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ABRE DE NEGRO: EXT. DEL MERCADO - DE DÍA
Xena y
Gabrielle deambulan por el mercado deteniéndose en varios puestos a echar un
vistazo y elegir algunos artículos. Gabrielle se los da a Xena, que los
guarda en un bolso que lleva. XENA
¿Terminaste ya? GABRIELLE
Casi. ¿Qué prisa tienes? ¿Llegas tarde a una cita importante?
XENA
¡Oh, sí! Conocí a un lindo pastor de cerditos. Venga ya, Gabrielle. Sabes que preferiría picarme un ojo con un palo antes que ir de compras. Gabrielle
se ríe y toma el bolso de manos de su compañera. GABRIELLE
Anda, vete. Estoy segura de que encontrarás algo con lo que entretenerte hasta que yo termine. Nos reuniremos en la posada. XENA
¿Estás segura? GABRIELLE
Estoy segura. Ahora vete antes que cambie
de opinión. XENA
No me lo tienes que decir dos veces. Nos vemos en la posada. Xena se inclina para dar
un besito a Gabrielle en la mejilla y desaparece entre la multitud. Gabrielle
sonríe moviendo la cabeza y vuelve a sus compras. GABRIELLE
Guerreras. CORTE A: EXT. DEL MERCADO - DE DÍA
Xena se
encuentra ahora en una parte de la ciudad más acorde con sus gustos, un lugar
donde hay tiendas de armas, armaduras otros artículos para el
"guerrero". Mientras toma una daga, parte de su atención se centra
en los guardias que patrullan la ciudad. Mueve la daga mostrándosela al vendedor. XENA
¿Cuánto? VENDEDOR
Veinte dinares. Levanta una ceja y el
vendedor traga saliva. VENDEDOR
(continúa) ¿Qui... quince dinares? Levanta la otra ceja y
comienza a dejar la daga. VENDEDOR
(continúa) ¿Doce? Xena respira
profundamente y entonces mueve la cabeza. VENDEDOR
(continúa) Oh, vamos, mujer. Mátame aquí mismo. XENA
Diez. Ni un dinar más.
VENDEDOR
Vendido. Saca de su bolsa unas
monedas tirándoselas sobre la mesa, a la par que levanta su nueva daga. XENA
¿Están esperando ser atacados? VENDEDOR
¿Disculpa? Xena señala en derredor a
los guardias desplegados por toda el área. VENDEDOR
(continúa) Oh, por eso. No. Es la
guardia real del rey Dameus. Siempre
andan vagando por las calles. Una manera
de intimidar, supongo. El vendedor se inclina
hacia delante bajando la voz a un mero susurro. VENDEDOR
(continúa) Es por eso que los precios
son tan altos en este lugar. Los
impuestos que nos hace pagar nos exprime hasta secarnos
para mantener su ejército. Las arcas están siempre
vacías porque él constantemente esta proveyendo
a sus tropas de nuevas armas y corazas. XENA
Un buen ejército es algo muy bueno de tener. El vendedor se echa para
atrás mirándola con franco disgusto. VENDEDOR
Si tuviéramos reales
enemigos en el área sí que lo sería,
pero nuestro más cercano enemigo
es Magara, cuyo rey es muy
inteligente. Puede que su reino no tenga semejante
poder, pero ciertamente sus arcas
están rebosantes. su hijo está al casarse con
la princesa Alicia en un mes. Xena asiente, sabiendo
perfectamente de que habla, XENA
Así él se hace de un
ejército, y ustedes le echan mano a
los dinares. Una alianza hecha como
manda el Olimpo. VENDEDOR
Oh, no, no. El príncipe Valius y la princesa Alicia se aman verdaderamente. XENA
Bueno, eso es grato de
saber. VENDEDOR
El matrimonio será bueno
para ambos reinos y habida
cuenta que las Amazonas parecen
haberse esfumado. El Rey
Palaemon... XENA
¿Qué dijiste? VENDEDOR
Dije que desde que las
Amazonas... XENA
No, después de eso, ¿Rey...?
VENDEDOR
Palaemon. CORTE A: INT. POSADA – TARDE
Xena entra en la
posada, con los ojos rápidamente
encuentran su objetivo. XENA
¡Gabrielle! Vamos, debemos irnos. Gabrielle levanta
la vista del pergamino en el que estaba trabajando. La expresión de
desconcierto es inconfundible para Xena, a la par que atraviesa la habitación
dirigiéndose a ella. GABRIELLE ¿Qué? XENA Nos vamos, Debemos ir a Magara. GABRIELLE ¿Por qué?
XENA Palaemon está ahí. Es su rey. GABRIELLE ¿Palaemon? ¿Aceite de Zumaque? ¿Ese Palaemon? XENA El único y el mismo. GABRIELLE ¿De dónde sacaste esa información? Gabrielle sonríe,
verdaderamente sorprendida y divertida al mismo tiempo de la habilidad de
Xena para obtener información prácticamente del aire. XENA Eso no es importante ahora, pero tenemos que irnos a Magara. El hijo de Palaemon aparentemente va a contraer matrimonio con la hija del Rey de este reino. GABRIELLE ¡Que bien! XENA Aja, pero algo no huele bien. Por lo que pude entender este reino podría haber conquistado a Magara con tan sólo quererlo, pero nunca lo hicieron por alguna extraña razón. Y ahora sus hijos contraerán matrimonio... GABRIELLE ¿Alguna idea de por qué Dameus no ha conquistado Magara? XENA No lo sé aún, pero sí sé que algo tiene que ver con las Amazonas Y justo ahora
que se han ido, casualmente una boda real esta a punto de celebrarse. Que conveniente ¿no? FUNDE A: EXT. CIUDAD –
NOCHE Conforme se
acerca a la ciudad, ambas Xena y
Gabrielle notan las altas murallas que rodean el perímetro de esta, se ven
unos cuantos guardias caminando en lo alto de ellas, hombres y mujeres, todos
ellos armados con arcos y flechas. GABRIELLE
Reconozco
el tipo de flecha. Sin
duda es Amazona. ¿Qué
hacía Palaemon con las Amazonas? XENA
Quizás
él le pagaba a las Amazonas para que protegieran su reino GABRIELLE
Y
ahora que ellas se han ido, ¿Ya no tiene quien lo proteja? XENA
Es
posible. GABRIELLE
Tienes razón. Debemos encontrarlo. Piensas
que Palaemon nos recibirá?
No es por burlarme. XENA
Sólo existe un
camino para averiguarlo.
CORTE A: EXT. PALACIO - NOCHE
Conforme
se acercan al palacio, pueden
percatarse de la escasez de guardias.
Se miran una a la otra intrigadas, Xena simplemente se encoge de
hombros y empuja la pesada puerta de madera y hierro, tan pronto esta se abre
un guardia les sale al paso con una
mano en la empuñadura de su espada, listo a atacar. GUARDIA
¡Alto! Ambas se
detienen, Gabrielle levanta sus manos en un gesto de paz, dejando en claro
que sus intenciones no son sospechosas. GABRIELLE
Tranquilo,
somos amigas y queremos
ver a su rey. GUARDIA
No
fuimos informados de ninguna
visita al palacio. XENA
El
no sabía que andábamos por
estos rumbos, pero nos verá. Dígale
que Xena y Gabrielle están aquí
y quieren verlo. El joven guardia
sin dejar de mirarlas hala de una cuerda que parece ser es la que llama a
algún mensajero de palacio, no pasa mucho tiempo antes de que un niño como de
10 años aparezca en la entrada. GUARDIA
Ve
a decirle al Rey Palaemon que ‘Xena’
y ‘Gabrielle’ están aquí
y quieren verlo. Sin decir
palabra, el muchacho se inclina ligeramente y corre por el pasillo hacia el
interior desapareciendo al doblar la
esquina. CORTE A: INT. CAMARA DEL
PALACIO - TARDE Visiblemente
cansado, Palaemon esta sentado en la
mesa. Mirando a Vidalus, quien de pie
junto a la ventana observa como el sol se oculta lentamente tras las colinas
que circundan el pequeño reino. PALAEMON
Lo
entiendes, ¿Cierto? Vidalus
gira y mira fijamente a Palaemon. En sus ojos brillan unas cuantas lágrimas y
son perceptibles las que ya se han deslizado por sus mejillas. VIDALUS
Quieres
oír que sí lo entiendo, entonces
es lo que te diré, sí,
entiendo PALAEMON
Quiero
la verdad. VIDALUS
No,
¡no quieres! El
agita una mana de una manera que únicamente podría ser calificada como
“femenina”, haciendo florear sus togas azules y oro de manera suelta
alrededor de él. VIDALUS
(continua) Si
tu realmente quisieras la verdad, no
tendríamos esta conversación, tú
no tendrías porque negar la verdad. Y
por supuesto no pretenderías mandarme lejos ¡Y
negar mi existencia! PALAEMON
Eso
no es lo que queremos
hacer... VIDALUS
Ah,
¿no es? Gracioso… irse a
buscar una mujer para que juegue
a ser la madre Amazona
para nuestro hijo,
a mí me suena como
negarme. Angustiado,
Palaemon se pone en pie y cruza hasta Vidalus. Se detiene brevemente y
gesticula lleno de frustración en vez
de dar el apretón reconfortante que pretendía. PALAEMON
Sabes,
si el Rey Dameus piensa que
aquí hay algo inusual él
suspenderá la boda. Olvida
lo que podría pasarnos. ¿Qué
pasara Val? El
esta enamorado de esa muchacha. Se
sentiría devastado si algo pasara. Palaemon
extiende su mano y la coloca muy gentilmente en el brazo de Vidalus. PALAEMON
(continúa) Siempre
has hecho lo
que es mejor para él. ¿Qué
ha cambiado ahora? Vidalus, por
demás sobrecogido de emoción para hablar,
se mueve simplemente mas cerca y es abrazado por Palaemon, quien
acaricia su espalada y hace lo mejor
que puede para consolarle. PALAEMON
(continua) Te
prometo que estarás bien. Se quedan ahí
largo rato sin moverse, cuando
alguien llama a la puerta. PALAEMON
¡Si! La voz de un
muchacho se oye a través de la puerta cerrada. MUCHACHO
Su
majestad, el guardia de la puerta
me ha enviado para decirle que
Xena y Gabrielle quieren verlo. Palaemon parece ligeramente
sorprendido, entonces dibujando una sonrisa en su rostro, dirigida a Vidalus lo aleja de si muy despacio,
echándose hacia atrás y lo mira. PALAEMON
Sé
que todo estará bien ahora.
Ven conmigo a
recibirlas. FUNDIDO
A NEGRO: |
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FIN
DEL PRIMER ACTO |
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