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TERCER ACTO

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. CUARTO DE LA CONQUISTADORA -  SIMULTÁNEAMENTE

 

Xena  está lista para atacar,  e impulsada por la fuerza de la acometida de la  misma Conquistadora, cae fácilmente al suelo. Xena continúa cayendo, rodando hacia atrás, sobre su espalda  para  terminar  encima de su atacante, inmovilizándola  por sus hombros, contra el suelo. 

 

La Conquistadora contraataca, violentamente.  Cegada por el coraje y su sufrimiento, logra llevar las  manos  hasta el cuello de Xena, sujetándola por  la garganta, violentamente.

 

Soltando los hombros de la Conquistadora, Xena ejecuta varios golpes rápidos en diversos puntos de presión de cada  antebrazo, consiguiendo que el agarre de su cuello se afloje, lo suficiente para escapar de él. Xena se endereza y levanta a la Conquistadora, la lanza violentamente hacia la cama,  mientras expira aire intensamente.

 

La Conquistadora  logra recuperar su equilibrio  rápidamente,  atacando a Xena con renovadas fuerzas.

 

Xena, se desvía unos  pasos hacia el lado  para evitar el ataque, empujando la Conquistadora hacia la pared, situada a su espalda.

 

La Conquistadora choca violentamente con su hombro  a la pared, dando un grito ante el golpe. 

 

Xena se vira y sujeta a la Conquistadora  nuevamente por el hombro y  otra vez   la  golpea  violentamente contra la pared. 

 

XENA

¿Has tenido suficiente?

 

Dos pares de ojos azul celeste se estudian entre sí,  un par proyecta simpatía, el otro par refleja el dolor de su realidad. 

 

La Conquistadora debilitada por su dolor y la verdad que encierran las palabras de Xena, comienza a sollozar mientras se va deslizando  al piso.

 

Cuando todo ha concluido,  Xena acuna a la Conquistadora en sus brazos, mientras ésta lucha por recuperar su compostura.   Finalmente, la Conquistadora  aspira ásperamente, suspira y comienza  a hablar.

 

CONQUISTADORA

(susurrando)

¿Cómo lo sabes?

 

 

Xena lentamente desliza hacia atrás la capucha, bajo la que se había escondido en todo momento. La Conquistadora queda con la boca abierta al reconocerla.

 

 

CONQUISTADORA

Pe... pero... t.. t.. tú

Tú...  eres yo.

 

XENA

Pude haberlo sido... alguna vez.

 

(pausa)

Tomé la decisión de no serlo, permití

que alguien  entrara en mi vida

y  cada día que comparto con

ella, mi vida tiene más significado.

 

CONQUISTADORA

Es muy tarde para mí... para nosotras.

 

XENA

¿Y si no fuera así?

 

Xena mira a la Conquistadora con ojos compasivos.

 

XENA

Desearía que lo meditaras. Que

 pensaras sobre... ¿Qué harías,  si tuvieras la

 oportunidad de hacerlo todo correctamente?

 

Ella habla mientras recorre  toda la habitación, desde la recargada alfombra, los elegantes muebles y el piso de mármol.

 

XENA
(continúa)

¿Lo arriesgarías todo...  entregarías todo esto,

por  tener la oportunidad de estar con Gabrielle?

 

 

CONQUISTADORA

Ya no impor.…

 

Xena levanta su mano, para indicarle que calle, moviéndose hasta la puerta.

 

XENA

Si fuera.… Si otra alternativa  

fuera posible.…  Piensa 

sobre esto, cuando tengas una 

contestación envíala  al templo.

 

Cuando la Conquistadora se gira, mira fijamente mas allá de la ventana, meditando, Xena de unos pasos y silenciosamente cruza  la puerta, y  bajo la oscuridad de la noche, desaparece, sin que la alcancen a ver.

 

La Conquistadora mira fijamente por la ventana largo tiempo después  de que Xena se ha retirado,  pensando detenidamente en todo lo que han hablado. Entonces  se mueve hacia la cama, subiendo a ella.

 

CONQUISTADORA

Me pregunto,  ¿cuánto de todo 

esto recordaré a la mañana ?

 

CORTE A:

 

INT.  TEMPLO CORINTO-  ALCOBA – ENTRADA LA NOCHE

 

Gabrielle la rebelde duerme agitadamente, bajo la débil luz de una fogata que apenas ilumina el cuarto. No se distingue si su agitación  se debe a su preocupación por Xena y la Conquistadora  o  al dolor de sus piernas quebradas.

 

En el momento que Xena entra en el pequeño cuarto ella está completamente despierta.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Cómo fue?

 

Observa a Xena, advierte  unas cuantas rozaduras, algunas magulladuras, nudillos hinchados.  Hay una voluminosa lágrima en la capa, pero Gabrielle no ve ni rastros de sangre.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(continúa)

¿Cómo está?  ¿no la heriste 

demasiado, verdad?

 

XENA

Creo que lo sentirá por la mañana...

a varios niveles.  Pero no, realmente 

no la lastimé. Sólo le di algunas

 cosas en que pensar.

 

 

Xena encoge los hombros mientras se quita la capa y la arroja en la silla.  Entonces se dirige a la mesa y comienza a mezclar hierbas en una taza.

 

Gabrielle la observa con una combinación de desesperación y alivio.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Crees que habrá

algún cambio?

 

Xena recuerda netamente la angustia que vio aquellos  ojos azules tan conocidos.

 

XENA

(pensativamente)

Sí... creo que lo habrá.

 

Xena le ofrece una medicina a Gabrielle, quien la acepta sin dudar.  Gabrielle la engulle completamente  sin protestar, entonces se asienta con mayor comodidad en el camastro.

 

Xena mueve su camastro y se quita las armas y la armadura antes de deslizarse bajo las sabanas.  Comienza a buscar el calor que proviene de  su propia Gabrielle.  Sonriendo, se permite relajarse, y cae en un ligero sopor.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Xena?

 

 

Instantáneamente Xena  despierta y se incorpora, con la espada desenvainada.

 

XENA

¿Qué?¿Qué pasa?

 

Gabrielle ríe suavemente.

 

GABRIELLE LA REBELDE

Lo siento.  Mi intención no era sobresaltarte.

No hay ningún problema. Solo quería darte

las gracias. Sin importar la evolución  de la  

situación, aprecio todo lo que has hecho.

 

Xena se relaja y deja la espada a un lado de la cama nuevamente.  Entonces se dirige al camastro de Gabrielle y se sienta suavemente, para no empujar sus piernas.  Se estira y coloca su mano sobre la de Gabrielle.

 

XENA

Ten algo de fe, Gabrielle.  Yo 

creo que todo saldrá bien.

 

 

Gabrielle sonríe a Xena con ojos humedecidos por lagrimas.

 

GABRIELLE LA REBELDE

Espero que estés en lo cierto.

 

Xena kisses her forehead and moves back to her own pallet.  She slides back under the covers and turns on her side toward Gabrielle.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(continúa, adormilada)

Por cierto, el sacerdote y sus acólitos 

llevaron los guardias y el sacerdote de 

Ares de regreso a la entrada principal.  

Aparentemente estaban muy

 confundidos cuando despertaron.

 

XENA

Bien.  Una cosa menos de que

preocuparse.  Buenas noches, Gabrielle.

 

Un suave ronquido es toda su respuesta.

 

Se concentro en la calidez que siente de su propia bardo.

 

XENA

Buenas noches, amor.

 

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO CORINTIO – TRES DÍAS DESPUÉS – AVANZADA LA MAÑANA

 

La Conquistadora entro al templo a grandes y acelerados pasos dando la impresión de una confianza que en realidad no sentía.  El sacerdote de Ares la recibe.  Hace una reverencia y le sonríe intentando parecer simpático.

 

SACERDOTE DE ARES

Bienvenida, Majestad.  Nos honra

su presencia.  Hacia ya tiempo.

 

CONQUISTADORA

Dejadme.

 

El hombre hace una reverencia y asiente con la cabeza, dispersando a los acólitos y a los sacerdotes menores.

 

SACERDOTE DE ARES

Como Vos deseéis, Vuestra 

Magestad.  Sólo tenéis que pedir si 

necesitáis cualquier cosa.

 

La Conquistadora indica al hombre su reconocimiento con un gesto del brazo, y espera a que la cámara principal quede vacía antes de comenzar a buscar con la mirada por el cuarto.

 

Un sacerdote menor la ha visto entrar, y sale del pequeño atrio hacia su diminuta estancia.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO CORINTIO- ALCOBA – AL MISMO TIEMPO

 

Gabrielle está sentada en la única silla del cuarto, y Xena  arrodillada a sus pies.

 

Xena y Gabrielle están haciendo lentamente unos ejercicios.  Entre la acupuntura de Nicklios y las técnicas de meditación de Lao Ma, Gabrielle obtiene un ligero alivio del dolor.

 

Aun así, Xena la mueve muy suave y lentamente.  No tiene intención de lastimar a Gabrielle más de lo que ya está.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Xena?

 

XENA

¿Ummm.?  Levántalo solo un poquito más alto.

 

Gabrielle se queja,  con un pequeño gemido cuando Xena vuelve a bajar su pierna.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Puedo decirte algo, sin

que te ofendas?

 

 

XENA

Gabrielle, aunque tú no seas mi alma 

gemela,  estoy feliz de haber podido

hacer algo por ti.  Si tenemos suerte,

 tú y tu alma gemela tendréis una

segunda oportunidad.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Cómo sabias?

 

XENA

Porque eres muy parecida a como era mi 

Gabrielle años atrás.  Tú y ella sois personas 

diferentes, tanto como la Conquistadora y 

yo lo somos. Mi Gabrielle es mi otra mitad,

como tú lo eres de la Conquistadora.

 

GABRIELLE LA REBELDE

Tu Gabrielle es una mujer 

muy afortunada.

 

XENA

Creo que todas lo somos.

 

Gabrielle sonríe, y Xena la levanta suavemente y la  coloca dentro de la cama.

 

Xena va hacia la mesa y comienza a mezclar las hierbas medicinales para Gabrielle.

 

GABRIELLE LA REBELDE

No demasiado.

 

Xena enarca sus cejas,  interrogante.

 

GABRIELLE LA REBELDE

(continúa)

Los puntos de  presión y los ejercicios mentales

parecen estar haciendo lo suficiente para

controlar el dolor por ahora. Y me gustaría

estar consiente y alerta por un rato al menos.

 

XENA

Bien ¿Te gustaría tomar un baño 

en la tina entonces?

 

Gabrielle sonríe ampliamente dándole la respuesta.

 

XENA

(continúa)

Muy bien, déjame ver que

puedo arreglar.

 

Xena alcanza la puerta justo cuando llaman a ella. Ni siquiera parpadea, abre la puerta, donde espera el sacerdote.

 

SACERDOTE

Ella está aquí.

 

XENA

Muéstrale el camino  ¿podrías 

conseguirme una tina con agua caliente?

 

El sacerdote asiente y se va. Xena se vuelve hacia la cama donde yace la rebelde.

 

Los ojos de Gabrielle están abiertos como platos.

 

GABRIELLE LA REBELDE

¿Ella ha venido?

 

XENA

Sí, lo hizo ¿Estás lista?

 

 

Una vigorosa cabezadita asintiendo es su respuesta.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO DE CORINTO- SALA PRINCIPAL –AL MISMO TIEMPO

 

La Conquistadora, sola en la cámara principal, no sabe qué hacer ahora. Ha pasado varios días en solitarias reflexiones, hasta decidir que no tenía nada que perder si iba al templo.

 

Un familiar cosquilleo hace su piel erizarse y ella rebufa molesta.

 

CONQUISTADORA

¡Muéstrate Ares!

 

ARES

Vaya,  la hija pródiga regresa 

donde pertenece. Bienvenida, querida.

 

CONQUISTADORA

No estoy aquí para verte. Te lo he dicho,

Tú y yo hemos terminado. Y lo digo en serio.

 

ARES

No lo creas así. Me perteneces a mí.

 

 

CONQUISTADORA

No, no le pertenezco a nadie más

que a mí misma. Y quizá a una linda

rubia y sólo si tengo suerte, mucha suerte.

 

Esto último dicho en un susurro entrecortado.

 

La cara de Ares es una clara muestra de pura ira. Tiene las cejas fruncidas y sus labios apretados con una delgada línea de desprecio. Sus ojos arden literalmente, la Conquistadora puede sentir el fuego en su mirada.

 

ARES

¿Disculpa?

(pausa)

Creí haberte dicho que te deshicieras de ella.

 

CONQUISTADORA

¡LO HIZE!  ¡Le dije que se fuera! 

Y aún así ella se quedó conmigo,

 aún sabiendo que le costaría todo,

 la crucifique ¡MALDITO SEAS!

 

La diabólica risa de Ares hace eco dentro de las paredes de la sala como  olas que reverberan.

 

ARES

¿Y tú crees que ella te perdonará

por eso? ¿Crees que podréis

 ser amigas o más?

 

Ares resopla disgustado. Las manos de la Conquistadora se cierran y abren hasta cerrarse en puños.

 

ARES

(continúa)

Eres una estúpida. Ella te

hará perder todo.

 

Extiende su mano enguantada y la mira con una especie de compasión.

 

ARES

(continúa)

Olvídate de ella y todo será perdonado.

 

CONQUISTADORA

Ella es la única que puede concederme

el perdón por todo lo sucedido. Y ella

vale cualquier precio. Todo.

 

 

Ares deja caer su mano retrocediendo un paso.

 

ARES

¡Entonces eres una gran estúpida!

Cuando estés lista para rogarme te

perdonaré, ya sabes dónde encontrarme.

Hasta entonces estarás sola.

 

CONQUISTADORA

No contengas la respiración, 

Ares. Ya no te necesito.

 

Ares desaparece con una llamarada.

 

El sacerdote que ha estado observando sale de la habitación y extiende una mano hacia ella.

 

SACERDOTE

Majestad, si pudierais 

seguirme, por favor. 

 

La Conquistadora se vuelve y lo sigue con piernas temblorosas.

 

El pasillo está alumbrado por la luz del día que se cuela por las ventanas que hay a lo largo de éste.  Caminan hasta detenerse frente a una puerta sin adornos, sencilla.

 

La Conquistadora inhala profundamente dos veces deseando que su corazón deje de latir desbocado.

 

SACERDOTE

(continúa)

¿Se encuentra bien, Majestad?

 

La Conquistadora asiente con la cabeza, pero no dice una sola palabra. El sacerdote levanta su mano y toca tres veces suavemente.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO DE CORINTO – ALCOBA –CONTINÚA

 

La llamada en la puerta suena claramente en la pequeña habitación. Xena observa a Gabrielle un momento antes de cruzar el cuarto y abrir.

 

Con la mano en la cerradura, Xena mira una vez más a Gabrielle para estar segura de que está lista, Gabrielle asiente a la vez que sonríe trémula.

 

Xena sonríe a su vez y abre la puerta.

 

XENA

Bienvenida Conquistadora,

Te estábamos esperando.

 

 

FUNDE A NEGRO.

 

 

 FIN DEL TERCER ACTO

ACTO CUATRO