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ACTO CUARTO
ABRE DE NEGRO:
EXT. DEL PANTANO - AL MISMO TIEMPO
Gabrielle camina de un lado para otro hablando para sí.
GABRIELLE Hay días en los que no tiene precio levantarse por la mañana.
Se pasa la mano por el pelo, afligida.
GABRIELLE (continúa) Venga Gabrielle. Piensa. Debe haber una explicación a todo esto y un modo de arreglarlo.
CORTE A:
EXT. DE UN LUGAR DESCONOCIDO - DE DÍA
Xena se incorpora y mira a su alrededor desconcertada. Todo le resulta familiar pero, al mismo tiempo, lo siente completamente extraño.
Ha estado aquí antes, pero ¿cuándo? Si pudiera situarse en el tiempo, identificaría el lugar. Se pregunta porqué se siente dolorida de repente.
XENA ¿Gabrielle?
El anillo se le ha caído y se encuentra tirado en el suelo a su lado. Ella lo mira con desdén.
XENA (continúa) ¿Por qué tendré la sensación de que probablemente eres "TÚ" el responsable de todo lo que está pasando aquí?
Utilizando su daga de pecho, recoge el anillo del suelo y lo deja caer en su bolsa. Entonces se yergue y mira detenidamente a su alrededor.
Se encuentra en una especie de prado. Hay árboles en la distancia y se oyen pájaros y otra fauna pero, por lo demás, el lugar parece relativamente despoblado. No se ve nada parecido a la ciénaga en la que recuerda claramente haber estado antes.
XENA (continúa) Bueno, vamos a ver si conseguimos encontrar a Gabrielle o, por lo menos, averiguamos dónde estamos.
Xena mira de nuevo y observa una rotura en la línea de árboles. Toma esa dirección y corre hacia lo que parece un camino de tráfico pesado.
CORTE A:
EXT. DEL PANTANO - AL ATARDECER
Gabrielle se aleja con lentitud de la ciénaga. Se pone cada vez más oscuro, lo que le hace ir más despacio. Le ayuda el hecho de seguir el camino que hicieron al entrar, pero sigue siendo peligroso.
GABRIELLE ¡Demonios, Xena! ¿No podría ser fácil, para variar?
Ella sale del pantano suspirando de alivio, sacude el fango de sus botas y se dirige hacia el templo.
GABRIELLE (continúa) Veamos si podemos encontrar algunas respuestas.
CORTE A:
EXT. DE LA CIUDAD - DE DÍA
Xena reconoce la ciudad. Es tal y como la recuerda, pero también diferente.
Está amurallada, y las partes visibles se ven escrupulosamente limpias. El viento trae un olor que hace a Xena arrugar la nariz con repugnancia. Al parecer, las zonas no-tan-agradables se encuentran fuera de la vista.
Las banderas que ondean le resultan muy familiares, y se estremece con un escalofrío que recorre su columna. No es la Grecia que conoce.
XENA ¿Corinto?
Ella oye a unos viajeros que se acercan e, instintivamente, desaparece de su vista.
Es una caravana real. Llevan las mismas banderas que ondean sobre los muros de la ciudad. Hay seis guardias de librea a caballo escoltando el carruaje finamente trabajado. Éste para y de él sale un personaje. Xena lo mira fijamente.
No es ella, aún. Los hermosos ropajes azules son de seda de Chin, y el casco con el fénix de oro que lleva en la cabeza, la identifica como alguna clase de soberana. Un paje la anuncia mientras ella se aproxima al estrado.
PAJE ¡Aclamad a la Conquistadora!
MULTITUD ¡Salve Xena, Conquistadora de Naciones!
XENA ¿Conquistadora?
CORTE A:
INTERIOR. TEMPLO DE ARGOS – TARDE-NOCHE
La oscuridad reina dentro del templo y Gabrielle debe encender varias antorchas colocándolas en las paredes que aún quedan, llevando una consigo.
Gabrielle busca en el altar un segundo mecanismo. Los hombres se han ido aunque uno de ellos dejó un rastro de sangre y piel en la trampa después de liberarse. Arruga la nariz, signo de claro disgusto.
GABRIELLE (murmurando) Debe haber algo más... algo que pasé por alto la primera vez.
Camina lentamente alrededor del altar, de tanto en tanto pasa sus dedos sobre las paredes. Buscando un segundo mecanismo oculto.
GABRIELLE (continúa) Quiero suponer que ellos debieron cansarse de este juego en algún momento.
Presiona contra la pared, esperando que ésta ceda, un pedazo en una esquina se desliza apenas, ella sacude la cabeza decepcionada.
GABRIELLE (continúa) No, supongo mal.
De repente observa como una parte de lo que quedaba de la pared se mueve y cruje. Levantando la vara que había tirado momentos antes, cuidadosamente remueve la zona. Nada sale disparado, siseando o ladrando, pero un pequeño pergamino cae al piso.
CORTE A:
EXT. CORINTO. DIA
Los habitantes de Corinto están volcados fuera por la celebración del juicio. El olor a miedo se respira en el ambiente, el silencio es absoluto, excepto que la Conquistadora lo rompa al hablar.
Xena ha tomado prestada una capa para ocultar su identidad y observa cómo su doble emite las sentencias. Xena aprieta cada vez más fuerte su quijada conforme se dictan las sentencias. La mirada fría y sin vida en los ojos azules de la Conquistadora le tiene impresionada. El hecho de que la gente de alrededor acepte la severidad de los juicios sin chistar es absolutamente desquiciante.
XENA (murmurando) ¿Es así como tiene que ser? ¿Frío, calculador, despiadado? Está mal. Así no es cómo deberían ser las cosas.
Lentamente ella se ha hecho paso saliendo de entre la muchedumbre, muy cerca del templo.
El edificio es realmente impresionante. Estilizadas líneas y muy bien preservado. Aparentemente los Dioses del lugar no fueron afectados por el “Ocaso”.
XENA (continúa) Tiempo de ver si podemos conseguir algunas respuestas.
FUNDE A:
INT. TEMPLO CORINTIO. DÍA
La mayor parte del templo está dedicado a Ares, pero una pequeña extensión del mismo está destinada a los demás dioses. Xena se dirige hacia esa SALA, estudiándola con interés.
Un solitario sacerdote queda bastante sorprendido al ver la figura encapuchada.
Xena camina hasta él manteniendo su capa en su lugar.
XENA ¿Qué puedes decirme acerca del Anillo de Zeus?
El sacerdote la agarra por el brazo y con voz aguda le espeta con tono severo.
SACERDOTE ¿Cómo es que sabes de él? ¡Semejantes cosas no deben ser dichas en el reino de la Conquistadora!
Xena se sacude la mano que la agarra, reprimiéndose el impulso de golpearle.
XENA Pero...
SACERDOTE ¡NO! Ella ya tiene suficiente poder. La Conquistadora no necesita la llave del máximo poder.
XENA ¿No lo tiene?
El Sacerdote niega con clara vehemencia.
SACERDOTE ¡NO! La vida sería insoportable si así fuera. Ya bastante tenemos con vivir de esta manera. Es la elegida de Ares. Ella renunció a su corazón para estar donde está. El anillo le terminaría de arrebatar el alma.
XENA ¿Qué pasaría si un mortal lo obtuviera?
El sacerdote sacude su cabeza.
SACERDOTE Sería mejor para el mundo que fuera destruido.
XENA (mirándolo directo a los ojos) ¿Por qué tengo la sensación de que hay un pero en todo esto que no me va a gustar?
SACERDOTE No hay manera de destruirlo. lo único que podemos rogar es que permanezca oculto para todo mortal.
La saca de la habitación.
SACERDOTE (continúa) Ahora debes irte, y NUNCA más lo vuelvas a mencionar.
El sacerdote la guía hacia la puerta hasta verla salir. Regresa a la habitación, arrodillándose, empieza a orar.
Xena se aleja de la penumbra del templo a la brillante luz del día, parpadea ante la brusca luz, de repente parpadea de nuevo, incrédula ante la escena frente a ella.
XENA (murmurando para sí) ¿Gabrielle?
CORTE A:
INT. TEMPLO DE ARGOS
Gabrielle sentada en los escalones, se agarra la cabeza con las manos.
El pergamino descansa en su falda mientras lo relee aun una vez más, tratando de darle sentido a lo que ve.
GABRIELLE ¿La piedra de Cronos?
Se palmea los muslos con las manos y se para, salvando el pergamino mientras cae. Se dirige al frente del altar.
GABRIELLE (continúa) Bueno, veamos que podemos hacer para arreglarte.
CORTE A:
EXT. CORINTO - TARDE
El juicio continúa, y Xena se agacha al ver una forma conocida que se dirige al estrado desafiante.
XENA (apenas susurrando) ¡NO! ¡¡ No, Gabrielle!!
Ella ve a la doble de su compañera hacer una declaración en contra de la conquistadora. Se siente dividida entre la necesidad de intervenir y la certeza de que la única manera de arreglar las cosas es regresando a casa.
XENA (continúa) La conquistadora no sólo renuncio a su corazón...ella… *yo* hubiese dado mi alma por seguir este camino. ¿Y cuantos de los que hubiese destruido viven, ... yo incluida?
Ella ve que colocan a Gabrielle la rebelde, en la cruz para ser crucificada. Entonces ve la conquistadora ordenando que rompan sus piernas, y se estremece.
XENA (continúa) Nadie debería tener tanto poder. Especialmente alguien tan malvado como yo aquí. Necesito enmendar las cosas. Pero primero...
Xena toma su chakram, pero no es lo suficientemente rápido para rescatar a Gabrielle la rebelde antes que le rompan las piernas. Gabrielle grita en agonía, y las lagrimas fluyen mudas por el rostro de Xena.
XENA (continúa) Arreglaré esto, mi bardo. Haré las cosas correctas aquí, antes de regresar a casa.
Xena gira y vuelve al templo, sabiendo que no puede conseguir nada hasta que el sol se ponga. Necesita hablar con el sacerdote de nuevo.
CORTE A:
INT.TEMPLO DE ARGOS – TARDE
Gabrielle ha buscado intensamente en el templo y ha encendido una pequeña fogata. Se esconde dentro de una pequeña cavidad. Se puede apreciar el sonido de agua fluyendo.
Cierra sus ojos por un momento.
Entonces los abre abruptamente y tiembla; el temor delinea ahora su rostro. Se agarra fuerte de un abrazo y suspira.
GABRIELLE (continúa) Xena, ten cuidado, por favor.
FUNDIDO A
NEGRO.
FIN DEL CUARTO ACTO
Continuará….
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