Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



ACTO PRIMERO

ABRE DE NEGRO:

EXT. PUERTO – MAÑANA

 

Mientras Xena arregla el establo para Argo, Gabrielle camina por la hilera de tiendas mercantes que ilustran el puerto. Aunque han arribado a su puerto marítimo de destino, la pregunta de donde irán de vacaciones esta todavía en el aire. Varios lugares han sido sugeridos al respecto pero cada uno ha sido rechazado por varias razones.

 

Gabrielle se detiene afuera de un comercio que se anuncia a sí mismo como “LOS VIAJES DE FALAFEL Y AGENCIA DE RENTAS DE CARROS”. Y, debajo de eso, en letras pequeñas, “Lo intentamos. ¡Realmente!”

 

GABRIELLE

No... no podría ser.

 

Encogiéndose de hombros, entra a través del dosel de la puerta.

 

CORTE A:

 

INT. TIENDA DE FALAFEL – MAÑANA

 

La tienda está vacía cuando Gabrielle entra, y ella se toma su tiempo para examinar el interior. Las paredes están cubiertas con dibujos de figuras sensacionales de barcos de vela y lo que ella entiende son pasajeros saludando desde las barandillas. Cada pintura lleva una leyenda ruidosamente garabateada en audaces pinceladas de tinta.

 

GABRIELLE

 (leyendo)

‘”Visite la tierra de los dioses nórdicos

sobre el barco imposible de hundir y el más nuevo

de la Línea de Cruceros Griegos, el ¡Titán!”

(pausa)

Ya he estado allí, y hecho eso.

 

Sigue mirando.

 

GABRIELLE

 (continúa leyendo)

“¡Última Oportunidad para Visitar el Único

Continente de Atlántida! ¡El Perfecto

Viaje Para Aquellos Que Quieren

Alejarse de Todo. Permanentemente!”

(pausa)

Ahhhh... no

 

Un ruido del dosel y los pasos del propietario del local a través, sonriéndole a ella. Los ojos de Gabrielle se abren.

 

GABRIELLE

 (continúa)

¿Eres tú...?

 

 

FALAFEL

No.

 

GABRIELLE.

Pero no sabes qué

estaba al preguntarte.

 

FALAFEL

Si lo sé, y la

respuesta es no.

 

GABRIELLE

Pero te ves justo como...

 

FALAFEL

Mala elección…

 

GABRIELLE

¿Qué?

 

FALAFEL

No importa. Ahora, ¿Cómo puedo

ayudarte esta mañana?

¿Interesada en ver el mundo?

 

GABRIELLE

Solo mirando, para salir de aquí

por un tiempo, supongo.

 

FALAFEL

 (iluminándose)

Bueno, puedo ofrecerte un excelente

trato en nuestro paquete a la Atlántida.

 

GABRIELLE

No tan lejos.

 

Falafel frunce el ceño. Entonces su rostro se aclara.

 

FALAFEL

El Orgullo a Japón parte en

un poco mas de una hora, sí

usted está interesada en eso.

 

GABRIELLE

No... mi compañera de viaje

perdió algo allí

la última vez que lo visitamos.

 

FALAFEL

¿Oh?¿Qué?

 

GABRIELLE

Su cabeza.

 

FALAFEL

Ah. ¿Qué hay de la hermosa

Roma? Las villas, el

Coliseo, el...

 

GABRIELLE

Alguien más perdió

su cabeza allí.

 

FALAFEL

Oh. ¿África del Norte?

 

GABRIELLE

Gurkhan.

 

 

FALAFEL

¿Otro decapitado?

 

GABRIELLE

Me temo que sí.

 

FALAFEL

Este... ¿Y que me dices de India?

¿Perdiste algo por allá?

 

GABRIELLE

Mi cabello.

 

FALAFEL

Usted, mi querida señorita, esta haciendo esto

muy difícil. Sin embargo, no voy

a permitir que una buena venta…quiero

decir que una valiosa clienta…

se me escape tan fácilmente.

(pausa, pensando)

¿Y que hay con los vikingos?

 

GABRIELLE

No.

 

FALAFEL

¿Otra perdida?

 

GABRIELLE

La memoria de Xena.

 

 

FALAFEL

Usted esta inventándolo,

querida señorita. ¡Tiene que estarlo haciendo!

 

GABRIELLE

Ni una palabra.

 

Falafel la  mira por largo rato y le cree.

 

FALAFEL

Bueno, no puedo creer que

esté diciendo esto, pero con una suerte

como esa, uno podría pensar que lo mejor es

buscar formas para permanecer en casa.

 

Gabrielle le dirige una mirada. Él  palidece.

 

FALAFEL

(Continua)
Sí. Bueno.

 

Él le da una Mirada al folleto que tenia en su mano y vuelve a sonreír.

 

FALAFEL

(continua)

¿Y qué me dices de Pompeya?

 

GABRIELLE

Otra decapitación. Xena lo

hizo. Pensó que era

por una Buena causa.

 

FALAFEL

¡No hablo del general, querida

señorita. ¡La isla!

 

El se da cuenta del repentino interés de Gabrielle, su empalagosa sonrisa se amplia.

 

FALAFEL

(continua, dramáticamente)

¡Oh, preciosa Pompeya,  tierra de

 belleza y leyenda, el paraíso

de los artistas! Verdes colinas, el

hermoso monte Vesuvio...

 

GABRIELLE

Discúlpame. ¿Dijiste él

“paraíso de los artistas”?

 

FALAFEL

Ciertamente lo dije, querida mujer. ¡Ciertamente

lo hice! ¡Porque, Pompeya es conocida

en todo el mundo por tener

artistas y tipos artísticos de todo clase! Es una

autentica tierra maravillosa de obras,

actuaciones, conciertos, festivales...

 

GABRIELLE

¡Vendido¡

 

 

 

FALAFEL

¿Vendido?

 

GABRIELLE

Vendido.

 

FALAFEL

Pero ni siquiera le dije

el prec…

 

GABRIELLE

Vendido.

 

FALAFEL

En efectivo o

trueque?

 

CORTE A:

 

EXT. COSTAS DE POMPEYA – DIA

 

El barco apenas esta siendo anclado cuando Gabrielle se apresura a bajar por la plataforma y se pone a besar el suelo. Se da una vuelta, echando un vistazo a su alrededor, con los brazos abiertos.

 

GABRIELLE

Por los dioses, Xena, ¿Viste

alguna vez algo tan hermoso?

 

Xena, cargando todo el equipaje, baja de la plataforma y arroja las bolsas al suelo.

 

XENA

No esta mal.

 

GABRIELLE

¡¿No esta mal?! ¡Mira eso! ¡Las colinas,

los templos, las villas, la

arquitectura! Son tan… tan… tan….

 

XENA

¿Hermosos?

 

GABRIELLE

¡No  hubiera podido decirlo

mejor yo misma!

 

 

XENA

Pues, estoy segura que estará igual

de hermoso una vez que

finalmente entremos, así es que...

 

 

GABRIELLE

Cierto, tienes razón.

¿Qué estamos esperando?

¡Entremos!

 

Fascinada, Gabrielle camina rápidamente, dejando a Xena alzando la mirada y volviendo a levantar el equipaje sobre sus hombros. Ella suspira y empieza a caminar.

 

CORTE A:

 

EXT. CUIDAD DE POMPEYA – DIA

 

Una fascinada Gabrielle camina por la Vía del’Abondanza. Desgraciadamente, ella esta caminando en sentido contrario, y casi es atropellada por un grupo de ciudadanos en togas y alborotados. Sólo un veloz jalón de Xena la salva de un encuentro cercano con el suelo empedrado.

 

GABRIELLE

¡Oye!

 

XENA

Necesitas fijarte por

donde caminas.

 

Finalmente, Gabrielle hecha una mirada a su alrededor y ve la distribución de las calles.

 

GABRIELLE

Oh, ups.

 

XENA

Ups es lo correcto. ¿Qué tal sí

me ayudas a cargar un poco del equipaje?

Estoy empezando a sentirme como una mula de carga.

 

Gabrielle se ríe, un poco avergonzada y toma algunos bolsos, alivianando un poco la carga de Xena.

 

GABRIELLE

¿Mejor?

 

XENA

Bastante. ¿Este “agente de viajes”

tuyo nos pudo encontrar

un sitio donde hospedarnos?

 

 

 

GABRIELLE

Bueno… no. Pero Xena, ¡mira a tu alrededor!

mira todos estos cafés tan lindos, las tiendas.

¡Es un paraíso para viajeros!  Estoy
segura que encontraremos un lugar sin dificultad.

 

Xena no se ve muy convencida.

 

GABRIELLE

 (continua)

Confía en mi.

 

XENA

 Una frase famosa últimamente.

 

GABRIELLE

Ja. Ja.

 

Dándose vuelta, una vez más Gabrielle está embobada con la magnificencia de Pompeya. Pero no tan embobada como para perder la repentina agrupación de ciudadanos muy cerca de ellas, ni dejar pasar las miradas directas ni los susurros, los cuales en su mayoría sonaban sospechosamente a “Guerrera” y “Princesa”. Con una extraña sensación en la boca del estomago, ella se detiene frente a un hombre inmenso vestido en toga que estaba bloqueando el camino.

 

HOMBRE EN TOGA

(a Xena)

¿Tú eres la

Princesa Guerrera?

 

Xena lo mira fijamente.

 

XENA

Lo soy.

 

Para sorpresa de Gabrielle, el hombre suelta una gran sonrisa y abre sus brazos de jamón.

 

HOMBRE EN TOGA

¡Bienvenida a Pompeya,

Princesa Guerrera!

 

El se voltea hacia un hombre igual de inmenso que él parado a su derecha.

 

HOMBRE EN TOGA

¿Ves Stentonious? ¡Te dije que

era ella! Nunca me equivoco

sobre estas cosas.

(a Xena)

Todos aquí somos fanáticos

tuyos Xena. El modo en que

les ensañaste a esos bastardos

de Julio César y Caligula. Fue…

mágico. Realmente mágico.

 

Xena gira los ojos.

 

XENA

Yo…agradezco la bienvenida,

pero si nos perdonan, necesitamos

encontrar un lugar donde quedarnos.

 

 

 

Pero en vez de dejarlas ir, el hombre se inclina profundamente en su dirección.

 

HOMBRE EN TOGA

Yo, Marcus Antonius, estoy a

tú servicio gran guerrera.  Estaría

humilde y profundamente honrado que

se quedaran conmigo en mi gran

villa por lo que dure su visita aquí.

 

XENA

Gracias, pero…

 

STENTONIOUS

¿Gran villa? ¡Ja! ¡He visto

chozas de limosneros más grandes que tu

villa, Marcus Antonius!

 (a Xena)

Y, en cambio, tengo la más grandiosa

villa en Pompeya y seria  él mas

inmenso jubilo sí ustedes

consienten a quedarse conmigo

Durante su visita, Xena

 

GABRIELLE

 (voz baja)

¿Tengo que empezar a palear?

Esto se esta poniendo medio espeso.

 

HOMBRE

¿La más grandiosa villa en todo Pompeya?

¿Esa ruina vieja?

¡Vi a los inspectores por allí

la otra mañana amenazando

que cerrarían el lugar!

 

MARCUS ANTONIOUS

¡Tú no deberías hablar, Africanus!

¿Qué le puedes ofrecer tu? ¿Un

cuarto en tu burdel?  Estoy

seguro que les encantaría oír

a tus prostitutas sirviendo a los

Senadores desdentados toda la noche.

 

La multitud se ríe.

 

Con un gran rugido Africanus se voltea contra Marcus Antonious justamente cuando Stentonious le pega en la quijada, iniciando una gran pelea a la que los pompeyanos entran con singular entusiasmo.

 

Con los brazos cruzados y una sonrisa en el rostro, Xena mira la pelea que sigue creciendo, mientras que ella se mantiene evadiendo invitaciones para alojamiento cada vez más ridículas.

 

 

Gabrielle mientras tiene su atención puesta en la variedad de tiendas y cafés que están por el camino.  Una mujer de mediana edad, hermosamente vestida atrae su atención desde uno de los establecimientos y la llama hacia ella con un saludo y sonrisa.

 

MUJER

Bienvenida a Pompeya, Gabrielle.

perdona que sea tan presuntuosa.  ¿Tu

eres la bardo Gabrielle, correcto?

 

GABRIELLE

Sí, yo soy Gabrielle.

 

La mujer sonríe complacida.

 

MUJER

Así pensé.  Las descripciones que he

oído de ti son excelentes.

 

GABRIELLE

 (sorprendida)

¿Tú has oído descripciones?

¿De mí?

 

MUJER

¡Claro que si!  Después de todo en

ciertas tertulias eres tan bien

conocida como tu compañera.

 

GABRIELLE

 (con satisfacción)

¿Lo soy?

 

MUJER

Por supuesto.

 

Indicando la puerta de su establecimiento, la mujer inclina su cabeza.

 

MUJER

(continua)

Por favor entra y

descansa tus pies.

 

Gabrielle objeta, mirando a la pelea que crece.  Xena esta fuera de peligro, todavía observando ávidamente, sonriendo con interés.  A un lado suyo dinero pasa de mano en mano.

 

MUJER

(continua)

Xena sabrá a donde

te haz ido.

 

GABRIELLE

¿Cómo lo sabes?

 

Con una sonrisa, la mujer indica a un letrero a un lado de ella.

 

GABRIELLE

 (continua)

El Bard Rock Café.

¡Esto me está gustando!

 

 

MUJER

Entonces bienvenida seas, Gabrielle.

Yo soy Marcellas Flavias, y

éste es mi establecimiento.

Por favor entra.

 

CORTE A:

 

INTERIOR BARD ROCK CAFÉ – DIA

 

Entrando al café, Gabrielle se detiene y observa maravillada.  Las paredes cubiertas hasta los bordes con pintorescas y exquisitas pinturas de famosas figuras literarias de quienes Gabrielle solo había soñado conocer.  Bajo cada pintura esta un pedazo de pergamino donde un poco de oratoria esta escrita y bajo ella la firma del artista.

 

El asombro de Gabrielle es evidente en sus murmullo deleitados.

 

GABRIELLE

¡Por los dioses! ¡Cátulo! ¡Ennio,

el fundador de la literatura romana!

¡Horacio! ¡Ovidio! ¡Plauto! ¡Sulpicio!

¡Safo! ¡Esto es increíble!

 

Volviéndose, una radiante Marcellas Flavias le ofrece una exquisita copa,  que lleva en su mano.

 

MARCELLAS FLAVIAS

Toma,  por favor,  a medida que miras por

los alrededores, prueba las frutas de Pompeya,

 

Gabrielle mira con cierta duda la copa, pues el vino nunca ha sido su favorito.

 

MARCELLAS FLAVIAS

(continua)

Por favor. Nadie debe abandonar

 nuestras costas, sin probar

 uno de nuestros mejores

tesoros.  Un traguito,

no me sentiré ofendida,

si no  pruebas mas.

  

Aún, algo dudosa, Gabrielle sujeta la copa, que la mujer le entrega, llevándosela tentativamente a los labios. Un sorbo y  una sonrisa se reflejan en su cara.

 

GABRIELLE

¡Es fantástico!

 

 

MARCELLAS FLAVIAS

Me siento complacida, que lo hayas encontrado

así.  Por favor, continúa tu  recorrido.

Cualquier pregunta que desees hacer,

  la contestare, sin ningún problema.

 

Gabrielle le da un sorbo a su vino,  para así continuar su recorrido alrededor del inmenso café. Sus ojos recorren ávidamente las famosas líneas de un texto escrito por las mismas manos de sus  autores. Su susurro se vuelve reverente.

 

GABRIELLE

Los Campos Elíseos

para Bardos.

 

Marcellas Flavias  sonríe gentilmente.

 

Gabrielle  camina hacia la pared más cercana de la barra,  deteniéndose allí.  Sus ojos se achican,  luego  agrandándose,  a medida que reconoce  las líneas de un texto que  le son  familiares.

 

GABRIELLE

(continua leyendo)

Canto una canción  de  Xena

Princesa Guerrera, amiga, amante, alma gemela

Campeona del Bien Supremo.

Dispuesta  a vagar por el mundo

en expiación de sus pasados delitos….

 

Cuando  mira hacia arriba,  queda en silencio al ver  una representación  de ella, trabajada en oro y tonalidades rojizas  que dan la impresión  de estar viva.  Con una expresión reflejada en su cara de incredulidad, se vira lentamente  hacia la propietaria.

 

GABRIELLE

(continua)

¡Esa, soy yo!

 

Marcellas Flavias  se le acerca con una pluma en sus manos.

 

MARCELLAS FLAVIAS

Verdaderamente, así es.

  Me sentiría muy honrada,

si autografiaras, tu trabajo.

 

GABRIELLE

No puedo creer que

 esto éste sucediendo.

 

En ese momento una sombra cruza el salón. Gabrielle  se vuelve para ver a Xena abarcando la entrada, con una sonrisa en su rostro.

 

GABRIELLE

(continua)

¡Xena! ¡Ven y mira!

 

Con pasos largos, Xena cruza la habitación.  Le arrebata la copa a Gabrielle, la cual estaba media vacía,  tomándosela de un solo trago.

 

XENA

(arrastrando las palabras)

¡Delicioso!

 

Mira a donde Gabrielle esta mirando,  ampliando su sonrisa.´

 

XENA

(continua)

¡Muy bueno!

 

 

Marcellas Flavias se acerca nuevamente, pero esta vez lleva dos copas en sus manos.

 

MARCELLAS FLAVIAS

Bienvenida, Xena.  Sí no estás ya cansada, 

  de esos machistas que están afuera,

 me sentiré honrada, si consideraras 

quedarte aquí, durante tu visita. 

Tengo una pequeña y encantadora cabaña,

en la parte de atrás, lejos de la muchedumbre

y los ruidos, por los cuales somos famosos.

 

Xena y Gabrielle intercambian miradas. Los ojos brillantes de Gabrielle sellan el acuerdo, mientras Xena asiente con su cabeza, aceptando la idea de su anfitriona.

 

MARCELLAS FLAVIAS

(continua)

¡Maravilloso!  Les indicare el camino

a la cabaña, para que puedan llevar

sus equipajes y relajarse un rato. 

Gabrielle  desea, muchos de nuestros

artesanos, escritores y actores se reúnen

aquí ésta noche, para intercambiar

historias y chismes.  Ambas son mas

 que bienvenidas, a pasar un buen rato.

 

XENA

Suena como un plan.

 

Una radiante Marcellas Flavias las precede a la puerta trasera y hacia la pequeña cabaña de piedra, no lejos de ahí.

  

FUNDIDO A NEGRO.
 

FIN  DEL PRIMER ACTO

ACTO DOS