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ACTO PRIMERO
ABRE DE NEGRO: EXT- CAMPAMENTO - LA MISMA NOCHE
Gabrielle,
vestida sólo con la toalla, se sienta sobre su esterilla y lee el pergamino
recién entregado. Su sonrisa de alegría se va transformando en satisfacción a
medida que lee. Xena, sentada en un tronco
cercano mientras revisa las tiras de cuero de su traje, alza la vista atraída
por la risa maliciosa de Gabrielle. XENA
¿Compartes la gracia?
Asustada, Gabrielle alza
la vista con cara de culpabilidad y comienza a enrollar el pergamino. GABRIELLE
(con ligereza) Oh, no es nada... realmente... Sólo algunas noticias de mis amigos de la Academia. XENA
(con recelo) Sonaba a noticias bastante graciosas. GABRIELLE
Sí, bueno... Ya sabes cómo somos los bardos, Xena. Nos reímos de todo. XENA
(irónica) Ah, sí. Eso los bardos lo hacéis muy bien. Una risa auténtica por minuto. Gabrielle se mueve
incómoda y, rápidamente, mira al cielo lleno de estrellas. GABRIELLE
Oh, cari. ¿Tiene que ser ahora mismo? Ella se de despereza y
bosteza de una manera muy falsa. GABRIELLE
(continúa) Estoy muy cansada. Voy a acostarme ahora mismo. Buenas noches, Xena XENA
(refunfuñando) Gabrielle... La inocencia que brilla en
los ojos de Gabrielle, podría rivalizar con la de un recién nacido. Xena, por supuesto, no se
lo traga ni por un momento. GABRIELLE
¿Sí, Xena?
XENA
Creo que estoy de humor para algunas historias de bardos graciosas. Así que... ¿y si me dejas leer el pergamino? Mira a Gabrielle con
sonrisa depredadora. XENA
(continúa) Después de todo, no puedes seguir leyendo si estás dormida. Los ojos de Gabrielle
revolotean por el campamento. Es obvio que su cerebro va a mil por hora. GABRIELLE
No, no, Xena. No creo que lo encuentres muy gracioso. Sólo son... bromas de bardos. Ya sabes... ¿Por qué cruzó el bardo el sendero? ¿Cuántos bardos hacen falta para encender una vela? Cosas así. (pausa) Bastante lacónico para una guerrera mundana como tú. XENA
Uum. Ella se pone en pie
lentamente. XENA
(continúa) Creo que “una guerrera mundana” debería decidir esas cosas por sí misma, ¿no? Sujetando con fuerza el
pergamino sobre su pecho, Gabrielle salta sobre sus pies y sale corriendo. GABRIELLE
¡Xena, no, de verdad! ¡Dime! ¿No crees que deberías afilar tu espada? Parecía bastante roma esta tarde cuando hacías trizas a aquel bandido. Gabrielle
se aleja de nuevo cuando Xena alarga la mano para agarrarla. Es bastante
rápida, así que la guerrera se queda con un trozo de toalla, lo que usa en su
ventaja. Fingiendo una desvanecimiento, tira el pergamino al fuego y mira
cómo el frágil papiro se consume rápidamente. GABRIELLE
(continúa) ¡Oops! ¡Qué torpe! Je, je. Bueno, supongo que se acabó. Creo que me iré a dormir ahora. Buenas noches, Xena. Ella
espera claramente otra persecución, pero se queda ligeramente decepcionada
cuando Xena simplemente se queda allí, mirándola, mientras se desliza entre
las pieles. XENA
Vale, Gabrielle. Puedes quedarte con tus pequeños secretos.
Sintiéndose sólo un poco
aliviada, Gabrielle se acurruca a su lado cerrando los ojos lentamente. XENA
(continúa, suave como la seda) Por ahora. Los ojos de Gabrielle se
abren de repente y permanecen así la mayor parte de la noche. CORTE A: EXT. LAGO DE LA CASCADA - AL AMANECER
Tarareando
suavemente, Xena se baña en un espléndido lago mientras el sol asciende sobre
ella, coloreando de oro las aguas. Se relaja bajo la suavidad de la cascada y
echa su cabeza hacia atrás dejando que la cascada de agua caiga sobre ella.
XENA
Ahhhhhh. CORTE A: EXT. ARBUSTOS EN LA ORILLA DEL LAGO - AL AMANECER
Un
hombre joven, vestido con un chillón uniforme azul y blanco, que lleva una
bolsa de pergaminos sobre el hombro, mira a hurtadillas entre los arbustos.
Observa lascivamente a una hermosa mujer que se baña en el lago. Sus ojos se
abren bastante; tanto, que casi se salen de su cabeza cuando la mujer se
acerca a la cascada y saca medio cuerpo del agua para aclararse la cabeza. Después
de un rato, retrocede para ocultarse tras los arbustos. Avanza con lentos y
extremadamente silenciosos pasos cerca de la orilla, buscando una posición
mejor. Tiene una sonrisa dibujada
en su cara, mueve los pies de nuevo.... y ve un enorme puño
dirigiéndose directamente al ojo por el que mira. Todo se pone negro. CORTE A: EXT. CAMPAMENTO - JUSTO LUEGO DEL AMANECER
Gabrielle
que se encuentra acostada boca abajo, despierta de un sueño placentero
al sentir agua cayéndole por detrás de la cabeza. GABRIELLE
¡Vamos Xena! ¡Eso no es justo! ¡Me acosté a dormir hace sólo una hora! Nadie responde, pero el
agua sigue cayendo sobre su cabeza. GABRIELLE
(continúa) ¡Xena! Gota, ¡Plop!, gota. GABRIELLE
(continúa) Mira Xena, si ésta es tu manera de hacerme pagar por el pequeño incidente de anoche, estás perdiendo tu tiempo. Una bardo tiene que tener algunos secretos. Gota, ¡Plop!, gota. GABRIELLE
(continúa) Grrr. ¡Xena! Obligándose
a abrir los ojos, ve unos pies descalzos y mojados muy cerca de su cabeza. Su
mirada sigue subiendo estas bonitas piernas, mojadas y desnudas, pero se
detiene al nivel de la rodilla porque un par de pies cubiertos por botas y
moviéndose de lado a lado aparecen en ese momento ante su vista. GABRIELLE
(continúa) ¡GRRR! Poniéndose de pie de un
salto, logra mantener la manta cubriéndola. GABRIELLE
(continúa) ¿Quién? ¿Qué? Un
hombre frente a ella flota en el aira porque Xena lo tiene agarrado por la
parte de atrás de su camisa. Está mojado y tiene un ojo que comienza a
amoratarse. Saca un pergamino de su bolsillo mojado que ofrece a Gabrielle. HOMBRE
¿Eres Gabrielle, la bardo? GABRIELLE
Yo soy Gabrielle.
HOMBRE
Pergamino. Gabrielle toma el
pergamino. GABRIELLE
Gracias. Le entrega una tablilla de
madera y una pluma muy mojada. HOMBRE
Firme aquí. Gabrielle firma su nombre
y le devuelve los objetos al mensajero. Guarda las cosas de nuevo
en su bolsa de pergaminos, y extiende su mano vacía hacia ella. Gabrielle la
mira extrañamente por un momento, y luego sonríe. GABRIELLE
¡Oh! Quieres una propina. El hombre asienta con la
cabeza vigorosamente. GABRIELLE
(continúa, sonriendo) Nunca molestes a la Princesa Guerrera cuando toma su baño matutino. El mensajero grita
mientras lo tiran bruscamente en la dirección de su caballo. Xena y Gabrielle sonríen
malévolamente. CORTE A: EXT. CAMPAMENTO - LUEGO ESA MISMA MAÑANA
Es una mañana muy
tranquila. Gabrielle está sentada sobre su esterilla leyendo el pergamino.
Echa miradas frecuentes hacia Xena que parece estar concentrada afilando su
espada "roma". GABRIELLE
¿Xena? Xena levanta la espada y
la mueve de un lado a otro procurando que la luz se refleje para ver si tiene
alguna mella. XENA
¿Umm?
GABRIELLE
Me estaba preguntando... Levantándose,
Xena se arranca un pelo de la cabeza. Mientras cae, saca su espada y lo corta
exactamente por la mitad. Las dos mitades del pelo, de una longitud idéntica,
flotan hasta llegar al suelo. Haciendo un gesto de aprobación, se
sienta de nuevo sobre el árbol caído del que se levantó y utiliza un pedazo
de tela empapado en aceite para limpiar la espada. XENA
¿Sí…? GABRIELLE
¿Vamos a algún sitio en específico? XENA
No necesariamente. Xena
saca la daga que tiene guardada entre los senos con un movimiento rápido de
sus manos, la sujeta por la hoja y la lanza, matando a un escarabajo venenoso
que estaba a unas cuantas pulgadas de la mano de Gabrielle, todo ello sin
levantar los ojos de la espada. Gabrielle mira la daga y
traga. XENA
(continúa) ¿Por qué preguntas? GABRIELLE
Oh… Le dedica a Xena una
sonrisa reluciente. GABRIELLE
(continúa) Ninguna razón en específico. XENA
Umm. Pasan varios momentos en
silencio absoluto. Gabrielle mira el pergamino que tiene en su falda con una
expresión pensativa. Dejando salir un gran suspiro, se decide a hablar. GABRIELLE
¿Xena? XENA
(alargando las palabras) ¿Sííííí...? GABRIELLE
Si no nos dirigimos a ningún lugar en particular… Estaba pensando, ¿si pudiéramos ir a Poteidia?
Apartando la vista de sus
armas, Xena mira fijamente a Gabrielle con una ceja levantada . GABRIELLE
(continúa) Sé que no queda mucho de Poteidia; después del ataque de los señores de la guerra, pero... la ultima vez que hablé con Lila, algunas de las familias estaban tratando de
reconstruirla. Se detiene a pensar. GABRIELLE
(continúa) ¡Huérfanos! ¡Por montones! Las cejas de Xena se
levantan tanto que se pierden debajo del flequillo, pero Gabrielle ni se da
cuenta pues está concentrada en su historia. GABRIELLE
(continúa) Todas esas pobres jóvenes, sin un
hogar, teniendo que crecer sin tan siguiera conocer lo que es ser una... Mira por sus alrededores. GABRIELLE
(continúa) Plum…a... caliente. Si Gabrielle hubiese mirado
a Xena en ese momento, hubiera visto como los ojos de su compañera se iban
reduciendo hasta llegar a ser una estrecha y brillante abertura. Sin embargo,
no lo hice pues está muy concentrada en la historia que
recrea. GABRIELLE (continúa) Nadie para enseñarles cómo prender un fuego, o como construir un refugio. Nadie para enseñarles como evitar perderse en el bosque... Gabrielle lleva su mano
hasta el rostro, fingiendo enjuagarse una lágrima. GABRIELLE
(continúa) …ni la ola de Plumacaliente … Un momento de solemne silencio, mientras Gabrielle demuestra, como se hace la “ola”. GABRIELLE
(continúa, susurrando) Adentro... afuera... alrededor... arriba Adentro... afuera... alrededor... arriba Los ojos de Xena se van
reduciendo más. Su dedo rosa recorre lentamente la parte afilada de la
espada. GABRIELLE
(continúa) Ni el cántico. Gabrielle aclara su
garganta, tratando de cantar. Xena hace una mueca de dolor. GABRIELLE
(continúa) ¡Oh, te saludamos, Jefa Plumacaliente ¡ Solemnemente juramos que nosotras nunca... XENA
(afligidamente) ¡Gabrielle!
Cuando al fin se encuentra
con la mirada impenetrable de Xena, los ojos de Gabrielle son
grandes y suplicantes, como los de un cachorrito. GABRIELLE
(continúa) ¿Por favor? Xena
suspira tras unos instantes. Sabe muy bien que están jugando con ella,
pero no ha podido averiguar de qué se trata todo este asunto. Suspira
otra vez al ver cómo Gabrielle añade un temblor a sus labios como parte de su
puesta en escena, mientras sus ojos se convierten en grandes
charcos verdes, implorantes. No puede resistir esa mirada,
de igual manera que no puede dejar de respirar. XENA
(constreñida) Bien.¿Deseas ir a Poteidia? Pues vamos a Poteidia. Con un ligero movimiento
sobre sus hombros envaina su espada y con un gracioso movimiento, se
endereza, para recoger sus pertenencias. Gabrielle lanza su
puño al aire. GABRIELLE
(susurrando) ¡Sí! Xena se gira al oírla,
y se encuentra a Gabrielle con la mano aferrada sobre el hombro. GABRIELLE
(continúa, inocentemente) Pica.
Xena mira al cielo y sacude su cabeza, luego
coloca todas sus pertenencias dentro de la alforja, acercándose hacia
Argo. Atrás queda Gabrielle burlándose, a sus espaldas. FUNDIDO A
NEGRO. |
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FIN
DEL PRIMER ACTO |
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