Guía Episodios

Introduccón

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



CUARTO ACTO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. ESTANQUE – MEDIA TARDE

 

Botas fuera, Xena está  recostada en un banco del amplio estanque, con los ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada hacia los rayos del sol que se filtran entre las copas de los árboles circundantes. Cerca de ella hay una enorme bolsa conteniendo enormes pescados, algunos de ellos, pese a su basta experiencia como pescadora, jamás los había visto antes.

 

Sus ojos se abren instantáneamente, después de un sonido extraño que emerge desde los árboles.  Se incorpora de un salto, justo en el momento en que un hombre rubio, enfundado en taparrabo de  piel de leopardo se balancea hacia ella sobre una liana, en su mano libre trae un pergamino.

 

HOMBRE

AHAHAHAHAHHAHAHAHA

 

Cuando pasa volando cerca de Xena, ésta le quita el pergamino hábilmente, sonriendo satisfecha.

 

Él regresa aún colgado de la liana, la suelta y aterriza frente a Xena.

 

HOMBRE

Yo Tarxan. ¿Tu bardo?

 

 

Xena le concede una lánguida sonrisa, mostrando su perfecta dentadura.

 

XENA

¿Luzco como uno para ti?

 

Tarxan reflexiona sobre eso un momento, sacude su cabeza en señal negativa y extiende su mano imperioso.

 

TARXAN

No-bardo, no-pergamino.

 

XENA

Ah, ¿Quieres que te lo devuelva eh?

 

TARXAN

Tarxan quiere pergamino.

 

XENA

No

 

TARXAN

Entrega Tarxan pergamino

 

Xena enarca una ceja.

 

XENA

¿O?

 

 

Él parece considerar el uso de la fuerza para recuperar el pergamino, desechando la idea rápidamente, tras evaluar a la mujer frente a él. Poniendo las manos en jarra sobre su cintura por encima de su taparrabo de leopardo, se inclina hacia adelante, abre la boca en toda su extensión.

 

TARXAN

(gritando)

AHAHAHAHAHAHAHA

AHAHAHAHHAHA

 

Xena sonríe lánguidamente.

 

TARXAN

(muy muy fuerte)

AHAHAHAHAHAHAHAH
AHAHAHAHAHAHAH

 

Xena sonríe lánguidamente de nuevo.

 

XENA

AYIAYIAYIAYIAYIAYIAYIAYIAYIAYI

 

Con un gemido que asemeja mucho a un cachorrito apaleado, Tarxan se sube a su liana, trepando por ella lo más rápido que le permiten sus piernas, desapareciendo entre los árboles.

 

XENA

Je, Je

 

 

Riendo, mira su botín, lo coloca bajo su hombro, emprendiendo el camino de regreso al templo.

 

CORTE A:

 

INT. TEMPLO DE AFRODITA - MEDIA TARDE

 

Silbando, Xena pasa por la puerta del Templo de Afrodita para detenerse estupefacta.

 

Gabrielle y Afrodita se vuelven al oírla llegar. Vestidas en esponjosas y suaves batas rosas con toallas sobre su cabeza haciendo juego. Sus caras cubiertas con excepción de los ojos y orificios nasales con una pasta blanca que a Xena le es casi imposible identificar o mejor dicho, desea no hacerlo.

 

Los dedos de sus pies están separados por torundas de algodón, recién manicuradas uñas, pintadas de rosa brillante, haciendo juego con las uñas de sus manos.

 

Cada una tiene una especie de pergamino de lustrosa apariencia. Gabrielle ostenta una con él titulo “Cosmo – polis” mientras que Afrodita lee otra llamado “Vanitas Faire”.

 

En medio de ellas, un enorme tazón rebosante de lo que Afrodita llama palomitas de maíz.

 

Tras ellas dos hombres, apenas vestidos e impresionantemente musculosos les abanican suavemente con inmensos abanicos de plumas... rosas.

 

Gabrielle le dedica a Xena una inmensa sonrisa, que le mira con una expresión grotesca casi imposible de ver.

 

GABRIELLE

(feliz)

¡Xena! ¿Qué tal estuvo la pesca?

 

Por toda respuesta, Xena alza sus trofeos colgados de una cuerda, mostrando los enormes peces capturados. Lanza a Gabrielle el pergamino.

 

XENA

Obtuve esto de un

Interesante personaje en el río.

 

Gabrielle suelta la revista para atrapar el pergamino desenrollando el mismo con celeridad. Su sonrisa se amplía a la par que lee el contenido, lo que provoca que un poco de su mascarilla blanca caiga sobre el pergamino. Lo limpia impaciente, leyendo.  Finalmente alza la vista.

 

GABRIELLE

¡Súper! ¡Excelentes noticias!

 

AFRODITA

¿Sí?

 

GABRIELLE

¡No pueden ser mejores!

 

Enrollando de nuevo el pergamino, se levanta, caminando hacia Xena.

 pi8_VÍCTOR_10

GABRIELLE

(continúa)

¡Vamos, Xena! Nos hemos

retrasado aquí.  ¡Es tiempo

de dirigirnos a Amphipolis!

 

XENA

¿Amphipolis?  ¿Creía que

ibamos a Poteidia?

 

Gabrielle se detiene.

 

GABRIELLE

Oh. Sí.  Bien… ¡esa es

la buena noticia!

 

Xena arquea una ceja.

 

 

GABRIELLE

(continúa)

¡Sí! Verás, resultó ser que la Exagerada Diva

Gran Jefa Plumacaliente no desapareció

en el asalto, después de todo. Estaba en

algo llamado Jamboree, o lo que eso

signifique. Así que, ¿ves? ¡Estamos

en libertad de dirigirnos hacia

Amphipolis! ¡En marcha!  ¡Vamos!

 

Gabrielle camina rápidamente hacia la puerta, y se detiene cuando se da cuenta que va sola. Se gira con sus manos en la cintura, y con grandes, interrogantes ojos saliendo de su rostro blanquecino.

 

GABRIELLE

(continúa)

¿Bien?

 

Xena hace una pausa, considerando lo que tiene que decir.

 

XENA

Tal vez quieras....

 

Lleva sus manos a su cara haciendo gestos de frotar. 

 

Gabrielle la imita y termina con las manos llenas de la sustancia blanca. Se ríe, avergonzada.

 

GABRIELLE

Ah… sí. ¿Afrodita?

 

Afrodita levanta la vista de su revista y sonríe.

 

AFRODITA

¡Claro que sí, cari!

 

Un movimiento de sus dedos y Gabrielle recupera de inmediato  su radiante forma normal. Con uñas barnizadas de rosado. Igual las de los pies, afortunadamente escondidas en sus botas.

 

GABRIELLE

Ahhhh… mucho mejor.  ¡Gracias!

 

 

AFRODITA

¡No hay problema, Gaby! ¡Gracias por la charla

de mujeres! Vuelve cuando quieras, ¿Vale?

 

Con otro movimiento de su mano mágica, Xena y Gabrielle desaparecen del templo, para aparecer exactamente donde las había encontrado. Argo, feliz de ver a su ama de nuevo, empuja a Xena y el trío camina sobre el sendero hacia Amphipolis.

 

CORTE A:

 

EXT. AMPHIPOLIS - NOCHE

 

Es de noche cuando Xena y Gabrielle finalmente llegan al pueblo. Lo primero que notan es que al igual que la noche que lo rodea, el pueblo se encuentra a oscuras y un poco misterioso. 

 

Aunque no hay nadie en las calles, Xena sabe que Amphipolis no está desierto. Puede sentir a la gente escondida tras ventanas apuntaladas y gruesas puertas de madera. 

 

Gabrielle puede sentir el peso de muchos ojos encima mientras  ella y Xena van cautelosamente hacia la taberna. El normalmente y bullicioso mercado está desierto, sus puestos sin su habitual colorido y ruidosos vendedores.

 

Incluso Argo actúa un poco asustada.

 

GABRIELLE

Algo espeluznante.

 

Los ojos de Xena se mueven hacia todos lados mientras desenvaina su espada.

 

XENA

(sombríamente)

No me gusta.

Algo está sucediendo.

 

GABRIELLE

¿Tal vez les gusta

retirarse temprano?

 

 

A pesar de no ver sus ojos, Gabrielle sabe que Xena le está echando “la mirada”.

 

GABRIELLE

(continúa)

Era una posibilidad.

 

Cuando finalmente llegan a la taberna con sus ventanas oscuras y el cuarto menguante de luna iluminando a través de las nubes, el ambiente se asemeja a cuando la boca del infierno estaba haciendo su residencia en el patio trasero.

 

Como el pueblo, la taberna parece desierta, pero no es así. Xena puede sentir a quienes la observan como el aliento de Gabrielle acariciando su hombro. Con la espada lista, empuja a Gabrielle hacia la puerta.

 

XENA

Quédate aquí.

 

Gabrielle ríe nerviosamente.

 

GABRIELLE

Vamos, Xena. Estoy segura de que hay

 Una explicación razonable para....

 

XENA

Dije que te quedes aquí.

 

Dando un paso atrás, Xena mide la resistencia de la puerta con sus ojos. Gabrielle casi puede ver la energía de la ira envolviéndola como una nube.

 

GABRIELLE

Xena, por favor. Si entras

de esa manera, podrías

terminar hiriendo....

 

 

Xena levanta su pierna y abre de una patada la puerta con un leve gruñido. Oscila violentamente y golpea algo.

 

ALGO

¡Uuf!

 

GABRIELLE

(continúa, resignadamente)

... a alguien.

 

Xena salta al espacio que ha creado y baja su espada....

 

Justo cuando una docena de velas se encienden, iluminando el cuarto y a las personas dentro. Se la quedan mirando, con la boca abierta.

 

Algo aturdida, Xena mira alrededor bizqueando, luego observa su espada que ha logrado cortar a la mitad un pastel, bien decorado, casi con precisión quirúrgica.

 

Sosteniendo una mitad, Lila mira a la Princesa Guerrera con una amplia, disgustada mirada.

 

Gabrielle adelanta a Xena y mira  la otra parte del pastel que se encuentra sujeta firmemente a la hija de Lila, Sara, desmayada en el piso.

 

LILA

(quedamente)

¿Sorpresa?

 

CORTE A:

 

INT. TABERNA DE CYRENE – ALGUNOS MOMENTOS DESPUÉS

 

Algunos de los invitados se han repuesto del susto inicial y se aproximan a la invitada de honor, que ha logrado superar su propia sorpresa. Xena ha envainado su espada, aunque parece lista a desenvainarla de nuevo en cualquier segundo.

 

Los vecinos son más amigables que en su última visita. Cada uno llega a darle sus mejores deseos y agradecer su ayuda en restaurar la taberna.

 

Después de que se han retirado, Xena se gira hacia Gabrielle que trata de no sonreír, sin éxito.

 

XENA

¿Lo sabías?  Claro que sí.

 

 

Pongo todo esto encima ¿no?

 

GABRIELLE

¡Sí,  Hey!  Tengo que recuperarme

de todas aquellas malas pasadas

que  me jugaste la última vez

 

Xena entorna sus ojos, pero la sonrisa que ha estado intentando ocultar con tanto esfuerzo se mueve nerviosamente en sus labios callados.  Para Gabrielle, esto es una sonrisa radiante e inclina su cabeza tan pronto como Xena se mueve.

 

Ellas se separan sólo después de que los silbidos y aullidos se han apagado.

Xena ni tan siquiera se molesta en fulminar a nadie con su mirada.

 

XENA

¿Así … que sobre esto es lo que van todas las

historias del pergamino, huh? Estaba intentando

descifrarlo que pasaba por tu mente.

 

GABRIELLE

(falsa cólera)

No eran....

 

 Sonríe abiertamente

 

GABRIELLE

(continúa)

De acuerdo, lo admito. Eran poco convincentes.

Pero te engañé con eso de Plumacaliente.

 

XENA

Vamos, Gabrielle. ¿Plumacaliente?

Por favor. Y esa onda....

 

Sonriendo abiertamente, Gabrielle se lo demuestra y luego ríe.

 

En ese momento, Afrodita aparece entre estallidos toda ella  adornada, portando  un gigantesco pastel rosa con escarcha rosa. La Tarta contiene una figurita de  Xena, construida en cera, notablemente realista. Con una sonrisa, ella lo pone delante de la Princesa Guerrera y anima al grupo en un caluroso coro de  “Cumpleaños Feliz”.

 

 

Xena soporta todo esto, y Gabrielle puede decir que sus mejillas se parecen ligeramente a la escarcha de la tarta. Ella oculta una sonrisa detrás de su mano, luego participa en el último coro.

 

AFRODITA

Piensa un deseo y

¡Sopla la vela, chica guerrera!

 

 

Con otro ojo entornado, pero secretamente complacida, Xena hace como si ella lo intentara y  apaga la vela con un suave soplo.

 

El público aplaude.

 

AFRODITA

¿Bien? ¿Qué has deseado?

 

XENA

Eso es para mí,  y tú…

no lo vas a saber.

 

AFRODITA

Aguafiestas.

 

Mientras que los invitados deambulan para conseguir un pedazo de tarta, la puerta de la cocina se abre y Lila y una  Sara ya recuperada salen llevando un cofre de tamaño mediano. Sonrientes,  lo colocan sobre la mesa delante de Xena y se retiran.

 

LILA

Nosotras, um, encontramos estas cosas cuando

estábamos limpiando a fondo lo que quedaba en

la habitación de tu madre. Nos figuramos

que te podría gustar tenerlas.

 

Xena, inquieta,  abre la tapa y ve varios objetos cubiertos por paño. Saca el primero, lo desenvuelve y un color rojizo aflora a sus mejillas cuando descubre lo que hay dentro.

 

GABRIELLE

¡Por los dioses, eso es adorable!

¡Déjame ver!

 

Xena agarra el objeto y lo sostiene fuera de su alcance.

 

XENA

No.

 

GABRIELLE

¿Por favor? ¡Es tan lindo!

 

XENA

(refunfuñando)

Gabrielle....

 

GABRIELLE

¿Por favor?  Vamos, Xena, déjame ver.

 

Finalmente Xena se ablanda y sus manos se abren. Es un pequeño, descolorido y estimado dragón de peluche púrpura.

 

GABRIELLE

(continúa)

Oh, Xena, ¡es absolutamente

precioso!  ¿Cuál es su nombre?

 

XENA

No tiene  nombre.

 

GABRIELLE

(claramente incrédula)

Vamos, Xena. Todos los niños ponen

nombre a sus animales de peluche.  Incluso tú.

Así que dime.  ¿Cuál es el nombre?

 

Xena murmura algo en voz baja.

 

GABRIELLE

No lo he pillado, Xena.

¿Lo repites?

 

XENA

(suavemente, pero claro)

He dicho… que su nombre es Bola de fuego.

 

 

GABRIELLE

¡Ahhh!  ¡Qué tierno!

 

Ella sostiene el dragón ligeramente lejos de su cara.

 

GABRIELLE

Hola, pequeño Bola de fuego.

¿Cómo estás?

 

 

BOLA DE FUEGO

(voz de Gabrielle exageradamente alta)

Estoy bien, Gabrielle. ¿Y tú?

 

XENA

¡Dame eso!

 

Arrebatándole el juguete, lo deja de lado, luego alcanza el siguiente objeto. Éste es más largo y pesado, y ella se lo pone delante y con cuidado le quita el paño. Lágrimas brotan de sus ojos cuando ve lo que hay dentro.

 

Sobre el suave paño hay dos toscas espadas de madera, obviamente hechas por la mano de un niño. Los iniciales en las empuñaduras son ahora ligeras manchas sólamente, los surcos se desgastaron después de muchas horas en las manos de niños activos. Pero Xena puede verlos tan fácilmente como cuando ella los talló hace tantos años... X y L.

 

 

Cierra sus ojos por un momento, sus dedos acarician la lisa madera envejecida, sobre el monograma de Lyceus, hundida por los dulces recuerdos de horas gastadas con su querido hermano en los bosques o en el campo de algún agricultor, jugando  a la guerra entre ellos.

 

Toma aire profundamente, lo suelta despacio, y abre sus ojos. Los demás en la habitación apartan la mirada, hablando silenciosamente entre ellos para darle la intimidad que ella necesita. La cálida y cariñosa mano de Gabrielle en su brazo hace que  se sienta confortada.

 

Más tranquila ahora, y desahogada, elige el último objeto, que es simplemente un trozo de tela. Lo coge y lo mira, y lo dobla en su mano, poniéndose de pie lentamente, y abandonando la taberna.

 

Gabrielle se levanta también, y sonríe a los aturdidos invitados.

 

GABRIELLE

Está bien.  seguid comiendo la

 tarta. Estaré de vuelta enseguida.

 

Muestra una brillante sonrisa a Lila que se ve confundida y triste, y avanza estrechando el muñeco.

 

GABRIELLE

Estaré bien, lo prometo.

 

 

Se da la vuelta y se va.

 

CORTE A:

 

EXT. TABERNA DE CYRENE- NOCHE

 

Gabrielle espía a Xena en la oscuridad, recostada de uno de los postes de la entrada y mirando hacia el cielo. La luna está brillante, y Gabrielle puede ver nítidamente las lágrimas secas en la mejilla de Xena.

 

 

Suavemente, ella se acerca a Xena y se detiene silenciosamente a su lado, ofreciéndole el único apoyo que puede. Observa el pequeño pedazo de tela en las manos de Xena, pero no dice nada.

 

Sin mover su cabeza, Xena le da a Gabrielle el pedazo de tela, y ésta lo mira. Es un bordado muy pequeño, casi borrado, muy dobladito y obviamente muy apreciado, creado por las manos de una niña habilidosa. En el centro, la palabra “Mamá” está escrita en un bordado increíblemente pequeño y bien construido. Gabrielle se asombra con los talentos que Xena tenía, incluso siendo una niña. 

 

XENA

(embargada de  emoción)

Yo...um... Esa fue la primera pieza

de la que estuve realmente orgullosa.

Se la regalé en su cumpleaños.

 

Mira al cielo de nuevo, suspirando.

 

XENA

(continúa)

Yo... nunca lo vi otra

vez, así que pensé...

 

Suspira de nuevo, echando a un lado una herida de su niñez mientras lágrimas nuevas le bajan por las mejillas.

 

GABRIELLE

(susurrando)

Oh, Xena...

 

Acercándose, ella pone su brazo alrededor de la cintura de Xena, y le complace que Xena le responda abrazándola fuertemente y poniendo su mejilla en el cabello de Gabrielle.

 

XENA

Es gracioso.... Todo este tiempo pensé

que no le importaba, sólo para descubrir ahora

lo mucho que le importaba. Y ahora es muy tarde.

 

 

GABRIELLE

No. Escúchame. Ella lo sabe.  Tú sabes

 que lo sabe. Siempre lo ha sabido.

  

Xena no  le responde. Sólo abraza a Gabrielle fuertemente, mirando nuevamente a las estrellas mientras...

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL CUARTO ACTO

 

APÉNDICE

 

ABRE DE NEGRO:

 

INT. TUMBA DE LYCEUS-NOCHE

 

Xena está de pie junto el sarcófago de Lyceus, pasando su mano delicadamente sobre su cara.

 

XENA

(susurrando)

Veo que aún estás sucio. A mucha gente no

le gustan los sitios así, Ly, pero a mí sí

porque me hacen sentir cerca de ti de nuevo.

 

Sonriendo, limpia varias lágrimas de su cara.

 

XENA

(continúa)

Mamá guardó tus espadas. Ly.

Las guardó todos estos años. ¿Recuerdas

 las reprimendas que solía darnos

cuando peleábamos en la taberna?

 

Riendo, menea la cabeza para sacudir los recuerdos.

 

XENA

(continúa)

Bueno, sólo quería decirte

'hola', y que aún te amo, y siempre

te amaré. Mi vida ha mejorado

 muchos estos últimos años. Ly,

y se siente bien no estar tan sola.

 

VOZ

Tú nunca estás sola.

 

Xena se da la vuelta lentamente, atónita.

 

XENA

(susurrando)

¿Mamá?

 

Con una sonrisa enorme y lágrimas en sus ojos, Cyrene surge y abre sus brazos.

 

CYRENE

Feliz cumpleaños pequeña.

 

Xena se arroja en los brazos de su madre, sintiéndola sólida y caliente. Ella entierra su rostro en la fragancia del cabello de Cyrene,  ha quien ha extrañado mucho. Abundantes lágrimas salen de sus ojos, como diamantes.

 

XENA

Te amo, Mamá. Te extraño.

 

CYRENE

Yo también te amo pequeña.

Más de lo que te imaginas.

 

 

XENA

Nunca te dije...

 

CYRENE

Shh.  Lo sé mi hija, lo sé.

Yo estoy contigo siempre. No pasa un

día sin que te mire, a la mujer maravillosa

en que te has convertido, y me siento orgullosa.

Tú eres mi corazón y mi alegría, siempre lo serás.

 

Ambas permanecen abrazadas por mucho tiempo, soltándose sólo cuando se dan cuenta que Gabrielle está de pie fuera de la tumba con lágrimas en sus mejillas.

 

Cyrene sonríe y estira su brazo.

  

CYRENE

(continúa)

Ven hija mía.

 

Los ojos de Gabrielle muestran  sorpresa por el nombre que le ha dado.

 

CYRENE

(continúa)

Sí tú. Ven, ven.

 

Lentamente ella se acerca a ambas y la envuelven  dos pares de brazos.

 

CYRENE

(continúa)

Gracias Gabrielle, por hacer a mi pequeña

 tan feliz. Su amor por ti brilla

desde su alma, y para una madre,

es lo más maravilloso del mundo.

 

Gabrielle puede sentir el calor en su rostro, pero simplemente sonríe y abraza a las dos mujeres más fuertemente que nunca, revelando sentimientos de paz y alegría.

 

 

GABRIELLE

(susurrando)

Feliz cumpleaños, Xena.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

DESCARGO

Muchos mensajeros fueron heridos durante la producción de este

programa, pero de acuerdo con la gran Jefa Plumacaliente, todos están

recuperándose muy bien. Tarxan, por otro lado, aún corre por su vida

y fue visto por última vez en un techo de un edificio en Nueva York.