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ACTO UNO
ABRE DE NEGRO: INT. HABITACIÓN - DIA
Gabrielle respira profundo y suave, sus ojos parpadean antes de que finalmente
se enfoquen en la habitación a su alrededor. Las paredes parecen estar
brillando con una luz azul plateada pero no puede distinguir algo mas que eso
en su estado actual. Su mano viaja sobre el suave cobertor
antes de encontrar la mano de Xena. Gira su cabeza para encontrar a su
compañera durmiendo profundamente junto a ella. Sabe inmediatamente que Xena
esta viva por el subir y bajar de su pecho. Tranquila y reconfortada por lo
que sabe hasta el momento, que están vivas y juntas, Gabrielle cierra sus
ojos para descansar. FUNDE A: INT. HABITACIÓN – UN POCO MÁS TARDE
Xena es quien despierta esta vez,
aparentemente sintiéndose mucho mejor, se incorpora inmediatamente e intenta
captar todo a su alrededor. Después de un rápido chequeo de la habitación,
determina que no hay amenazas inmediatas. Su atención está puesta en
Gabrielle, quien ahora yace sobre su costado con sus brazos rodeando la
almohada. Xena
alcanza y toca una venda en la frente de Gabrielle. Sus cejas se juntan
mientras con los dedos examina franjas de algo con lo que no esta
familiarizada, que parece estar protegiendo la venda en ese lugar. De repente
se da cuenta que no esta en la mejor forma de su vida tampoco. Corriendo la manta que las esta cubriendo a ella y
Gabrielle, encuentra una venda larga y blanca a su lado. Esta cubierta con la
misma clase de franjas que la tienen completamente intrigada. Trata de
remover su venda, y grita cuando la cinta le estira la piel. XENA
¡Hijo de Bacante!
La maldición perturba a Gabrielle de su sueño . Se
incorpora inmediatamente, consternada
por la expresión en la cara de Xena. GABRIELLE
¿Qué sucede? ¿Te duele algo? XENA
¡Diablos que si! ¿Qué es
esto? Señala a su lado, haciéndole notar a
Gabrielle. GABRIELLE
¿Una venda?
XENA
Oh graciosa. Me refiero a la cosa que tiene encima. Gabrielle toca un borde de la cinta. GABRIELLE
Es pegajoso. XENA
Si, estoy preocupada por eso Se adhiere a la piel cuando lo remueves. GABRIELLE
La piel todavía esta ahí, Xena. Debe molestar un poco. XENA
Molesta mucho. GABRIELLE
¿Tal vez deberíamos volver a ponerla? Xena asiente con la cabeza y se hecha
hacia atrás y es cuando Gabrielle puede presionar el vendaje volviéndolo a su
lugar. Lanza una mirada furiosa ante la pequeña sonrisa de Gabrielle. XENA
.No seas tan engreída; tu Tienes uno en tu frente. Los dedos de Gabrielle recorren su cabeza XENA
(continúa) Y está justo sobre tu línea
del cabello. eso sería gracioso Gabrielle
decide ignorar el comentario de Xena mientras le tira una manta sobre su
cuerpo desnudo. GABRIELLE
¿Dónde estamos? XENA
No tengo idea. GABRIELLE
Nosotras
sobrevivimos, ¿verdad? XENA
Oh sí, créeme.
El 'otro lado' no
tiene suaves camas y sábanas
de seda.
GABRIELLE
O comida. Gabrielle
se levanta de la cama, envuelta con una manta alrededor de su cuerpo, mientras
se dirige hacia el rincón de la habitación, donde una pequeña mesa está
preparada con varios tipos de alimentos. Tomando asiento en la mesa, prueba
comida de varios platos diferentes antes de que note que Xena la está mirando
fijamente. GABRIELLE
¿Qué? XENA
Apostaría que si
nosotras hubiéramos muerto, habrías ido al
otro lado hambrienta. GABRIELLE
Venga, únete a mí
y deja tu mal humor. Este cordero está
maravilloso. Xena
se cubre con la sábana alrededor de su cuerpo y toma asiento al lado de Gabrielle. GABRIELLE
(continúa) Así que, ¿cuánto
tiempo debemos esperar antes de ir a
explorar y averiguar dónde
estamos?
Xena toma un poco de comida antes de responder. XENA
Obviamente no
estamos en ninguno peligro inmediato.
No nos salvarían para
herirnos después. Gabrielle
se detiene a mitad de un bocado y pone la comida de vuelta sobre su plato,
mirándolo fijamente. XENA
(continúa) ¿Qué ocurre? GABRIELLE
Una palabra...
Caníbales. Xena se ríe entre dientes, empujando el plato de
Gabrielle hacia ella. XENA
¿Parece este un
sitio donde viven
caníbales? GABRIELLE
Quizá sean
caníbales aseados. XENA
Come. Después de
que hayamos descansado un poco más, veremos
si podemos encontrar algo para
ponernos además de la ropa de cama y
localizar a nuestro
anfitrión. FUNDE
A NEGRO: INT.
HABITACIÓN DEL CÓNSUL – MISMO DÍA
Varios
hombres y mujeres están sentados alrededor de una gran mesa oval. Hablan
tranquilamente entre ellos y parece haber un aire muy serio en sus
conversaciones. Finalmente, después de unos minutos, una mujer mayor golpea
un pequeño cristal en la mesa para conseguir la atención de los demás. VERA
Como todos
nosotros sabemos, tenemos un problema muy serio ahora
mismo que necesitamos resolver. Aias y
Phaidon han traído a dos forasteras
aquí. Ellos han actuado correctamente
trayendo a estas mujeres a nuestro hogar. Ellos actuaron
acorde con nuestras leyes, pero ahora nosotros tenemos que
afrontar que hacer con ellas. Un
anciano caballero con una larga barba blanca y una cola de caballo del mismo
color echada sobre su espalda, parece considerar sus palabras mientras acaricia su barba. SOTERES
Pienso que
deberíamos intentar persuadirlas para que se
queden aquí con nosotros. Esta es la más juiciosa forma de actuar,
ya que permitirles regresar a la superficie es prácticamente imposible. GEDEON
¿Y si ellas no
desean quedarse? ¿Entonces, qué? SOTERES
Entonces Vera y
yo decidiremos si es hora de
entregarlas a los militares. TERALYN
Parece que
estamos entre la espada y la pared. A primera vista
no podemos ver ningún
perjuicio venir de ellas, porque nuestras leyes
nos lo prohíben, pero por otro lado no podemos
dejarlas marcharse porque ellas podrían descubrirnos
ante los habitantes de la superficie. SOTERES
Ciertamente nos encontramos en una situación difícil. Antes de considerar ninguna opción, deberíamos hablar con nuestras huéspedes y ver cuan racionales son. Gedeon, ¿están durmiendo? El general gira hacia una
pequeña pantalla en la mesa y presiona unos botones. La pantalla cobra vida y
muestra a Xena y Gabrielle registrando los gabinetes en su habitación. GEDEON
No, señor, parecen estar despiertas y aparentemente están buscando sus ropas.
SOTERES
¿Qué hiciste con sus ropas? GEDEON
Las tomamos. La alta llevaba puesta armadura, primitiva, pero armadura sin embargo y armas. Ella debe ser ciertamente una guerrera de la superficie. La rubia llevaba un par de armas defensivas. Parecían ser bastante inofensivas, pero estoy seguro que en las manos correctas podrían ser mortales. SOTERES
¿Crees que las de ella son las manos correctas? GEDEON
Estoy seguro. Nuestra tecnología nos da armas que estas dos no pueden siquiera soñar, pero también nos da la desventaja al enfrentarnos a los de la superficie. Ellos son mucho más sagaces porque deben serlo. Nosotros solamente apuntamos y destruimos; ellos deben hacer planes, con opciones y contingencias en sus operaciones militares. Ellos se adaptan rápidamente a cualquier situación y pueden ser bastante mortales cuando se los provoca. SOTERES
Entonces no las provoquemos. VERA
La considero una sabia decisión. Hablemos con ellas y esperemos razonar con ellas. TERALYN
Tal vez cuando vean las riquezas y los avances que nuestro mundo tiene para ofrecerles se queden sin discutir. SOTERES
Tal vez, pero no cuentes con ello. La gente del mundo de la superficie puede asustarse y ser recelosa de las cosas que no comprenden. Podría instarlas a pelear para escapar. GEDEON
No pueden escapar de
Atlántida y vivir para ver la superficie. CORTE A: INT. DORMITORIO - CONCURRENTE
Xena esta sentada en una mesa,
tamborileando con los dedos se la ve muy irritada. Gabrielle cierra la puerta
del armario y se vuelve a su compañera. GABRIELLE
¿Ideas?
XENA
¿Están las sabanas de moda? Cuando Gabrielle esta a punto de
responder, alguien golpea la puerta y ambas se detienen frente a esta, listas
para pelear. XENA
Adelante. La puerta se desliza a la
derecha revelando a Soteres, Vera y Gedeon. Ellos entran y la puerta se
desliza cerrándose tras ellos. SOTERES
Bienvenidas a Atlántida, amigas. Yo soy Soteres. Estos son Vera y Gedeon. XENA
Yo soy Xena. Ella es Gabrielle. VERA
Bienvenidas, Xena y Gabrielle. GEDEON
Yo tengo sus ropas. El se adelanta con sus ropas
prolijamente dobladas en una mano y sus botas en la otra. Él coloca los
elementos en la mesa entre ellos. GEDEON
Las hemos hecho
limpiar para ustedes. XENA
Gracias. ¿Dónde están mi armadura y mis armas?
SOTERES
Me temo que tuvimos que quedárnoslas por el momento, Xena. Seguro que entiendes. Ustedes son extrañas para nosotros. Somos personas pacíficas, y no deseamos problemas. Dos de nuestros jóvenes las encontraron en la playa, casi muertas. Ellos las trajeron acá y nuestro personal vio sus necesidades. XENA
Gabrielle y yo estamos agradecidas por su asistencia. El barco en el que viajábamos quedó atrapado en una tormenta y se destrozó. Sin su ayuda, hubiéramos muerto, pero si fueran tan gentiles de devolverme mi armadura y nuestras armas, nos iremos de aquí. SOTERES
Bueno, verán, ahí está el problema. Si se van, pueden poner en peligro las vidas de todos los que viven aquí. GEDEON
Y ustedes entenderán que no podemos permitirnos eso. GABRIELLE
Y ustedes no parecen entender, que es una mala idea tratar de retener a Xena en un lugar en el que no quiere estar. VERA
Ustedes no saben si no quieren estar aquí. Déjennos mostrarles nuestro mundo. Tenemos mucho que ofrecer. Cosas que nunca han visto antes. Puede que encuentren nuestro mundo de su agrado. XENA
¿Dónde las personas son prisioneras? De alguna manera no lo creo. GEDEON
Nuestra gente no es prisionera Xena, pero tienes que entender la necesidad de discreción. Ellos no hablan de su hogar cuando están entre tu gente. XENA
¿Mi gente? ¿No son tu gente también? SOTERES
No. Somos diferentes. (pausa) Por favor, antes de que hagan cualquier juicio sobre
nosotros, déjennos mostrarles nuestro mundo y explicárselo. ¿Por favor? XENA
Esperen un segundo. Xena y Gabrielle se
voltean, alejándose unos pasos de los ancianos. GABRIELLE
(susurrando) ¿Mirar al rededor?
XENA
Eso creo. Si hay alguna manera de salir de acá, necesitamos encontrarla. Gabrielle asiente y
vuelven su atención de nuevo al trío. XENA
Nos encantaría mirar los alrededores. FUNDE A NEGRO. |
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FIN DEL PRIMER ACTO |
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