Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



ACTO TERCERO

 

FUNDE A:

 

EXT.  CASA DE LOOS – EN LA TARDE-NOCHE

 

Xena, Gabrielle y Loos se detienen en el exterior  de una vieja y derruida choza en las afueras de Pompeya.

 

GABRIELLE

(dudosa)

¿Acaso alguien vive aquí?

 

 

LOOS

(orgullosamente)

¡Yo vivo aquí!

 

Gabrielle observa la semi-derruida construcción y el techo casi desaparecido antes de volverse a mirar fugazmente a Xena.

 

GABRIELLE

Este lugar no luce

muy habitable o seguro.

 

LOOS

El Dios del amor les

provee de todo a sus seguidores.

 

GABRIELLE

Habrá que hablar con el administrador

acerca de obtener algunas mejoras.

 

 

Loos le mira sin entender que quiso decir. Gabrielle suspira.

 

GABRIELLE

(continúa)

No importa.

 

Encogiéndose ligeramente de hombros, Loos se vuelve, pasando por debajo de un derruido arco, internándose en la oscuridad de la lúgubre choza.

 

LOOS

(voz apagada)

Por favor, pasen. Les mostraré

donde pueden dejar sus cosas

una vez que vayan por ellas.

 

Gabrielle mira a Xena visiblemente alarmada.  Xena gira los ojos.

 

XENA

Loos.

 

LOOS

(fuera de cámara)

Vamos, entren.

 

XENA

¡Loos!

 

Después de un momento, Loos reaparece por donde se había metido, enderezándose y limpiando de su toga manchada de jugo de la fruta que le tiraran encima. Gabrielle curva sus labios y se hace a un lado efectivamente.

 

LOOS

¿Sí?

 

XENA

Te agradecemos tu oferta,

pero ya tenemos donde quedarnos.

 

Loos se les queda mirando atónito.

 

GABRIELLE

Bien, en ese caso...este... nos

estamos viendo, ¿ok? Trata

de no meterte en problemas.

 

LOOS

¡Esperen! ¡Deténganse! Ustedes no... no pueden

estar diciendo seriamente en quedarse entre

esos... esos... infieles.

 

Xena suspira.

 

XENA

Loos, esas personas no son infieles.

son personas que viven su  vida de manera

diferente a como tu lo haces.

No esta mal o bien.

Simplemente es así.

 

La quijada de Loos se abre dramáticamente.

 

LOOS

No puedo creer estar escuchando

semejantes palabras de los

labios de la madre de la mensajera.

¡Es una herejía!

 

XENA

No, es solamente la verdad. Mi verdad.

Loos, Yo puedo estar en desacuerdo

con tus creencias...

 

Loos jadea incrédulo.

 

XENA

(continúa)

Pero las respeto.

Y  te pido que hagas lo mismo.

 

Ella se inclina ligeramente hacia él.

  

XENA

(continúa)

Fue un placer verte de nuevo.

Trata de mantenerme fuera del

camino de los pompeyanos, ¿sí?

 

LOOS

Pero.. pero

 

GABRIELLE

Hasta Luego, Loos.

  

Ambas hacen su escapada, dejando a Loos balbuceándole a su desvencijada y casi desprendida puerta.

 

GABRIELLE

(continúa)

Él tendrá problemas.

 

XENA

Y que lo digas.

 

 

CORTE A:

 

EXT. ANFITEATRO – TARDE

 

Un joven conduce a Xena y Gabrielle escaleras abajo por el abarrotado anfiteatro, que sigue llenándose. Gabrielle, con la cara resplandeciente, mira a su alrededor mientras descienden hacia el escenario.

 

GABRIELLE

No puedo creerlo. Es... Dioses...

¡Realmente vamos a ver una función

en el anfiteatro de Pompeya!

 

XENA

(con sequedad)

Sí, eso es lo que parece.

 

Gabrielle se ruboriza.

 

GABRIELLE

Lo siento. Voy

corriendo, ¿verdad?

 

Xena sonríe ampliamente.

 

XENA

No pasa nada. Me

gusta verte feliz.

 

GABRIELLE

Oh, créeme, sin duda

soy muy feliz.

 

XENA

Bien.

 

Se detienen a pocas filas del escenario y Xena se aparta unos pasos para dejar pasar a Gabrielle en la fila. Gracias a  un joven acomodador, encuentran pronto sus asientos, en el centro. Xena se sienta.

 

XENA

(continúa)

No está mal, ¿eh?

 

GABRIELLE

¡¿Qué no está mal?! ¡Xena, son los

mejores asientos de toda la sala!

 

Ella apoya su cabeza en el hombro de Xena.

 

GABRIELLE

(continúa)

Te agradezco tanto que hayas conseguido

estas entradas y que hayas venido

a ver la función conmigo... Seguro

que preferirías estar haciendo

ahora cualquier otra cosa.

 

 

Xena finge pensárselo.

 

XENA

Nop. Estar aquí,

y ahora, contigo.

No hay sitio mejor.

 

Gabrielle agacha su cabeza, se da la vuelta y besa el hombro de Xena. Alargando la mano, Xena la rodea con su brazo y la estrecha tanto como los asientos lo permiten.

 

GABRIELLE

(profundamente)

Gracias.

 

XENA

De nada. Mira, están

a punto de comenzar.

 

CORTE A:

 

EXT. DEL ESCENARIO – NOCHE

 

Un joven ricamente vestido, entra en el escenario y se sitúa a la izquierda, donde se inclina hacia delante como si mirase a través de una ventana.

 

En el borde izquierdo del escenario, un hombre y una mujer están apoyados contra la pared, obviamente ocupados con el acto sexual.

 

El joven suspira.

 

SACCUS

Oh, Penélope...

Cuánto daría por merecer

el roce de tus dulces labios.

Si lo tuviera, un reino entero

pondría a tus pies.

 

Mientras Saccus continúa mirando embelesado por la ventana, otro actor entra en escena; un hombre de mediana edad, extremadamente bien vestido.

 

PALICUS

¡Eh, jovencito! ¡La noche

envejece! ¿Qué miras tan

fijamente por esa ventana?

 

Saccus se yergue, se despereza y simula un bostezo.

 

SACCUS

Nada, padre. Simplemente deseaba

a la luna buenas noches.

 

PALICUS

Tú y tus ensoñaciones. Nunca

Llegarás a ser buen comerciante

si sigues así. ¡Ahora, apresúrate!

A la cama. La mañana llegará pronto

y yo regresaré de Pompeya

con tu nueva y virginal esposa.

 

HOMBRE DESDE LA MULTITUD

¡No hay vírgenes

en Pompeya!

 

El público silba y aplaude.

 

SACCUS

Sí, padre. Como desees.

 

El joven se acuesta en su cama. El padre se marcha, satisfecho.

 

Tan pronto como la “habitación” se queda vacía, el joven se levanta y regresa a la ventana. La mujer está ahora sola, arreglando sus ropas y guardando las monedas que ha obtenido por sus labores nocturnas. Al notar su mirada, ella se vuelve y sonríe al joven que la observa con audacia desde la ventana cercana. Mientras la mira hipnotizado, ella deja caer lentamente el hombro de su toga, mostrándole la mercancía.

 

Desde la derecha del escenario, entra otro hombre con un enorme pañuelo de lino en sus manos. Gritando incoherencias, se apresura para cubrir a la joven actriz y la envuelve varias veces con el pañuelo hasta que parece una momia.

 

El público estalla en carcajadas, creyéndolo parte de la representación. Sólo Xena y Gabrielle, heladas en sus asientos, perciben la diferencia.

 

GABRIELLE

(susurrando)

Loos...

      

Sujetando a la mujer, Loos se voltea, para  ver de frente al teatro..

 

LOOS

¡El dios de amor los castigara  por estos actos lascivos

 presentados aquí,  esta noche! ¡Oigan mis palabras! 

¡Sentirán su cólera!  ¡Arrepiéntanse de sus pecados! 

¡Arrepiéntanse! ¡¡Arrepiéntanse!!

      

Varios hombres grandes se abalanzan sobre el  escenario y forcejean con el desafortunado predicador y la aún más desafortunada actriz. La muchedumbre  vocifera su disgusto, comenzando a tirar al escenario frutas pasadas de maduras.

      

Gabrielle  hace el intento de levantase,  sólo para ser  halada  hacia abajo por Xena.

      

GABRIELLE

Pero….

      

XENA

Relájate. Todo va a estar bien.

No lo van a lastimar.

      

GABRIELLE

¿Pero cómo…?

      

XENA

(forzadamente)

Todo va a estar bien.

 

 

Así es, los hombres aunque molestos  son gentiles con el furioso predicador, lo levantan del suelo y le dirigen, bajo protesta,  fuera del escenario.

      

LOOS

¡¡¡ARREPIENTANCE!!! ¡¡¡ARREPIENTANCE!!!

     

PÚBLICO

¡BUUUUUUU!

      

Al fin,  Loos es cortésmente acompañado fuera del teatro,  la actriz es ayudada a ponerse de pie, liberada y el escenario   limpiado de  todos los restos de fruta.

       

La obra continua.

 

CORTE A:

 

EXT. ANFITEATRO - NOCHE

 

Mientras los actores hacen su reverencia, Gabrielle se limpia las lagrimas que se deslizan por sus mejillas con un pedazo de tela de su bolso. Las manos rojas de aplaudir, mientras sus ojos están enrojecidos de llorar.  Cuando los aplausos disminuyen,  Gabrielle se vuelve hacia Xena.  Sonríe irónicamente y sacude el hombro de su compañera.

      

GABRIELLE

Xena.  Xena, ¡Levántate!

 

Xena se sobresalta.

 

XENA

¿Qu--?  No estaba dormida.

      

GABRIELLE

(irónica)

¿Solo revisando tus párpados

 por si tienen huequitos?

 

 

Xena le da una mirada directa.  Gabrielle  sonríe maliciosa.

 

GABRIELLE

(continua)

La tortura a terminado.

Ya podemos retirarnos.

 

Estirando sus músculos adoloridos, Xena se levanta y  ayuda a su compañera.

 

XENA

¿Así que, disfrutaste?

 

GABRIELLE

¡oh, fue maravilloso!

¡Tan triste, tan romántico!

Fue… realmente asombroso.

 

Xena sonríe.

      

XENA

Bien, me alegro que lo hayas disfrutado..

 

GABRIELLE

Lo hice. ¿Así que,  para donde nos dirigimos ahora?

 

XENA

(al descuido)

Oh, pensé que podríamos aceptar la invitación

del productor para asistir a la fiesta que

tienen los actores al finalizar la obra..

      

GABRIELLE

(sorprendida)

¿La qué?

 

Xena se encoge de hombros como si nada,  ocultando una sonrisa burlona.

 

XENA

Algunos de los actores estaban molestos

por que no pudieron verte anoche en el

Café, así que el productor pregunto que si

era posible esta noche, al finalizar la obra

que tu pudieras  honrarlos con tu presencia.

 

GABRIELLE

Por los dioses….

 

XENA

Claro, que solo si estas interesada.

 

 

GABRIELLE

¿¡¿Interesada?!?  ¡¡Vamos!

¿¡¿Que estamos esperando?!?

 

Riendo, Xena  dirige a una excitada y feliz Gabrielle fuera del anfiteatro..

       

CORTE A:

 

INT. BARD ROCK CAFÉ – NOCHE

 

La fiesta de los actores, como muchas fiestas de Pompeya que le precedieron a esta, se fueron degenerando en algo parecido a una orgía, con varios grupos de personas en diferentes estados de desnudez, haciendo lo que desean, con  naturalidad

 

Bailando en el centro de la habitación, están Xena y Gabrielle, enajenadas de las actividades  alrededor de ellas,   fuertemente apretadas una contra la otra, moviéndose de acuerdo al ritmo sensual de los tambores. Perdidas en la música y entre ellas.

 

Gabrielle  se aleja  un poco y mira a Xena con ojos brillantes.

 

GABRIELLE

(emotivamente)

Gracias..

 

XENA

¿Por qué?

      

GABRIELLE

Por hacer esta una de las noches

más mágicas de mi vida..

 

Obsequiándola con una maravillosa sonrisa, Xena le da vueltas a Gabrielle, para luego acercarla a ella e inclinando su cabeza ronronea en el oído de Gabrielle.

      

XENA

Un  placer..

 

Luego ellas comparten un  largo y lánguido beso, disolviéndose con gran naturalidad al mismo tiempo que reanudan su baile.     

 

Por un momento Xena se pone tensa, pero luego resignada, se relaja junto a Gabrielle, al mismo tiempo que ella escucha detrás de sí un  gran alboroto.

 

Loos  entra, cargando con todo, incluso a los dos enormes hombres que están en la puerta precisamente para tratar intrusos como él.

 

LOOS

¡Arrepiéntanse, ustedes seguidores

de Lucifer! ¡Arrepiéntanse! ¡El Dios del

Amor terminara con el deseo de venganza

existente en sus pensamientos! ¡Una gran

llamarada vendrá! ¡Ustedes nadaran

en un lago de fuego para toda la

eternidad! ¡Arrepiéntanse!

 

Al ser rotundamente ignorado, se detiene abruptamente al observar con mucha atención  a Xena y Gabrielle que se encuentra paradas en el centro de la habitación. Él corre hacia ellas.

 

LOOS

(continúa)

¡¿Qué hacen ustedes aquí?!

 

XENA

¿Qué  te parece que hacemos?

Bailamos.

 

 

Su rostro se suaviza al sonreír.

  

LOOS

Ofreciéndose  consuelo la una a la otra

como hermanas  y como

baluarte contra las abominaciones

que les  rodean. Ustedes son las

verdaderas hijas de Eli.

 

Gabrielle lo mira con la boca abierta por el asombro.

 

GUARDIA

Tú, ven. Vas para afuera.

  

LOOS

¡Xena, Gabrielle, por favor venga

conmigo! ¡Ustedes no deben ser

expuestas a mas de esta depravación.

 

GABRIELLE

Loos, estamos bien.

¿Solo vete, esta bien?

 

LOOS

Pero….

 

XENA

¡Lárgate!

 

LOOS

¡Arrepiéntanse! ¡Todos ustedes!

¡No se los diré una vez más!

 

HOMBRE

¡Agradezco a Dios por eso!

 

Todavía gritando, Loos es llevado fuera del café.

 

Xena sonríe a Gabrielle.

 

XENA

¿Seguimos esta…

conversación… en un lugar

mas privado? ¿Hermana?

 

GABRIELLE

Xena, sí alguna vez mi hermana

me viera de la manera que tu me

 estas mirando ahora , la tendría que matar.

 

 

Xena se sonríe.

 

 

XENA

Si alguna vez ella te viera

de la manera que yo te estoy mirando ahora,

Yo tendría que matarla  primero. Vamos

 

Con una feliz sonrisa, Gabrielle se deja conducir fuera de la fiesta.      

 

FUNDIDO A NEGRO. 

FINAL DEL TERCER ACTO

ACTO CUATRO