien asquerosos saqueadores! ¡Arrójadlos a Davy Jones!*
Gruñendo y gritando varios hombres brincan a la red y trepan hasta el barco. Otros tiran garfios y suben por las sogas.
CORTE A:
INT. CUBIERTA PRINCIPAL DEL ALA DE ÁGUILA- NOCHE
Los asaltantes entran rápidamente en la cubierta con espadas y cuchillos en mano. El primero entierra gritando su espada a través de la cintura de un pirata. Saca la espada y lo mira boquiabierto.
Otro hombre, decapita limpiamente la cabeza de un pirata con un golpe contundente y con ojos abiertos observa como la cabeza rebota y rueda para detenerse al lado del mástil principal.
Todos los atacantes se quedan parados, sus armas caen fláccidamente a sus lados, los ojos van de lado a lado llenos de confusión e incredulidad.
El jefe camina a través de la “sangrienta” escena con ojos tan llenos de asombro como los de sus hombres.
JEFE ¡Que el infierno me robe el alma! ¡¿Qué es todo esto?!
ASALTANTE ¡Hemos sido engañados, señor! Estos son solamente muñecos de paja, que alguien construyó como una broma.
JEFE ¡Nadie me patea el trasero! Ningún manojo de cobardes granujas podrá engañarme! Pete el Viruela está al mando de este bote y ninguno descansará hasta que lo encuentren¡ Así que, hombres, ¡estad en alerta!
ASALTANTES
CORTE A:
EXT. ORILLA - NOCHE
En una zona poco profunda, varios juncos desaparecen en el agua para ser remplazados por la cabeza de Xena, Gabrielle y la tripulación del Ala de Águila. Sus rostros son casi imposibles de distinguir, a causa de la grasa y el aceite de pescado que los cubre.
BARBARUBIA (susurrando con desconcierto) ¡Rayos! Si no lo estuviera viendo con mis propios ojos, no lo hubiera creído.
Mira sorprendido a Xena y a Gabrielle.
BARBARUBIA (continúa) ¿Cómo…?
Gabrielle sonríe tontamente.
GABRIELLE (sin darle importancia) Oh, algo simple que aprendimos en Troya.
Xena mueve sus ojos...
BARBARUBIA Todo esto, tiene de por sí, algo bello. ¿Pero que pasará con Caracortada? Seguramente esa rata cobarde con cerebro adormecido les hablará de nosotros…
GABRIELLE (con una sonrisa tonta) Yo no me preocuparía por eso. No es algo que un poco de la raíz de lino, no pueda remediar.
XENA Vamos, a moverse..
CORTE A:
INT. ALA DE ÁGUILA RATONERA- NOCHE
ASALTANTE ¡Señor! ¡Venga aquí!
El jefe sube rápidamente los escalones con pasos largos, hasta llegar a la timonera. Mira hacia abajo, en la dirección que su compañero le señala. Allí amordazado y amarrado contra el timón, está Caracortada.
JEFE ¡Por el tridente de Poseidón! ¿Caracortada? Por las profundidades sangrientas del Tártaro, ¿qué haces a bordo de un barco viejo y mugroso como éste??
CARACORTADA ¡Unnmph! ¡¡ Uuummph!!
El jefe, con la punta de su espada, corta la mordaza que cubre la boca de Caracortada.
JEFE ¡Habla, gusano baboso¡ ¿Eres parte de esta payasada?
CARACORTADA ¡Teena! ¡ Teena! ¡ Teena ¡Edda dató der bote dadando!
JEFE ¿Qué? Hablas como si tuvieras la lengua de trapo, pedazo de bruto. ¡No puedo entenderte!
Caracortada enrojeciéndose por el coraje, lucha contra sus ataduras.
CARACORTADA ¡¡¡TEENA¡¡¡ ¡ Edda dató der bote adarada e da azurridá e tue a da odida dadando!
NDT: ¡Xena! Ella saltó del bote amparada en la oscuridad y fue a la orilla nadando
El jefe mira a sus compañeros.
JEFE ¿Podéis entender lo que dice?
ASALTANTE ¿Edda?¿ Quien es ese? ¿Y qué está dando?
CARACORTADA ¡¡dadando ! ¡¡dadando !! ¡¡dadando!!
Mueve su cabeza con movimientos salvajes, aparentemente tratando de indicar con gestos lo que quiere decir.
ASALTANTE (mirándolo) Creo que ha enloquecido, observad la espuma que se le forma en la boca.
ASALTANTE #2 Creo que ha sido maldecido por los dioses. Por lo que se ve, debe ser uno bien malo, pobrecito.
CARACORTADA ¡¡¡¡¡¡TEEEEENNNAAAA!!!!!!
Los hombres dan unos pasos hacia atrás asqueados por la cantidad de saliva que sale volando de entre sus labios, cubriendo sus botas, parte de los pantalones y la cubierta.
ASALTANTE ¿No sería mejor liberarlo de su miseria?
JEFE No, el Negro lo conoce desde que era un bebé. Mejor, déjadlo por ahora aquí. ¡Seguid la búsqueda!! ¡Quiero la cabeza de Pete el Viruela!
CARACORTADA (enfurecido) ¡¡¡TEEENAAAAAAA!!!!
CORTE A:
EXT. ORILLA DE IKOS - NOCHE
Ikos es un pequeño terreno estéril, cubierto por polvo y rocas. Tiene pocos árboles ya marchitos que han luchado valientemente contra los vientos y han enterrado sus raíces en la fina arena de esa pequeña playa que rodea la isla. Destaca un acantilado alto y plano, con unos salientes escarpados. En la cima del acantilado hay una fortaleza de grandes murallas, levantándose como lo haría un conquistador que desea proteger sus nuevos territorios. Unos largos y empinados peldaños que fueron cincelados en las rocas, blanqueadas por el sol, las cuales están protegidas por guardias con antorchas encendidas y armas listas. Es la única entrada en la fortaleza.
El grupo de treinta y un hombres de Xena, sorprendentemente, no es descubierto mientras llegan a la playa en grupos pequeños, muy lejos de la puerta principal de la fortaleza y sus guardias.
Xena y Barbarubia se colocan a la par mientras los demás aguardan la posición, esperando la siguiente fase de la fiesta de la tarde.
XENA Sabes qué hacer.
BARBARUBIA Sí, capitán. Estoy seguro. He estado haciendo cosas como éstas desde que era un renacuajo. Estaremos listos, no se preocupe por eso.
Xena asiente.
XENA Muy bien, entonces. Buena suerte.
BARBARUBIA Buen viento para usted, capitán. La veré pronto.
Los dos se dan la mano, luego Barbarubia hace un gesto a su grupo, y quince de ellos desaparecen en la oscuridad, silenciosos como espectros.
XENA El resto, seguidme.
CORTE A:
EXT. DETRÁS DEL ACANTILADO - NOCHE
Trece hombres y una mujer se alinean en la pared vertical del acantilado mientras Xena, un paso adelante, observa la cima de la pared cronometrando los guardias que caminan en patrones fijos alrededor del perímetro.
A diferencia de loa guardias en sus puestos frente a la fortaleza, éstos parecen relajados de sus deberes, por las risas escandalosas y la música que se escucha por encima del estruendo de las olas, tal como Xena puede suponer.
Después de un momento, asiente para sí misma, gira hacia a los hombres que esperan su señal con los rollos de cuerda en sus brazos.
XENA Ahora.
Cinco ganchos, acolchonados, caen silenciosamente sobre el borde del muro. Los piratas trepan por ellos, asegurándose del enganche, y asienten a su capitán.
XENA (continúa) Ahora.
En grupos de cinco, los piratas escalan el acantilado y la pared, saltándola quedan apoyados al ras en ella. Xena y Gabrielle los siguen. La maniobra se completa rápidamente, en silencio, y sin ser detectados.
CORTE A:
EXT. MURO DE LA FORTALEZA - NOCHE
Un guardia solitario dobla la esquina y siente quedarse sin fuerzas cuando dos dedos golpean su cuello.
Gabrielle se adelanta y agarra la antorcha cuando el hombre la suelta. Cayendo de rodillas, Xena aparece, girando su cabeza para verlo cara a cara. El guardia se siente intimidado.
XENA He cortado el flujo de la sangre a tu cerebro. Tienes treinta segundos para decirme lo que quiero saber o mueres. ¿Entendido?
El guardia asiente frenéticamente.
XENA (continúa) Bien. Busco a una mujer y a sus dos hijas. Fueron raptadas hace media luna para pedir un rescate. Son la familia de Andros, un tabernero de Perkotis.
GUARDIA ¡Yo… no…el Negro pide rescate por muchas mujeres y niñas!
XENA Ah, pero verás, ellas son especiales. Estaría muy molesta si averiguo que algo les ha pasado. No creo que quieras verme enfadada, ¿verdad?
El guardia hace su movimiento más frenético.
XENA (continúa) No lo creo.
SExtiende su mano, y Gabrielle le da una bolsa impermeable. Abriéndola, saca un pequeño retrato, no más grande que su mano. En ella hay una excelente representación de Andros y su familia. Se lo enseña al guardia paralizado.
XENA (continúa) ¿Los reconoces?
El hombre bizquea, y Gabrielle baja la antorcha para ayudarlo.
GUARDIA ¡Yo… creo que sí! Están… detenidas… en el tercer piso, ala este! ¡Por favor! No puedo...
XENA ¿Qué tan seguro estás?
GUARDIA ¡Seguro! ¡Seguro! ¡Por favor!
XENA ¿Hay alguna otra forma de entrar a la fortaleza aparte de la puerta principal?
GUARDIA ¡La estrada de los guardias! ¡Por favor! ¡Hacia… el este!
XENA Bien.
Su cuello es golpeado de nuevo, y un derechazo lo noquea.
Xena le devuelve la bolsa a Gabrielle, toma la antorcha, y se dirige hacia sus hombres.
XENA (continúa) Vamos.
CORTE A:
EXT. ENTRADA DE LOS GUARDIAS - NOCHE
Dos guardias cuidan la entrada. Los dos giran a la izquierda al escuchar un zumbido en la oscuridad. Antes de poder moverse, el chakram de Xena los neutraliza y caen al suelo a ambos lados de la puerta. Un pirata llamado Dos Escalofríos pone su oído contra la puerta, escuchando. Inhalando profundamente, toma el agarrador y empuja. El interior está desierto. Les hace señas para que avancen.
Siete piratas entran por la puerta abierta. Xena toca a Gabrielle en el brazo justo cuando va a entrar.
XENA Quince minutos. Si no regresas para entonces....
Gabrielle sonriendo le da una palmadita a la barriga de Xena.
GABRIELLE Estaremos muy bien. Así que vete y arma un jaleo que deje chiquito al Tártaro.
Apoyándose en la punta de sus pies, le roba un beso a Xena.
GABRIELLE (continúa) Para la suerte.
Desaparece por la puerta, cerrándola suavemente detrás de ella. Xena por unos momentos mantiene su mirada en la puerta cerrada, luego pasa su mirada al resto de la tripulación.
XENA Hagámoslo.
CORTE A:
INT. CORREDORES - NOCHE
Gabrielle se coloca al frente para dirigir a los hombres, a través del solitario pasillo que da hacia una parte poco frecuentada de la fortaleza, juzgando por el polvo del piso y las paredes.
GABRIELLE (susurrando) Debe haber una escalera, en algún lugar por aquí.
DOS ESCALOFRÍOS Señora, debe ser por aquí.
GABRIELLE ¡Gracias!
El pirata ladea su pañuelo hacia ella, ocasionando carcajadas entre sus compañeros. Golpea a unos y prosigue.
En cima de la escalera hay cuatro guardias fuertemente armados que, al oír la amenaza de gente acercándose, dan un paso al frente levantando las antorchas.
GUARDIA ¿Quién esta ahí?
Gabrielle hace un gesto, levanta un dedo, para indicar a sus compañeros que esperen.
Aflojando las ligeras tirillas de su corpiño y exhibiendo sus mejores atributos, sube los últimos escalones con su mejor sonrisa seductora.
GABRIELLE (voz ronca) Hola chicos. El “Negro” pensó que podríais sentiros solitos aquí arriba, así que me envió... (una atrevida sonrisa) …para daros compañía.
Los hombres miran la bella cara de Gabrielle y sus formas, con lujuria. El jefe da unos pasos hacia atrás, mientras extiende sus brazos, invitándola.
Con una tímida sonrisa, Gabrielle termina de subir las escaleras, entonces le clava en los intestinos del jefe un fuerte derechazo y lo endereza propinándole un rodillazo en la nariz. Él vuela por el aire, cayendo sobré dos de los hombres que estaban detrás. Ataca al cuarto hombre con una patada en la barbilla y una patada voladora al hombro, derrumbándolo inconsciente, encima del grupo de maleantes.
GABRIELLE (continúa) ¡Subid, muchachos! El sitio está limpio.
Los piratas se miran unos a otros con incredulidad y suben estrepitosamente los escalones que les faltan.
Una solitaria puerta aparece al final de la escalera, Gabrielle la abre usando una llave, en forma de esqueleto, que recogió de uno de los maleantes inconsciente.
CORTE A:
INT. CUARTO - NOCHE
Una joven y atractiva mujer se acurruca en la esquina más escondida con sus dos hijitas envueltas en un desesperado abrazo. Sus ojos verdes están abiertos por el miedo, pero aunque sus ropas están algo sucias y rotas, ni ella ni su familia tenían mucho más que ponerse.
Gabrielle entra despacio, con una gentil sonrisa en su rostro.
GABRIELLE Todo está bien. Estamos aquí para ayudar. ¿ Eres la esposa de Andros de Perkotis?
Aún asustada, la mujer asiente con un gesto.
GABRIELLE (continúa) Bien. Mi nombre es Gabrielle. Soy una amiga de tu esposo.
ESPOSA ¿Él... él está aquí? ¿Andros está aquí?
GABRIELLE No. Él esta en tierra firme. Yo estoy aquí para llevaros a casa con él a todas.
ESPOSA Yo... no creo...
Gabrielle da un paso al frente con las manos en alto.
GABRIELLE Está bien. Estoy aquí para ayudar, honestamente..
ESPOSA P... pero mi esposo...
GABRIELLE ...todo estará bien tan pronto él te vea otra vez. Te extraña terriblemente.
HIJA ¿Podemos irnos con la bella señora, Mamá? Deseo ver a Papa. ¿Por favor?
Después de un largo rato, la mujer finalmente asiente con un gesto.
Sonriendo, Gabrielle se agacha y mira a las jóvenes directamente a sus ojos.
GABRIELLE Ahora, necesito que me ayudéis, ¿está bien? Debéis permanecer calladas, sólo debéis hacer lo que os diga. Hay un montón de hombres malos aquí, pero si hacéis sólo lo que os digo, estaremos de regreso en el bote con vuestro padre tan rápidamente como no creeréis. ¿Podréis hacer eso por mí?
Ambas niñas inclinan sus cabezas, asintiendo tímidamente.
Gabrielle sonríe con complacencia.
GABRIELLE (continúa) Bien. Vuestro padre estará muy feliz cuando os vea otra vez.
HIJA #2 Lo extraño.
GABRIELLE Oh, cariño, él te extraña, también. Más que nada. Así que mejor regresamos con él, ¿Sí?
HIJA #2 Sí.
Tan pronto como Gabrielle se pone de pie, siente una minúscula mano presionándose contra ella. Sonriendo, atrapa tiernamente la mano confiada y vuelve hacia la puerta abierta, la madre y su otra hija la siguen rápidamente detrás.
CORTE A:
INT. FORTALEZA PRINCIPAL – NOCHE
A diferencia de la escalinata fuertemente custodiada, la entrada principal a la fortaleza está indefensa. Sus puertas macizas están calzadas de forma que quedan abiertas para dejar pasar la brisa del océano, y los hombres y algunas pocas mujeres vagan ebrios dentro y fuera de la sólida estructura, riendo y cantando.
No es por lo tanto ninguna sorpresa el que Xena y sus hombres se integren sin problema, pasando dentro de la habitación principal inadvertidos para aquellos que los rodean. Xena realiza un gesto con la cabeza para que los hombres se dispersen; cada uno va en una dirección diferente a través de los corrillos de piratas y otros personajes indeseables.
A diferencia de las gentes que la habitan, la sala es imponente y está ricamente adornada, con artículos de valor en cualquier parte donde uno mire. La comida y la bebida fluyen en abundancia, y la música, aunque ruidosa, es aceptable.
A esta hora, la fiesta se ha desarrollado durante horas, y la tripulación de Xena no tiene ningún problema para cortar de los cinturones las bolsas con dinero y recoger otras baratijas valiosas esparcidas sin la debida atención sobre las mesas y el suelo. Cada uno de los piratas ha vuelto rescatado manteniendo un ojo cauteloso sobre su capitán, y cuando Xena consigue acceder al horrible y ridículo trono que contiene la figura demasiado gruesa de Igor el Negro, se preparan para entrar en acción.
Un pirata lanza un puñetazo, otro una patada, otro un buen empujón, y la fiesta entera se convierte en una reyerta de borrachos.
Xena aprovecha la distracción para acortar la distancia hasta el trono que se asienta sobre una plataforma de piedra. Salta sobre la plataforma con facilidad, deslizándose detrás del hombre obscenamente grande y desliza su daga contra los rollos de su expuesta garganta.
XENA Buenas noches, Igor. Me gustaría haber sabido que estabas dando una fiesta. Te habría traído un regalo adecuado.
Los ojos hundidos de Igor se ensanchan cuando mira alrededor con desespero buscando ayuda, pero sorprendentemente no hay nadie más.
IGOR ¿Quién... quién eres tú?
XENA Alguien que va a darte algunos consejos útiles.
Igor gruñe alrededor de la presión del cuchillo apretado contra su garganta.
XENA (continúa) Esto es sólo una prueba de lo que la vida va ser para ti de aquí en adelante, Igor. De hecho, si yo fuera tú, saldría completamente Del negocio de secuestro. Tengo el Presentimiento de que esto va a dar un gran giro a peor.
IGOR (altivamente) ¡¿ Cómo te atreves… ?!
Xena ríe.
XENA Escúchame, hombrecillo. Tienes mucha suerte de no estar armado, o serías una mancha en el suelo ahora mismo. Si yo oigo que has secuestrado a uno más de mis amigos, volveré aquí y verás cuantas cuchilladas haré antes de que un cerdo como tú muera.
Ella refuerza la presión de la afilada cuchilla donde circula la sangre de la garganta con bastante fuerza.
El grito aterrorizado de Igor es inaudible en el tumulto de abajo.
Ladea su cabeza, sintiendo la presencia de Gabrielle en algún sitio cerca. Sus ojos relucen.
XENA (continúa) Recuerda lo que dije, Igor. Estaré observando.
Inmediatamente, desaparece como si nunca hubiera estado. Su grito de batalla suena alto sobre el alboroto, y su tripulación al instante presta atención deslizándose de entre las peleas que ellos han comenzado y dirigiéndose a la puerta mientras la reyerta continúa detrás sin estorbarles.
CORTE A:
EXT. FORTALEZA – DE NOCHE
Justo cuando la tripulación está fuera de la fortaleza, un guardia aporreado revuelve su camino hacia la puerta.
GUARDIA ¡Los prisioneros! ¡Están escapando!
PIRATA ¡Allí dentro, hombre! ¡Deprisa! ¡Intentaremos capturarlos!
El guarda asiente agradecido y se introduce.
La tripulación de Xena ríe.
PIRATA (continúa) ¿Qué hay sobre los guardias?
XENA No te preocupes de eso.
Desenganchando su chakram, ella lo lanza magistralmente. Su primer recorrido reduce la fila de antorchas sobre el lado izquierdo de la escalera, luego regresa y hace lo mismo a la derecha. La escalera se sumerge en una oscuridad repentina.
XENA (continúa) ¡Ahora! ¡Moveos!
La tripulación de Xena se encamina escaleras abajo, pasando entre los confundidos guardias los cuales se están preguntando adónde fueron sus antorchas. Se dirigen a la playa a la vez que se encuentran con Gabrielle y su fiesta.
Gabrielle sonríe.
GABRIELLE ¡Perfecta coordinación!
Xena devuelve la sonrisa tan pronto como examina a la mujer rescatada y a sus hijas.
XENA (a Gabrielle) Bien hecho.
GABRIELLE Por supuesto. ¿Ahora qué?
VOZ (fuera de cámara) ¡¡BUSCARLOS!!
XENA Corramos.
CORTE A:
EXT. MUELLE – DE NOCHE
La tierra se inclina gradualmente hacia arriba tanto como el grupo se desplaza al este, y es ahí donde Igor ha construido un amplio muelle para sus barcos. El muelle por lo general está muy vigilado, pero Xena puede ver que Barbarubia ha hecho bien su trabajo. El camino está sembrado de cuerpos, vivos y muertos.
El muelle actualmente albergaba cinco barcos, y todos aparentan estar abandonados excepto el atracado al final del embarcadero; es el barco más magnífico de todos ellos, el navío personal de Igor. Desde estribor, una antorcha grande se balancea hacia adelante y hacia atrás haciendo una señal en forma de arco.
BARBARUBIA (gritando) ¡Ajoy, compañeros! ¡ dejad de sacudir el suelo y subid el trasero a bordo! Estáis atrayendo las ratas
Tras del grupo que escapa se escucha claramente el estruendo de muchas botas así como los gritos de furia de los hombres desvalijados.
Xena cargando con una de las niñas, y Gabrielle con la otra, doblan su velocidad, y el resto del grupo sigue el ejemplo. Corren sobre las escalas, luego sobre los robustos tablones del muelle. Casi pueden sentir sobre sus hombros el aliento alcohólico de la muchedumbre enfurecida.
PIRATA ¡¡ARRRGGGHHH!!
El pirata cae al penetrar una lanza su pantorrilla. Varios compañeros tropiezan sobre él.
XENA ¡Seguid! (a otro pirata) ¡Toma, llévala al barco! ¡¡Muévete!!
GABRIELLE ¡Xena!
XENA ¡Ve! ¡estaré justo detrás de ti! ¡ve!¡ve!
Sin ocasión de seguir discutiendo, Gabrielle es empujada hacia adelante por la marea de piratas en fuga siguiendo la voz de su capitán. Se deja llevar por un momento y aumenta la velocidad, acunando a la niña en sus brazos.
De pie, protegiendo a su camarada caído, Xena desenfunda su chakram y lo lanza. Derriba la primera línea de atacantes y regresa a su mano justo cuando una segunda lanza se dirige hacia ella. Amarrándola en el aire, la lanza por donde vino, gruñendo de satisfacción cuando se clava en el estomago de un hombre encolerizado.
Nota algo a su derecha y se gira para ver tres piratas rodeándola y riendo.
XENA (continuando) ¡Te dije que te vallas!
PIRATA #1 ¡No sin usted, capitán!
PIRATA #2 Estoy sordo de mi oído derecho, capitán
XENA ¡Te dejaré sordo de los dos si no te mueves!
El pirata sonríe malévolamente y se encoge de hombros, armado y listo.
Entonces, la turba se abalanza sobre ellos y ya no tiene tiempo para seguir discutiendo.
Con espada, chakram, puños y pies, combate contra la muchedumbre. Los cuerpos de los muertos y heridos se apilan a sus pies. Usa su chakram para cortarle la garganta a uno al tiempo que con su espada desarma a otro. Una patada certera la pone de rodillas, pero ella gira en redondo su espada y arremete sobre su cabeza desde detrás. El hombre a punto de herirla suelta su espada y cae sobre ella, enterrándola en el piso.
Se libera, a puñetazos y patadas, de la pila de cadáveres y se incorpora. Es empujada hacia adelante cuando uno de sus hombre choca contra ella, y un corte dibuja sobre su pecho una roja línea.
Un tajo certero a través de su brazo casi la hace perder la espada. Se gira justo a tiempo para ver un hombre enorme, de faz horrible con una mueca feroz que empuja su espada directamente a su abdomen, desprotegido en ese instante.
Antes de que pueda levantar su arma para defenderse, los ojos del hombre se abren sorprendidos, y cae hacia adelante, de rodillas, y luego boca abajo. Un solitario sai es extraído de su espalda. Xena levanta la vista y ve a Gabrielle sonriendo satisfecha.
XENA (refunfuñando, pero interiormente complacida) ¡Maldita sea! ¡¿ es que ya nadie me escucha?!
GABRIELLE ¡No temo que no… capitán!
Espalda con espalda, Xena y Gabrielle combaten lo que queda del grupo, pero fácilmente pueden apreciar, en un instante, que un grupo aún más numeroso se dirige hacia ellas. Xena acerca, agarrándolo de la camisa, a uno de los piratas ilesos.
XENA ¡Regresa al barco y dile a Barbarubia que zarpe!
PIRATA #3 ¡No sin usted, capitán!
XENA (mostrando los dientes) ¡Haz lo que te digo! ¡ahora MUEVETE!
Ayudado por el útil empujón que casi lo envía dentro del océano, el pirata corre hacia el barco, gritando las ordenes de Xena mientras se mueve.
XENA (continuando) Vosotros dos, llevad a estos hombres de vuelta con vosotros al barco. Hacedlo, ahora.
Aturdidos y pálidos, los hombres cumplen la orden, cargando a sus compañeros tan rápido como pueden.
XENA (continuando) Gabrielle....
GABRIELLE De ningún modo. Donde tú vas, yo voy. Y punto.
Xena le da a Gabrielle su sai.
XENA Sólo iba a darte esto.
La mirada de Gabrielle le dice a Xena exactamente cuánto la ha creído.
Xena suspira y se gira hacia la turba enardecida. La avanzada, un grupo de diez hombres, se encuentra a dieciocho metros. El resto está a cuarenta y cinco metros detrás, casi ocultos por la oscuridad.
XENA (continuando) Acabemos con éstos, y cuando te diga, corre de regreso al barco tan rápido como puedas. No te detengas, no te gires a mirar, sólo corre. ¿Entendido?
Tras un momento, Gabrielle asiente, confiando en los instintos de Xena.
La avanzadilla está frente a ellas. Luchando juntas, Xena y Gabrielle no deben esforzarse demasiado en defenderse de aquellos hombres ebrios. Un par de patadas, puñetazos, golpes de espada, y el grupo yace inconsciente a sus pies.
XENA (continuando) Ahora. Corre.
Sin dudar, Gabrielle gira y parte hacia el barco que ya soltó las amarras y ha comenzado a deslizarse lentamente, navegando paralelo al embarcadero. Ve los rostros de preocupación de los piratas que situados en la baranda gritan por ella y su capitán.
La escala de madera se eleva, ella aumenta su velocidad. La piel de su nuca le hormiguea de repente, y ella sonríe ampliamente.
XENA (continúa) ¡GABRIELLE! ¡Preparate para saltar!
Extendiendo su mano izquierda como una corredora de relevos en las Olimpiadas, Gabrielle agarra la mano de Xena sosteniéndola firmemente, dejando que su compañera, cuyas piernas son más largas, le ayude a avanzar los últimos metros hacia la orilla del muelle.
GABRIELLE ¡Lista!
XENA ¡AHORA!
La pareja alcanza el final del muelle, y con una sincronización perfecta saltan bien alto en el aire. Dan una voltereta sin perder contacto la una con la otra, aterrizando juntas en la cubierta del barco entre las ruidosas felicitaciones de su tripulación.
Gabrielle agita su puño en el aire en señal de triunfo, se da la vuelta y se lanza sobre Xena en un apretado abrazo mientras los hombres las rodean, palmeando sus espaldas y hombros. Ella mira a su alrededor divertida cuando el grupo de los otros rufianes se detienen abruptamente al borde del muelle y les gritan desde allí iracundos.
Riéndose entre dientes, alza la vista hacia Xena, sus ojos brillan alegres.
GABRIELLE ¿Sabes? esto de ser pirata no está tan mal.
Xena se inclina y besa a Gabrielle de manera que incluso los piratas se ruborizan. Separándose, ella sonríe abiertamente.
XENA Yo, jo, jo.
FUNDE A NEGRO.
FIN DEL CUARTO ACTO APÉNDICE
FUNDE A:
INT. POSADA DEL JEFE- SALÓN PRINCIPAL - NOCHE
La taberna del Jefe está repleta hasta las vigas, aunque treinta de estas alegres almas se miran absolutamente fuera de lugar entre la elegante decoración y la clientela adinerada. A nadie, sin embargo, parece impórtales. Los músicos de la orquesta noturna han sido substituidos por unos treinta piratas y sus admiradores, cantando canciones indecentes mientras se enfilan hacia una borrachera fenomenal.
PIRATAS Quince hombres sobre el cofre del muerto...
MUCHEDUMBRE ¡Yo, Jo, Jo y una botella de ron!
PIRATAS Beban y el Diablo se tomará el resto..
MUCHEDUMBRE ¡Yo, Jo, Jo y una botella de ron!
PIRATAS Un camarada fue atravesado por la lanza del
MUCHEDUMBRE ¡Yo, Jo, Jo, y una botella de ron!
CORTE A:
INT. POSADA DEL JEFE- ANTESALA - NOCHE
Andros mira hacia la sala de recepción abarrotada con tanta muchedumbre, su familia se encuentra cerca de él. Todos tienen sonrisas que iluminan sus rostros, que parecen haberse fijado permanentemente Lágrimas de felicidad se secan sobre las mejillas de Andros.
Xena y Gabrielle, vestidas en su ropa usual, están a su lado, bebidas en mano.
ANDROS Todavía no puedo creerlo. Nunca Esperaba...nunca soñé que... y se lo agradezco. A ambas. Jamás podré recompensar lo que habéis hecho por mí, Xena y Gabrielle. Jamás.
XENA No es necesario.
GABRIELLE Viéndolos todos juntos de nuevo es más que suficiente para nosotras.
ANDROS Pero, seguramente…
GABRIELLE Dales todo tu amor. Eso es lo único que pedimos.
ANDROS (radiante) Una petición que está por demás sentada. Por favor decidme que os quedaréis esta noche al menos.
Xena y Gabrielle intercambian miradas. Y sonríen.
GABRIELLE Eso es algo que sí podemos aceptar con gratitud.
ANDROS ¡Maravilloso! Déjadme mostraros vuestra habitación.
XENA Oh, creo que la podremos encontrar nosotras mismas.
Andros las observa a ambas, puede ver con nitidez el amor que hay entre ellas.
ANDROS ¿Sabéis? Creo que tenéis razón.
CORTE A:
INT. POSADA DEL JEFE - ESCALINATA - NOCHE
De camino a su habitación, Xena y Gabrielle a duras penas pueden evitar chocar contra Barbarubia, que se tambalea borracho con una jarra en cada mano.
BARBA RUBIA ¡Qué tal camaradas! ¡No me digan ¡que ya se están retirando! Apenas empieza la fiesta! Vengan y tomen un ron conmigo. ¡Está estu…estu…estu…muy delicioso!
XENA (sonriendo) Eso veo. Creo que ya has bebido suficiente por los tres.
Barbarubia termina el contenido de las jarras en dos grandes tragos, se tambalea un poco.
BARBA RUBIA Dices bien, es la pura verdad.
Gabrielle palmea su brazo, riendo.
GABRIELLE Bien ¿Adónde irás ahora? ¿De regreso a alta mar?
BARBA RUBIA No sé aún. La capitana aquí nos ha hecho hombres muy ricos. Posiblemente quiera disfrutar de ello por un tiempo. O quizá no. Lo único que he sido toda mi vida es un pirata, y nunca me he alejado tanto de mi gran amor, el mar.
Se pone serio.
BARBA RUBIA (continúa) Quiero agradecerles a ambas, Xena, Gabrielle. Éste ha sido el primer trabajo honesto que he hecho por... Dioses, desde siempre, al parecer. Se siente muy bien. Quizá hay algo bueno en todo esto de rescatar inocentes después de todo. Tendré que pensar en ello.
XENA Hazlo.
Xena se acerca y le palmea su brazo.
XENA (continúa) Gracias por tu ayuda. No lo hubiéramos podido lograr sin ti.
Barbarubia se sonroja hasta la raíz, bajando la vista a sus pies, apenado. Cuando alza la cara, sonríe.
BARBA RUBIA Oh, no fue nada capitán. Si algún día necesita una mano, ya sea en el mar o fuera de él, sólo llame a Barbarubia, el pirata ¿vale?
GABRIELLE Te lo prometemos.
El pirata asiente.
BARBA RUBIA Muy bien pues, me retiro marineras de agua dulce. Tengo una fiesta de celebración esperándome.
Xena y Gabrielle lo observan irse con el paso tambaleante de un borracho que va a reunirse con sus colegas y nosotros…
FUNDIDO A NEGRO.
*NDT.- Davy Jones, según la mitología de los
marineros, es el mal que gobierna todos los malos espíritus de las
profundidades, y se representa en varias formas. | |||||
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DESCARGO El lenguaje secreto de los piratas fue severamente maltratado durante la creación de este episodio. | |||||