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CUARTO ACTO
ABRE DE NEGRO: EXT. ESTANQUE – MEDIA TARDE
Botas
fuera, Xena está recostada en un banco del amplio estanque, con los
ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada hacia los rayos del sol que
se filtran entre las copas de los árboles circundantes. Cerca de ella hay una
enorme bolsa conteniendo enormes pescados, algunos de ellos, pese a su basta
experiencia como pescadora, jamás los había visto antes. Sus
ojos se abren instantáneamente, después de un sonido extraño que emerge desde
los árboles. Se incorpora de un salto, justo en el momento en que un
hombre rubio, enfundado en taparrabo de piel de leopardo se balancea
hacia ella sobre una liana, en su mano libre trae un pergamino. HOMBRE
AHAHAHAHAHHAHAHAHA Cuando pasa volando cerca de
Xena, ésta le quita el pergamino hábilmente, sonriendo satisfecha. Él
regresa aún colgado de la liana, la suelta y aterriza frente a Xena. HOMBRE
Yo Tarxan. ¿Tu bardo?
Xena le concede una lánguida
sonrisa, mostrando su perfecta dentadura. XENA ¿Luzco como uno para ti? Tarxan reflexiona sobre eso
un momento, sacude su cabeza en señal negativa y extiende su mano imperioso. TARXAN No-bardo, no-pergamino. XENA Ah, ¿Quieres que te lo devuelva eh? TARXAN Tarxan quiere pergamino. XENA No TARXAN Entrega Tarxan pergamino Xena enarca una ceja. XENA ¿O?
Él parece considerar el uso
de la fuerza para recuperar el pergamino, desechando la idea rápidamente,
tras evaluar a la mujer frente a él. Poniendo las manos en jarra sobre su
cintura por encima de su taparrabo de leopardo, se inclina hacia adelante,
abre la boca en toda su extensión. TARXAN (gritando) AHAHAHAHAHAHAHA AHAHAHAHHAHA Xena sonríe lánguidamente. TARXAN (muy muy fuerte) AHAHAHAHAHAHAHAH Xena sonríe lánguidamente de nuevo. XENA AYIAYIAYIAYIAYIAYIAYIAYIAYIAYI Con un gemido que asemeja
mucho a un cachorrito apaleado, Tarxan se sube a su liana, trepando por ella
lo más rápido que le permiten sus piernas, desapareciendo entre los árboles. XENA Je, Je
Riendo, mira su botín, lo
coloca bajo su hombro, emprendiendo el camino de regreso al templo. CORTE A: INT. TEMPLO DE AFRODITA -
MEDIA TARDE Silbando, Xena pasa por la
puerta del Templo de Afrodita para detenerse estupefacta. Gabrielle y Afrodita se
vuelven al oírla llegar. Vestidas en esponjosas y suaves batas rosas con
toallas sobre su cabeza haciendo juego. Sus caras cubiertas con excepción de
los ojos y orificios nasales con una pasta blanca que a Xena le es casi
imposible identificar o mejor dicho, desea no hacerlo. Los dedos de sus pies están
separados por torundas de algodón, recién manicuradas uñas, pintadas de rosa
brillante, haciendo juego con las uñas de sus manos. Cada una tiene una especie
de pergamino de lustrosa apariencia. Gabrielle ostenta una con él titulo “Cosmo
– polis” mientras que Afrodita lee otra llamado “Vanitas Faire”. En medio de ellas, un enorme
tazón rebosante de lo que Afrodita llama palomitas de maíz. Tras ellas dos hombres,
apenas vestidos e impresionantemente musculosos les abanican suavemente con
inmensos abanicos de plumas... rosas. Gabrielle le dedica a Xena
una inmensa sonrisa, que le mira con una expresión grotesca casi imposible de
ver. GABRIELLE (feliz) ¡Xena! ¿Qué tal estuvo la pesca? Por toda respuesta, Xena
alza sus trofeos colgados de una cuerda, mostrando los enormes peces
capturados. Lanza a Gabrielle el pergamino. XENA Obtuve esto de un Interesante personaje en el río. Gabrielle suelta la revista
para atrapar el pergamino desenrollando el mismo con celeridad. Su sonrisa se
amplía a la par que lee el contenido, lo que provoca que un poco de su
mascarilla blanca caiga sobre el pergamino. Lo limpia impaciente,
leyendo. Finalmente alza la vista. GABRIELLE ¡Súper! ¡Excelentes noticias! AFRODITA ¿Sí? GABRIELLE ¡No pueden ser mejores! Enrollando de nuevo el
pergamino, se levanta, caminando hacia Xena. pi8_VÍCTOR_10 GABRIELLE
(continúa) ¡Vamos, Xena! Nos hemos retrasado aquí. ¡Es tiempo de dirigirnos a Amphipolis! XENA
¿Amphipolis? ¿Creía que ibamos a Poteidia? Gabrielle se detiene. GABRIELLE
Oh. Sí. Bien… ¡esa es la buena noticia! Xena arquea una ceja.
GABRIELLE
(continúa) ¡Sí! Verás, resultó ser que la Exagerada Diva Gran Jefa Plumacaliente no desapareció en el asalto, después de todo. Estaba en algo llamado Jamboree, o lo que eso signifique. Así que, ¿ves? ¡Estamos en libertad de dirigirnos hacia Amphipolis! ¡En marcha! ¡Vamos! Gabrielle camina
rápidamente hacia la puerta, y se detiene cuando se da cuenta que va sola. Se
gira con sus manos en la cintura, y con grandes, interrogantes ojos saliendo
de su rostro blanquecino. GABRIELLE
(continúa) ¿Bien? Xena hace una pausa,
considerando lo que tiene que decir. XENA Tal vez quieras.... Lleva sus manos a su cara
haciendo gestos de frotar. Gabrielle la imita y
termina con las manos llenas de la sustancia blanca. Se ríe, avergonzada. GABRIELLE
Ah… sí. ¿Afrodita? Afrodita levanta la vista
de su revista y sonríe. AFRODITA
¡Claro que sí, cari! Un movimiento de sus dedos
y Gabrielle recupera de inmediato su radiante forma normal. Con uñas
barnizadas de rosado. Igual las de los pies, afortunadamente escondidas en
sus botas. GABRIELLE
Ahhhh… mucho mejor. ¡Gracias!
AFRODITA
¡No hay problema, Gaby! ¡Gracias por la charla de mujeres! Vuelve cuando quieras, ¿Vale? Con otro movimiento de su
mano mágica, Xena y Gabrielle desaparecen del templo, para aparecer
exactamente donde las había encontrado. Argo, feliz de ver a su ama de nuevo,
empuja a Xena y el trío camina sobre el sendero hacia Amphipolis. CORTE A: EXT. AMPHIPOLIS - NOCHE
Es de noche cuando Xena y
Gabrielle finalmente llegan al pueblo. Lo primero que notan es que al igual
que la noche que lo rodea, el pueblo se encuentra a oscuras y un poco
misterioso. Aunque no hay nadie en las
calles, Xena sabe que Amphipolis no está desierto. Puede sentir a la gente
escondida tras ventanas apuntaladas y gruesas puertas de madera. Gabrielle puede sentir el
peso de muchos ojos encima mientras ella y Xena van cautelosamente
hacia la taberna. El normalmente y bullicioso mercado está desierto, sus
puestos sin su habitual colorido y ruidosos vendedores. Incluso Argo actúa un poco
asustada. GABRIELLE
Algo espeluznante. Los ojos de Xena se mueven
hacia todos lados mientras desenvaina su espada. XENA
(sombríamente) No me gusta. Algo está sucediendo. GABRIELLE
¿Tal vez les gusta retirarse temprano?
A pesar de no ver sus
ojos, Gabrielle sabe que Xena le está echando “la mirada”. GABRIELLE
(continúa) Era una posibilidad. Cuando finalmente llegan a
la taberna con sus ventanas oscuras y el cuarto menguante de luna iluminando
a través de las nubes, el ambiente se asemeja a cuando la boca del infierno
estaba haciendo su residencia en el patio trasero. Como el pueblo, la taberna
parece desierta, pero no es así. Xena puede sentir a quienes la observan como
el aliento de Gabrielle acariciando su hombro. Con la espada lista, empuja a
Gabrielle hacia la puerta. XENA
Quédate aquí. Gabrielle ríe
nerviosamente. GABRIELLE
Vamos, Xena. Estoy segura de que hay Una explicación razonable para.... XENA
Dije que te quedes aquí. Dando un paso atrás, Xena
mide la resistencia de la puerta con sus ojos. Gabrielle casi puede ver la
energía de la ira envolviéndola como una nube. GABRIELLE
Xena, por favor. Si entras de esa manera, podrías terminar hiriendo....
Xena levanta su pierna y
abre de una patada la puerta con un leve gruñido. Oscila violentamente y
golpea algo. ALGO
¡Uuf! GABRIELLE
(continúa, resignadamente) ... a alguien. Xena salta al espacio que
ha creado y baja su espada.... Justo cuando una docena de
velas se encienden, iluminando el cuarto y a las personas dentro. Se la
quedan mirando, con la boca abierta. Algo aturdida, Xena mira
alrededor bizqueando, luego observa su espada que ha logrado cortar a la
mitad un pastel, bien decorado, casi con precisión quirúrgica. Sosteniendo una mitad,
Lila mira a la Princesa Guerrera con una amplia, disgustada mirada. Gabrielle adelanta a Xena
y mira la otra parte del pastel que se encuentra sujeta firmemente a la
hija de Lila, Sara, desmayada en el piso. LILA
(quedamente) ¿Sorpresa? CORTE A: INT.
TABERNA DE CYRENE – ALGUNOS MOMENTOS DESPUÉS Algunos de los invitados
se han repuesto del susto inicial y se aproximan a la invitada de honor, que
ha logrado superar su propia sorpresa. Xena ha envainado su espada, aunque
parece lista a desenvainarla de nuevo en cualquier segundo. Los vecinos son más
amigables que en su última visita. Cada uno llega a darle sus mejores deseos
y agradecer su ayuda en restaurar la taberna. Después de que se han
retirado, Xena se gira hacia Gabrielle que trata de no sonreír, sin éxito. XENA
¿Lo sabías? Claro que sí.
Pongo todo esto encima ¿no? GABRIELLE
¡Sí, Hey! Tengo que recuperarme de todas aquellas malas pasadas que me jugaste la última vez Xena entorna sus ojos,
pero la sonrisa que ha estado intentando ocultar con tanto esfuerzo se mueve
nerviosamente en sus labios callados. Para Gabrielle, esto es una
sonrisa radiante e inclina su cabeza tan pronto como Xena se mueve. Ellas se separan sólo
después de que los silbidos y aullidos se han apagado. Xena ni tan siquiera se
molesta en fulminar a nadie con su mirada. XENA
¿Así … que sobre esto es lo que van todas las historias del pergamino, huh? Estaba intentando descifrarlo que pasaba por tu mente. GABRIELLE
(falsa cólera) No eran.... Sonríe abiertamente GABRIELLE
(continúa) De acuerdo, lo admito. Eran poco convincentes. Pero te engañé con eso de Plumacaliente. XENA
Vamos, Gabrielle. ¿Plumacaliente? Por favor. Y esa onda.... Sonriendo abiertamente,
Gabrielle se lo demuestra y luego ríe. En ese momento, Afrodita
aparece entre estallidos toda ella adornada, portando un
gigantesco pastel rosa con escarcha rosa. La Tarta contiene una figurita
de Xena, construida en cera, notablemente realista. Con una sonrisa,
ella lo pone delante de la Princesa Guerrera y anima al grupo en un caluroso
coro de “Cumpleaños Feliz”.
Xena soporta todo esto, y
Gabrielle puede decir que sus mejillas se parecen ligeramente a la escarcha
de la tarta. Ella oculta una sonrisa detrás de su mano, luego participa en el
último coro. AFRODITA
Piensa un deseo y ¡Sopla la vela, chica guerrera!
Con otro ojo entornado,
pero secretamente complacida, Xena hace como si ella lo intentara y
apaga la vela con un suave soplo. El público aplaude. AFRODITA
¿Bien? ¿Qué has deseado? XENA
Eso es para mí, y tú… no lo vas a saber. AFRODITA
Aguafiestas. Mientras que los invitados
deambulan para conseguir un pedazo de tarta, la puerta de la cocina se abre y
Lila y una Sara ya recuperada salen llevando un cofre de tamaño
mediano. Sonrientes, lo colocan sobre la mesa delante de Xena y se
retiran. LILA
Nosotras, um, encontramos estas cosas cuando estábamos limpiando a fondo lo que quedaba en la habitación de tu madre. Nos figuramos que te podría gustar tenerlas. Xena, inquieta, abre
la tapa y ve varios objetos cubiertos por paño. Saca el primero, lo
desenvuelve y un color rojizo aflora a sus mejillas cuando descubre lo que
hay dentro. GABRIELLE
¡Por los dioses, eso es adorable! ¡Déjame ver! Xena agarra el objeto y lo
sostiene fuera de su alcance. XENA
No. GABRIELLE
¿Por favor? ¡Es tan lindo! XENA
(refunfuñando) Gabrielle.... GABRIELLE
¿Por favor? Vamos, Xena, déjame ver. Finalmente Xena se ablanda
y sus manos se abren. Es un pequeño, descolorido y estimado dragón de peluche
púrpura. GABRIELLE
(continúa) Oh, Xena, ¡es absolutamente precioso! ¿Cuál es su nombre? XENA
No tiene nombre. GABRIELLE
(claramente incrédula) Vamos, Xena. Todos los niños ponen nombre a sus animales de peluche. Incluso tú. Así que dime. ¿Cuál es el nombre? Xena murmura algo en voz
baja. GABRIELLE
No lo he pillado, Xena. ¿Lo repites? XENA
(suavemente, pero claro) He dicho… que su nombre es Bola de fuego.
GABRIELLE
¡Ahhh! ¡Qué tierno! Ella sostiene el dragón
ligeramente lejos de su cara. GABRIELLE
Hola, pequeño Bola de fuego. ¿Cómo estás?
BOLA DE FUEGO
(voz de Gabrielle exageradamente alta) Estoy bien, Gabrielle. ¿Y tú? XENA
¡Dame eso! Arrebatándole el juguete,
lo deja de lado, luego alcanza el siguiente objeto. Éste es más largo y
pesado, y ella se lo pone delante y con cuidado le quita el paño. Lágrimas
brotan de sus ojos cuando ve lo que hay dentro. Sobre el suave paño hay
dos toscas espadas de madera, obviamente hechas por la mano de un niño. Los
iniciales en las empuñaduras son ahora ligeras manchas sólamente, los surcos
se desgastaron después de muchas horas en las manos de niños activos. Pero
Xena puede verlos tan fácilmente como cuando ella los talló hace tantos
años... X y L.
Cierra sus ojos por un
momento, sus dedos acarician la lisa madera envejecida, sobre el monograma de
Lyceus, hundida por los dulces recuerdos de horas gastadas con su querido
hermano en los bosques o en el campo de algún agricultor, jugando a la
guerra entre ellos. Toma aire profundamente,
lo suelta despacio, y abre sus ojos. Los demás en la habitación apartan la
mirada, hablando silenciosamente entre ellos para darle la intimidad que ella
necesita. La cálida y cariñosa mano de Gabrielle en su brazo hace que
se sienta confortada. Más tranquila ahora, y
desahogada, elige el último objeto, que es simplemente un trozo de tela. Lo
coge y lo mira, y lo dobla en su mano, poniéndose de pie lentamente, y
abandonando la taberna. Gabrielle se levanta
también, y sonríe a los aturdidos invitados. GABRIELLE
Está bien. seguid comiendo la tarta. Estaré de vuelta enseguida. Muestra una brillante
sonrisa a Lila que se ve confundida y triste, y avanza estrechando el muñeco. GABRIELLE Estaré bien, lo prometo.
Se da la vuelta y se va. CORTE A: EXT. TABERNA DE CYRENE- NOCHE
Gabrielle espía a Xena en la oscuridad, recostada
de uno de los postes de la entrada y mirando hacia el cielo. La luna está
brillante, y Gabrielle puede ver nítidamente las lágrimas secas en la mejilla
de Xena.
Suavemente, ella se acerca a Xena y se detiene
silenciosamente a su lado, ofreciéndole el único apoyo que puede. Observa el
pequeño pedazo de tela en las manos de Xena, pero no dice nada. Sin mover su cabeza, Xena le da a Gabrielle el
pedazo de tela, y ésta lo mira. Es un bordado muy pequeño, casi borrado, muy
dobladito y obviamente muy apreciado, creado por las manos de una niña
habilidosa. En el centro, la palabra “Mamá” está escrita en un bordado
increíblemente pequeño y bien construido. Gabrielle se asombra con los
talentos que Xena tenía, incluso siendo una niña. XENA
(embargada de emoción) Yo...um... Esa fue la primera pieza de la que estuve realmente orgullosa. Se la regalé en su cumpleaños. Mira al cielo de nuevo, suspirando. XENA
(continúa) Yo... nunca lo vi otra vez, así que pensé... Suspira de nuevo, echando a un lado una herida de
su niñez mientras lágrimas nuevas le bajan por las mejillas. GABRIELLE
(susurrando) Oh, Xena... Acercándose, ella pone su brazo alrededor de la
cintura de Xena, y le complace que Xena le responda abrazándola fuertemente y
poniendo su mejilla en el cabello de Gabrielle. XENA
Es gracioso.... Todo este tiempo pensé que no le importaba, sólo para descubrir ahora lo mucho que le importaba. Y ahora es muy tarde.
GABRIELLE
No. Escúchame. Ella lo sabe. Tú sabes que lo sabe. Siempre lo ha sabido. Xena no le responde. Sólo abraza a Gabrielle
fuertemente, mirando nuevamente a las estrellas mientras... FUNDIDO A NEGRO. FIN DEL CUARTO ACTO APÉNDICE
ABRE DE NEGRO: INT. TUMBA DE LYCEUS-NOCHE
Xena está de pie junto el sarcófago de Lyceus,
pasando su mano delicadamente sobre su cara. XENA
(susurrando) Veo que aún estás sucio. A mucha gente no le gustan los sitios así, Ly, pero a mí sí porque me hacen sentir cerca de ti de nuevo. Sonriendo, limpia varias lágrimas de su cara. XENA
(continúa) Mamá guardó tus espadas. Ly. Las guardó todos estos años. ¿Recuerdas las reprimendas que solía darnos cuando peleábamos en la taberna? Riendo, menea la cabeza para sacudir los recuerdos. XENA
(continúa) Bueno, sólo quería decirte 'hola', y que aún te amo, y siempre te amaré. Mi vida ha mejorado muchos estos últimos años. Ly, y se siente bien no estar tan sola. VOZ
Tú nunca estás sola. Xena se da la vuelta lentamente, atónita. XENA
(susurrando) ¿Mamá? Con una sonrisa enorme y lágrimas en sus ojos,
Cyrene surge y abre sus brazos. CYRENE
Feliz cumpleaños pequeña. Xena se arroja en los brazos de su madre,
sintiéndola sólida y caliente. Ella entierra su rostro en la fragancia del
cabello de Cyrene, ha quien ha extrañado mucho. Abundantes lágrimas
salen de sus ojos, como diamantes. XENA
Te amo, Mamá. Te extraño. CYRENE
Yo también te amo pequeña. Más de lo que te imaginas.
XENA
Nunca te dije... CYRENE
Shh. Lo sé mi hija, lo sé. Yo estoy contigo siempre. No pasa un día sin que te mire, a la mujer maravillosa en que te has convertido, y me siento orgullosa. Tú eres mi corazón y mi alegría, siempre lo serás. Ambas permanecen abrazadas por mucho tiempo,
soltándose sólo cuando se dan cuenta que Gabrielle está de pie fuera de la
tumba con lágrimas en sus mejillas. Cyrene sonríe y estira su brazo. CYRENE
(continúa) Ven hija mía. Los ojos de Gabrielle muestran sorpresa por
el nombre que le ha dado. CYRENE
(continúa) Sí tú. Ven, ven. Lentamente ella se acerca a ambas y la
envuelven dos pares de brazos. CYRENE
(continúa) Gracias Gabrielle, por hacer a mi pequeña tan feliz. Su amor por ti brilla desde su alma, y para una madre, es lo más maravilloso del mundo. Gabrielle puede sentir el calor en su rostro, pero
simplemente sonríe y abraza a las dos mujeres más fuertemente que nunca,
revelando sentimientos de paz y alegría.
GABRIELLE
(susurrando) Feliz cumpleaños, Xena. FUNDIDO A NEGRO. |
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DESCARGO
Muchos mensajeros fueron
heridos durante la producción de este programa, pero de acuerdo
con la gran Jefa Plumacaliente, todos están recuperándose muy bien.
Tarxan, por otro lado, aún corre por su vida y fue visto por última vez
en un techo de un edificio en Nueva York. |
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