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ACTO UNO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. COLINA DE CORINTO – CAMPO DE CRUCES – PUESTA DEL SOL

 

Los sacerdotes del templo caminan al lado de las hileras de cruces,  descolgando reverentemente  a los muertos y poniéndolos en la  carreta que llevan.  Los soldados encargados de hacer la guardia  les prestan muy poca atención, y no se fijan en el nuevo sacerdote.  Su trabajo es simplemente asegurarse de  que la población no trate de rescatar a nadie.

 

Hilera tras hilera avanzan, hasta llegar a la  última, donde los que fueron condenados recientemente siguen colgados.  Se oyen los quejidos de varias victimas, los soldados se ríen con sorna. 

 

SOLDADO

No creo que lleven aquí el tiempo

suficiente para morir, viejo.

 

SACERDOTE

(solemnly)

Sin embargo es mi

sagrado deber revisarlos.

 

El soldado lo mira un largo momento y asiente.  Es la misma conversación que han tenido varias veces.  Él señala con la mano mientras el sacerdote se aleja.

 

SOLDADO

Lo que quieras, viejo.

No nos importa ni a  

mí...ni a la Conquistadora.

 

El sacerdote continúa con su trabajo y cuando llega a Gabrielle, la revelde, hace una señal hacia Xena.

 

SACERDOTE

(susurrando)

Todavía está viva.  Tiene un

espíritu muy fuerte.

 

 

Xena pone una escalera y corta las cuerdas que sujetan a Gabrielle en la cruz.  Ésta  se queja con el  movimiento aunque está inconsciente.  El soldado los mira, se levanta y camina hacia ellos.

 

SOLDADO

Déjame revisarla. Sé que la Conquistadora 

estaba muy enfadada con ella.

 

Sin que nadie la vea, Xena aplica  los puntos de presión sobre Gabrielle que interrumpe su  respiración.  El hombre se lleva los dedos bajo su nariz, no desea tocar el cuerpo de la muerta.

 

Sonríe severamente y sacude la cabeza, se vuelve a sentar y continúa con su cena. Xena inmediatamente deshace el pinzamiento.

 

SACERDOTE

(continúa susurrando)

Espero que tengas razón o esto podría 

significar la muerte para todos nosotros.

 

XENA

(voz baja)

Tengo razón. Tan sólo tengo que 

convencerlas a las dos.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO CORINTIO – ALCOBA - ANOCHECER

 

Es una pequeña habitación secundaria, evidentemente parte de los cuartos de estar de los sacerdotes. Es pequeña pero limpia.  Hay un jergón arreglado en el suelo, una pequeña mesa que sostiene una jarra vacía y una taza, y una sola silla plegable.

 

Gabrielle la rebelde yace sobre el diminuto catre todavía inconsciente. Sus piernas están entablilladas y parece desnuda bajo la luz que la cubre y que se detiene sobre ella.

 

Xena está sentada en el suelo al lado de un cuenco de agua sucia.  Los restos de la capa tirados sobre la silla más cercana. Su mano cubre ligeramente la de Gabrielle y le  habla con tono tranquilo.

 

XENA

Sé que no eres mi Gabrielle, pero

estás en la Gabrielle que yo amo.

 

 

Ella niega con su cabeza tristemente.

 

XENA

(continúa)

Esto no tiene mucho sentido, pero

es la verdad. Me recuerdas mucho a 

mi Gabrielle cuando era más 

joven.  Tienes el mismo fuego...

sólo que ella ha aprendido a controlarse.

 

Xena mira intensamente el rostro jovencísimo de la sediciosa Gabrielle. Pasa sus dedos suavemente a través del ondulado y largo pelo.

 

XENA

(continúa)

Por supuesto, sé que ella tiene más 

años y mucha más experiencia también.

 

Un golpe en la puerta interrumpe la conversación de Xena con la aún mujer inconsciente. Sin dejar de acariciar la mano de Gabrielle, abre la puerta.

 

El sacerdote se queda pasmado durante un momento. Xena levanta su ceja.

 

XENA

(continúa)

¿Vas a quedarte ahí esperando,

o vas a facilitarme agua  limpia

 para terminar de bañarla?

 

SACERDOTE

Oh, dioses. Lo siento. 

 

Sin moverse de la entrada, le extiende el cuenco, luego recoge el otro con el agua sucia. Vacila.

 

SACERDOTE

(continúa)

Es sólo que no puedo 

creer la semejanza.

 

XENA

(irónicamente)

Entonces sigues pensando igual. Que 

mis planes sólo persiguen favorecerme.

 

El sacerdote la mira para cuestionarla, entonces decide que la discreción es mejor. Sale de la pequeña habitación, con una inclinación de cabeza.  Xena vuelve a atender a Gabrielle, y comienza a bañarla con cuidado.

 

 

XENA

(continúa, refunfuñando)

Espero que mi Gabrielle entienda

que esto puede llevar un día o dos.

 

Termina el baño de Gabrielle, luego la sujeta y la cubre con una  sábana y una ligera manta que el sacerdote le había dejado antes. Comprueba la frente de Gabrielle, riendo ligeramente y, asintiendo, comprueba que ya no hay fiebre.

 

Otro golpe en la puerta le causa enojo, y ella la abre ligeramente. El sacerdote está de pie allí con una jarra fresca del agua, y varios paquetes de hierbas.

 

SACERDOTE

No estaba seguro de que

lo necesitaras, pero....

 

Él se calma, y ella asiente y acepta las provisiones.

 

XENA

Irán bien, gracias.

 

 

Deja las cosas sobre la mesa y él cierra la puerta suavemente.

 

Camina hasta el pequeño jergón, notando que ella y  la doble de Gabrielle están casi tocándose,  la habitación es tan diminuta. Se quita la espada y el chakram, poniéndolos a un lado de la cama. Se quita las botas y la armadura, colocándolos en la mesa con la capa.

 

Luego se echa sobre el jergón y se estira, casi gimiendo por el alivio que siente al poder  relajarse aunque sea  solamente un poco. Cierra los ojos y extiende la mano hacia su Gabrielle para unirse a ella, esperando que el tiempo y la distancia no dificulten su poder para encontrarse y unirse otra vez.

 

FUNDIDO A NEGRO:

 

INT. TEMPLO DE ARGOS – ANOCHECER 

 

Han pasado algunos minutos y Gabrielle ya está volviendo de su trance meditativo. De repente sus ojos se abren, y mira alrededor.

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

Ella comprende que sintió y perdió a Xena en el mismo momento. Da un manotazo al suelo frustrada, luego recoge el odre y toma un largo trago. Lava su cara, y cierra sus ojos de nuevo, conscientemente reduce su respiración.

 

GABRIELLE

(continúa)

Bien, Gabrielle. Céntrate. Lo hiciste

una vez. Puedes hacerlo de nuevo

 

 

Comienza a relajarse dejando atrás el estado concentrado  que había alcanzado antes. Su respiración se ralentiza aún más, y pronto el único sonido que se puede oír es el crujido del fuego.

 

FUNDIDO A NEGRO:

 

INT. TEMPLO CORINTIO – ALCOBA – DE NOCHE

 

Xena sonríe brevemente mientras echa una cabezada antes de que el sonido de un gimoteo la despierte. Asustada, se incorpora y mira a  Gabrielle la rebelde, que está conmocionada,  y gimiendo de dolor. Se dirige hacia la mesa y revisa los paquetes, colocando pequeñas cantidades de varios de ellos en la taza hasta que queda satisfecha con la mezcla.

 

Añade agua y lo remueve, luego camina hacia el catre. Xena levanta los hombros de Gabrielle, coloca la taza en sus labios, y ésta comienza a beber. Sus ojos verdes se abren agitados, luego se ensanchan sobresaltados. Insegura de si hay que largarse, ahogarse o gritar, Gabrielle opta por cerrar sus ojos y tratar con la irrealidad de su situación por la mañana.

 

 

Xena suspira de alivio, y  devuelve rapidamente a Gabrielle al catre. La respiración de Gabrielle se hace profunda y rítmica. Xena acaricia su hombro y se mueve hacia su jergón.

 

XENA

Bien, mañana será 

intenso, como mínimo.

 

FUNDIDO A NEGRO:

 

INT. TEMPLO CORINTIO – ALCOBA - ALBA 

 

Xena se mueve. El desconocimiento de su entorno y la pérdida de su Gabrielle le dificulta reponerse con el sueño. 

 

Al mismo tiempo  Gabrielle la rebelde comienza a despertar, el dolor le hace imposible descansar. Xena camina a su lado, sentándose sobre el borde del catre y coloca sus manos sobre los hombros de Gabrielle para impedirle que se mueva demasiado.

 

Los ojos de Gabrielle se abren y se agrandan.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(chillando)

¡TÚ!

 

Respira profundo para gritar, pero Xena coloca una mano sobre su boca.

 

XENA

Sí, yo. Pero no soy quien tú 

crees que soy. No grites y trataré

de explicártelo, ¿conforme?

 

 

Gabrielle mira en los ojos de Xena en lo que  ve compasión y cariño donde antes había una fría arrogancia y desprecio. Se relaja rápidamente y asiente con la cabeza.

 

XENA

(continúa)

Además se supone que estás

muerta. Sólo el sacerdote y yo

sabemos que estás viva.

 

Quita su mano de la boca de Gabrielle. Xena toma la taza de la mesa y se la ofrece. 

 

XENA

(continúa)

Toma. Bebe esto. Luego vamos a 

 intercambiar nuestras historias, Gabrielle.

 

Gabrielle mira ahora a Xena con sospecha.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Qué está pasando? ¿Cómo sabes

mi nombre? ¿Quién eres tú?

 

XENA

Sólo es agua…no tomarás ninguna 

droga antes de que hablemos. 

Necesitas estar coherente para 

esto. Va a ser  una larga historia.

Y mi nombre es Xena

 

Las cejas de Gabrielle se elevan en su frente después de la última respuesta, y bebe el agua de un sólo trago.

 

GABRIELLE LA REBELDE

No puedo esperar para escuchar esto.

 

FUNDE A:

 

INT. TEMPLO CORINTO – ALCOBA – POR LA MAÑANA

 

Gabrielle la insurrecta mira a Xena con algo de desconcierto en sus ojos.

 

GABRIELLE LA REBELDE

Espera un maldito minuto.

¿Estás bromeando, no es cierto?

 

XENA

(negando con la cabeza)

No. No soy yo la que cuenta 

cuentos en nuestro equipo.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Soy una bardo?

 

 

XENA

Sí, lo eres. De hecho una de las

mejores que hay. 

 

GABRIELLE LA REBELDE

(en voz baja)

Oh. Siempre quise

ser una bardo.

 

Xena hace una pausa, recordando a la Gabrielle esclava que  había visto cuando las parcas le ofrecieron una vida diferente. Recordando a la dramaturgo Gabrielle que había conocido como la emperatriz de Roma  cuando  Cesar sometió  a las Parcas para  cambiar su destino.

 

XENA

Bueno. Ahora cuenta tu versión,

Porque sé que hay algo más que

está pasando de lo que no tengo

 idea aún.  Ares dijo tanto.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Qué te gustaría saber?

 

XENA

Todo. Pero empieza con contarme

como conoces a la Conquistadora.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Tú no pierdes tiempo, verdad?

 

XENA

(sonriendo con satisfacció)

Eso me han dicho.

 

Un golpe en la puerta las interrumpe. Xena hace señas  tranquilizadoras  y va hacia la puerta. Encuentra al sacerdote parado al otro lado de la puerta con algo de comida. Xena le arrebata la bandeja.

 

SACERDOTE

¿Cómo se ecuentra?

 

XENA

Velo por ti mismo.

 

Abre un poco la puerta y él hecha un vistazo a la habitación. Señala con la cabeza a Gabrielle y luego mira a Xena.

 

SACERDOTE

Regresaré más tarde. 

¿Todavía quieres escabullirte 

en el palacio esta noche?

 

XENA

Sí. Cuanto más pronto arregle 

las cosas aquí, más pronto

puedo irme a casa.

 

 

 El hombre asiente otra vez, y ella cierra la puerta tras él.

 

Coloca la bandeja sobre la mesa.

 

XENA

(continúa)

¿Qué te gustaría?

 

Gabrielle  aprieta  la mandíbula por el dolor, y agita la cabeza silenciosamente, emitiendo un largo lamento.

 

Xena rápidamente escudriña en los paquetes y mezcla  un par de hierbas en una taza. Le ofrece la mezcla a Gabrielle, quien vacilante la toma.

 

XENA

(continúa)

Es sólo algo para aminorar

el dolor. Lamento que los puntos

de presión no te estén ayudando

tanto como pensé que lo harían.

 

Gabrielle traga el mejunje sin ni siquiera esbozar una mueca a pesar de su sabor. 

 

GABRIELLE LA REBELDE

(refunfuñando)

Estaban bien antes de

intentar moverme. Mala idea.

 

Xena coloca un poco de pan, manteca y queso juntos, y le ofrece a Gabrielle. Ella lo acepta, y comienza a darle pequeños mordiscos. Xena ve que empieza  a calmarse, y la observa mientras come su desayuno.

 

XENA

¿Crees que estás 

mejor para hablar?

 

GABRIELLE LA REBELDE

Sí. Solo permaneceré aquí y

no me moveré mientras lo haga. 

 

 

Gabrielle toma otro bocado de su desayuno mientras considera su historia. Xena espera pacientemente. Habiendo bisto este comportamiento antes en su Gabrielle. Sabe que cuando Gabrielle asiente con su cabeza, estará lista para hablar.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(continúa)

Hace varios meses hubo una convocatoria

en la ciudad, obligatoria, de escribas. 

Yo era una escriba del templo, así 

que no tuve ninguna opción, 

TENIA que ir. Así que fui.

 

Ella encoge sus hombros y Xena asienta con la cabeza, mostrando que comprende.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(continúa)

Me asignaron que hiciera unos trabajos

personales de Xe..., quiero decir, de la

  Conquistadora. Pero era esporádico, y se me

 permitió seguir con mi trabajo en el templo.

 

Ella se detiene para limpiar su garganta, y Xena le da otra copa de agua.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(continúa)

Gracias. Así que iba al palacio

cuando se me llamaba, al principio era

 muy pocas veces, pero con el tiempo las

llamadas eran más frecuentes. Lentamente ella

 comenzó a abrirse conmigo... poco a poco... 

hasta que pareció... ser... humana. Pensé que 

nos estábamos convirtiéndonos en... amigas. 

 

Ella hace un sonido de rechazo y baja la cabeza.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(continúa, amargamente)

Estaba equivocada.

 

 

Xena se da la vuelta hacia la mesa sobre  la que se estaba recostando y comienza a mezclar otra dosis de medicina.

 

XENA

(sutilmente)

No creo que lo estuvieras. 

 

GABRIELLE LA REBELDE

(enojada)

¿Qué?  Mira, Xe... um Xena, yo no sé 

cómo funciona la amistad  de donde 

tú viniste, pero  los amigos no se 

 tratan así aquí. Nos apoyamos los

  unos a los otros. No nos crucificamos.

 

XENA

Espera, déjame explicártelo de otra manera. 

 

Gabrielle espera, con sus brazos cruzados frente su pecho.

 

GABRIELLE LA REBELDE

Muy bien, estoy esperando.

 

Xena termina de batir la medicina, y arregla la mesa. Luego comienza a caminar los dos pasos que hay entre la mesa y la puerta. Respira profundamente y mira a Gabrielle, y luego retorna su atención al suelo.

 

XENA

¿Sabes la historia de cómo 

se crearon las almas gemelas?

 

GABRIELLE LA REBELDE

Sí, por supuesto.

 

XENA

¿Crees en ella?

(pausa)

¿Crees que hay una posibilidad 

de que las almas gemelas existan?

 

GABRIELLE LA REBELDE

Yo... yo... no lo sé. No creo ni siquiera

haberlo pensado nunca.

 

XENA

¿Y si te dijera que son más que

una simple posibilidad? ¿Me creerías

si te dijera que son reales?

 

 

Gabrielle mira a Xena fijamente, encontrando en ellos uno verdad que no esperó encontrar.

 

GABRIELLE LA REBELDE

Quiero creerte,

pero...

 

XENA

¿Pero es difícil verdad? 

Incluso para ti, en este sitio. 

(pausando)

La verdad es que creo que asustaste 

a la Conquistadora, y ella reaccionó. 

Ares le puso una idea en la cabeza y 

su miedo la convenció de que era 

la verdad. Y ahora tú sufres por eso. 

 

Gabrielle se mantiene en silencio, pensando en la relatividad de las dos conversaciones y en las palabras de Xena. 

 

XENA

(continúa)

Ares le dijo que lo perdería 

todo si seguía cerca de ti

(pausa)

¿Te relevó de su

servicio, no?

 

Ella espera a que Gabrielle asiente con la cabeza.

 

XENA

(continúa)

Así que cuando te vio ayer 

hablando en su contra, reaccionó 

de la manera que siempre lo ha hecho... 

cruelmente y sin remordimiento aparente. 

 

Xena se lleva la copa a sus labios antes de que el olor a medicina le llegue a la nariz. La pone en la mesa y toma la vasija con agua, bebiendo mucha agua de ésta. 

 

XENA

(continúa)

Yo vi su rostro cuando se retiró de la plaza.

Le tocaste el corazón, y ella no tiene idea de

cómo manejar a alguien que está tan cerca. 

Nadie la ha tocado tanto desde que Ly...

 

GABRIELLE LA REBELDE

Lyceus murió. Yo puedo aceptar eso, 

pero, ¿Cómo la asusté? Yo nunca...

 

XENA

(susurrando)

Porque sois almas gemelas.

Y esa posibilidad la aterra.

 

 

Gabrielle sonríe un poco al oír el tono en la voz de Xena.

 

GABRIELLE LA REBELDE

Suenas como alguien que habla por experiencia propia.

 

XENA

Cierto. Y es a la misma vez la

experiencia más maravillosa y 

la más aterradora que he vivido. 

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Así que tu crees que Xe... la Conquistadora

y yo podemos ser almas gemelas? 

 

 

XENA

Creo que es una verdadera posibilidad.  Explicaría mucho... 

Sobre todo por qué Ares necesita que desaparezcas.

 

Gabrielle dirige la pregunta a Xena

 

XENA

(continúa)

Ares sabe que eres el equilibrio para

su parte oscura. Si estás fuera de 

juego, ella se comporta como él.

Pero si tú eres parte de su vida…

 

GABRIELLE LA REBELDE

Puedo ver lo que insinúas. Pero no tiene que 

gustarme o quizás es  que no lo entiendo.

 

XENA

No, pero creo que podría saber

un modo de arreglarlo. De darte una 

oportunidad para ser amigas finalmente.

 

Ella suspira silenciosamente, y mira fijamente a Gabrielle.

 

XENA

(continúa)

La cuestión es......

¿quieres que lo intente?

 

 

CORTE A:

 

EXT. MERCADO DE CORINTO – POR LA TARDE

 

El mercado es colorido y bullicioso, pero sorprendentemente tranquilo. Los vendedores  venden sus mercancías, y el trabajo se lleva a cabo casi solemnemente. El palacio se alza con su majestuosa grandeza al  final del supermercado, y una solitaria figura se divisa de pie en el balcón mirando la ciudad.

 

Xena porta ropa sacerdotal con una capucha, y   vaga lentamente por la zona de las tiendas del mercado. Consulta su lista y hace alguna  compra esporádica, pero este ejercicio es sólo un ardil para poder examinar los alrededores de la zona del palacio. Da su aprobación a las medidas de seguridad que la Conquistadora  ha planificado, aunque mas tarde tenga que enfrentarse a ellas. 

 

CORTE A:

 

EXT.  TEMPLO DE CORINTO-  ENTRADA LA TARDE

 

El sacerdote está esperando en los escalones mientras Xena se acerca. Continúa subiéndolos hasta llegar  al edificio, luego  él la acompaña atravesando el pequeño  atrio. 

 

XENA

¿Cómo está Gabrielle?

 

SACERDOTE

Descansando. ¿Cómo

fue tu reconocimiento?

 

XENA

Muy bien. Yo…

 

Para de hablar y se endereza.  Un sacerdote de Ares y cuatro guardias avanzan por la pared divisoria.

 

 

SACERDOTE DE ARES

Así que la Conquistadora estaba en lo cierto. 

Tenemos  un traidor aquí. ¡Apresadlos!

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL PRIMER ACTO

ACTO DOS