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ACTO DOS
ABRE A NEGRO:
INT. ANTESALA DEL TEMPLO DE CORINTO- POR LA TARDE
Xena rápidamente calcula la situación y empuja al sacerdote hacia una pared lejana donde estará fuera de peligro. Se quita la ropa y llama la atención de los guardias que comienzan a moverse hacia ella.
La confusión se refleja en sus caras, puesto que están viendo delante suyo a la Conquistadora. Tomando ventaja de la inmovilidad de los militares, saca su chakram y lo envía rebotando hacia sus cascos, dejándolos inconscientes. Luego se dirige al sacerdote de Ares.
XENA ¿Alguna pregunta?
El sacerdote de Ares mueve su cabeza negando, totalmente confundido.
XENA (continúa) Bien.
Xena empuja al sacerdote de Ares, dejándolo inconsciente en el suelo, junto a los otros.
Xena y el sacerdote arrastran los cuerpos y los amordazan en un pequeño almacen. Empujan a los guardias y al sacerdote dentro y cierran la puerta impidiendo que salgan por la presión.
XENA (continúa) Quiero ir a ver a Gabrielle antes de prepararme para esta noche.
CORTE A:
INT. TEMPLO DE ARGOS- POR LA NOCHE
Sólo ha pasado un rato. Gabrielle ha sentido el intermitente afecto de Xena, y una pequeña llama hace que se sienta con una furia helada. La frente de Gabrielle se arruga en frustración.
GABRIELLE ¿Qúe pasa contigo Xena? ¿Por qué no puedo encontrarte?
FUNDIDO A NEGRO:
INT. TEMPLO DE CORINTO- ALCOBA- MÁS TARDE
La joven Gabrielle se agita cuando Xena cruza la puerta.
XENA ¿Cómo te sientes?
GABRIELLE LA REBELDE Definitivamente, he tenido mejores días.
XENA Apostaría por ello. (agotada) Oscurecerá pronto.
GABRIELLE LA REBELDE Sí… um, ¿Estás segura de esto?
XENA Tan segura como puedo estar. Te daré alguna medicinas mientras yo me preparo para marchar.
CORTE A:
EXT. PALACIO DE CORINTO- NOCHE
Xena, encapuchada, se mueve de sombra en sombra. Ha conseguido eludir a los guardias de la ciudad y ha llegado a los muros externos del palacio. Hay dos parados en la verja y muchos moviéndose sobre los muros.
XENA Hora de ponerse a trabajar.
Xena anda con seguridad hacia los dos guardias parados a la entrada. Reconociendo a su líder, ellos la saludan.
Xena se detiene entre ellos e inspecciona al guardia de su derecha. Se nota asustado a pesar de que está firme, con la vista hacia delante. Xena asiente y lo golpea con un gancho de derecha y al mismo tiempo agarra por el cuello al guardia de su izquierda.
Mientras que el primer guardia cae al suelo, Xena se gira hacia el otro y gruñe.
XENA (continúa) Muy poco profesionales como guardias si me lo preguntan.
Extrae la daga y desmaya al guardia de un golpe. Sujetando todavía al segundo guardia, Xena lo levanta y engancha su armadura en el garfio de la puerta para que parezca que está de pie.
Entonces sujeta al primer guardia de la misma forma en el otro lado de la puerta. Antes de retirarse los amordaza con una tela oscura, satisfecha de que el color de las barbas y la tela coincidan.
XENA (continúa) Van dos. Me pregunto cuán paranoica estoy.
Comprueba su provisión de dardos y ruega para que tenga suficientes. La poción con que los untó pondrá rápidamente fuera de combate a los guardias. Saca el primero y lo introduce en el soporte del anillo que confeccionó en el templo.
Entra al castillo, Xena se quita la capucha y se aproxima al primer guardia con la misma confianza de siempre.
Al observar que se acerca su comandante, él saluda.
GUARDIA ¿Reconocimiento nocturno, Ama?
Xena siente y pone su mano en el cuello del guardia, insertando la aguja. Cuando comienza a doblarse, lo apoya en el almenaje en el que estaba haciendo guardia, luego se dirige hacia el siguiente guardia.
En cinco minutos todos los guardias duermen en sus posiciones. Los vuelve a revisar, asegurándose de que no llamen la atención.
Moviéndose lentamente hacia el oscuro patio, Xena se coloca de nuevo la capucha, evitando la iluminación de las antorchas. Encuentra la zona de de la cocina y se dirige hacia la luz.
CORTE A:
INT. COCINA DEL PALACIO DE CORINTIO - NOCHE
La cocina está iluminada por antorchas, y llena de trabajadores. Los olores hacen babear a Xena, y se sonríe. El personal está comiendo.
Xena se desliza hacia la cocina. La cocinera se interpone a su paso para detenerla, y levanta una mano para hacerla a un lado. La capa de Xena apenas deja ver su brazalete, y la cocinera cae en el piso a sus pies.
Xena observa a la angustiada mujer.
COCINERA Mis disculpas, Majestad. Tened piedad, os lo suplico. No me di cuenta de que erais Vos. Pensé que....
XENA Levántate.
La mujer se levanta y la mira con miedo.
XENA (continúa) Hiciste lo correcto. Bien hecho. Continúa.
La cocinara la observa, asombrada, y asiente tontamente.
COCINERA Sí, Majestad. Gracias.
Xena camina hacia las gradas sin decir palabra, y todo el personal de la cocina la observa en silencio hasta que desaparece de la vista. Luego se muestran perplejos. La cocinera sacude su cabeza, y les hace señas para que continúen con su cena.
COCINERA (continúa) No le demos una razón para que cambie de humor.
FUNDE A:
INT. CORREDOR DEL PALACIO DE CORINTIO - NOCHE
Hay dos guardias destacados fuera del cuarto de la Conquistadora.
A Xena ya no le quedan dardos y tiene que hacerlo a la manera antigua.
Se aproxima rápidamente a los guardias. Se quita la capucha de la capa y ambos se le quedan mirando con expresión asustada, luego se giran a escudriñar a su alrededor, pensando que es otra de las muchas pruebas de seguridad de la Conquistadora.
Cruzan sus lanzas frente a la puerta bloqueando su entrada.
GUARDA PRIMERO ¿Contraseña?
XENA ¿Qué tal ésta?
Con sus dos manos agarra a los guardias del cuello y golpea sus cabezas una contra la otra. El sonido del impacto es apenas audible, luego los ayuda a que se deslicen silenciosamente hacia el suelo.
Xena se sacude las manos y agudiza el oído hacia la puerta. El silencio es tranquilizador pero desenvaina su espada de todas formas, y suavemente abre la puerta.
CORTE A:
INT. CUARTO DE LA CONQUISTADORA - NOCHE
Xena se quita la capucha antes de entrar a los aposentos, espada en mano. Da tres pasos dentro del cuarto y siente la presencia de su doble, se gira para recibir la que va hacia su espalda.
Desviando rápidamente le espada que se acerca, Xena suelta una patada al abdomen de la Conquistadora. Esta desvía parcialmente el golpe con un paso hacia un lado y lanza su brazo izquierdo hacia la cabeza de Xena. Ella lo atrapa y lo devuelve, luego levanta su espada para detener la espada de la Conquistadora en un sólo movimiento.
Sus golpes son igualados uno a uno como si cada una anticipara los movimientos de la otra, pero Xena está en mejor forma que su otro yo, recuperándose y atacando con mayores bríos. Las dos guerreras cambian lugares con complicados saltos por el aire, mientras que las espadas mantienen el paso.
CORTE A:
EXT. CORREDOR DEL CUARTO DE LA CONQUISTADORA - NOCHE
Dos guardias errantes observan el cuarto de la Conquistadora y escuchan el sonido del chocar de las espadas.
PRIMER GUARDIA Parece que Vuestra Magestad está haciendo prácticas nocturnas de nuevo.
SEGUNDO GUARDIA Sí, y me alegra no ser yo el encargado de la tarea. Ya tengo unas cicatrices de esas prácticas nocturnas.
PRIMER GUARDIA Ya llevaba tiempo sin practicar de noche. ¿Me pregunto qué le habrá picado esta vez?
CORTE A:
INT. CUARTO DE LA CONQUISTADORA - NOCHE
Xena ve una oportunidad y salta haciendo un giro, cayendo tras la Conquistadora. Gira su espada y está casi a punto de golpear a su doble con la empuñadura, pero recibe un codazo en el abdomen. Eso hace que retroceda para desviar otro avance de la espada de la Conquistadora, en el momento es que gira a una posición invertida para un ataque por detrás.
Falla por muy poco, pero esto hace sentir a Xena que está perdiendo terreno. Xena se da cuenta de que tiene que combatir la oscuridad con oscuridad y se permite a sí misma bloquear la luz de su alma. Carga contra su doble con renovada energía.
El miedo en los ojos de la Conquistadora se hace evidente mientras los golpes de Xena se hacen más duros de lo que nadie ha sentido antes jamás. La lucha finalmente deja a la Conquistadora contra la pared.
Simultáneamente, Xena se pasa la espada a la mano izquierda mientras sujeta el brazo que aguanta la espada de la Conquistadora, contra la pared. Después Xena lanza un gancho de derechas contra la barbillla de la Conquistadora con el puño derecho. Es suficiente un puñetazo para que la Conquistadora se deslice hasta el suelo.
Xena mira a la Conquistadora que yace inconsciente en el suelo y sacude la cabeza. Xena enfunda su espada.
XENA Patética. La buena vida te ha vuelto blanda, Conquistadora.
Prudentemente, Xena ata las manos de la Conquistadora como precaución. Gruñe mientras coge a la Conquistadora en brazos y la lleva hasta la enorme cama adoselada. Xena deja caer a su doble en el colchón sin ninguna delicadeza y se va hacia el baño.
XENA (continúa, murmurando) ¿Sabes?, es un poco desalentador saber lo predecible que soy.
Saca el botiquín, y se dirige hacia la mesa. Coge los restos de la jarra de oporto de la cena y los vierte en una copa. Después añade un par de hierbas de la bolsa y lo mezcla todo.
Xena se sitúa junto a la Conquistadora y le abre la boca. Dos puntos de presión más tarde, la Conquistadora se traga la mezcla. Xena corta las ataduras y se sienta a esperar que haga su efecto.
XENA (continúa) Hora de hacer realidad un sueño, Conquistadora.
FUNDE A:
INT. CUARTO DE LA CONQUISTADORA– MOMENTOS DESPUÉS
Xena se inclina sobre la Conquistadora y la sacude. Después Xena se aparta de la cama y permanece en las sombras. En unos instantes, la Conquistadora abre los ojos y mira a su alrededor, desorientada.
Se sienta y se frota la mandíbula, aún dolorida por el puñetazo con el que Xena la derribó.
CONQUISTADORA Qué sueño más extraño.
La Conquistadora echa hacia atrás la ropa de la cama y se dispone a levantarse. Xena sale de las sombras.
XENA El sueño aún no ha terminado, Conquistadora.
Los ojos de la Conquistadora se ensanchan, y su rostro se contrae en un gruñido de rabia.
CONQUISTADORA ¡GUARDIAS! ¿Quién eres? ¿Cómo has entrado aquí? Qué quieres? ¡GUARDIAS !
XENA No te van a contestar... esto es solo un sueño. Y en cuando a lo otro, bueno, tenemos que hablar.
CONQUISTADORA ¿De verdad esto es un mal sueño, sí? Nota para mí misma... no más cerezas cubiertas de chocolate antes de ir a la cama. ¿De qué tenemos que hablar TÚ Y YO? ¿Quién Hades eres tú?
XENA Soy quien podrías ser tú... con tu alma gemela... con Gabrielle.
La Conquistadora jadea y vuelve a sentarse en la cama, frotándose la sien con una mano. El dolor se refleja por un momento en sus ojos, seguido de una explosión de furia.
CONQUISTADORA (duramente) ¡¿Alma gemela?! ¡Esa tontería es para los locos y los débiles! La idea de que haya otro ser humano que te complete is absurd and completely unrealistic.
XENA Depende de cómo lo mires, ¿no?
Xena recorre la habitación con la mirada hasta que sus ojos se fijan en una espléndidamente decorada y bien acabada daga y un pequeño monedero. Se dirige hacia ellos, saca una moneda de la bolsa y recoge el arma.
Después vuelve hacia la Conquistadora y se sienta a su alcance. Xena ofrece ambos objetos a la Conquistadora. La Conquistadora los contempla pensativamente, después mira a Xena, aún incapaz de ver sus rasgos bajo la capa.
XENA (continúa) Ni se te ocurra, o la próxima vez te haré daño de verdad.
La Conquistadora vuelve a fijar su atención en los objetos de sus manos, con su mandíbula recordándole que no querría que eso se volviera más real de lo que aparenta.
XENA (continúa) Mira la moneda... la cara es una Imagen completa. La cruz es otra. Dos todos completos que se han juntado para crear un nuevo todo, que es apreciado por su unicidad y valor.
CONQUISTADORA Mira, no se quién te crees que eres, pero una persona no puede completar a otra. Nadie va a hacerte feliz eternamente.
XENA Eso es cierto... Primero tienes que conseguirlo Desde tu interior. Pero cuando consigues...
CONQUISTADORA ¡NO! Estás esperando que venga alguien y llene todos los huecos de tu corazón y de tu mente y eso no es posible. Es una trampa. (susurrando) Te hace débil.
XENA No. Te hace lo suficientemente fuerte para sobrevivir... a todo.
La Conquistadora mira fijamente a Xena durante un rato largo, tratando de entender el significado oculto de su tono. Derrotada, deja caer los hombros.
CONQUISTADORA (susurrando) No a todo.
XENA ¿Estás segura, Conquistadora?
Xena hace una pausa y se levanta, alejándose de la cama.
XENA (continúa) Dime, Conquistadora... por qué echaste a Gabrielle? (da un golpe) ¿Porque Ares te prometió poder absoluto si lo hacías? Ya diriges el mundo. ¿Cómo puede ofrecerte algo que él mismo no tiene?
Xena se detiene esperando ver sí su homóloga contesta.
XENA (continúa) ¿Qué te puede ofrecer, que no te haya ofrecido anteriormente? ¿Ambrosia? Por favor... ¿Cuántas veces te ha ofrecido la inmortalidad? ¿Cuántas veces le has dicho que no?
Xena mira escudriñando a la Conquistadora, bajo la protección de su capucha, observando como sus mismos ojos azules le siguen reflexivamente. Ella sostiene el contacto visual, sabiendo que pisa una línea fina y quiere estar ... lista por si acaso.
XENA (continúa) Aunque Ares deseaba que Gabrielle desapareciera, y te dijo que te deshicieras de ella... ni aún por él lo hiciste, ¿verdad? No, lo hiciste para protegerla... porque te preocupaba ella. (pausa) Lo hiciste porque sientes algo por ella.
CONQUISTADORA (refunfuñando) ¡Tú no tienes ni la más mínima idea de qué estás hablando!
Xena continúa hablando, como si la Conquistadora no la hubiera interrumpido.
XENA Entonces ella habló contra ti, públicamente y no pudiste soportarlo; ¿Pudiste?
Xena se pone tensa y se mueve inquietamente sobre sus pies, reconociendo que la Conquistadora está cerca de perder el control.
XENA (continúa) En tú mente ella te ha traicionado, y tú la crucificaste. Y eso te está matando por dentro, ¿no es así? ¿NO ES ASÍ?
La Conquistadora llega a su límite, dando un grito impresionante, ataca a Xena, llevándosela junto con ella, al suelo.
FUNDIDO A NEGRO.
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FIN DEL SEGUNDO
ACTO |
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