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ACTO UNO

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. POSADA - TARDE

 

Xena y Gabrielle entran en la posada que está repleta de gente. Todos  conversan y ríen, lo están pasando bien. No hay donde sentarse. Se abren paso a través de la multitud hacia el bar donde el posadero levanta la vista y las saluda.

 

POSADERO

Bienvenidas forasteras. ¿Qué puedo

hacer por vosotras en esta magnífica noche?

 

GABRIELLE

Necesitamos un cuarto.

 

POSADERO

Ah sí, pero con el festival en este 

momento sólo me queda un cuarto libre.

 No es el mejor del lugar y me sentiría 

mal cobrándoos por él. ¿Por qué no os 

adelantáis y lo ocupáis? Tercer piso,

último cuarto de la izquierda.

 

GABRIELLE

Pues muchas gracias.

Muy amable de tu parte.

 

POSADERO

Es el espíritu de la festividad.

 

Mientras se alejan Xena observa a todos los reunidos en la sala y sacude su cabeza.

 

GABRIELLE

¿Qué sucede?

 

XENA

La gente está demasiado alegre.

 

 

Gabrielle mira bien a su alrededor, y nota que la gran mayoría tiene una cosa en común con el resto.

 

GABRIELLE

No, sólo están borrachos.

 

CORTE A:

 

INT. VESTÍBULO - TARDE

 

Encontrando la puerta de su cuarto, Xena la abre y se detiene abruptamente antes de entrar. Su ceño fruncido dice más que cualquier palabra.

 

XENA

No estaba bromeando.

 

 

GABRIELLE

¿Qué?

 

Xena retrocede y Gabrielle ojea el cuarto en el que solamente cabe una cama pequeña con algún espacio alrededor de sus lados. Es cuestionable si la cama es lo suficientemente grande para una de ellas, mucho menos para las dos.

 

Sus pertenencias tendrán que  colgarse de las clavijas en las paredes, y Xena duda si las pesadas alforjas no quebrarán las paredes haciendo que caigan sobre ellas.

 

GABRIELLE

Bien, es pequeño.

 

Xena levanta una ceja y mira incrédulamente a Gabrielle.

 

XENA

¿Pequeño? Gabrielle, tendremos que 

salir al corredor para cambiar de opinión.

 

Gabrielle ríe pero tira su bolsa en la cama.

 

GABRIELLE

Sólo vamos a dormir en ella

Xena. No vamos a organizar

una gran fiesta.

 

Xena está de acuerdo y tira las alforjas antes de dejar pasar a Gabrielle.

 

CORTE A:

 

INT. CUARTO - TARDE

 

La bolsa y las alforjas cuelgan precariamente de las paredes a cada lado de la cama. Gabrielle yace sobre la cama, porque con ella y Xena en el mismo cuarto no hay espacio para otra opción.  

 

GABRIELLE

Oh, el colchón está lleno de bultos.

 

 

XENA

Oh vamos, ¿qué tan malo puede

ser este pedazo de Elysia?

 

Gabrielle trata de hacerse a un lado por Xena, descubriendo que no puede rodar porque la pared la detiene. Suspira y se acomoda en el espacio estrecho que queda. 

 

GABRIELLE

Velo por ti misma.

 

Tendida a la par de su pareja, Xena se mueve por la cama, buscando desesperadamente encontrar un espacio cómodo. Después de un momento, se detiene y sonríe a Gabrielle.

 

XENA

Ya está. Sólo tienes que acomodarte entre los

huecos dejados por el último ocupante.

 

GABRIELLE

Te diré qué. Acuéstate en el colchón

y yo me acostaré sobre ti.

 

Gabrielle se sube encima de Xena y le sonríe. Se mueve un poco hacia su lugar favorito, y luego se acomoda exhalando un suspiro.

 

GABRIELLE

(continúa)

Mucho mejor.

 

XENA

Eres bienvenida aquí,

pero debo decirte, el

colchón no está tan mal.

 

GABRIELLE

Está bien… Realmente

prefiero ‘este’ colchón.

 

Palmea a Xena en el pecho.

 

Xena comienza a reírse tan fuerte que Gabrielle y la cama comienzan a temblar. Gabrielle también se ríe y después de unos segundos la cama se derrumba bajo ellas. Se detienen y cruzan la mirada y vuelven a reírse juntas.

 

 

CORTE A:

 

INT. POSADA - TARDE

 

Regresan a la sala principal y la encuentran tan llena como antes. Xena se abre paso pegada a la pared hasta el final de la barra donde logra llamar la atención del posadero.

 

Prácticamente tiene que gritar para poder hacerse oír por encima del jolgorio.

 

XENA

¿Habrá manera de conseguir darse un baño caliente?

 

POSADERO

Podría ser, pero hay una

docena de personas antes.

 

XENA

¿Una comida caliente?

 

POSADERO

El segundo turno tardará  

cerca de dos marcas de vela.

 

Observa la mirada oscura en la cara de Xena y la  decepción en la de Gabrielle y hace otra sugerencia. 

 

POSADERO

Hay baños públicos a dos calles de aquí y 

muchos vendedores del festival tienen buena

 comida si no os molesta comer al aire libre.

 

Xena y Gabrielle intercambian miradas. Xena gira hacia el posadero y asiente.

 

XENA

Gracias, eso servirá.

 

 

CORTE A:

 

EXT. CALLES - TARDE

 

Caminan por las calles, es claro que el festival está en pleno apogeo, aun más que lo que había estado antes. Hay colores brillantes alrededor, y la gente  canta y baila. La música suena desde algún lugar en la lejanía.

 

Los comerciantes venden cualquier tipo de comida y bebida imaginable para el hombre, los olores resultan tentadores.

 

GABRIELLE

Esto está muy bien. No hemos estado

 en un festival autentico en mucho tiempo.

 

XENA

Creo que necesitamos un descanso. Hemos

pasado por muchas cosas este año. 

 

GABRIELLE

Estoy de acuerdo con eso. Entonces, 

¿qué es primero, comida o baño?

 

XENA

Comida. Definitivamente, comida.

 

CORTE A:

 

EXT. PUEBLO - TARDE

 

Se encienden antorchas por todo el pueblo y la fiesta no muestra señales de que finalizará pronto. Xena y Gabrielle están sentadas en una mesa comiendo de platos rellenos con diferentes tipos de comida.

 

GABRIELLE

Bueno, definitivamente te dan lo

 que vale tu dinero en este pueblo.

 

XENA

Y la comida está buena también.

Eso es un cambio.

 

 

Mientras comen, notan a un hombre vestido con armadura subir a un improvisado escenario que se ha construido cerca. Ven a una muchedumbre agruparse alrededor de él. Tiene un cayado en sus manos y los invita a que lo escuchen.

 

Ponen atención para escuchar también, preguntándose si el hombre es un tipo de bardo.

 

HOMBRE

Damas y caballeros, Su Majestad, el Rey

Nessos de Argos, espera que disfrutéis 

el festival. Para aquellos que lo deseéis,

el Rey Nessos extiende una invitación para 

unirse a la búsqueda del Anillo de Zeus.

 

Hay manifestaciones de emoción tras este pronunciamiento y la multitud se anima un poco más. 

 

Xena y Gabrielle se miran sin decirse una palabra, luego se levantan de la mesa y se mueven hacia donde el hombre está parado. Otros que han estado escuchándolo forman una hilera hasta una mesa donde dos guardias más están anotando nombres.

 

GABRIELLE

¿Disculpe?

 

HOMBRE

¿Sí?

 

GABRIELLE

¿Qué es eso sobre un anillo?

 

HOMBRE

No sois de por aquí

¿verdad?

 

XENA

¿Importa?

 

HOMBRE

Para nada. Soy Ithlas, el

jefe de la Guardia Real.

 

GABRIELLE

¿Cómo estás Ithlas? Yo

soy Gabrielle, ella es Xena.

 

Sus ojos se agrandan y una sonrisa cruza su cara.

 

ITHLAS

¿Las Xena y Gabrielle?

¿De las leyendas?

 

XENA

Las únicas que conocemos.

 

ITHLAS

El rey Nessos estaría encantado si se

 unieran a la caza del anillo este año.

Si pueden encontrar el Anillo de Zeus, 

serían bien recompensadas.

 

XENA

Cuéntanos más sobre este anillo.

 

 

ITHLAS

Mejor, ¿por qué no me acompañan 

al castillo? Estoy seguro que el rey Nessos

estará contento de contarles más al respecto.

 

Xena levanta una ceja y considera la petición.

 

XENA

¿Podemos bañarnos?

 

ITHLAS

Absolutamente. El rey estará encantado 

de tener dos heroínas como ustedes como

invitadas en el festival de este año.

 

Xena y Gabrielle se miran por un largo momento antes de alcanzar una decisión en silencio. Hay algo casi gracioso en su expresión, e Ithlas las mira con fascinación.

 

GABRIELLE

Tenemos que volver al

 hostal para recoger nuestras…

 

ITHLAS

¡Tonterías! Me complacerá enviar

un paje para traer vuestras pertenencias.

Por favor venid conmigo.

 

CORTE A:

 

INT. CASTILLO – NOCHE

 

Ithlas guía a Xena y a Gabrielle hacia un largo, bien designado trono. Señala una mesa y sillas.

 

ITHLAS

Por favor esperad aquí. Le haré

saber al rey que estáis aquí.

 

Ithlas se va y Xena empieza a fisgonear por el cuarto. Ojea estatuas y armas;  y la tapicería colgando de las paredes.

 

Gabrielle se sienta y teclea los dedos en la mesa, sacando sus conclusiones del lugar. Es cómodo sin ser ostentoso, y muestra señales de esmerado cuidado y uso.

 

Xena se deja caer en una silla junto a Gabrielle,  recostando la  cabeza sobre su mano.

 

GABRIELLE

Bien,  ¿Tú crees que

realmente exista un anillo de Zeus?

 

XENA

Estoy segura que sí.

Zeus era pomposamente presumido.

 

GABRIELLE

Eso se da por sentado. ¿Pero cómo 

explicarías que haya terminado aquí?

 

 

Xena se levanta, caminando hacia la ventana, cruza los brazos sobre el pecho, pensando en ello.

 

XENA

En realidad, no se tiene la certeza de que realmente

exista un anillo. Oí algunas conversaciones

en la plaza, parece ser que Nessos ha estado

patrocinando esta búsqueda del “tesoro” 

durante años pero nadie ha encontrado nada.

 

NESSOS

Pero el anillo existe.

 

Las dos se vuelven hacia el rey, quien ha entrado sin que ninguna de las dos lo notase. El rey atraviesa la enorme habitación con los brazos abiertos en ademán de  bienvenida.

 

NESSOS

Bienvenidas a Argos. 

Es un gran placer teneros aquí.

 

GABRIELLE

Gracias, Majestad.

 

El rey, dirigiéndose a su trono, toma asiento. Las estudia por un momento, antes de indicarle a Xena con un gesto que se siente de nuevo. Ésta lo hace, no sin cierta reticencia.

 

Gabrielle reposa la mano sobre la mesa inclinándose hacia delante, en  franca posición de escucharlo. Xena, por el contrario, extiende sus largas piernas, entrelazándolas por los tobillos y cruzando sus brazos sobre el pecho con un deje de aburrida indiferencia.

 

NESSOS

Te aseguro Xena, que ese anillo existe

y está aquí. En algún lugar. Cuando los dioses

 sufrieron terror durante el inicio del Ocaso...

 

Se detiene esperando una reacción de Xena y Gabrielle que nunca llega. Ambas sólo lo miran impasibles, esperando que continúe.

 

NESSOS

(continúa)

Intentaron prepararse para el final,

varios de los dioses diseminaron sus 

tesoros alrededor del mundo conocido.

El anillo de Zeus fue depositado aquí.

 

XENA

¿Y estás seguro de eso, por qué...?

 

NESSOS

Porque lo he visto.

 

Las cejas de Xena se enarcan,  la única indicación de que escuchó las palabras del Rey.

 

XENA

¿Y por qué no lo has conseguido aún?

 

NESSOS

No puedo.

 

Gabrielle frunce el ceño, interrogante.

 

GABRIELLE

¿Por qué no?

 

 

NESSOS

Lo he intentado, pero pese a todo mi esfuerzo,

no logro encontrar dónde está. Cada vez

que creo haber descubierto su ubicación, 

bueno, sencillamente no está ahí.

 

Xena  mira a Gabrielle, después a Nessos.  No le sorprende que cuanto más saben, menos comprensible es todo.

 

XENA

¿Cómo es que lo viste entonces?

 

NESSOS

De niño, mi educación fue dirigida por

 los sacerdotes de Zeus. Me encontraba

en el templo el día que él depositó el 

anillo y las instrucciones de éste a su

 sacerdote principal Emanus. Sólo alcancé

 a vislumbrarlo, pero sé que es real.

 

GABRIELLE

¿Para qué lo quieres?

 

NESSOS

Porque  el anillo de Zeus

me otorgará el poder para ser

un gran rey. El Rey de Reyes.

 

XENA

Tengo que hablar con mi 

compañera un momento.

 

 

NESSOS

Claro. Tomaros vuestro tiempo.

 

Xena le indica a Gabrielle que la siga,  se van hasta el otro lado de la habitación para poder conversar en privado. Gabrielle inclina la cabeza hacia Xena, murmurando bajo.

 

GABRIELLE

¿Qué opinas?

 

XENA

Creo que tenemos que encontrar ese anillo 

antes que él lo haga. Nadie necesita tanto poder,

especialmente si eso es precisamente lo que buscas.

 

GABRIELLE

Estoy de acuerdo contigo, además

algo me parece conocido... familiar

acerca de ese anillo... algo importante

¿Supongo que estamos implicadas, no?

 

XENA

Sí, me temo que sí.

 

Se reúnen con  Nexos,  de nuevo sonrientes.

 

XENA

Suena bastante... interesante.

 

NESSOS

Magnífico. Por favor,

hospitalidad.  Vuestros aposentos

están preparados, vuestro

 equipaje lo esperan allí.

 

CORTE A:

 

INTERIOR HABITACIÓN – NOCHE

 

La habitación es agradable. La cama, grande y suave, ocupa la mayor parte de una pared. Aparte de la mesa y sus dos sillas, también hay un sofá alargado y bajito frente a la chimenea. La cámara de baño está en el otro lado, y por la puerta se escapa un delicado aroma a jazmín. Se oye el agua correr en esa dirección.

 

Gabrielle está sentada en la mesa, pelando una manzana con un pequeño cuchillo, mientras Xena alimenta la fogata, removiéndola y añadiendo  cuidadosamente un leño más.

 

GABRIELLE

Necesito investigar un poco. 

Estoy segura que hay algo más que 

el deseo de erigirse en Rey de Reyes.

Zeus nunca le hubiera permitido a un 

simple mortal convertirse  en alguien 

tan poderoso sin pasar una prueba. 

 

XENA

Estoy de acuerdo. Estábamos demasiado ocupadas en esos 

momentos para prestar atención a todas las historias y 

rumores que se comentaban entonces sobre ellos.

 

GABRIELLE

Estás realmente preocupada sobre eso del 

anillo, ¿verdad? Debe ser cierto entonces.

 

 

XENA

Sí, los mismos dioses eran bastante malos. 

¿Puedes imaginar en qué se convertiría el 

mundo si los mortales tuviesen en sus 

manos objetos con tanto poder?

(pausa)

¿Te haces una idea de lo que habría sido del 

 mundo si "yo" hubiese tenido esa clase 

de poder antes de encontrarte?

 

GABRIELLE

¿Realmente crees que el mundo 

habría sido muy diferente?

 

XENA

Tanto que si el anillo existe y lo 

encontramos... voy a destruirlo.

 

GABRIELLE

Querrás decir intentar destruirlo.

Si es realmente el anillo de Zeus su

 destrucción puede resultar imposible.

 

XENA

Es cierto, pero si no puedo destruirlo, 

puedo llevarlo a algún lugar donde nadie 

lo encuentre. Hay un volcán activo cerca

 del antiguo pueblo de las amazonas.

 

Un golpe en la puerta detiene la conversación. Xena se acerca y la abre encontrándose a un pequeño hombre que parece a punto de sufrir una crisis nerviosa. Lleva un montón de pergaminos bajo el brazo.

 

Xena le hace señas y el hombre atraviesa apenas el umbral. Ella no tiene espacio para cerrar la puerta.

 

Se vuelve hacia Gabrielle que le responde encogiéndose de hombros.

 

HOMBRE

Buenas noches señora. Soy Laramont,

 el consejero principal del rey. Le he traído

  el mapa y la lista para la búsqueda.

 

XENA

¿Lista?

 

 

LARAMONT

¡La lista de los objetos a buscar! El rey me dijo 

que usted  participaría. La gente debe encontrar

diferentes artículos que valen determinados puntos  y la

persona con mayor número de puntos consigue el premio.

 

XENA

Oh, claro. La búsqueda...

Había olvidado lo de la lista. 

 

Él la mira de una manera extraña durante un momento, luego saca dos pergaminos del montón y un sobre sellado del rey y se los da a Xena.

 

LARAMONT

Buena suerte.

 

Cerrando la puerta, Xena se da la vuelta y sostiene los papeles. Gabrielle tiende su mano hacia ellos. Xena se siente obligada y se los da, observando sobre su hombro como Gabrielle los abre y comienza a examinarlos.

 

XENA

Sería un milagro que alguien encontrase el anillo.

Lo consideran una fiesta. No hay un objetivo serio.

 

GABRIELLE

Xena, pienso que su objetivo es su gente 

y no realmente  el anillo. ¿Cuándo fue la 

última  vez que estuvimos en un pueblo

   donde TODOS amaban a su rey?

 

XENA

Buena observación.

 

GABRIELLE

Entonces, mientras los

demás buscan los otros objetos, 

nosotras vamos a encontrar el anillo.

 

XENA

Me conoces muy bien.

 

GABRIELLE

(sonriendo ampliamente)

¿Después de todos estos años? Debería.

 

 

Xena distrae su atención con el agua del baño que todavía fluye y se vuelve hacia Gabrielle. Ella sonríe de una manera tentadora.

 

XENA

Ahora, ya que no hacemos nada 

esta noche, ¿qué opinas de ese 

baño? Estamos agotadas.

 

GABRIELLE

Pensé que no me lo ibas a pedir nunca.

Quizás pueda recordar lo que cuentan 

las historias acerca de ese anillo.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL PRIMER ACTO

ACTO DOS