Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



ACTO SEGUNDO

 

ABRE DE NEGRO:

INT. JACUZZI -  TEMPRANO EN LA NOCHE

 

Después  de un largo día viajando, Xena y Gabrielle se han acomodado de  noche en una aldea.  Por lo que actualmente están relajándose  en un jacuzzi, espalda contra espalda.

 

GABRIELLE

¡Vamos, Xena! ¡Al menos

 trátalo!   ¡Es divertido!

  

Gabrielle le demuestra como hacer  “la ola, de Plumacaliente”.

 

GABRIELLE

(continúa)

adentro...  afuera... alrededor...  arriba.

adentro...  afuera... alrededor...  arriba.

  

Xena  se aleja lo más  posible de su compañera realizando movimientos bien exagerados, como si Gabrielle hubiera adquirido una enfermedad  muy contagiosa. 

 

Gabrielle se da cuenta y chapotea el agua con la palma de su mano, respirando profundamente.

 

GABRIELLE

(continúa)

Bien…

(Pausa, murmurando)

No sé, por qué me molesto en

 intentarlo.  Tú nunca eres divertida.

 

Las cejas de Xena se arquean.

 

GABRIELLE

(continúa)

Vamos... una sola vez,  es todo lo que

te pido.  Mira la gracia en el movimiento

del brazo y la muñeca,   ¡ A lo mejor, hasta

pudieras  aprender  un movimiento

 nuevo para tu espada!

 

Espera un momento ante el silencio persistente de Xena.

  

GABRIELLE

(continúa)

Sólo haz lo que estoy haciendo. ¿Lista?

(pausa)

Dentro.

(pausa)

Fuera.

(pausa)

Alrededor.

(pausa)

Ar…

 

Cuando Gabrielle comienza el movimiento de  “arriba”, Xena salta del agua caliente, aterrizando sobre el borde del jacuzzi en el mismo momento en  el que la puerta se abre con un estruendo y  otro mensajero chillón, vestido de color naranja brillante, atraviesa la puerta.

 

El mensajero ve a la Princesa Guerrera desnuda y con el agua humeante de vapor cayendo desde su cuerpo. Los ojos del mensajero ruedan detrás en su cabeza. Sufre un  desmayo súbito, cae sobre su espalda, todavía agarrando fuertemente en sus manos un pergamino que señala hacia el techo cubierto de paja.

 

Dándole todavía la espalda a Gabrielle, Xena  arranca  el pergamino que agarra con fuerza el mensajero y observa su cabeza ladeada. Se muerde los labios y sostiene el pergamino todavía sellado delante de ella.

 

XENA

¡Dentro.. fuera…alrededor.. hacia arriba!

 

 Xena lanza sobre sus hombros el pergamino, logra que llegue a las manos de Gabrielle. Sonríe sin ocultar su satisfacción. Xena se agacha para levantar de los  brazos al inconsciente mensajero y lo saca de la habitación. Las dos se miran largamente y sin parpadear.

 

CORTE A:

 

INT. JACUZZI – TARDE EN LA NOCHE

 

Sola y todavía en el baño cliente, Gabrielle suspira y rompe el sello que mantiene cerrado el pergamino. Lo lee rápidamente, luego una segunda vez pero más despacio. Sus ojos se empequeñecen de cólera.

 

GABRIELLE

Oh, por el amor de los… Por favor,

¡¿Es que no se le puede ocurrir

nada mejor a la gente?!

 

Sacudiendo su cabeza y suspirando profundamente de nuevo, Gabrielle lanza el pergamino sobre el borde de la bañera y se sienta con los hombros caídos contra el respaldo.

 

GABRIELLE

(continúa molesta)

Bendita Afrodita, ayúdame.

 

Una lluvia de estrellas rosadas resplandecientes aparecen y con ella la diosa en cuestión.

 

AFRODITA

¿Me llamaste, perita en dulce?

 

 

Gabrielle se sobresalta, se pone en posición de lucha, levando unos de sus brazos a nivel  de su pecho y el otro al nivel de las caderas.

 

GABRIELLE

(enojada)

¡Afrodita! ¡Que estás

haciendo aquí?!

 

AFRODITA

¿Perdón? pero tú me

llamaste, ¿recuerdas?

 

GABRIELLE

No lo hice… Ahora date la

vuelta y  pásame esa toalla!

 

Afrodita gira sus ojos.

 

AFRODITA

Por favor.  Soy la Diosa del Ammooor,

Gabby.  Sabes, ésta no es exactamente

la primera vez  que he visto tu

delicioso cuerpo desnudo. 

  

Gabrielle la mira enfurecida. Le comienza a salir humo en forma de aros a través de sus oídos.

  

AFRODITA

(continúa)

No seguiré tu mal humor.

 

Afrodita mueve rápidamente sus muñecas con desgana y  las estrellas rosadas  vuelven a brillar. Gabrielle se  mira hacia abajo y se ve vestida con dos piezas de traje de baño de un color horrible anaranjado y rosa floreado estilo "Annette Funicello"*.

Afrodita se sienta al lado de ella en el agua, vestida también con el mismo conjunto más un gorro de baño a juego, revestido con flores plásticas de naranja y rosa que le sobresalen. 

 

*  NDT Anette Funicello: Artista estadounidense, representante de la corriente artística en los años 60,  cuyos colores estridentes utilizados en su vestimenta y sus trabajos son un exponente clásico de los colores de la psicodelia de la época hippie.

 

 

AFRODITA

(continúa)

¿En que piensas?

Bonito pero con clase, ¿eh?

 

Gabrielle aprieta fuertemente sus dientes.

 

GABRIELLE

Ah sí. Todo un clásico

 

AFRODITA

¡Gracias!

 

Ella se sumerge introduciendo todo su cuerpo hasta que el agua toca su barbilla, estirándolo y acomodándolo al mismo tiempo.

 

AFRODITA

(continúa)

Entonces, ¿cómo puede ayudarte

este día la diosa del aaamoor?

¿Y donde está la alta y oscura

pero encantadora?

¿Os habéis peleado?

 

GABRIELLE

Afrodita…

 

AFRODITA

¡Auu!, ¡vamos perita!

¡Puedes decírmelo! Para eso

somos amigas, ¿cierto?

 

Gabrielle lleva sus manos hacia su cabeza en señal de frustración. Entonces una idea brilla en su mente haciéndola levantarse con una sonrisa.

 

GABRIELLE

¿Sabes? Sólo tú podrías

ser capaz de ayudarme

después de todo.

 

CORTE A:

 

INT. JACUZZI – UN RATO MÁS TARDE

 

Todavía en el baño caliente, Afrodita se sienta detrás y ríe.

 

AFRODITA

¡Ey¡  fabulosísimo el plan

éste, Gabby , no hay duda.

 

Desaparece haciendo un chasquido con un pequeño movimiento de sus dedos. 

 

Una pausa en silencio.

 

GABRIELLE

¡Afrodita!

 

Afrodita reaparece. 

 

AFRODITA

¿Sí?, ah mi perita irritable.

 

GABRIELLE

¿No te olvidaste de un

pequeño detalle?

 

La diosa del amor mira fijamente sin tener idea a qué se refiere. Gabrielle señala su 'traje'. Afrodita entiende lo que le dice y sonríe.

 

AFRODITA

¿Seguro que no quieres guardarlo?

Es un “Dita” original, ya sabes.

 

Gabrielle ruge.

 

AFRODITA

¡Está bien, está bien! Caramba, alguien

se despertó con el humor cruzado

 en el  nido de amor  esta mañana!

 

GABRIELLE

Sólo... líbrame  de esto, ¿sí?

Antes de que Xena vuelva

 

AFRODITA

Tus deseos son órdenes, oh inspiradora. 

Pero no dejes que esa belleza en ropa de

cuero se entere que te quité la ropa, ¿vale?

 

Tras el chasquido de sus dedos, el vestido de baño desaparece. Afrodita lanza una larga mirada y guiña un ojo.

 

AFRODITA

(continúa)

¡Nos vemos!

 

Desaparece definitivamente esta vez.

 

Gabrielle se hunde lentamente bajo el agua. 

 

CORTE A:

 

INT. CUARTO DEL HOSPEDAJE - NOCHE

 

Gabrielle garabatea en un pergamino apoyada en la cama. Se detiene a mirar a Xena cruzar la habitación, y frunce el ceño cuando su pareja empieza a sacar algunos objetos de la bolsa que comparten y los mete en la suya.

 

GABRIELLE

¿Xena?

 

XENA

¿Umm?

 

GABRIELLE

¿Qué haces?

 

Xena no sube la mirada y continúa transfiriendo algunas de sus cosas de una bolsa a la otra.

 

XENA

Pensé en ir a Amphipolis mientras

tú estabas ocupaba haciendo tus cosas

 pluma-lo-que-sea con los huérfanos de

Poteidia. Ver cómo está la taberna.

Revisar como están Lila y Sara.

 

 

Gabrielle palidece.

 

GABRIELLE

¡No!  ¡No puedes!

 

Ella vacila ante la mirada de Xena.

 

GABRIELLE

(continúa)

Es decir, tú puedes, técnicamente. Es

decir, quién te va a detener,

¿verdad? Je, je.

 

Se aclara la garganta.

 

GABRIELLE

(continúa)

Lo que quiero decir es… Yo te necesito en

Poteidia. Conmigo. ¿Quién les

va a enseñar a esas pobres

niñas cómo prender un fuego?

 

XENA

Eres una amazona.

Enséñales tú.

 

GABRIELLE

Pero....

 

Gabrielle suspira.

 

GABRIELLE

(continúa)

Está bien… La cosa es así… Yo más o

menos… Les prometí a las niñas que te

conocerían, ¿está bien? Y estarán muy

desilusionadas si llego sola.

(pausa)

¿Por favor?  Sólo será por un día o dos,

¡lo prometo! Después ambas podemos ir

a Amphipolis y ¡podemos quedarnos

 todo el tiempo que quieras!

 

Xena la mira. 

 

GABRIELLE

(continúa)

¿Por favor?

 

 

Xena se jura a sí misma que ese chantaje de los ojos no va a funcionar de nuevo, pero tras unos instantes de sufrirlos, detecta  que empieza a quebrarse en pequeños pedazos. Más allá de su raciocinio, sus manos gradualmente sueltan los nudos de la bolsa y cae lentamente sobre la cama en una postura de derrota.   

 

Sus ojos, de todas maneras, están brillando.

 

XENA

Bien.

(pausa)

Pero solo por dos días.

 

GABRIELLE

(felizmente)

¡Lo prometo!

 

XENA

Y después vamos a Amphipolis.

 

GABRIELLE

¿Sí! ¡No paramos por nada!

 

XENA

Y nos quedamos todo el tiempo

que yo quiera. Sin quejas.

 

Gabrielle hace un gesto como de cerrar un candado sobre sus labios.

 

XENA

(continúa)

Trato hecho.

 

 

Gabrielle se lanza sobre la cama y cubre a Xena con un fuerte y amoroso abrazo

 

GABRIELLE

¡Gracias, Xena!  No te

arrepentirás. Ya verás.

 

XENA

(secamente)

Sí, sí. Vamos a dormir.

Tenemos unas Plumas

Calientes que ver mañana.

 

GABRIELLE

Plumacaliente, Xena.  Una palabra.

 

XENA

Lo que sea.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL SEGUNDO ACTO

ACTO TRES