Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



ACTO SEGUNDO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. DE LOS JARDINES DEL CASTILLO - NOCHE

 

Es ya muy tarde cuando Xena, Gabrielle y el arpa parlante, llegan a los jardines del castillo. Los jardines están iluminados con antorchas llameantes cuyos destellos alumbran magníficos carruajes, caballos, lacayos disfrazados, y un montón de hermosas mujeres con exquisitos vestidos de fiesta. La alegre música y la risa se filtra desde el castillo, y el entusiasmo llena el aire.

 

El fuerte sonido de un reloj marcando la hora, detiene el ruido, provocando que Xena y Gabrielle detengan sus pasos.

 

GABRIELLE

¿Qué ha sido eso?

 

ARPA

¿Qué? ¿No habíais oído antes

el repiqueteo de un reloj?

 

GABRIELLE

¿Qué es un reloj?

 

ARPA

Estás bromeando, ¿verdad?

 

Gabrielle pone los ojos en blanco.

 

ARPA

(continúa)

No estás bromeando. De
cualquier manera, ¿de qué roca

salisteis gateando vosotras dos?

 

Antes de que ninguna conteste, una mujer rubia sumamente hermosa sale precipitadamente del castillo y baja las escaleras. Un segundo más tarde, un joven muy guapo y bien vestido la sigue.

 

HOMBRE

¡Espera!  ¡Vuelve!

¡¡Por favor, vuelve!!

 

La joven sigue corriendo como si Cerbero le pisara los talones.

 

Tres mujeres bastante feas intentan detener al príncipe, pero él se libera de su fuerte agarre y sigue escaleras abajo.

 

HOMBRE

(continúa)

¡¡Por favor, espera!! ¡¡Vuelve!!

 

ARPA

¡Ese es el príncipe!

¡Rápido, traédmelo y

os concederé vuestro deseo!

 

Tan pronto como Xena y Gabrielle comienzan a adelantarse, la mujer rubia pasa corriendo, jadeando y sollozando. Justo cuando pasa por delante de ellas, cae en el fango y lucha para levantarse, enroscada en la tela de su vestido.

 

GABRIELLE

(a Xena)

¡¡Vamos!! ¡¡Iré por ella!!

 

 

Meneando la cabeza, Xena toma el arpa y avanza hacia el Príncipe.

 

El reloj sigue sonando mientras Gabrielle se agacha y agarra a la joven del brazo.

 

GABRIELLE

(continúa)

Aquí, déjame ayudarte.

¿Estás herida?

 

 MUJER

¡Por favor, déjame ir!

Tengo que....

 

GABRIELLE

De  acuerdo. Está bien.

Sólo estás liada en este....

 

Con un tirón poderoso, la joven se vuelve a poner en pie y se suelta de Gabrielle, dejando a la bardo con un puñado de la tela fangosa como recompensa a sus esfuerzos.

 

Gabrielle consigue ponerse de pie, justo a tiempo para ver a la joven que, sollozando, sale corriendo hacia el anillo formado por la luz de las antorchas y se acerca a lo que parece ser una calabaza bastante grande.

 

GABRIELLE

¡Espera!!

 

XENA

¡Gabrielle!

 

Gabrielle se da la vuelta y ve a Xena y el príncipe, que ahora lleva el arpa de oro, corriendo hacia ellas. Da un paso adelante, cuando siente que algo CRUJE bajo su bota. Mira hacia abajo.

 

GABRIELLE

¿Qué...?

 

El príncipe se desliza para detenerse frente a Gabrielle, y mira el cristal destrozado que ahora de esparce por la tierra.

 

PRÍNCIPE

¡Oh, no!  ¡No habrás...!

¡No podías...!  ¡No has...!

¿¿Cómo has podido??

 

GABRIELLE

¿Qué? ¿Qué he hecho?

 

El príncipe cae de rodillas, y recoge los restos de lo que una vez había sido una exquisita zapatilla de cristal. Él acuna los fragmentos en su pecho, sollozando teatralmente.

 

PRÍNCIPE

¡¡Mi vida está arruinada!!

 

Gabrielle mira a Xena pidiendo una explicación.

 

XENA

Aquella mujer que se escapó,

se supone que se casaba con el príncipe.

 

 

GABRIELLE

Bien, no debe haber ido

demasiado lejos. Nosotras podríamos...

 

PRÍNCIPE

¡¡No lo entiendes!!

¡Lo has estropeado!

¡¡Lo has estropeado todo!!

 

ARPA

Buena la has hecho, monada. Esa

zapatilla de cristal ya pulverizada,

se suponía que lo conduciría hasta ella.

Él la pondría en su pie,

le quedaría como un guante y... ¡plaf!

¡Vivirían felices! Pero ahora....

 

El arpa rasguea un canto fúnebre.

 

GABRIELLE

¡No lo sabía!

Sólo intentaba...

 

El príncipe se levanta, rojo por la cólera.

 

PRÍNCIPE

Esta mujer es

traidora al reino.

(a sus guardias)

¡¡¡Cogedla!!!

 

Gabrielle mira a Xena.

 

GABRIELLE

¿Corremos?

 

 

XENA

Corramos.

 

Las dos escapan lejos hacia los campos, en dirección a la espesura de los árboles, justo al oeste. Docenas de guardias corren, pisándoles los talones.

 

CORTE A:

 

EXT. ÁRBOL - NOCHE 

 

Xena y Gabrielle están agachadas en lo alto de un árbol, y ven al último de los guardias del príncipe replegarse hacia el castillo, su persecución frustrada.

 

GABRIELLE

Lo siento, Xena. 

Yo no sabía...

 

XENA

Nada de que preocuparse.

Este lugar es para desternillarse.

 

GABRIELLE

Lo sé. Parece casi como sentir que hemos

estado dormidas en medio de

una historia donde nadie sabía

cómo continuaba salvo nosotras. 

 Al menos nos deshicimos de aquel arpa estúpido.

 

Xena se ríe suavemente.

 

GABRIELLE

(continúa)

 Así que… ¿Y ahora?

 

El sonido de sus tripas contesta a su pregunta. Le sigue un bostezo.

 

Xena ladea su cabeza ligeramente.

 

XENA

¿Hueles eso?

 

 

Gabrielle olfatea.

 

GABRIELLE

Un fuego.  Un fuego de cocina, a

menos que mi suposición sea errónea.

 

XENA

Creo que tu suposición es acertada.

Vamos. Tal vez tengamos buena

suerte para variar.

 

GABRIELLE

Esa sería una sorpresa bienvenida.

 

Las dos bajan silenciosamente del lugar donde se habían encaramado y aterrizan en el suelo.

 

XENA

En marcha.

 

CORTE A:

 

EXT. CASA - NOCHE

 

En el centro del amplio claro hay una casa de ladrillo macizo.  Una suave luz se refleja en las ventanas heladas.  Gabrielle se asoma a una ventana entornando los ojos, y ve a una joven de dorados rizos que come felizmente en una gran mesa.  Gabrielle golpea la ventana. La joven alza la vista, y frunce el entrecejo.

 

JOVEN

¡Eh!  ¡Marchaos de aquí!

¡Este es mi territorio!

 

GABRIELLE

Eso no es muy amable.

 

JOVEN

¡Desapareced!

 

Habiendo oído mas que suficiente por esa tarde, Xena se dirige a la puerta a grandes trancos y la abre de un golpe.  Gabrielle la sigue rápidamente, por si acaso Xena pudiera tener en mente preparar rubia picada para cenar. Poniendo una mano en la cintura de Xena, Gabrielle observa a la joven.

 

GABRIELLE

Mira.  Es muy tarde y esta helando,

y tenemos mucha hambre.

 

JOVEN

(malhumorada)

¿Y?¿Qué queréis que

haga al respecto?

 

GABRIELLE

Bueno, pareces tener comida

en abundancia.  Si pudieras

compartir un poco con nosotras....

 

JOVEN

No quiero compartir.

 

GABRIELLE

¿Por favor? Solo un poco, y luego nos

iremos. Lo prometo.

 

La joven se lo piensa un momento; entonces señala con los ojos los otros dos cuencos colocados en la mesa. Una sonrisa malvada aparece en su cara.

 

JOVEN

¿Queréis un poco?  Bien.

Podéis tomar esos dos.

 

 

GABRIELLE

Es muy amable por tu parte. Gracias.

Yo soy Gabrielle, y ella es Xena.

 

JOVEN

Yo soy Ricitosoro.

 

GABRIELLE

¿Ricitosoro, eh?  Es un

muy... lindo... nombre.

 

La engalanada joven había dicho ricitos de oro.

 

 RICITOS DE ORO

Mi mamá lo cree así.

 

GABRIELLE

¿Está tu madre aquí?

 

RICITOS DE ORO

¡Ah! ¡No se acercaría a una milla de

este lugar, miedosa!

 

GABRIELLE

¿Por qué?

 

Otra malvada sonrisa.

 

RICITOS DE ORO

Ya veréis.

 

Con un leve encogimiento de hombros, Gabrielle rodea la mesa y se sienta al lado de Ricitos de Oro.  Xena se sienta en la cabecera de la mesa, y remueve el tazón de gachas. Mientras la joven observa riendo burlonamente, Xena se va poniendo roja desde la nuca hasta la frente. Al abrir la boca, salen llamas despedidas sobre la mesa, que encienden cuatro velas, dos antorchas, y los leños en la chimenea.

 

RICITOS DE ORO

(sagazmente)

Un poco caliente, ¿no?

 

Gabrielle llena una cucharada con sus gachas y se la lleva a la boca. Su rostro palidece inmediatamente, y se forman carámbanos en sus cejas y nariz.

 

RICITOS DE ORO

(continúa)

Eh.

 

Sin pronunciar palabra, Xena y Gabrielle toman sus tazones y mezclan los contenidos, caliente a frío y frío a caliente hasta que los dos están….

 

GABRIELLE

Hum.  En su punto justo.

 

 

Ricitos de Oro mira ceñuda.

 

Xena sonríe sagazmente.

 

El trío termina su comida y bendice en silencio. Gabrielle entonces da un bostezo como para romper mandíbulas y sus ojos se entrecierran.

 

Al ver esto, Ricitos de Oro salta de la mesa y corre hacia otra habitación, riendo frenética.

 

CORTE A:

 

INT. DORMITORIO - NOCHE

 

El dormitorio es espacioso y cálido, y tiene tres camas. La mas pequeña está ya ocupada por Ricitos de Oro, que mira con furia por encima de las colchas.

 

RICITOS DE ORO

Y que no se os ocurra intentar

sacarme de aquí tampoco.

 

Sin decir una palabra, Xena va a la mas grande de las camas y se sienta. El colchón no se mueve ni una pulgada, y su chakram choca contra él como si fuera roca. Vuelan astillas.

 

GABRIELLE

¿Un poco duro?

 

Xena golpea el colchón con los nudillos.

 

XENA

Como una piedra.

 

Gabrielle se mueve hacia la segunda cama.

 

GABRIELLE

¡Bueno, siempre podemos

probar esta….floofph!

 

Mientras Xena la mira, Gabrielle casi desaparece en el colchón extremadamente blando.  Su cabeza y pies, que están casi tocando su nariz, son lo único que Xena alcanza a ver.

 

XENA

Un poco blando, por lo que veo.

 

 

GABRIELLE

¡Grooomph!

 

Quitándose su armadura y armas, Xena se acerca a la cama y cuidadosamente se sienta sobre el colchón....

 

...que inmediatamente se la traga.  Gira mientras se hunde, quedando cara a cara, cuerpo a cuerpo con Gabrielle.  Gabrielle sonríe.

 

GABRIELLE

 (continúa)

Bueno, pienso que definitivamente,

 podría haber peores maneras de

 pasar la noche.

 

XENA

Oh, sí.

Está perfecto.

 

Ricitos de Oro gruñe.

 

Xena abraza a Gabrielle y la besa profundamente.  Y luego, después de algunos movimientos y achuchones, por fin quedan cómodas en el blando y calientito nido.

 

GABRIELLE

Buenas Noches, Xena.

 

XENA

Mm.  Buenas.

 

CORTE A:

 

INT. DORMITORIO - MAÑANA

 

Xena y Gabrielle despiertan con el sonido de una puerta al abrirse y el de tres distintos y pesados pasos entrando a la casa.

 

VOZ MASCULINA

(fuera de cámara y artificial)

Oh, mirad. Alguien. Ha. Estado.

Comiendo. De. Mis. Gachas.

 

VOZ FEMENINA

(fuera de cámara y artificial)

Y. Alguien. Ha. Estado.

Comiendo. De. Las. Mías. También.

 

VOZ DE NIÑO

(fuera de cámara)

¡Oíd! ¡Y se terminaron las mías

también! ¿Qué pasa aquí?

 

 

VOZ MASCULINA

Deberíamos. Revisar.

La. Sala. De. Estar.

 

VOZ FEMENINA

Vale.

 

VOZ DE NIÑO

¡Vamos!

 

Se escuchan más sonidos de pisadas pesadas.

 

VOZ MASCULINA

Mmm. Nadie se ha sentado

en mi silla.

 

VOZ FEMENINA

¡Tampoco en la mía!

 

VOZ DE NIÑO

¡Ni en la mía! ¡Vamos

al dormitorio!

 

Xena rápidamente se echa la colcha sobre la cabeza al entrar los tres osos al dormitorio.

 

PAPA OSO

Oh. Mirad. Alguien. Ha. Estado.

Durmiendo. En. Mi. Cama. 

 

MAMÁ OSA

¡Alguien. Ha. Estado. Durmiendo.

En. Mi. Cama. También!

 

La mamá osa retira las colchas destapando a Xena y Gabrielle.  Las mira, con ojos grandes de asombro.

 

 

MAMÁ OSA

(continúa)

¿Que hacéis vosotras dos aquí?

¡Se supone que no deberíais estar durmiendo

en esta cama! ¡Qué burla!

 

GABRIELLE

¿Sorpresa?

 

 

BEBÉ OSO

¡Eh! ¡No es justo! Me tocaba a

mí encontrar a alguien en mi cama.

¡¡¡BUAAAAAAHHHHH!!!

 

RICITOS DE ORO

¡Aquí estoy!

 

BEBÉ OSO

¡No es justo! ¡No es justo!

¡¡¡BUAAAAAAHHHHHH!!!

 

PAPÁ OSO

Vale, ya basta. Ya me cansé de esto.

Voy hablar con mi sindicato.

 Estúpidos cambios de guión.

 

MAMÁ OSA

Estoy de acuerdo contigo Ralph.

 Frankie, trae tu trasero peludo aquí.

¡Nos vamos!

 

RICITOS DE ORO

¡Eh! ¡No os vayáis!

¿Estoy aquí, veis?

 

Ricitos de Oro brinca arriba y abajo sobre la cama, y da algunas volteretas también.

 

RICITOS DE ORO

 (continúa)

¡Miradme! ¡Huiiiii!

¡Estoy en la cama de Bebé Oso! ¿¿Veis??

 

BEBÉ OSO

¡¡¡BUAAAAAHHHHHH!!!

 

Mamá Osa toma al Bebé Oso y lo saca de la casa, refunfuñando aún. Ricitos de Oro sale de la cama y va hacia Xena y Gabrielle, con las manos en las caderas.

 

RICITOS DE ORO

¿Por qué teníais que hacer

algo así, eh? ¡Lo arruinásteis

todo, adultas estúpidas!

 

Ella saca la lengua y luego se va, dejando a nuestro intrépido dúo mirándolos, sorprendidas.

 

FUNDE A NEGRO.

 

FIN DEL ACTO DOS

ACTO TRES