Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT-  CAMPAMENTO - LA MISMA NOCHE

 

Gabrielle, vestida sólo con la toalla, se sienta sobre su esterilla y lee el pergamino recién entregado. Su sonrisa de alegría se va transformando en satisfacción a medida que lee.

 

Xena, sentada en un tronco cercano mientras revisa las tiras de cuero de su traje, alza la vista atraída por la risa maliciosa de Gabrielle.

 

XENA

¿Compartes la gracia?

 

 

Asustada, Gabrielle alza la vista con cara de culpabilidad y comienza a enrollar el pergamino.

 

GABRIELLE

(con ligereza)

Oh, no es nada... realmente...

Sólo algunas noticias de mis

amigos de la Academia.

 

XENA

(con recelo)

Sonaba a noticias

bastante graciosas.

 

GABRIELLE

Sí, bueno... Ya sabes cómo

somos los bardos, Xena.

Nos reímos de todo.

 

XENA

(irónica)

Ah, sí. Eso los bardos lo hacéis muy bien.

Una risa auténtica por minuto.

 

Gabrielle se mueve incómoda y, rápidamente, mira al cielo lleno de estrellas.

 

GABRIELLE

Oh, cari. ¿Tiene que ser

ahora mismo?

 

Ella se de despereza y bosteza de una manera muy falsa.

 

GABRIELLE

(continúa)

Estoy muy cansada. Voy a acostarme

ahora mismo. Buenas noches, Xena

 

XENA

(refunfuñando)

Gabrielle...

 

La inocencia que brilla en los ojos de Gabrielle, podría rivalizar con la de un recién nacido.

 

Xena, por supuesto, no se lo traga ni por un momento.

 

GABRIELLE

¿Sí, Xena?

 

 

XENA

Creo que estoy de humor para

algunas historias de bardos graciosas.

Así que... ¿y si me dejas leer el pergamino?

 

Mira a Gabrielle con sonrisa depredadora.

 

XENA

(continúa)

Después de todo, no puedes seguir

leyendo si estás dormida.

 

Los ojos de Gabrielle revolotean por el campamento. Es obvio que su cerebro va a mil por hora.

 

GABRIELLE

No, no, Xena. No creo que lo encuentres

muy gracioso. Sólo son... bromas de bardos.

Ya sabes... ¿Por qué cruzó el bardo el

sendero? ¿Cuántos bardos hacen falta

para encender una vela? Cosas así.

(pausa)

Bastante lacónico para una

guerrera mundana como tú.

 

XENA

Uum.

 

Ella se pone en pie lentamente.

 

XENA

(continúa)

Creo que “una guerrera mundana”

debería decidir esas cosas

por sí misma, ¿no?

 

Sujetando con fuerza el pergamino sobre su pecho, Gabrielle salta sobre sus pies y sale corriendo.

 

GABRIELLE

¡Xena, no, de verdad! ¡Dime!

¿No crees que deberías afilar

tu espada? Parecía bastante roma

esta tarde cuando hacías trizas

a aquel bandido.

 

Gabrielle se aleja de nuevo cuando Xena alarga la mano para agarrarla. Es bastante rápida, así que la guerrera se queda con un trozo de toalla, lo que usa en su ventaja. Fingiendo una desvanecimiento, tira el pergamino al fuego y mira cómo el frágil papiro se consume rápidamente.

 

GABRIELLE

(continúa)

¡Oops! ¡Qué torpe! Je, je. Bueno, supongo

que se acabó. Creo que me iré a

dormir ahora. Buenas noches, Xena.

 

Ella espera claramente otra persecución, pero se queda ligeramente decepcionada cuando Xena simplemente se queda allí, mirándola, mientras se desliza entre las pieles.

 

XENA

Vale, Gabrielle. Puedes quedarte

con tus pequeños secretos.

  

 

Sintiéndose sólo un poco aliviada, Gabrielle se acurruca a su lado cerrando los ojos lentamente.

 

XENA

(continúa, suave como la seda)

Por ahora.

 

Los ojos de Gabrielle se abren de repente y permanecen así la mayor parte de la noche.

 

CORTE A:

 

EXT.  LAGO DE LA CASCADA - AL AMANECER

 

Tarareando suavemente, Xena se baña en un espléndido lago mientras el sol asciende sobre ella, coloreando de oro las aguas. Se relaja bajo la suavidad de la cascada y echa su cabeza hacia atrás dejando que la cascada de agua caiga sobre ella.

 

 

 

XENA

Ahhhhhh.

 

CORTE A:

 

EXT.  ARBUSTOS EN LA ORILLA DEL LAGO - AL AMANECER

 

Un  hombre joven, vestido con un chillón uniforme azul y blanco, que lleva una bolsa de pergaminos sobre el hombro, mira a hurtadillas entre los arbustos. Observa lascivamente a una hermosa mujer que se baña en el lago. Sus ojos se abren bastante; tanto, que casi se salen de su cabeza cuando la mujer se acerca a la cascada y saca medio cuerpo del agua para aclararse la cabeza.

 

Después de un rato, retrocede para ocultarse tras los arbustos. Avanza con lentos y extremadamente silenciosos pasos cerca de la orilla, buscando una posición mejor.

 

Tiene una sonrisa dibujada en su cara, mueve los pies de nuevo....

 

y ve un enorme puño dirigiéndose directamente al ojo por el que mira.

 

Todo se pone negro.

 

 

CORTE A:

 

EXT. CAMPAMENTO - JUSTO LUEGO DEL AMANECER

 

Gabrielle que se encuentra acostada boca abajo, despierta de un sueño  placentero al sentir agua cayéndole por detrás de la cabeza.

 

GABRIELLE

¡Vamos Xena! ¡Eso no es justo!

¡Me acosté a dormir hace sólo una hora!

  

Nadie responde, pero el agua sigue cayendo sobre su cabeza.

 

GABRIELLE

(continúa)

¡Xena!

 

Gota, ¡Plop!, gota.

 

GABRIELLE

(continúa)

Mira Xena, si ésta es tu manera de hacerme pagar

por el pequeño incidente de anoche, estás

perdiendo tu tiempo. Una bardo tiene que tener

algunos secretos.

 

 Gota, ¡Plop!, gota.

 

GABRIELLE

(continúa)

Grrr.  ¡Xena!

 

Obligándose a abrir los ojos, ve unos pies descalzos y mojados muy cerca de su cabeza. Su mirada sigue subiendo estas bonitas piernas, mojadas y desnudas, pero se detiene al nivel de la rodilla porque un par de pies cubiertos por botas y moviéndose de lado a lado aparecen en ese momento ante su vista.

  

GABRIELLE

(continúa)

¡GRRR!

 

Poniéndose de pie de un salto, logra mantener la manta cubriéndola.

 

GABRIELLE

(continúa)

¿Quién? ¿Qué?

 

Un hombre frente a ella flota en el aira porque Xena lo tiene agarrado por la parte de atrás de su camisa. Está mojado y tiene un ojo que comienza a amoratarse. Saca un pergamino de su bolsillo mojado que ofrece a Gabrielle.

 

HOMBRE

¿Eres Gabrielle, la bardo?

 

GABRIELLE

Yo soy Gabrielle.

 

 

HOMBRE

Pergamino.

 

Gabrielle toma el pergamino.

 

GABRIELLE

Gracias.

 

Le entrega una tablilla de madera y una pluma muy mojada.

 

HOMBRE

Firme aquí.

 

Gabrielle firma su nombre y le devuelve los objetos al mensajero.

 

Guarda las cosas de nuevo en su bolsa de pergaminos, y extiende su mano vacía hacia ella. Gabrielle la mira extrañamente por un momento, y luego sonríe.

 

GABRIELLE

¡Oh! Quieres una propina.

 

El hombre asienta con la cabeza vigorosamente.

 

GABRIELLE

(continúa, sonriendo)

Nunca molestes a la Princesa Guerrera

cuando toma su baño matutino.

 

El mensajero grita mientras lo tiran bruscamente en la dirección de su caballo.

 

Xena y Gabrielle sonríen malévolamente.

 

CORTE A:

 

EXT. CAMPAMENTO - LUEGO ESA MISMA MAÑANA

 

Es una mañana muy tranquila. Gabrielle está sentada sobre su esterilla leyendo el pergamino. Echa miradas frecuentes hacia Xena que parece estar concentrada afilando su espada "roma".

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

Xena levanta la espada y la mueve de un lado a otro procurando que la luz se refleje para ver si tiene alguna mella.

 

XENA

¿Umm?

 

 

GABRIELLE

Me estaba preguntando...

 

Levantándose, Xena se arranca un pelo de la cabeza. Mientras cae, saca su espada y lo corta exactamente por la mitad. Las dos mitades del pelo, de una longitud idéntica, flotan hasta llegar al suelo. Haciendo un gesto de aprobación,  se sienta de nuevo sobre el árbol caído del que se levantó y utiliza un pedazo de tela empapado en  aceite para limpiar la espada.

 

XENA

¿Sí…?

 

GABRIELLE

¿Vamos a algún

sitio en específico?

 

XENA

No necesariamente.

 

Xena saca la daga que tiene guardada entre los senos con un movimiento rápido de sus manos, la sujeta por la hoja y la lanza, matando a un escarabajo venenoso que estaba a unas cuantas pulgadas de la mano de Gabrielle, todo ello sin levantar los ojos de la espada.

  

Gabrielle mira la daga y traga. 

 

XENA

(continúa)

¿Por qué preguntas?

 

GABRIELLE

Oh…

 

Le dedica a Xena una sonrisa reluciente.

 

GABRIELLE

(continúa)

Ninguna razón en específico.

 

XENA

Umm.

 

Pasan varios momentos en silencio absoluto. Gabrielle mira el pergamino que tiene en su falda con una expresión pensativa. Dejando salir un gran suspiro, se decide a hablar.

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

XENA

(alargando las palabras)

¿Sííííí...?

 

GABRIELLE

Si  no nos dirigimos a ningún lugar

 en particular… Estaba pensando,

¿si pudiéramos ir a Poteidia?

 

 

Apartando la vista de sus armas, Xena mira fijamente a Gabrielle  con una ceja levantada .

 

GABRIELLE

(continúa)

Sé que no queda mucho de Poteidia;

después del ataque de los señores de la guerra,

pero... la ultima vez que hablé con Lila, algunas

 de las familias estaban tratando de reconstruirla.

 

 Se detiene a pensar.

 

GABRIELLE

(continúa)

¡Huérfanos!  ¡Por montones!

 

Las cejas de Xena se levantan tanto que se pierden debajo del flequillo, pero Gabrielle ni se da cuenta pues está concentrada en su historia. 

 

GABRIELLE

(continúa)

Todas esas pobres  jóvenes, sin un  hogar,

teniendo  que crecer sin tan siguiera conocer

lo que es ser una...

 

Mira por sus alrededores.

 

GABRIELLE

(continúa)

Plum…a...   caliente.

 

Si Gabrielle hubiese mirado a Xena en ese momento, hubiera visto como los ojos de su compañera se iban reduciendo hasta llegar a ser una estrecha y brillante abertura. Sin embargo, no lo hice  pues está  muy  concentrada en la historia que recrea.

 

GABRIELLE

(continúa)

Nadie para enseñarles cómo  prender

un fuego, o como construir un refugio.

Nadie para enseñarles  como evitar

perderse en el bosque...

 

Gabrielle lleva su mano hasta el rostro, fingiendo enjuagarse una lágrima.

 

GABRIELLE

(continúa)

…ni la ola de Plumacaliente …

  

Un momento de solemne silencio, mientras Gabrielle demuestra,  como se hace la “ola”. 

 

GABRIELLE

(continúa, susurrando)

Adentro... afuera... alrededor... arriba

Adentro... afuera... alrededor... arriba

 

Los ojos de Xena se van reduciendo más. Su dedo rosa recorre lentamente la parte afilada de la espada.

 

GABRIELLE

(continúa)

Ni el cántico.

 

Gabrielle aclara su garganta, tratando de cantar.  Xena hace una mueca de dolor.

 

GABRIELLE

(continúa)

¡Oh, te saludamos, Jefa Plumacaliente ¡

Solemnemente juramos

que nosotras nunca...

 

XENA

(afligidamente)

¡Gabrielle!

 

 

Cuando al fin se encuentra con la mirada impenetrable de Xena,  los ojos de Gabrielle son  grandes y suplicantes, como los de un cachorrito.

 

GABRIELLE

(continúa)

¿Por favor?

  

Xena  suspira tras unos instantes.  Sabe muy bien que están jugando con ella, pero no ha podido averiguar de qué se trata todo este asunto. Suspira  otra vez al ver cómo Gabrielle añade un temblor a sus labios como parte de su puesta en escena,  mientras sus ojos se convierten en  grandes charcos  verdes, implorantes.  No puede resistir esa mirada,  de igual manera que no puede dejar de respirar.

  

XENA

(constreñida)

Bien.¿Deseas ir a Poteidia?

Pues vamos a Poteidia.

 

Con un ligero movimiento sobre sus hombros envaina su espada y  con un gracioso movimiento, se endereza, para recoger sus pertenencias.

 

Gabrielle  lanza su puño al aire.

 

GABRIELLE

(susurrando)

¡Sí!

 

Xena se gira al oírla,  y se encuentra a Gabrielle con la mano aferrada sobre el hombro.

 

GABRIELLE

(continúa, inocentemente)

Pica.

 

 

Xena mira al cielo y sacude su cabeza,  luego coloca todas sus pertenencias  dentro de la alforja, acercándose hacia Argo.  Atrás queda  Gabrielle burlándose,  a sus espaldas.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN  DEL PRIMER ACTO

ACTO DOS