Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



 ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. DEL MERCADO - DE DÍA

 

Xena y Gabrielle deambulan por el mercado deteniéndose en varios puestos a echar un vistazo y elegir algunos artículos. Gabrielle se los da a Xena, que los guarda en un bolso que lleva.

 

XENA

¿Terminaste  ya?

 

GABRIELLE

Casi. ¿Qué prisa tienes?

¿Llegas tarde a una cita importante?

 

 

XENA

¡Oh, sí! Conocí a un lindo pastor de cerditos.

Venga ya, Gabrielle.

Sabes que preferiría picarme un ojo

con un palo antes que ir de compras.

 

Gabrielle se ríe y toma el bolso de manos de su compañera.

 

GABRIELLE

Anda, vete. Estoy segura de que

encontrarás algo con lo que entretenerte

hasta que yo termine.

Nos reuniremos en la posada.

 

XENA

¿Estás segura?

 

GABRIELLE

Estoy segura. Ahora vete

antes  que cambie de opinión.

 

XENA

No me lo tienes que decir dos veces.

Nos vemos en la posada.

 

Xena se inclina para dar un besito a Gabrielle en la mejilla y desaparece entre la multitud. Gabrielle sonríe moviendo la cabeza y vuelve a sus compras.

 

GABRIELLE

Guerreras.

 

CORTE A:

 

EXT. DEL MERCADO - DE DÍA

 

Xena se encuentra ahora en una parte de la ciudad más acorde con sus gustos, un lugar donde hay tiendas de armas, armaduras otros artículos para el "guerrero". Mientras toma una daga, parte de su atención se centra en los guardias que patrullan la ciudad. Mueve la daga mostrándosela al vendedor.

 

XENA

¿Cuánto?

 

VENDEDOR

Veinte dinares.

 

Levanta una ceja y el vendedor traga saliva.

 

VENDEDOR

(continúa)

¿Qui... quince dinares?

 

Levanta la otra ceja y comienza a dejar la daga.

 

VENDEDOR

(continúa)

¿Doce?

 

Xena respira profundamente y entonces mueve la cabeza.

 

VENDEDOR

(continúa)

Oh, vamos, mujer.

Mátame aquí mismo.

 

XENA

Diez. Ni un dinar más.

 

 

VENDEDOR

Vendido.

 

Saca de su bolsa unas monedas tirándoselas sobre la mesa, a la par que levanta su nueva daga.

 

XENA

¿Están esperando

ser atacados?

 

VENDEDOR

¿Disculpa?

 

Xena señala en derredor a los guardias desplegados por toda el área.

 

VENDEDOR

(continúa)

Oh, por eso. No. Es la guardia real

del rey Dameus. Siempre andan vagando

por las calles. Una manera de intimidar, supongo.

 

El vendedor se inclina hacia delante bajando la voz a un mero susurro.

 

VENDEDOR

(continúa)

Es por eso que los precios son tan altos

en este lugar. Los impuestos que nos hace pagar

nos exprime hasta secarnos para mantener su ejército.

Las arcas están siempre vacías porque él

constantemente esta proveyendo a sus tropas

de nuevas armas y corazas.

 

XENA

Un buen ejército

es algo muy bueno de tener.

 

El vendedor se echa para atrás mirándola con franco disgusto.

 

VENDEDOR

Si tuviéramos reales enemigos

en el área sí que lo sería, pero

nuestro más cercano enemigo es Magara,

cuyo rey es muy inteligente. Puede que

su reino no tenga semejante poder,

pero ciertamente sus arcas están rebosantes.

su hijo está al casarse con la princesa Alicia en un mes.

 

Xena asiente, sabiendo perfectamente de que habla,

 

XENA

Así él se hace de un ejército,

y ustedes le echan mano a los dinares.

Una alianza hecha como manda el Olimpo.

 

VENDEDOR

Oh, no,  no. El príncipe Valius y

la princesa Alicia se aman

verdaderamente.

 

XENA

Bueno, eso es grato de saber.

 

VENDEDOR

El matrimonio será bueno para

ambos reinos y habida cuenta

que las Amazonas parecen haberse

esfumado. El Rey Palaemon...

 

XENA

¿Qué dijiste?

 

VENDEDOR

Dije que desde que las Amazonas...

 

XENA

No,  después de eso,  ¿Rey...?

 

 

VENDEDOR

Palaemon.

 

CORTE A:

 

INT. POSADA – TARDE

 

Xena entra en la posada,  con los ojos rápidamente encuentran su objetivo.

 

XENA

¡Gabrielle! Vamos,

debemos  irnos.

  

Gabrielle levanta la vista del pergamino en el que estaba trabajando. La expresión de desconcierto es inconfundible para Xena, a la par que atraviesa la habitación dirigiéndose a ella.

 

GABRIELLE

¿Qué?

 

XENA

Nos vamos,

Debemos ir a Magara.

 

GABRIELLE

¿Por qué?

 

 

XENA

Palaemon está ahí.

Es su rey.

 

GABRIELLE

¿Palaemon? ¿Aceite de Zumaque?

¿Ese Palaemon?

 

XENA

El único y el mismo.

 

GABRIELLE

¿De dónde sacaste

esa información?

 

Gabrielle sonríe, verdaderamente sorprendida y divertida al mismo tiempo de la habilidad de Xena para obtener información prácticamente del aire.

 

XENA

Eso no es importante ahora, pero tenemos

que irnos a Magara. El hijo de Palaemon

aparentemente va a contraer matrimonio

con la hija del Rey de este reino.

  

GABRIELLE

¡Que bien!

 

XENA

Aja, pero algo no huele bien.

Por lo que pude entender este reino

podría haber conquistado a Magara

con tan sólo quererlo, pero nunca lo

hicieron por alguna extraña razón.

Y ahora sus hijos contraerán matrimonio...

 

GABRIELLE

¿Alguna idea de por qué Dameus

no ha conquistado Magara?

 

XENA

No lo sé aún, pero sí sé que  algo

tiene que ver con las Amazonas

 Y justo ahora que se han ido,

casualmente una boda real esta a

punto de celebrarse. Que conveniente ¿no?

  

FUNDE A:

 

EXT. CIUDAD – NOCHE

 

Conforme se acerca a  la ciudad, ambas Xena y Gabrielle notan las altas murallas que rodean el perímetro de esta, se ven unos cuantos guardias caminando en lo alto de ellas, hombres y mujeres, todos ellos armados con arcos y flechas.

  

GABRIELLE

Reconozco el tipo de flecha.

Sin duda  es  Amazona.

¿Qué hacía Palaemon con las

Amazonas? 

 

XENA

Quizás él le pagaba a las Amazonas

 para que protegieran su reino

 

GABRIELLE

Y ahora que ellas se han ido,

 ¿Ya no tiene quien lo proteja? 

 

XENA

Es posible. 

 

GABRIELLE

 Tienes razón.

Debemos  encontrarlo.

Piensas que Palaemon nos

recibirá? No es por burlarme.

 

XENA

Sólo  existe

un camino para averiguarlo.

 

 

CORTE A:

 

EXT. PALACIO - NOCHE

 

Conforme se acercan al palacio,  pueden percatarse de la escasez de guardias.  Se miran una a la otra intrigadas, Xena simplemente se encoge de hombros y empuja la pesada puerta de madera y hierro, tan pronto esta se abre un guardia les sale al paso  con una mano en la empuñadura de su espada, listo a atacar.

 

GUARDIA

¡Alto!

 

Ambas se detienen, Gabrielle levanta sus manos en un gesto de paz, dejando en claro que sus intenciones no son sospechosas.

 

GABRIELLE

Tranquilo, somos amigas y 

queremos ver a su rey.

 

GUARDIA

No fuimos informados de

ninguna visita al palacio. 

  

XENA

El no sabía que andábamos

por estos rumbos, pero nos verá.

Dígale que Xena y Gabrielle están

aquí y quieren verlo.

  

El joven guardia sin dejar de mirarlas hala de una cuerda que parece ser es la que llama a algún mensajero de palacio, no pasa mucho tiempo antes de que un niño como de 10 años aparezca  en la entrada.

 

GUARDIA

Ve a decirle al Rey Palaemon que

‘Xena’ y ‘Gabrielle’ están

aquí y quieren verlo.

 

Sin decir palabra, el muchacho se inclina ligeramente y corre por el pasillo hacia el interior desapareciendo al doblar  la esquina.

 

CORTE A:

 

INT. CAMARA DEL PALACIO - TARDE 

 

Visiblemente cansado, Palaemon esta sentado en  la mesa.  Mirando a Vidalus, quien de pie junto a la ventana observa como el sol se oculta lentamente tras las colinas que circundan el pequeño reino.

 

PALAEMON

Lo entiendes,

¿Cierto?

 

Vidalus gira y mira fijamente a Palaemon. En sus ojos brillan unas cuantas lágrimas y son perceptibles las que ya se han deslizado por sus mejillas.

  

VIDALUS

Quieres oír que sí  lo entiendo,

entonces es lo que te diré,

sí, entiendo 

 

PALAEMON

Quiero la verdad. 

 

VIDALUS

No, ¡no quieres!

 

El agita una mana de una manera que únicamente podría ser calificada como “femenina”, haciendo florear sus togas azules y oro de manera suelta alrededor de él.

 

VIDALUS

(continua)

Si tu realmente quisieras la verdad,

no tendríamos esta conversación,

tú no tendrías porque negar la verdad.

Y por supuesto no pretenderías mandarme lejos

¡Y negar mi existencia!

 

PALAEMON

Eso no es lo que

queremos hacer...

 

VIDALUS

Ah, ¿no es? Gracioso… irse

a buscar una mujer para que

juegue a ser la madre

Amazona para nuestro

hijo, a mí me suena

como negarme.

 

Angustiado, Palaemon se pone en  pie y cruza  hasta Vidalus. Se detiene brevemente y gesticula lleno de  frustración en vez de dar el apretón reconfortante que pretendía.

 

PALAEMON

Sabes, si el Rey Dameus piensa

que aquí hay algo inusual

él suspenderá la boda.

Olvida lo  que podría pasarnos.

¿Qué pasara Val?

El esta enamorado de esa muchacha.

Se sentiría devastado si algo pasara.

 

Palaemon extiende su mano y la coloca muy gentilmente en el brazo de Vidalus. 

 

PALAEMON

(continúa)

Siempre has hecho

lo que es mejor para él.

¿Qué ha cambiado

ahora?

 

Vidalus, por demás sobrecogido de emoción para hablar,  se mueve simplemente mas cerca y es abrazado por Palaemon, quien acaricia su espalada y hace lo  mejor que puede  para consolarle.

 

PALAEMON

(continua)

Te prometo que estarás bien.

 

Se quedan ahí largo rato sin moverse,  cuando alguien llama a la puerta.

 

PALAEMON

¡Si!

 

La voz de un muchacho se oye a través de la puerta cerrada. 

 

MUCHACHO

Su majestad, el guardia de la

puerta me ha enviado para decirle

que Xena y Gabrielle quieren verlo.

  

Palaemon parece ligeramente sorprendido, entonces dibujando una sonrisa en su rostro, dirigida a  Vidalus lo aleja de si muy despacio, echándose hacia atrás y lo mira.

 

PALAEMON

Sé que todo estará bien

ahora. Ven conmigo

a recibirlas.

 

 FUNDIDO A NEGRO:

FIN DEL PRIMER ACTO

ACTO DOS